empleo registrado

En los últimos dos años y medio Misiones perdió el 11,4% de sus empleadores privados

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Lo de Dass es apenas un síntoma. Los 150 empleos que se perderán en las próximas horas forman parte de un escenario complejo, que exhibe un deterioro acelerado en los últimos meses. En abril de 2026 Misiones contabilizó 8.399 empleadores privados activos, el registro más bajo desde, al menos, enero de 2023 y un nuevo mínimo desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei.

La comparación interanual muestra una caída del 7,2%, equivalente a 653 empresas menos que en abril de 2025. Si el análisis se extiende al período previo al cambio de Gobierno nacional, el retroceso alcanza el 11,4%, con 1.081 empleadores privados menos desde noviembre de 2023. Frente al pico registrado en septiembre de ese año, la pérdida asciende a 1.414 empresas, lo que representa una reducción del 14,4% del universo de empleadores de la provincia.

El deterioro resulta aún más significativo cuando se compara con el desempeño nacional. Mientras Misiones perdió el 7,2% de sus empleadores en el último año y el 11,4% desde noviembre de 2023, el promedio del país registró bajas del 2,8% y del 5,2%, respectivamente. En otras palabras, la desaparición de empresas en Misiones avanza aproximadamente al doble de velocidad que en el conjunto de la Argentina.

Un proceso que se aceleró durante el último año

La evolución de la serie muestra que el deterioro no fue lineal. Entre noviembre de 2023 y abril de 2025 la provincia perdió 428 empleadores, a un ritmo promedio de 25 empresas por mes. Incluso hubo un breve período de recuperación entre febrero y junio de 2025, cuando el número de empleadores aumentó durante cinco meses consecutivos, favorecido por una desaceleración inflacionaria y una leve recuperación del crédito.

Sin embargo, ese rebote resultó efímero. Desde julio de 2025 el indicador acumula diez meses consecutivos de caída, período en el que desaparecieron 862 empleadores, equivalentes al 9,3% del total existente. El ritmo de destrucción prácticamente se duplicó: durante los últimos doce meses cerraron, en promedio, 54 empresas por mes, frente a las 25 mensuales registradas en la etapa previa.

En consecuencia, seis de cada diez empleadores perdidos desde noviembre de 2023 desaparecieron durante el último año, confirmando una fuerte aceleración del proceso.

Las microempresas concentran el mayor impacto

El análisis por tamaño revela que la crisis golpea principalmente a las firmas más pequeñas.

De los 1.081 empleadores desaparecidos desde noviembre de 2023, 990 tenían diez trabajadores o menos, es decir, el 91,6% de toda la destrucción empresarial.

Solo el segmento de empresas con entre uno y cinco trabajadores explica 855 cierres, mientras que las firmas de seis a diez empleados aportan otras 135 bajas.

La fotografía del último año confirma la misma tendencia: de las 653 empresas perdidas entre abril de 2025 y abril de 2026, 605 correspondían a microempresas, lo que representa el 92,6% del total.

En contraste, las compañías de entre 11 y 25 trabajadores incluso registraron un leve crecimiento, mientras que las de entre 51 y 100 empleados permanecieron prácticamente estables.

Los datos sugieren además que parte de la caída observada en las empresas medianas responde a una reducción de personal que las hace descender de categoría estadística. En cambio, cuando desaparece una microempresa no existe esa posibilidad: simplemente deja de existir.

La destrucción empresarial avanza a un ritmo superior al del empleo privado. Mientras la cantidad de trabajadores registrados cayó 3,9% interanual, el número de empleadores retrocedió 7,2%. Como consecuencia, el tamaño promedio de las empresas sobrevivientes pasó de aproximadamente 11,2 a 11,6 trabajadores.

Más que una mejora de productividad, el fenómeno refleja un proceso de concentración económica: hay menos empresas operando en la provincia.

