FADA

Argentina se sostiene en la cima mundial de las exportaciones de yerba mate

Compartí esta noticia !

La yerba mate volvió a ocupar un lugar privilegiado dentro de la canasta exportadora argentina. En un semestre marcado por una mejora de las ventas agroindustriales y por el avance de los hidrocarburos como nueva fuente estructural de divisas, el producto emblemático de Misiones mantiene a la Argentina como primer exportador mundial, junto con otros complejos en los que el país ejerce un liderazgo internacional, como el aceite y la harina de soja, el maní y el aceite y jugo de limón.

El dato surge del nuevo Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina), que analiza veinte cadenas productivas mediante diez indicadores vinculados con generación de divisas, inserción internacional, destinos, origen territorial y posición dentro del comercio mundial.

La fotografía del primer semestre de 2026 muestra una economía argentina en la que el agro continúa siendo la principal usina de dólares. Entre enero y junio, el país exportó bienes por USD 49.454 millones, de los cuales USD 28.165 millones correspondieron a las cadenas agroindustriales.

Es decir, 57 de cada 100 dólares exportados por la Argentina tuvieron origen agroindustrial.

Además, las ventas externas del sector crecieron 18% respecto del primer semestre de 2025, una expansión que convive ahora con el fuerte crecimiento de combustibles y energía. Lejos de desplazar al agro, la irrupción energética comienza a ampliar y diversificar la capacidad argentina de generar divisas.

“El crecimiento de combustibles y energía es una buena noticia porque permite diversificar las fuentes de dólares. Mientras tanto, las cadenas agroindustriales siguen representando más de la mitad de las exportaciones argentinas y tienen espacio para seguir creciendo”, explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefa de FADA.

Yerba mate: Misiones en la cima del comercio mundial

Dentro de ese escenario, la yerba mate conserva una posición excepcional. Argentina mantiene el primer lugar mundial entre los exportadores, un dato especialmente relevante para Misiones por la concentración territorial de la producción primaria y de buena parte de la industria yerbatera.

El Monitor también muestra una característica central del negocio internacional: la elevada concentración de los destinos. En la yerba mate llega al 86%, uno de los porcentajes más altos entre las veinte cadenas analizadas por FADA, sólo detrás del té, con 87%, y por encima de la carne vacuna, con 79%.

La combinación presenta las dos caras del comercio exterior yerbatero. Por un lado, Argentina dispone de una cadena que consiguió construir mercados, desarrollar industria, marcas, logística y canales comerciales hasta alcanzar el liderazgo global. Por otro, la elevada concentración geográfica de sus compradores deja planteado el desafío de ampliar destinos y reducir la dependencia de los principales mercados.

La posición internacional adquiere mayor dimensión por el peso de Misiones dentro de la economía regional. Tanto la producción de hoja verde como la actividad de secaderos, molinos, cooperativas y establecimientos industriales conforman uno de los entramados económicos más extensos de la provincia.

Así, mientras la actividad yerbatera atraviesa internamente una discusión profunda sobre precios, rentabilidad y condiciones de producción, en el frente externo mantiene una fortaleza que pocas economías regionales argentinas pueden exhibir: el liderazgo mundial en exportaciones.

Un semestre de récords para el agro

La otra gran protagonista del informe fue la cadena del girasol, que rompió sus propios récords tanto en dólares como en toneladas exportadas y registró un crecimiento del 129% frente a la medición anterior.

No fue el único complejo con máximos históricos. También alcanzaron récords de toneladas y divisas las cadenas de carne porcina, pesca, carne y lana ovina y lácteos.

Al mismo tiempo, varias actividades argentinas mejoraron posiciones en el ranking internacional. La cebada pasó del sexto al tercer lugar; el aceite de girasol, del cuarto al tercero; los porotos, del quinto al tercero; el poroto de soja, del quinto al tercero; el trigo, del séptimo al quinto, mientras que la harina de soja y la yerba mate alcanzaron el primer puesto mundial.

La Argentina tiene, además, una notable diversificación geográfica para varios de sus productos. Los derivados de la uva llegan a 84 países, el maíz a 70 mercados y los productos pesqueros a 67 destinos.

