exportaciones de Misiones

Ley de Cabotaje: una reforma clave que impacta en Misiones y choca al establishment naviero

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El próximo 17 de septiembre, desde las 13.30, el Auditorio de la Cámara de Diputados de la Nación será escenario de una Jornada Parlamentaria Marítima y Fluvial que, bajo el título “La Marina Mercante Argentina: importancia económica, logística y estratégica”, pondrá en discusión el futuro del cabotaje, la industria naval, el empleo marítimo y la utilización de las vías navegables.

Para Misiones, sin embargo, el debate excede ampliamente a la Marina Mercante. El punto crítico no es que se debata la defensa de la Marina Mercante argentina, sino desde qué intereses se organiza el debate. El programa está construido alrededor de la defensa del cabotaje reservado, la industria naval, las tripulaciones nacionales, el practicaje y la soberanía marítima. Incluso una de las exposiciones está expresamente dedicada a analizar “alternativas a la desregulación del cabotaje marítimo”, mientras que el cierre parlamentario se presenta como una instancia para definir “estrategias políticas para la defensa de nuestros intereses marítimos y fluviales”.

Lo que se discuta en Buenos Aires puede terminar teniendo consecuencias directas sobre cuánto cuesta transportar madera, yerba mate, té, pasta celulósica, alimentos y otras manufacturas desde el extremo nordeste argentino hasta los mercados nacionales e internacionales.

Y allí aparece una tensión de intereses que merece ser explicitada.

El programa parlamentario tiene una marcada presencia de organizaciones vinculadas con la estructura actual del sector. La apertura estará a cargo de Hernán Gávito, secretario general de la Liga Naval Argentina. La mesa sobre cabotaje fluvial reunirá a Mariano Vilar, del Sindicato de Conductores Navales; Roberto Andrés Milio, del Sindicato de Dragado y Balizamiento; y Mariano Moreno, del Centro de Patrones y Oficiales de Pesca y Cabotaje Marítimo.

La mesa de cabotaje marítimo abordará específicamente las “alternativas a la desregulación” y tendrá como expositores al presidente del Centro de Capitanes de Ultramar, Jorge Tiravassi, y al exministro de Trabajo Carlos Tomada. Posteriormente se analizará el presente y futuro de la industria naval nacional con Juan Speroni, del Sindicato Argentino de Obreros Navales, y Horacio Tettamanti, exsubsecretario de Puertos y Vías Navegables.

La discusión terminará trasladándose directamente al terreno político. A las 17 está prevista una Mesa de Intervención Parlamentaria, bajo la consigna “Estrategias políticas para la defensa de nuestros intereses marítimos y fluviales”, con la participación de los diputados Sabrina Selva, Marcelo Mango, Blanca Osuna, Hugo Moyano, Agustina Propato y Jorge Taiana.

El interrogante para Misiones es cuáles son exactamente esos “intereses” y si dentro de ellos estarán representados también los de quienes necesitan utilizar los ríos para producir y exportar a costos competitivos.

La dimensión del problema queda expuesta en los números aportados que fundamenta la propuesta de una nueva Ley de Cabotaje.

Actualmente, un contenedor despachado desde Eldorado tiene un costo aproximado de USD 3.600 hasta subir a un buque oceánico. Mediante una operatoria fluvial competitiva, ese costo podría bajar a alrededor de USD 2.500. Son USD 1.100 menos por contenedor, aproximadamente un 30,6% de reducción.

La paradoja se hace todavía más evidente al mirar hacia Paraguay.

Una tonelada transportada entre Clorinda y Rosario cuesta aproximadamente USD 100 por camión, mientras que desde Asunción el transporte fluvial cuesta alrededor de USD 25 por tonelada. En la Patagonia, por su parte, trasladar un contenedor hacia o desde Buenos Aires por carretera cuesta entre USD 5.000 y USD 8.000, frente a una estimación de USD 3.000 a 4.000 por vía marítima.

La reforma parte precisamente de esa contradicción: un país atravesado por una extensa red navegable utiliza intensivamente el transporte carretero incluso en corredores donde el agua podría ofrecer costos considerablemente inferiores.

Abrir las bodegas

Uno de los cambios centrales apunta contra la histórica reserva de carga. La propuesta contempla derogar el Decreto-Ley 19.492/44 y habilitar la contratación de buques de banderas regionales -entre ellas paraguaya o boliviana- sin tener que atravesar el sistema de waivers ni demostrar previamente la inexistencia de bodega nacional.

Para las cargas internacionales existe otra modificación relevante: los tramos que formen parte de un transporte internacional dejarían de ser considerados cabotaje nacional. De ese modo, una embarcación extranjera podría intervenir en determinadas operaciones de exportación o importación sin quedar sometida a las mismas restricciones que rigen para el transporte doméstico.

Para una economía fronteriza y exportadora como Misiones, ese punto es especialmente sensible.

La lógica de la reforma consiste en aprovechar la flota y la capacidad logística existente en la región para conseguir mayor disponibilidad de bodega, en lugar de condicionar la salida de la producción a la disponibilidad de embarcaciones argentinas.

Hay otro cambio potencialmente significativo para los puertos del interior.

El artículo 83 proyectado establece que la mercadería de exportación pueda obtener el libramiento aduanero definitivo en el puerto inicial de carga, eliminando inspecciones repetidas en los esquemas bimodales o con transbordos y reduciendo costos por permanencia en terminales intermedias.

Eso permitiría fortalecer el papel de los puertos provinciales dentro de la cadena exportadora y no utilizarlos simplemente como escalones subordinados a terminales ubicadas cientos de kilómetros río abajo.

El sistema incluiría trazabilidad continua y documentación de transporte internacional bajo supervisión de ARCA, mientras que el libramiento en origen reforzaría el control documental en los puertos provinciales.

La reforma también apunta a uno de los componentes decisivos del flete fluvial: el combustible.

La propuesta contempla eliminar directamente en el punto de carga el Impuesto a los Combustibles Líquidos y el impuesto al CO2. El combustible representa entre 35% y 45% del costo operativo de un remolcador de empuje, por lo que la reducción tributaria tendría impacto directo sobre el costo por tonelada transportada.

La ecuación tiene particular importancia para las economías del Paraná: permitiría abaratar tanto el ingreso de fertilizantes y otros insumos como la salida de madera, granos y producción industrial.

A eso se agrega la posibilidad de importar remolcadores y barcazas nuevos o usados -hasta 20 años de antigüedad- con derecho de importación extrazona de 0%, junto con incentivos fiscales para inversiones portuarias y modernización de equipos.

Un convoy equivale a 1.600 camiones

El argumento favorable a la reforma no termina en el precio del flete. Un convoy estándar de barcazas con unas 45.000 toneladas de capacidad puede reemplazar aproximadamente 1.600 camiones pesados. El impacto sería particularmente relevante sobre corredores como las rutas nacionales 12 y 14, esenciales para Misiones y el NEA.

El transporte fluvial sería además entre tres y cinco veces más eficiente energéticamente que el camión, lo que permitiría reducir consumo de combustibles y costos por tonelada-kilómetro. Además, que las emisiones de gases de efecto invernadero podrían ser hasta 90% inferiores por tonelada transportada.

El camión no desaparecería de la ecuación. Cambiaría su función: en lugar de recorrer más de mil kilómetros hasta los grandes puertos, podría concentrarse en conectar chacras, aserraderos, industrias y depósitos con las terminales fluviales regionales. Esa complementariedad modal es uno de los efectos esperados por los impulsores de la reforma.

Posadas, entre las terminales que podrían beneficiarse

Posadas, junto con Corrientes, Barranqueras, Ituzaingó y Santa Fe, están entre los puertos intermedios donde una recuperación del tráfico podría generar actividad alrededor de la estiba, agencias marítimas, amarre, mantenimiento electromecánico, abastecimiento y logística terrestre.

Aquí aparece uno de los argumentos centrales de quienes impulsan el cambio: el empleo generado por la logística no debería medirse exclusivamente por la cantidad de tripulantes de bandera argentina, sino por el impacto sobre toda la cadena productiva.

Más carga navegando significaría, según esa posición, más actividad en puertos y talleres, pero fundamentalmente mayores posibilidades para aserraderos, plantaciones, industrias y exportadores que hoy pierden competitividad por el costo de llegar a los mercados.

La oposición a la reforma tiene argumentos concretos que no pueden ser soslayados.

Armadores nacionales y organizaciones sindicales advierten que eliminar la reserva de carga podría acelerar el traslado de embarcaciones hacia banderas de conveniencia, especialmente hacia países con estructuras fiscales y laborales menos costosas, debilitando todavía más la matrícula argentina.

También cuestionan el régimen que permitiría operar durante los primeros 90 días sin obligación de incorporar tripulación argentina ni realizar aportes al sistema local. Temen que la rotación de embarcaciones extranjeras termine transformando una excepción temporal en una herramienta permanente para reducir costos laborales.

Los sindicatos advierten, además, sobre el desplazamiento de tripulantes argentinos y la presión sobre los convenios colectivos. La reforma convertiría las bolsas sindicales de trabajo en mecanismos orientativos y no vinculantes.

La industria naval plantea otra objeción: permitir la importación a arancel cero de buques y artefactos navales usados de hasta 20 años podría desplazar potenciales construcciones nacionales y depreciar las inversiones realizadas por empresas locales.

Finalmente aparece la cuestión estratégica. Los opositores consideran que dejar una proporción mayor del cabotaje en manos de operadores extranjeros puede incrementar la dependencia logística del país ante una crisis y debilitar el control soberano sobre las vías navegables.

Los defensores de la reforma responden con una paradoja difícil de ignorar: décadas de reserva de carga no produjeron una Marina Mercante argentina poderosa.

Los costos derivados del esquema proteccionista contribuyeron al retroceso de la flota nacional y Argentina actualmente carece de capacidad suficiente para atender las necesidades logísticas de sus cargas de exportación.

La tesis es que proteger el mercado sin generar carga terminó protegiendo la escasez.

Desde esa perspectiva, la recuperación de la Marina Mercante debería recorrer el camino inverso: primero hacer económicamente viable transportar producción por los ríos y el mar; después, el aumento del volumen de carga debería generar demanda de buques, tripulantes, servicios portuarios, reparaciones e inversiones.

Incluso frente al cuestionamiento de los astilleros, el documento señala que más del 65% de sus trabajos actuales correspondería a reparaciones y sostiene que una mayor cantidad de embarcaciones operando en aguas argentinas ampliaría la demanda de mantenimiento, remotorización y dique seco.

La cuestión de fondo, para Misiones, no pasa simplemente por elegir entre bandera argentina o extranjera. La pregunta es cuánto está pagando la provincia por no poder aprovechar plenamente una de sus principales ventajas geográficas: el Paraná.

Si un contenedor desde Eldorado puede pasar de USD 3.600 a USD 2.500, la diferencia de USD 1.100 no constituye una abstracción logística. Se traslada directamente al precio que puede pagar una industria por la madera, al margen de una empresa exportadora, a la posibilidad de conquistar un mercado externo y, finalmente, a la capacidad de sostener producción y empleo.

Por eso resulta llamativa la composición de la jornada parlamentaria. El programa incluye sindicalistas navales, capitanes, prácticos, representantes de la industria naval, especialistas en Marina Mercante y legisladores, pero no identifica entre los expositores a representantes de las economías regionales del NEA, exportadores misioneros, usuarios de las cargas, productores forestales o autoridades de los puertos del interior. Esa ausencia surge de la propia nómina oficial de participantes. No invalida sus argumentos. Pero revela desde qué lado de la ecuación se organiza inicialmente la discusión.

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Misiones explica 44 de cada 100 dólares exportados del NEA con Brasil y Estados Unidos como destinos clave

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De acuerdo con el informe de Origen Provincial de las Exportaciones difundido por el INDEC, correspondiente al primer semestre del 2026, las exportaciones de Misiones totalizaron USD 273 millones, lo que marca un récord para la provincia y además, contiene el volumen más alto de la región del NEA, con el 43,8% de las ventas al exterior de la región. 

Respecto al primer semestre de 2025, las exportaciones misioneras crecieron 3,5%, un  ritmo inferior al registrado por el conjunto del NEA (+14,6%). 

Sin embargo, este dato debe analizarse considerando la elevada base de comparación de Misiones: frente al primer semestre de 2023, las exportaciones provinciales acumulan un crecimiento del 47,3%, el más elevado de la región y muy por encima del promedio del NEA (+36,4%). 

La serie del Instituto Nacional de Estadística y Censos muestra que las exportaciones misioneras pasaron de 185 millones de dólares en el primer semestre de 2023 a 234 millones en 2024, 264 millones en 2025 y 273 millones en 2026.

Entre 2023 y 2026, el crecimiento acumulado fue de 47,3 por ciento, superior al incremento regional de 36,4 por ciento para el mismo período.

En este  sentido, el menor incremento interanual observado en 2026 se explica, en buena medida,  porque Misiones parte de un nivel de exportaciones considerablemente más alto que el  resto de las provincias de la región, producto del fuerte crecimiento registrado durante los años previos. 

Al analizar por rubros, Misiones ratificó su perfil manufacturero: las exportaciones de origen agropecuario explicaron el 49% del total provincial (por USD 134 millones) y las de origen industrial, el 29,4% (USD 80 millones), mientras que los productos primarios explicaron el 21,7% (USD 59  millones). Es decir, el 78% de las exportaciones misioneras son manufacturas, cuando en la región es del 58%

En ese mismo sentido, Misiones explica el 59% del total de manufacturas del NEA; específicamente, el 52% en las agropecuarias y el 74% en las industriales.  

Respecto a los principales subrubros de exportación de Misiones, té y yerba mate  explicaron el 27,8% del total con USD 76 millones y mostraron una suba del 2,1%  interanual. En segundo lugar quedó papel y cartón con el 27,1% (USD 74 millones) que  descendió 1,8% interanual. Finalmente, el podio se completa con el subrubro de “Otros MOA” que con USD 58 millones, explicó el 21,1% del total y creció de manera muy fuerte (+19,4%). 

En este período, Brasil con USD 63 millones (-5,3%) y Estados Unidos con USD 55 millones  (+32,9%) fueron los principales socios comerciales de Misiones, pero con una clara  diferencia en el desempeño: mientras que el mercado brasileño se achicó, el  norteamericano se amplió notablemente. 

Más atrás se ubicaron la Unión Europea con USD  37 millones (-15,8%), China con USD 33 millones (+12,0%) y Medio Oriente con USD 29 millones (-5,5%).

En todo el país, las exportaciones de bienes alcanzaron los 49.511 millones de dólares durante el primer semestre, con una expansión interanual de 24,6 por ciento.

La región Pampeana concentró el 66,2 por ciento de las ventas nacionales, con 32.760 millones de dólares. Patagonia representó el 17,8 por ciento; el Noroeste, el 6,5 por ciento; Cuyo, el 5,1 por ciento; y el NEA, apenas el 1,3 por ciento.

Por grandes rubros, las exportaciones nacionales se distribuyeron de la siguiente manera:

  • Manufacturas de origen agropecuario: 15.843 millones de dólares, 32 por ciento del total y crecimiento de 15,2 por ciento.
  • Manufacturas de origen industrial: 13.384 millones, 27 por ciento y aumento de 27,5 por ciento.
  • Productos primarios: 12.639 millones, 25,5 por ciento y expansión de 24,5 por ciento.
  • Combustibles y energía: 7.646 millones, 15,4 por ciento y crecimiento de 43 por ciento.

El contraste exhibe el principal desafío para Misiones: conservar su liderazgo regional mientras recupera dinamismo y amplía el valor agregado de sus cadenas exportadoras. La provincia domina el mapa comercial del NEA, pero en el primer semestre de 2026 corrió bastante más lento que la región y que la economía exportadora nacional.

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La yerba orgánica gana terreno y Misiones abre una nueva vía de exportación a Estados Unidos

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Orgánico Andresito concretó sus primeros embarques de yerba mate orgánica elaborada a granel hacia el mercado estadounidense. Las operaciones, realizadas entre mayo y junio, alcanzaron 20 toneladas y obtuvieron un valor casi 50% superior al promedio general de las exportaciones argentinas.

La yerba mate orgánica comienza a ganar escala y a abrir un espacio propio dentro de la matriz exportadora de Misiones. Durante el primer semestre de 2026, la empresa Orgánico Andresito concretó sus primeras ventas de yerba mate orgánica elaborada a granel con destino a Estados Unidos, un movimiento que introduce una nueva modalidad de comercialización para los productos de especialidad de la provincia.

Los embarques se realizaron el 27 de mayo y el 30 de junio y, en conjunto, representaron 20 toneladas. Más allá del volumen inicial, la relevancia de las operaciones está en el salto cualitativo: la firma dejó de concentrarse exclusivamente en la producción de hoja verde certificada para avanzar en la elaboración y exportación directa de yerba mate orgánica a granel.

De esta manera, Misiones incorpora una alternativa con mayor valor agregado dentro de un mercado internacional todavía dominado por los grandes volúmenes de yerba convencional y por una fuerte concentración de las ventas en pocos destinos y operadores.

El precio obtenido por Orgánico Andresito no fue informado públicamente como parte de la operación comercial, pero los datos a los que accedió Economis permiten dimensionar el diferencial alcanzado: el valor por tonelada se ubicó cerca de 50% por encima del promedio de la canasta exportadora argentina de yerba mate.

Entre enero y julio de 2026, el sector exportó 32.113,06 toneladas -equivalentes a 32,11 millones de kilos- por un valor FOB de US$58,45 millones. El precio promedio fue de US$1.820,04 por tonelada.

El volumen exportado no es el único factor relevante. Las certificaciones, el origen, la trazabilidad y la diferenciación ambiental permiten acceder a nichos capaces de pagar valores considerablemente superiores a los de la yerba mate convencional.

Orgánico Andresito nació hace doce años y se consolidó como una de las principales productoras de hoja verde orgánica certificada de Misiones. Sus yerbales están ubicados en Comandante Andresito, en una zona rodeada por el Parque Nacional Iguazú, el Parque Provincial Urugua-í y los ríos San Antonio, e Iguazú.

La localización constituye un activo productivo y comercial. La cercanía con grandes áreas protegidas fortalece el posicionamiento de una yerba asociada con la biodiversidad de la selva paranaense, la conservación del ambiente y una producción con menor utilización de insumos químicos.

La totalidad de la producción está certificada por Ecocert Environnement Argentina, entidad encargada de supervisar los procesos productivos y de otorgar las certificaciones correspondientes para los principales mercados internacionales.

Entre ellas se encuentran la certificación bajo las regulaciones orgánicas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos -USDA Organic-, la normativa Canada Organic Regime y la certificación de Senasa con equivalencia respecto de las regulaciones orgánicas de la Unión Europea.

Este esquema permite que la producción pueda ingresar a Estados Unidos, Canadá y el mercado europeo bajo la denominación orgánica, una condición decisiva para competir en segmentos donde los consumidores exigen trazabilidad, controles independientes y garantías sobre los métodos de producción.

Producción regenerativa y comercio justo

La empresa avanza ahora hacia una nueva etapa de diferenciación. Actualmente se encuentra en proceso de obtener la certificación Fair for Life, vinculada con prácticas de comercio justo, responsabilidad social y condiciones laborales dentro de la cadena productiva.

También formalizó un contrato con la Regenerative Organic Alliance para avanzar en estándares de producción orgánica regenerativa. Esta categoría amplía el enfoque tradicional: además de restringir el uso de productos químicos, evalúa la recuperación de los suelos, la biodiversidad, el bienestar de los trabajadores y la capacidad del sistema productivo para regenerar los recursos naturales.

El objetivo es posicionar la yerba mate de Andresito dentro de una tendencia internacional que ya comienza a modificar los mercados de alimentos. Los consumidores de mayor poder adquisitivo no solo buscan productos orgánicos, sino también garantías sobre su impacto ambiental y social.

La experiencia de Orgánico Andresito expone otra posibilidad para la producción yerbatera misionera. Frente a un mercado convencional atravesado por la caída del precio de la hoja verde, la desregulación y la disputa entre productores, secaderos y grandes industrias, la especialización puede ofrecer márgenes más amplios y vínculos comerciales menos dependientes de la escala.

Sin embargo, el modelo requiere tiempo, inversión y controles permanentes. La reconversión de un yerbal convencional hacia un sistema orgánico demanda varios años, mientras que la certificación obliga a documentar cada etapa del proceso, desde el manejo del suelo hasta la elaboración, el almacenamiento y el transporte.

Los primeros embarques hacia Estados Unidos todavía representan una porción pequeña frente a las más de 32.000 toneladas exportadas por el complejo yerbatero durante los primeros siete meses del año. Pero el diferencial de precios muestra por qué este mercado despierta interés.

La exportación a granel también abre posibilidades comerciales adicionales. El producto puede ser fraccionado, mezclado o incorporado a nuevas bebidas en el país de destino, donde la yerba mate crece como ingrediente de infusiones, energizantes naturales y alimentos funcionales.

Para Misiones, el desafío será transformar estos primeros envíos en una corriente sostenida de exportaciones. Si consigue escala sin perder trazabilidad ni calidad, la yerba orgánica puede dejar de ser un segmento marginal para convertirse en una de las líneas de mayor valor agregado de la economía regional.

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Dos velocidades: la economía que exporta y la economía que consume

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Hay una imagen que empieza a repetirse con demasiada frecuencia en la economía argentina: mientras algunos sectores alcanzan récords, otros siguen acumulando caídas. Misiones ofrece hoy uno de los ejemplos más claros de esta economía a dos velocidades y particularmente esta semana volvimos a ver, con datos, la manifestación de este escenario.

Por un lado, las exportaciones misioneras atraviesan un momento excepcional. Misiones viene marcando máximos históricos tanto en montos como en cantidades exportadas y sostiene su liderazgo dentro del NEA, con una estructura donde tienen un peso significativo las manufacturas y la agregación de valor. El perfil exportador misionero se diferencia fuertemente de las otras provincias de la región justamente por su agregado de valor, que redunda no solo en mayores cantidades sino también en mejores precios. Esto es la consecuencia de contar con un esquema económico mucho más fuerte en términos de productividad en comparación con otras provincias de la región. 

Sin embargo, del otro lado, el mercado interno muestra una realidad completamente diferente. Por caso, en junio las ventas en supermercados de Misiones cayeron 7,3% interanual en términos reales (la decimocuarta caída consecutiva) y acumularon una baja del 10,4% durante el primer semestre. La demanda interna es justamente lo que explica este fenómeno: el 63,6% de los empresarios relevados por INDEC dicen que el factor relevante de la baja de ventas es la falta de demanda interna, cuando hace tres meses ese número era del 57,3%. 

No se trata simplemente de dos datos que evolucionan en direcciones opuestas. Lo verdaderamente relevante es que la distancia entre ambos mundos parece ampliarse mes a mes. La economía que vende hacia afuera encuentra mercados, demanda y oportunidades de crecimiento. La economía que depende del bolsillo de los argentinos enfrenta, en cambio, un consumidor que sigue restringiendo sus compras. El resultado es una recuperación profundamente desigual, donde el crecimiento de determinados sectores no necesariamente se traduce en una mejora equivalente de la actividad cotidiana.

Esto tampoco es exclusivamente un fenómeno misionero, sino que es una característica cada vez más visible de la economía argentina. El sector externo puede mostrar una dinámica muy positiva mientras el consumo masivo, el comercio y buena parte de las actividades orientadas al mercado doméstico permanecen rezagados.

La diferencia está en la demanda. Exportar significa encontrar consumidores en otros mercados, mientras que el consumo interno depende de salarios, empleo, crédito, expectativas y capacidad de compra. Naturalmente, cuando esos factores no acompañan, la recuperación del frente externo puede convivir perfectamente con góndolas que venden menos. También esta misma semana, a la par que se conocieron récords de exportación, el INDEC informó que el salario del sector privado registrado cayó 3,0% interanual y -2,6% en el sector público, acumulando una baja desde que asumió Milei del -3,6% para el privado y del -16,5% para el público.

¿La merma de un lado invalida lo positivo del otro? Para nada. Lograr niveles récords exportadores es una excelente noticia debido no solo a que se genera divisas, sino que sostienen parte de la actividad productiva, abren mercados y muestran que existen sectores capaces de competir internacionalmente. El problema es que no alcanzan, por sí solos, para desarrollar una dinámica económica que incluya a todos en el tren del desarrollo. Dicho de otro modo: una provincia con alto perfil exportador es necesaria, pero no es suficiente. Al final del día lo que verdaderamente inquieta en términos de análisis económico es, en el marco de la economía heterogénea, responder a la pregunta de quiénes están creciendo y quiénes están quedando afuera, aunque la respuesta parecería ser obvia.

Aun en este contexto, podemos ser optimistas y optar por la filosofía de mirar el vaso medio lleno. En el costado del frente exportador, la ratificación misionera de su liderazgo en el NEA pero, más aún, su consolidación como provincia manufacturera es altamente relevante para comprender que, con los incentivos correctos, la matriz productiva misionera todavía tiene mucho para crecer y, en ese contexto, tiene mucho para dar en términos de empleo, remuneraciones y derrame sobre otras cadenas productivas. 

En relación con el consumo, aunque el dato general fue negativo, se pueden rescatar algunas cosas: en primer lugar, el consumo en productos de almacén creció 3,2%, revirtiendo la caída del mes anterior fue mayor al 10%. Esto es relevante dado que se trata de la canasta más voluminosa en el caso provincial y que está compuesta, mayoritariamente, de productos de primera necesidad. En segundo lugar, se destaca que las ventas de junio crecieron casi 6% comparado con mayo, lo cual es relevante pensando en una eventual recuperación y julio, con mayor impacto del pago de medio aguinaldo, podría continuar la tendencia. 

Así las cosas, el desafío entonces no pasa por elegir entre exportaciones o consumo interno, sino por lograr que ambas velocidades comiencen a converger. Los récords exportadores muestran que Misiones tiene capacidad productiva, competitividad y margen para crecer, mientras que la recuperación del consumo todavía aparece como la variable pendiente. Los primeros datos de junio y las señales de julio permiten mantener cierto optimismo, pero será necesario que la mejora del frente externo empiece a traducirse en mejores ingresos, más empleo y mayor demanda interna. 

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Las exportaciones misioneras siguen rompiendo récords: alcanzaron el mayor volumen de su historia

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En julio las exportaciones con origen en Misiones alcanzaron los USD  52 millones con una suba del 8,2% interanual. Con este resultado, las  exportaciones totales del período enero-julio 2026 alcanzaron los USD 325 millones, 4,3% más que en igual período del año anterior y con un nuevo récord,  al tratarse del mejor período enero-julio de la historia. 

Las cantidades exportadas alcanzaron los 429 mil toneladas, con un crecimiento del 7,1% interanual, lo que marca el mayor volumen desde 2007.  

Exportaciones de Misiones: nuevo récord histórico

Exportaciones acumuladas entre enero y julio de cada año, en millones de dólares.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Misiones lidera las exportaciones del NEA

Exportaciones acumuladas enero-julio de 2026, en millones de dólares FOB.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Misiones obtiene el mayor valor por tonelada del NEA

Precio promedio de las exportaciones durante enero-julio de 2026, en dólares por tonelada.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

Qué exporta Misiones

Distribución de los USD 325 millones exportados entre enero y julio de 2026.
Fuente: Politikon Chaco en base a INDEC

En el plano regional, Misiones consolida su liderazgo en el NEA siendo la provincia con el  mayor monto exportado medido en USD, explicando el 44,5% del total regional. En términos de desempeño, Chaco (+40,1%) y Corrientes (+13,5%) mostraron las mayores alzas, aunque partiendo de pisos mucho más bajos, seguidas luego por Misiones con su +4,3%.  Formosa, por su parte, registró una baja del 0,7%. A su vez, Misiones exhibe, por lejos, el mejor rendimiento de sus exportaciones: el precio promedio en la provincia fue de USD 758 por tonelada, mientras que la media regional se ubicó en USD 558/Tn

Características de las exportaciones de Misiones 

En el período acumulado, el 48% de las exportaciones misioneras fueron de manufacturas  agropecuarias (MOA) totalizando USD 155 millones; con un crecimiento del 5,8% interanual y  el mejor registro para este período desde 2014. Por su parte, las manufacturas industriales (MOI) totalizaron USD 89 millones (27% de participación) con una caída interanual del 5,3%; mientras que las exportaciones de productos primarios (PP) crecieron 13,9%  interanual y alcanzaron los USD 80 millones, para explicar el 25% del total. 

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