ENERGIA

Gas para Chile y Brasil, pero no para Misiones y Corrientes

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Por supuesto que son muy buenas noticias que las producciones de petróleo y gas estén en franco crecimiento, de forma tal que en poco tiempo dejaremos de ser importadores para posicionarnos como exportadores, con un firme abastecimiento pleno del mercado nacional. 

Es bueno exportar bienes estratégicos, como los hidrocarburos, pero más bueno sería que se utilicen preponderantemente para producir insumos elaborados, como fertilizantes, plásticos y otros; y que se priorice el abastecimiento pleno de todo nuestro dilatado territorio, superando el centralismo que prioriza Buenos Aires y la Pampa Húmeda. 

En gran medida, esas buenas nuevas de aumentos de las producciones tienen que ver con el fuerte desarrollo del mega yacimiento no convencional de Vaca Muerta, uno de los mayores del mundo en ambos tipos de hidrocarburos.

A la vez, el gasoducto Néstor Kirchner -que se construirá en breve con financiación china-, podrá canalizar los crecientes flujos de gas patagónico, hacia buena parte del resto del territorio nacional, en especial el núcleo de consumo del triángulo Buenos Aires – Rosario – Córdoba, y sus zonas de influencia; mejorando sensiblemente la infraestructura general para distribuir el valioso insumo energético, hoy operando al límite de su capacidad instalada. 

Tan fuertes volúmenes de producción se avizoran con certeza, de forma tal que se prevé exportar importantes cantidades de gas a Chile y Brasil, parte de lo cual se está haciendo. Eso mejorará nuestra Balanza de Pagos, y facilitará una mayor integración regional, lo cual es excelente desde la Geopolítica. 

Finalizado el gran gasoducto en construcción, es posible que se logre prescindir totalmente de las costosas importaciones de GNL, el gas que se importa por medio de buques metaneros, lo cual era costoso y ahora mucho más, por los cambios a escala planetaria que están sucediendo vinculados con las fuertes transformaciones geopolíticas a escala mundial, que la guerra no declarada entre Rusia y la OTAN está provocando. 

Ese panorama positivo es reforzado por los nuevos acuerdos alcanzados con Bolivia, para disponer de mayores volúmenes de gas, lo cual es siempre positivo y muy importante en el corto plazo. Claro está que tantas buenas noticias, tienen su contracara en el mantenimiento de la marginación de las provincias de Misiones y Corrientes, que fueron excluidas del Gas NEA (Gasoducto del Nordeste Argentino), como una más de las tantas iniciativas destructivas perpetradas por el macrismo, acorde a su rol neoliberal a ultranza y por ende totalmente en contra de las prioridades nacionales para el desarrollo socio económico. 

Es necesario recordar que el Gas NEA estaba en pleno proceso de construcción, con la planificada interconexión de Misiones y Corrientes, cuando la perniciosa irrupción del neoliberalismo aplicó con toda saña las políticas de abandono de grandes obras públicas y la premeditada y culposa destrucción generalizada socio económica de casi todas las actividades y segmentos sociales de nuestro país. ¡Y del GasNEA, trascendió que ni siquiera cuidaron los caños que estaban instalados o prontos a serlo, todo lo cual se ocultó prontamente con densos silencios informativos y otros escándalos a diario puestos en evidencia! 

Sin duda alguna, es inadmisible que, en esta nueva etapa de un gobierno identificado con los valores de lo Nacional y Popular, el tema de la necesaria continuación del GasNEA en Misiones y Corrientes, haya quedado en un cono total de sombras y de estruendosos silencios, al punto tal que aparentemente, el único reclamo público fue el del Senador Closs, con efímera y muy poca difusión. 

Claro está, que algunas de las muchas desafortunadas e indefendibles (desde lo estrictamente técnico) definiciones del actual Ministro de Energía de Misiones, terminaron avalando de hecho el abandono del necesario proyecto del GasNEA por parte del Estado Nacional, ante la falta de reclamos de los estamentos del poder en Misiones, incluyendo en ello los pocos o totalmente ausentes reclamos, no solo de -aparentemente- todo o casi todo el arco político, sino también de los sindicatos, cámaras empresariales, sectores académicos e intelectuales, y los comunicadores sociales. 

Es comprensible que las dos pandemias que se tuvo que afrontar (la de la destrucción generalizada del neoliberalismo, y la del Covid), hayan posicionado otras urgencias; y lo urgente suele tapar a lo muy importante. 