“Detrás de estos números hay productores y trabajadores de distintas regiones, pero también transporte, industria, logística, servicios y tecnología. Cada mercado que se abre genera oportunidades para toda la cadena”, señaló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Soja, maíz y carne sostienen el peso pesado exportador

En términos de generación de dólares, los grandes complejos tradicionales siguen siendo decisivos.

Durante los primeros seis meses de 2026, el complejo sojero exportó más de USD 9.000 millones y llegó a más de 55 países. Argentina conserva el primer puesto mundial en exportaciones de aceite y harina de soja y ocupa el tercer lugar en poroto.

El maíz generó aproximadamente USD 4.200 millones, un incremento interanual del 7%. Argentina ocupa el tercer puesto mundial entre los exportadores del cereal y representa aproximadamente 14% del comercio internacional, con presencia en más de 70 países.

También avanzó la carne vacuna. Las exportaciones aumentaron 37% interanual medidas en dólares y alcanzaron más de 50 mercados. Aun así, el mercado interno continúa absorbiendo la mayor parte de la producción: el 73% queda en la Argentina y el 27% se exporta.

Los datos revelan, además, diferentes niveles de inserción internacional. El arroz exporta el equivalente al 98% de su producción, la soja el 93% y el limón el 92%.

El escenario sin retenciones: USD 25.800 millones adicionales

FADA incorporó al Monitor un ejercicio sobre el potencial productivo y exportador de la agroindustria ante una eventual eliminación de los derechos de exportación.

Según sus estimaciones, las cadenas agroindustriales podrían generar USD 25.800 millones adicionales en exportaciones y más de 500.000 puestos de trabajo.

El cálculo parte de la hipótesis de que una modificación de las condiciones económicas permitiría elevar la producción de granos desde un promedio de 126 millones de toneladas durante las últimas cinco campañas hasta 196,5 millones, es decir, unas 70,5 millones de toneladas adicionales.

Una parte de ese incremento podría exportarse directamente como granos y otra transformarse dentro del país antes de llegar a los mercados internacionales.

El monto adicional estimado por FADA tiene una dimensión significativa: resulta comparable con las proyecciones de generación de divisas asociadas a Vaca Muerta y otros desarrollos energéticos utilizadas por la Fundación.

“Argentina ya tiene productos que el mundo compra y cadenas que saben exportar. Si se generan mejores condiciones para producir e invertir, existe una oportunidad concreta de ampliar ese volumen y generar más divisas y empleo”, sostuvo Savarino.

Agro y energía, dos motores para ampliar la oferta de dólares

El nuevo mapa exportador comienza así a mostrar una transformación. La expansión de petróleo, gas y energía ofrece a la Argentina una segunda gran plataforma estructural para generar divisas, mientras la agroindustria conserva su peso predominante.

Para FADA, esa convivencia representa una oportunidad antes que una competencia entre sectores: permite reducir la dependencia de una única fuente de dólares y ampliar la capacidad para financiar importaciones de maquinaria, tecnología, bienes de capital e insumos productivos.

Sin embargo, el agro todavía explica el 57% de las exportaciones nacionales, una participación que evidencia su peso en el equilibrio externo argentino.

Dentro de ese mapa, la yerba mate aporta una particularidad. No compite con los grandes complejos pampeanos en volumen de dólares, pero ubica a una economía regional concentrada fundamentalmente en Misiones en el primer puesto del comercio mundial de su producto.

En un escenario interno atravesado por tensiones sobre precios y rentabilidad de la materia prima, la cadena conserva así uno de sus activos económicos más relevantes: Argentina sigue siendo el principal exportador mundial de yerba mate y Misiones continúa siendo el corazón productivo de ese liderazgo.

Compartí esta noticia !

El cerdo gana terreno en la mesa argentina: el consumo creció 9% y desplaza a la carne vacuna

Compartí esta noticia !

La carne de cerdo consolida su avance en la dieta de los argentinos y continúa ganando espacio frente a la carne vacuna, en un contexto donde el consumidor busca alternativas más accesibles y donde la cadena porcina sostiene un crecimiento productivo de largo plazo.

