exportaciones de yerba mate

Kabour, el eje del récord exportador de la yerba mate

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El año 2025 quedará registrado como el mejor de la historia para las exportaciones argentinas de yerba mate, tanto por volumen como por facturación. De acuerdo con el ranking oficial correspondiente al período enero–diciembre, el sector exportó 60.011.180 kilos, por un valor total de 116,34 millones de dólares, con un precio promedio de 1.938,64 dólares por tonelada, un salto que marca un quiebre respecto de la dinámica de los últimos años .

Dentro de ese desempeño excepcional, Grupo Kabour se consolidó como el gran protagonista indiscutido del comercio exterior yerbatero. Con su planta industrial ubicada en Andresito, la firma lideró el ranking con 19.995.803 kilos exportados, equivalentes al 33,32% del total. En términos prácticos, uno de cada tres kilos de yerba mate exportados por la Argentina salió al mundo bajo el paraguas de Kabour, confirmando su rol como el principal actor del negocio externo.

Sin embargo, el peso real de Kabour en el mercado internacional es todavía mayor al que reflejan los números por marca. Una porción significativa de las exportaciones de Establecimiento Las Marías y de Piporé tiene como destino Siria a través de Kabour, que actúa como comprador, concentrador y operador comercial en ese mercado clave. Es decir, parte del volumen que aparece estadísticamente distribuido entre distintas marcas termina, en los hechos, orbitando alrededor de Kabour, reforzando su condición de eje central del esquema exportador.

En segundo lugar se ubicó La Cachuera, con 17.281.988 kilos y una participación del 28,80%. La empresa misionera no solo sostuvo su volumen histórico, sino que capitalizó el crecimiento del mercado internacional y se afirmó como el segundo gran beneficiario del año récord.

El podio lo completó Productores de Yerba Mate de Santo Pipó – Piporé, con 8.317.039 kilos, que representaron el 13,86% del total. Su desempeño consolidó a la cooperativa como uno de los pilares estructurales del comercio exterior, aunque, como se señaló, parte de su producción terminó canalizándose comercialmente a través de Kabour en Siria.

En conjunto, estas tres firmas concentraron más del 76% de las exportaciones, dejando en evidencia que el año récord fue, sobre todo, un año récord para los grandes jugadores del sector, con fuerte capacidad logística, financiera y comercial.

📦 Yerba mate: claves del récord exportador 2025

  • 60.011 toneladas exportadas, el mayor volumen histórico.
  • USD 116,3 millones de facturación total.
  • Grupo Kabour: 19.996 toneladas y el 33,3% del total exportado.
  • Kabour concentra además parte del volumen de Las Marías y Piporé con destino a Siria.
  • Las tres principales firmas explican más del 76% de las exportaciones.
  • Precio promedio: USD 1.939 por tonelada, con fuertes diferencias según destino y estrategia comercial.

El récord de 2025 cobra aún más dimensión cuando se lo observa en perspectiva histórica. Entre 2019 y 2024, las exportaciones anuales de yerba mate se movieron en un rango relativamente estable: 39,8 millones de kilos en 2019, 42,9 millones en 2020, una caída a 35,5 millones en 2021, seguida por 40,3 millones en 2022, 39,7 millones en 2023 y un repunte a 44 millones en 2024. Sobre esa base, el salto de 2025 rompe claramente el techo histórico y marca un cambio estructural, consolidando al mercado externo como el principal motor del sector en un contexto de fuertes tensiones internas en la cadena yerbatera.

El segundo escalón: crecimiento con menor captura del negocio

Un segundo grupo de empresas también logró expandir sus exportaciones, aunque muy lejos de los volúmenes de los líderes. En este segmento se destacó Establecimiento Las Marías, con 5.145.638 kilos exportados (8,57% del total), consolidándose como el cuarto exportador del país y el principal jugador fuera del tridente líder.

Más atrás aparecen la Cooperativa Agrícola de la Colonia Liebig, con 1.174.480 kilos (1,96%); Establecimiento Santa Ana – CBSé, con 1.052.190 kilos (1,75%); y Cordeiro y Cía – Verdeflor, con 973.700 kilos (1,62%). Todas ellas lograron insertarse en el año récord, pero con una porción acotada del negocio.