La más que discutible afirmación del joven Ministro de Energía de Misiones, según la cual con el hidrógeno podemos reemplazar al tendido del gasoducto en Misiones (que estaba proyectado bifurcado en dos grandes ramales, casi paralelos a las rutas nacionales 12 y 14, incluso con una derivación al nordeste correntino, hasta Virasoro y Santo Tomé), parecería que fue asumida como válida por la provincia, tomando incluso estado público a nivel nacional, en algún par de publicaciones de relativamente amplia circulación nacional.

La del hidrógeno es una tecnología aun en cierto modo embrionaria, siendo previsible que la separación del mismo y su ulterior procesamiento, sea un proceso costoso, además de muy riesgoso. Además de necesitarse una hipotética planta separadora de hidrógeno a escala industrial, faltaría luego contar con toda la compleja y previsiblemente muy costosa tecnología para distribuirlo en toda la provincia, todo lo cual con seguridad requeriría cuantiosas inversiones, de muy dudosas fuentes de financiaciones, como en cambio sí es muy factible obtener para construir las extensiones del GasNEA. 

Mientras que el gas natural -abundante en Argentina y bastante económico, además de muy poco contaminante-, es un insumo energético; en cambio el hidrógeno es considerado un vector (transmisor) energético, lo cual implica menor eficiencia, y de sus costos reales ni se habla, lo cual no es buena señal. 

No es un dato menor, pero se lo oculta o difunde muy poco que, para obtener, al fin de todo el complejo proceso, una unidad energética (por caso un kWh), separar el hidrógeno de los otros componentes a los que se halla adherido, es necesario gastar en el proceso de separación, bastante más energía que la que proveerá el hidrógeno. Hace no mucho tiempo atrás, se calculaba que, según el material del cual se separe el hidrógeno y dependiendo del proceso tecnológico de separación, se requeriría gastar entre dos a cinco unidades (en el ejemplo citado, kWh), por cada unidad energética que se podrá obtener del insumo energético hidrógeno. 

En síntesis, la separación y procesamiento del hidrógeno, es una operación energética, económica y ambiental ruinosa (se gastaría mucho más que lo que se podría economizar al fin del proceso para disponer del vector hidrógeno. Solo se justificaría su uso en casos muy puntuales. Por ejemplo, en entornos muy contaminados (como algunas grandes ciudades), para el transporte público y el de grandes volúmenes de cargas. 

En síntesis, necesitamos que se nos incluya, como es debido y como estaba originalmente planificado, en la traza del GasNEA, a Misiones y Corrientes. Su materialización será una concreción de estricta justicia y de federalismo efectivo. 

Como sucedió con otras grandes obras largamente exigidas y muy importantes, en su momento omitidas por el Poder Central; es necesario que todos los sectores de nuestras dos postergadas provincias, se unan en un persistente y contundente reclamo, para lograr su pronta concreción. 

Su dilación indefinida o su cancelación, será una prueba flagrante de la continuidad del nocivo centralismo excluyente y egoístamente unitario. 

¡El GasNEA debe ser prioridad para Misiones y Corrientes! 

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Tras la reunión de Gobernadores del Norte Grande acuerdan paquete de obras de infraestructura energética

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El gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, y el secretario de Energía, Darío Martínez, encabezaron hoy el encuentro “Norte Grande Energía en Crecimiento” en el que se acordó la implementación del Plan Federal III en la región con obras de infraestructura.

El encuentro de hoy realizado en la ciudad de Catamarca surgió como continuidad de la Asamblea de Gobernadores del Norte Grande que se realizó el viernes en Salta, con la participación del jefe de Gabinete, Juan Manzur, y el ministro de Desarrollo Social, Juan Zabaleta.

Durante el encuentro de hoy se acordó la implementación del Plan Federal III en la región, un paquete obras de infraestructura energética, necesarias y urgentes, que permitirán el crecimiento sostenido de la región y del país.

Además durante el encuentro del que participaron ministros y secretarios de Energía provinciales de la región, se avanzó en diferentes proyectos de energías renovables y en los mercados eléctricos regionales, por lo que se acordó acompañar iniciativas para que el Norte Grande potencie su riqueza energética.

Los participantes también plantearon la necesidad de trabajar en conjunto para potenciar el acceso al gas y el abastecimiento de hogares, industrias y pymes.

“El desafío es muy importante estamos trabajando con la mayor seriedad posible, dentro de las obras necesarias para una Argentina con energía de calidad y cantidad como se merece”, dijo Martínez, en diálogo con la prensa.

En esta línea, el funcionario indicó que “hay que recupera los 4 años de la gestión anterior donde no se hizo nada en obras, ahora estamos trabajando contra reloj consiguiendo el financiamiento de las demandas de obras necesarias que tenemos planteadas como importantes, y ya tenemos asegurado más de la mitad de ese financiamiento”.

