empleo registrado

El Gobierno reglamenta la reforma laboral y activa beneficios por 48 meses para formalizar empleo

Compartí esta noticia !

El Gobierno nacional dio un paso operativo en uno de los capítulos más sensibles de la reforma laboral: el 30 de abril reglamentó por decreto el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) y fijó condiciones concretas para su aplicación. La norma abre una ventana precisa —del 1° de mayo de 2026 al 30 de abril de 2027— para que empresas incorporen trabajadores con contribuciones patronales reducidas durante 48 meses. El movimiento no es neutro: convierte una herramienta legislativa en política efectiva y pone en juego una hipótesis de fondo —si el costo laboral es el principal freno a la formalización— en un escenario donde empleo, recaudación y equilibrio fiscal compiten por prioridad.

De la ley al terreno: cómo funciona el incentivo

El RIFL surge del Título XX de la Ley 27.802, pero su impacto dependía de esta reglamentación. El decreto define quiénes entran, bajo qué condiciones y con qué límites.

El universo objetivo incluye trabajadores sin empleo formal registrado al 10 de diciembre de 2025, desocupados en los seis meses previos, monotributistas o personas cuyo último vínculo haya sido en el sector público. Es decir, apunta a segmentos periféricos del mercado laboral formal.

Para esos casos, el beneficio central es la reducción de contribuciones patronales durante los primeros 48 meses desde el alta. El esquema fija alícuotas específicas: 2% para los subsistemas previsional, empleo y asignaciones familiares, y 3% para el sistema de salud de jubilados. La mecánica no elimina aportes, pero los comprime de forma significativa.

La reglamentación también delimita el alcance empresarial. Los empleadores inscriptos desde el 10 de diciembre de 2025 podrán aplicar el régimen hasta un máximo del 80% de su nómina. No es un detalle técnico: introduce un límite explícito al uso intensivo del beneficio y busca evitar una sustitución total de la estructura laboral bajo condiciones promocionales.

Arquitectura institucional y control operativo

El decreto ordena el funcionamiento administrativo del régimen y distribuye responsabilidades. La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) queda a cargo de instrumentar la liquidación, el ingreso de contribuciones y los controles sistémicos, incluyendo exclusiones automáticas en caso de incumplimientos.

A su vez, se establece coordinación con el Ministerio de Capital Humano para compatibilizar el régimen con programas sociales o prestaciones existentes. Esa articulación no es menor: apunta a evitar que la formalización implique la pérdida abrupta de ingresos complementarios, uno de los obstáculos clásicos para la transición al empleo registrado.

El esquema incorpora, además, reglas de permanencia y salida. El incumplimiento o la configuración de causales de exclusión implica la pérdida automática de beneficios y la obligación de recomponer contribuciones con intereses y sanciones. La señal es clara: el incentivo convive con un sistema de control que busca evitar usos oportunistas.

Costo laboral, empleo y margen fiscal

La reglamentación activa una de las apuestas centrales del Gobierno en materia laboral: reducir el costo de contratación como vía para ampliar el empleo formal. En términos políticos, traslada el eje del debate desde la legislación hacia los resultados.

El diseño del régimen sugiere una lógica dual. Por un lado, ofrece alivio fiscal a las empresas durante cuatro años. Por otro, preserva fuentes de financiamiento del sistema previsional y de seguridad social mediante contribuciones, aunque reducidas.

Esa tensión es estructural. Menores aportes implican menor recaudación en el corto plazo, con la expectativa de que el aumento del empleo formal compense esa caída. El decreto no explicita ese equilibrio, pero lo deja implícito en su arquitectura.

El límite del 80% de la nómina y la exclusión de otros beneficios superpuestos refuerzan la idea de un régimen acotado, más orientado a expandir la base de empleo que a reconfigurar completamente el esquema de contribuciones.

Un experimento abierto sobre la formalización

La puesta en marcha del RIFL inaugura una fase de prueba real. El período de incorporaciones —un año— y el horizonte de beneficios —48 meses— configuran un experimento de mediano plazo sobre el comportamiento del mercado laboral.

Las variables a observar no son solo cuantitativas. Importará ver qué tipo de empleo se crea, en qué sectores y con qué nivel de estabilidad. También, cómo interactúa el régimen con la informalidad estructural y con los incentivos preexistentes.

En paralelo, la capacidad de control de ARCA y la coordinación con Capital Humano serán determinantes para evitar distorsiones. El diseño prevé mecanismos, pero su eficacia dependerá de la implementación.

