exportaciones de yerba mate

Argentina se sostiene en la cima mundial de las exportaciones de yerba mate

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La yerba mate volvió a ocupar un lugar privilegiado dentro de la canasta exportadora argentina. En un semestre marcado por una mejora de las ventas agroindustriales y por el avance de los hidrocarburos como nueva fuente estructural de divisas, el producto emblemático de Misiones mantiene a la Argentina como primer exportador mundial, junto con otros complejos en los que el país ejerce un liderazgo internacional, como el aceite y la harina de soja, el maní y el aceite y jugo de limón.

El dato surge del nuevo Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), que analiza veinte cadenas productivas mediante diez indicadores vinculados con generación de divisas, inserción internacional, destinos, origen territorial y posición dentro del comercio mundial.

La fotografía del primer semestre de 2026 muestra una economía argentina en la que el agro continúa siendo la principal usina de dólares. Entre enero y junio, el país exportó bienes por USD 49.454 millones, de los cuales USD 28.165 millones correspondieron a las cadenas agroindustriales.

Es decir, 57 de cada 100 dólares exportados por la Argentina tuvieron origen agroindustrial.

Además, las ventas externas del sector crecieron 18% respecto del primer semestre de 2025, una expansión que convive ahora con el fuerte crecimiento de combustibles y energía. Lejos de desplazar al agro, la irrupción energética comienza a ampliar y diversificar la capacidad argentina de generar divisas.

“El crecimiento de combustibles y energía es una buena noticia porque permite diversificar las fuentes de dólares. Mientras tanto, las cadenas agroindustriales siguen representando más de la mitad de las exportaciones argentinas y tienen espacio para seguir creciendo”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.

Yerba mate: Misiones en la cima del comercio mundial

Dentro de ese escenario, la yerba mate conserva una posición excepcional. Argentina mantiene el primer lugar mundial entre los exportadores, un dato especialmente relevante para Misiones por la concentración territorial de la producción primaria y de buena parte de la industria yerbatera.

El Monitor también muestra una característica central del negocio internacional: la elevada concentración de los destinos. En la yerba mate llega al 86%, uno de los porcentajes más altos entre las veinte cadenas analizadas por FADA, sólo detrás del té, con 87%, y por encima de la carne vacuna, con 79%.

La combinación presenta las dos caras del comercio exterior yerbatero. Por un lado, Argentina dispone de una cadena que consiguió construir mercados, desarrollar industria, marcas, logística y canales comerciales hasta alcanzar el liderazgo global. Por otro, la elevada concentración geográfica de sus compradores deja planteado el desafío de ampliar destinos y reducir la dependencia de los principales mercados.

La posición internacional adquiere mayor dimensión por el peso de Misiones dentro de la economía regional. Tanto la producción de hoja verde como la actividad de secaderos, molinos, cooperativas y establecimientos industriales conforman uno de los entramados económicos más extensos de la provincia.

Así, mientras la actividad yerbatera atraviesa internamente una discusión profunda sobre precios, rentabilidad y condiciones de producción, en el frente externo mantiene una fortaleza que pocas economías regionales argentinas pueden exhibir: el liderazgo mundial en exportaciones.

Un semestre de récords para el agro

La otra gran protagonista del informe fue la cadena del girasol, que rompió sus propios récords tanto en dólares como en toneladas exportadas y registró un crecimiento del 129% frente a la medición anterior.

No fue el único complejo con máximos históricos. También alcanzaron récords de toneladas y divisas las cadenas de carne porcina, pesca, carne y lana ovina y lácteos.

Al mismo tiempo, varias actividades argentinas mejoraron posiciones en el ranking internacional. La cebada pasó del sexto al tercer lugar; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; el trigo, del séptimo al quinto, mientras que la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer puesto mundial.

La Argentina tiene, además, una notable diversificación geográfica para varios de sus productos. Los derivados de la uva llegan a 84 países, el maíz a 70 mercados y los productos pesqueros a 67 destinos.

