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El semáforo económico de Misiones sigue en rojo pese al avance del PIB argentino

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Esta semana, el INDEC publicó el dato del Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre de 2026 que, leído superficialmente, podría invitar al optimismo. La economía argentina creció 2,3% interanual y 0,7% respecto del trimestre previo, impulsada principalmente por las exportaciones, la actividad agropecuaria, la minería y algunos sectores vinculados a la producción primaria. A la par, se observa un nuevo máximo histórico para el consumo privado, pero se alerta respecto a la fuerte baja de la inversión.

Sin embargo, detrás de ese número agregado convive una realidad mucho más compleja. El crecimiento del PIB no implica que todas las provincias crezcan, ni mucho menos que todos los sectores económicos mejoren al mismo tiempo. Por el contrario, el primer trimestre de 2026 vuelve a poner en evidencia una de las principales características del actual esquema económico argentino: una creciente heterogeneidad territorial y sectorial.

Misiones es probablemente uno de los casos donde esa divergencia aparece con mayor crudeza. Para esto, vamos a actualizar el Semáforo de Actividad Provincial que en otras oportunidades ya hemos mostrado. Si vemos los números provinciales para el primer trimestre del año, a modo de comparar con el resultado agregado del PIB, en Misiones hay un panorama alarmante. 

Misiones | 1° trimestre 2026 11 indicadores en rojo 4 indicadores en verde
Semáforo de actividad provincial: Misiones bajo presión Variación interanual por indicador. Primer trimestre de 2026.
Variable Fuente Ene-26 Feb-26 Mar-26 Acumulado 1° trimestre
Ventas reales en supermercados INDEC -7,6% -13,9% -4,3% -8,5%
Venta de gasoil al público en m³ Sec. Energía -12,3% -16,6% -12,0% -13,6%
Venta de nafta al público en m³ Sec. Energía -1,7% -5,3% -8,8% -5,3%
Patentamientos de autos en unidades INDEC -17,1% -20,9% -15,9% -17,7%
Patentamientos de motos en unidades INDEC 27,5% 73,2% 50,2% 48,1%
Empleo privado formal en unidades STEySS -4,9% -4,5% -3,9% -4,4%
Salario real del sector privado formal STEySS -1,0% -2,3% -2,2% -1,8%
Empleadores privados en unidades SRT -5,4% -6,2% -6,6% -6,1%
Recaudación real de Ingresos Brutos ATM -25,0% -23,1% -17,5% -22,2%
Permisos de obra en unidades INDEC -12,5% -9,7% 21,4% -2,4%
Superficie autorizada en m² INDEC -36,5% -30,0% -37,4% -35,0%
Yerba mate – mercado interno en kg INYM -2,9% -8,7% 4,6% -2,1%
Yerba mate – mercado externo en kg INYM 46,6% -30,0% 9,3% 3,4%
Exportaciones totales en USD INDEC 16,3% -4,1% 17,7% 9,3%
Exportaciones totales en toneladas INDEC 4,1% -2,7% 15,9% 5,9%
Fuente: elaboración para Economis sobre datos de INDEC, Secretaría de Energía, STEySS, SRT, ATM e INYM.

De los quince indicadores relevados, apenas cuatro exhiben resultados positivos en el acumulado del primer trimestre, mientras que once permanecen en terreno negativo. Pero más preocupante aún es la naturaleza de esas caídas.

Respecto a los indicadores vinculados al consumo, las ventas reales en supermercados retroceden 8,5% acumulado, el expendio de gasoil cae 13,6%, la venta de naftas disminuye 5,3% y el patentamiento de autos retrocede 17,7%. En este marco, todos estos indicadores muestran un mismo fenómeno: la baja no es solo acumulada, sino que caen en todos los meses que conforman el período. 

Sólo uno muestra un signo diferente: el patentamiento de motos, que crece en todos los meses y cerró el acumulado en +48,1%, un gran signo de la época que se replica en casi todo el país. En definitiva, vemos que el consumo está todavía atravesando una fuerte crisis que no se condice con los augurios que bajan desde el poder central nacional.  

