Estados Unidos

Hammack, de la Fed, dice que Estados Unidos debe mantener una política monetaria restrictiva

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(Reuters) -La Reserva Federal de Estados Unidos necesita mantener una política monetaria restrictiva para reducir la inflación hasta su objetivo del 2%, dijo el lunes la presidenta de la Fed de Cleveland, Beth Hammack, en el programa Squawk Box Europe de CNBC.

“Es un momento difícil para la política monetaria. Se nos está desafiando por los dos lados de nuestro mandato”, dijo, refiriéndose a la inflación y el máximo empleo.

“Cuando sopeso esos dos lados de nuestro mandato, creo que realmente necesitamos mantener una postura restrictiva de la política monetaria para que podamos volver a situar la inflación en nuestro objetivo”, dijo.

Hammack, quien figura entre las principales dirigentes de línea dura de la Reserva Federal y no tiene voto sobre la política monetaria este año, dijo que esperaba que la inflación se mantuviera por encima del objetivo durante los próximos 1 ó 2 años.

“Cuando empiezo a ver presiones en el sector servicios, como los seguros, que sostienen la inflación subyacente, me doy cuenta de que tal vez no se deba únicamente al impacto de los aranceles, y de que es algo a lo que debemos prestar más atención”, añadió Hammack.

La semana pasada, Hammack había afirmado que la Reserva Federal debía ser “muy cauta” a la hora de eliminar la política monetaria restrictiva, ya que la inflación sigue por encima del objetivo del 2% fijado por el banco central y sigue siendo persistente.

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Argentina, el país errante en la arena política internacional

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La política exterior argentina ha estado marcada por malas lecturas estratégicas en momentos clave de la historia mundial. Podríamos enumerar momentos históricos y decisiones controvertidas que han servido para caracterizarnos como un actor poco confiable en el plano internacional: un país que no logra sostener una visión coherente de largo plazo y que oscila entre la autonomía declamada y la dependencia acrítica, tal como lo describió Carlos Escudé, padre del realismo periférico.

La Argentina errante: el siglo XX tuvo momentos decisivos en la construcción del orden internacional, y Argentina no supo leerlos. Desde 1880 hasta la década de 1930 nuestro desarrollo económico vivió un auge gracias a la complementariedad económica que teníamos con Gran Bretaña: carne y granos a cambio de manufacturas e inversión. Ese esquema nos dio crecimiento, pero dependía de una potencia en declive. Con Estados Unidos, en cambio, no éramos socios sino competidores agrícolas, y allí comenzó nuestra dificultad para adaptarnos al nuevo escenario.

La transición de poder de Londres a Washington nos dejó mal parados: no redefinimos nuestro modelo económico ni supimos encontrar un espacio de cooperación con la nueva potencia. A esa debilidad estructural se sumó la ambigüedad política del golpe del GOU en 1943, visto por los aliados como filo-eje incluso cuando la guerra ya tenía un rumbo definido. El resultado fue claro: aislamiento, desconfianza y la exclusión de los foros de posguerra. Argentina quedó fuera del diseño de la arquitectura internacional, cargando con la etiqueta de país errático e imprevisible.

Lo que podríamos definir como segundo error histórico fue la guerra de Malvinas en 1982. Enfrentar a Gran Bretaña significaba, de facto, desafiar a toda la OTAN en un momento en que la URSS comenzaba a desmoronarse y Estados Unidos consolidaba su hegemonía. Más allá del reclamo legítimo sobre las islas, el método elegido —la guerra— fue obviamente equivocado y condenó al país a una derrota que debilitó al país y acentuó la característica de actor poco confiable, amen de que profundizó la subordinación a Washington y a los organismos multilaterales.

La sobreactuacion en los años 90 marca otro capitulo de mala estrategia: En los años 90, la administración Menem llevó al extremo la teoría realista con la llamada “relaciones carnales” con Estados Unidos. Se sobreactuó la alineación en un mundo unipolar, pero sin obtener beneficios reales para el país. Como señaló Tokatlian, esa subordinación nunca garantizó ni estabilidad económica a largo plazo ni mayor gravitación internacional.

