ENERGIA

Centros de datos y AI: cómo el auge tecnológico presiona el sistema eléctrico global

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El auge global de la inteligencia artificial (IA), impulsado por el despliegue masivo de modelos como ChatGPT, generará una fuerte presión sobre los sistemas energéticos a nivel mundial. Un estudio del FMI proyecta que la demanda eléctrica de los centros de datos podría alcanzar los 1.500 TWh hacia 2030, un volumen comparable al consumo total actual de la India. En un escenario sin políticas energéticas adaptadas, esto implicaría un aumento de hasta el 8,6% en los precios de la electricidad en Estados Unidos y un incremento del 5,5% en sus emisiones de carbono.

IA y energía: una relación física, no solo digital

El informe técnico Power Hungry: How AI Will Drive Energy Demand, elaborado por el FMI, analiza cómo el crecimiento acelerado de la IA afecta al consumo de electricidad, los precios energéticos y las emisiones globales. Basado en un modelo de equilibrio general computable (IMF-ENV), el trabajo concluye que los sectores productores de IA en EE.UU. crecieron casi tres veces más rápido que el sector privado no agrícola, y que los costos eléctricos para empresas integradas verticalmente casi se duplicaron entre 2019 y 2023, pasando del 0,8% al 1,6% de sus gastos totales.

Centros de datos: epicentro del consumo eléctrico

La expansión de los centros de datos es el motor físico detrás de la IA generativa. En regiones como Virginia, los centros de datos ya representan el 26% del consumo eléctrico total. A escala global, el uso de electricidad por estas infraestructuras alcanzó entre 400 y 500 TWh en 2023, y se espera que triplique esa cifra para 2030.

En Estados Unidos, se proyecta que el consumo eléctrico de los centros de datos escalará de 178 TWh en 2024 a 606 TWh en 2030. Este salto podría superar incluso la demanda proyectada de electricidad por parte de los vehículos eléctricos.

Escenarios de impacto: precios, emisiones y crecimiento económico

El modelo del FMI considera distintos escenarios. En el más adverso —con crecimiento limitado de las energías renovables y sin inversión en redes de transmisión— los precios eléctricos subirían un 8,6% en EE.UU., 5,3% en China y 3,6% en Europa.

En paralelo, las emisiones de carbono también crecerían: 5,5% en EE.UU. y 1,2% a nivel global. El exceso acumulado de gases de efecto invernadero entre 2025 y 2030 equivaldría a las emisiones energéticas de Italia durante cinco años.

A pesar de estos costos ambientales, el informe destaca que el impacto positivo en el crecimiento global compensa en términos económicos. Bajo políticas actuales, la IA podría sumar 0,5 puntos porcentuales al crecimiento anual del PBI global hasta 2030.

Políticas energéticas: clave para evitar cuellos de botella

Los autores del informe advierten que sin políticas de incentivo a las renovables y sin inversiones en infraestructura, el desarrollo de la IA podría verse limitado. La congestión en redes eléctricas y la falta de capacidad de generación impedirían satisfacer la demanda energética de los nuevos centros de datos, generando competencia con industrias intensivas en energía y presión sobre los precios.

En cambio, con subsidios a las renovables y planificación de redes, los aumentos de precios podrían mantenerse acotados al 0,9% en EE.UU., con un 24% menos de emisiones que en el escenario base.

El dilema entre innovación y sostenibilidad

El informe concluye que la expansión de la IA representa un salto en productividad y crecimiento, pero también una fuente creciente de emisiones. La magnitud del impacto dependerá de decisiones energéticas clave que gobiernos y empresas adopten hoy. Sin una planificación estratégica, el “hambre de energía” de la IA podría convertirse en un freno para su propio desarrollo.

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Balanza comercial de Argentina: el sector energético sostiene la saldo positivo en 2025

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En marzo, la balanza comercial argentina mantuvo su racha positiva con un superávit de US$ 323 millones, acumulando 16 meses consecutivos en terreno favorable. Sin embargo, el saldo marcó un deterioro significativo frente a marzo de 2024, y el análisis de las cifras revela una fuerte dependencia del sector energético. Sin los aportes de Vaca Muerta y las exportaciones de gas y petróleo, el superávit comercial se desdibujaría.