El decreto convierte una promesa legislativa en política activa. Si logra modificar decisiones empresariales o queda como un incentivo marginal es algo que todavía no está definido. El calendario ya empezó a correr.

Compartí esta noticia !

La construcción repuntó en febrero en Misiones, pero perdió más de 3.100 empleos desde la llegada de Milei

Compartí esta noticia !

El empleo formal en la construcción mostró una señal de recuperación en febrero en Misiones, aunque todavía lejos de revertir el fuerte deterioro acumulado en los últimos dos años. Según datos elaborados por Politikon Chaco en base al IERIC, la provincia registró 4.635 puestos de trabajo formales en el sector durante febrero de 2026, con una suba mensual del 6% respecto de enero.

La mejora implicó la recuperación de 262 empleos en un solo mes y representó el mejor resultado mensual de los últimos doce meses. Sin embargo, la comparación interanual sigue siendo negativa: frente a febrero de 2025, Misiones perdió 438 empleos, lo que equivale a una caída del 8,6%.

La foto de largo plazo muestra un escenario mucho más severo. Si se toma como punto de partida noviembre de 2023 -antes del cambio de gobierno nacional- y se observa la evolución hasta febrero de 2026, la construcción en Misiones acumuló una baja del 40,4%, con la pérdida de 3.138 puestos de trabajo registrados.

En ese momento, la provincia contaba con 7.773 empleos formales en el sector. Hoy apenas sostiene 4.635, una contracción que expone el fuerte impacto que tuvo el freno de la obra pública, la paralización de proyectos privados y el encarecimiento de los costos de construcción.

Misiones, con la mejor recuperación mensual del NEA

En el plano regional, todas las provincias del Nordeste Argentino mostraron caídas interanuales en febrero. Chaco (-4,0%) y Misiones (-8,6%) presentaron los retrocesos más moderados, mientras que Formosa (-14,0%) y especialmente Corrientes (-25,1%) exhibieron caídas mucho más profundas.

En la comparación mensual, Misiones lideró la recuperación regional con una suba del 6%, seguida por Formosa (+5,9%), Chaco (+4,9%) y Corrientes (+4,0%).

Aunque el rebote mensual ofrece una señal positiva, el nivel de empleo continúa muy por debajo de los registros previos al ajuste económico nacional, especialmente en un sector altamente sensible al financiamiento, la inversión pública y la actividad inmobiliaria.

Salarios: Misiones tuvo la peor caída real del NEA

El deterioro no se limita al empleo. En materia salarial, Misiones registró en febrero la peor caída real del Nordeste en el sector de la construcción.

El salario promedio fue de $972.771, pero medido contra la inflación representó una baja real del 4,9%, ubicando a la provincia como la de peor desempeño relativo de toda la región.

Esto implica que, aun con cierta recuperación en la cantidad de puestos de trabajo, el poder adquisitivo de los trabajadores del sector continúa deteriorándose, en un contexto donde los costos de vida siguen presionando sobre los ingresos.

La construcción, históricamente uno de los principales termómetros de la actividad económica, sigue mostrando así una doble fragilidad en Misiones: menos empleo que hace un año y salarios que pierden contra la inflación.

Construcción en Misiones

Empleo formal y salarios – Febrero 2026

Indicador Dato
Empleo formal en febrero 2026 4.635 puestos
Variación mensual vs enero +6,0%
Empleos recuperados en febrero +262
Variación interanual vs febrero 2025 -8,6%
Empleos perdidos interanuales -438
Caída acumulada desde nov-2023 -40,4%
Empleos perdidos desde nov-2023 -3.138
Empleo formal en nov-2023 7.773 puestos
Salario promedio del sector $972.771
Caída real del salario -4,9%
Fuente: Politikon Chaco en base a IERIC
Compartí esta noticia !

Moyano: “El problema no es laboral, es económico”

Compartí esta noticia !

El Sindicato de Camioneros de Misiones recibió en Posadas a Jerónimo Moyano, actual secretario gremial de la Federación Nacional de Camioneros, en el marco de una intensa agenda de trabajo que incluyó reuniones institucionales, encuentros con autoridades y diálogo con trabajadores del sector.

Durante su visita, Moyano mantuvo reuniones con empresas vinculadas al transporte de carga y compartió una agenda conjunta con la conducción local del sindicato, encabezada por Adolfo Velázquez, Alejandro Velázquez y miembros de la Comisión Directiva.

En ese contexto, subrayó la importancia de fortalecer el trabajo territorial y consolidar una mirada federal dentro de la organización sindical.
“Es la primera vez que un secretario gremial de la Federación viene a Misiones. Estoy muy contento de poder estar acá con los compañeros, viendo de cerca la realidad de la provincia y el trabajo que vienen desarrollando”, expresó.