El presente: Milei, Trump y la búsqueda de dólares

Hoy, otra vez, estamos frente a un punto de inflexión. Javier Milei se reunió con Donald Trump en Nueva York recibiendo un apoyo inédito del tesoro de Estados Unidos a su gobierno. Cabe recordar que una de las pocas veces que Estados Unidos realizo un salvataje similar fue en los años 90 a México pero lo hizo porque ese país era —y sigue siendo— absolutamente central para sus intereses estratégicos. El intercambio comercial bilateral entre Mexico y Estados Unidos supera los 830 mil millones de dólares, mientras que con Argentina apenas llega a 17 mil millones. El stock de capital estadounidense en México es de 150 mil millones de dólares, mientras que en la Argentina apenas roza los 12 mil millones. México es esencial para Washington; Argentina, marginal.

Entonces, ¿por qué Trump apoya a Milei? La singularidad de la Argentina actual no pasa por su peso económico, sino por su alineamiento político e ideológico. Milei comparte con Washington e Israel una agenda cerrada en torno a la política de género, el cambio climático, la defensa dogmática de “Occidente” y la batalla cultural contra el progresismo. Para ilustrar el grado de alineamiento: en 2024, la tasa de coincidencia de voto de Argentina con Estados Unidos en Naciones Unidas fue del 82%, superando incluso el récord menemista de 68,8%. En contraste, con China se alcanzó el nivel de menor coincidencia desde 1971. Milei llevó a la práctica un mandato explícito: votar contra Beijing y sus propuestas en los foros internacionales.

Pero hay otro punto clave: su política exterior divide al Mercosur y erosiona la relación estratégica con Brasil, debilitando así al principal socio regional de China en Sudamérica. Esa fractura es funcional a Washington, porque limita el peso de Brasil como líder regional y, por ende, reduce la capacidad de influencia de China en la región. Recordemos que una de las primeras medidas de Milei fue abandonar los Brics. 

A esto se suma un dato político no menor: en el transcurso de un año habrá elecciones en varios países de la región, y es probable que triunfen candidatos afines al ideario de Trump. Para construir una América Latina a la medida de Trump, la Argentina no debe caer: Milei representa hoy la vitrina regional de la nueva derecha conservadora alineada con Washington.

Para terminar, la Argentina vuelve a estar atrapada en una relación triangular en sus vínculos exteriores. En el pasado, fuimos complementarios a la economía británica hasta la década de 1930: exportábamos alimentos e importábamos manufacturas, y esa dinámica nos dio un lugar destacado como potencia regional. Pero con el ascenso de Estados Unidos —que siempre fue competidor comercial de la Argentina— perdimos margen de maniobra y no supimos adaptarnos al nuevo escenario de posguerra. Esa miopía histórica nos relegó en el diseño del orden internacional.

Hoy la historia se repite, aunque con actores distintos. La relación casi exclusiva con Estados Unidos que impulsa Milei resulta anacrónica frente al peso real de Asia en la economía mundial. El dato es elocuente: en 2022, el año en que más exportamos, la Argentina alcanzó 88 mil millones de dólares, y 8 de cada 10 dólares provinieron de países no occidentales. El dinamismo del comercio global pasa por China, India, Indonesia y el Sudeste Asiático, con quienes somos complementarios como lo fuimos en el pasado con Gran Bretaña, no siendo el caso de Estados Unidos.

Mientras tanto, Milei insiste en una lectura ideológica: cree que abrazándose con Estados Unidos refundará Occidente. Pero el pragmatismo de los negocios muestra otra cara: las oportunidades, las inversiones y el futuro de la demanda mundial están en Asia. Como en los años 30, volvemos a enfrentar una transición de poder global. La pregunta es si esta vez sabremos manejar el cambio o si, como en la posguerra, quedaremos otra vez del lado equivocado de la historia.

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Argentina asigna 44 mil toneladas de azúcar para exportación a Estados Unidos

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El Gobierno nacional oficializó la distribución de 44.178,3 toneladas de azúcar crudo con polarización no menor a 96 grados, que serán exportadas a Estados Unidos en el marco del contingente arancelario abierto por ese país para el año fiscal 2025/2026. La medida, formalizada a través de la Resolución 178/2025 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, busca asegurar la participación de empresas locales en un mercado estratégico y con acceso preferencial.

