Un informe de FADA destaca el rol de las cadenas agroindustriales, en las exportaciones.
El ingreso de U$S88466 de dólares a la Argentina en 2022, en concepto de exportaciones. De ese total, U$S59519 tienen su origen en las cadenas agroindustriales, el 67%. Un 8,4% más que en 2021. Estos números se modificarán en el año vigente, producto de la histórica sequía.
El informe de FADA destaca el rol del sector agroindustrial recaudados por la Agencia Federal de Ingresos Públicos (AFIP) en concepto de Derechos a la Exportación (DEX). Es decir, retenciones. De los U$S10945 recaudados por el organismo en ese concepto, el 97% lo explican las cadenas agroindustriales, dice FADA.
En 2022 el sector alcanzó un superávit de U$S6923 millones, con una caída del 53% en comparación al superávit que se había alcanzado en 2021.
Las importaciones crecieron el 29% mientras que las exportaciones aumentaron el 13,5%.
Del total de las exportaciones generadas por las cadenas agroindustriales, el 73,4% corresponden al grano, el 11% a las economías regionales, el 8,1% a las carnes y otros el 5%.
Los lácteos incrementaron su volumen de divisas de exportaciones el 24%, la carne el 17%, los granos el 9%.
De todo lo que producen las cadenas agroindustriales, en promedio, el 54% abastece el consumo interno y el 46% se exporta.
Dos de cada diez trabajos del sector privado se generan en alguna cadena agroindustrial. Datos exclusivos que revela el informe sobre Empleo que lanza FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). “Todo el tiempo estamos en contacto con productos que vienen de las cadenas agroindustriales: en las pastas del domingo, en el combustible de tu auto, en la comida para tu mascota: todos esos productos movilizan miles de puestos de trabajo”, explica Natalia Ariño, economista de FADA.
Este estudio arroja que el 24% del empleo privado nacional viene de la agroindustria. “Cuando pensamos en el empleo agro sólo nos imaginamos productores, agrónomos, veterinarios y trabajadores del campo, produciendo trigo, tomate, limón o criando un ternero, pero va más allá de eso, genera empleos en múltiples rubros urbanos como administrativos, comerciantes, personal de ingeniería, tecnología, investigación, mantenimiento, limpieza, y una rueda interminable de puestos que se multiplican a lo largo de todas las cadenas”, revela Ariño.
Según los últimos datos disponibles, son 3,7 millones de puestos de trabajo que generan las cadenas agroindustriales, que en esta investigación se ven reflejados en un amplio repertorio de trabajos que dan sustento a millones de familias argentinas.
¿Cómo se traducen en nuestras pastas del domingo?
Este estudio sirve para tomar una radiografía del empleo generado en torno al agro pero que excede a lo que sucede en el campo. “Pensemos en un plato de tallarines:para cada ingrediente que usamos, se moviliza una enorme “rueda de empleo”. Para la masa, productores del trigo, molineros, productores de huevo, transportistas, comerciantes. Para el queso, tamberos, transportistas de leche, los de industria láctea, distribuidores y empleados del súper donde lo compramos. Lo mismo pasa con los demás ingredientes. En el tomate y cebolla, huerteros y verduleros. En la carne de la salsa, toda la cadena de carne vacuna y también las de granos para el alimento de esos animales. Pero, además, en cada uno de los procesos, intervienen agrónomos, contadores, administrativos; el personal involucrado en maquinarias, insumos, tecnología, bancos, mantenimiento, limpieza y más. Miles de trabajadores están en tus pastas”, ejemplifica Ariño. “Básicamente, nosotros o algún conocido seguro que está directa o indirectamente relacionado al empleo en las cadenas agro”, concluye la economista.
Podios del empleo
El informe también registra un “Top Five”. Las cinco cadenas que más crean trabajo son: la de carne vacuna 12%, la de frutas, verduras, hortalizas y legumbres con 12%, trigo con un 10%, soja tambiénaporta 10% y maíz 6%. Estas cinco cadenas juntas, generan la mitad de todo el empleo agroindustrial.
