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Ipsos: la inseguridad es la principal preocupación global, salvo en Argentina, donde el desempleo marca el pulso

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La última edición del estudio global What Worries the World, elaborado por Ipsos, líder global en investigación de mercado, analiza las principales preocupaciones sociales, económicas y políticas en 30 países del mundo. Los resultados muestran la violencia y el crimen se consolidan como la mayor inquietud global, mencionado por el 33% de los encuestados y desplazando a la inflación del primer lugar que había ocupado durante los últimos años. Este cambio refleja una modificación en la agenda pública global, en la que los temas vinculados con la seguridad ganan protagonismo frente a las preocupaciones estrictamente económicas.

A nivel mundial, la segunda preocupación más mencionada es la inflación, con un 29%. Le siguen la pobreza y el desempleo, con el 28% y 27% de las menciones respectivamente. Aunque la inflación continúa siendo una de las principales inquietudes en numerosos mercados, el informe muestra una leve caída en su peso relativo respecto de mediciones anteriores, mientras que las preocupaciones vinculadas con la seguridad han ganado relevancia en distintos países.

En América Latina, el crimen y la violencia se posicionan como la principal preocupación en la mayoría de los países analizados. Con excepción de Argentina, donde el principal tema de preocupación es el desempleo, todos los países latinoamericanos incluidos en el estudio ubican este tema en el primer lugar del ranking de inquietudes ciudadanas. En Perú, por ejemplo, los niveles de preocupación por la seguridad se ubican entre los más altos del estudio global, mientras que en Brasil la agenda pública aparece más marcada por temas vinculados a la corrupción. En Colombia, en tanto, las preocupaciones se concentran principalmente en la seguridad y el desempleo. En conjunto, los datos reflejan que América Latina continúa siendo una de las regiones donde los temas vinculados con la seguridad tienen mayor peso dentro de la agenda pública.

Dentro de este panorama regional aparece un dato distintivo. Con un 33% de menciones, Argentina se posiciona como el país donde más preocupa la educación a nivel mundial, por encima de otros países de la región como Perú (26%) o Brasil (22%). Este resultado destaca la centralidad que el sistema educativo tiene en el debate público argentino y la relevancia que la sociedad le asigna al futuro de la educación como factor clave para el desarrollo del país.

Otro dato destacado del estudio es que Argentina también aparece como el país más optimista de América Latina respecto del rumbo general del país. Según la última medición, el 55% de los argentinos considera que el país avanza en la dirección correcta, posicionándolo como el más optimista de la región, por encima de Chile (48%), Colombia (46%), México (36%), Brasil (34%) y Perú (15%). Este optimismo convive, sin embargo, con niveles elevados de preocupación social, especialmente en temas vinculados al empleo, la seguridad y la desigualdad.

“Los resultados muestran que, más allá de las diferencias entre países, las preocupaciones vinculadas a la seguridad y a la corrupción siguen ocupando el centro de la agenda pública en América Latina. En el caso de Argentina aparece además un dato muy significativo: es el país donde más preocupa la educación en todo el mundo. Esto refleja una sociedad que mantiene expectativas muy fuertes respecto del rol que tiene la educación en el desarrollo y el futuro del país”, señala Martín Tanzariello, Gerente de Marketing y Comunicación de Ipsos Argentina.

Más sobre Argentina

En el plano económico, dos de cada tres argentinos (66%) consideran que la economía del país atraviesa un momento negativo. Al analizar las preocupaciones específicas de la población, el desempleo aparece como el principal problema mencionado por los argentinos, con un 47%, lo que posiciona al país entre los más preocupados del mundo por esta cuestión. Le siguen la seguridad y la violencia (46%) y la pobreza y la desigualdad social (40%), confirmando que los temas vinculados a la estabilidad económica y social continúan dominando la agenda pública.

En contraste, la inflación continúa perdiendo peso relativo en el ranking de preocupaciones locales. Aunque aún es mencionada por el 29% de los encuestados, registra una caída de siete puntos en comparación con el año anterior.

En paralelo, el Índice Ipsos Global de Confianza del Consumidor muestra un escenario más desafiante. Con 44,7 puntos en febrero de 2026, Argentina se ubica en el último lugar de América Latina y en la posición 25 entre los 30 países medidos a nivel mundial. La caída anual de 7,3 puntos representa además el deterioro más pronunciado entre todos los países analizados. Mientras Colombia lidera la región con 54,8 puntos, seguida por México (53,3), Brasil (52,7), Chile (50,3) y Perú (49,7), Argentina se ubica más de diez puntos por debajo del líder regional.

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Recesión, impuestos y mora: el termómetro pyme de Misiones expone la fragilidad de la economía nacional

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Mientras desde la macroeconomía se insiste en la estabilización y se proyectan escenarios de crecimiento, el pulso real de las pequeñas y medianas empresas misioneras describe un panorama mucho más áspero. La Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), correspondiente a enero y elaborada con la participación de 290 empresarios de distintos sectores y municipios, confirma que el entramado productivo provincial sigue operando en modo defensivo, con actividad amesetada, empleo congelado y tensiones financieras crecientes.

El movimiento económico del mes fue mayormente “regular” para el 42% de los encuestados, en línea con la tendencia de los meses anteriores. Apenas un 17% calificó la actividad como “buena” y un 3% como “muy buena”, mientras que un 24% la consideró “mala” y un 12% “muy mala”. En otras palabras, el 36% se ubicó en terreno negativo, frente a solo un 20% en zona positiva. La mayor parte del universo empresario transita una franja gris de supervivencia: no hay colapso generalizado, pero tampoco dinamismo suficiente para hablar de recuperación sólida.

Ese clima de cautela se refleja con claridad en las decisiones sobre recursos humanos. El 85% de los empresarios evita modificar su plantel: no despide, pero tampoco contrata. La economía formal, lejos de expandirse, se congela. A la hora de explicar las dificultades para incorporar personal, los encuestados señalan como principal obstáculo las cargas laborales altas (28%), seguidas por la inestabilidad económica (18%), el riesgo sindical (15%) y el miedo a juicios laborales (15%). El costo de contratar, en un contexto de incertidumbre, se percibe como un riesgo que muchas pymes no están dispuestas a asumir.

Las problemáticas estructurales tampoco muestran cambios. En el plano nacional, la carga tributaria encabeza las preocupaciones con el 25%, seguida por el costo laboral (21%) y la recesión (16%). Más atrás aparecen la corrupción (11%) y el financiamiento (10%). El diagnóstico se repite mes a mes: la presión fiscal y los costos estructurales siguen erosionando márgenes en un contexto de demanda débil.

A nivel provincial, la carga tributaria vuelve a liderar las inquietudes con el 29%, acompañada por las barreras arancelarias (24%). En tercer lugar se ubica la corrupción (20%) y luego los problemas de infraestructura (10%). En los municipios, la informalidad y la competencia desleal se destacan como la principal distorsión (17%), seguidas por tasas e impuestos internos (14%), corrupción (11%), burocracia administrativa (10%) y problemas de infraestructura (10%). La presión impositiva y la competencia fuera del sistema formal aparecen como una combinación que debilita la competitividad de quienes operan dentro de la legalidad.

En materia de expectativas, el panorama ofrece un contraste significativo entre Nación y provincia. Respecto del crecimiento del país en los próximos seis meses, el 47% considera que Argentina crecerá, el 30% no sabe si lo hará y el 19% entiende que no crecerá. Es decir, casi la mitad mantiene una visión optimista a nivel nacional, aunque con un importante margen de incertidumbre.

Sin embargo, cuando la mirada se posa sobre Misiones, el optimismo se diluye: solo el 16% cree que la provincia crecerá en el próximo semestre, mientras que el 50% considera que no lo hará y el 29% no sabe qué esperar. Esta apreciación profundiza la visión negativa respecto del mes anterior y revela una brecha entre el discurso de recuperación nacional y la percepción concreta en el territorio.

En cuanto a precios, el 66% de los encuestados identificó variaciones entre el 0% y el 5%, mientras que el 21% percibió aumentos superiores al 5%. La mayoría observa movimientos acotados, en línea con la desaceleración inflacionaria, aunque un segmento relevante sigue enfrentando subas más significativas.

Más delicada es la situación de la cadena de pagos. El 29% indicó que la mora de clientes aumentó levemente durante enero y otro 29% señaló que se mantuvo estable. Sin embargo, un 24% afirmó que aumentó significativamente. La suma de quienes registran algún nivel de incremento en la mora supera la mitad de los casos, un dato que refleja tensión financiera en el circuito comercial.

El relevamiento también abordó la cuestión de los cheques rechazados. Solo el 38% de los encuestados no recibe cheques. Entre quienes sí operan con este instrumento, el 19% indicó que recibe con frecuencia cheques rechazados, otro 19% los recibe de forma ocasional y un 16% raramente. En conjunto, más de la mitad de quienes aceptan cheques enfrentan algún grado de rechazo, señal inequívoca de fragilidad en la solvencia de clientes y proveedores.

La Encuesta Provincial de la CEM -único relevamiento mensual de actualidad pyme en Misiones, sostenido desde hace más de dos años con participación activa de empresarios que operan a diario en el territorio- vuelve a exponer una economía que resiste, pero no despega. Con actividad mayormente regular, empleo congelado, presión impositiva persistente y deterioro en la cadena de pagos, el tejido pyme misionero transita una estabilidad frágil.