El superávit se sostiene, pero pierde fuerza

Según datos del INDEC, el saldo comercial de bienes cerró marzo con un superávit de US$ 323 millones, cifra que representa una caída de US$ 1.837 millones respecto al mismo mes del año anterior. Esta merma se dio a pesar de que los términos de intercambio jugaron a favor y marca un freno importante en el frente externo.

En el acumulado del primer trimestre de 2025, el superávit alcanzó apenas US$ 761 millones, muy lejos de los US$ 4.400 millones registrados en el mismo período de 2024. El factor que evitó un saldo deficitario fue exclusivamente el desempeño del sector energético, que aportó US$ 1.822 millones, el mayor valor en términos reales desde 2010.

Exportaciones en baja e importaciones al alza

El comercio exterior muestra signos de fragilidad. En marzo, las exportaciones cayeron 2,5% interanual, cortando una racha positiva desde diciembre. Las cantidades exportadas retrocedieron 4,2%, mientras que los precios subieron un modesto 1,8%.

No obstante, el mayor deterioro provino del salto de las importaciones, que aumentaron 38,7% interanual, impulsadas por un 47,5% de crecimiento en cantidades, aunque con una baja de precios del 6%. Este aumento refleja una combinación de apreciación cambiaria real (-35%), mayor nivel de actividad económica y un fuerte repunte en la inversión: los bienes de capital importados crecieron 74% interanual.

Sin embargo, en la comparación mensual desestacionalizada, las importaciones retrocedieron 7,9% en marzo, tras tres meses de expansión. En términos de volúmenes, la caída fue del 9,9% mensual, lo que podría anticipar un freno en la actividad económica, considerando que históricamente existe una correlación del 93% entre importaciones y el EMAE (estimador mensual de actividad económica).

Energía: el pilar que sostiene la balanza

En los últimos 12 meses, Argentina acumuló un superávit comercial de US$ 15.300 millones, equivalente al 2,3% del PBI. De ese total, el superávit energético explicó US$ 6.000 millones (1% del producto). Esta proporción demuestra que, sin el desempeño de Vaca Muerta y las exportaciones del complejo energético, la balanza comercial sería deficitaria.

Para lo que resta de 2025, las proyecciones de la consultora Facimex indican que el superávit total apenas alcanzaría US$ 4.500 millones, lo que implicaría una contracción de US$ 14.400 millones respecto al año anterior.

En ese escenario, el sector energético vuelve a posicionarse como ancla clave del frente externo. Las estimaciones privadas apuntan a que el superávit del sector podría superar los US$ 7.000 millones en 2025, compensando parcialmente el deterioro del resto del comercio de bienes.

Implicancias futuras: ¿dependencia estructural o transición necesaria?

La creciente dependencia del superávit comercial respecto al sector energético plantea desafíos de mediano plazo. Si bien el desempeño de Vaca Muerta y las exportaciones de gas natural licuado permiten sostener el ingreso de divisas, la economía argentina aún muestra fragilidad en su entramado exportador no energético.

Con la reapertura de importaciones, la apreciación cambiaria y el repunte de la inversión, el saldo comercial corre riesgos crecientes. La sostenibilidad del superávit dependerá, en buena medida, de mantener la competitividad externa y de evitar un nuevo ciclo de déficit por cuenta corriente, como el registrado entre 2016 y 2018.

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Bulgheroni: “Argentina debe impulsar la energía nuclear para cubrir la demanda futura”

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“Argentina debe desarrollar más energía nuclear para cubrir la demanda futura”, dijo Alejandro Bulgheroni. El presidente de Pan American Energy Group destacó el RIGI como clave para atraer inversiones y subrayó el papel estratégico del país en la transición energética

En el marco del IEFA Latam Forum, Alejandro Bulgheroni, presidente de Pan American Energy Group (PAEG), aseguró que Argentina avanza a “toda velocidad” en la atracción de inversiones para la energía y la minería gracias al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, advirtió que las energías renovables no serán suficientes para cubrir la creciente demanda global y que el país debe desarrollar más infraestructura en energía nuclear.

“El consumo de energía aumenta en forma constante, y hacia 2050 la demanda se duplicará. Argentina tiene el potencial para posicionarse como un gran proveedor de recursos energéticos para el mundo”, sostuvo el empresario en su exposición en el Hotel Four Seasons de Buenos Aires.

Energía nuclear: una apuesta estratégica para el futuro

Bulgheroni destacó que, si bien los hidrocarburos seguirán siendo clave para la matriz energética en el corto plazo, la transición requiere ampliar la generación de energía nuclear. “Tenemos que producir energía limpia, segura y accesible para todos. Y hoy, la única energía que cumple con estos requisitos es el gas natural y la energía nuclear”, enfatizó.

Actualmente, Argentina cuenta con tres centrales nucleares que aportan cerca del 5% del total de la energía consumida. Sin embargo, el empresario remarcó la necesidad de expandir esta capacidad, alineándose con la intención del Gobierno de impulsar una nueva Ley de Energía Nuclear. Esta legislación busca fomentar el desarrollo de reactores modulares de baja potencia, optimizando la distribución energética a nivel nacional.

“La industria nuclear argentina tiene un gran potencial y es momento de impulsarla con inversiones estratégicas. No podemos depender solo de las energías renovables porque no son suficientes para abastecer la demanda futura”, sostuvo Bulgheroni.

El rol de Argentina en la transición energética global

El titular de PAEG subrayó que el país cuenta con una combinación única de recursos energéticos y mineros que lo posicionan como un actor clave en el escenario internacional. En 2024, Argentina produjo 70.000 toneladas de litio, un 40% más que en 2023 y el doble que en 2022. Además, la producción de gas alcanzó los 51.000 millones de metros cúbicos, el mayor volumen desde 2006.

A esto se suman ocho proyectos de extracción de cobre en marcha, que permitirán alcanzar una producción anual de 1,2 millones de toneladas métricas en los próximos tres años, ubicando al país entre los cinco principales productores del mundo.

“El desarrollo del litio, el cobre y los hidrocarburos posiciona a Argentina como un proveedor estratégico en la transición energética. Si logramos consolidar inversiones y ampliar la infraestructura, podremos generar un fuerte saldo exportador en los próximos años”, señaló Bulgheroni.

Inversiones en el sector energético y minero

El empresario destacó el papel del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) como una herramienta clave para atraer capital extranjero y potenciar el crecimiento del sector. “Argentina tiene exceso de recursos para su mercado interno. Las inversiones que deben venir tienen que estar orientadas a la exportación y vinculadas a la transición energética global”, indicó.

En cuanto a la inversión de Pan American Energy Group, Bulgheroni detalló que la compañía destina más de USD 1.000 millones anuales en el país. “Estamos listos para acelerar nuestras inversiones cuando el contexto lo permita. Argentina tiene grandes oportunidades, pero aún hay desafíos por superar”, afirmó.

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La gran jugada de Trump: cómo EE.UU. manipula la energía para dominar el tablero global

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Estados Unidos no vive una crisis energética interna; no hay escasez ni desabastecimiento real. Lo que se observa es una estrategia fría y calculada para moldear el mercado global y reforzar su hegemonía. La declaración de “emergencia energética nacional” durante la administración Trump no fue un grito de auxilio, sino la excusa perfecta para flexibilizar regulaciones y beneficiar a los grandes intereses corporativos.

Con esta maniobra, Washington impulsó una expansión frenética de la perforación en territorio estadounidense y se posicionó como el proveedor clave de energía para Europa. Tras el polémico sabotaje al Nord Stream en 2022, el continente se vio forzado a depender del gas natural licuado (GNL) estadounidense, dejando a otros actores, como Argentina, con el gusto amargo de quedar relegados.

La supuesta crisis: una farsa en beneficio de unos pocos

Estados Unidos ostenta cifras récord en la producción de gas y petróleo. Sin interrupciones significativas ni crisis de precios en el mercado interno, la emergencia energética se erige como un pretexto para eliminar barreras y favorecer a las grandes corporaciones. Con cada regulación removida, se consolida la posición de EE.UU. como el verdadero titiritero del suministro energético global, especialmente en Europa, que ha tenido que reinventarse ante la caída de sus fuentes tradicionales.

El sabotaje al Nord Stream, pese a estar envuelto en controversia, dejó a la Unión Europea vulnerable y facilitó la irrupción del GNL estadounidense en un mercado ávido de alternativas. En este contexto, Washington supo capitalizar cada recoveco, apretando las tuercas de un sistema global que ya no admite competencia.

Argentina y América Latina: piezas en un juego desigual

Mientras las potencias como EE.UU. reconfiguran el mercado a su favor, países con menos recursos como Argentina ven cómo sus ambiciosos proyectos—como el prometedor Vaca Muerta—se desmoronan frente a una avalancha de hidrocarburos importados. La competencia se vuelve brutal y, si el mercado sigue inundado de petróleo a precios competitivos, los esfuerzos locales podrían quedar condenados a la irrelevancia.