Comercio, industria y construcción lideran las pérdidas

El impacto sectorial tampoco es homogéneo.

Desde noviembre de 2023 el comercio perdió 437 empleadores, equivalente al 13,6% de su universo empresarial y explica, por sí solo, cuatro de cada diez cierres registrados en Misiones.

A ello se suman las pérdidas en:

  • Industria manufacturera (-143).
  • Transporte y almacenamiento (-114).
  • Construcción (-92).
  • Alojamiento y gastronomía (-65).

En conjunto, estas cinco actividades concentran cerca del 80% de toda la destrucción empresarial. Se trata, precisamente, de los sectores más dependientes del consumo interno y de la inversión privada.

La crisis yerbatera también alcanza al agro

Hasta mediados de 2025 el sector agropecuario había mostrado una mayor capacidad de resistencia. Sin embargo, esa situación comenzó a revertirse durante el último año.

El número de empleadores agropecuarios cayó de 1.416 a 1.360, en un contexto marcado por la profunda crisis de la cadena yerbatera.

En conjunto, estos factores explican por qué Misiones atraviesa uno de los procesos de destrucción empresarial más intensos del país.

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La destrucción silenciosa: en 28 meses cerraron 26.448 empresas y se perdieron 370 mil puestos registrados

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La economía argentina atraviesa una paradoja cada vez más visible. Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, el tejido productivo continúa achicándose. La fotografía que surge de los registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) es contundente: entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 desaparecieron 26.448 empleadores y se perdieron 339.841 puestos de trabajo registrados en unidades productivas. Si se suman las trabajadoras de casas particulares, la destrucción alcanza a 370.487 empleos formales.
Traducido a una escala cotidiana, la Argentina perdió 31 empresas por día y 435 empleos registrados diarios durante los primeros 28 meses de gestión de Javier Milei.
El dato expone una realidad menos visible que la desaceleración inflacionaria o la mejora financiera: la economía continúa expulsando unidades productivas y empleo formal.

Los números muestran que el universo de empleadores pasó de 512.357 a 485.909 firmas, una caída del 5,2%. Detrás de esa cifra hay comercios, pequeñas industrias, empresas de transporte, constructoras y prestadores de servicios que dejaron de operar o redujeron su estructura al punto de abandonar el empleo registrado.

Empresas empleadoras: 26.448 menos

Argentina | Noviembre 2023 vs marzo 2026

Indicador Nov. 2023 Mar. 2026 Variación
Empleadores registrados 512.357 485.909 -26.448
Ritmo promedio 28 meses -31 por día
Fuente: CEPA en base a SRT.

El sector más golpeado fue el comercio, con 6.836 empleadores menos. Le siguieron transporte y almacenamiento (-6.473), servicios inmobiliarios (-3.796), industria manufacturera (-3.393), servicios profesionales (-2.666) y actividades agropecuarias (-2.425).
Sin embargo, cuando se mide el impacto en términos relativos, el panorama cambia. Transporte y almacenamiento encabeza la crisis con una contracción del 16,4% de sus empleadores, seguido por servicios extraterritoriales (-15,8%), inmobiliarias (-12,8%) y construcción (-9,5%).

El empleo formal sigue en retroceso

La caída empresaria tuvo un correlato inevitable sobre el mercado laboral. Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el empleo registrado en unidades productivas cayó de 9,86 millones a 9,52 millones de trabajadores. Son 339.841 puestos menos, equivalente a una retracción del 3,45%.

La construcción aparece como el gran símbolo del ajuste económico. El sector perdió 81.425 empleos registrados, producto del freno de la obra pública nacional y de la retracción de la inversión privada. Detrás se ubicaron la industria manufacturera (-79.263), la administración pública (-67.312) y el transporte (-64.660).
En términos porcentuales, la construcción también lidera el deterioro con una caída del 17,1% del empleo. Transporte y servicios extraterritoriales registran bajas superiores al 12%, mientras que la industria manufacturera retrocede 6,5%.

Empleo formal: 370.487 puestos menos

Argentina | Unidades productivas + casas particulares

Categoría Nov. 2023 Mar. 2026 Variación
Trabajadores en unidades productivas 9.857.173 9.517.332 -339.841
Casas particulares 629.660 599.014 -30.646
Total empleo privado registrado 10.486.833 10.116.346 -370.487
Fuente: CEPA en base a SRT.


Un dato especialmente sensible es el comportamiento del empleo doméstico. Las trabajadoras de casas particulares registradas pasaron de 629.660 a 599.014. Son 30.646 empleos menos. Históricamente, este sector funciona como un termómetro del poder adquisitivo de los hogares de clase media: cuando las familias ajustan gastos, el empleo doméstico suele ser una de las primeras variables afectadas.

Misiones: una crisis más silenciosa, pero persistente

Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino permiten observar que Misiones no quedó al margen de esta dinámica.

Misiones perdió 1.074 empresas empleadoras entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, pasando de 9.480 a 8.406 firmas registradas. La caída alcanza el 11,3%, más del doble del promedio nacional. Esto significa que más de una de cada diez empresas que empleaban trabajadores formales dejó de existir durante el período.

Misiones: más de una de cada diez empresas menos

Noviembre 2023 vs marzo 2026

Indicador Nov. 2023 Mar. 2026 Variación
Empresas empleadoras 9.480 8.406 -1.074 / -11,3%
Empleo privado formal 97.796 mínimo desde dic. 2020
Fuente: elaboración propia en base a datos laborales oficiales.

El deterioro también se refleja en el empleo privado registrado. En marzo de 2026 Misiones contabilizó 97.796 trabajadores formales en el sector privado, el nivel más bajo desde diciembre de 2020. La provincia perdió 707 puestos solamente en marzo y acumula una caída interanual que la ubica entre las jurisdicciones más afectadas del NEA.

La diferencia respecto de otras provincias radica en la estructura económica misionera. La provincia depende fuertemente de pymes comerciales, agroindustriales y de servicios vinculados al mercado interno. Son precisamente los segmentos que más sufren cuando cae el consumo, se encarece el financiamiento y se retrae la actividad.

Pymes que desaparecen, grandes empresas que despiden

Otro dato relevante del informe es que la desaparición de empleadores se concentra casi exclusivamente en las pequeñas y medianas empresas. De las 26.448 firmas perdidas, 26.382 tenían menos de 500 trabajadores. Es decir, el 99,75% de los cierres corresponde a empresas de menor tamaño.

Sin embargo, cuando se analiza el empleo, el mayor ajuste provino de las grandes compañías. Las empresas con más de 500 empleados explican el 67,1% de los puestos destruidos, con una pérdida de 228.084 trabajadores.

La lectura es clara: las pymes son las que desaparecen, mientras que las grandes empresas sobreviven reduciendo personal.

La discusión económica argentina suele concentrarse en inflación, dólar, reservas o superávit fiscal. Pero detrás de esos indicadores aparece otra realidad: la del tamaño efectivo de la economía.

Los datos muestran que la estabilización macroeconómica todavía no logró traducirse en una recuperación sostenida del entramado productivo. Menos empresas, menos empleo registrado y una industria que opera con elevados niveles de capacidad ociosa configuran un escenario donde la economía puede mostrar mejores balances fiscales mientras continúa reduciendo su base productiva.

El desafío de los próximos meses no será solamente sostener la estabilidad. Será demostrar que esa estabilidad puede generar nuevas empresas, recuperar empleo formal y revertir una dinámica que, por ahora, sigue mostrando una economía más ordenada, pero también más pequeña.

