exportaciones agroindustriales

La industria del té pide a Nación un dólar exportador para no perder mercados

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La industria tealera de Misiones atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. Tras un 2025 marcado por una caída cercana al 18% en las exportaciones, el sector enfrenta una combinación de factores que amenaza su competitividad internacional: costos internos en dólares en fuerte alza, un tipo de cambio considerado poco competitivo y una demanda externa cada vez más exigente.

En diálogo con Canal 12, el empresario yerbatero y tealero Renso Klimiuk analizó el escenario actual y advirtió que el problema no es exclusivo de Misiones, sino que forma parte de un contexto que atraviesan muchas economías regionales del país.

El debate se da además en medio de un deterioro industrial a nivel nacional. En los últimos dos años, la industria argentina acumuló una caída cercana al 7,9%, una de las más pronunciadas del mundo, según distintos informes internacionales. En ese marco, la Unión Industrial Argentina respondió al discurso del presidente Javier Milei en el Congreso con una frase que volvió a instalar la discusión sobre el rol productivo del país: “Sin industria no hay país”.

Klimiuk explicó que el 2025 fue particularmente duro para el sector tealero, que depende casi exclusivamente de los mercados externos.

“Fue un año muy duro, con una caída brusca en las exportaciones. Hoy Argentina tiene un costo de elaboración en dólares muy caro para producir. Con un dólar que no es competitivo, producir en el país se vuelve bastante complicado para un producto commodity como el té”, señaló.

Argentina representa alrededor del 4% del comercio mundial de té, lo que obliga a competir con grandes productores internacionales como Kenia, Sri Lanka o China.

“Cuando los costos suben en dólares se hace muy difícil trasladarlos al precio final. Competimos con países que tienen estructuras mucho más eficientes o costos más bajos”, explicó.

Energía, combustible y costos en dólares

Uno de los principales problemas del sector es el fuerte incremento de costos medidos en dólares durante los últimos años.

“El combustible se nos triplicó en dólares y la energía aumentó cerca del 300%. Son insumos fundamentales para la elaboración del té y todo eso termina impactando en el precio final”, indicó.

Para Klimiuk, el problema radica en que esos aumentos ocurren en una actividad donde los precios internacionales están fijados por el mercado global.

“El té es un commodity. No podemos trasladar esos aumentos como sí ocurre en otros productos. Entonces terminamos perdiendo competitividad y mercado”, sostuvo.

La crisis también impacta en la producción primaria. Según explicó el empresario, la zafra pasada terminó antes de lo habitual y muchos productores decidieron no fertilizar los cultivos ante el escenario de incertidumbre.

“A eso se suma la sequía, que también afectó los rendimientos. Todo eso genera una caída en la producción y una oferta que no acompaña la demanda del exterior”, explicó.

En este contexto, el sector viene reclamando medidas que permitan mejorar la competitividad exportadora.

Entre las alternativas aparece la posibilidad de implementar un tipo de cambio diferencial para el agro y las economías regionales, una herramienta que el sector viene solicitando desde hace meses.

“Durante todo el año pasado venimos buscando alguna herramienta para poder competir. Hoy lo que pedimos es un dólar diferencial para el agro, porque vamos perdiendo mercado”, afirmó.

Sin embargo, sostuvo que hasta el momento no hubo respuestas concretas del Gobierno nacional.

“Desde las cámaras y consorcios exportadores venimos buscando respuestas, pero hoy no hay un acompañamiento”, señaló.

Para Klimiuk, el escenario actual genera preocupación entre las pymes industriales del interior del país.

“Con un dólar barato y costos altos en dólares, el riesgo es que nos llenemos de productos importados y que eso termine destruyendo la industria nacional”, advirtió.

El empresario sostuvo que la situación no es aislada del sector tealero.

“Si uno recorre el interior del país ve que la cadena de pagos está muy complicada, creció la morosidad bancaria y la cantidad de cheques rechazados es muy alta”, aseguró.

También remarcó que hasta ahora las pymes no registraron reducciones impositivas que alivien la presión sobre los costos.

No hubo una sola baja de impuestos para el sector pyme exportador o no exportador. En cambio, sí tuvimos fuertes incrementos en energía, combustible y fletes”, explicó.

India, un mercado en exploración para la yerba mate

El panorama es algo diferente para la yerba mate, donde las exportaciones muestran una tendencia de crecimiento, aunque el mercado interno sigue siendo el principal destino.

Mientras el té destina cerca del 90% de su producción al exterior, la yerba mate concentra alrededor del 85% de su consumo en el mercado interno.

En ese marco, Klimiuk participó recientemente en una misión comercial en India junto a empresas y autoridades de Misiones.

“India es un mercado enorme, de 1.500 millones de personas y con una fuerte cultura de consumo de infusiones. La yerba mate es un producto nuevo para ellos, pero tiene un potencial enorme”, explicó.

Según indicó, ya se realizaron algunos envíos iniciales y el objetivo es avanzar en el desarrollo de ese mercado en los próximos años.

“Si logramos posicionarnos aunque sea en un pequeño nicho de ese mercado, puede abrirse una oportunidad enorme para la yerba mate argentina”, concluyó.

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El Banco Central lleva 41 ruedas consecutivas de compras y supera los USD 2.800 millones en 2026

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El Banco Central de la República Argentina acumuló más de USD 2.800 millones en compras de divisas en lo que va de 2026 y encadenó 41 jornadas consecutivas con saldo comprador. Este miércoles sumó otros USD 40 millones en el mercado cambiario, en una rueda con bajo volumen, y llevó el total anual a USD 2.839 millones desde el inicio de la fase 4 del programa monetario en enero.

El dato no es menor: representa cerca del 28% del objetivo oficial para el año y se produce en un escenario de dólar mayorista en baja —cerró en $1.400,50, con retroceso del 1%— y reservas internacionales en USD 46.208 millones. La pregunta que empieza a circular en el mercado es si el ritmo actual consolida un nuevo piso de estabilidad o si depende en exceso de factores estacionales y financieros.

Fase 4, emisión y absorción: el engranaje del esquema monetario

Desde enero, cuando comenzó la cuarta etapa del programa monetario, la autoridad monetaria compró USD 2.839 millones. Solo en febrero acumuló USD 1.555 millones, un salto significativo en la estrategia de acumulación.

Para sostener esas compras, el Central emitió pesos sin esterilizar en el momento de adquirir los dólares. Luego, el Tesoro absorbió parte del excedente a través de colocaciones de deuda en el mercado local. En las últimas licitaciones evitó expandir en exceso la base monetaria para no trasladar presión a los precios.

El presidente del organismo, Santiago Bausili, explicó que la acumulación dependerá de la demanda de pesos y del flujo de dólares hacia el sistema. La meta oficial para 2026 oscila entre USD 10.000 y USD 17.000 millones, según estimaciones oficiales. El margen es amplio y deja claro que el Gobierno condiciona el objetivo a la dinámica de confianza en la moneda local.

El esquema operativo incluye un tope diario de compra equivalente al 5% de las operaciones en el Mercado Libre de Cambios. Además, habilita adquisiciones fuera del mercado mayorista mediante acuerdos directos con compañías e instituciones, con el objetivo de reducir presión sobre la cotización.

Deuda, exportaciones y financiamiento: las fuentes de los dólares

La disponibilidad de divisas provino principalmente de la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial y de emisiones de deuda corporativa y subsoberana. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, empresas y provincias colocaron alrededor de USD 11.000 millones en obligaciones negociables y bonos.

Ese flujo fortaleció la oferta en el mercado y permitió al Banco Central intervenir sin forzar la cotización. En paralelo, el Tesoro compró dólares a la autoridad monetaria para afrontar compromisos externos, lo que moderó el impacto neto sobre las reservas.

A comienzos de semana, el Central pagó USD 1.004 millones correspondientes a los Bonos para la Reconstrucción de la Argentina Libre (Bopreal), un instrumento diseñado para que empresas con deudas comerciales externas regularicen compromisos con proveedores. El pago tensionó el stock, pero no alteró la tendencia general de acumulación.

A fines de febrero, las reservas habían alcanzado USD 46.905 millones, el nivel más alto desde el inicio del gobierno de Javier Milei y el mayor en más de seis años.

Tipo de cambio y banda: margen de maniobra

El dólar mayorista cerró este miércoles en $1.400,50, 214,02 pesos por debajo del techo de la banda cambiaria fijado en $1.614,52. Es decir, el tipo de cambio oficial se ubica 15,2% debajo del límite superior del esquema.

El volumen operado en contado fue de USD 331,5 millones, inferior al promedio reciente. La combinación de menor demanda y oferta sostenida permitió sostener el sendero descendente sin intervención agresiva. Para fin de mes, el techo de la banda se proyecta en torno a los $1.654.

El Gobierno observa esa brecha como un colchón de credibilidad: mientras el dólar se mantenga lejos del límite, el esquema luce administrable. Pero ese margen también depende del ingreso de divisas y del apetito por instrumentos en pesos.

Correlación económica y agenda política

En términos políticos, la acumulación de reservas fortalece al equipo económico. Mejora la capacidad de pago de deuda, reduce vulnerabilidad externa y otorga margen frente a eventuales shocks. También consolida la narrativa oficial de estabilización tras la volatilidad inicial del programa.

Sin embargo, el mecanismo no es neutro. La emisión para comprar dólares requiere coordinación fina con el Tesoro para evitar que el excedente presione la inflación. La estrategia descansa en un delicado equilibrio entre absorción monetaria, financiamiento en pesos y confianza cambiaria.

La acumulación ya superó un cuarto de la meta anual. El desafío será sostener el ritmo cuando la estacionalidad de exportaciones pierda fuerza y cuando el calendario de deuda exija nuevas salidas de divisas.

Por ahora, el Banco Central compra, el dólar retrocede y las reservas crecen. El mercado observa si la secuencia responde a un ciclo virtuoso consolidado o a una ventana favorable que aún debe atravesar pruebas más exigentes.

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Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

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El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

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Divisas del campo: el complejo agroexportador liquidó US$ 1.850 millones en enero, 82% más que en diciembre

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Impulsado por una campaña fina histórica y un fuerte ritmo de embarques de trigo y cebada, el ingreso de divisas del complejo agroexportador mostró un salto contundente en enero. La liquidación creció 82% frente a diciembre y se convirtió en uno de los principales factores de alivio para el frente externo, en un contexto donde los destinos asiáticos ganan peso y el trigo argentino se consolida como el más competitivo del mundo.

El ingreso de dólares del sector agroindustrial alcanzó US$ 1.850.822.113 durante enero, lo que representó un incremento intermensual del 82% respecto de diciembre, mes en el que se inició formalmente la campaña comercial de granos finos. Así lo informó la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), que destacó el fuerte dinamismo exportador registrado en el arranque del año.

El desempeño se explicó por una suba cercana al 80% en las exportaciones de granos y subproductos, con el trigo como principal motor, acompañado por la cebada, el maíz y los productos industrializados de la soja. El resultado confirma el impacto macroeconómico de la campaña fina 2024/25, que dejó una cosecha récord de trigo y la mejor producción de cebada de la última década.

Trigo récord, precios competitivos y un ritmo exportador histórico

Desde Ciara-CEC señalaron que “el mes de enero se caracterizó por el incremento de los embarques de trigo y cebada, así como por la continuidad de las exportaciones de maíz y productos industrializados de la soja”. En ese esquema, el trigo volvió a ocupar un rol central por su amplio saldo exportable, que hoy explica la mayor parte de los envíos al exterior.

De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), durante enero se embarcaron 3,5 millones de toneladas de trigo, lo que constituye el segundo mayor volumen histórico para ese mes, solo por detrás de enero de 2020, cuando se alcanzaron 3,8 millones de toneladas. Además, el registro supera en un 70% el promedio de despachos de enero de la última década, lo que dimensiona la magnitud del fenómeno.

“La conjunción entre una cosecha récord y la alta competitividad del FOB argentino potenciaron el ritmo exportador, llegando a superar la anterior mejor marca de la campaña 2019/20”, indicaron desde la BCR. En efecto, el precio FOB del trigo argentino —valor de la mercadería puesta a bordo, sin impuestos— se ubicó en torno a US$ 210 por tonelada promedio, posicionándose como el más competitivo a nivel global.

Ese diferencial de precios permitió que Argentina abasteciera puertos de 25 países durante el primer bimestre de la campaña 2025/26, consolidando su presencia internacional y reforzando el ingreso de divisas en un momento clave del calendario económico.

Asia desplaza a Brasil y redefine el mapa de destinos

Uno de los datos más relevantes del actual ciclo comercial es el cambio en la composición de los destinos. Según la BCR, los países asiáticos concentraron la mayor parte de las compras de trigo argentino en lo que va de la campaña, desplazando a socios tradicionales.

Vietnam lideró el ranking con 1,26 millones de toneladas, equivalente al 20% del total exportado, seguido por Bangladesh, con 1,17 millones de toneladas (18%), e Indonesia, con 942.000 toneladas (15%). En conjunto, estos tres destinos absorbieron más de la mitad de los envíos.

“Los tres países compraron más que Brasil —que suele ser el principal socio comercial a esta altura del año—, que quedó en cuarto puesto con embarques por 676.000 toneladas (11%)”, detalló la entidad rosarina. El dato marca un reordenamiento del patrón exportador, con Asia ganando centralidad como demandante estructural del trigo argentino.

Impacto económico y proyección para el frente externo

El fuerte ingreso de divisas del campo en enero tiene implicancias directas sobre el mercado cambiario, las reservas y la balanza comercial. En un contexto donde el agro sigue siendo el principal generador de dólares genuinos, la aceleración de las liquidaciones aporta previsibilidad y refuerza el flujo externo en el inicio del año.

Además, el desempeño exportador de la campaña fina anticipa un primer semestre con un aporte relevante del complejo cerealero, antes del ingreso pleno de la cosecha gruesa. Para el sector productivo, el escenario combina volumen récord, competitividad internacional y diversificación de destinos, mientras que para la macroeconomía representa un factor clave de estabilidad en la cuenta externa.

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Tras años de sequía, el agro proyecta la mayor producción de granos de la historia

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Tras varios años marcados por sequías, heladas tardías y olas de calor, el agro argentino enfrenta un cambio de escenario. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) anticipa que la campaña 2025/26 podría cerrar con una producción total de 154,8 millones de toneladas, el mayor volumen de la historia, impulsada por un invierno excepcionalmente lluvioso y buenas condiciones hídricas acumuladas desde el otoño.

El relevamiento, elaborado por Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré, destaca que, de no mediar eventos climáticos disruptivos, el nuevo ciclo permitiría superar el récord previo de 141,5 Mt alcanzado en la campaña 2018/19, consolidando al agro como el principal generador de divisas genuinas para la economía argentina.

Producción: trigo y cebada récord y un fuerte rebote del maíz

La campaña 2025/26 se diferencia de los últimos ciclos por un factor clave: la continuidad de las precipitaciones desde el otoño, el invierno y el inicio del verano. Esa acumulación de humedad permitió un arranque sólido de los cultivos de invierno y sostiene las expectativas para la cosecha gruesa.

En ese marco, la cosecha fina alcanzó niveles históricos. La producción de trigo se estima en 27,7 millones de toneladas, mientras que la de cebada llegaría a 5,6 Mt, ambos máximos para el país. El récord triguero anterior, de 23 Mt, había sido registrado en la campaña 2021/22, aunque en aquel entonces la sequía afectó severamente a los cultivos de verano, situación que por ahora no se replica en el actual ciclo.

Para la cosecha gruesa, el maíz emerge como el principal impulsor del crecimiento productivo. Con un rebote del área sembrada tras la caída del ciclo previo —afectado por la chicharrita— y una mayor adopción de variedades tempranas, la producción maicera se proyecta en 61 Mt, un incremento interanual del 22%, que marcaría un nuevo récord histórico.

La soja, en cambio, muestra una contracción de superficie. El área sembrada se reduciría en 1,4 millones de hectáreas, hasta 16,4 Mha, con una producción estimada en 47 Mt, un 5% menos que en la campaña actual. En sentido inverso, el girasol consolida su recuperación: el área crecería 13%, hasta 2,7 Mha, el nivel más alto del siglo, con una producción superior a 5,5 Mt.

Otros cultivos muestran retrocesos. El sorgo caería a 0,9 Mha, con una producción proyectada de 2,4 Mt, mientras que el maní reduciría su superficie a 450.000 hectáreas, con una cosecha estimada en 1,6 Mt.

En conjunto, la producción total de granos alcanzaría 154,8 Mt, un 12% más que en la campaña previa, aunque el informe aclara que los rindes definitivos dependerán del comportamiento climático durante el verano.

Exportaciones: 110 millones de toneladas y US$ 36.800 millones en ventas externas

El salto productivo proyectado se traduce en un fuerte desempeño exportador. Para la campaña 2025/26, la BCR estima exportaciones de granos, harinas, aceites y biocombustibles por 110 millones de toneladas, el mayor volumen histórico, 7,5 Mt por encima del ciclo actual.

En términos de valor, las exportaciones agroindustriales aportarían US$ 36.800 millones, unos US$ 600 millones más que en la campaña 2024/25. El incremento es acotado debido a la caída de los precios internacionales de los commodities, que absorbe buena parte del efecto volumen.

El maíz se posiciona como el principal grano de exportación, con 40 Mt, seguido por el trigo, que alcanzaría despachos récord de 17 Mt. La soja, en contraste, reduciría sus exportaciones de poroto a 5,5 Mt, frente a las 12,2 Mt estimadas para la campaña actual, aunque el informe señala que el conflicto comercial entre Estados Unidos y China podría abrir oportunidades para Argentina, sujetas a la evolución de las negociaciones bilaterales.

En subproductos, se proyecta un leve aumento en los envíos de harinas y pellets (+400.000 toneladas) y de aceites (+100.000 toneladas), impulsado por un mayor procesamiento de girasol. El crush de esta oleaginosa alcanzaría 5 Mt, el mayor volumen del siglo.

Por complejos, el sojero lideraría nuevamente las exportaciones, con más de US$ 19.500 millones, seguido por el maíz, con US$ 8.200 millones, y el trigo, con US$ 3.750 millones. El complejo girasol aportaría US$ 2.500 millones, superando incluso el registro de la campaña 2021/22.

Divisas y Mercado Libre de Cambios: menor liquidación en 2026

Pese al aumento proyectado en producción y exportaciones, la oferta de dólares del agro en el Mercado Libre de Cambios (MLC) mostraría una leve baja en 2026. Según datos del BCRA, la liquidación total del sector oleaginoso–cerealero en 2025 se estima en US$ 36.500 millones, el tercer valor más alto de la historia, detrás de los picos de 2021 y 2022.

Para 2026, la proyección cae a US$ 33.600 millones, un 8% menos, debido al adelantamiento de exportaciones generado por la eliminación temporaria de derechos de exportación aplicada a fines de septiembre de 2025. Ese esquema derivó en una liquidación superior a US$ 8.000 millones en ese mes —el segundo mayor registro mensual histórico— y, como contracara, en el menor volumen acumulado de octubre y noviembre desde 2005.

Derechos de Exportación: el agro aportaría US$ 4.830 millones en 2026

En base a los volúmenes y precios proyectados, el informe estima que la recaudación por Derechos de Exportación (DEX) de los principales complejos alcanzaría US$ 4.830 millones en 2026, un 4% más que en 2025.

El complejo soja concentraría US$ 3.670 millones, prácticamente sin variaciones interanuales, mientras que el maíz mostraría el mayor crecimiento relativo, con US$ 725 millones (+32%). El trigo aportaría US$ 248 millones y el girasol US$ 95 millones, con una suba del 18%, explicada por el mayor volumen exportado.

Renovado optimismo para la Cosecha 2025-26 by CristianMilciades

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