Completan este grupo Grupo Kassab, Hreñuk y Caló, cada una con participaciones cercanas al 1%, confirmando que, aun en un año excepcional, la distribución del crecimiento fue marcadamente desigual.

Concentración, precios y un nuevo marco institucional

El ranking por valor revela además un dato clave: algunas empresas, como Liebig, Santa Ana o Hreñuk, exportaron menos volumen que los líderes, pero lograron precios unitarios sensiblemente superiores al promedio, lo que refuerza la idea de que el negocio externo no se define solo por cantidad, sino también por estrategia comercial y posicionamiento en mercados de mayor valor agregado.

En el extremo inferior del listado aparece una larga cola de exportadores marginales, con operaciones incluso por debajo de las 10 toneladas anuales, que completan el mapa exportador sin impacto significativo en el resultado global.

Todo este proceso se da en un marco institucional distinto al que rigió durante buena parte de las últimas dos décadas. Con el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) sin herramientas efectivas para ordenar la oferta, limitar volúmenes o incidir en los tiempos de cosecha y secanza, el mercado queda más expuesto a la lógica de precios y al poder de negociación de los actores con escala.

En ese contexto, el récord exportador funciona como una válvula de salida para la cadena, pero también tiende a profundizar la concentración: el crecimiento del comercio exterior aparece capturado, en su mayor parte, por los grandes jugadores —con Kabour como vértice central— mientras los eslabones primarios continúan atravesando un escenario frágil y volátil, con menor capacidad para apropiarse de los beneficios del boom exportador.

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Yerba: récord exportador, consumo en recuperación y cosecha en retroceso

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El cierre del año 2025 dejó una fotografía nítida y, a la vez, compleja para la cadena yerbatera. Los datos oficiales del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) confirman un récord histórico de exportaciones, una recuperación sostenida del mercado interno y, en contrapartida, una caída significativa en el volumen de cosecha, que reabre interrogantes sobre el equilibrio futuro del sector.

El dato más contundente del balance 2025 llegó desde el frente externo. Entre enero y diciembre, las exportaciones de yerba mate alcanzaron 57.980.912 kilos, el mayor volumen registrado en la historia del sector.

Este desempeño implicó un crecimiento interanual del 32,2%, consolidando una tendencia que ya se venía anticipando durante el año y que tuvo su pico en diciembre, mes en el que se exportaron 4.387.107 kilos.

El récord exportador no solo ratifica la consolidación de mercados tradicionales, sino que también refleja la capacidad de la yerba mate argentina para sostener competitividad internacional, con costos internos crecientes y tensiones macroeconómicas.

En el mercado doméstico, el desempeño también fue positivo, aunque con matices. Durante 2025, la yerba mate a salida de molinos destinada al consumo interno sumó 266.788.512 kilos, lo que representó una suba del 3,08% respecto de 2024.

Si bien el dato confirma una franca recuperación del consumo, todavía se mantiene por debajo del año 2023, que continúa siendo el máximo histórico en ventas internas. La comparación deja en evidencia que el consumo se recompone, pero aún no logra recuperar plenamente los niveles previos al ajuste del poder adquisitivo de los hogares.

Cabe recordar que el indicador de salida de molinos es el más cercano al comportamiento real de la yerba en góndola, ya que incluye tanto los envíos a centros de distribución de las firmas yerbateras como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados.

En términos generales, el total de yerba mate a salida de molinos -sumando mercado interno y exportaciones- alcanzó en 2025 los 324.769.423 kilos, lo que implicó un crecimiento global del 7,3% frente al año anterior.

Cosecha: menos hoja verde, señal de alerta estructural

El contraste del balance aparece con claridad en el eslabón primario. Según el registro de ingreso de materia prima a secaderos, durante 2025 se cosecharon 889.253.082 kilos de hoja verde, lo que significó una caída del 9,97% respecto de la zafra 2024.

Si bien el volumen se mantuvo por encima de campañas anteriores, la merma interanual marca un punto de atención para el sector, especialmente en un contexto donde crecen las exportaciones y el mercado interno vuelve a traccionar demanda.

La menor cosecha introduce tensiones potenciales sobre la disponibilidad futura de materia prima, los costos y la sustentabilidad económica de los pequeños y medianos productores, un debate que vuelve a cobrar relevancia en el actual escenario de desregulación del mercado yerbatero.

En cuanto a los hábitos de consumo, los datos de diciembre de 2025 confirman una estabilidad estructural en los formatos elegidos por los consumidores.

Los envases de medio kilo se mantuvieron como los más demandados, concentrando el 55,14% de las salidas de molino al mercado interno. Les siguieron los paquetes de un kilo, con el 39,45%.

En proporciones significativamente menores se ubicaron los envases de dos kilos (1,69%), los de cuarto kilo (0,79%), el rubro otros formatos (0,21%) y el segmento sin estampillas, que representó el 2,72%.

En conjunto, los formatos de medio kilo y un kilo concentraron el 94,59% del total, un patrón que, según las series históricas del INYM, no registra variaciones relevantes a lo largo del tiempo.

Un balance con luces y sombras

El balance 2025 deja una señal clara: la yerba mate argentina exhibe fortaleza comercial, con récord exportador y una demanda interna en recuperación. Sin embargo, la contracción de la cosecha introduce un factor de tensión que obliga a mirar el mediano plazo con cautela.

En ese marco, los datos del INYM permiten observar con precisión los logros alcanzados por el sector antes de la nueva etapa de desregulación, y funcionan como insumo clave para el debate sobre la continuidad de políticas que garanticen previsibilidad, equilibrio entre eslabones y sustentabilidad productiva en una de las economías regionales más emblemáticas del país.

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El balance del INYM, un argumento clave frente a la nueva desregulación del sector yerbatero

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El balance de gestión del Instituto Nacional de la Yerba Mate correspondiente al período 2002–2023 se convirtió en un documento central dentro del debate actual sobre el futuro de la actividad yerbatera. En un contexto marcado por la desregulación introducida a partir del Decreto 70/23, el informe permite observar, con datos objetivos y verificables, los logros alcanzados por el organismo hasta antes de la quita de sus facultades, y se posiciona como una pieza clave para argumentar la necesidad de preservar su continuidad institucional. Ese documento fue enviado al ministro del Interior, Diego Santilli, a quien se le pidió que intervenga para frenar lo que consideran una “destrucción criminal” de la producción primaria.

El documento, elaborado por las entidades productivas que tienen representación en el INYM, repasa 21 años de gestión pública-privada en una de las economías regionales más relevantes del noreste argentino. En ese período, el instituto funcionó como ente de derecho público no estatal, con financiamiento del propio sector y un directorio integrado por representantes públicos y privados, y tuvo un rol decisivo en el ordenamiento, crecimiento y modernización de toda la cadena productiva yerbatera .

El INYM fue creado en 2002 por la Ley 25.564, como respuesta directa a una profunda crisis sectorial que derivó en protestas masivas de productores, tareferos, secaderos, cooperativas e industrias, conocidas como los “tractorazos”. En aquel momento, la actividad carecía de datos confiables, normativa actualizada y mecanismos de regulación que garantizaran previsibilidad. Desde su puesta en funcionamiento, el organismo comenzó a generar estadísticas, registros y herramientas de planificación que permitieron diseñar políticas sectoriales de mediano y largo plazo .

Uno de los pilares de su accionar fue la fijación del precio mínimo de la materia prima, una herramienta que, según el balance, permitió ordenar el mercado y generar condiciones de estabilidad. En 2023, incluso, el precio de la hoja verde llegó a pagarse por encima del valor oficial, en un escenario que el propio informe define como uno de los mejores momentos de la actividad en más de un siglo de cultivo sistemático.

Crecimiento productivo y expansión de la cadena

Los datos recopilados por el INYM muestran un crecimiento sostenido de la actividad entre 2011 y 2022. La producción de hoja verde pasó de 703.312 toneladas a 829.237 toneladas, mientras que aumentó la cantidad de productores, secaderos y molinos en la zona productora de Misiones y el norte de Corrientes. En el mismo período, los productores que comercializaron hoja verde crecieron de 7.360 a 9.942, los secaderos de 166 a 209 y los molinos y fraccionadores de 96 a 101 .

El mercado interno también evidenció una expansión: el consumo pasó de 248.989 toneladas en 2011 a 275.809 toneladas en 2022. En paralelo, las exportaciones crecieron de 35.428 a 40.304 toneladas, con presencia en más de 50 países. Estos registros consolidaron a la Argentina como principal productor y exportador mundial de yerba mate, con un consumo per cápita que alcanzó niveles récord en los últimos años.

Uno de los aspectos destacados del balance es la Resolución 170/21, aprobada en junio de 2021, que reguló la expansión de la superficie plantada. La norma habilitó la plantación de hasta cinco hectáreas por año y la renovación de hasta el dos por ciento de la superficie existente, estableciendo reglas comunes para pequeños, medianos y grandes productores. Según el INYM, esta medida permitió un crecimiento ordenado de la materia prima, favoreció el arraigo de las familias rurales, fortaleció a las cooperativas y dinamizó las economías locales donde se concentran las plantaciones .

El informe también detalla el funcionamiento del Servicio de Extensión Yerbatero (SEY), creado en 2020, integrado por ingenieros agrónomos que trabajan directamente con pequeños productores. El objetivo fue mejorar la productividad de manera sustentable, mediante prácticas de conservación de suelos, manejo del agua, control biológico de plagas y mitigación de los efectos del cambio climático. Esta asistencia técnica integral se orientó a lograr incrementos graduales y sostenidos de la producción, sin comprometer los recursos naturales.

En paralelo, el INYM desplegó más de 25 programas de apoyo al sector, que incluyeron la entrega de herramientas, indumentaria y equipamiento, así como becas educativas para hijos de productores y tareferos. Entre 2020 y 2023 se distribuyeron miles de motoguadañas, motosierras, tijeras automáticas y equipos de protección, con el objetivo de mejorar las condiciones laborales y la eficiencia de la cosecha.

El respaldo al sector tarefero ocupó un capítulo específico, con aportes al Programa Intercosecha, capacitación laboral y provisión de equipamiento durante los períodos sin actividad. Estas acciones, según el balance, fueron claves para sostener el empleo y reducir la vulnerabilidad social en una actividad altamente estacional.

Otro eje central fue la política de calidad. El INYM creó el Área de Control y Gestión de Calidad y fortaleció la fiscalización, con controles fisicoquímicos y microbiológicos en toda la cadena. Se implementaron normas para la yerba mate importada, con el objetivo de resguardar a la industria nacional y garantizar que el producto que llega al consumidor cumpla con los estándares argentinos.

En paralelo, el organismo impulsó investigaciones científicas sobre las propiedades benéficas de la yerba mate, organizó jornadas de divulgación y creó una base de datos bibliográfica única a nivel mundial. Estas acciones acompañaron el posicionamiento del producto en mercados internacionales, donde crece la demanda de alimentos naturales y funcionales, y favorecieron el desarrollo de nuevos formatos de consumo.

Un balance que alimenta el debate actual

El documento concluye destacando que, en sus 21 años de funcionamiento, el INYM brindó previsibilidad, crecimiento y desarrollo a una cadena integrada por unos 15.000 tareferos, más de 12.500 productores, decenas de cooperativas, secaderos e industrias, con impacto directo en Misiones y el norte de Corrientes. En ese sentido, el balance se presenta hoy como una herramienta central para evaluar las consecuencias de la desregulación y como un insumo clave en el debate sobre la continuidad del organismo.

En un escenario de fuerte incertidumbre para la actividad yerbatera, los datos del INYM permiten observar que la regulación no sólo ordenó el mercado, sino que también promovió inversión, empleo, calidad y expansión internacional. Para los actores del sector, estos antecedentes constituyen elementos fundamentales para defender la vigencia del instituto como órgano regulador y evitar la pérdida de un esquema que, hasta su desarticulación, había mostrado resultados concretos y medibles en una de las principales economías regionales del país.

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