De acuerdo con un informe presentado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) durante el Congreso Nacional de Producción Porcina realizado en Córdoba, el consumo per cápita de carne porcina alcanzó los 19,54 kilos por habitante al año, lo que representa un incremento interanual del 8,6%.

El dato refleja una tendencia estructural: mientras el consumo de carne vacuna pierde terreno, el cerdo se posiciona cada vez más como una proteína competitiva en precio y con creciente aceptación en los hogares argentinos. La propia campaña difundida por FADA resume el cambio de hábitos: “comemos un kilo y medio más de cerdo por persona por año” y “consumimos 5 kilos menos de carne de vaca”.

La producción también acompaña esa expansión. Según los datos de FADA elaborados sobre estadísticas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, la faena porcina de abril alcanzó 758.494 cabezas, un 6,4% más que un año atrás, aunque mostró una caída mensual del 6,1%, evidenciando la volatilidad de la actividad.

En paralelo, la producción mensual de carne porcina llegó a 73.124 toneladas res con hueso en abril de 2026, con una mejora interanual del 7,9%. El peso promedio de faena del capón general se ubicó en 118 kilos vivos.

Uno de los factores centrales detrás del crecimiento del consumo es el comportamiento relativo de los precios. El informe muestra que el pechito de cerdo aumentó 23,7% en los últimos doce meses, casi nueve puntos por debajo de la inflación acumulada, estimada en 32,4%.

La diferencia se vuelve aún más marcada al compararla con la cadena bovina. En el mismo período, el precio del asado subió 61,9%, el novillito 52,8% y el ternero 77,4%, muy por encima del incremento registrado por la carne porcina.

Ese comportamiento permitió que el cerdo gane competitividad relativa en góndola y se convierta en una opción más accesible para sectores golpeados por la pérdida de poder adquisitivo.

Sin embargo, detrás del crecimiento del consumo aparecen desafíos productivos importantes. El informe advierte que la relación insumo-producto se deterioró durante el último año. En mayo de 2026, el capón vivo aumentó 25% interanual, mientras que el maíz -principal componente de alimentación- subió 32,4%.

La consecuencia es que los productores necesitan más kilos de cerdo para comprar la misma cantidad de maíz. FADA precisó que la relación capón/maíz cayó 3,4% interanual, una señal de pérdida de rentabilidad relativa para el sector.

A nivel macroeconómico, el trabajo también plantea interrogantes sobre competitividad y tipo de cambio. El índice de tipo de cambio real multilateral promedió 84,6 en mayo, reflejando un dólar relativamente bajo frente a socios comerciales históricos.

En ese contexto, la balanza comercial porcina continúa siendo deficitaria. Entre abril de 2025 y marzo de 2026, las importaciones superaron ampliamente a las exportaciones, con un saldo negativo que osciló entre US$7,4 millones y US$18,7 millones mensuales.

Pese a esas tensiones, la cadena porcina argentina mantiene una dinámica expansiva que ya lleva más de diez años. El crecimiento del consumo, la estabilidad relativa de precios y la mayor escala productiva consolidan al cerdo como una de las proteínas animales con mayor proyección en el mercado interno argentino.

Compartí esta noticia !

Dos empleos cada 100 hectáreas: el riego puede generar más trabajo y de manera sustentable

Compartí esta noticia !

El crecimiento de la demanda global de alimentos vuelve cada vez más estratégico al riego en la producción agropecuaria. En un contexto marcado por sequías recurrentes y mayor variabilidad climática, mejorar la eficiencia en el uso del agua aparece como uno de los desafíos centrales para el agro argentino. Actualmente, en el país se riegan unas 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial estimado asciende a 7,5 millones.

Un informe elaborado por la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) identifica allí un importante potencial productivo aún no aprovechado. El estudio plantea que la ampliación y modernización de los sistemas de riego no sólo permitiría incrementar la producción agrícola, sino también generar empleo, fortalecer las exportaciones y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo.

“Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino justamente cuidarla y usarla mejor, más responsablemente”, explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

El estudio muestra que, solo en Córdoba y Buenos Aires, la expansión del riego permitiría sumar más de un millón de toneladas adicionales de soja, más de 3 millones de maíz y alrededor de 900 mil toneladas de trigo. En total, se podrían producir 5 millones de toneladas adicionales de estos granos.