Del informe de FADA también se desprende que el mayor generador de empleo es la producción (el eslabón primario) con el 38% del total. Le siguen la comercialización con 25%, la industria con 22%,transporte 7%,servicios conexos5% y maquinarias e insumos 3%.
¿Cómo me beneficia que la agroindustria crezca?
“Esta es una pregunta muy sencilla: más agroindustria implica más producción y más empleo, eso decanta en un aumento en la actividad económica. Que crezca el agro implica una mejora para todos los argentinos, porque cuanto “más grande sea la torta” más grande será la porción para cada uno. Y esto es importante no solo en las cadenas agroindustriales sino en todos los sectores de la economía.”, afirma Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.
Las cadenas agroindustriales se caracterizan, entre otras cosas, por ser federales, por realizarse a lo largo y ancho del país. “El 31% de los empleos en las cadenas agroindustriales pertenecen a las distintas economías regionales. Por ponerte algunos ejemplos, el 4% de los puestos lo genera la cadena azucarera, la vitivinícola 4%, tabaco 2%, pesca 2%, estas son algunas cadenas regionales, que son muy importantes para el desarrollo económico de diferentes partes del país”, explica Pisani Claro.
“A su vez, todos los productos obtenidos son consumidos por los argentinos, pero también son requeridos por el mundo entero, por lo que también hacen que ingresen divisas con las exportaciones. Decimos que es una rueda de empleo porque eso es lo que va generando: más empleo, más producción, mejor calidad de vida, menos pobreza, una cosa va llevando a la otra”, concluye la economista.
Así como es importante el empleo de las cadenas, ya que representa el 24% empleos privados que se generan en el país, también es importante destacar el potencial que tienen como generadoras de trabajo para aportar al empleo nacional, de la mano de las producciones regionales, pecuarias, agrícolas y de la mano de políticas que incentiven la producción para emplear cada vez más trabajadores. “Que crezca el agro es crucial, pero también que crezcan las demás actividades, para entre todos, poder traccionar en conjunto y atacar el problema de raíz que tiene la Argentina que es la pobreza”, completa Pisani Claro.
Para esto es necesario crear un marco de estabilidad macroeconómica, financiamiento, reglas de juego claras y una decidida política exportadora, que le brinde a los argentinos el marco para desarrollar al máximo sus capacidades”, afirma Pisani Claro.
Datos mata relatos
Analizando por cadenas, vemos que el 31% de los empleos se concentran en las economías regionales (azúcar, frutas, vino, etc.), el 30% las cadenas de granos y forrajeras, 24% cadenas animales (vacuno, porcino, aviar, láctea, ovino y otros), los servicios conexos y otras actividades suman 14% (financieros, seguros, contables, etc.) y 1% bienes de capital (maquinarias). Entre todos esos sectores, millones de familias tienen la posibilidad de acceder al empleo gracias a las cadenas agro, que en conjunto dinamizan gran parte de la producción de nuestro país. “Tenemos que entender todos, como sociedad, que el “campo” no sólo es sembrar o criar animales. Involucra a millones de personas desde los que trabajan la tierra hasta los que están en una oficina en la ciudad. Es el que pone la semilla, pero también todo el desarrollo científico que hay detrás, las maquinarias, los que fabrican los insumos, los que transportan, los que administran, los comerciantes, los industriales”, expone Ariño. “Con este estudio buscamos mostrar todo el potencial que tiene el sector para crecer y encarar el triple desafío de aumentar la producción, el empleo y la generación de divisas, minimizando el impacto ambiental y optimizando la inocuidad y calidad de sus productos”, concluyen desde FADA.
El aporte de las cadenas agro al PBI nacional creció de 24,1% a un 25,6% en un año, comparando 2021 con el 2020. El dato deriva de un informe anual de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) sobre el aporte de las cadenas agroindustriales al PBI, “a nuestra torta nacional”.