Por su parte, el gobernador Jalil destacó el encuentro y señaló que la energía es fundamental para que la región crezca

“Si no hay energía no hay industria, el país está creciendo y la energía es fundamental para poder crecer”, dijo el mandatario.

A su vez, Jalil destacó que “el mundo va en camino a cambiar la matriz energética, ya que no hay otra solución para mitigar lo que es el cambio climático, y para eso es fundamental la minería”, expresó.

El gobernador destacó el trabajo que viene realizando Catamarca junto a Jujuy y Salta con la mesa del litio y dijo que “la minería y los hidrocarburos serán los generadores de divisas que estabilizaran la macroeconomía del país”.

“Nosotros junto a los gobernadores de Jujuy y Salta (Gerardo Morales-Gustavo Sáenz) y los ministros Wado de Pedro, Matías Kulfas hemos decidido que el norte, la minería y los hidrocarburos van hacer los que nos van a dar las divisas necesarias para de una vez por todas mantener la macroeconomía del país estable”, aseguró.

“Uno puede ver lo que exporta Chile, 40 mil millones de dólares, lo que exporta Perú 20 mil millones de dólares y nosotros estamos exportando 4 mil millones de dólares, por eso hay que trabajar, mejorar y esto también hará cambiar la matriz energética”, puntualizó.

Jalil estimó que habrá entre “3 a 6 meses complicados por el tema de la inflación”, pero confió en que “Argentina en breve a través de los hidrocarburos y minería va a tener las divisas necesarias para mejorar los índices macroeconómicos”.

Posteriormente, el subsecretario de Energía Eléctrica, Federico Basualdo, y Jalil firmaron un convenio para ampliar la ET Ampajango con una inversión de $750 millones de pesos, que beneficiara a 9 localidades y a 19.000 vecinos y vecinas que tendrán un mejor servicio de energía eléctrica.

Además, acordaron la implementación del Plan de Alumbrado Eficiente (PLAE) en Tinogasta por más de 12 millones de pesos y el cambio de luminarias existentes en las calles por tecnología LED, para ahorrar energía y mejorar el servicio

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Evidentes cambios en el tablero geopolítico: la era de los grandes bloques y Estados continentales

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Cambios muy profundos y en lapsos de tiempo muy breves, son características principales de la realidad geopolítica actual. Apenas transcurrieron poco más de tres décadas, desde el fallido anuncio de Francis Fukuyama, que erradamente sentenció “el fin de la historia”, con el pretendidamente eterno Mundo Unipolar regido por la Globalización Salvaje, impulsada desde las potencias anglosajonas y sus aliados. 

Más como expresión de deseos que como una fundamentada reflexión de previsible ejercicio de futurología, en los años ’90 apenas se mencionaba a China como economía ascendente, con una supuesta lejana y no muy segura primacía a poco menos de un siglo vista, mientras se enfatizaba la supuesta absoluta superioridad del “libre mercado” sobre diversos tipos de intervencionismo estatal. 

A escasos 30 años, ya hoy China es un problema insoluble para EEUU y sus adláteres. Y el PBI PPA chino es, según estimaciones, mayor al de la aun considerada primera potencia mundial. 

A la vez, la consolidación de la Unión Europea como bloque político – económico, reforzado por la integración al mismo de Gran Bretaña, se mostraba como un sólido coloso con un PBI conjunto mayor al de EEUU, por lo que se consideraba la primera potencia económica mundial.

Pero la UE sigue siendo una alianza multiestatal con grandes disparidades entre sus integrantes. No es un Estado unificado, como lo son China, EEUU, Rusia e India (por citar algunos ejemplos relevantes). No solo es la gran Babel idiomática, sino también un muy dispar tablero de poder concreto, hoy con una sola potencia nuclear (Francia), dos grandes potencias económicas (Alemania y Francia), algunas potencias intermedias en lo económico y lo militar convencional (Italia, España, Polonia, Turquía…y Alemania también en Defensa no nuclear), y diversos países de mucho menor peso específico. 

El anunciado Brexit, confirmó las serias reservas que El Gran Charles (De Gaulle), siempre mostró respecto a su vecino del otro lado del Canal De La Mancha. Un socio poco confiable para Europa, más apegado a sus “primos” del nuevo continente, y muy vinculado a la Comunidad Británica de Naciones (Commonwealth) a la cual encabeza. 

Un poco a contrapelo de lo político – económico, en lo estratégico militar, en la OTAN sigue estando Gran Bretaña, operando como el subordinado privilegiado, bajo la batuta de EEUU, que claramente dirige la coalición.

El estratégico Sector Energético, sigue siendo el Talón de Aquiles de la Unión Europea; pues la Europa Occidental, que fue el centro de decisión principal de la política mundial, ya no cuenta con dóciles proveedores de hidrocarburos, del Medio Oriente y otros, como los tuvo hasta la Primera Crisis Mundial del Petróleo, a comienzos de los años ’70. 