Cada año, Estados Unidos asigna a la Argentina un cupo específico de importación de azúcar crudo con arancel reducido. Para el ejercicio 2024, el contingente total fue fijado en 46.260 toneladas, que tras los ajustes técnicos de polarización se tradujeron en 44.178,3 toneladas efectivas.

De acuerdo con la normativa vigente —Resolución 33/2019—, la distribución del cupo se realiza en función de los antecedentes de exportación de cada firma, excluyendo aquellas operaciones ya realizadas dentro del mismo contingente. El ingreso de los embarques al mercado estadounidense deberá concretarse antes del 30 de septiembre de 2026.

Empresas adjudicatarias y volúmenes asignados

El Anexo oficial de la resolución detalla las compañías beneficiadas y los montos adjudicados. Entre los principales adjudicatarios figuran:

  • Ledesma S.A.A.I., con 16.237,4 toneladas, la mayor porción del cupo.
  • Compañía Inversora Industrial S.A., con 6.559,9 toneladas.
  • Complejo Alimenticio San Salvador S.A., con 4.945,2 toneladas.
  • Prosal S.A., con 4.809 toneladas.
  • Arcor S.A.I.C., con 2.857,3 toneladas.

El resto del cupo se distribuye entre empresas como Seaboard Energías Renovables, José Minetti y Cía., Salta Refrescos, Temas Industriales, entre otras, además de operadores más pequeños como Carrizo Arquímedes R.T. y Azucarera San Gerónimo S.R.L.anexo_7469578_1.

Fundamentos y condiciones de la medida

El Gobierno aclaró que la resolución de distribución no garantiza por sí misma la emisión de los Certificados de Elegibilidad, documentos indispensables para la exportación, que solo se otorgarán a las empresas que cumplan con todos los requisitos establecidos por la normativa vigente.

La resolución, firmada por el secretario Sergio Iraeta, establece que la medida entrará en vigor a partir del 1 de octubre de 2025.

Impacto en el sector azucarero

La asignación de cupos a Estados Unidos es un instrumento clave para el sector azucarero argentino, especialmente para los ingenios del NOA, que encuentran en este mercado un destino con mejores precios y condiciones de acceso que otros destinos internacionales.

La participación de grandes jugadores como Ledesma, Arcor y San Salvador refleja el peso de las economías regionales en el esquema exportador, pero también abre la puerta a que empresas medianas y pequeñas logren consolidar presencia internacional.

En términos macroeconómicos, esta operatoria refuerza las reservas de divisas y contribuye a sostener el empleo en provincias azucareras como Jujuy, Salta y Tucumán, donde la agroindustria azucarera sigue siendo motor de la economía regional.

Un desafío en tiempos de reconfiguración global

El mercado internacional del azúcar enfrenta un escenario volátil, marcado por la presión de subsidios en países competidores y la demanda creciente de biocombustibles. La capacidad de Argentina de sostener y ampliar su cuota en Estados Unidos se vuelve estratégica no solo por los ingresos de divisas, sino también por la posibilidad de consolidar un sello de calidad en mercados premium.

De cara a 2026, el sector deberá resolver desafíos internos —como la competitividad de costos, la logística y la sustentabilidad— para mantener su posición dentro de un esquema de comercio internacional cada vez más exigente.

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La inflación en Estados Unidos renueva la tensión: recorte de tasas, impacto global y efectos en Argentina

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Los datos recientes de inflación en Estados Unidos volvieron a encender las alarmas del mercado: el Índice de Precios al Consumidor superó las previsiones y reforzó la incertidumbre en torno a la inminente decisión de la Reserva Federal, que se reunirá el 16 y 17 de septiembre. Con una economía que muestra señales mixtas —inflación persistente y deterioro del mercado laboral—, los analistas advierten que la autoridad monetaria enfrenta un delicado equilibrio entre avanzar con un recorte de tasas o sostener la política restrictiva por más tiempo, con efectos que impactan tanto en los mercados globales como en países emergentes como la Argentina.

“Aunque sabemos que la medida de inflación preferida por la Fed es el PCE subyacente, muchos factores de la cifra actual del IPC acabarán, lamentablemente, repercutiendo en el PCE subyacente. Debido a ello, es probable que el PCE subyacente también registre un 3,0 % o más a finales de este mes, lo que supondría la primera cifra del PCE subyacente por encima del 3 % en 17 meses (marzo de 2024). Una vez más, se está avanzando claramente en la dirección equivocada”, analizó John Kerschner, gestor de carteras de Janus Henderson.
(En el mercado se conoce como PCE al Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal, la métrica favorita de la Reserva Federal.)

Y agregó: “Normalmente, una cifra del IPC superior a la esperada, como la de este jueves, provocaría una venta masiva en el mercado de bonos, pero debido a que la cifra del IJC es peor de lo esperado, el mercado de bonos se está centrando actualmente en la cifra del IJC y está repuntando ligeramente. No es de extrañar que la curva de rendimiento siga empinándose, ya que los mercados anticipan un recorte de la Fed la próxima semana, al tiempo que se mantienen alerta ante el preocupante entorno inflacionista”.
(“IJC” refiere a las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo en Estados Unidos.)

Señales cruzadas y expectativa máxima por la reunión de la Reserva Federal

Agustín Bilinskis, director de Desarrollo de Negocio de VT Markets, advierte que el mercado debate entre un posible recorte de tasas en septiembre, que “relajaría los costos de financiamiento globales y daría impulso a activos emergentes, y la opción de que la Reserva Federal mantenga su política restrictiva por más tiempo, lo que sostendría un dólar fuerte y mayor volatilidad financiera”.

“Para la Argentina, un recorte sería un alivio parcial, pero si las tasas altas se prolongan, la presión sobre el tipo de cambio y la inestabilidad monetaria se intensificarán, poniendo a prueba la capacidad del gobierno de estabilizar expectativas”, explicó Bilinskis.

Según Matías Alberti, director país de Coinbase Argentina, los mercados muestran que un recorte de tasas de la Reserva Federal en septiembre ya está prácticamente descontado. “Este contexto nos permite mantener una mirada optimista sobre la evolución cripto en Argentina. Un marco de costos de financiamiento más bajos y menor presión inflacionaria es clave para profundizar el uso institucional de criptoactivos”.

En este sentido, desde Coinbase destacaron medidas como las del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de permitir pagar impuestos municipales con criptomonedas. “Estas acciones colaboran a seguir desarrollando herramientas para reducir la burocracia para el pago de impuestos y lograr una mayor transparencia en la administración pública”, dijo Alberti.

¿Y ahora qué hará la Reserva Federal?

Desde Janus Henderson advierten que “la Fed se ha puesto claramente entre la espada y la pared. El presidente Powell se compromete a combatir la desaceleración cada vez más evidente del mercado laboral con recortes de tipos, mientras ignora la otra mitad de su doble mandato: la estabilidad de los precios o, más concretamente, una inflación del 2 %. El IPC subyacente lleva 4,5 años por encima del objetivo del 2 % de la Fed, y la tendencia es al alza. No creemos que se alcance el objetivo del 2 % al menos durante varios años más, salvo que se produzca una recesión, lo que, aunque siempre es posible debido a perturbaciones externas, no se acerca ni remotamente a nuestra previsión de referencia”, analizó John Kerschner.

De cara a la semana próxima, el mercado se mantiene expectante. El desafío para Jerome Powell será encontrar un punto de equilibrio entre sostener la credibilidad antiinflacionaria y, al mismo tiempo, dar respuesta a un mercado laboral que muestra señales de enfriamiento.

Para economías emergentes como la Argentina, la decisión tendrá un efecto directo: un alivio si se reducen los costos de financiamiento globales o, en el escenario opuesto, mayores presiones cambiarias y financieras si se prolonga el ciclo de tasas altas. En ese marco, los próximos días serán clave para medir la reacción de los mercados y anticipar el impacto de la política monetaria de la Reserva Federal en el cierre de 2025.

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Estados Unidos interceptó embarcación con drogas en el Caribe: Trump acusa a Venezuela

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El presidente Donald Trump anunció que fuerzas militares estadounidenses destruyeron un barco cargado de drogas en el Caribe, procedente de Venezuela. La operación, confirmada también por el secretario de Estado, se produce en un contexto de máxima tensión con el régimen de Nicolás Maduro y marca una nueva fase en la ofensiva norteamericana contra el narcotráfico regional.

El martes 2 de septiembre, el presidente de Estados Unidos Donald Trump reveló en la Casa Blanca que las fuerzas armadas de su país llevaron adelante una operación naval en el Caribe sur que culminó con la destrucción de una embarcación vinculada al narcotráfico internacional.

“Acabamos de disparar a un barco que transportaba drogas. Sucedió hace sólo unos momentos. Estas vinieron desde Venezuela y están viniendo muy fuertemente desde allí. Lo hemos eliminado”, declaró Trump en el Despacho Oval, en un mensaje que rápidamente tomó relevancia global.

El mandatario destacó la labor del jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, quien le informó sobre el desarrollo de la misión. En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio comunicó en su cuenta oficial de X que se trató de un “ataque letal contra una embarcación de drogas que había salido de Venezuela y era operada por una organización narcoterrorista designada por Estados Unidos”.

Según fuentes de la administración norteamericana, la operación forma parte del despliegue de buques de guerra en el Caribe anunciado semanas atrás y constituye una de las medidas más directas contra las estructuras de narcotráfico que Washington vincula con el régimen de Nicolás Maduro.

Escalada diplomática y militar entre Washington y Caracas

El anuncio se inscribe en una escalada de tensiones entre Estados Unidos y Venezuela. Maduro había decretado recientemente un estado de “máxima preparación” frente a lo que calificó como “amenazas militares” del Pentágono.

La Casa Blanca acusa desde hace años al líder venezolano de liderar una red internacional de narcotráfico con ramificaciones en el Caribe y Centroamérica. La administración Trump había reforzado estas denuncias en el último mes con un mayor despliegue naval en la región, aunque hasta ahora las acciones militares se habían limitado a tareas de patrullaje y control.

Analistas consideran que este operativo marca un punto de inflexión en la estrategia: ya no se trata de disuasión, sino de una acción directa con resultado letal contra un objetivo marítimo presuntamente vinculado a la “narcopolítica” venezolana.

Caracas, por su parte, no descartó respuestas diplomáticas y denunció una “provocación imperialista” destinada a justificar una intervención mayor.

Narcotráfico, elecciones y el tablero internacional

La noticia no solo tiene consecuencias en el plano bilateral, sino también en la política interna de Estados Unidos y en la dinámica regional.

  • Para Trump, el operativo refuerza su narrativa electoral de mano dura contra el narcotráfico y contra gobiernos que considera “hostiles” en América Latina.
  • Para Venezuela, supone un golpe simbólico que podría profundizar el aislamiento internacional y justificar nuevas sanciones económicas.
  • En la región, el episodio incrementa la presión sobre países del Caribe y Sudamérica que funcionan como corredores de tránsito de drogas hacia el mercado estadounidense.

El momento coincide además con un frente de tensión paralelo entre Washington y Moscú. El propio Trump manifestó su “decepción” con Vladimir Putin tras la cumbre de Alaska, mientras que Rusia intenta recomponer el diálogo diplomático sobre la guerra en Ucrania en coordinación con China.

En ese tablero global, el endurecimiento de la Casa Blanca frente a Maduro envía una señal estratégica tanto a sus aliados europeos como a sus rivales internacionales: Estados Unidos está dispuesto a pasar de la retórica a la acción concreta en materia de seguridad regional.

Entre la disuasión y el riesgo de escalada

El desenlace de este operativo plantea escenarios diversos:

  • En el corto plazo, Estados Unidos buscará consolidar un efecto disuasivo frente a las redes de narcotráfico y reforzar la narrativa electoral de Trump.
  • En el mediano plazo, la reacción de Caracas será determinante. Un endurecimiento de Maduro podría derivar en más sanciones o incluso en incidentes militares.
  • A nivel regional, el episodio puede activar un debate sobre la soberanía marítima y el rol de las fuerzas estadounidenses en aguas cercanas a países latinoamericanos.

En cualquier caso, la operación confirma que la relación entre Washington y Caracas entra en una fase de máxima tensión, con el narcotráfico como eje visible y con un trasfondo geopolítico que involucra a Rusia, China y el conflicto en Ucrania.

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