Si vemos los indicadores de Empleo y Salarios, el escenario es igual de negativo:  el empleo privado formal pierde 4,4% acumulado, los salarios reales del sector privado se contraen 1,8% en el trimestre y los empleadores registrados del sector privado disminuyen 6,1%. Estos indicadores muestran caídas en todos los meses del período y el rojo acumulado se torna grave al pensar no solo en la foto, sino en la tendencia. Así, no solo se achica el empleo de calidad, sino que se hace cada vez menor la capacidad de compra de los trabajadores (ratificando así lo visto para los indicadores de consumo), a la par que el entramado empresarial se deteriora fuertemente y condiciona una posible (o más bien, deseada) recuperación de la economía real.

La recaudación real del impuesto a los Ingresos Brutos, que podría utilizarse como un proxy de actividad económico local, se desploma 22,2%, la baja más fuerte del país. Esto trae dos problemas: evidencia un problema de actividad pero a la par, desfinancia fuertemente al Estado en contextos donde se requiere brindar, desde allí, más asistencia para paliar la crisis.

Si miramos algunos puntos clave de la construcción, los permisos de obra privada bajan 2,4% (pese a un repunte en marzo) y la superficie autorizada para construir registra una contracción del 35%. Es decir, un sector altamente dinamizador de la economía no encuentra piso y no puede recomponerse, ratificando que se trata del sector posiblemente más golpeado con el actual modelo económico libertario. 

Con la yerba mate, el rojo se intensifica: las ventas al mercado interno se contraen 2,1% en el trimestre; y por el contrario, se fortalece la salida al exterior con exportaciones de yerba creciendo al 3,4% acumulado. Quedándonos en el lado del comercio exterior, las exportaciones misioneras crecen 9,3% medidas en USD y 5,9% en toneladas, siendo el dato más destacado para la provincia

En ese marco, los pocos datos positivos no modifican el diagnóstico general. Son actividades relevantes, pero insuficientes para compensar la debilidad generalizada del consumo, la inversión, la construcción y el mercado laboral. Entonces, se observa que prácticamente todos los indicadores que describen el funcionamiento cotidiano de una economía provincial muestran deterioro. 

Aquí aparece una cuestión central que muchas veces queda oculta detrás del dato nacional del PIB. El crecimiento de la economía argentina durante este trimestre estuvo explicado fundamentalmente por sectores de capital intensivo, fuerte orientación exportadora y alta concentración geográfica. El complejo agroexportador, la minería y algunas ramas vinculadas a recursos naturales explican buena parte de la expansión nacional. Pero Misiones y gran parte del norte argentino poseen una estructura productiva muy distinta.

Las economías de la región están más atadas al consumo interno, al turismo y la producción de bienes y servicios de pequeñas y medianas empresas. Es decir, el mercado interno tiene un peso determinante no solamente sobre la economía general sino también y particularmente, sobre el empleo y sobre la generación de ingresos. Cuando el modelo económico privilegia actividades altamente concentradas y con bajo efecto derrame sobre el resto del país, provincias como Misiones quedan inevitablemente rezagadas.

Entonces, no es una contradicción que el PIB nacional crezca mientras Misiones se debilita. Es, precisamente, una consecuencia esperable de un crecimiento extremadamente desigual

De hecho, el propio semáforo provincial permite deducir una secuencia económica consistente. Primero cae el consumo. Luego se retrae la recaudación. Después disminuye la construcción privada. Más tarde aparecen menores niveles de empleo y pérdida de empleadores. Finalmente, los salarios reales continúan deteriorándose. No son indicadores aislados; son distintas manifestaciones de un mismo proceso.