El dirigente también valoró la gestión de la conducción local, destacando avances en organización y modernización.
“Veo un gremio que está haciendo un trabajo muy importante en materia de organización, modernización de trámites y en todo lo que tiene que ver con lo gremial, lo medicinal y la obra social”.

Uno de los ejes centrales de la visita fue el rol de las nuevas generaciones en la vida sindical. Moyano —quien se desempeñó como secretario de Juventud a nivel nacional— enfatizó la necesidad de una mayor participación juvenil, en articulación con la experiencia de los dirigentes históricos.
“Es muy importante que los jóvenes se involucren cada vez más en lo gremial y en lo político, pero siempre aprendiendo, respetando y escuchando la experiencia de los compañeros con más trayectoria. Ese complemento es fundamental”.

En paralelo, el dirigente planteó su preocupación por el contexto económico nacional, marcado —según señaló— por el cierre de pequeñas y medianas empresas, la pérdida de empleo registrado y la caída del consumo.
“Estamos viendo cierre de pymes, pérdida de puestos de trabajo y caída del consumo. Cuando se dice que una reforma laboral va a generar más empleo, la realidad es que hoy se están perdiendo los puestos que ya existían. El problema no es laboral, es económico”.

Sobre el debate por una eventual reforma laboral, fue contundente: “No se puede generar empleo sacando derechos a los trabajadores. Si no hay inversión ni consumo, el problema no está en los derechos laborales”.

Moyano también advirtió sobre intentos de debilitamiento de las organizaciones gremiales, y remarcó su rol como herramienta de contención.
“Los sindicatos son un muro de defensa para los trabajadores. Muchas veces se los responsabiliza por la falta de inversión, cuando en realidad el problema está en políticas económicas que no dan resultado”.

Asimismo, planteó la necesidad de profundizar una agenda federal dentro de la Federación, con mayor articulación entre provincias y una estrategia comunicacional más sólida.
“Tenemos que fortalecer el federalismo, generar más encuentros y mejorar la comunicación. Hoy es clave llegar con claridad a cada trabajador, incluso al chofer que está en la ruta y necesita información directa y confiable”.

En relación con el vínculo con el sector empresario, destacó que el objetivo es sostener una relación equilibrada.
“No somos antiempresarios. Formamos parte de la misma actividad. Buscamos que se respeten los derechos y la dignidad de los trabajadores, y apostamos a que a las empresas les vaya bien, porque eso también genera empleo”.

Por su parte, el secretario adjunto del Sindicato de Camioneros de Misiones, Alejandro Velázquez, remarcó la relevancia de la visita en un contexto complejo para el sector.
“Tenemos grandes desafíos por delante: defender los derechos de nuestros trabajadores, sostener su salario, cuidar su dignidad y seguir fortaleciendo nuestra estructura sindical”.

También enfatizó la necesidad de profundizar el federalismo sindical. “Cada provincia tiene un rol clave en la construcción de una organización más fuerte, integrada y representativa”.

Sobre la coyuntura actual, sostuvo: “Sabemos que la situación es compleja y que afecta a trabajadores, familias y empresas del transporte. Pero cada paso que damos está orientado a la recuperación y a la protección de la familia camionera”.

Finalmente, puso el acento en la unidad como eje central. “Creemos en nuestro país, pero sobre todo creemos en el trabajador. Y cuando el contexto es difícil, la organización no es una opción: es una necesidad”.

La visita de Jerónimo Moyano a Posadas se dio en medio de un fuerte debate nacional sobre el presente y el futuro del trabajo, y permitió reafirmar el compromiso del Sindicato de Camioneros de Misiones con la defensa del empleo, el fortalecimiento gremial y una mirada federal en la construcción sindical.

Compartí esta noticia !

Precarización laboral: ya hay 2 millones entre desocupados y trabajadores en negro en Argentina

Compartí esta noticia !

La foto laboral empezó a mostrar algo más profundo que un aumento de la desocupación. En la Argentina, los desocupados o trabajadores no registrados ya suman 2 millones de personas, en un escenario en el que el empleo formal retrocede, la informalidad gana terreno y el mercado laboral absorbe la crisis con ocupaciones más frágiles. El dato condensa una tensión política que el Gobierno no puede esquivar: el ajuste no solo impacta en la actividad, también modifica la calidad del trabajo disponible. Y esa deriva, aunque todavía no se traduzca en un colapso abierto, empieza a perforar uno de los frentes más sensibles de la gobernabilidad.

En los últimos dos años, el empleo no registrado creció en 376.000 puestos, mientras la tasa de desocupación pasó de 5,7% a 7,5%. Eso equivale, según el INDEC, a 1,7 millones de personas desocupadas. A la vez, la tasa de empleo bajó de 45,8% a 45%, y la informalidad trepó a 43% de la población ocupada. Proyectado a todo el país, el cuadro deja una estructura laboral partida: 13 millones de trabajadores registrados frente a unos 9 millones en negro. No se trata solo de menos empleo de calidad. Se trata de un mercado que, aun cuando sigue generando alguna ocupación, lo hace cada vez más fuera de los márgenes de protección.

Un mercado laboral que ajusta por precariedad

El dato central no es únicamente que subió la desocupación. También cambió la composición del empleo. El retroceso del trabajo registrado y el avance del no registrado indican que el ajuste del mercado laboral no opera solo expulsando trabajadores, sino empujándolos hacia formas más inestables y sin cobertura social.

Esa dinámica aparece con claridad en los números sectoriales citados por la consultora Invecq en base a cifras del INDEC. Según ese relevamiento, el comercio sumó 210.000 puestos informales, mientras los registrados privados en ese rubro apenas crecieron 4.000. En la industria manufacturera, en tanto, se agregaron 87.000 trabajadores no registrados al tiempo que se perdieron 63.000 puestos formales. La señal es nítida: incluso sectores tradicionales de la economía están reemplazando empleo estable por inserciones laborales más débiles.

Ese punto importa porque desarma una lectura simplista que atribuye la expansión de la informalidad solo a las nuevas plataformas o a formas emergentes del trabajo. Lo que muestran los datos es algo más estructural. La precarización no está contenida en un nicho; se extiende sobre actividades clásicas de la economía y altera el corazón mismo del empleo urbano.

La caída del empleo registrado golpea al sector privado y también al público

El deterioro tampoco queda circunscripto a un solo segmento del mercado laboral. Los asalariados registrados del sector privado disminuyeron en 182.000 puestos, mientras en el sector público hubo una caída de 80.000 empleos registrados. En total, son 262.000 puestos formales menos.

En términos institucionales, ese dato tiene peso propio. Cuando caen al mismo tiempo el empleo privado registrado y el empleo público formal, se angosta el colchón que suele amortiguar las crisis laborales. La consecuencia es doble: menos aportes al sistema, menos cobertura social y más presión sobre ingresos que ya venían deteriorados.

Ahí aparece una dimensión política más delicada. La discusión sobre el empleo deja de girar únicamente en torno a cuántos puestos se crean o se destruyen, y pasa a enfocarse en qué tipo de trabajo sobrevive. Un mercado que reemplaza empleo formal por ocupaciones en negro puede evitar, por un tiempo, un salto todavía mayor en la desocupación abierta. Pero ese “amortiguador” tiene un costo: deteriora ingresos, reduce derechos y vuelve más inestable la base social sobre la que se sostiene cualquier programa económico.

Repercusiones: más tensión social y menos margen para administrar el ajuste

La expansión de la informalidad fortalece, en lo inmediato, una lógica de supervivencia laboral que contiene parcialmente el desempleo abierto, pero condiciona la sustentabilidad social del esquema económico. El problema no se limita a la falta de trabajo. También afecta la calidad del empleo existente y su capacidad para garantizar ingresos, aportes previsionales y cobertura médica.

En la correlación de fuerzas, este proceso deja al Gobierno frente a una tensión difícil de administrar. Puede exhibir orden fiscal o desaceleración en otros frentes, pero si el mercado laboral consolida una salida por precariedad, el costo social del ajuste cambia de forma, no desaparece. Y esa mutación tiene efectos políticos concretos: erosiona ingresos, amplía la vulnerabilidad y vuelve más sensibles los reclamos sectoriales y territoriales.

También condiciona la agenda pública. Un mercado laboral donde 43% de los ocupados está en la informalidad no solo expone problemas de empleo; pone en discusión el alcance real de la recuperación, si es que aparece. Porque incluso un repunte parcial de la actividad puede convivir con trabajos de baja calidad, sin derechos y con salarios insuficientes. La mejora cuantitativa, en ese contexto, no necesariamente corrige el deterioro social.

Compartí esta noticia !

Se perdieron más de 106.000 puestos registrados en 2025 mientras crece el monotributo

Compartí esta noticia !

