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Empresas pioneras del talento digital: el ranking de las que apostaron temprano a la capacitación online

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Coderhouse revela las compañías que fueron visionarias al reconocer la importancia de la educación digital. Un ranking exclusivo que identifica a los líderes empresariales que tomaron la decisión correcta hace más de una década.

Cuando Coderhouse nació en 2014 como la primera “Digital School” de Argentina, la capacitación online era aún un concepto incipiente en el mundo corporativo latinoamericano. Mientras la mayoría de las empresas mantenía sus modelos tradicionales de formación, un grupo de visionarios reconoció tempranamente que el futuro del talento pasaba por la educación digital. Ahora, tras más de una década de operaciones, los datos internos de la plataforma revelan quiénes fueron esos pioneros que apostaron por el cambio y que lo siguen haciendo hasta el día de hoy.

Este análisis exclusivo, ofrece una radiografía clara de las empresas que comprendieron antes que otras la urgencia de capacitar a sus equipos en habilidades tecnológicas. No se trata solo de números; es un testimonio de visión estratégica y liderazgo empresarial.

EmpresaEmpleados capacitados
Mercado Libre1870
Accenture1820
Galicia980
Santander740
BBVA640
Globant630
PedidosYa560
NaranjaX540
Rappi240
Sodimac140
Amazon130

Los datos revelan un patrón inequívoco: las empresas que hoy lideran sus industrias fueron precisamente aquellas que reconocieron tempranamente que la capacitación online no era un lujo, sino una necesidad existencial. Mercado Libre y Accenture encabezan este grupo, demostrando que la inversión sostenida en educación digital es un diferenciador competitivo.

Lo notable es el timing. Estas empresas comenzaron a capacitar a sus colaboradores desde los primeros años de la plataforma, cuando la educación online aún generaba escepticismo en amplios sectores del mundo corporativo. Esa decisión temprana, cuando otros dudaban, es lo que las posiciona hoy como líderes indiscutibles.

El sector bancario y fintech representa un caso de estudio también. Galicia, Santander, BBVA y NaranjaX aparecen entre los principales inversores en capacitación online, una decisión que refleja su comprensión profunda de que la transformación digital no es opcional. Estos pioneros financieros entendieron que sus equipos necesitaban habilidades en programación, análisis de datos y diseño de experiencia de usuario para competir en la nueva economía.

“Nuestra misión es ofrecer una educación de calidad y accesible para toda Latinoamérica, abriendo más y mejores oportunidades profesionales en el campo de la tecnología y la inteligencia artificial“, expresaba Christian Patiño, Co-Fundador & CEO de Coderhouse“Los datos demuestran que esta misión encontró sus primeros y más decididos aliados en estas instituciones pioneras”.

Globant, PedidosYa y Rappi representan otro grupo de pioneros: empresas nacidas en la era digital que, desde sus inicios, comprendieron que la capacitación continua era parte de su ADN.  La presencia de Amazon en el ranking subraya que esta tendencia de capacitación online temprana trasciende las fronteras latinoamericanas.

La transición hacia una fuerza laboral aumentada por la IA requiere un enfoque proactivo en la formación. Las empresas deben invertir en programas de capacitación que abarquen desde los fundamentos de la IA hasta sus aplicaciones más avanzadas. Esto no solo mejora la productividad y la innovación, sino que también aumenta la retención del talento y la adaptabilidad de la organización ante futuros cambios tecnológicos.

Hoy, con un mercado EdTech latinoamericano proyectado a superar los 50 mil millones de dólares para 2033, queda claro que los pioneros de la educación digital estaban en lo correcto. No solo anticiparon una tendencia; construyeron ventajas competitivas que perduran. Ahora, la historia se repite con la Inteligencia Artificial. Las empresas que hoy inviertan en capacitar a sus equipos en IA serán las que lideren el mercado en la próxima década.