La consolidación del proceso trae otras consecuencias que aún no observamos: por ejemplo, la reducción de empresas no es solo un problema actual, también implica menor capacidad futura para generar empleo formal y menor densidad empresarial, un activo que tarda años en reconstruirse. Algo similar ocurre con el salario: aunque la inflación desacelere, la recuperación del ingreso continúa siendo insuficiente para dinamizar el consumo, especialmente en provincias donde la demanda interna constituye el principal motor económico. Su recuperación no depende solo de mayores ingresos, sino también de mayor robustez del empleo. Una viene de la mano de la otra y la destrucción del tridente ingresos-empleos-empresas es un arma letal para las economías locales. 

Con todo esto, Misiones enfrenta una situación donde prácticamente todos los motores tradicionales de crecimiento permanecen apagados. Por eso resulta equivocado utilizar el dato nacional del PIB como sinónimo de una recuperación homogénea. La economía argentina efectivamente está creciendo, pero lo hace de manera extremadamente concentrada, tanto sectorial como territorialmente. Los beneficios de esa expansión no llegan con igual intensidad a todas las provincias.

Misiones representa hoy una de las caras menos visibles de ese fenómeno. Mientras algunos sectores exportadores explican el crecimiento nacional, buena parte de la economía misionera y de las economías provinciales en general continúa transitando una etapa de fuerte deterioro. El desafío no pasa por cuestionar el crecimiento del PIB, sino por reconocer sus límites como indicador del bienestar económico territorial.

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La recuperación salarial se frenó en casi todo el país

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La desaceleración de la inflación y la estabilidad macroeconómica todavía no lograron traducirse en una recuperación sostenida de los salarios privados. Los datos del primer trimestre de 2026 muestran que el ingreso de los trabajadores formales volvió a perder terreno frente al costo de vida en la mayoría de las provincias argentinas, profundizando además las brechas regionales que caracterizan al mercado laboral nacional.

De acuerdo con un informe elaborado por Politikon Chaco sobre la base de estadísticas del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), el salario bruto promedio del sector privado registrado alcanzó en marzo los $2.207.129 a nivel nacional. Sin embargo, detrás de ese promedio se esconde una Argentina salarial partida en dos.

Las provincias vinculadas a la energía y los recursos naturales continúan liderando el ranking de remuneraciones. Neuquén encabezó la tabla con un salario bruto promedio de $3.808.627, seguida por Santa Cruz con $3.768.615 y Chubut con $2.958.750. Completan el lote de privilegio la Ciudad de Buenos Aires y Tierra del Fuego, únicas jurisdicciones que también superaron holgadamente la media nacional.

Salarios privados: Misiones en el lote más bajo del país

Salario bruto promedio del sector privado formal. Marzo 2026.

Jurisdicción Salario promedio Variación real interanual Lectura
Total país $2.207.129 -0,9% Promedio nacional
Neuquén $3.808.627 -0,5% Mayor salario del país
Santa Cruz $3.768.615 -1,0% Alta incidencia minera y energética
Misiones $1.410.385 -1,8% Entre los salarios más bajos
Corrientes $1.437.891 -3,3% Baja real superior al promedio
Chaco $1.448.454 -2,4% También debajo de la media nacional
Formosa $1.525.717 +0,3% Una de las tres subas reales
Fuente: Politikon Chaco en base a OEDE-STEySS e INDEC. Elaboración: Economis.

En el otro extremo aparecen las economías regionales y las provincias con menor desarrollo industrial. La Rioja registró el salario promedio más bajo del país con $1.308.235, seguida por Santiago del Estero, Tucumán y Misiones, donde la remuneración promedio alcanzó apenas $1.410.385 mensuales. Corrientes quedó apenas por encima, con $1.437.891.

La situación misionera presenta una doble preocupación. Por un lado, la provincia ocupa el quinto lugar entre las jurisdicciones con menores salarios privados registrados. Por otro, los ingresos continuaron perdiendo capacidad de compra durante el primer trimestre.

Según el informe, el salario privado formal promedio de Misiones cayó 1,8% en términos reales respecto del mismo período de 2025, una baja superior al promedio nacional, que fue de 0,9%. La provincia se ubicó entre los distritos donde la recuperación salarial todavía no logra consolidarse.