El estudio elaborado por FADA demuestra que, en 2021, el 25,6% de lo que produce el país viene del campo en sus distintas etapas. “Las cadenas agroindustriales aportan1 de cada 4 dólares del PBI, lo que equivale a 105.091 millones de dólares, es la actividad que mayor aporte genera”, destaca Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.
“Le siguen en importancia: la actividad comercial mayorista, minorista y de reparaciones (13%), la industria manufacturera no agropecuaria de productos como autos, prendas de vestir, maquinarias, etc. (11,7%), la actividad inmobiliaria (10,6%) y salud y educación (10,5%)”, enumera la economista.“El aporte de las cadenas agro sobre el PBI nacional creció en 1,5 puntos porcentuales, es decir, en 2021 se aportó más que en 2020. Este 25,6% actual es la segunda participación histórica más alta, desde 2004 a 2021, por encima del 22,9% promedio de ese período. Esto demuestra la importancia de que el agro crezca, pero también que el resto de la economía traccione”, agrega Pisani Claro.
Dentro de la composición del PBI de las cadenas agroindustriales se destaca, como las principales ramas de actividad que aportan al mismo, la actividad comercial con el 25,9%, la producción de alimentos y bebidas con un 24,7%, agricultura con 19,2%, ganadería 8,4% y servicios conexos 6,3%.
¿Podemos agrandar más la torta?
“Las cadenas agroindustriales tienen potencial para crecer, aún más en un contexto internacional que demanda y paga más por lo que producimos y exportamos, como granos, carnes y productos de las economías regionales”, afirma DavidMiazzo, economista Jefe de FADA. “Las condiciones pasan por lograr algún nivel de estabilidad macroeconómica, con menor inflación, emisión monetaria y gasto público, menor nivel de presión fiscal y trabas burocráticas, mayor inserción internacional y disponibilidad de crédito accesible y de largo plazo”, indican los economistas de FADA.
“Para lograr un país con mayor desarrollo se necesita del campo y su industria, pero también del resto de las industrias, el comercio, los servicios, la energía, el turismo y las actividades relacionadas a la economía del conocimiento y para eso es necesario generar el contexto propicio a nivel nacional para que tengan el marco adecuado para crecer y generar mayor actividad económica con sus efectos positivos: más empleo, más inversión, más generación de divisas, etc.”, advierten los economistas de FADA.
Con estos informes, FADA intenta explicar qué es el PBI (Producto Bruto Interno), cómo se conforma, qué significa que crezca y qué beneficios trae. “El PBI o actividad económica es todo lo que producimos en Argentina, tanto productos como servicios, a mayor producción, más alto es el PBI. “Podemos pensar al total de la actividad económica como una torta: unos trabajan para el trigo, la leche, los huevos, el azúcar; otros convierten productos en harina, dulce de leche, crema, manteca; otros se encargan de que funcione la electricidad y el gas; otros venden y transportan esos productos. Cada uno de esos actores es clave en la producción de esa torta de todos los argentinos. Un PBI más alto es bueno para todos, porque significa una torta más grande, que permite que la porción que nos toca a cada uno sea también mayor”, explica Pisani Claro.
El PBI de las cadenas agropecuarias y agroindustriales incluye muchos eslabones que intervienen para producir, transportar, industrializar, comercializar y exportar alimentos y demás productos agropecuarios.
Economía para que todos entendamos: ¿Por qué es importante que crezca el PBI?
“Si nos preguntamos cuán importante es que crezca la actividad económica la respuesta es sencilla: es crucial, porque la única forma genuina de generar más trabajo y mejores salarios es produciendo más. Mientras mayor sea la producción mayor será el nivel de empleo y de salarios. Por eso, muchas veces se insiste en que se deben aplicar medidas que incentiven una mayor producción y exportación, no políticas que la desincentiven, como pueden ser un derecho de exportación o una restricción a las exportaciones”, sostiene Pisani Claro.