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El empleo formal volvió a caer en marzo y el comercio marcó su peor nivel en casi dos años

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La recuperación del mercado laboral volvió a mostrar señales de fragilidad durante marzo. Luego de dos meses de relativa estabilidad, el empleo asalariado formal retomó la senda descendente y arrastró también al monotributo, una categoría que hasta ahora había mostrado mayor capacidad de resistencia. Los datos oficiales del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) reflejan que se perdieron 10.728 puestos de trabajo registrados respecto de febrero, mientras que la cantidad de monotributistas disminuyó en 6.322 personas en términos desestacionalizados.

El deterioro del empleo se da en un contexto de reconfiguración del mercado laboral impulsado por el ajuste económico y la desaceleración de distintos sectores productivos. Desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, el número de empleos asalariados destruidos supera los 300.000, mientras que también desaparecieron 26.448 empresas empleadoras, equivalente al 5,2% del total registrado, según estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

El economista y especialista en mercado laboral Luis Campos advirtió que la actual fase contractiva comenzó en agosto de 2023 y ya acumula una pérdida de 252.129 trabajadores asalariados, un nivel que se aproxima a la destrucción de empleo registrada durante la crisis de 2018-2019.

En marzo, el sector privado eliminó 7.603 puestos de trabajo (-0,12%), el sector público perdió 2.364 empleos (-0,07%) y el empleo en casas particulares retrocedió en 761 puestos (-0,17%). También continuó la caída entre los trabajadores independientes: los autónomos disminuyeron en 5.275 personas (-1,32%), el monotributo cayó en 6.322 contribuyentes (-0,3%) y el monotributo social volvió a retroceder con una baja de 5.188 inscriptos (-2,1%).

Comercio e industria concentran la mayor destrucción de empleo

Entre las principales actividades económicas, el comercio volvió a consolidarse como uno de los sectores más afectados. Durante marzo perdió 2.147 puestos registrados respecto del mes anterior y acumuló una caída interanual de 24.275 empleos (-1,9%), alcanzando 1.229.599 trabajadores registrados, el nivel más bajo desde julio de 2024.

El dato adquiere especial relevancia porque el comercio continúa siendo el principal empleador privado del país. Junto con la industria manufacturera, el transporte y la intermediación financiera concentró la mayor parte de la destrucción de empleo formal durante el tercer mes del año.

La industria manufacturera también profundizó su deterioro. Perdió 5.043 puestos de trabajo en marzo (-0,5%) y acumula una baja interanual de 47.647 empleos (-4,1%), reflejando las dificultades que aún enfrenta la actividad fabril pese a la desaceleración inflacionaria.

En contrapartida, los sectores considerados ganadores del actual modelo económico —como minería, petróleo y agro— continúan mostrando incrementos porcentuales en el empleo, aunque con escasa incidencia sobre el mercado laboral total. Durante marzo, ambas actividades incorporaron apenas 1.305 nuevos puestos de trabajo.

Según destacó Campos, estos sectores representan apenas el 7% del empleo registrado del país, mientras que las actividades que hoy muestran retrocesos concentran casi la mitad de los trabajadores formales.

La evolución territorial también muestra un comportamiento dispar. Durante marzo, Neuquén, Río Negro, San Juan y La Rioja registraron aumentos en el empleo privado formal, impulsados principalmente por actividades vinculadas a la energía, la minería y algunos proyectos de inversión específicos.

Sin embargo, si se toma como referencia el inicio de la actual administración nacional, únicamente Neuquén y Río Negro conservan un saldo positivo sostenido, con 9.501 y 3.294 puestos adicionales, respectivamente. San Juan logró recuperar en marzo el nivel de empleo que tenía en noviembre de 2023, mientras que el resto de las provincias continúa por debajo de esos registros.

El monotributo pierde dinamismo por primera vez en cinco meses

Uno de los datos más significativos del informe fue la caída del monotributo, que interrumpió una secuencia de cinco meses consecutivos de crecimiento.