El dato adquiere relevancia porque apenas tres jurisdicciones lograron mostrar mejoras reales interanuales: Catamarca (+5%), San Juan (+0,8%) y Formosa (+0,3%). El resto del país continuó registrando retrocesos o estancamiento.

La energía paga mejor; el agro, menos

El informe también permite observar cómo la estructura productiva condiciona los ingresos.

En Misiones, el sector de Electricidad, Gas y Agua es el que paga los salarios más altos dentro del empleo privado formal. Sin embargo, se trata de una actividad con baja incidencia en la generación de puestos de trabajo, ya que representa apenas 1,8% del empleo privado provincial.

Por el contrario, Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura aparece como la actividad con los salarios promedio más bajos de la provincia. La situación resulta especialmente significativa porque ese sector concentra 7,2% del empleo privado formal misionero, una participación considerablemente superior a la de los sectores de mayores remuneraciones.

La fotografía revela una característica estructural de muchas economías regionales: las actividades que generan más empleo no necesariamente son las que ofrecen mejores salarios.

La geografía de los salarios

El mapa salarial argentino sigue mostrando una fuerte relación entre recursos naturales y remuneraciones.

Las provincias petroleras y mineras exhiben los salarios más elevados gracias al peso de actividades de alta productividad y fuerte demanda de mano de obra calificada. Neuquén, Santa Cruz y Chubut constituyen el ejemplo más claro de este fenómeno. En Santa Cruz, por caso, la minería explica más del 20% del empleo privado formal y sostiene los ingresos más altos del país.

En cambio, las provincias con economías más diversificadas o basadas en actividades agroindustriales tradicionales muestran salarios considerablemente inferiores y una mayor vulnerabilidad frente a los ciclos económicos.

La consecuencia es una brecha salarial que supera ampliamente el 190% entre la provincia con mayores remuneraciones y la que exhibe los ingresos más bajos.

Los datos del primer trimestre dejan una conclusión contundente: la desaceleración inflacionaria aún no alcanza para recomponer plenamente el poder adquisitivo de los trabajadores formales.

La caída real de los salarios privados registrada en la mayoría de las provincias muestra que la recuperación económica sigue siendo heterogénea y que las mejoras macroeconómicas todavía no llegan con la misma intensidad a todas las regiones.

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La industria textil acelera su deterioro: producción, empleo e inversión caen mientras avanzan las importaciones

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La crisis de la cadena textil e indumentaria argentina sumó un nuevo capítulo en marzo y profundiza una tendencia que ya preocupa a empresarios, industriales y provincias con fuerte presencia manufacturera. La producción continúa en retroceso, el empleo formal sigue destruyéndose, la inversión se desploma y las importaciones de productos terminados ganan terreno en el mercado interno, en un escenario donde el consumo aún no logra recuperarse.

Según un informe de la Fundación Pro Tejer, la producción textil registró en marzo una caída interanual del 23,3%, ubicándose además un 31,3% por debajo de los niveles de 2023. La fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado también mostró un desempeño negativo, con una retracción del 8,9% respecto del mismo mes del año anterior y una producción que se encuentra 19% por debajo de los registros previos al cambio de ciclo económico.

Detrás de estos números aparece una combinación de factores que el sector considera especialmente compleja: la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, la desaceleración del consumo masivo, la apreciación cambiaria, la apertura comercial y el crecimiento de las importaciones de bienes finales. El resultado es una industria que opera con niveles históricamente bajos de utilización de capacidad instalada y enfrenta crecientes dificultades para sostener sus estructuras productivas.

La capacidad instalada de la industria textil se ubicó en apenas 40,2%, más de doce puntos por debajo de los niveles de 2023. En términos prácticos, durante el primer trimestre cerca de siete de cada diez máquinas permanecieron detenidas en las plantas fabriles. La baja actividad también quedó reflejada en el desempeño comercial. Pro Tejer destacó que las ventas continúan sin mostrar señales de recuperación y citó como ejemplo la última edición del Hot Sale, donde las ventas del sector registraron una caída cercana al 10% interanual en términos reales.