“Cuando la economía crece, la gente consume más, el Estado recauda más por impuestos entonces puede gastar más, alguien que tiene una empresa y ve que las ventas crecen puede querer aumentar la producción e invertir. A la vez necesita más trabajadores para producir más, entonces se generan puestos de trabajo y podríamos seguir. Así funciona básicamente la economía, me impacta directamente que la economía crezca o no, independientemente de en qué trabaje”, concluye la economista.
“Hay empresas que producen insumos, como fertilizantes, semillas y fitosanitarios, otras que se los venden a los productores, están las que los transportan. Productores y contratistas que con estos insumos siembran y cosechan granos. Camioneros que llevan esos granos a industrias donde se convierten en harinas, aceites y biocombustibles, o los trasladan a puertos donde se cargan a barcos para ser exportados, o los llevan a feedlots o granjas de cerdos y pollos, donde los granos se convierten en carne. También hay empresas y personas que se dedican a faenar estos animales, otros que los trasladan a supermercados y carnicerías, donde los consumidores podemos comprarlos, entre una infinidad de actores económicos que intervienen en las cadenas agropecuarias y agroindustriales”, explica Miazzo.
“En cada una de estas etapas se pagan impuestos, se generan inversiones y trabaja gente, que luego con sus ingresos consume productos o servicios que producen otras cadenas productivas, desde ir a una peluquería hasta comprar ropa. Con esta enumeración desordenada sólo se busca mostrar como con cada kilo de granos, carnes y demás productos agropecuarios que se produce se pone en marcha una maquinaria inmensa de personas y empresas que ayudan a mover la economía”, reflexiona.
Producción primaria también es Valor Agregado“
Hay un mito de que la “producción primaria” no genera valor agregado. Pero eso no es así, del valor que produce la producción primaria en Argentina, un 49% es valor agregado. El dato destierra la creencia de que el agregado de valor sólo se da en las etapas industriales, ya que la producción primaria en sí misma es agregado de valor. De hecho, cabe mencionar que se habla de “producción primaria”, no por ser una producción más básica sino por ser la primera etapa en una cadena productiva”, aclara Miazzo.
¿Qué pasó con el PBI?
Este informe muestra la recuperación de la actividad económica tanto nacional agroindustrial como de otros sectores durante 2021, tras una caída de la actividad económica producto del COVID-19.
En comparación con la medición anterior la recuperación del PBI nacional registró un aumento de un 9,8% y en particular en las cadenas agroindustriales fue de un 7,7%.
“Es importante destacar que no alcanza con que estas cadenas funcionen bien. Así como es importante potenciar el agro, para que el país pueda crecer, generar empleo y mejorar la calidad de vida de los argentinos es necesario que todas las actividades productivas marchen de la mejor manera, que ganen competitividad, escala y mayor inserción internacional”, señalan desde FADA.
FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicó su Monitor de Exportaciones Agroindustriales con datos que no paran de sorprender: “Si no exportáramos, miles de puestos de trabajo no existirían. Argentina llega a 160 países con susexportaciones agroindustriales. De todos los productos agroindustriales que andan dando vueltas en barcos por el mundo, el 11% lo producimos en Argentina. Es importante que todos sepamos por qué es bueno exportar para dejar atrás falsas creencias que confunden”, afirma Nicolle Pisani Claro, economista de FADA. El informe se presenta como una herramienta que permite visualizar el gran potencial exportador de Argentina: qué producimos, para quiénes, cuánto nos compran, en qué nos beneficia. Hay múltiples mitos en torno a los beneficios o perjuicios de las exportaciones y el estudio de FADA aporta a echar luz condatos y análisis.
Superávit comercial ¿Qué es?