La principal fuente proveedora de hidrocarburos para la sedienta energética Unión Europea, y a precios muy competitivos, demostró ser Rusia, pero el agresivo expansionismo de la OTAN hacia el este, y las presiones de EEUU para vender masivamente su más costoso GNL, pueden cambiar todo el contexto.

Y tal cosa no será barato ni fácil para la fragmentada Unión Europea. Eso además del accionar disolvente del ecologismo cavernario influyendo fuerte y negativamente, sobre todo en Alemania y España, promoviendo paroxísticamente las ineficientes y costosas “renovables sesgadas” eólicas y solares, que encarecen y embrollan sus sistemas eléctricos con sus intermitencias. 

En todo ese contexto, se acentúa la cambiante realidad mundial, que permite afirmar que la vieja Europa ve desgajarse los restos del liderazgo mundial, que la caracterizaron desde las épocas del apogeo imperial comenzado en los siglos XVI y XVII hasta comienzos del siglo XX. Sin desdeñar su poderío, ya hoy Europa Occidental (el núcleo duro de la UE), es una potencia mundial de segundo orden y en declinación, respecto a la tríada del mega poder, que hoy forman China, EEUU y Rusia (nombrados por orden alfabético). 

Además de esas tres grandes potencias, claramente asoman otros actores de peso, como India, Irán, Saudiarabia y algunos que otros más. Por su parte, Rusia era un gigante territorial, en plena y accidentada marcha hacia su disolución y subordinación a los mandatos del hoy llamado Bloque Atlantista; con sus enormes riquezas hidrocarburíferas en rápidos procesos de transferencia a las grandes transnacionales anglosajonas, oligopólicas del petróleo y el gas.

Eso se revirtió muy rápidamente, medido en términos históricos, bajo la férrea conducción de Putin. Rusia volvió a su viejo rol de potencia mundial, hoy aliada con el gigante económico chino; ambos como núcleo del Continentalismo enfrentado al Atlantismo; aquellos practicando sus propias versiones de Capitalismo de Estado, mientras que los Atlantistas imponen a sus subordinados el neoliberalismo salvaje mientras que ellos mismos practican diversas formas de proteccionismo e intervencionismo estatal. 

Posiblemente, es hoy Francia quien más amplía el fuerte intervencionismo estatal, para intentar evitar o minimizar los efectos de la gran crisis económica mundial que parece hoy casi imparable, desatada por la nueva versión de la crisis de los hidrocarburos a escala planetaria. 

Del gran continente que es Asia, casi exclusivamente se mencionaba a Japón, China y Corea Del Sur, con alguna mención a Taiwán, la hoy isla – Estado que sigue reclamando China como parte de su territorio. Pero evidenciando cambios y desarrollos, tanto el sudeste como el sur de Asia ya no parecen las áreas de saqueos colonialistas como lo fueron hasta hace no mucho en términos históricos; mientras que la gran cuenca hidrocarburífera en derredor del Mar Rojo y adyacencias también tienen pesos propios.

Lo mismo los países asiáticos de etnias y culturas turcomanas y/o musulmanas, al sur de Rusia, China, y al oeste de India, con sus diferencias y con el caso puntual complejo de Afganistán. África en la parte subsahariana, con algunas excepciones, parece padecer aun muchas de las nefastas consecuencias de las repartijas coloniales del Acuerdo de Berlín, de 1885, con las divisiones y pobrezas subsecuentes.

La amplia faja del Magreb, en el norte de África, de etnia predominante arábiga y cultura musulmana, tiene el caos institucionalizado en Libia por la agresión de la OTAN, con otras economías poco desarrolladas, entre las cuales posiblemente Egipto y Argelia sean los países que, de superar sus problemas, podrían encauzarse al desarrollo.

Pero al dificultarse la conformación de un gran bloque político económico, tendrían problemas de escala. Nuestra Íbero América y El Caribe se debaten entre las presiones del neocolonialismo de la renovada presión del patio trasero, de la nunca anulada Doctrina Monroe; y surgimientos de tipo nacional y popular, con intermitentes crecimientos y retrocesos, estos últimos en base a agendas de intervencionismo “blando” que combinan poderosos sectores. 

Principalmente se pueden citar a estamentos del Poder Judicial cooptado por el neoliberalismo (apátrida por definición), operando siempre con los apoyos de sectores de la izquierda dura, con los acompañamientos de progresías volubles y crédulas respecto a dictados de ONGs anglosajonas; grandes grupos económicos de comunicación masiva (TV, diarios, radios); algunos periodistas “independientes” claramente mercenarios o adherentes viscerales a los grupos de poder oligárquicos y/o los mandatos de determinadas embajadas atlantistas; agentes de los servicios de inteligencia de mentalidades cooptadas por esos mismos intereses y grupos de poder; grandes conglomerados económicos con viscerales improntas anti populares y anti nacionales; y sectores políticos identificados con esos mismos grupos, que apuestan a la enanización económica y la pauperización social de nuestros países.

Eso sin olvidar el accionar disolvente de los trols y similares, que operan desde las redes sociales. 

Peor aun, el egoísmo reconcentrado de esos sectores, no oculta el desprecio por la soberanía nacional, el cual a la vez fomenta las balcanizaciones de nuestros países en múltiples republiquetas irrelevantes e inmanejables; como opera la ONG británica Mapuche Nation y como desvergonzadamente actuó el exgobernador mendocino macrista Cornejo, aduciendo la “independencia” de su provincia -en un acto de clara traición a la patria-; todo ello además de operar fuertemente en contra de los necesarios acuerdos y alianzas supranacionales, los que deben ser el objetivo para poder transformarnos en un poderoso factor de poder de dimensiones continentales, como pretendió hacerlo la UNASUR y como sería el objetivo mayor de la CELAC. 

Es la hora de los grandes bloques de dimensiones continentales, a lo que debemos tender con decisión, si no queremos que nos sigan manejando desde otros centros de poder mundial. 

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La renovables sesgadas como camino directo a la pobreza energética

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Denomino renovables sesgadas a las energías eólica y solar, pues sus promotores a ultranza (ONGs ultraecologistas y otras, “especialistas” varios, periodistas “especializados”, profesionales vinculados al tema, importadores, lobistas varios), caprichosamente excluyen a la energía hidroeléctrica, pese a ser claramente también renovable.

Incluyen o excluyen a las hidroeléctricas de sus estadísticas e informes, acomodando los datos según convenga; las excluyen cuando resaltan a eólicas y solares, pero incluyen a las hidroeléctricas cuando se trata de “inflar estadísticas” para alabar a las “renovables”, como lo hacen cuando se refieren a Costa Rica y Uruguay, países con fuerte componente hidroeléctrico en sus matrices eléctricas.

También exaltan “el ejemplo de Alemania”, que optó irracionalmente por las eólicas y solares en gran escala, cerrando plantas nucleares; lo cual trajo como consecuencias fuertes subas en los precios de la electricidad y una muy alta dependencia del gas ruso, del carbón polaco y yanqui y de la energía nuclear francesa; configurando ello una notable debilidad estratégica…pero nada de eso dicen los promotores a ultranza de las “renovables sesgadas”.

En Argentina, las propias leyes que definen a las “renovables”, caprichosamente excluyen a las hidroeléctricas de más de 60 MW, con lo que privan a esos proyectos de los múltiples beneficios establecidos para las generadoras catalogadas como renovables.

Es una aberración técnica, de la cual seguramente muchos legisladores ni se dieron cuenta. Gigantesco negocio a escala planetaria el de las renovables sesgadas, a la vez que es un nuevo Estatuto Legal de la Dependencia, aplicable con visos de inapelable obligatoriedad, a todos los países que se subordinan a los mandatos que buscan imponerlas al como sea, ahora institucionalizados en el Acuerdo de París COP21; lo que está claramente en línea con el accionar del “Poder Profundo” que acciona tras bambalinas para imponer la Agenda Mundial Globalizadora.

Agenda que el Poder Profundo Mundial impulsa por medio del Bloque Atlantista, que busca el Mundo Unipolar, con la cosificación del ser humano y la desaparición de los Estados naciones del mundo subdesarrollado.

No solo es Energía, ni tan solo Economía, es la Geopolítica Mundial, con diversos actores y centros de poder entrecruzados. Desde la Geopolítica de la Exclusión, buscan instalar la pobreza energética crónica en los proveedores de materias primas de Íbero América y El Caribe, y de África.

Ese cuadro de pobreza energética lo promueven no solo dificultando o impidiendo inversiones en Energías de Base, como la hidroeléctrica y la nuclear (siempre con demonizaciones y ataques violentos por parte de ONGs “ecologistas” anglosajonas y sus ramificaciones en ONGs locales en diversos países), sino también promocionando a ultranza a energías intermitentes -eólica y solar-, las que de ser instaladas masivamente, provocarán el caos en los sistemas eléctricos, precisamente por sus intermitencias e insalvables limitaciones para suplir a las Centrales de Base, las cuales deben ser previsibles, programables, y no sujetas a fenómenos no manejables por el ser humano, como el sol y el viento, ambos con fuertes componentes aleatorios.