La presión sobre las empresas se intensifica porque la debilidad de la demanda limita la posibilidad de trasladar costos a precios. En abril, el rubro prendas de vestir y calzado registró una suba interanual de apenas 12,7%, muy por debajo de la inflación general del 32,4%. Desde diciembre de 2023, los precios del sector acumulan un incremento de 125,4%, prácticamente la mitad de la evolución del índice general de precios.

Desde la entidad sostienen que numerosas empresas venden por debajo de sus costos para sostener liquidez y reducir los elevados niveles de stock acumulado. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) confirmó esta situación al señalar que el 52% de las firmas relevadas declara tener inventarios excesivos, más del doble que un año atrás.

La apertura comercial también modifica la estructura del mercado. Durante los primeros cuatro meses del año ingresaron al país 107.000 toneladas de productos textiles e indumentaria por un valor de USD 571 millones. Aunque las cantidades totales muestran una baja interanual del 18%, el dato esconde una transformación relevante: crecen con fuerza las importaciones de productos terminados mientras caen las compras de insumos y materias primas destinadas a la producción nacional.

Particularmente preocupante para el sector es el avance de la indumentaria importada. Entre enero y abril ingresaron 23.482 toneladas de ropa por USD 333 millones, lo que representa un crecimiento del 79% en volumen y del 48% en valor respecto del mismo período del año anterior, alcanzando niveles récord para la serie histórica.

La contracara de este fenómeno es el derrumbe de la inversión productiva. Las importaciones de bienes de capital destinados a la cadena textil e indumentaria sumaron apenas USD 26 millones en el primer cuatrimestre, con una caída del 43% interanual y del 65% frente a 2023. Para Pro Tejer, de mantenerse esta dinámica, 2026 podría transformarse en uno de los peores años de las últimas décadas en materia de renovación tecnológica y ampliación de capacidad productiva.

El impacto social ya es visible. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el complejo textil, confecciones, cuero y calzado registró la mayor caída del empleo privado formal entre todos los sectores económicos relevados. Desde diciembre de 2023 se perdieron 22.156 puestos de trabajo, equivalentes a una reducción del 18% del empleo registrado.

La contracción también alcanza a la estructura empresarial. En poco más de dos años desaparecieron 803 establecimientos productivos registrados, una caída del 13% que afecta especialmente a los segmentos de indumentaria, cuero y calzado.

Para provincias industriales del interior, donde la actividad textil tiene fuerte incidencia en la generación de empleo y en las economías regionales, el deterioro del sector trasciende la coyuntura. La combinación de menor producción, pérdida de puestos de trabajo, cierre de empresas y caída de la inversión amenaza con erosionar capacidades productivas acumuladas durante décadas. Una vez que esas estructuras desaparecen, advierten desde el sector, su reconstrucción demanda años de inversión, capacitación y recuperación de mercados.

Mientras tanto, las expectativas empresariales continúan estancadas. Más de la mitad de las firmas consultadas por la CIAI considera que el escenario económico seguirá siendo apenas regular y sólo el 13% manifiesta perspectivas positivas. En un contexto donde el mercado interno no reacciona y la competencia importada se intensifica, la industria textil enfrenta uno de los momentos más delicados desde la crisis de comienzos de siglo.

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Misiones se mantiene entre las provincias con menor cantidad de empleo público por cada mil habitantes

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La estructura laboral argentina continúa mostrando profundas asimetrías entre provincias, con distritos altamente dependientes del empleo público y otros donde el sector privado formal sostiene gran parte de la actividad económica. Un informe elaborado por la economista Laura Caullo, del Ieral de la Fundación Mediterránea, expone con precisión ese desequilibrio y deja a Misiones en una posición intermedia dentro del mapa nacional.