En 2021 ingresaron USD 54.895 millones en concepto de exportaciones agroindustriales, equivalen al 70% de las exportaciones argentinas. Dicho de otro modo, 7 de cada 10 dólares por exportación provienen de las cadenas agro. Es casi el único rubro que presenta un superávit comercial sostenido a través de los años. “Que tenga superávit comercial quiere decir que vendió al mundo más de lo que le compró. ¿Cómo se puede ver esa relación? Las cadenas agroindustriales, como todas las actividades, para producir requieren algunas cosas que acá no hacemos como insumos y maquinarias por lo que debemos importarlos pagando en dólares. Luego al exportar también lo hacemos en esa moneda. Al hacer el cálculo entre los dólares que “se fueron” para comprar lo que acá no hacemos y los “que entran” producto de las ventas, vemos que los que entran superan a los que se van. Eso es el superávit comercial”, explica David Miazzo, Economista Jefe de FADA.
El informe demuestra que este aporte no se repite en todos los rubros: las cadenas agroindustriales y el transporte son los únicos con superávit comercial. De todos modos, lo agroindustrial lidera ampliamente: el saldo positivo del transporte es mínimo con 233 millones de dólares mientras que las cadenas agroindustriales acumularon 45.368 millones de dólares. Por otro lado, el resto de los rubros demandan dólares. “Es por esto que puede decirse que las cadenas agroindustriales “financian” los saldos comerciales deficitarios de los restantes rubros (textil, química y conexos, electrónica, maderera, maquinaria nuclear e industrial). Esto quiere decir que gracias al balance positivo del agro podemos importar ropa, tecnología, maquinaria, etc.”, completa Miazzo.
A nivel macro, disponer de más dólares genera múltiples beneficios: implica tener más respaldo para nuestra moneda y así evitar devaluaciones y cepos cambiarios. Con una moneda más fuerte el poder adquisitivo de los argentinos puede mejorar, en lugar de seguir deteriorándose. Generar dólares genuinos evita que el país tenga que endeudarse y que cada tanto no pague sus deudas. “Aunque exportar más no es suficiente para lograr esto, para poder llegar a eso es necesario que proteger la moneda reduciendo el déficit y la emisión monetaria”, aclaran desde FADA.
Top five Argentina en el mundo
El informe revela que nuestras cadenas agroindustriales llegan a más de 160 países y que estamos primeros en ránkings mundiales con granos, carnes y economías regionales: somos el primer exportador mundial de harina y aceite de soja, aceite y jugo de limón,porotos y maní. Estamos segundos con maíz y yerba, terceros con soja, cuartos con las peras y la leche en polvo y ocupamos el quinto puesto con harina de trigo, camarones y langostinos, lanas, aceite de girasol y carne bovina.
Al analizar algunos de los productos, es posible conocer que con el aceite de girasol y sus derivados llegamos a 37 países. También que en 49 países disfrutan de nuestros limones, aceites y jugos. También se detalla que estamos en la mesa de 48 países con nuestra carne de vaca. “Es un orgullo estar en esta infinidad de países, pero más importante aún es si pensamos en los empleos argentinos que involucra venderle a otros países y los dólares que ingresan al país producto de esas ventas”, destaca la economista.
De todas las exportaciones agro que se hacen en el mundo, el 11% son productos argentinos. “Esto quiere decir que de todos los productos agroindustriales que andan dando vueltas por distintos países, el 11% lo producimos en Argentina”, afirma Pisani Claro. “Para llegar a este valor, consideramos el promedio de los principales productos exportados por los 20 complejos agroindustriales analizados”, aclara.
Otro indicador que mide el estudio de FADA es la concentración de destinos, el cual concluye en que, en promedio, el 66% de las exportaciones agroindustriales se vende a los primeros 5 países compradores. “Es un dato relevante ya que las cadenas con menor concentración de destinos tienen una menor dependencia para la colocación de sus productos en el mercado internacional”, explica Pisani Claro.
Empleo y exportaciones
Cada vez que se exporta cualquier producto se está generando trabajo. En promedio, de los 20 complejos agro seleccionados, exportamos el 50%de lo que producen las cadenas agroindustriales, la otra mitad abastece lo que consumimos en el país. “Esto quiere decir que, si no le vendiéramos al mundo,miles de esos trabajos no existirían. Además de todos los puestos indirectos que se generan en el circuito de exportar”, comenta Pisani Claro.