En castizo simple, esos poderes supranacionales, usan a las “renovables sesgadas”, como anclas que nos aten al subdesarrollo, por sus altos costos reales por kWh y por sus intermitencias, que provocarían caos en los sistemas eléctricos. Imponen la supuesta “obligatoriedad” de las instalaciones masivas de eólicas y solares, los poderes nucleados en el Bloque Atlantista (EEUU + Canadá + Unión Europea + Japón y otros); lo cual no impide que China, uno de los líderes del Bloque Continentalista, sea el gran proveedor mundial de paneles solares y también compita con los europeos en el mercado mundial de eólicas.

Tampoco impide que otros hagan negocios con el tema, proveyendo equipos, asesoramiento, etc. La masividad y persistencia de las presiones, a escala planetaria, para imponer al como sea, a las costosas, ineficientes y falsamente “limpias” energías eólica y solar, no son casuales, ni mucho menos espontáneas; responden a una muy bien estudiada estrategia de imposición, como “pensamiento energéticamente correcto”, evitando y a la vez condenando a priori a toda posible crítica, por más bien fundamentada que pueda ser.

Volvamos a exponer falsedades y gruesas omisiones en las que se basan las fuertes campañas de promoción e imposición forzosa de las “renovables sesgadas” energías eólica y solar.
• No son energías “limpias”, rebuscado concepto para el cual sus promotores computan solo el acto de generación (el viento y el sol son gratis, argumentan); omitiendo todos los costos ambientales involucrados, desde la fabricación, transporte, construcciones e instalaciones, el propio uso de superficies de tierra muy grandes en función de sus bajos rendimientos, mantenimiento, y el desguace final.
• También sus promotores omiten los costos indirectos, como las poluciones provocadas por las centrales termoeléctricas que deben operar como reservas en caliente (funcionando), para cubrir los frecuentes e insalvables baches de generación, pues eólicas y solares son intermitentes (se “prenden y apagan”, o tienen fuertes oscilaciones en el voltaje), motivos por los cuales no pueden volcarse a la red sin una Usina de Base como respaldo. La Generación de Base solo la proveen las termoeléctricas (quemando hidrocarburos o biocombustibles), las hidroeléctricas y las nucleares. De nuevo, los problemas energéticos de Alemania, lo prueban fehacientemente.
• Al ser marcadamente intermitentes, las eólicas y solares no proveen Potencia Firme, por lo que solo tienen un rol complementario, proveyendo energía de baja calidad, precisamente por sus intermitencias. • Es erróneo presentar a eólicas y solares como “suplantando” a Centrales de Base (por caso una gran hidroeléctrica), pues la Potencia Instalada de las “renovables sesgadas” es un dato meramente nominal, pues no garantizan Potencia Firme. Eso es mucho más grave en los casos de solares, pues su Potencia Máxima solo puede obtenerse en 4 o 5 horas por día (en el cenit)…si no está nublado o llueve; y de noche son inútiles.
• Si se argumentara que se puede acumular la energía en baterías, ese proceso es muy costoso (prácticamente duplica la inversión), y es altamente contaminante, por los ácidos utilizados en los acumuladores.
• Se ocultan sus problemas ambientales y operativos, como las eólicas, resistidas en zonas pobladas de Europa, no solo por producir ruidos molestos, sino por el área circundante que debe permanecer sin presencia humana ni de animales, por seguridad, dado que pueden desprenderse componentes, o en zonas frías pedazos de hielo, transformados unos y otros en proyectiles que podrían dañar, en esa “zona de exclusión”. Eso ocasiona un deterioro muy acentuado en los valores de los inmuebles en los que se asientan las eólicas. ¡Nada de esto se publica, y se oculta cuidadosamente!
• Sus costos reales por kWh nunca se publican, pues son desmesuradamente altos, y solo pueden “disimularse” en base a fuertes subsidios y otras ventajas abusivas, que las termina pagando el erario nacional o los usuarios del servicio eléctrico.
• El conjunto de ventajas de tipo prebendario, francamente abusivo, es desconocido para el común de la gente, y muy posiblemente también para muchos que tienen la alta responsabilidad de gobernar, pues suelen ser presentados edulcoradamente, siempre ocultos bajo la falacia de ser necesarias para promover “energías limpias” (que no lo son las eólicas y solares). Se les asignan fuertes subvenciones (algunas de ellas como “préstamos no reintegrables”), exenciones y/o diferimientos impositivos, facilidades extraordinarias para las importaciones de equipos (que inicialmente se dijo que serían de producción nacional…), prioridad absoluta para el despacho (venta de la energía), sin importar que sea más cara. Todo eso lo solventan los erarios nacional, provinciales y municipales, lo cual es muy costoso y es inadmisible en un contexto de economías forzosas como lo imponen las pautas siempre recesivas del FMI.
• Costosas campañas en los medios masivos (sobre todo en TV), ocultan todo eso, bajo montañas de palabrerías “ambientales” y de repetición de dogmatismos huecos, que son repetidos como verdades absolutas tanto por sectores pro oligárquicos y afines el neoliberalismo salvaje, como por el “buenismo” fanatizado de “viudos del marxismo” y otros sectores “de izquierdas” declamatorias y de muy pobre formación (sobre todo en Energía), por lo que esas “progresías” terminan siendo dóciles instrumentos de las oligarquías apátridas y de los poderosos intereses extranjeros, a los que esas “progresías” dicen aborrecer.
• Muy pocos perciben que las grandes petroleras y gasíferas, son “socios necesarios” de las “renovables sesgadas”, pues los soportes de eólicas y solares, por lo general como “respaldos en caliente” (funcionando) para cubrir los baches de generación, son equipos del tipo de Turbinas de Gas, grandes devoradores de petróleo o gas, muy contaminantes…pero eso ni lo dicen los promotores de eólicas y solares.
• Con todos esos debates, del imprescindible Desarrollo Socio Económico, muy pocos se acuerdan, y menos aun parecen tener debida conciencia de la crucial importancia del mismo para salir del subdesarrollo. Subdesarrollo crónico, que los ultra ambientalistas de hecho promueven soterradamente.

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Las economías en desarrollo deben actuar ahora para amortiguar los impactos del conflicto en Ucrania

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Escribe Indermit Gill* – La guerra en Ucrania no podría haber llegado en un peor momento para la economía mundial, cuando la recuperación de la contracción causada por la pandemia había comenzado a debilitarse, la inflación estaba aumentando, los bancos centrales de las principales economías (i) del mundo se estaban preparando para subir las tasas de interés, y los mercados financieros sufrían altibajos en medio de una enorme cantidad de incertidumbres.

La guerra ha agravado esas incertidumbres de maneras que repercutirán en todo el mundo, perjudicando a las personas más vulnerables en los lugares más frágiles. Es demasiado pronto para saber en qué grado el conflicto alterará las perspectivas económicas mundiales. Al igual que el nuevo coronavirus, la última crisis empezó de una forma muy inesperada : su escala e intensidad, su ubicación y la respuesta global (i) a ella. Mucho dependerá de lo que suceda después. Pero ya está claro que los precios más altos de los alimentos y la energía, junto con la escasez de suministros, infligirán sufrimiento de manera inmediata a las economías de ingreso bajo y mediano.

La pandemia sigue debilitando a numerosas economías en desarrollo. La recuperación saludable que han experimentado las economías avanzadas durante el año pasado en gran medida ha eludido a las economías en desarrollo (i): para 2023, el nivel de producción económica en ellas seguirá siendo un 4 % inferior al nivel proyectado antes de la pandemia . La deuda total de estas economías ahora alcanza el nivel más alto de los últimos 50 años. La inflación es la más elevada en 11 años, y el 40 % de los bancos centrales han comenzado a subir las tasas de interés para responder a la situación.

La crisis de Ucrania podría hacer más difícil la recuperación de muchas economías de ingreso bajo y mediano.  Además de los precios de los productos básicos más elevados, es probable que los efectos colaterales lleguen a través de otros vectores: las perturbaciones en el comercio, las turbulencias financieras, y las remesas y la huida de refugiados. Es posible que los países más cercanos al conflicto, en virtud de sus fuertes vínculos comerciales, financieros y migratorios con Rusia y Ucrania, sufran el mayor daño inmediato. Pero los efectos podrían extenderse mucho más allá.

Costos de los alimentos y los combustibles

Algunas economías en desarrollo dependen en gran medida de Rusia y Ucrania para obtener alimentos (Gráfico 1). Estos dos países suministran más del 75 % del trigo importado por un grupo de economías de Europa y Asia central, Medio Oriente y África. Estas economías son particularmente vulnerables a una interrupción en la producción o el transporte de granos y semillas de Rusia y Ucrania. En los países de ingreso más bajo, las alteraciones en los suministros y el alza de los precios podrían causar un aumento del hambre y de la inseguridad alimentaria.