El mercado laboral argentino cerró 2025 con un dato que, en apariencia, sugiere estabilidad pero esconde un cambio profundo en la calidad del empleo. Según datos de la Secretaría de Trabajo basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), el total de trabajadores registrados se mantuvo prácticamente sin variaciones interanuales, pero con una transformación significativa: el empleo asalariado cayó en más de 106.000 puestos mientras el trabajo independiente, especialmente el monotributo, creció con fuerza.

El dato central revela una mutación en la estructura laboral. El empleo asalariado —que incluye al sector privado, al sector público y al trabajo en casas particulares— retrocedió 1% interanual en diciembre de 2025 frente al mismo mes de 2024. En números concretos, la economía perdió 106.200 puestos formales bajo relación de dependencia.

Al mismo tiempo, el trabajo independiente aumentó 3,8%, con 104.800 nuevos inscriptos. Esa expansión compensó estadísticamente la caída del empleo asalariado y evitó que el total de puestos registrados mostrara un descenso más marcado.

El resultado plantea una tensión que ya comienza a discutirse en el plano político y económico: el empleo formal no desaparece del todo, pero cambia de forma. Y en ese proceso, el peso del trabajo con menor protección laboral crece.

La caída del empleo asalariado y el impacto sectorial

El retroceso del empleo registrado bajo relación de dependencia se distribuyó en varios segmentos del mercado laboral.

El sector privado explicó la mayor parte de la contracción, con una caída interanual del 1,4% equivalente a 88.800 puestos menos. El empleo público también mostró retrocesos, aunque más moderados: bajó 0,5%, lo que representa 18.700 empleos menos.

El único segmento con estabilidad fue el trabajo en casas particulares, que registró una variación prácticamente neutra, con un leve aumento de 0,3%.

Los datos muestran que el problema no se concentra en un solo sector. El deterioro atraviesa tanto al empleo privado como al estatal, lo que sugiere un impacto más amplio del contexto económico.

La dinámica tampoco es reciente. Según la serie del SIPA, la destrucción neta de puestos comenzó en septiembre de 2023 y se profundizó durante 2024. Aunque hacia fines de ese año se observó una recuperación moderada, durante 2025 el mercado laboral volvió a mostrar señales negativas.

Entre junio y diciembre del año pasado, el empleo privado acumuló siete meses consecutivos de variaciones negativas. En ese período se perdieron 96.800 puestos.

Si se amplía la mirada temporal, el deterioro es más marcado: entre septiembre de 2023 y diciembre de 2025 desaparecieron aproximadamente 150.000 empleos privados registrados.

Industria y comercio, los sectores más golpeados

El análisis sectorial revela que el impacto del ajuste económico se concentró en actividades intensivas en mano de obra.

Durante 2025 la industria perdió cerca de 40.000 puestos de trabajo registrados, la mayoría durante el segundo semestre del año. El comercio también mostró una caída significativa: desde mayo se redujeron 22.600 empleos.

El fenómeno no parece limitado a sectores tradicionalmente vulnerables. Incluso áreas consideradas beneficiarias del actual esquema económico —como agro, minería o intermediación financiera— destruyeron empleo durante el segundo semestre de 2025.

Ese comportamiento sugiere que la desaceleración laboral responde a un cuadro económico más amplio, marcado por la caída de la actividad y el ajuste fiscal.

El crecimiento del monotributo como amortiguador estadístico

El crecimiento del trabajo independiente aparece como el principal factor que evita una caída más pronunciada del empleo registrado total.

Durante 2025, el monotributo incorporó más de 104.800 trabajadores. Desde noviembre de 2023, el aumento acumulado alcanza 159.501 nuevos monotributistas.

Sin embargo, ese crecimiento también abre un debate sobre la calidad del empleo generado. En muchos casos, el monotributo funciona como un esquema laboral con menor estabilidad, menos protección social y sin las condiciones propias del empleo asalariado formal.

El fenómeno no es nuevo en el mercado laboral argentino, pero los datos recientes indican que se aceleró en el contexto del ajuste económico.

Un mercado laboral en transición

El balance de 2025 deja un diagnóstico ambiguo: el empleo registrado no colapsó en términos cuantitativos, pero sí experimentó un desplazamiento hacia modalidades laborales más flexibles.

Esa transformación ocurre en paralelo a una economía que todavía no logra consolidar una recuperación sostenida de la actividad.

El comportamiento del empleo en los próximos meses dependerá de dos variables centrales: la evolución del nivel de actividad y la capacidad de los sectores productivos de volver a generar empleo bajo relación de dependencia.

Por ahora, los datos sugieren un mercado laboral que se mantiene en pie, aunque con una estructura cada vez más distinta de la que existía apenas dos años atrás.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin