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Cada cuatro pancitos, nos comemos uno de impuestos

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En el desayuno de tostadas con café con leche tomamos la energía para encarar el día. Pero resulta que también nos comemos grandes cantidades de impuestos. Cada 4 bollitos de pan, nos comemos uno de impuestos y nos tomamos un vaso de leche por cada sachet. Es decir, en el precio que pagamos por muchos de los productos, hay más impuestos que ganancia. Por ejemplo, en la leche hay 26% de impuestos y 7% de ganancia y en el pan 24% impuestos y 16% ganancias. Son datos que arroja el último informe de “Composición de precios” de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). 

“En el almuerzo o cena pasa lo mismo, si vamos a la carnicería, por cada kilo de carne nos estamos llevando un cuarto de impuestos. Hay 25% de impuestos y 15% de ganancias.  En otras palabras, cada $10.000, estamos pagando $2.500 de carga impositiva. Esto se repite también en muchos de los productos, y en algunos casos esto se está haciendo más visible para el consumidor, por la aplicación de la nueva medida de transparencia que pide detallar el “precio con y sin impuestos” en las góndolas y tickets”, advierte Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA. 

¿Qué pagamos en un precio?

“El precio que pagamos está compuesto por tres grandes categorías: los costos de hacer ese producto, la ganancia y los impuestos que se pagan en todo ese proceso. Pero ¿cuáles son esos impuestos y qué hay detrás de un producto en cuanto a costos? Los impuestos que se destacan son: el IVA a nivel nacional, ingresos brutos en lo provincial y las tasas a industrias y comercios a nivel municipal”, detalla Antonella Semadeni, economista de FADA. Y del total de esos impuestos, más del 70% corresponden a los nacionales.

“En cuanto a los principales costos, por ejemplo, para elaborar el pan tenemos: la electricidad, que pesa aún más por las actualizaciones en las tarifas, materia prima, el transporte, alquileres y el personal. Por ejemplo, el flete representa el 2% del precio al consumidor”, describe Pisani Claro.

“Hasta que llega a nuestra mesa, en cada etapa del producto hay costos e impuestos que se deben afrontar, así como las ganancias propias de una actividad productiva. Que los impuestos superen la ganancia, es una situación que puede tornarse injusta ya que, por ejemplo, en la cadena de la leche todo el proceso productivo está afectado por cuestiones climáticas, sujeto al precio del maíz con el que se alimentan las vacas, a los productos relacionados con la salud de los animales, al del combustible para el transporte… son muchas las variables que se enfrentan. En medio de todo eso, el Estado, a través de los impuestos, está presente en todos los eslabones y no afronta ningún riesgo”, analiza Semadeni.

¿Cómo se va componiendo el precio?

“El precio que pagamos por nuestros alimentos no es azaroso o caprichoso y puede desglosarse de diferentes modos. Esto hacemos en este informe”, explica Semadeni. Por ejemplo, en el caso del pan, desde el campo a la mesa el precio se multiplica 12 veces. ¿Qué hay en el proceso?: 60% de costos de producir el pan, 24% de impuestos y 16% de ganancias

En el caso de la carne, el precio está compuesto por un 60% de costos. Para llegar a los bifes que compramos es necesario un proceso que lleva mucho tiempo, con costos importantes como la tierra donde se crían los animales, la sanidad y la alimentación, el transporte, y el personal.

En la leche 67% son costos, 26% son impuestos y sólo un 7% son ganancias. Por ejemplo, para el tambo, los costos que más subieron en esta última medición fueron la alimentación de las vacas y todos los costos relacionados con la comercialización.

Al estudiar la composición de los precios de manera cronológica, vemos en el precio del pan que el 8% corresponde al trigo, 4% al molino, 64% a la panadería y 24% los impuestos. En la carne 28% es la cría, 24% el feedlot, 2% frigorífico, 21% carnicería y 25% impuestos. En la leche 28% es el tambo, 26% la industria, 20% el comercio y 26% los impuestos.

Precio con y sin impuestos ¿Para qué sirve esta medida?

“Es una forma de educar a los consumidores, para que se tenga noción del peso de los impuestos en los productos que compramos y entender la importancia de revisar todo el sistema impositivo en general. El informe de FADA también va en esa línea de aportar información e incluso intenta ir más allá, detallando cómo se va componiendo el precio a través de todos los eslabones y teniendo en cuenta los impuestos en todos los niveles de gobierno”, comenta Pisani Claro.

 “Creemos que esto ayuda a derribar ciertos mitos sobre cómo se conforman los precios que muchas veces traban políticas públicas importantes para los ciudadanos y para las áreas productivas. Por ejemplo, durante muchos años se creyó erróneamente que la baja de las retenciones, al impactar en el precio de los granos, iba a traer un importante aumento del precio de los productos básicos cuando no es así. En realidad, este informe muestra que el 90% del precio de los productos corresponde a múltiples factores como impuestos, transportes, alquileres, salarios, servicios, entre muchos otros. Por eso creemos que es importante visibilizar y derribar ciertos mitos para centrarse y focalizar en lo que necesitamos como consumidores y para todo el proceso de producción y elaboración”, concluye Semadeni.

“COMPOSICIÓN DE PRECIOS” EN NÚMEROS

  • 1.000 de cada 4.000 pesos que pagamos en carne, leche y pan, son impuestos.
  • En el total de impuestos a estos alimentos: 3 mil de cada 4 mil pesos, son impuestos nacionales.

PAN

  • Cada 4 bollitos de pan, nos comemos 1 de impuestos. 
  • Precio del pan: el 60% son costos, el 24% impuestos y el 16% la ganancia. 
  • El trigo representa sólo el 8% del precio.
  • Desde el campo a la panadería, el precio se multiplica por 12 en su recorrido. 
  • Precio pan en eslabones: el trigo representa el 8%, el molino el 4%, la panadería el 64% y los impuestos el 24%.

LECHE

  • Nos tomamos un vaso de impuestos por cada sachet de leche.
  • 67% son costos de producción, 26% impuestos y 7% ganancia.
  • El maíz representa el 4% del precio del sachet al consumidor.
  • El precio de la leche se multiplica por 3,5 del campo a la góndola.
  • Precio leche por eslabones: el tambo representa el 28%, la industria el 26%, el comercio 20% e impuestos el 26%.

CARNE

  • Nos comemos un cuarto kilo de impuestos por cada kilo de carne.
  • 25% son impuestos, el 59% son costos y 15% ganancia.
  • El maíz representa sólo 9% del precio final de la carne.

Precio carne por eslabones:la cría representa el 28%, el feedlot 24%, frigorífico 2%, carnicería el 21% y los impuestos el 25%.

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Dos de cada diez empleos en Argentina se generan en las cadenas agroindustriales

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Medallas olímpicas en la agroindustria argentina. Oro para carne vacuna, plata para frutas, verduras, hortalizas y legumbres y bronce para trigo. 2 de cada 10 de puestos de trabajo vienen de la agroindustria. Los trabajadores agroindustriales llenan 490 Luna Park y los ganaderos 590 Torres Eiffel. El trabajo argentino bajo la lupa de Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

2 de cada 10 empleos en Argentina se generan en las cadenas agroindustriales, el equivalente a 4,1 millones de puestos de trabajo. Esto representa el 23% del empleo privado de nuestro país. Estos son algunos de los datos que presenta FADA en su informe de Empleo de las Cadenas Agroindustriales.

“Acostumbramos a traducir los números en ejemplos concretos para dimensionarlo: los trabajadores agroindustriales llenan 490 Luna Park”, explica Natalia Ariño, economista de FADA.

Los medallistas olímpicos del trabajo

“En el medallero olímpico, la carne vacuna se lleva la medalla dorada, generando el 12,3% de los empleos”, agrega Ariño.

El segundo puesto con la plateada es para la cadena de frutas, verduras, hortalizas y legumbres con el 10,4% del trabajo agro y el bronce se lo lleva el trigo con el 10,1% del empleo.

Si agregamos a la lista soja con el 9,1% y maíz con el 6,7% tenemos casi el 50% del empleo de las cadenas agro.

“Si juntáramos a todos los trabajadores de las cadenas ganaderas llenamos 590 Torres Eiffel”, expresa la economista. Estos trabajadores, como todos los de las cadenas agro, se encuentran a lo largo y ancho del país, desde el arroz en el norte hasta la pesca en la Patagonia, pasando por cada provincia argentina, es empleo que moviliza cada región.

¿Dónde están los 4 millones de trabajadores de la agroindustria?

En 2022 (último dato disponible) las cadenas generaron 3,9% más de trabajo que el año anterior, lo que arrojó un total de 4.115.861 puestos de trabajo en Argentina. “¿Dónde podemos encontrarlos?”, se preguntan desde FADA. “Hay al menos dos formas de responder esa pregunta”, advierte Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA.

“Por un lado, podemos decir que el 31% lo generan las cadenas de granos y forrajeras, 29% economías regionales, 24% cadenas de carnes y láctea y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.

Pero hay otra forma de contestarlo: están en cada producto dentro de nuestra heladera, desde las milanesas, el dulce de leche, las manzanas. Están en nuestras alacenas en las galletitas y el arroz. Están también en las oficinas y los comercios que venden los productos. Están en los laboratorios que investigan formas más sustentables de producir. Están en las rutas en cada camión que transporta granos o alimentos. Están en los campos y en las ciudades en cada rincón de Argentina. “Básicamente, nosotros o algún conocido seguro que está directa o indirectamente relacionado al empleo en las cadenas agro”, explica Pisani Claro.

Empleo agroindustrial bajo la lupa

Del informe de FADA también se desprende que el mayor generador de empleo es la producción primaria con el 33% del total. Le siguen la comercialización con 26%, la industria con 22% y 19% las cadenas proveedoras de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística.

“Más agroindustria implica más producción y más empleo, eso inevitablemente implica un aumento en la actividad económica. Que crezca el agro como cualquier otro sector implica una mejora para todos los argentinos, porque cuanto “más grande sea la torta” más grande será la porción para cada uno”, afirman las economistas.

“Todos los productos obtenidos de las cadenas agroindustriales son consumidos por los argentinos, pero también son requeridos por el mundo entero, por lo que también hacen que ingresen divisas con las exportaciones. Decimos que es una rueda de empleo porque eso es lo que va generando: más producción, más empleo, mejor calidad de vida, menos pobreza, una cosa va llevando a la otra”, concluyen.


ANEXO
EMPLEO EN LAS CADENAS AGROINDUSTRIALES (CAI) EN NÚMEROS
● 2 de cada 10 puestos de trabajo se generan en las CAI.
● 4.115.861 de puestos de trabajo los generan las CAI.
● 23% del empleo privado a nivel nacional proviene de las CAI.
● 29% del empleo lo generan las cadenas regionales, 31% las de granos y forrajeras, 24% cadenas de carnes y láctea, y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.
● Podio medallistas olímpicos: medalla dorada carne vacuna con el 12,3%, plateada para Frutas, verduras, hortalizas y legumbres con 10,4%, la de bronce para trigo con 10,1%.
● 33% del empleo lo genera el eslabón primario, 26% comercialización, 22% industria, 19% cadenas proveedoras de bienes y servicios (insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística).

¿Qué es el Informe “Empleo en las Cadenas Agroindustriales”?

Es un estudio de FADA que se basa en la estimación de los puestos de trabajo generados en las cadenas agroalimentarias y agroindustriales, y su participación en el empleo nacional. En base a 250 actividades económicas relacionadas al sector, muestra el empleo dividido por cadenas y por eslabones.

Esto quiere decir: cuánto empleo genera la cadena de la soja, maíz, bovina, pesca, forestal, etc., y cuánto de ese empleo por cadena, proviene del campo, la industria, comercialización, transporte y proveedores.
El objetivo es estimar, analizar y comunicar el empleo total que generan directa e indirectamente el campo y la industria, mostrando el aporte al país en general y a las personas.

Con datos y análisis, revela la importancia de la comunidad agroindustrial como motor de empleo, tanto en el campo como en las ciudades.

Un aspecto novedoso de este informe es su amplio alcance y profundidad, los datos se analizan según cada cadena, y según cada eslabón o etapa de esas cadenas. Se relevan 20 cadenas agroindustriales y 82 ramas de actividades, que desagregadas alcanzan a 252 actividades económicas.

Las fuentes de datos que se utilizan provienen fundamentalmente de fuentes oficiales como INDEC, SIPA y SRT, además de los diferentes Ministerios.

Las estimaciones se realizan a partir de datos de empleo privado registrado del Ministerio de Trabajo de la Nación en base a SIPA, y se cruzan con información de la Cuenta de Generación del Ingreso de INDEC para estimar los puestos de trabajo no asalariados y asalariados no registrados. También se utilizaron datos de trabajadores cubiertos de la SRT para desagregar cada una de las actividades para armar las cadenas.

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Uno de cada 4 pesos vienen de la agroindustria ¿Cómo se cocina la torta?

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El aporte de las cadenas agro al PBI nacional fue de 1 de cada 4 pesos, equivalente a 124.276 millones de dólares. En total estas cadenas aportaron el 23,1% del total del PBI argentino. El 50% de la producción primaria es valor agregado, cada uno de los eslabones continúa agregando aún más. El dato deriva de un informe anual de FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina) sobre el aporte de las cadenas agroindustriales al PBI, “a nuestra torta nacional”. 

“Podemos pensar al total de la actividad económica, o PBI, como una torta: en el campo unos trabajan para producir la leche, los huevos, las frutillas, el trigo; otros en la industria convierten productos en harina, manteca, aceite; otros se encargan de prestar servicios para que funcionen bien las máquinas, de la electricidad, de la contabilidad; otros transportan y venden esos productos. Cada uno de esos actores es clave en la producción de esa torta de todos los argentinos. Un PBI más alto es bueno para todos, porque significa una torta más grande, que permite que la porción que nos toca a cada uno sea también mayor”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe FADA.

“Cabe destacar que en el caso de la producción primaria, el 50,6% es valor agregado. Esto tal vez va en contra de la intuición donde se habla de agregado de valor en las etapas industriales. Es cierto que estas etapas agregan aún más valor a la producción primaria, pero la producción primaria en sí misma es agregado de valor. Hay investigación detrás de cada semilla, hay trabajo en el seguimiento de cada animal y cada cosecha. Industrialización de los granos, las carnes y la leche que consumimos. Todos los eslabones agregan valor”, explica Pisani Claro.

¿Cómo se cocina la torta de los argentinos?

El estudio revela que las cadenas agroindustriales (CAI) representan la actividad que mayor aporte genera al PBI con el 23,1%, seguido por la actividad comercial (13,2%), la industria manufacturera no agropecuaria como la fabricación de prendas de vestir, productos metálicos, maquinarias, entre otros (12,3%), salud y educación (11%) y actividad inmobiliaria (10,6%). Entre estas actividades representan el 70% del PBI argentino.

“Si se observa hacia adentro de las CAI, es posible ver que la actividad comercial representa el 28,9%, le sigue en importancia la producción de alimentos y bebidas con el 22,9%, agricultura con 15,3%, ganadería el 12,3% y servicios conexos el 4,8%”, analiza Natalia Ariño, Economista FADA.

“Si comparamos el aporte 2023 respecto al 2022 es posible ver que cayó 0,4 puntos porcentuales, pasó de 23,5% a 23,1%, esto es principalmente producto de la sequía que impactó en la producción agrícola en mayor medida y se traslada a otros eslabones como transporte y logística”, agrega Ariño.

¿Qué esperar para el 2024? La importancia de tirar para el mismo lado

“Las perspectivas que se están vislumbrando para este 2024 indican una expectativa de caída del 4,1% de la actividad económica”, alertan desde FADA. El año podrá dividirse en dos partes, una inicial donde la recesión será más marcada y el PBI caerá y, hacia el tercer trimestre, es decir julio – septiembre, comenzarán los signos de reactivación con un crecimiento del 0,6% según el Relevamiento de Expectativas del Banco Central.