La cadena del maní exporta el 88% de su producción, sin la exportación no existirían gran cantidad delos puestos de trabajo que genera. En el caso de la carne, se exporta el 27%, son 100.000 puestos de trabajo vinculados a la exportación y estamos así en los asados de 48 países.
Además del empleo directo, cada persona que trabaja en este circuito, a su vez consume y genera empleos en otros sectores: construye, compra un auto, ropa, consume en la verdulería, etc.
Perspectivas 2022
“Las perspectivas para 2022 es que el campo genere aún más dólares que en 2021. Este aumento de las exportaciones se deriva, principalmente, de la mejora de precios, impulsada por la guerra Rusia-Ucrania. Las exportaciones crecerán, aún cuando la producción de granos, carne bovina y uva, por tomar algunos ejemplos, será menor”, analiza Miazzo.
Hay otros tres aspectos que limitarán la producción y la exportaciones: los costos, que han aumentado de manera sustancial, en particular fertilizantes; atraso del tipo de cambio oficial, que encarece costos como los fletes y las labores al medirlas en dólares; y políticas públicas como las restricciones a las exportaciones de trigo, maíz y carne, y medidas que reducen el precio percibido por el productor como los fideicomisos de trigo y aceites y la eliminación de los diferenciales de derechos de exportación de harina y aceite de soja.
Derechos de exportación vs. desarrollo regional
Los Derechos de Exportación (DEX) son un tributo nacional sin coparticipación con las provincias. Durante el 2021 AFIP recaudó USD 9.924 millones en concepto de Derechos de Exportaciones de las cadenas agroindustriales. Del total, el complejo soja explicó el 75%. Si se agrupan por cadenas, los cereales y oleaginosas explicaron el 91%, seguido por las economías regionales 4%, cadenas cárnicas con un 3%, lácteos 0,8% y el resto un 0,2%.
“Los DEX reducen el precio que se percibe y por ello tiene efectos negativos en la producción. Cuando se reducen, el productor percibe una mejora en el precio, incentivándolo a invertir para producir más y, de esta manera, generar mayor actividad económica, exportación y empleo. A su vez, cuando se produce más, se exporta más e ingresan más dólares que contribuyen a atender los compromisos del país. Cuando se exporta se generan dólares de manera genuina y no tenemos que salir a pedir prestado o incumplir nuestras obligaciones como país. Se genera un círculo virtuoso”, explica Miazzo.
Competitividad de las cadenas
Existen otros países y empresas que tienen la capacidad tecnológica, la escala o las condiciones para hacer algunas cosas mejores o más baratas que nosotros. Si Argentina trabaja en potenciar sus sectores productivos, estos pueden salir al mundo a competir y, en algunos casos, también competir con las importaciones. Es por esto que la exportación genera más competitividad en las cadenas productivas, porque para poder competir en el mundo tienen que ser más productivas, más innovadoras, más inteligentes, incorporar más tecnología. “Esto lleva a generar desafíos que impulsan a toda la cadena y a generar nuevas capacidades. Lleva a investigar para generar mejores semillas, producir mejores máquinas agrícolas, con más tecnología y productividad, o requerir más profesionales y mejor capacitados, muchos de los cuales se forman en universidades nacionales. Esto eleva la vara de todas las cadenas exportadoras para llevarlas al nivel de países como Estados Unidos, Australia o Europa”, concluye Miazzo.
FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publica su estudio semestral de “Composición de precios”que registra lo que pasa con los precios desde el campo a la góndola. “Por ejemplo, en el caso del pan, el precio se multiplica 7 veces y media desde el trigo al pan que compramos. En la leche, el número se triplica. En la carne, más del 60% son costos y 28% impuestos, adelanta Natalia Ariño, Economista de FADA. ¿Sabemos cómo se llega a estos números?Esta investigación intenta develar qué es lo que pagamos cuando compramos pan, leche y carne,desglosando por eslabones y rubros.
¿Los granos tienen la “culpa”?
No, según los resultados de este informe, es un mito a derribar. El maíz representa sólo el 16% del precio final de la carne de cerdo, 23% en carne aviar, 11% en carne vacuna y 6% en leche. El trigo aporta el 13% del precio del pan. “En el último tiempo, por la guerra Rusia-Ucrania se dio un aumento de granos y erróneamente se desvía la discusión de la inflación hacia ese lado:se asocia el aumento de precios de alimentos a la suba de precios del maíz o trigo, pero esta relación no es la que determina lo que salen los productos. Este estudio demuestra que el impacto es mucho menor al que se cree”, aclara Ariño.
Entre febrero y la primera semana de abril, el precio del trigo aumentó un 30% y maíz un 10%. “Teniendo en cuenta cómo influye el grano en los alimentos, el precio que paga el consumidor por el pan francés, no debería aumentar más del 4% por “culpa” del trigo o, en el caso del maíz, no debería aumentar más del 1,6% la carne porcina, o el 2,3% la carne aviar, 0,6% la leche y 1,1% la carne bovina. Con esta información se cae el mito de que el precio lo pone el productor”, detalla Nicolle Pisani Claro, economista de FADA.
“Por este motivo, restringir las exportaciones de carne, trigo o maíz, crear un fideicomiso de trigo o subir los derechos de exportación a los granos, son medidas que de ninguna manera reducen la inflación, sólo generan nuevas trabas y menores incentivos a producir. En el largo plazo, lo único que asegura que la carne, la leche o el pan sean baratos es más producción. Que haya más oferta es la única forma genuina para que un producto sea barato. Por este motivo, lo que en realidad hay que hacer es incentivar la producción, abriendo mercados, generando previsibilidad, bajando la carga tributaria. Y en el proceso se genera lo que realmente necesitamos: más trabajo y más dólares”, explica David Miazzo, Economista Jefe de FADA.
¿Cuánto pesa la mochila de los impuestos?
Los resultados del estudio de FADA, muestran un alto impacto de los impuestos en la composición del precio final.
“De lo que pagamos por la carne, leche y pan, 1 de cada 4 pesos son impuestos. Es decir, los impuestos son un cuarto del precio final que pagamos los consumidores.
En la carne de vaca el 28% del precio final son los impuestos de la cadena. En el pan francés la carga tributaria llega al 23%. El sachet de leche entera tiene una mochila impositiva del 26% de lo que pagan los consumidores. En los tres productos analizados es posible ver que 3 de cada 4 pesos de impuestos corresponden a tributos nacionales, en algunos productos incluso más.
“En momentos donde la inflación se acelera se tiende a discutir los precios, la cadena y los costos, pero en realidad el problema no es de un precio en particular sino del peso en sí mismo, nuestra moneda pierde valor de compra, el problema es mucho más amplio. Desde el equipo económico de FADA definen tres puntos para explicarlo: “Primero que tenemos un profundo déficit fiscal, segundo que esto sefinancia emitiendo pesos y como tercero se suma la falta de confianza, esta situación se traduce en pesos que cada vez valen menos: eso es la inflación”.
Una radiografía de los precios
LECHE
El trabajo arroja que, en el precio del sachet de leche entera, el tambo representa el 35%, la industria el 32%, el comercio 7% e impuestos el 26%. “Para decirlo de otra forma, en promedio el sachet tuvo un precio de $106,5, de los cuales $28 son impuestos”, explica Ariño. El maíz constituye el 18% del precio de la leche cruda (tambo) y el 6% del sachet.
También podemos ver la composición de los precios según los costos de producción, los impuestos y el resultado. En el caso de la leche se detalla que el 86% son costos de producción, 26% impuestos y -12% pérdida de la cadena. De los impuestos que paga la cadena, 78% son nacionales, 18% provinciales y 4% municipales. El IVA representa el 67% de todos los impuestos.