El estudio revela que el promedio nacional de empleo público provincial alcanza los 50 trabajadores cada 1.000 habitantes, aunque con diferencias extremas entre jurisdicciones. Córdoba aparece como la provincia con menor peso relativo del Estado, con 33 empleados públicos provinciales cada 1.000 habitantes, seguida por Buenos Aires (38), Santa Fe (41) y Mendoza (45). En el otro extremo, Tierra del Fuego lidera ampliamente con 141 empleados públicos cada 1.000 habitantes, seguida por La Rioja y Neuquén (111), Santa Cruz (109) y Catamarca (100).

En ese contexto, Misiones se ubica en un segundo pelotón, lejos de las provincias más estatizadas del norte argentino y apenas por encima de los distritos con mayor desarrollo del empleo privado formal, con 51 estatales cada mil habitantes. El informe sostiene que en gran parte del país el empleo estatal continúa siendo un componente central de la estructura ocupacional, especialmente en provincias con menor densidad empresarial y menor capacidad de absorción del mercado privado.

El dato adquiere relevancia en un momento en que el Gobierno nacional avanza con un fuerte ajuste sobre el sector público. Desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, más de 66.000 personas dejaron de trabajar en el Estado y empresas públicas, considerando todos los niveles de gobierno.

El trabajo del Ieral remarca que las diferencias provinciales “no son sólo estadísticas”, sino que reflejan distintos niveles de productividad, desarrollo empresarial, inserción exportadora y capacidad de generación de empleo formal. Allí aparece uno de los principales desafíos estructurales de provincias como Misiones: ampliar la densidad del empleo privado registrado en un contexto nacional de baja inversión y recuperación económica desigual.

El contraste se observa con claridad al analizar el empleo asalariado privado formal. El promedio nacional alcanza los 144 trabajadores privados registrados cada 1.000 habitantes, aunque nuevamente aparecen enormes disparidades regionales. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires encabeza el ranking con 519 trabajadores privados formales cada 1.000 habitantes, seguida por Neuquén (219) y Tierra del Fuego (198), impulsadas por la energía y los regímenes de promoción industrial.

En el otro extremo aparecen Formosa, con apenas 37 trabajadores privados registrados cada 1.000 habitantes, Santiago del Estero (52) y Chaco (64). El informe marca que las provincias con mayor dependencia del empleo público suelen ser, al mismo tiempo, las que presentan menor densidad de empleo privado formal.

Para Misiones, el escenario muestra una situación más equilibrada respecto de otras provincias del Norte Grande, aunque todavía distante de los polos más dinámicos del país. La provincia logró en los últimos años consolidar sectores exportadores como la forestoindustria, el té, la yerba mate y parte de la economía del conocimiento, pero aún enfrenta limitaciones estructurales vinculadas a escala empresarial, logística, presión tributaria nacional y competitividad fronteriza. Misiones tiene hoy 84 empleos privados cada mil habitantes, aunque logró tener un porcentaje más alto, ya que cerró diciembre de 2023 con el segundo nivel de empleo privado más alto de la historia.

El informe también advierte sobre otra señal de alerta: la recuperación económica de 2026 todavía no logra traducirse en una mejora sostenida del empleo privado formal. Según Caullo, durante el último año cerca de 100.000 trabajadores asalariados privados registrados perdieron su empleo, mientras crecieron modalidades laborales más precarias, como el monotributo y el empleo informal.

La explicación, sostiene la economista, es que los sectores que actualmente impulsan la actividad -energía, minería, agroindustria y exportaciones- representan apenas el 3% del empleo total y sólo el 7% del empleo asalariado privado registrado, por lo que no tienen capacidad suficiente para absorber empleo masivo.

El trabajo concluye que las provincias con estructuras productivas más diversificadas y mayor densidad de empleo privado formal tendrán mejores condiciones para atraer inversiones, sostener salarios y adaptarse a una economía más abierta y competitiva. En ese escenario, Misiones aparece ante el desafío de profundizar su matriz exportadora y fortalecer la generación de empleo privado de calidad para reducir gradualmente la dependencia relativa del sector público.

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En dos años cerraron 23.000 empresas en el país y casi 900 en Misiones

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Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema de riesgos del trabajo mostró una caída sostenida en la cantidad de trabajadores cubiertos y empleadores con personal declarado. A nivel nacional se perdieron 334.457 puestos cubiertos y 23.149 empleadores; en Misiones, la baja fue de 11.688 trabajadores y 895 empresas. En el NEA, la retracción alcanzó a 29.607 empleos y 2.837 empleadores.

A contramano de los números que dio el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien dijo que se crearon 400 mil empleos en los últimos dos años, la foto del empleo formal argentino, medida a través de la cobertura del sistema de riesgos del trabajo en unidades productivas, dejó en dos años una señal nítida de retroceso: menos empresas con personal declarado y menos trabajadores cubiertos. La poda fue nacional, pero en Misiones se sintió con más fuerza relativa. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, la Argentina perdió 334.457 trabajadores cubiertos en unidades productivas y 23.149 empleadores con personal declarado. En el mismo período, Misiones resignó 11.688 trabajadores y 895 empleadores.

Los datos surgen de los boletines estadísticos mensuales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo para diciembre de 2023, 2024 y 2025. El de 2025 se conoció este lunes y allí se observa que el total nacional de trabajadores cubiertos en unidades productivas pasó de 9.893.914 en diciembre de 2023 a 9.647.751 en diciembre de 2024 y a 9.559.457 en diciembre de 2025. En paralelo, la cantidad de empleadores de unidades productivas con trabajadores declarados cayó de 512.898 a 499.682 y luego a 489.749. Es decir: el primer año explicó la mayor parte del deterioro, pero 2025 volvió a cerrar en baja.

En términos porcentuales, la contracción nacional fue de 2,49% en trabajadores entre 2023 y 2024, y de otro 0,92% entre 2024 y 2025. En el acumulado de dos años, la baja fue de 3,38%. Del lado empresario, el recorte fue de 2,58% en 2024 y de 1,99% en 2025, para una caída acumulada de 4,51%. Traducido a números duros, el país terminó 2025 con 334.457 trabajadores cubiertos menos y 23.149 empleadores menos que al cierre de 2023.

Misiones mostró una trayectoria más contractiva que la media nacional. La provincia pasó de 139.960 trabajadores cubiertos en diciembre de 2023 a 133.078 en 2024 y 128.272 en 2025. Eso implica una pérdida de 6.882 trabajadores en el primer tramo y de otros 4.806 en el segundo. El saldo acumulado fue de 11.688 trabajadores menos, equivalente a una caída de 8,35%, más del doble de la retracción nacional.

La caída también fue visible en la cantidad de empleadores con trabajadores declarados. Misiones pasó de 9.638 empleadores en diciembre de 2023 a 9.140 en 2024 y 8.743 en 2025. Son 498 menos en el primer año y otros 397 menos en el segundo. En total, desaparecieron 895 empleadores del registro, una baja acumulada de 9,29%. Otra vez, el deterioro provincial superó al promedio argentino, que en ese mismo lapso cayó 4,51%.

La comparación con el NEA también deja una lectura relevante. Si se suman Misiones, Corrientes, Chaco y Formosa, la región pasó de 453.755 trabajadores cubiertos en diciembre de 2023 a 435.016 en 2024 y 424.148 en 2025. Eso significa una pérdida de 29.607 trabajadores en dos años, equivalente a 6,52%. En empleadores, el NEA bajó de 29.930 a 28.217 y luego a 27.093, una reducción de 2.837 empleadores, o 9,48%. Aquí aparece un dato central: Misiones explicó 39,5% de la caída regional del empleo cubierto, porque de los 29.607 puestos perdidos en el NEA, 11.688 correspondieron a la provincia.

En cantidad de empleadores, Misiones conservó el liderazgo regional en los tres años analizados: 9.638 en 2023, 9.140 en 2024 y 8.743 en 2025, siempre por encima de Corrientes y Chaco. Dicho de otro modo: Misiones tiene más empleadores formales que sus vecinos del NEA, pero con una escala media menor en cantidad de trabajadores por empleador.