“Detrás de estos números hay productores y trabajadores de distintas regiones, pero también transporte, industria, logística, servicios y tecnología. Cada mercado que se abre genera oportunidades para toda la cadena”, señaló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Soja, maíz y carne sostienen el peso pesado exportador

En términos de generación de dólares, los grandes complejos tradicionales siguen siendo decisivos.

Durante los primeros seis meses de 2026, el complejo sojero exportó más de USD 9.000 millones y llegó a más de 55 países. Argentina conserva el primer puesto mundial en exportaciones de aceite y harina de soja y ocupa el tercer lugar en poroto.

El maíz generó aproximadamente USD 4.200 millones, un incremento interanual del 7%. Argentina ocupa el tercer puesto mundial entre los exportadores del cereal y representa aproximadamente 14% del comercio internacional, con presencia en más de 70 países.

También avanzó la carne vacuna. Las exportaciones aumentaron 37% interanual medidas en dólares y alcanzaron más de 50 mercados. Aun así, el mercado interno continúa absorbiendo la mayor parte de la producción: el 73% queda en la Argentina y el 27% se exporta.

Los datos revelan, además, diferentes niveles de inserción internacional. El arroz exporta el equivalente al 98% de su producción, la soja el 93% y el limón el 92%.

El escenario sin retenciones: USD 25.800 millones adicionales

FADA incorporó al Monitor un ejercicio sobre el potencial productivo y exportador de la agroindustria ante una eventual eliminación de los derechos de exportación.

Según sus estimaciones, las cadenas agroindustriales podrían generar USD 25.800 millones adicionales en exportaciones y más de 500.000 puestos de trabajo.

El cálculo parte de la hipótesis de que una modificación de las condiciones económicas permitiría elevar la producción de granos desde un promedio de 126 millones de toneladas durante las últimas cinco campañas hasta 196,5 millones, es decir, unas 70,5 millones de toneladas adicionales.

Una parte de ese incremento podría exportarse directamente como granos y otra transformarse dentro del país antes de llegar a los mercados internacionales.

El monto adicional estimado por FADA tiene una dimensión significativa: resulta comparable con las proyecciones de generación de divisas asociadas a Vaca Muerta y otros desarrollos energéticos utilizadas por la Fundación.

“Argentina ya tiene productos que el mundo compra y cadenas que saben exportar. Si se generan mejores condiciones para producir e invertir, existe una oportunidad concreta de ampliar ese volumen y generar más divisas y empleo”, sostuvo Savarino.

Agro y energía, dos motores para ampliar la oferta de dólares

El nuevo mapa exportador comienza así a mostrar una transformación. La expansión de petróleo, gas y energía ofrece a la Argentina una segunda gran plataforma estructural para generar divisas, mientras la agroindustria conserva su peso predominante.

Para FADA, esa convivencia representa una oportunidad antes que una competencia entre sectores: permite reducir la dependencia de una única fuente de dólares y ampliar la capacidad para financiar importaciones de maquinaria, tecnología, bienes de capital e insumos productivos.

Sin embargo, el agro todavía explica el 57% de las exportaciones nacionales, una participación que evidencia su peso en el equilibrio externo argentino.

Dentro de ese mapa, la yerba mate aporta una particularidad. No compite con los grandes complejos pampeanos en volumen de dólares, pero ubica a una economía regional concentrada fundamentalmente en Misiones en el primer puesto del comercio mundial de su producto.

En un escenario interno atravesado por tensiones sobre precios y rentabilidad de la materia prima, la cadena conserva así uno de sus activos económicos más relevantes: Argentina sigue siendo el principal exportador mundial de yerba mate y Misiones continúa siendo el corazón productivo de ese liderazgo.

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Víctor Navajas: “La yerba tiene que jugar en las grandes ligas, ya no es competir con el café, sino con Coca-Cola y Red Bull”

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“La yerba estuvo pasando por un momento complicado. Estos últimos tres años, muy vinculado con la producción. Estamos saliendo de un momento malo, por la caída de precios y la disminución del consumo masivo por la suba de los servicios y demás. También hay una sobreproducción”, explicó Víctor Navajas, director de Las Marías, la segunda yerbatera del país y una de las principales exportadoras.

Para el director del Establecimiento Las Marías, el verdadero desafío trasciende la coyuntura: la yerba mate debe dejar de verse únicamente como un producto regional para convertirse en un competidor dentro del mercado global de las bebidas.

Durante la Expo Rural de Palermo, en una entrevista con InfoCampo, Navajas sostuvo que la actividad empieza a salir de un ciclo muy complejo, aunque advirtió que el futuro dependerá menos de los precios coyunturales y más de la capacidad de toda la cadena para posicionar la yerba en el mundo.

“Estamos saliendo de un momento malo”, resumió el empresario, al explicar que la crisis fue consecuencia de dos factores que coincidieron en el tiempo: una caída del consumo masivo, afectado por la pérdida del poder adquisitivo de los hogares, y una sobreproducción de hoja verde que terminó presionando los precios hacia abajo.

Un consumo estable, pero con un límite

A diferencia de otros productos agroindustriales, la yerba mate tiene una particularidad que condiciona su mercado: el consumo prácticamente no crece cuando baja el precio. “La gente toma uno, dos o tres mates por día independientemente del valor de la yerba. Si sobra producción, ese excedente no encuentra fácilmente un consumidor adicional”, explicó.

A ello se suma otra característica estructural: la yerba mate no cuenta con destinos alternativos de utilización, como ocurre con otros commodities agrícolas. Mientras la soja, el maíz o el azúcar pueden orientarse hacia diferentes industrias, el mercado de la yerba depende casi exclusivamente del consumo como bebida.

Para Navajas, una de las mayores oportunidades aparece fuera de Argentina. Si bien las exportaciones tradicionales continúan concentradas en mercados como Siria, el sur de Chile y las comunidades de argentinos en el exterior, el empresario observa una tendencia mucho más relevante: el creciente interés internacional por la yerba mate como ingrediente para bebidas energéticas y funcionales.

Estados Unidos, Europa y distintos países de Asia muestran una demanda creciente de productos elaborados a base de yerba mate, impulsados por consumidores que buscan bebidas naturales con propiedades estimulantes y beneficios para la salud.

En paralelo, el mate tradicional también gana visibilidad gracias a figuras del deporte y el espectáculo. “Cada vez se ve más. Lo toman artistas, futbolistas, pilotos de Fórmula 1 como Franco Colapinto y también aparece en distintos equipos deportivos. Son personas que generan tendencias y ayudan a que más gente conozca el mate”, señaló.

A ese fenómeno se suma un contexto favorable: la creciente demanda mundial de alimentos y bebidas funcionales, segmento en el que la yerba mate posee una posición competitiva por sus propiedades antioxidantes y estimulantes.

Competir con gigantes

Sin embargo, Navajas advirtió que el desafío comercial es mucho mayor de lo que suele suponerse. A su entender, la yerba mate no compite únicamente con el café o el té.

Compite con Coca-Cola, Quilmes, Red Bull y todas las bebidas que buscan ocupar los aproximadamente dos litros diarios que consume una persona”, explicó.

Eso obliga a pensar el negocio desde otra escala. “Hay que jugar las grandes ligas de las bebidas del mundo“, afirmó.

Según su visión, el crecimiento internacional exigirá inversiones sostenidas en innovación, desarrollo de nuevos productos, construcción de marcas globales, marketing y redes de distribución capaces de competir con las principales multinacionales del sector.

Una cadena integrada que debe ganar competitividad

El director de Las Marías también destacó que la cadena yerbatera mantiene una fuerte integración productiva, aunque convive con tensiones recurrentes entre productores, secaderos, intermediarios e industrias.

En el caso de Establecimiento Las Marías, la empresa participa en todas las etapas del proceso: desde la producción primaria y la secanza hasta la industrialización y la comercialización. Esa integración, señaló, permite comprender las dificultades que enfrenta cada eslabón y planificar estrategias de largo plazo.

Con la mejora gradual del mercado, Navajas consideró que el sector tiene por delante una etapa de adaptación.

“Estamos terminando una temporada de muy malos precios. Toda la cadena debe ser más competitiva para poder atravesar tanto los ciclos negativos como aprovechar los positivos. Nadie tiene la vaca atada“, concluyó.

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El mercado externo salva la yerba: el segundo mejor mes de la historia en exportaciones

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Las exportaciones continúan siendo el principal sostén del negocio yerbatero en un contexto de menor cosecha y consumo interno prácticamente estancado. Durante el primer semestre de 2026, las salidas de molino destinadas tanto al mercado local como al exterior alcanzaron 163.234.270 kilos, una cifra levemente superior a la registrada en igual período del año pasado. En contraste, los productores buscan declarar la emergencia para la yerba mate por el desplome de los precios de la materia prima y mantendrán este jueves una cumbre con el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez y otra reunión con el gobernador Hugo Passalacqua.

Los datos difundidos por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) muestran que en junio las salidas de molino destinadas al mercado interno totalizaron 23.458.938 kilos, mientras que las exportaciones sumaron 7.040.971 kilos, el segundo mejor mes de la historia, detrás de agosto del año pasado, cuando se habían enviado al exterior 7.252.770 kilos.

De esta manera, entre enero y junio el mercado interno absorbió 137.336.991 kilos, lo que representa una baja acumulada del 0,7% respecto del mismo período de 2025. En términos mensuales, las ventas domésticas también mostraron una retracción cercana al 3%.

El indicador de salida de molino es considerado el mejor termómetro del consumo, ya que refleja el volumen que las empresas envían a distribuidores, supermercados, hipermercados y mayoristas antes de llegar a las góndolas.

El mercado externo compensa la desaceleración local

A diferencia del comportamiento del consumo interno, las exportaciones mantienen una tendencia claramente expansiva. Durante junio se embarcaron 7.040.971 kilos, llevando el acumulado anual a 25.897.279 kilos. Esto representa un crecimiento del 30,83% frente al primer semestre del año pasado y confirma que la demanda internacional sigue siendo el principal motor del sector.

Gracias a ese desempeño, el total comercializado entre mercado interno y exportaciones alcanzó 163.234.270 kilos, superando los 162.587.947 kilos registrados en igual período de 2025.

El crecimiento externo cobra aún mayor relevancia en un escenario atravesado por la crisis de precios de la hoja verde, las consecuencias de la desregulación del mercado y las dificultades económicas que enfrentan los productores.

La cosecha sigue por debajo del año pasado

En paralelo, el avance de la cosecha continúa mostrando menores volúmenes. Las declaraciones juradas presentadas ante el INYM indican que entre enero y junio ingresaron a secaderos 417.543.666 kilos de hoja verde, reflejando un ritmo de cosecha inferior al registrado durante el año anterior.

La menor disponibilidad de materia prima responde tanto a cuestiones climáticas como a decisiones de muchos productores de reducir la cosecha ante los bajos precios que recibe la hoja verde.

El paquete de medio kilo sigue siendo el favorito

El informe del INYM también ratifica que los hábitos de consumo prácticamente no cambiaron.

Durante junio, el 56,79% de las ventas al mercado interno correspondió a paquetes de medio kilo, consolidándose como el formato más elegido por los consumidores.

En segundo lugar se ubicaron los envases de un kilo, con el 37,33% de participación. Más atrás quedaron los paquetes de dos kilos (1,64%), los de 250 gramos (0,68%), mientras que los otros formatos representaron apenas 0,17%. El rubro “sin estampillas” explicó el 3,38% restante.

En conjunto, los envases de 500 gramos y un kilo concentran el 94,13% del mercado interno, una distribución que prácticamente no ha variado en los últimos años.

Un mercado sostenido por las exportaciones

Los datos del primer semestre muestran con claridad la nueva dinámica de la actividad yerbatera. Mientras el consumo doméstico permanece estable, las exportaciones ganan protagonismo y evitan una caída en el volumen total comercializado.

Sin embargo, detrás de esos números persiste la principal preocupación del sector: la rentabilidad de los productores. La caída de la cosecha, sumada a los bajos precios que recibe la hoja verde tras la desregulación del mercado, mantiene abierta la crisis que atraviesa la producción primaria, aun cuando la industria y las exportaciones muestran signos de fortaleza.

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Misiones arrasa en la exportación de yerba: concentra al menos 72,6% y La Cachuera lidera el negocio

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La exportación argentina de yerba mate cerró el primer semestre de 2026 con un marcado liderazgo de Misiones, una fuerte concentración entre cuatro grandes operadores y una dependencia todavía extraordinaria del mercado sirio.

Entre enero y junio se exportaron 26.044,78 toneladas, por un valor FOB total de US$ 48.259.728. El precio promedio de las operaciones fue de US$ 1.852,95 por tonelada, de acuerdo con el relevamiento aduanero que comprende yerba simplemente canchada, yerba mate y preparaciones o extractos incluidos en las posiciones arancelarias analizadas.

La comparación interanual debe realizarse con cautela porque el registro aduanero y las declaraciones de salida de molino del Instituto Nacional de la Yerba Mate no tienen necesariamente la misma cobertura. Como referencia, el INYM había informado exportaciones por 24.495 toneladas en el primer semestre de 2025. Contra ese registro, el volumen aduanero de 2026 representa una expansión aproximada del 6,3%.

La Cachuera se quedó con más de un tercio del mercado

La gran ganadora del semestre fue La Cachuera, elaboradora de Amanda, que exportó 9.030,54 toneladas, equivalentes al 34,67% de todo el volumen nacional.

Sus ventas generaron US$ 15,13 millones, el 31,35% del valor total exportado, con un promedio de US$ 1.675,13 por tonelada. La empresa, con producción y trayectoria industrial en Misiones, exportó principalmente hacia Siria, Brasil y España.

El segundo puesto correspondió a Productores de Yerba Mate de Santo Pipó, propietaria de Piporé, con 4.398,72 toneladas, el 16,89% del total, y ventas por US$ 8,57 millones.

La cooperativa logró un precio promedio de US$ 1.947,89 por tonelada, 16,3% superior al obtenido por La Cachuera. Su principal destino también fue Siria, aunque presentó una cartera más diversificada, con embarques hacia Chile, Emiratos Árabes Unidos, Canadá, Alemania, Países Bajos, Líbano y Estados Unidos. La cooperativa tiene su casa central y su planta en Santo Pipó, Misiones.

El tercer lugar fue para la correntina Las Marías, con 4.101,14 toneladas, el 15,75% del volumen, y una facturación de US$ 7,60 millones. El precio promedio fue de US$ 1.853,31 por tonelada, prácticamente en línea con el promedio nacional.

Las Marías mostró una estructura comercial más diversificada: aunque Siria concentró 67,3% de sus embarques, también exportó cantidades importantes a Chile y China, además de Estados Unidos, España, Francia, Paraguay, Alemania, Canadá, Australia y otros mercados. Su establecimiento productivo está ubicado en Gobernador Virasoro, Corrientes.

El cuarto gran jugador fue Grupo Kabour, con 3.870,90 toneladas, el 14,86% del mercado, y exportaciones por US$ 6,10 millones. Toda su producción tuvo como destino Siria, con un valor promedio de US$ 1.576,23 por tonelada.

Cuatro compañías controlan 82% de las exportaciones

La concentración es uno de los datos centrales del semestre.

La Cachuera, Piporé, Las Marías y Grupo Kabour exportaron en conjunto 21.401,30 toneladas, equivalentes al 82,17% del volumen nacional.

La concentración aumenta al ampliar el cálculo:

  • La primera empresa controla 34,7%.
  • Las dos primeras, 51,6%.
  • Las tres primeras, 67,3%.
  • Las cuatro primeras, 82,2%.
  • Las diez primeras, 93,1%.
  • Las doce primeras, 94,5%.

Las otras 44 firmas que aparecen en el registro se repartieron apenas 5,5% de las toneladas exportadas.

El negocio exportador tiene una estructura dual: cuatro grandes compañías dominan las exportaciones masivas, mientras que un conjunto numeroso de operadores participa con embarques pequeños, generalmente dirigidos a mercados de mayor valor unitario.

Las empresas misioneras sumaron 18.899,95 toneladas, equivalentes al 72,57% de todas las exportaciones argentinas.

La fortaleza misionera está sustentada principalmente por La Cachuera, Piporé y Grupo Kabour. Solamente esas tres compañías colocaron 17.300,16 toneladas, equivalentes al 66,4% de toda la yerba exportada por la Argentina.

Las dos grandes compañías correntinas -Las Marías y la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig, dos y uno del mercado doméstico- exportaron juntas 4.619,86 toneladas, equivalentes al 17,74% del total nacional.

Corrientes participó con 17,7% de las cantidades, pero capturó alrededor de 19,4% del valor FOB, debido fundamentalmente al desempeño de la Cooperativa Liebig.

La elaboradora de Playadito alcanzó un valor promedio de US$ 3.428,29 por tonelada, 85% por encima de la media nacional. Sus principales destinos fueron España, Chile, Estados Unidos, Alemania, República Checa, Portugal, Australia, China y Reino Unido. La cooperativa está radicada en Colonia Liebig, Corrientes.

La conclusión territorial es contundente: por cada tonelada exportada por compañías correntinas, las empresas misioneras despacharon aproximadamente 4,1 toneladas.

La dependencia del mercado sirio continúa siendo la principal característica -y también una de las principales vulnerabilidades- del comercio exterior yerbatero.

Siria recibió 17.493,57 toneladas, equivalentes al 67,17% del volumen total, y generó US$ 29,02 millones, el 60,13% de las divisas. El precio promedio fue de US$ 1.658,88 por tonelada, por debajo de la media general.

Cuatro compañías concentraron 97,2% de las ventas a ese país: La Cachuera, con 6.930 toneladas, Kabour con 3.870, Piporé con 3.450 y Las Marías, con 2.758 toneladas. 

Buena parte de la yerba enviada a Siria se exporta molida en bolsas de aproximadamente 50 kilos y posteriormente se fracciona en destino.

Chile fue el segundo destino, con 3.058,73 toneladas, el 11,74% del total, por US$ 5,92 millones. El precio promedio fue de US$ 1.936,68.

Brasil quedó tercero con 1.618,82 toneladas, 6,22% del volumen, mientras que España recibió 942,07 toneladas, 3,62%. Estados Unidos completó los cinco primeros lugares con 583,55 toneladas.

La concentración geográfica es casi tan elevada como la empresarial. Siria, Chile y Brasil explicaron por sí solos 85,1% del volumen exportado.

Junio fue el mejor mes por volumen y facturación: las cantidades crecieron 34,1% frente a mayo y más que duplicaron las registradas en febrero. Sin embargo, el precio promedio bajó a US$ 1.760 por tonelada, 6,3% menos que en mayo.

La expansión de junio estuvo impulsada principalmente por Grupo Kabour, Piporé, La Cachuera y Las Marías. Kabour exportó 1.667,2 toneladas durante el mes; La Cachuera, 1.470,13 toneladas; Piporé, 1.377,45; y Las Marías, 892,46 toneladas.

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Yerba a la India: años de gestiones, una batalla regulatoria y un mercado de 1.400 millones de consumidores

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La incorporación de la yerba mate al Código Alimentario de India marca uno de los mayores avances comerciales de la historia del sector. La eliminación de barreras regulatorias, la fuerte reducción de aranceles y la apertura de un mercado de 1.400 millones de habitantes coronan una estrategia de una década impulsada por Misiones, con Piporé y Klimiuk como empresas pioneras en las misiones comerciales que permitieron destrabar el acceso al gigante asiático.

Durante décadas, la industria yerbatera argentina buscó nuevos mercados para reducir una dependencia que continúa siendo estructural: cerca del 90% del consumo sigue concentrado en Argentina. Cada apertura internacional representa una oportunidad, pero pocas tienen la dimensión estratégica que ofrece India.

La decisión de la Food Safety and Standards Authority of India (FSSAI) de incorporar oficialmente la yerba mate a su Código Alimentario no es simplemente una habilitación sanitaria. Es un cambio de paradigma para el comercio exterior de uno de los principales productos regionales del país.

Detrás de esa resolución hay casi diez años de negociaciones técnicas, diplomacia comercial, misiones empresariales, trabajo regulatorio y articulación entre el sector privado, el Gobierno de Misiones, Cancillería, Senasa y los organismos sanitarios indios.

El resultado modifica completamente las reglas de juego.

Hasta ahora, cada embarque debía tramitar autorizaciones especiales, la yerba ingresaba como un producto exótico y soportaba aranceles superiores al 130%. Desde ahora pasa a ser un alimento reconocido por la legislación india, con un procedimiento regular de importación y tributos cercanos al 30%.

La diferencia no es menor: deja de ser una operación excepcional para transformarse en un negocio potencialmente permanente.

Muchos suponían que el problema era encontrar compradores. No era así. Los interesados existían. Lo que faltaba era una regulación que permitiera importar. Ese es quizá el dato más importante de esta historia.

Para Renso Klimiuk, el cambio tiene un valor histórico. Explica que durante la misión comercial realizada el año pasado comprobaron el enorme interés que despertaba la yerba mate entre empresas indias, aunque todas enfrentaban el mismo obstáculo: la burocracia.

La yerba no figuraba en el Código Alimentario de India, lo que obligaba a presentar documentación extraordinaria para cada importación. Los tiempos eran largos y los costos muy elevados.

El arancel, superior al 130%, hacía prácticamente inviable cualquier operación comercial.

Tras la misión comenzaron los trámites técnicos impulsados junto al ministro Facundo López Sartori. Hoy el escenario cambió por completo.

“La yerba mate quedó incorporada con todas sus variedades dentro del Código Alimentario y cualquier empresa india puede importarla pagando aproximadamente un 30% de arancel”, resume Klimiuk.

Para la empresa, el trabajo comercial ya comenzó con dos importadores visitados durante la misión.

Los primeros envíos serán pequeños.

Pero representan la construcción de un mercado completamente nuevo.

No alcanza con vender mate

La apertura regulatoria no garantiza automáticamente grandes exportaciones.

Ese será el siguiente desafío. Y allí aparece otro aspecto estratégico. India es uno de los mayores consumidores mundiales de infusiones. Pero no consume mate: consume té y bebidas funcionales. Consume productos asociados al bienestar.

Por eso la adaptación comercial será determinante.

El presidente de Piporé, Martín Brites, considera que el desafío pasa por adaptar la presentación del producto a los hábitos del consumidor indio. Habrá yerba tradicional, pero el mayor crecimiento probablemente llegue mediante mate cocido, saquitos, blends, infusiones energéticas, extractos y otros formatos compatibles con la cultura de consumo local.

La lógica no consiste en enseñar a 1.400 millones de personas a tomar mate con bombilla, sino en incorporar la yerba mate al universo de las bebidas saludables que ya forman parte del consumo cotidiano en India.

Para Brites, la habilitación regulatoria resuelve apenas la primera parte del desafío. La segunda será eminentemente comercial. India posee una cultura profundamente ligada al consumo de infusiones, pero con hábitos muy distintos a los del Cono Sur. “Está de parte nuestra adaptar el consumo de la yerba mate a la forma en que los indios están acostumbrados a consumirla”, sostiene.

Eso implica desarrollar presentaciones específicas, desde mate cocido y saquitos hasta mezclas funcionales y bebidas energéticas elaboradas con extractos de yerba, sin abandonar la oferta del consumo tradicional. “Hay sobradas capacidades en el sector para evolucionar en esto y ofrecer un producto que satisfaga las necesidades del consumidor indio”, afirma el presidente de Piporé, convencido de que la innovación industrial será tan importante como la apertura comercial para consolidar la presencia de la yerba mate en una de las economías de mayor crecimiento del mundo.

La especialista en Comercio Exterior Rosario Guadalupe Pelozo, quien acompañó técnicamente todo el proceso desde el Ministerio del Agro, explica que el vínculo comercial con India comenzó en 2016, pero recién pudo acelerarse tras retomarse las gestiones en 2024 y concretarse una misión comercial durante 2025.

Aquella misión no fue un viaje protocolar, sino un punto de inflexión, ya que las empresas encontraron importadores dispuestos a comprar.

Pero esos importadores debían iniciar un procedimiento privado para solicitar que la yerba mate fuera incorporada al sistema alimentario indio. Era un trámite que ningún gobierno podía realizar por ellos.

La misión comercial permitió justamente conectar ambos extremos de la cadena. Seis meses después llegó la resolución esperada.

Entre las compañías que encabezaron esa estrategia aparecen dos nombres que llevan años apostando por la internacionalización de la yerba misionera.

Klimiuk Infusiones y la cooperativa de Santo Pipó, Piporé fueron las industrias que participaron activamente de las misiones comerciales organizadas junto al Gobierno de Misiones para abrir el mercado indio.

También participaron otras firmas como Fenicia SBL e Indumar, pero fueron Klimiuk y Piporé quienes ya venían desarrollando relaciones comerciales concretas con potenciales importadores.

Incluso Piporé ya había realizado envíos experimentales hacia India antes de la pandemia, operaciones que luego quedaron interrumpidas por las restricciones sanitarias internacionales.

La habilitación definitiva permite retomar ese camino bajo condiciones completamente distintas.

Messi también juega 

Existe además un fenómeno cultural imposible de ignorar. La imagen de Lionel Messi tomando mate durante los mundiales y junto a la Selección Argentina convirtió a la infusión en un producto reconocido incluso en países sin tradición matera.

Klimiuk sostiene que ese fenómeno puede transformarse en una poderosa herramienta comercial. India vive el fútbol con creciente intensidad y la admiración por Messi atraviesa generaciones.

La identificación entre Argentina y el mate ya comenzó a funcionar como un activo de marketing internacional.

Un mercado premium antes que masivo

Aunque India tenga más de 1.400 millones de habitantes, nadie espera un crecimiento explosivo.

Rosario Pelozo advierte que inicialmente se tratará de un mercado premium. La yerba llega como una bebida funcional, saludable, energizante y vinculada al bienestar. No competirá por precio con el té, sino como valor agregado.

Incluso captar apenas una fracción mínima del mercado podría representar un crecimiento significativo para las exportaciones argentinas.

En un país de semejante escala, incluso el uno por ciento del mercado constituye un volumen extraordinario para una industria como la yerbatera.

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