En marzo se registraron 6.322 monotributistas menos respecto de febrero, mientras que el conjunto de trabajadores independientes disminuyó en 16.785 personas debido al retroceso simultáneo del monotributo, el trabajo autónomo y el monotributo social.

En términos interanuales, el régimen todavía mantiene un saldo positivo de 75.344 nuevos inscriptos (+2,7%). No obstante, desde el comienzo de la actual gestión nacional el monotributo social perdió 225.527 contribuyentes producto de las recategorizaciones y modificaciones implementadas sobre ese régimen. Si se excluye esta categoría, el universo conformado por monotributistas y autónomos muestra un crecimiento acumulado de 167.356 personas.

Salarios reales mejoran, pero no compensan la debilidad del mercado laboral

En contraste con la evolución del empleo, los salarios registrados continúan mostrando una recuperación en términos reales.

De acuerdo con la Secretaría de Trabajo, la remuneración bruta promedio del sector privado alcanzó en marzo los $2,2 millones, con un incremento interanual del 31,6%, mientras que la remuneración mediana llegó a $1,54 millones, un 28,1% superior a la de un año atrás.

Los datos preliminares de abril también muestran una mejora del poder adquisitivo. El salario medio del empleo registrado privado avanzó 1,3% respecto de marzo y se ubicó por encima del nivel observado a fines de 2023. Sin embargo, la evolución de los salarios negociados en los convenios colectivos continúa rezagada: el salario conformado promedio de los principales convenios apenas creció 0,3% en abril y todavía acumula una pérdida real cercana a seis puntos porcentuales frente a noviembre de 2023.

El panorama que dejan las estadísticas oficiales muestra así una economía donde los ingresos comienzan a recuperarse, pero con un mercado laboral que aún no logra consolidar una etapa de creación sostenida de empleo. La persistente caída del comercio, el retroceso industrial y la desaceleración del trabajo independiente plantean nuevos interrogantes sobre la capacidad de la recuperación económica para traducirse en mayores niveles de ocupación formal.

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Promoción del Empleo Registrado: ARCA reglamentó el blanqueo laboral con condonación de hasta el 90% de la deuda previsional

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) puso en marcha la reglamentación operativa del Régimen de Promoción del Empleo Registrado (PER), creado por la Ley 27.802 de Modernización Laboral. La medida habilita a las empresas privadas a regularizar trabajadores no registrados o deficientemente registrados con una condonación de hasta el 90% de las deudas previsionales, además de planes de pago de hasta 72 cuotas para los saldos remanentes.

La resolución general 5862, publicada este jueves en el Boletín Oficial, transforma en un mecanismo concreto uno de los capítulos más relevantes de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. Para el sector productivo, la norma abre una ventana temporal para corregir contingencias laborales acumuladas sin enfrentar la totalidad de las cargas históricas, reduciendo significativamente el costo de formalización.

Una herramienta para reducir pasivos laborales ocultos

El régimen alcanza a relaciones laborales iniciadas hasta el 5 de marzo de 2026 y que permanezcan vigentes al momento de la adhesión. El plazo para regularizar se extenderá hasta el 28 de noviembre de 2026.

Desde la óptica empresarial, la principal novedad es la magnitud de la condonación sobre aportes y contribuciones adeudados:

  • 90% de reducción para micro y pequeñas empresas y entidades sin fines de lucro.
  • 80% para medianas empresas tramo 1 y 2.
  • 70% para el resto de los empleadores.

Además, el régimen elimina el total de la deuda vinculada al Seguro de Salud, Riesgos del Trabajo y Seguro Colectivo de Vida Obligatorio para los trabajadores regularizados.

La decisión apunta a resolver uno de los principales obstáculos para la formalización: el elevado costo acumulado de las obligaciones previsionales retroactivas, que en muchos casos termina convirtiéndose en una barrera económica para blanquear personal.

Para provincias con una fuerte presencia de pequeñas empresas familiares, cooperativas, establecimientos agroindustriales y comercios de escala reducida, como Misiones y el resto del NEA, la medida adquiere una relevancia especial.