Ese rasgo también se ve en la relación entre trabajadores y empleadores. En 2025, Misiones tuvo alrededor de 14,7 trabajadores cubiertos por empleador, por debajo del promedio nacional, que se ubicó en 19,5, y también debajo de Corrientes, que superó los 20 trabajadores por empleador. Es un dato que sugiere una estructura más atomizada, con mayor peso de firmas pequeñas y medianas, algo consistente con la matriz económica provincial.

En participación relativa, Misiones también cedió terreno. En 2023 representaba el 1,41% de los trabajadores cubiertos del país; en 2025 bajó al 1,34%. Entre los empleadores, pasó de explicar el 1,88% del total nacional al 1,79%. Dentro del NEA, en cambio, su peso siguió siendo decisivo: concentró el 30,8% de los trabajadores cubiertos de la región en 2023 y el 30,2% en 2025; y mantuvo en torno de un tercio de los empleadores regionales, con una participación de 32,2% en 2023 y 32,3% en 2025. Es decir, aun en retroceso, Misiones siguió siendo la provincia con mayor densidad empresaria formal del Nordeste.

La lectura de fondo es inquietante. No se trata solo de una baja en la nómina de trabajadores cubiertos, sino de una retracción simultánea del entramado empresario que sostiene ese empleo. Cuando cae la cantidad de empleadores, el problema deja de ser únicamente laboral y pasa a ser también productivo: hay menos unidades económicas activas con personal declarado, menos masa crítica para sostener inversión y menos capilaridad formal en el territorio. En el caso de Misiones, esa doble caída fue más intensa que en el promedio nacional y también más severa que la contracción del empleo regional.

Menos trabajo en casas particulares

A ese panorama de caída del empleo formal en empresas se suma otra tendencia silenciosa en el mercado laboral argentino: la reducción del trabajo registrado en casas particulares, uno de los sectores con mayor presencia de empleo femenino y con fuerte peso en la economía doméstica de las familias. Entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, el sistema de riesgos del trabajo registró una baja sostenida en la cantidad de trabajadoras cubiertas. A nivel nacional, el total de personas trabajadoras en casas particulares pasó de 627.636 en 2023 a 612.830 en 2024 y a 602.685 en 2025, lo que implica una pérdida acumulada de 24.951 puestos registrados en dos años, equivalente a una caída de 3,97%.

La reducción también se observa del lado de las familias empleadoras registradas. En diciembre de 2023 había 523.692 empleadores con personal de casas particulares declarado dentro del sistema; en 2024 el número bajó a 510.755, y en 2025 descendió a 501.864. En términos nominales, esto significa que 21.828 hogares dejaron de registrar personal doméstico en dos años, una caída de 4,17%. La dinámica reproduce, aunque con menor intensidad, la misma tendencia que se observa en las unidades productivas: menos empleadores y menos personas cubiertas por el sistema formal.

En el caso de Misiones, la evolución del empleo registrado en casas particulares también mostró una tendencia contractiva entre 2023 y 2025. Según los boletines estadísticos del sistema de riesgos del trabajo, la provincia pasó de 7.402 trabajadoras registradas en diciembre de 2023 a 7.158 en diciembre de 2024 y a 6.982 en diciembre de 2025. En términos nominales, esto implica que 420 puestos de trabajo doméstico formal se perdieron en dos años, lo que representa una caída aproximada de 5,7% en el empleo registrado del sector en la provincia.El retroceso también se observa en la cantidad de hogares empleadores registrados. En Misiones había 6.197 empleadores de casas particulares declarados en diciembre de 2023, cifra que descendió a 5.985 en 2024 y a 5.842 en 2025. Es decir, 355 familias dejaron de registrar personal doméstico en el sistema formal, una reducción cercana al 5,7% en dos años. La dinámica provincial reproduce así la tendencia nacional: menos trabajadores domésticos registrados y menos hogares empleadores dentro del sistema formal, en un contexto de deterioro del ingreso familiar y creciente informalización de este segmento laboral.

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