Rusia también es una fuerza importante en el mercado de la energía y los metales: representa una cuarta parte del mercado de gas natural, el 18 % del mercado de carbón, el 14 % del mercado de platino y el 11 % del mercado de petróleo crudo. Una fuerte caída en el suministro de estos productos básicos obstaculizaría la construcción, la industria petroquímica y el transporte. También reduciría el crecimiento de toda la economía: en una próxima publicación del Banco Mundial se estima que un aumento del 10 % del precio del petróleo por un período de varios años puede reducir el crecimiento de las economías en desarrollo que importan productos básicos en una décima de punto porcentual . Los precios del petróleo han aumentado en más de un 100 % durante los últimos seis meses. Si esta situación continúa, el petróleo podría restar 1 punto porcentual al crecimiento de los importadores de petróleo como China, Indonesia, Sudáfrica y Turquía. Antes de que estallara la guerra, se proyectaba que Sudáfrica crecería alrededor de un 2 % anual (PDF, en inglés) en 2022 y 2023, Turquía entre un 2 % y 3 % (i) y China e Indonesia un 5 % (PDF, en inglés), por lo que una desaceleración del crecimiento de 1 punto porcentual significa que el crecimiento se reducirá entre una quinta parte y la mitad.

Turbulencia financiera

El conflicto ya ha causado estremecimientos en los mercados financieros, y ha provocado la venta de acciones y bonos en los principales mercados mundiales. Un aumento del grado de aversión de los inversionistas al riesgo podría conducir a salidas de capital de las economías en desarrollo, causando depreciaciones de las monedas, caídas de los precios de las acciones y mayores primas de riesgo en los mercados de bonos. Eso generaría un estrés agudo en las decenas de economías en desarrollo con altos niveles de deuda. Las economías con elevados déficits en cuenta corriente o grandes porcentajes de deuda a corto plazo denominada en monedas extranjeras tendrían dificultades para refinanciar la deuda. O bien, enfrentarían obligaciones de servicio de la deuda más altas.

El estrés financiero podría verse agravado por la respuesta de los bancos centrales al aumento de la inflación. En muchas economías en desarrollo, la inflación ya alcanza el nivel más alto en una década.  Un mayor incremento de los precios de la energía podría conducir a una espiral inflacionaria (i) a medida que se afianzan las expectativas de una mayor inflación a largo plazo. Eso, a su vez, podría llevar a los bancos centrales a endurecer las políticas monetarias más rápidamente de lo que se esperaba hasta ahora.

Huida de refugiados y remesas

Desde que comenzó el conflicto, más de 2 millones (i) de personas han huido de Ucrania a las naciones vecinas, produciéndose la mayor migración masiva en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados estima que el número de refugiados subirá a 4 millones (i) en poco tiempo. Acomodar el arribo repentino de un gran número de recién llegados es difícil para los Gobiernos anfitriones. Esto ejerce presión sobre las finanzas públicas y la prestación de servicios, en particular la atención médica para la cual no hay suficientes suministros debido a la pandemia que se extiende por más de dos años.

El sufrimiento económico, además, podría propagarse más allá de Europa oriental y afectar a los países que dependen en gran medida de las remesas. Diversos países de Asia central, por ejemplo, dependen mucho de las remesas de Rusia; en algunos casos, estas remesas representan hasta el 10 % del PIB del país. Es probable que muchos países de Asia central registren una baja (i) de las remesas como resultado del conflicto.

La prevención es beneficiosa

Es hora de actuar. El Grupo Banco Mundial, en conjunto con el Fondo Monetario Internacional, ha respondido rápidamente para proporcionar asistencia a Ucrania y otros países afectados. Un paquete de apoyo de USD 3000 millones que se proporcionará en los próximos meses incluye USD 350 millones para Ucrania que se desembolsarán a fines de este mes.  Los Gobiernos de las economías en desarrollo también deben actuar de manera rápida para contener los riesgos económicos. Algunos primeros pasos esenciales son: crear reservas de divisas, mejorar el monitoreo de los riesgos financieros y fortalecer las políticas macroprudenciales. Los encargados de formular políticas tendrán que mantenerse alerta —y realizar correcciones de rumbo de manera cuidadosa— a la hora de responder al aumento de la inflación. También deberían comenzar a reponer los mecanismos de amortiguación fiscal agotados por la COVID-19, eliminando los gastos ineficaces y movilizando recursos financieros internos de ser posible. Y deberían reforzar las redes de protección social que son necesarias para proteger a sus ciudadanos más vulnerables en tiempos de crisis.

A pesar de lo devastadora que ha sido, la pandemia de coronavirus [COVID-19] fue una lección objetiva sobre el poder de los encargados de formular políticas para enfrentar eficazmente una catástrofe.  Sin embargo, prevenir es mejor que curar. Por ello, sería sensato que los Gobiernos de las economías en desarrollo actúen ahora.

Indermit Gill – Vicepresidente, Grupo de Prácticas Globales de Desarrollo Equitativo, Finanzas e Instituciones (EFI), Banco Mundial

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