El PBI o actividad económica, es todo lo que producimos en Argentina, tanto bienes como servicios, a mayor producción, más alto es el PBI. Por este motivo traccionar al crecimiento de las cadenas agroindustriales como de las restantes actividades que se desarrollan en el país es de vital importancia. 

Las CAI generan 1 de cada 4 pesos de PBI, siendo actividades dinamizadoras de la economía, con la generación de empleo, inversiones y el efecto multiplicador que tienen en otros sectores indirectamente relacionados, como lo son el transporte, el comercio, los servicios, entre otros. “Esta actividad genera empleo y moviliza la rueda de la economía a lo largo y ancho del país pero es necesario que crezcan todas las actividades para que mejore la calidad de vida de todos los argentinos”, advierten Pisani Claro.

Cuando la economía crece, la gente consume más, alguien que tiene una empresa y ve que las ventas crecen puede querer aumentar la producción e invertir. A la vez necesita más trabajadores, entonces se generan puestos de trabajo y podríamos seguir. Así funciona básicamente la economía, me impacta directamente que la economía crezca o no, independientemente de en qué trabaje”, agrega Ariño. “Las condiciones pasan por lograr algún nivel de estabilidad macroeconómica, con menor inflación, emisión monetaria y gasto público, menor nivel de presión fiscal y trabas burocráticas, mayor inserción internacional y disponibilidad de crédito accesible y de largo plazo”, concluyen desde FADA.

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Índice FADA marca 65%: ¿Cómo arranca este 2024?

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El informe trimestral de FADA indica que 65% de la renta del productor queda en manos del Estado en sus diferentes niveles: 94% nacionales, 5% provinciales y el resto municipales. “El Índice subió 6 puntos desde la última medición de diciembre, los principales motivos son: suba de costos y caída de precios”, explica Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe FADA.

Para entender por qué aumentó la presión tributaria hay que detenernos en qué mide el índice FADA: cuánto de la renta agrícola se va en impuestos. La renta es el resultado de restarle los costos de producir al valor de esa producción que hacemos. Si cae el precio o suben los costos, la renta se achica. Pero el tema es que los impuestos no se reducen en la misma proporción que la renta, es más, casi que no lo hacen. Es por esto que cuando el valor cae o los costos suben, la participación de los impuestos sobre la renta aumenta. Esto es lo que arrojó esta medición, por eso el Índice FADA es 6 puntos mayor que la última edición”, agrega Pisani Claro.

Dentro de los impuestos nacionales, el 67% no se coparticipan a las provincias, es decir, no vuelven a las regiones que lo produjeron. “De aquí se desprende la discusión sobre el federalismo de un esquema en el que la mayor parte de lo recaudado no se reparte a las provincias, en una actividad que por definición es federal y está arraigada a las distintas regiones del país”, destaca Natalia Ariño, Economista FADA.

“Si nos detenemos en las provincias analizadas, vemos que Córdoba registra un 64,9%, Buenos Aires 61,9%, Santa Fe 61,1%, La Pampa 62,9%, Entre Ríos 65,4% y San Luis 59,9%. Para medirlo, se conjugan los rindes, los impuestos provinciales y locales, y los fletes, que generan efectos diferenciados sobre cada uno de los cultivos. Así como la proporción de cada cultivo en el área sembrada de cada provincia”, expone Pisani Claro. 

En esta medición en particular consideramos los incrementos para el año 2024 de inmobiliario rural, tasas y guías municipales. En el caso particular del inmobiliario se han registrado, dependiendo la provincia, incrementos que van desde el 180% hasta 250%.

¿Qué pasó con los costos?

“En cuanto a los costos de insumos, el informe revela que los fletes se incrementaron 42% en pesos, frente a diciembre 2023. La labor de siembra 59% y la cosecha 132%. Respecto a marzo 2023, se ven aumentos en fletes del 206% y de labores entre 170% y 260%”, agrega Ariño.

Si se analiza la estructura de costos de los cultivos de acuerdo a la moneda en la que están expresados, se puede identificar que un 49% de los costos de una hectárea de soja están estrictamente dolarizados mientras que el restante 51% están pesificados. Si se considera el costo de la tierra dentro del esquema de costos, aquellos que son dolarizados en una hectárea de soja pasan a representar el 62%. 