PAN
Del total que paga el consumidor por kilo de pan francés. El trigo representa el 13%, el molino el 4%, la panadería el 60% y los impuestos el 23%. Del campo a nuestra mesa el precio del trigo se multiplica por 7,5. “Para decirlo de otra forma, el consumidor pagó en promedio $202,5 el kilo de pan, de los cuales $47 corresponden a la carga tributaria”, afirma la economista.
Si se analiza cómo está compuesto ese importe, en el trabajo se detalla que el 63% son costos, el 23% impuestos y el 14% ganancias. De los impuestos que paga la cadena, el 77% son nacionales, 20% provinciales y 3% municipales. Impuesto a las ganancias e IVA concentran el 70% de los impuestos pagados por la cadena.
El salto que se da en la panadería se debe a que en ese eslabón se combinan dos procesos: producción y comercialización. Tiene un uso intensivo de mano de obra, costos de servicios y costos de alquiler. Adicionalmente, las escalas de producción a lo largo de las cadenas son distintas, mientras el trigo y harina se realizan a gran escala, en la panadería se da de una forma más artesanal, por lo que los costos unitarios son mayores.
“A lo largo de toda la cadena la mano de obra representa el 34% del precio final, acumulado en gran parte en el sector panadero. Por cada kilo de pan que un consumidor compra, paga $70 de salarios, $47 de impuestos y sólo $26 de trigo”, explican desde FADA.
CARNE
Se registra que en el precio promedio de la carnela cría representa el 28%, el feedlot 29%, frigorífico 5%, carnicería el 10% y los impuestos el 28%. El maíz representa 11% del precio del kilo de carne al mostrador.
La carga impositiva representa el 28% del precio, el 60% son costos de la cadena y 11% ganancias. De esos impuestos, el 75% son nacionales, 19% provinciales y el 6% municipales. El impuesto a las ganancias y el IVA, son los de mayor participación, que en conjunto representan el 65% de los impuestos totales.
Para comprender como se va componiendo el precio, este trabajo tiene en cuenta todos los costos, impuestos y resultados que se obtienen en cada eslabón. Por ejemplo, en el caso de la leche se considera desde el costo de la tierra del campo, de estructura, alimentación, sanidad animal, personal, etc. En la industria, la materia prima, logística, personal, gastos comerciales, transporte y en el comercio, también se incluyen sus propios costos operativos.
ALGUNOS NÚMEROS DE “COMPOSICIÓN DE PRECIOS”
1 de cada 4 pesos que pagamos en carne, leche y pan son impuestos. (*)
PAN
Precio del pan: el 63% son costos, el 23% impuestos y el 14% el resultado.
El trigo representa sólo el 13% del precio en góndola.
El precio del trigo se multiplica por 7,5 en su recorrido desde el campo a la panadería.
El consumidor pagó en promedio $202,5 el kilo de pan, de los cuales $47 corresponden a la carga tributaria
Precio pan en eslabones: el trigo representa el 13%, el molino el 4%, la panadería el 60% y los impuestos el 23%.
CARNE
28% con impuestos, el 60% son costos y 11% el resultado.
El maíz representa sólo 16% del precio final de la carne de cerdo, 23% en carne aviary 11% en carne vacuna.
Precio carne en eslabones:la cría representa el 28%, el feedlot 29%, frigorífico 5%, carnicería el 10% y los impuestos el 28%.
LECHE
86% son costos de producción, 26% impuestos y -12% pérdida de la cadena.
El maíz representa sólo el 6% del precio al consumidor.
El precio de la leche se triplica del campo al sachet.
En promedio el sachet tuvo un precio de $106,5, de los cuales $28 son impuestos
Precio leche en eslabones: el tambo representa el 35%, la industria el 32%, el comercio 7% e impuestos el 26%.