Estados Unidos

Quién es Kamala Harris, la sucesora natural de Biden que aún debe convencer a los demócratas

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El presidente estadounidense puso fin a semana de presiones e incertidumbre en la tienda demócrata al anunciar su renuncia a la candidatura, pero ahora abre una nueva fase inédita en la historia política del país. La vicepresidenta asoma como la sucesora natural a la nominación, pero antes deberá hacerse con el apoyo de las bases

La vicepresidenta Kamala Harris cuenta con el apoyo del presidente Joe Biden para convertirse en la próxima candidata presidencial demócrata, un respaldo que la convertiría en la primera mujer negra y la primera estadounidense de origen asiático en encabezar la candidatura de un gran partido político.

“Me siento honrada de contar con el apoyo del presidente y mi intención es ganar esta nominación”, escribió en un comunicado.

El histórico respaldo ocurrió después de que Biden anunciara este domingo que abandona la carrera tras semanas de desorden en el seno del Partido Demócrata. El desastroso debate del presidente puso en duda su capacidad para ganar un segundo mandato y gobernar otros cuatro años.

“Mis compañeros demócratas, he decidido no aceptar la nominación y centrar todas mis energías en mis deberes como presidente durante el resto de mi mandato. Mi primera decisión como candidato del partido en 2020 fue elegir a Kamala Harris como mi vicepresidenta. Y ha sido la mejor decisión que he tomado. Hoy quiero ofrecer mi pleno apoyo y respaldo a Kamala para que sea la candidata”, dijo Biden.

Sin embargo, a pesar del respaldo del presidente, sigue sin estar claro si Harris se convertirá en la candidata, o qué proceso seguiría el Partido Demócrata para seleccionar una alternativa. Mientras que los aliados de Harris han tratado de asegurar su camino hacia la nominación, algunos demócratas se han abstenido de apoyarla o han pedido explícitamente un proceso de nominación abierto.

El presidente del Comité Nacional Demócrata, Jaime Harrison, dijo en un comunicado que en los próximos días el partido “emprenderá un proceso transparente y ordenado para avanzar como un Partido Demócrata unido con un candidato que pueda derrotar a Donald Trump en noviembre”.

Desde el punto de vista logístico, Harris es la sucesora natural de Biden. Heredaría la enorme operación política de la campaña de Biden y sus fondos. Además, las últimas encuestas la sitúan mejor frente al candidato republicano, el expresidente Donald Trump, que frente a Biden y otros posibles aspirantes demócratas.

En caso de que se intente pasar por alto a Harris en favor de demócratas con posibilidades de presentarse en 2028, podría haber reacciones de los partidarios de la vicepresidenta y de destacados demócratas negros. Pero Harris también ha experimentado una especie de renacimiento dentro de su partido, ya que los demócratas la colmaron de elogios en los días posteriores al debate.

A lo largo de su vicepresidencia, Harris ha luchado por definirse a sí misma mientras hacía malabarismos con una cartera de asuntos que incluye temas difíciles como el derecho al voto y la contención de la oleada de inmigrantes procedentes de Centroamérica. En el primer caso, fracasó en el Congreso un intento de reforzar la Ley del Derecho al Voto. En cuanto a la migración, Harris fue criticada por la derecha por no pasar suficiente tiempo en la frontera y por la izquierda por decir a los migrantes en un discurso: “No vengan”.

Todavía el año pasado, a algunos demócratas les preocupaba que las opiniones negativas sobre Harris pudieran perjudicar a la candidatura, lo que llevó a destacados demócratas a instar al partido a dejar de menoscabarla.

Pero en las semanas transcurridas desde la actuación de Biden en el debate de junio, Harris se acomodó, convirtiéndose en una sustituta clave para la campaña de reelección de Biden en materia de salud reproductiva, como dijo la campaña, la amenaza que Trump representa para la democracia.

Los aliados de Harris argumentan que gran parte de las críticas son el resultado del racismo y el sexismo contra la primera mujer de color del país en un cargo de este tipo. Ahora, dicen, el país ve en Harris lo que sus aliados han visto durante años.

LaTosha Brown, cofundadora de Black Voters Matter, un grupo progresista que trabaja para aumentar la participación de los votantes negros, dijo: “A menudo no se ve a las mujeres negras hasta que se las necesita. La hemos visto constantemente reprendida, marginada, cuestionada. Creo que el cambio se debe a que hay una necesidad”.