En ese contexto, el relato de recuperación nacional encuentra límites claros en la realidad empresarial del interior productivo. Sin alivio estructural en materia tributaria, laboral y financiera, el crecimiento seguirá siendo una expectativa estadística más que una experiencia concreta para quienes sostienen la economía real.

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El “Coimasgate” y el deterioro acelerado de la gestión Milei

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El escándalo bautizado como Coimasgate -o Karinagate, en alusión a la hermana del presidente- irrumpe en un escenario donde el gobierno libertario ya atravesaba un desgaste sostenido. A las crisis no cerradas del Libragate, el veto rechazado a la ley de emergencia en discapacidad y la tragedia del fentanilo contaminado, se suma ahora un caso de corrupción que, a diferencia de otros, utiliza palabras cargadas de sentido inmediato en la sociedad argentina: coimas y corrupción. Conceptos simples de entender que golpean de lleno la credibilidad oficial.

El relevamiento nacional de Zuban Córdoba muestra con crudeza cómo se procesa esta crisis. Un 62,3% de los consultados considera improvisada la respuesta del gobierno, y apenas un tercio la juzga como preparada. En términos políticos, esta percepción equivale a una deslegitimación del manejo presidencial en una crisis que, lejos de apagarse, amenaza con ramificarse en múltiples frentes.

Rechazo social y exigencia de renuncias

El estudio confirma un repudio mayoritario hacia los funcionarios señalados: 65,5% de los argentinos cree que Karina Milei y los hermanos Menem deberían renunciar y ponerse a disposición de la justicia. El dato adquiere mayor peso al observar que el reclamo no proviene solo de la oposición, sino que también atraviesa al círculo de poder económico y mediático. En paralelo, 69,9% de la población afirma que no pondría “las manos en el fuego” por los involucrados, marcando distancia de la reacción presidencial de blindaje político. El 56 por ciento cree que Milei debería ser sometido a un juicio político y el 60 cree que el Gobierno quedó debilitado.

El deterioro de la reputación ya se traduce en fuga de apoyo electoral. Un 12,8% de los votantes que acompañaron a Milei en el ballotage de 2023 asegura que ya no lo volverá a votar tras el escándalo, cifra que se suma a otro 13% que había roto con el oficialismo antes del caso. En un año electoral, incluso un 3% de fuga puede definir un resultado. 

La erosión se cristaliza en otro indicador: 47,4% de los encuestados percibe al gobierno de Milei como más corrupto que los anteriores, contra apenas un 22% que lo considera libre de corrupción.

El Coimasgate no se limita al plano político. Seis de cada diez argentinos creen que el escándalo impactará negativamente en los mercados y en la confianza de los inversores. Esa expectativa alimenta la noción de una policrisis, concepto acuñado por el consultor Mario Riorda para describir situaciones donde se entrelazan incertidumbre judicial, daño reputacional y consecuencias económicas.

Los datos revelan además un deterioro profundo en la imagen gubernamental: 66% considera que la reputación y credibilidad de la gestión Milei ha empeorado tras el caso. Para la mayoría, la Casa Rosada lo tomó como “un tema más” y no como una crisis central a resolver.

Argentina acumula experiencias históricas donde la percepción de corrupción quebró el contrato social entre gobierno y sociedad. El Coimasgate se inscribe en esa serie: un 56% avala incluso la posibilidad de un juicio político a Milei por este caso, un registro de magnitud que traduce la pérdida de autoridad simbólica.

El gobierno enfrenta, así, un escenario en el que la desconfianza se multiplica: hacia la transparencia institucional, hacia la estabilidad económica y hacia la capacidad presidencial de sostener la gobernabilidad. En un país con memoria política marcada por la corrupción, el término coima no admite grises.

El informe concluye que la crisis erosiona al oficialismo en tres dimensiones simultáneas: legitimidad política, estabilidad económica y viabilidad electoral. Tres frentes donde el margen de error se reduce al mínimo y donde cada gesto puede acelerar -o frenar- la caída de confianza.

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El rechazo a Milei domina el humor social y electoral, según un estudio nacional

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En vísperas del Día del Amigo, un relevamiento de la consultora Zuban Córdoba y Asociados trazó una radiografía emocional de los vínculos entre la ciudadanía y la política en la Argentina. Con una muestra nacional de 1.300 casos relevados entre el 15 y el 17 de julio de 2025 (margen de error de ±2,71% y nivel de confianza del 95%), el estudio revela una sociedad profundamente polarizada, pero con una mayoría cada vez más crítica del Gobierno de Javier Milei.

El dato más elocuente del trabajo es la caída sostenida en la aprobación presidencial: el 56,8% de los encuestados desaprueba la gestión de Milei, mientras que solo el 42,8% la aprueba. La serie evolutiva muestra un deterioro persistente desde noviembre, cuando la aprobación era del 47,3%.

La imagen personal del mandatario también muestra un desgaste pronunciado: el 57,5% tiene una imagen negativa de Milei, frente al 41,9% que conserva una visión positiva. Su vicepresidenta, Victoria Villarruel, refleja un patrón similar, con un 55,3% de imagen negativa y apenas un 38,6% positiva.

En términos identitarios, la grieta se reformula con fuerza: el 53,6% se define como “anti mileísta”, frente al 28,1% que se identifica con el oficialismo. Esta polarización también se expresa en otros ejes: el 45,2% se declara “anti kirchnerista” y un 34,3% se asume kirchnerista, mientras que el eje peronismo-antiperonismo aparece más equilibrado (39,7% versus 38,7%).

De cara a las elecciones legislativas de octubre, el humor social se inclina con claridad hacia el voto castigo: el 52,8% votará para sancionar al Gobierno, mientras que apenas el 38,3% busca premiarlo. El dato adquiere mayor relevancia al segmentar por voto previo: entre quienes eligieron a Milei en primera vuelta, el 28,4% ya no lo acompañaría; y entre quienes lo hicieron en el balotaje, esa cifra se dispara al 73%. En el caso de los votantes de Sergio Massa, más del 93% anticipa un voto opositor.

Las razones del rechazo al oficialismo son concretas. El 25,5% de los votantes críticos señala la “destrucción del Estado y las políticas públicas” como principal motivo. Otro 25,4% califica al Gobierno como cruel. Un 11,7% enfatiza la falta de mejoras económicas personales, y un 13,1% desaprueba su alineamiento con líderes como Donald Trump y el gobierno israelí.

En contraste, entre quienes valoran al Gobierno, los motivos más citados son el control de la inflación (23,6%), la honestidad y transparencia (19,7%), la reducción del déficit fiscal (17,9%) y el enfrentamiento con la “casta política” (13%).

Uno de los indicadores más contundentes del desgaste es la percepción sobre el propio Milei: el 55,4% de los consultados cree que el presidente ya no representa un cambio y que, por el contrario, se ha convertido en un riesgo para la sociedad. Apenas un 37,8% sostiene que aún encarna una transformación.

Pese a la crisis de representación, el estudio deja una señal positiva: el 68,1% de los argentinos cree que su voto tiene un impacto real en las decisiones del país. Y aunque el desencanto se percibe con claridad, solo el 21,6% consideró la posibilidad de no participar en las elecciones de octubre. El rechazo a Milei crece, pero el vínculo democrático, por ahora, resiste.

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Más del 60% de los empresarios de Misiones cree que Argentina no crecerá en el próximo semestre

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La percepción del empresariado pyme sobre el rumbo de la economía nacional continúa dominada por la incertidumbre y el escepticismo. Según la última Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), solo un 38% de los empresarios encuestados considera que la Argentina crecerá en el próximo semestre, lo que deja al pesimismo como una señal clara del ánimo del sector privado.

El relevamiento, correspondiente al mes de junio, se realizó entre 382 empresarios misioneros de diversos rubros y localidades. Se trata de una muestra representativa del entramado pyme de la provincia, con más de dos años de continuidad mensual en la medición, lo que permite trazar tendencias claras sobre las percepciones empresariales.

A nivel nacional, el 38% que espera crecimiento contrasta con un amplio 62% que se divide entre quienes anticipan un estancamiento o caída económica, o directamente admiten no saber qué esperar. En cuanto al plano provincial, el pesimismo es aún más marcado: solo un 12% cree que Misiones crecerá, mientras que un 50% afirma que la economía provincial no crecerá y otro 33% se muestra indeciso.

El movimiento comercial se mantiene en niveles bajos: el 39% de los encuestados lo calificó como “regular”, en línea con la tendencia de los meses previos (en mayo fue 39%, abril 46% y marzo 45%). La incertidumbre también se refleja en la prudencia de las decisiones: más del 88% de los empresarios evita tomar determinaciones respecto al personal, sin cambios en relación a mediciones anteriores.

Las problemáticas que más preocupan

Al observar el contexto nacional, los empresarios identifican cuatro factores centrales que afectan la actividad:

  • Carga tributaria (25%)
  • Costo laboral (21%)
  • Recesión (16%)
  • Corrupción (13%)

A nivel provincial, se repiten las dos problemáticas históricas: la carga tributaria (30%) y las barreras arancelarias (26%). La corrupción alcanzó un 18% de las menciones.

En el plano municipal, los empresarios señalan cuatro obstáculos centrales para la actividad pyme:

  • Informalidad y competencia desleal (18%)
  • Tasas e impuestos internos (14%)
  • Burocracia (12%)
  • Movimiento comercial fronterizo (11%)

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