Gran parte del empleo regional se concentra en actividades intensivas en mano de obra, donde históricamente coexistieron situaciones de informalidad parcial o registraciones deficientes vinculadas a antigüedad o remuneraciones declaradas por debajo de los ingresos reales.

Sectores como: Agroindustria, Producción forestal, Yerba mate, Té, Comercio fronterizo, Servicios turísticos, Transporte y logística, podrían encontrar en este esquema una oportunidad para regularizar personal con un costo significativamente inferior al que implicaría afrontar la totalidad de las obligaciones acumuladas.

Financiamiento accesible para completar la regularización

La resolución también reglamenta un plan especial de facilidades de pago para la deuda que no resulte condonada.

Las condiciones son diferenciadas según el tamaño de la empresa:

  • 72 cuotas y anticipo del 3% para micro y pequeñas empresas.
  • 48 cuotas y anticipo del 4% para medianas empresas.
  • 36 cuotas y anticipo del 5% para grandes empleadores.

La tasa de financiación será del 1% mensual, un costo financiero relativamente bajo en comparación con los niveles históricos de financiamiento empresarial en Argentina.

Para los tomadores de decisiones, este punto resulta central: la combinación de condonación parcial y financiamiento extendido reduce el impacto inmediato sobre la caja de las compañías que opten por regularizar personal.

La lógica económica detrás del régimen busca desplazar el enfoque sancionatorio tradicional hacia un esquema de incentivos.

La reglamentación contempla incluso situaciones detectadas mediante inspecciones laborales que aún se encuentren en discusión administrativa o judicial, permitiendo su incorporación al programa siempre que las deudas no hayan sido canceladas.

Desde el punto de vista de la gestión empresaria, esto podría contribuir a disminuir contingencias laborales futuras, mejorar la trazabilidad de las relaciones laborales y fortalecer el acceso al crédito, especialmente para empresas que requieren demostrar cumplimiento normativo ante entidades financieras o programas de promoción productiva.

Lo que deberán evaluar las empresas

La adhesión no es automática. Los empleadores deberán rectificar altas laborales, corregir fechas de ingreso o actualizar remuneraciones mediante los sistemas digitales de ARCA y presentar las declaraciones juradas correspondientes.

La disponibilidad operativa comenzará el 16 de junio de 2026, fecha desde la cual podrán iniciarse los trámites de regularización.

Para muchas pymes, la decisión pasará por comparar el costo actual del blanqueo con el riesgo potencial de mantener situaciones irregulares en un contexto donde los sistemas de fiscalización y cruce de información muestran una creciente digitalización.

La efectividad del PER no dependerá únicamente de los beneficios fiscales. El indicador clave será la capacidad de las empresas para transformar una regularización excepcional en empleo formal sostenible. En economías regionales donde la competitividad continúa condicionada por costos laborales, tributarios y logísticos, la medida puede convertirse en una herramienta relevante para reducir informalidad. El verdadero impacto se medirá a partir de cuántas pymes decidan aprovechar esta ventana antes del cierre previsto para noviembre.

Resolución General 5862 ARCA by CristianMilciades

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Construcción: la recuperación pierde fuerza y el sector vuelve a mostrar señales de fragilidad

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La construcción volvió a encender señales de alerta en abril. Después de un marzo expansivo, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción registró una caída interanual de 2,8% y, más relevante para medir la dinámica reciente, una baja de 4% contra el mes anterior en la serie desestacionalizada. El dato marca un freno en el intento de recuperación del sector y confirma que la actividad todavía se mueve sobre una base frágil, muy condicionada por la obra pública, los costos, el crédito y la evolución general de la economía.