Además, la estrategia de Trump tiene un impacto directo en sectores emergentes como el del litio, recurso vital para la transición energética. La incertidumbre y la falta de compromisos sólidos en materia de energías limpias reducen la demanda de este mineral, dejando a economías que apostaron por él en una posición precaria.

La “mentira verde”: el ideal que esconde una dura realidad

El discurso sobre la transición a energías renovables pinta un futuro luminoso, pero la verdad es que el cambio es a medias tintas. La extracción de litio y otros minerales estratégicos—esenciales para la tecnología verde—implica procesos altamente contaminantes y un consumo intensivo de recursos, como el agua y combustibles fósiles. El ideal del “futuro verde” se ve ensombrecido por la cruda realidad de una infraestructura que aún depende de métodos tradicionales.

La limitada disponibilidad de estos minerales y los desafíos ambientales asociados hacen que la revolución energética se presente, a mediano plazo, como una jugada arriesgada, en la que el costo de la transición podría ser demasiado alto.

Conclusión: el ajedrez de la dominación energética

La emergencia energética proclamada por Trump es, en esencia, una maniobra para reforzar el control de EE.UU. sobre el mercado global, eliminando regulaciones y afianzando su papel de proveedor estratégico. Mientras Europa se ve obligada a adaptarse a nuevas realidades y países como Argentina quedan a la sombra de una maquinaria energética poderosa, el escenario internacional revela un juego desigual donde los más débiles pagan el precio de las ambiciones de los grandes.

Este análisis, ácido y sin pelos en la lengua, desvela cómo cada decisión en el tablero energético tiene implicaciones profundas para el futuro global. No es solo política, es una cuestión de poder y supervivencia en un mundo donde el control de los recursos se traduce en dominio absoluto.

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Iguazú: se tramitan 30 denuncias penales por el delito de hurto de energía

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Energía de Misiones llevó a cabo operativos para retirar conexiones clandestinas en distintos locales comerciales y viviendas de Puerto Iguazú, la mayoría por reincidencia en el delito de hurto de energía eléctrica. En cada caso tomó intervención el Juzgado de Instrucción 3, donde se tramitan más de 30 expedientes penales por la presunta comisión de los delitos previstos en los artículos 162 y 164 del Código Penal, con sanciones que van de un mes a seis años de prisión.

En uno de los hechos que se registró el pasado martes 18 de febrero, la prestataria
amplió la denuncia penal inicial ante la reiteración de la conducta de un comerciante que hace unas semanas había sido descubierto en una compleja maniobra para evitar la medición del consumo de su local con una conexión directa subterránea. Posteriormente, en ese mismo comercio se detectó una conexión clandestina aérea.

Por la reiteración de la conducta, este caso podría derivar en una sanción ejemplar, una vez que la causa se eleve a juicio y eventualmente se decida una condena.

El hurto o robo de energía se encuentra contemplado dentro de los delitos del Código Penal. El artículo 162 determina que: “será reprimido con prisión de un mes a dos años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena”.

El artículo 164 agrega que “Será reprimido con prisión de un mes a seis años, el que se apoderare ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena, con fuerza en las cosas o con violencia física en las personas, sea que la violencia tenga lugar antes del robo para facilitarlo, en el acto de cometerlo o después de cometido para procurar su impunidad”.

Robar energía es un delito y perjudica a todos

Los operativos de detección de maniobras de hurto o robo de energía se realizan en toda la provincia y desde la prestataria del servicio eléctrico se insta a los usuarios a colaborar con la denuncia anónima al 0800 888 3672. De hecho, fueron varios los casos dados a conocer por los propios vecinos perjudicados.
Es que combatir este delito es importante para la comunidad, ya que el que roba energía no solo evita pagar lo que le corresponde por el servicio que usa; también pone en peligro su vida, la de los demás y genera daños sobre la red eléctrica, la cual se sobrecarga por un consumo no controlado. Esto perjudica a los vecinos, quienes pueden sufrir problemas de tensión que dañen sus electrodomésticos.

Paralelamente, cuando alguien manipula la red en forma ilegal, sufre peligro de electrocutarse, generar incendios o explosiones en la red eléctrica o en las acometidas que llevan la energía a los hogares.

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