En el caso del maíz, como los fertilizantes y semillas tienen más peso que en el caso de la soja, los costos dolarizados ascienden al 53% de la estructura, mientras que los pesificados alcanzan el 47%. Si se considera el costo de la tierra, el peso de los costos dolarizados asciende al 60%.

En esta edición del informe se han repartido de manera más similar los componentes en pesos y en dólares en comparación con la medición de diciembre 2023. En aquel mes el componente en pesos había caído luego de la devaluación, lo que nos muestra actualmente un encarecimiento en fletes y labores desde inicios de 2024, al medirlo en dólares.

Caída de precios

Mientras que el promedio ponderado de cultivos a nivel nacional es de 65%, la participación del Estado en soja es del 68,4%, maíz 57,3%, trigo 83,9% y girasol 54,1%. 

Aún con mayores niveles de producción tras la recuperación de la sequía, la caída de precios reduce el valor bruto de la producción. En este contexto, con menores precios, costos que se incrementan y actualizaciones de impuestos provinciales y municipales, se genera una presión mayor en la participación del Estado en la renta agrícola.La mayor caída de precios se presenta en trigo, el cual a su vez indicó la mayor participación del Estado en la renta en marzo 2024. En este contexto y frente a la próxima campaña fina, los números comienzan a ajustar, considerando que esta caída de precios viene acompañada de incrementos en los insumos y servicios.

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En la ciudad y en el campo: dos de cada 10 empleos vienen de la agroindustria 

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“Cuando hablamos de empleo en las cadenas agroindustriales eso abarca trabajadores del campo y de la ciudad: desde antes de que la semilla llegue a la tierra, por ejemplo, ya tiene horas de investigación detrás, se utiliza maquinaria, después se industrializa, en todo el proceso trabajan administrativos, transportistas, comerciantes. Cuando te ponés a pensar, es una rueda enorme, por eso no sorprende que 2 de cada 10 empleos vengan de ahí”, explica Natalia Ariño, economista de FADA.

El dato surge del informe Empleo en las Cadenas Agroindustriales que actualiza FADA (Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina). “3.960.670 de puestos de trabajo los generan las cadenas agroindustriales, podrían ser más puestos todavía”, agrega Nicolle Pisani Claro, economista de FADA, “con 4 cambios claves nuestro país podría generar medio millón de nuevos empleos, lo que es equivalente a un tercio del total de desocupados en Argentina”.Según este informe, en 5 cadenas se generan la mitad de todo el empleo agroindustrial: bovina (12,4%), frutas, verduras y hortalizas (11%), soja (9,6%), trigo (9,5%) y maíz (6,4%). 

“En FADA buscamos traducir los datos en ejemplos de la vida diaria. Justito para el verano, podemos pensar en una torre de panqueques: miles de trabajadores intervinieron. Desde la producción de sus ingredientes: huevo, leche, harina, tomate, lechuga, queso, jamón, etc. Pero también investigadores, mantenimiento y limpieza, comerciantes, administrativos, veterinarios, agrónomos, transportistas… Es realmente amplio”, sostiene Pisani Claro, economista de FADA.

¿Cómo podrían ser más empleos y cómo impactaría?

Según FADA, con 4 claves nuestro país podría generar medio millón de nuevos empleos. Estas claves son: Cero Retenciones, Cero Restricciones, Un dólar y Reglas claras. “Con estas modificaciones se podría aumentar la producción de granos en un 56%, por ejemplo. Pero esto no es hablar sólo de granos, es un movimiento que significa enormes mejorías para las regiones y ciudades”, afirma Pisani Claro

“Los 4 aspectos que marcamos beneficiarían a todos los argentinos. Podemos verlo desde dos grandes aspectos: por un lado, porque va más allá del que trabaja directamente en el agro, muchos de nuestros empleos están relacionados de manera indirecta y por eso lo que ocurre en el agro, nos impacta a todos. Y por otro lado, porque las retenciones provocan que el país produzca menos y esto es: menos actividad económica, menos exportaciones, menos empleo, menos consumo, por ende, menos crecimiento para las familias”, agrega la economista.Las cadenas agroindustriales se caracterizan, entre otras cosas, por ser federales, por realizarse a lo largo y ancho del país, son muy importantes para el desarrollo económico de diferentes partes del país”, explica Ariño.