El balance del primer cuatrimestre, sin embargo, no es completamente negativo. La serie original del ISAC acumuló entre enero y abril una mejora de 2,1% frente al mismo período de 2025. Esa diferencia entre el dato acumulado positivo y la caída puntual de abril revela el rasgo central del momento: no hay un derrumbe, pero tampoco una recuperación consolidada sobre una base muy pobre de 2025.

La composición de los insumos muestra un mapa heterogéneo. En abril crecieron con fuerza el rubro “resto de insumos”, que incluye grifería, tubos de acero sin costura y vidrio plano para la construcción, con una suba de 16,1%; hierro redondo y aceros para la construcción, con 15,7%; y pinturas para construcción, con 10%. Pero la mayoría de los materiales relevados por el INDEC mostraron retrocesos interanuales.

Las bajas fueron significativas en mosaicos graníticos y calcáreos, con una caída de 18,9%; yeso, 17,5%; cales, 16,4%; asfalto, 15,5%; cemento portland, 12,7%; y hormigón elaborado, 10,2%. También retrocedieron pisos y revestimientos cerámicos, ladrillos huecos, placas de yeso y artículos sanitarios de cerámica. El cemento y el hormigón, dos indicadores sensibles del pulso real de la obra, muestran que la demanda efectiva sigue debilitada.

El empleo formal ofrece una señal algo más favorable. En marzo de 2026 se registraron 384.157 puestos de trabajo privados en la construcción, una suba de 2,5% frente al mismo mes del año anterior. En el acumulado del primer trimestre, el crecimiento fue de 1,6%. La mejora existe, pero debe leerse con cautela: se produce después de un período de fuerte deterioro y todavía no alcanza para hablar de normalización plena del mercado laboral sectorial.

Otro dato relevante aparece en los permisos de edificación. La superficie autorizada para construir en 246 municipios alcanzó en marzo 1.396.405 metros cuadrados, con una suba interanual de 14,5%. En el primer trimestre, el acumulado creció 4,5%. Este indicador anticipa cierto dinamismo potencial de la obra privada, aunque entre la aprobación del permiso y el inicio efectivo de una obra puede mediar una distancia importante, especialmente cuando pesan el costo financiero y la incertidumbre económica.

Las expectativas empresarias reflejan ese clima prudente. Para el período mayo-julio de 2026, el 75,5% de las empresas dedicadas principalmente a obras privadas prevé que la actividad no variará; apenas 9,4% espera una mejora y 15,1% anticipa una caída. Entre las firmas vinculadas a la obra pública, el panorama es más delicado: 60% cree que la actividad no cambiará, 25,6% espera una disminución y 14,4% proyecta una suba.

Cuando se consultó por los factores que podrían impulsar al sector, las empresas privadas señalaron principalmente el crecimiento de la actividad económica, los nuevos planes de obras públicas y la disponibilidad de créditos para la compra de inmuebles. Entre las compañías de obra pública, también aparecen el crecimiento económico, los nuevos planes de infraestructura y el reinicio de obras públicas.

En cambio, entre quienes esperan una caída, las principales causas mencionadas son la baja de la actividad económica, los altos costos de la construcción y los atrasos en la cadena de pagos. En la obra pública, este último factor adquiere mayor peso y aparece como una de las principales restricciones operativas.

El informe deja una conclusión clara: la construcción no está paralizada, pero tampoco logró dejar atrás la fase de inestabilidad. El acumulado positivo, la mejora del empleo formal y el repunte de los permisos conviven con una caída mensual fuerte, retrocesos en insumos básicos y expectativas empresarias mayoritariamente defensivas.

Para que la recuperación se transforme en tendencia, el sector necesita algo más que rebotes estadísticos. Requiere estabilidad de precios, crédito accesible, previsibilidad en la cadena de pagos y una definición más clara sobre el rol de la obra pública. Sin esos factores, la construcción seguirá moviéndose en una zona intermedia: con señales parciales de recomposición, pero sin la fuerza suficiente para convertirse en motor sostenido de la actividad económica.

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