Ese incremento productivo tendría un impacto directo en el empleo. Según las estimaciones del informe, el desarrollo del riego generaría dos puestos de trabajo cada 100 hectáreas, lo que equivaldría a más de 27 mil nuevos empleos vinculados a servicios, logística, industria, transporte y exportaciones.

“En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rindes, es decir, lo que se puede producir por hectárea, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar”, señalan desde FADA.

Impacto potencial de expandir el riego en Argentina

  • Empleo: 2 nuevos puestos de trabajo cada 100 hectáreas irrigadas (más de 27.000 empleos).
  • Producción adicional: 5 millones de toneladas más de granos.
  • Detalle por cultivo:
    • Soja: +1.100.000 toneladas
    • Maíz: +3.200.000 toneladas
    • Trigo: +900.000 toneladas
  • Valor bruto de producción: +USD 1.120 millones.
  • Recaudación tributaria: +USD 432 millones.
  • Exportaciones: +USD 985 millones.
  • Inversión estimada: USD 2.328 millones en equipos de riego.
  • Costo promedio: alrededor de USD 2.000 por hectárea en sistemas con pivote eléctrico.
  • Impacto en rendimientos:
    • Soja: hasta +62%
    • Maíz: hasta +85%

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

La incorporación de nuevas tecnologías también permite optimizar el uso del agua. Sistemas de riego de precisión, sensores y monitoreo digital de cultivos hacen posible aplicar el recurso hídrico en la cantidad y el momento exacto que necesita la planta.

“El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Con esto podemos hacer un uso racional y responsable, amigable con el ambiente, porque se le da a la planta exactamente lo que necesita y cuando lo necesita”, explicó Semadeni.

Otro factor clave es la energía. El informe remarca que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía requerida por sistemas alimentados a gasoil, aunque en muchas zonas rurales aún no existe acceso a redes eléctricas. Frente a este escenario, la incorporación de energías renovables, como paneles solares, aparece como una alternativa para impulsar el desarrollo de estos sistemas.

“El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, esto se traduce en uso de más insumos, más transporte, más servicios, más puestos de trabajo, más exportaciones y, por ende, más dólares para el país. Se moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país”, destacó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para potenciar este desarrollo, el informe plantea una serie de medidas de política pública orientadas a facilitar las inversiones en riego. Entre ellas, la amortización acelerada de los equipos, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario —actualmente del 27%— y el fomento de energías renovables aplicadas al riego. Varias de estas propuestas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

“Si analizamos el empleo, pueden generarse más de 27 mil nuevos puestos. En otras palabras, dos trabajos cada 100 nuevas hectáreas con riego. También implica inversiones por USD 2.328 millones”, detalló Fiorella Savarino, economista de FADA.

Riego agrícola en Argentina: situación actual y potencial

Indicador Situación actual Potencial estimado
Superficie bajo riego 2,1 millones de hectáreas 7,5 millones de hectáreas
Producción adicional de granos 5 millones de toneladas adicionales
Empleo generado Más de 27.000 nuevos puestos de trabajo
Valor bruto de producción USD 1.120 millones adicionales
Exportaciones USD 985 millones adicionales
Inversión en equipos USD 2.328 millones
Costo promedio de instalación USD 2.000 por hectárea

Fuente: Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

Además, la mayor producción de granos implicaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, USD 432 millones en recaudación tributaria y cerca de USD 985 millones más en exportaciones, recursos clave para fortalecer la balanza comercial argentina.

Desde la perspectiva del productor, la inversión promedio ronda los USD 2.000 por hectárea en sistemas de pivote eléctrico. En términos productivos, el impacto puede ser significativo: los rendimientos pueden aumentar hasta 62% en soja y 85% en maíz en la provincia de Buenos Aires. En regiones como Córdoba, además, el acceso al riego puede definir la posibilidad misma de sembrar trigo en determinadas campañas.

Compartí esta noticia !

El 75% del mundo disfruta productos agroindustriales argentinos

Compartí esta noticia !

FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) publicó su informe Monitor de Exportaciones Agroindustriales. “Le vendemos a más de 143 países, es el 75% del mundo. Si analizamos nuestro rol en los mercados globales, vemos que somos los primeros vendedores de maní, aceite de soja y aceite y jugo de limón. Estamos segundos con harina de soja y yerba mate y completamos el podio con el maíz. Es un orgullo como argentinos”, revela Nicolle Pisani Claro, Economista Jefa FADA.

Este trabajo, desde hace años, analiza 20 complejos con 10 indicadores: 200 datos que permiten descubrir la gran diversidad productiva de nuestro país. Desde los limones del NOA y el té del NEA hasta las peras y manzanas de la Patagonia: “cada una de estas producciones genera trabajo, desarrollo y las divisas que necesitamos”, agrega Pisani Claro.

¿Cómo nos fue en 2025?

Argentina exportó por un total de USD 87.076 millones. La agroindustria aportó el 61% de esa cifra, un total de USD 52.900 millones. “En otras palabras, 6 de cada 10 dólares que ingresaron a nuestro país provienen de las cadenas agroindustriales”, explica Antonella Semadeni, economista FADA. “Si nos preguntamos de dónde vienen principalmente, el Monitor revela que el 69% se origina en los granos, el 14% de las economías regionales, 9% de las carnes, 3% de lácteos y 5% de otros”, completa Semadeni.

En cuanto a la balanza comercial argentina, para el 2025 alcanzó un superávit de USD 11.285 millones. Por rubro, las cadenas agroindustriales, energía y minería, son los únicos con superávit comercial, sin embargo, el de estos dos últimos es notablemente inferior. En el caso de la agroindustria fue de USD 42.196 millones, USD 6.663 millones para energía y USD 3.845 millones en minería.

“Cada complejo presenta particularidades, por eso la riqueza de analizarlos uno a uno”, explica Fiorella Savarino, economista FADA. De los 20 complejos analizados, 13 aumentaron sus exportaciones tanto en dólares como toneladas: soja, trigo, girasol, lácteo, pesquero, maní, peras y manzanas, forestal, limón, arroz, legumbres, ovino y yerba. 

“Desde el primer Monitor de Exportaciones en 2019 a hoy, 6 complejos presentaron récord en exportaciones, tanto en dólares como en toneladas: yerba, maní, girasol, arroz, lácteo y pesquero”, destaca Semadeni

El complejo de la carne de vaca creció un 25% respecto al año anterior y es la tercera cadena generadora de dólares. “Si nos detenemos en las carnes, podemos ver que del total que producimos de vaca, el 73% es para nuestro consumo y el 27% lo exportamos. En el cerdo el 99% queda en Argentina y en el pollo el 93%”, comentan desde FADA.

Lo nuestro, en el mundo

“Si dividimos nuestros productos en grandes grupos, vemos que los granos van principalmente a Perú, Brasil, Arabia Saudita, india, Vietnam y China. Al considerar las carnes identificamos a China, EE.UU., Israel, Alemania y Países Bajos como los principales compradores. En el caso de las economías regionales, encabezan la lista Brasil, EE.UU., España, Italia y China”, resume Fiorella Savarino, economista FADA.

Destinos y orígenes: ¿cómo se distribuyen geográficamente nuestros productos?

En la Región Pampeana predominan los complejos de granos, carnes y lácteos, que representan el 98% de las exportaciones agro-pampeanas. En el NEA y NOA se encuentran principalmente economías regionales como limón, poroto (del complejo legumbres), forestal, té y yerba. En Cuyo, el complejo de la uva representa el 59% de las exportaciones de la región. En la Patagonia, las actividades de peras y manzanas y el complejo pesquero representan el 99% de las exportaciones agro-patagónicas.

En promedio, el 64% de las exportaciones se dirigieron a los principales cinco países de destino de cada complejo. “Si vemos cuánto de los que se produce se exporta y cuanto queda, el promedio de todos los complejos nos da que la mitad es para exportación, el 51%”, comenta Savarino.“Es curioso conocer qué países eligen qué productos argentinos, es uno de los tantos datos que aporta el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA”, añaden las economistas. Por ejemplo, el maíz llega a más de 85 países, pero el top 5 de compradores lo integran Vietnam, Perú, Malasia, Argelia y Arabia Saudita. Si analizamos la carne de vaca, estamos en la mesa de más de 60 países y quienes mas nos eligen son China, Estados Unidos, Israel, Alemania y Países Bajos.