Justito para el verano: Miles de trabajadores en tu torre de panqueques

A veces sirve poner los números en un ejemplo concreto para tomar dimensión. Pensemos en una comida fresca de verano como una torre de panqueques. Tenemos los huevos de la cadena aviar que emplea a 123 mil trabajadores. Necesitamos harina de la cadena de trigo que moviliza 377 mil puestos. La leche de la cadena láctea con 193 mil empleos. Tomate, lechuga, zanahoria, ingredientes de la cadena de frutas, verduras y hortalizas en la que intervienen 435 mil puestos de trabajo. “Y así podríamos seguir con cada ingrediente. Siempre pensando que en ese proceso también actúan veterinarios, agrónomos, transportistas, administrativos, comerciantes minoristas y mayoristas. Y la rueda podría seguir. Seguro vos o alguien que conocés es parte de la rueda de empleo agroindustrial, pensemos que son casi 4 de millones de puestos de trabajo en nuestro país”, explica Ariño.

Un desglose del empleo agroindustrial

Según los últimos datos disponibles, las cadenas agroindustriales (CAI) generaron en 2021 3.960.670 puestos de trabajo, un 6,2% más que el empleo estimado en 2020. Esto equivale al 23% del empleo privado a nivel nacional. Si se tiene en cuenta el empleo privado y el público, las CAI representan el 19% del total del empleo en Argentina.“Contrario a lo que suele pensarse, el eslabón primario es el mayor generador de trabajos, demandando el 35% del empleo de las CAI. La comercialización, considerando ventas por mayor y menor, ocupa el segundo lugar con el 26%, la industria representa el 22%, transporte y logística 8% y las cadenas proveedoras de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos demandan el 9%”, explica Ariño.

La cadena bovina representa el 12,4% del empleo de las CAI, frutas, verduras, hortalizas y legumbres representan el 11%, soja 9,6%, trigo 9,5%, y maíz 6,4%. “Este es el top five de cadenas más empleadoras, con el 50% de los empleos de las CAI”, afirman las economistas.La cadena de servicios conexos genera el 5,8%, láctea el 4,9% de los puestos de trabajo de las CAI, azucarera 4,7%, vitivinícola 3,8%, aviar 3,1%, forestal 3,1%, tabaco 2,2%, porcina 1,7%, bienes de capital 1,6%, pesca 1,6% y girasol 1%.“Como sociedad tenemos el desafío de entender que campo y ciudad son dos caras de una misma moneda. Es el que pone la semilla, pero también todo el desarrollo científico que hay detrás, las maquinarias, los que fabrican los insumos, los que transportan, los que administran, los comerciantes, los industriales”, concluye Ariño

EMPLEO EN LAS CADENAS AGROINDUSTRIALES EN NÚMEROS3.960.670 de puestos de trabajo los generan las cadenas agroindustriales.2 de cada 10 puestos de trabajo privados se generan en las cadenas agroindustriales.23% del empleo privado a nivel nacional proviene de las cadenas agroindustriales35% del empleo lo genera el eslabón primario, 26% comercialización, 22% industria, 17% las cadenas proveedoras de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística.30% del empleo lo generan las cadenas de granos y forrajeras, 30% regionales, 24% cadenas pecuarias, y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.Top 5 cadenas que más empleo generan: 12,4% carne vacuna, 11% Frutas, verduras, hortalizas y legumbres, 9,6% soja, 9,5% trigo, 6,4% maíz. 4,9% de los puestos lo genera la cadena láctea, 4,7% azucarera, 3,8% vitivinícola, 3,1% forestal, 3,1% aviar, 2,2% tabaco, 1,7% porcina, 1,6% pesca y 1,6% bienes de capital.Radiografía del empleo: 20 cadenas agroindustriales, 82 ramas de actividades, 252 actividades económicas.

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