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La desregulación impacta en las exportaciones: China se suma a Chile y frena carne argentina

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La política de desregulación impulsada por el Gobierno sumó un nuevo frente de tensión externa: China frenó un cargamento de 22 toneladas de carne argentina por la presunta presencia de cloranfenicol, un antibiótico prohibido en el comercio internacional. La decisión, tomada por la Administración General de Aduanas del país asiático la semana pasada, se suma al antecedente reciente de Chile, que ya había suspendido importaciones por cambios en los controles sanitarios. El dato trasciende lo comercial. Expone un punto sensible del esquema oficial: la relación entre flexibilización regulatoria y confianza internacional. ¿Se trata de episodios aislados o de un costo estructural de la desregulación?

Un cambio normativo bajo presión externa

El episodio con China ocurre en un contexto de modificaciones en los controles sanitarios del SENASA, enmarcadas en la política de desregulación. Entre los cambios más relevantes aparece la eliminación del registro obligatorio de empresas certificadoras, un mecanismo que funcionaba como garantía de trazabilidad en la cadena exportadora.

Ese punto resulta central. La trazabilidad no es solo un requisito técnico: es el lenguaje con el que los mercados validan la calidad sanitaria de los productos. Su debilitamiento, aun parcial, impacta directamente en la credibilidad del sistema.

El caso puntual se originó en la planta que un frigorífico posee en Pérez Millán, en el partido bonaerense de Ramallo. A partir de la detección del antibiótico, se activaron mecanismos de control y una revisión técnica que incluye un proceso de trazabilidad para identificar el origen del lote cuestionado. Las primeras hipótesis apuntan a un posible falso positivo o a la presencia de sustancias similares, lo que abre un margen de discusión técnica, pero no neutraliza el impacto comercial inmediato.

De Chile a China: señales de alerta en cadena

El antecedente con Chile refuerza la dimensión del problema. En agosto, el Servicio Agrícola y Ganadero suspendió importaciones desde la Patagonia tras la flexibilización sanitaria que permitió el ingreso de carne con hueso a zonas libres de aftosa. La medida puso en cuestión el estatus sanitario regional y encendió alarmas por el riesgo de enfermedades.

Aunque Chile reanudó compras luego de verificar condiciones sanitarias, el episodio dejó una señal: los cambios regulatorios internos pueden tener efectos inmediatos en mercados externos.

En el caso de China, el contexto agrega complejidad. El país asiático endurece sus controles a productos importados y avanza en una estrategia de protección de su producción local. Ese escenario amplifica cualquier observación sanitaria. No solo afecta a la carne: también se registraron advertencias sobre envíos de soja por presencia de malezas.

Dólares en juego y un mercado clave bajo revisión

El impacto potencial es significativo. China concentra 458.360 toneladas de las 654.800 exportadas por Argentina en los primeros 11 meses de 2025. Es, por amplio margen, el principal destino de la carne argentina.

Además, el esquema comercial incluye un sistema de cupos con penalidades claras. Si se superan las 511.000 toneladas, el arancel salta del 12,5% al 55%. En ese marco, cualquier restricción o demora no solo afecta volúmenes, sino también costos y competitividad.

El episodio también expone una dinámica interna. El SENASA, con una estructura reducida por recortes, debe responder a exigencias crecientes en mercados que endurecen estándares. La ecuación es delicada: menos regulación interna frente a mayores demandas externas.

Correlación de fuerzas y tensión regulatoria

La situación coloca al Gobierno ante un equilibrio complejo. Por un lado, la desregulación busca reducir costos y simplificar procesos. Por otro, los mercados internacionales operan con lógicas inversas: más controles, más certificaciones y mayor seguimiento de la cadena productiva.

En términos de poder, los países importadores refuerzan su capacidad de condicionar el comercio a través de exigencias sanitarias. La Argentina, en cambio, necesita sostener confianza para mantener acceso a mercados estratégicos.

El resultado es una tensión que trasciende lo técnico. Se trata de quién fija las reglas en el comercio internacional y bajo qué estándares se valida la producción.

Un escenario en revisión

La reacción oficial se concentra ahora en limitar el impacto del caso y evitar que se extienda a otros embarques. El foco está puesto en el informe técnico que deberá producir el SENASA y en las eventuales correcciones del sistema.

En paralelo, el comportamiento de China será clave. Su política de controles más estrictos puede transformar episodios puntuales en tendencias si no se logra restablecer confianza.

Lo que está en juego no es solo un cargamento. Es la consistencia entre el modelo regulatorio interno y las exigencias del mercado global. Esa tensión, por ahora, sigue abierta.

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Alerta de los transportistas: el desproporcionado aumento del combustible pone en riesgo la cadena de abastecimiento

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La Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC) alertó sobre la continua escalada en el precio de los combustibles, la cual amenaza con interrumpir la cadena de suministro en todo el país.

Desde principios de marzo, los precios del gasoil y de las naftas se incrementaron entre 3 y 5 veces, con un rango que oscila entre 20 y 25%. En la actualidad, el gasoil de grado 2 (el de mayor uso en el sector del transporte) ya supera los 2100 pesos por litro, y todo indica que el mes cerrará con el aumento de costos de gasoil más elevado de los últimos 2 años.

Costo récord en la región

Los economistas de la Federación que nuclea a 42 Cámaras de transporte de todo el país destacaron que, medido en dólares (al menos US$ 1,50), el litro de gasoil en la Argentina alcanzó uno de sus valores más altos de la última década, posicionándose como uno de los más caros de la región.

“La desproporcionada escalada del precio del gasoil es hoy la principal preocupación entre las más de 6.500 pymes que representamos. A los márgenes reducidos y la baja actividad en muchos rubros, se suma un impacto crítico: el combustible representa un tercio de nuestra estructura de costos”, explicó Cristian Sanz, Presidente de FADEEAC.

La velocidad de los aumentos actuales no tiene precedentes cercanos. Mientras que en todo 2025 el gasoil acumuló una suba del 45% (frente a un IPC del 31,5%), en apenas 20 días de marzo los incrementos ya superaron en un tercio esa cifra anual.

Sanz fue tajante respecto a la sostenibilidad del servicio: “La actualización de las tarifas debe ser inmediata, de lo contrario, muchas empresas se verán obligadas a dejar de operar, con el consiguiente impacto económico y social. Los camiones mueven más del 90% de la economía del país y el transporte y la logística generan el 4% del empleo nacional. Apelamos a la madurez y responsabilidad de todas las partes”.

Factor internacional y contexto local

Los especialistas del Departamento de Estudios Económicos y Costos señalaron que cada incremento del 10% en el gasoil impacta de forma directa en al menos 3,5% en los costos operativos de las empresas que realizan viajes de media y larga distancia.

Si bien el mercado global atraviesa un shock por el conflicto en Medio Oriente —con el barril de Brent saltando de US$ 65 a más de US$ 100 en tres semanas—, FADEEAC advierte que la situación local es alarmante debido al «debilitamiento de los mecanismos que permitan desacoplar los precios internos de los internacionales y moderar el shock externo, en un marco de significativo crecimiento de la producción local de petróleo (Vaca Muerta)».

«Si las tarifas no se adecuan, el sector no podrá seguir operando. No es una amenaza, es una imposibilidad fáctica. El desabastecimiento es el riesgo final si no se toman medidas urgentes», concluyó Sanz.

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Hidrovía: empresa belga impugna la oferta de DEME y la acusa de prácticas “anticompetitivas“

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La licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay volvió a tensarse en el corazón del Gobierno: una empresa belga impugnó formalmente la oferta de su competidora y la acusó de prácticas “anticompetitivas”, en un proceso que la administración nacional busca adjudicar antes de mayo. El dato no es menor. En un expediente ya marcado por su declaración de desierto al inicio de la gestión, la disputa corporativa ahora escala a un terreno político: ¿podrá el Ejecutivo sostener un proceso transparente o quedará atrapado en presiones cruzadas?

Un proceso bajo presión política y técnica

El conflicto enfrenta a dos actores centrales del negocio global del dragado. Por un lado, la actual operadora, con años de servicio en la vía navegable. Por otro, una competidora que presentó una propuesta en análisis. La evaluación está a cargo del área que conduce el subsecretario de Puertos y Vías Navegables, con la responsabilidad de definir la adjudicación en un plazo acotado.

La impugnación introduce cuestionamientos técnicos concretos: incumplimientos en requisitos económicos, balances no auditables, irregularidades formales en la presentación y falta de equipamiento con la potencia exigida. Sin embargo, el núcleo del conflicto va más allá de la letra del pliego.

La acusación escala hacia prácticas estructurales del mercado: supuesta colusión, fijación de precios, intercambio de información sensible y abuso de posición dominante. En otras palabras, no se discute solo una oferta, sino las reglas de competencia en un negocio estratégico para el comercio exterior.

La Hidrovía como tablero de poder

El trasfondo del conflicto revela tensiones dentro del propio oficialismo. En los pasillos de la Casa Rosada conviven preferencias distintas sobre quién debería quedarse con el contrato. Algunos sectores ven con buenos ojos un cambio de operador, mientras otros valoran la continuidad de quien ya gestiona la vía navegable.

Ese dato introduce una variable política clave: la licitación no solo define un servicio técnico, sino el control de un corredor logístico central para la economía. El dragado y balizamiento de la Hidrovía impactan directamente en la competitividad del transporte fluvial y, por extensión, en los costos de exportación.

En ese contexto, la impugnación funciona como una herramienta de presión. Obliga al Gobierno a revisar el proceso, eleva el nivel de escrutinio y, al mismo tiempo, expone las tensiones internas sobre la decisión final.

Impacto en la gobernabilidad económica

La disputa entre empresas no queda encapsulada en el sector privado. Tiene efectos directos sobre la agenda económica del Gobierno. Sin acceso al financiamiento externo en otras áreas y con necesidad de mostrar señales de previsibilidad, la administración enfrenta un test de credibilidad institucional.

Si el proceso se judicializa o se dilata, puede afectar la continuidad operativa de la Hidrovía, un riesgo que el Gobierno difícilmente pueda asumir. Por el contrario, una adjudicación cuestionada podría abrir otro frente de conflicto, tanto en el plano legal como político.

El equilibrio es delicado. Transparencia, competencia y rapidez aparecen como objetivos que no siempre convergen.

Un desenlace abierto

La definición prevista para antes de mayo se vuelve ahora más incierta. La impugnación obliga a revisar aspectos técnicos, pero también a administrar un conflicto que combina intereses empresariales y decisiones políticas.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en cómo el Gobierno procesa las acusaciones y si logra sostener el cronograma sin comprometer la legitimidad del proceso. También en si las tensiones internas se ordenan o se profundizan.

La Hidrovía, una vez más, deja de ser solo una infraestructura y se convierte en un escenario donde se mide capacidad de gestión, alineamiento político y margen de maniobra frente a actores globales.

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La inflación del primer trimestre en torno al 3% mensual

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El IPC Nacional de INDEC registró una suba de 2,9% mensual en febrero, manteniéndose en el mismo nivel que en enero y acumulando 5,9% en el primer bimestre del año, según la consultora Ecolatina. En términos interanuales, la inflación alcanzó 33,1%, registrando la variación interanual más alta desde agosto.

En términos de categorías, los precios Regulados mostraron la mayor variación mensual (+4,3%), seguidos por el IPC Núcleo (+3,1%), mientras que los Estacionales registraron una caída de -1,3% en el mes.

Para marzo estimamos que la inflación se mantenga en la zona del 3%. A la resistencia inflacionaria que se viene observando a comienzos de año se le suma los aumentos típicos del tercer mes del año, vinculados a educación por el comienzo de clases y a indumentaria con el cambio de temporada.

El IPC Nacional de INDEC registró una suba de 2,9% mensual en febrero, manteniéndose en el mismo nivel que en enero y acumulando 5,9% en el primer bimestre del año. La medición se ubicó por encima del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que esperaba 2,7% para el mes. En términos interanuales, la inflación alcanzó 33,1%, registrando la variación interanual más alta desde agosto, poniendo en evidencia que se estancó la desinflación de la economía.

En términos de categorías, los precios Regulados mostraron la mayor variación mensual (+4,3%), seguidos por el IPC Núcleo (+3,1%), mientras que los Estacionales registraron una caída de -1,3% en el mes.

La aceleración de los precios regulados estuvo principalmente vinculado a las subas en tarifas de gas, agua y electricidad en la mayoría de las regiones, así como a cambios en los esquemas de subsidios aplicados en distintas provincias. De hecho, la inflación general fue igual o superó el 3% en todas las regiones, exceptuando el AMBA.

Por otro lado, la inflación núcleo mostró una aceleración (+0,4 p.p. respecto al dato de enero y 33,6% i.a.) y exhibió la variación más elevada desde abril del año pasado. De hecho, la “inflación subyacente” que sigue el BCRA, al cual a los precios núcleo le restan la evolución de carnes y alquileres, mostró una variación de 2,4% en febrero, también acelerándose respecto a los meses previos.

Por último, respecto a los precios estacionales, mostraron la evolución interanual más baja de las categorías (+22,6% i.a.) y tuvieron la menor evolución mensual luego de un enero movido por frutas, verduras y turismo.

En cuanto a las divisiones del índice, la mayor suba se registró en Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (+6,8%), impulsada principalmente por las actualizaciones tarifarias (casi 12% en el agregado nacional). En segundo lugar, se ubicó Alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,3%), donde volvió a destacarse la incidencia de carnes y derivados (+6,6%, por encima del nivel general por quinto mes consecutivo). En contraste, las menores variaciones del mes se observaron en Bebidas alcohólicas y tabaco (+0,6%), y Prendas de vestir y calzado prácticamente no registró cambios (-0,0%) por cuestiones estacionales.

Perspectivas para este año

Para marzo estimamos que la inflación se mantenga en la zona del 3%. Al ritmo inflacionario que se viene observando a comienzos de año se le suma los aumentos típicos del tercer mes del año, vinculados a educación por el comienzo de clases y a indumentaria con el cambio de temporada. Además, se le sumará el impacto del incremento de combustibles desde principios de marzo, en conjunto a la suba del transporte público en AMBA.

Con todo, el primer trimestre cerrará con una inflación que acumulará cerca del 9%, condicionando la expectativa de que la inflación de 2026 esté muy por debajo de la del año pasado. De hecho, para que la inflación alcance el 26% interanual en diciembre que espera la mediana del REM, la suba de precios debería promediar un 1,6% entre abril-diciembre.

Hacia adelante, es probable que, una vez superados los factores estacionales y los principales ajustes tarifarios del comienzo del año, la inflación vuelva a mostrar una desaceleración moderada durante los próximos meses. En ese escenario, las variaciones mensuales podrían alejarse de la zona del 3%, aunque difícilmente retornen en el corto plazo a los mínimos observados a mediados de 2025. De este modo, el escenario más probable es que la inflación se mantenga mayormente en torno al 2% mensual durante buena parte del año, reflejando una dinámica más estable pero todavía lejos de niveles de la desinflación deseada por el gobierno.

El comportamiento del tipo de cambio también será un factor clave para la trayectoria de los precios. Hasta el momento, el panorama cambiario se mantiene relativamente estable, lo que contribuye a moderar presiones inflacionarias en el corto plazo. Sin embargo, el objetivo de acumulación de reservas internacionales por parte del BCRA, junto con el funcionamiento del actual esquema cambiario, podría limitar el margen para una apreciación real más marcada que contribuya a una desinflación pronunciada.

Por su parte, si bien las paritarias continuarán corriendo de atrás con esta aceleración de la inflación, las negociaciones tendrán un piso más alto, aportando su parte a la inercia de los últimos meses.

En este marco, si bien el actual esquema macroeconómico brinda cierto anclaje para las expectativas de inflación, también sugiere que la velocidad del proceso de desinflación podría ser más gradual hacia adelante

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