El ascenso de Harris

Harris, hija de activistas políticos de Berkeley e inmigrantes de la India y Jamaica, creció en Oakland y desarrolló gran parte de su carrera política en la zona de la bahía de California. Tras licenciarse en Derecho por la Facultad de Derecho Hastings de la Universidad de California, fue ayudante del fiscal del condado de Alameda. Más tarde trabajó en las fiscalías del distrito y de la ciudad de San Francisco.

En 2003 fue elegida fiscal del distrito de San Francisco. Siete años más tarde, fue elegida fiscal general de California, siendo la primera mujer, la primera negra y la primera estadounidense de origen asiático en ocupar ese cargo.

El historial de Harris en la aplicación de la ley se convertiría más tarde tanto en una ventaja como en un lastre para sus campañas políticas al Senado y a la Casa Blanca. Una de sus políticas más controvertidas fue el programa de absentismo escolar que propugnó, que permitía acusar a los padres de delitos menores si sus hijos faltaban demasiados días a la escuela. Harris dijo más tarde que lamentaba las «consecuencias imprevistas» del programa.

En 2016, Harris ganó su candidatura para suceder a la senadora saliente de California Barbara Boxer, convirtiéndose en la segunda mujer negra en ocupar un escaño en el Senado de Estados Unidos.

Como senadora, Harris era conocida por su estilo de interrogatorio fiscal durante las audiencias con funcionarios y nominados de la administración Trump, incluido el fiscal general Jeff Sessions y el futuro juez del Tribunal Supremo Brett Kavanaugh.

Tres años después, en enero de 2019, se presentó a las primarias presidenciales demócratas. Desde el principio, Harris reconoció la naturaleza histórica de su campaña: lanzó su candidatura en el feriado federal que marca el cumpleaños de Martin Luther King Jr. y celebró una conferencia de prensa en la Universidad Howard, la universidad históricamente negra de la que se graduó en 1986.

Harris era una de las más de una docena de demócratas, incluido Biden, que aspiraban a la nominación del partido para 2020. Uno de los peores momentos de Biden en el debate de ese ciclo se produjo cuando Harris le reprochó su oposición en la década de 1970 al transporte de estudiantes en autobús por orden judicial para eliminar la segregación en las escuelas. La indirecta de Harris, que era íntima amiga de Beau, el hijo de Biden, antes de su muerte en 2015, sorprendió a Biden y enfureció a algunos de sus aliados.

Tras su abandono, Harris se convirtió en una destacada sustituta de Biden antes de ser nombrada su candidata a la vicepresidencia en agosto de 2020.

“He decidido que Kamala Harris es la mejor persona para ayudarme a llevar esta lucha a Trump y Mike Pence y luego a liderar esta nación a partir de enero de 2021”, dijo Biden a sus partidarios en un correo electrónico.

Cómo será el proceso de reemplazo de Biden como candidato de los demácratas

El anuncio del presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, de no competir por la reelección contra Donald Trump abrió un proceso de sustitución de candidato dentro del partido demócrata.

Ahora, con Biden fuera, comienza una nueva selección de candidato para medirse contra los republicanos.

El presidente Biden otorgó su apoyo a la vicepresidenta Kamala Harris, que podría inclinar la balanza para que finalmente sea la elegida.   

El partido Demócrata debe celebrar una reunión de su convención en agosto próximo y en ese marco de definirá al elegido.

Si Biden hubiera continuado más allá de esa convención, el proceso sería más engorroso, pero como se bajó antes, alcanza para que su sucesor sea escogido el mes próximo.

En ese comité, el actual presidente norteamericano controla 3.908 de los 3.939 delegados, aunque también podría darles libertad de acción. 

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Tendencia en auge: los argentinos optan por la creación de sociedades de responsabilidad limitada en Estados Unidos

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En los últimos años, cada vez más argentinos han encontrado en Estados Unidos un terreno fértil para emprender y expandir sus negocios mediante la creación de sociedades de responsabilidad limitada (LLC, por sus siglas en inglés). Este fenómeno se ha visto impulsado tanto por las ventajas fiscales como por la flexibilidad operativa que ofrecen las LLC en comparación con otras estructuras empresariales en Argentina.

Las LLC se han convertido en una opción atractiva tanto para emprendedores individuales como para grupos de socios, con configuraciones de LLC de un solo miembro (Single Member LLC) y de múltiples miembros (Multimember LLC), respectivamente.

La estructura de una LLC proporciona a los propietarios una protección de responsabilidad limitada, lo que significa que los activos personales están separados de las obligaciones de la empresa. Esto es especialmente atractivo para los argentinos que buscan minimizar el riesgo personal al emprender en un mercado extranjero.

Algunos estados en Estados Unidos son particularmente populares entre los argentinos por sus beneficios específicos:

Delaware: Conocido por su sistema legal favorable y la flexibilidad en la estructura de la empresa, Delaware es una elección frecuente para grandes y pequeñas empresas.  

Florida: Con una alta concentración de la comunidad hispana y sin impuestos sobre la renta estatal, Florida atrae a muchos emprendedores argentinos.

Nevada: Conocido por su ambiente empresarial amigable y sin impuestos sobre la renta personal o corporativa, Nevada es otro estado preferido.

Texas: Con una economía robusta y sin impuestos sobre la renta personal, Texas es un imán para los inversores internacionales.

Según Maximiliano Mira SalasCo-founder de Financers: “Muchos emprendedores o freelancers eligen la creación de una LLC para poder cobrar sus servicios y resguardarse frente a las regulaciones del país. Esto, además, les permite recibir pagos a nivel global sin inconvenientes, además de tener la seguridad de que sus fondos están resguardados en un banco estadounidense miembro del FDIC, que garantiza los depósitos hasta 250 mil USD”.

El proceso para crear una LLC es relativamente sencillo, pero es necesario realizarlo con expertos en el sector para evitar multas o usos indebidos.

1. Elegir un nombre para la LLC.

2. Presentar el Artículo de Organización en el estado elegido.

3. Obtener un Número de Identificación del Empleador (EIN) del IRS.

4. Crear un Acuerdo Operativo (recomendado para Multimember LLC).

5. Cumplir con los requisitos de publicación (si aplica, como en Nueva York).

La apertura de LLCs en Estados Unidos por parte de argentinos ha mostrado un crecimiento sostenido, reflejando la confianza en el mercado norteamericano y la búsqueda de nuevos horizontes económicos. Las relaciones comerciales fortalecidas y los lazos culturales entre ambos países contribuyen a que cada vez más argentinos vean a Estados Unidos como un destino viable y prometedor para sus emprendimientos.

También aprovechan para crear cuentas bancarias en este país para poder cobrar sus servicios en dólares y de esta manera tener beneficios fiscales.

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Donald Trump eligió al senador J.D. Vance como su compañero de fórmula

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Se trata de uno de sus mayores críticos entre los republicanos, que se transformó en un ferviente partidario.

El expresidente Donald Trump seleccionó hoy al senador James David (J.D.) Vance, de Ohio, como su compañero de fórmula en su candidatura a la presidencia.

La confirmación sobre la postulación a la vicepresidencia de Vance fue realizada por el sitio Axios, además de otros medios estadounidenses. 

El senador de Ohio había sido un crítico de Trump, que posteriormente se convirtió en ferviente partidario. 

Actualmente, Vance es considerado uno de los aliados más cercanos al expresidente republicano en el Capitolio y un leal defensor de su política interior y exterior.

Donald Trump sobre el atentado: “Se supone que debería estar muerto”

El ex presidente estadounidense habló por primera vez tras haber sufrido el intento de asesinato en Pensilvania.

El expresidente de Estados Unidos Donald Trump se siente afortunado y consideró hoy que “debería estar muerto” luego del intento de asesinato que sufrió el sábado pasado durante un mitin en Pensilvania.

“No se supone que no debería estar aquí, se supone que debería estar muerto”, expresó Trump, al hablar por primera vez tras el atentado, en una entrevista concedida a The New York Post, a pocas horas de la convención del Partido Republicana que se iba a celebrar en Milwaukee.

“Lo más increíble fue que no sólo giré (mi cabeza) sino que giré en el momento exacto y en la cantidad justa”, expresó y agregó que la bala que rozó su oreja podría haberlo matado fácilmente.

Luciendo un gran vendaje blanco en la oreja derecha, Trump describió que mientras giraba ligeramente la cabeza para leer un gráfico sobre los inmigrantes indocumentados, una bala que pretendía acabar con su vida erró su blanco.

Trump se refirió a la “experiencia muy surrealista” que casi terminó con su vida durante una entrevista a bordo de su avión privado en ruta a Milwaukee.

El líder republicano aseguró que cambió el enfoque de sus futuros discursos, que virarán de la virulencia contra su rival, el presidente Joe Biden, a un llamado a la unidad.

“Quiero intentar unir a nuestro país”, transmitió Trump a The Post, aunque reconoció las divisiones profundamente arraigadas en la nación.

Al reflexionar sobre la angustiosa experiencia en la que fue fundamental la acción del Servicio Secreto para neutralizar al tirador, el asesor principal de la campaña de Trump, Jason Miller, expresó la enorme gratitud del expresidente. “Se siente muy afortunado”, dijo Miller al programa “Today” de la NBC.

“Y como él dijo, es sólo por la gracia de Dios que él todavía está con nosotros. Es milagroso que el presidente Trump haya girado la cabeza apenas un poquito en el momento justo para evitar la bala (…) Y el mensaje que el presidente Trump está transmitiendo con esto es muy simple: tenemos que unir a Estados Unidos. Tenemos que unir al país”, declaró Miller.

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Biden, el presidente fantasma

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Parece fácil criticar o emitir una opinión dura a miles y miles de kilómetros sobre, nada más y nada menos, el presidente con mas poder en el mundo. Sin embargo, Joe nos la pone muy difícil, un combo de desaciertos y una mala gestión lo está llevando al borde del cataclismo político.

El actual mandatario supera los 80 años y ha demostrado mucha flaqueza en su ámbito: la política. Sin embargo, lo que más preocupa hace meses es su salud. El presidente comenzó teniendo furcios y errores que cada vez se fueron haciendo mas notorios. Al principio, todo era risa, hasta que poco a poco, la sonrisa fue mutando hacia una clara mueca de preocupación. Joe Biden no es el vecino de acá a la vuelta, con todo el respeto que merece, es el presidente del país más poderoso del mundo. ¿Qué significa esto? Que cualquier decisión con el juicio nublado puede ser catastrófico para el resto.

Pasos en falso, caídas, lapsus, equivocarse con la causa de muerte de uno de sus hijos y hasta confundirse de países es parte del largo derrotero de errores. Su salud y el futuro del mundo van claramente de la mano.

Seguir o no seguir, esa es la cuestión

Casi parafraseando a la gran canción de The Clash, ¿debería quedarme o debería irme? (¿Should I stayorshould I go?) es el gran interrogante que tiene la carrera política de Biden en este momento. Sus desaciertos en público se suman a un debate presidencial contra Donald Trump que tuvo un claro resultado positivo para el republicano. En términos futbolísticos, su contrincante lo pasó por encima y le inclinó la cancha durante todo el debate. Biden se transformó en tiempo real en la gran tendencia global. El pedido de renuncia inundó las redes sociales. Claro, Biden es el candidato demócrata que busca su reelección a cargo de la Casa Blanca, sin embargo, sus aptitudes están en tela de juicio.

El problema no es solo el anonimato de redes sociales que permite que cuanto comentario tenga lugar sin ningún tapujo mediante. El tema se volcó en medios hegemónicos. The New York Times y Washington Post fueron durísimos con sus títulos y editoriales, sumado a una tapa ultra controversial de The Economist, donde literalmente se toman de su edad para marcar su impericia a cargo del país. A eso se le suma un tema más y que no es de menor importancia. El run run de que se baje de la carrera presidencial llegó a los estrados de legisladores y políticos de gran envergadura del Partido Demócrata.

Si sus pares se lo piden, la cuestión se pone complicada. La Casa Blanca negó todo. Aparentemente Joe Biden sigue firme, ahora, le pregunta es ¿debe seguir? Una persona que demostró tantos furcios y declaraciones ambiguas y erróneas en tan poco tiempo es materia de análisis en cualquier trabajo. El tema con Biden es que no es un cualquiera, sino el presidente de Estados Unidos. La respuesta más evidente es que no puede estar al frente del gigante norteamericano. La negligencia política al frente del Estado puede llevar a agigantar problemas geopolíticos. De hecho, hay dos guerras en curso donde EEUU tiene participación indirecta al menos: Ucrania y Gaza. Si un Biden desequilibrado sigue al frente del país, estos conflictos tal vez se agranden. El hecho es de una lógica inexpugnable, Biden no estaría en sus cabales para gobernar un país y no está mal decirlo.

Asimismo, con la imagen negativa que viene cosechando hace tiempo que llegó a su pico en el último debate presidencial, su derrota en las urnas pareciera ser un hecho completamente consumado. Su nombre puede quedar marcado como uno de los candidatos a presidentes con mayor desaprobación en mucho tiempo en la longeva historia estadounidense. Básicamente, en frente, tiene un hombre procesado y que podría ir a la cárcel. Trump con severos cargos y una persecución constante de la ley le lleva la delantera. Perder una elección con un contrincante en esa situación es el sinónimo de la decadencia política del Partido Demócrata, si es que permite que esto tenga asidero. Por otro lado, los yankees parecen estar llegando al precipicio político que viene padeciendo Argentina hace rato: no votan al mejor, votan al menos malo.

Biden, más problemas que soluciones

Su gestión estuvo marcada por una falta de efectividad a la hora de resolver conflictos. Biden hizo una campaña extensa con el apoyo a migración legal y con el hecho de facilitar la ciudadanía. Hoy en día, la crisis migratoria es imparable. La impericia de políticas concretas y a tiempo llevó a que la frontera con México se desborde por donde se lo mire. A eso se le suma una economía claramente resentida a través de un proceso inflacionario, que, si bien es leve, preocupa a largo plazo.

Quizás el punto más flaco de su gestión, razón por la cual se desataron las desavenencias económicas es por su pésima política exterior. Dos guerras le explotaron en las manos, sumado a un retorno poco deseable en el panorama internacional. El régimen Talibán volvió al poder en Afganistán.

Uno diría, rápidamente, que EEUU siempre se mete en conflictos y no debería ser algo que nos asombre. Sin embargo, en clave minuciosa, la preocupación va más allá de sus fronteras. Estados Unidos es un claro financista de la máquina bélica de Ucrania. Una derrota ucraniana en el campo de batalla sería una derrota estadounidense, que en términos de política exterior sería denigrante y cuestionable. Con Israel, la cosa es un tanto distinta. EEUU apoya a ultranza al régimen de Netanyahu, pero está siendo apuntado por cometer crímenes de guerra en Gaza. Si eso se confirma, las manos del Tío Sam volverán a mancharse con sangre de Medio Oriente.

Todo esto financiado “con la tuya, contribuyente” estadounidense, y no es que no lo saben, sino que es algo que se le recrimina con total seriedad. Desde republicanos hasta algunos demócratas.

Biden parece estar acabado. Sus errores en todo ámbito lo están empujando al retiro total, el problema es que, si no se da cuenta a tiempo, puede arrastrar a un partido histórico con él. Si el Partido Demócrata desaparece, ¿abre camino al socialismo como una vía electoral en EEUU? Que no sorprenda que la radicalización ideológica arribe al gigante del norte, como pasa ahora en Francia, por tomar un solo ejemplo de varios que existen en la geopolítica mundial. Ultraizquierdistas contra derechistas conservadores y neofascistas, ese parece el nuevo escenario global, y si Biden “no la ve”, su país va a terminar así también.

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La crisis de los submarinos cubanos

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Tal y como si fuese 1962, Moscú vuelve a presionar de cerca a la soberanía estadounidense, reforzando su la presencia militar en Cuba, el gran dolor de cabeza de Washington en el “patio de su casa”.

La dinámica geopolítica actual nos lleva a un escenario meramente expansivo de Rusia, en donde las pretensiones defensivas de Putin traspasan límites fronterizos y de regiones en general. La última decisión que tomó el mandamás del Kremlin guarda estrecha relación con la movilización de submarinos nucleares, esos que con la histórica firma bélica rusa hacen temblar a cualquier país del mundo. 

La famosa Flota del Norte de Rusia se hizo presente en las cálidas aguas cubanas tras el anuncio, semanas antes, del país dirigido por Putin. Dentro de esta tropilla está el submarino Kazán, el cual, según los rusos, no está portando armas nucleares. Sin embargo, todo esto parece quedar en segundo plano cuando la lectura profundiza sobre este hecho.

Guerra Fría 2.0 

Parece que el mundo se retrotrajo a los años en donde el muro de Berlín determinaba las diferencias ideológicas bipolares que movilizaban al mundo. La táctica de Putin es sacada de un libro de historia soviética, donde el mundo casi conoció un enfrentamiento directo entre la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y los Estados Unidos. 

La famosa “Crisis de los misiles cubanos” de 1962 se destrabó por detalles, y los misiles soviéticos dejaron de apuntar a suelo estadounidense, luego que Washington decidió hacer lo mismo, previamente, con la instauración de armamento en Turquía, apuntando hacia los confines de la potencia comunista en la actual Rusia. 

Putin está recreando una táctica que en su momento congeló la sangre del mundo. Hoy son los submarinos rusos los que, en aguas cubanas, encienden las alarmas de Estados Unidos. Con una respuesta prácticamente inmediata, buques del “Tío Sam” arribaron a la zona de Guantánamo. Un escenario bélico con el cual los conspiranoicos fantasean hace años.

Más que una fantasía, hay una realidad de la cual ocuparse y preocuparse. Desde la gestión de Biden, Estados Unidos y Rusia están abiertamente en conflicto, con un enfriamiento de las relaciones internacionales claramente demarcado. 

La Crisis de los submarinos cubanos no es, nada más ni nada menos, que un ultimátum directo de Putin a Occidente. Si bien, en términos reales, el escudo es que este movimiento fue algo planificado hace tiempo, pero realmente llega en momentos donde la amenaza de ataques en suelo ruso es algo palpable y donde el “zar millenial” está advirtiendo que una respuesta rusa sería devastadora e inclusive arrastraría a varios países.

Quizás pueda considerarse esto como un capítulo más de la Guerra en Ucrania. Esto se puede desprender de la idea de que, si Ucrania acepta el plan de paz ruso, el cual involucra admitir que el Donbás pase a manos de Moscú, sería una derrota categórica de Occidente, que armó y financió la maquinaria bélica de Kiev. 

Ante este escenario, las amenazas occidentales son cada vez más directas y los mensajes de Putin se plasmaron en su Flota del Norte a escasos kilómetros de las costas estadounidenses. 

Está claro que todo esto puede cambiar si Trump llega al poder, y su promesa de ponerle punto final a la guerra en Ucrania se transforma en un hecho. 

La guerra que nadie quiere tener

Rusia y Estados Unidos vienen coqueteando con un conflicto directo desde hace añares. Herencia soviética tal vez, pero lo cierto es que Putin no da el brazo a torcer cuando se trata de la hegemonía internacional de una potencia como tal. Ya nos encontramos en una evidente Guerra Fría del siglo XXI. Rusia, el líder simbólico y bélico, acompañado del líder económico, China. Aliados a ellos están Irán y Corea del Norte, países con un fuerte potencial bélico. 

Del otro lado, Estados Unidos es el gran hegemón, quien a sus espaldas tiene a países europeos pro occidentales, sumado a Israel y la tendencia occidentalista de Asia, como Japón, Corea del Sur y Filipinas, entre otros.

Indudablemente es la guerra que nadie quiere. Si los dos se enfrentan, el mundo tal cual lo conocemos, dejará de existir. Más allá de eso, habrá que acostumbrarse a que, mientras dure el conflicto en Ucrania, el mundo estará destinado a una enemistad geopolítica entre ambos. Lo de Ucrania es clave, si Rusia se lleva los territorios que pretende, la derrota no es solo de Zelenski, sino que es una estrepitosa humillación a Occidente, encolumnado detrás del humorista que preside Ucrania y fueron derrotados por un solo ejército, el ruso. 

Si Ucrania sale victoriosa, el mundo puede asistir a otros frentes que cuenten con la presencia rusa más fuerte. Una derrota de Putin sería determinante para su imagen interna de líder. 

Asimismo, la creación de frentes varios, en el hipotético escenario plasmado, no sería más que la diseminación del poderío bélico ruso. Regiones como África, Medio Oriente e inclusive el sudeste asiático, podrían ser los nuevos escenarios en donde el ex ejército rojo podría actuar. Allí entramos nosotros, Latinoamérica. 

La crisis de los submarinos cubanos puede ser la punta del iceberg de una potencial presencia militar rusa en el cono sur. Brasil, Bolivia y Colombia hoy se muestran muy cercanos a Putin. Brasil integra el BRICS, nada más y nada menos. 

Sin embargo, en la fragmentación del mundo nuevo, el eje oriental tiene una fascinación absoluta por tener presencia en occidente, y viceversa. No por nada, el caso ucraniano puede ser el determinante a futuro de ese orden global.

Latinoamérica, lastimosamente, se ve presa de las potencias globales. Otra vez, los ejes extranjeros son los que determinan el crecimiento, desarrollo o expansión de nuestra tierra. Sean rusos, chinos, yankees o europeos, los latinoamericanos estamos allí, presos en libertad. 

De lo que no queda duda es que para Putin, el patio trasero de Estados Unidos es un lugar que lo obsesiona geopolíticamente. El mandamás será un comprador o un okupa, aunque para Latinoamérica es simplemente cambiar de locador.

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