Compartí esta noticia !

Después de pagar los costos ¿qué pasa con lo que queda? 63,6% para pagar impuestos

Compartí esta noticia !

Para producir es necesario pagar diferentes costos: las semillas, los fertilizantes, los salarios, fletes, seguros, etc. Una vez que se cosecha, se vende el cultivo. La plata que queda después de pagar los costos se divide en 3: el valor de quienes alquilan la tierra para producir (26,6%), la ganancia (9,8%) y los impuestos que se pagan (63,6%). Esto último medimos en el Índice FADA, cuánto es el peso de los impuestos para quienes trabajan la tierra”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe FADA. 

El Índice subió comparado a la medición de marzo. “Aún con el efecto de la baja temporal de Derechos de Exportación (DEX), la caída en los precios fue tal que genera un menor valor de la producción de los granos y, con ello, un mayor peso de los impuestos”, revela Antonella Semadeni, economista FADA. 

¿Qué está pasando con el trigo?

“En el marco del inicio de la campaña de trigo y dado que es el único cultivo de los que analizamos al cual se le prorrogó la baja temporal de DEX, resulta interesante hacer un repaso de su situación”, sostiene Pisani Claro. 

Los precios de junio 2025 se encuentran muy por debajo del promedio de los últimos cinco años. Comparado con el promedio desde marzo 2020 a la actualidad, hoy el trigo está 20% por debajo. Si se contrasta con la medición anterior de FADA (marzo 2025) se ve una caída del precio del 6%. Al analizarlo en relación a un año atrás, la caída es del 28,2% del precio.

Si los precios son menores, la renta del productor es menor, porque recibe menos dinero por los granos que vende, pero sigue pagando los mismos impuestos. Por eso el peso del Estado es mayor”, argumenta la economista.

El panorama para esta campaña de trigo no es alentador. Con caída de precio y suba de algunos insumos, el índice trepa al 78%. “Se necesitaría un precio local más cercano a los USD 220 por tonelada para mejorar el resultado, pero hoy está en USD 200 por tonelada”, afirma Semadeni.

Por cultivos, por jurisdicción y por provincia

El peso de los impuestos en soja es del 65,9%, maíz 53,4%, trigo 78,2% y girasol 63,2%. “Se anunció que la reducción temporal de DEX sólo se prorroga para trigo, con el retorno de retenciones para los demás cultivos los índices aumentarían a: el promedio nacional 67%, 70% en soja, 56% en maíz y 67% en girasol”, sostiene Pisani Claro.

De todos los impuestos que paga una hectárea agrícola, el 63,8% son nacionales no coparticipables, es decir, que no vuelven a las provincias. El 28,4% son nacionales coparticipables, 6,8% corresponde a los impuestos que cobran las provincias y un 1% son los municipales.

Mientras el Índice FADA nacional es de 63,6%, las provincias muestran diferencias según costos, producción e impuestos locales. Córdoba registra un 64%, Buenos Aires 59,7%, Santa Fe 58,6%, La Pampa 62%, Entre Ríos 69,1% y San Luis: 61,1. A modo de resumen: en todas las provincias analizadas se paga impuesto inmobiliario rural e impuesto a los sellos para la compraventa de granos.  En Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis se pagan Ingresos Brutos con diferentes porcentajes. En Córdoba y Santa Fe la actividad está exenta.  Buenos Aires y Santa Fe tienen tasas municipales, mientras que La Pampa tiene las guías cerealeras. Córdoba, San Luis y Entre Ríos no tienen imposiciones a nivel local. San Luis y La Pampa tienen impuestos al estilo de aduanas internas.

“Cada una de estas provincias enfrenta realidades distintas en cuanto a sus rindes, estructura de costos e impuestos, lo que explica la variabilidad de estos resultados”, concluye Pisani Claro.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin