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La Feria de la Madera y el Mueble Argentino crece y se consolida

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Luego del fuerte impacto de su primera edición, la Feria de la Madera y el Mueble Argentino confirmó su realización 2026 y dio una señal clara de madurez institucional y peso económico: el evento se desarrollará del 24 al 27 de septiembre en La Rural de Palermo, el principal predio ferial del país. El cambio de sede marca un salto de escala y posiciona a la industria maderera y del mueble dentro del calendario mayor de los grandes negocios productivos de la Argentina.

Organizada por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) junto al Instituto del Mueble Argentino (IMA), la feria volverá a reunir a fabricantes, diseñadores, estudios de arquitectura, interioristas, distribuidores y compradores, en una propuesta que integra industria, diseño, innovación y generación de negocios, con eje en la producción nacional.

La decisión de trasladar el evento a La Rural responde al desempeño de la primera edición, realizada en 2025 en Costa Salguero, que superó las previsiones de asistencia, calidad de expositores y volumen de contactos comerciales. La curaduría de contenidos, el perfil profesional del público y la articulación entre empresas y diseñadores convirtieron al encuentro en una referencia inmediata para el sector forestal–industrial y del mueble.

A diferencia de otras exposiciones multisectoriales, la Feria de la Madera y el Mueble Argentino se presenta como la única en Buenos Aires dedicada exclusivamente a muebles y bienes finales de y con madera diseñados y producidos en el país. La propuesta apunta a mostrar valor agregado, identidad productiva, innovación tecnológica y uso sostenible del recurso forestal, alineando a la industria con las nuevas demandas del mercado y la agenda ambiental.

Uno de los pilares del evento será la tercera edición del Laboratorio Argentino del Mueble, cuya convocatoria abrirá en febrero. Este espacio vincula empresas fabricantes con estudios de diseño para desarrollar productos reales, que luego se exhiben en la feria. Tras el impacto de las ediciones anteriores, el Laboratorio volverá a presentar prototipos que combinan diseño, funcionalidad y eficiencia productiva, con la madera como insumo estratégico y renovable.

“La respuesta fue excelente desde todo punto de vista. Hubo una percepción muy clara de calidad, prolijidad e innovación, y se sentaron las bases para la continuidad de la feria”, afirmó Pablo Bercovich, asesor de FAIMA en el IMA y coordinador de la Feria y del Laboratorio del Mueble Argentino. “El interés de los expositores y del público confirmó que este era un espacio que el sector necesitaba”.

La industria del mueble y la transformación mecánica de la madera atraviesan un escenario complejo, pero sostienen una apuesta estructural al diseño, la capacitación y la incorporación de tecnología como motores de competitividad. Con más de 60.000 empleos directos y fuerte presencia en economías regionales forestales, el sector tiene un potencial significativo para generar valor agregado, exportaciones y sustitución de importaciones.

En ese marco, la expansión de la Feria de la Madera y el Mueble Argentino refuerza una estrategia de largo plazo para dar visibilidad y proyección a una de las cadenas productivas más importantes del país. La edición 2026 incorporará rondas de negocios, actividades de formación, exposiciones temáticas y espacios de networking, consolidando al evento como una verdadera plataforma de inversión, diseño e industria para el complejo foresto–industrial argentino.

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Faima ve “señales de estabilización” en el mercado de la madera

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En un escenario económico aún complejo para la actividad industrial y la construcción, el sector de la madera comienza a mostrar signos de estabilización, con una leve recuperación respecto a los meses previos y oportunidades concretas vinculadas al comercio exterior, de acuerdo con el último informe elaborado por el asesor de mercado de FAIMA, Gustavo Cetrángolo.

“Durante noviembre y lo que va de diciembre observamos una continuidad en los niveles de actividad registrados en octubre, mes en el que se había dado una pequeña recuperación. Si bien el contexto sigue siendo desafiante, algunos indicadores permiten pensar en una etapa de transición hacia un escenario más previsible”, explicó Cetrángolo.

Según el análisis, las altas tasas de interés, la restricción del consumo y la caída de la obra pública continúan condicionando el desempeño del mercado interno. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin variaciones desde hace más de un año, con un fuerte nivel de competencia comercial que impacta en los márgenes de rentabilidad de las empresas, especialmente en las pymes.

No obstante, el informe destaca que la industria viene mostrando una capacidad de adaptación significativa, adecuando los niveles de producción a la demanda y explorando nuevos canales comerciales. En ese sentido, las exportaciones de madera aserrada de pino crecieron un 30,7% en los primeros once meses de 2025, impulsadas principalmente por la demanda de mercados asiáticos.

“Frente a la debilidad del mercado interno, la exportación se consolida como una herramienta clave para sostener la actividad, reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar el empleo, aun cuando los márgenes sean ajustados”, señaló el consultor de FAIMA. Este proceso, que históricamente estuvo concentrado en grandes empresas, comienza a incorporar a un mayor número de aserraderos pymes.

El reporte también subraya que la actividad vinculada a la construcción continúa en una ‘meseta baja’, aunque algunos indicadores muestran leves mejoras intermensuales. En paralelo, las expectativas empresarias comenzaron a mejorar hacia el cierre del año, en línea con un escenario financiero algo más estable y una moderación en las tasas de interés.

“Estamos atravesando un punto de inflexión para el sector foresto-industrial. La competitividad sigue siendo un desafío central, especialmente por el fuerte aumento de los costos estructurales, pero también hay oportunidades si se avanza en una agenda que mejore las condiciones macroeconómicas, el acceso al financiamiento y la previsibilidad”, sostuvo Cetrángolo.

Desde FAIMA remarcan que el sector de la madera mantiene un rol estratégico en la industria nacional, con capacidad de generar empleo, valor agregado y divisas, y que será clave acompañar esta etapa con políticas que fortalezcan la competitividad y promuevan la inversión productiva.

“El desafío es grande, pero el sector ha demostrado históricamente una enorme resiliencia. Con reglas claras y una macroeconomía más estable, la industria de la madera tiene condiciones para recuperar dinamismo y proyectarse a largo plazo”, concluyó el especialista.

Variables que condicionan

La industria foresto-industrial argentina, y en particular el complejo maderero, llega al cierre de 2025 en una situación de extrema fragilidad. Tras una leve mejora técnica en octubre, noviembre y lo que va de diciembre consolidaron una “meseta baja” de actividad: se vende algo más que en el peor momento de la recesión, pero no lo suficiente como para recomponer rentabilidad ni aliviar la asfixia financiera que atraviesan los aserraderos y fabricantes.

El principal problema no es la falta total de operaciones, sino su calidad económica. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin cambios desde hace más de un año, pero en un contexto de costos que no dejaron de subir. Para cerrar ventas, muchas empresas se ven obligadas a aplicar descuentos sobre listas, extender plazos de pago y, en algunos casos, recurrir a esquemas informales. El resultado es una competencia feroz por colocar stock, con márgenes mínimos o directamente negativos.

La sobreoferta es otro rasgo del momento. Numerosos aserraderos arrastran altos inventarios de madera, lo que acelera la presión vendedora y empuja aún más los precios a la baja. El único segmento con algo más de dinamismo es el de pallets, aunque con pedidos de muy corto plazo, lo que vuelve al mercado extremadamente volátil e imprevisible.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos. En las últimas semanas comenzó a observarse un aumento en los cheques rechazados dentro del sector, una señal temprana de estrés financiero. Aunque todavía no se trata de una crisis generalizada, complica el acceso al crédito en un contexto en el que financiarse es caro y escaso.

La raíz del problema es estructural. En los últimos dos años, los ingresos del sector crecieron con fuerza en dólares, pero los costos lo hicieron mucho más rápido. La energía eléctrica —clave para aserraderos y secaderos— registró aumentos desproporcionados, al igual que los insumos, la logística y los costos laborales. La ecuación es simple y brutal: aun vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero.

A este cuadro se le suma el calendario financiero de fin de año. El pago de paritarias, aguinaldos y vacaciones llega en el peor momento de liquidez, lo que vuelve especialmente delicada la situación de muchas pymes foresto-industriales.

La construcción, principal demandante de madera, tampoco ofrece un piso firme. Los despachos de cemento y otros indicadores del sector muestran una actividad deprimida, con leves oscilaciones mensuales que no alcanzan para revertir el estancamiento. La obra pública sigue prácticamente paralizada y la inversión privada no logra despegar en un contexto de crédito caro y consumo débil.

En ese escenario, la exportación se convirtió en la principal válvula de escape. Las ventas externas de madera aserrada de pino crecieron con fuerza en 2025, impulsadas por grandes jugadores y, cada vez más, por aserraderos pymes que encontraron en los mercados externos una forma de sostener producción, empleo y flujo de caja. Asia es hoy el gran destino, con precios estables pero bajos, que obligan a resignar margen a cambio de asegurar cobranzas.

Estados Unidos, en cambio, sigue sin traccionar. La débil recuperación de su mercado inmobiliario limita la demanda de productos de mayor valor agregado, como las molduras de pino, cuyas exportaciones continúan en caída. El sector apuesta a una reactivación en 2026, pero por ahora no hay señales claras.

El resultado es un modelo de supervivencia: se exporta para no cerrar, se vende barato para no acumular stock, se ajusta producción y horas trabajadas para no profundizar pérdidas. La industria comenzó a adaptarse a esta nueva normalidad reduciendo turnos y reestructurando plantas, un proceso que probablemente se intensifique el año próximo.

Para provincias como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La combinación de costos desbordados, demanda interna débil y mercados externos que compran pero no convalidan mejores precios deja al sector en una posición frágil. El 2026 aparece, así, más como un año de resistencia y reorganización que de verdadera recuperación.

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PEFC Argentina renovó autoridades y acelera la certificación forestal con foco en PyMEs y exportaciones

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PEFC Argentina renovó su Comisión Directiva para el período 2025–2027 y abrió una nueva etapa institucional orientada a profundizar la integración entre el recurso forestal y la industria transformadora, ampliar el alcance del sistema de certificación en todo el país y acompañar especialmente a PyMEs y pequeños productores en la adopción de estándares de gestión forestal sostenible. La presidencia quedó a cargo de FAIMA, a través de su titular Mercedes Omeñuka, en un contexto global donde la sostenibilidad dejó de ser un diferencial para convertirse en una condición de acceso a los mercados.

Nueva conducción y eje en la integración de la cadena foresto-industrial

La renovación de autoridades marca un punto de inflexión en la estrategia de PEFC Argentina, que busca consolidar un trabajo más articulado entre los distintos eslabones de la cadena de valor foresto-industrial. Para el nuevo período, la conducción encabezada por FAIMA plantea como prioridad fortalecer el vínculo entre el recurso forestal y la industria, avanzar en la federalización del sistema de certificación y brindar asistencia técnica concreta a PyMEs para facilitar su acceso al sello PEFC.

“Contar con la presidencia de FAIMA representa un nuevo hito para fortalecer la integración del sector. Buscamos seguir consolidando el puente entre el recurso forestal y la industria, afianzar la federalización del sistema y brindar apoyo técnico a las PyMEs para que cada vez más puedan acceder a la certificación”, afirmó Mercedes Omeñuka. En ese marco, identificó como eje central la implementación del Proyecto de Posicionamiento, orientado a que el sello PEFC sea reconocido por más argentinos como garantía de origen sostenible.

La nueva etapa institucional se apoya en una trayectoria de 16 años de trabajo en el país, con hitos relevantes como la primera certificación de bosque nativo en la provincia de Misiones, que posicionó al sistema argentino como una referencia en materia de estándares ambientales adaptados a la realidad productiva local.

Proyección internacional y alineación con exigencias regulatorias

Desde el plano internacional, PEFC Argentina forma parte desde 2010 de la Alianza PEFC, integrada por sistemas nacionales de certificación forestal de 57 países. Esta pertenencia le permite operar en plena alineación con los estándares globales definidos por PEFC Internacional, al tiempo que los adapta a las condiciones sociales, productivas y ambientales de la Argentina.

En este esquema, el sistema nacional CERFOAR–PEFC Argentina funciona como una herramienta clave para que productores y empresas puedan cumplir con exigencias internacionales crecientes, entre ellas el Reglamento Europeo contra la Deforestación (EUDR), sin resignar identidad local. La certificación se convierte así en un instrumento estratégico de competitividad, especialmente para sectores que exportan a mercados de alto valor.

En un escenario donde la sostenibilidad dejó de ser optativa, el sello PEFC actúa como un “pasaporte comercial”, garantizando trazabilidad, origen legal y responsable de los productos forestales. Esto impacta de manera directa en múltiples actividades: desde la construcción con madera hasta la producción de papel, cartón, packaging, luthería y diseño, ampliando oportunidades para la foresto-industria argentina.

“La certificación ordena procesos, mejora la eficiencia interna de las empresas y reduce riesgos. Hoy los mercados no discuten la sostenibilidad: la exigen. PEFC brinda herramientas clave, como los sistemas de diligencia debida, que permiten demostrar el origen legal y responsable de los productos forestales y facilitar el comercio internacional”, subrayó Omeñuka.

Escalar el sistema: PyMEs, certificación grupal y desarrollo territorial

El principal desafío identificado por la nueva conducción es escalar el sistema de certificación, pasando de experiencias emblemáticas a una adopción más amplia, especialmente entre pequeños productores y PyMEs. Para ello, PEFC Argentina priorizará procesos más accesibles, la certificación grupal como herramienta para compartir costos y el fortalecimiento de alianzas entre las asociaciones que integran la organización.

La agenda 2025–2027 también incluye un mayor diálogo con el sector público, la articulación con organizaciones de la sociedad civil y una apuesta sostenida por la capacitación técnica y la innovación. La formación de profesionales especializados, el desarrollo de capacidades locales y la difusión de buenas prácticas aparecen como pilares para garantizar una implementación efectiva de los estándares y acompañar el crecimiento del sector.

En paralelo, la entidad buscará reforzar su vínculo con la sociedad, promoviendo el consumo responsable de productos certificados. El mensaje central es claro: elegir madera, papel y productos forestales con sello PEFC no solo contribuye al cuidado de los bosques, sino que también impulsa el empleo local y un desarrollo sostenible de largo plazo, alineado con las nuevas reglas del comercio global.

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Mercedes Omeñuka (FAIMA): “Las pymes están endeudadas y sin demanda; la situación es muy compleja”

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La crisis económica golpea a las pymes madereras, caída del consumo, endeudamiento y preocupación por las importaciones

La presidente de la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), Mercedes Omeñuka, en LT17 Radio Provincia advirtió que el sector atraviesa uno de los momentos más críticos de los últimos años: sin demanda interna, con créditos impagables, costos crecientes y un avance de las importaciones que condiciona la competitividad. La combinación de baja actividad y falta de financiamiento obliga a reducir horas de trabajo, presentar procedimientos preventivos de crisis y operar con rentabilidades mínimas o nulas.

Un sector atravesado por la recesión: menor demanda, horas reducidas y tensiones financieras

La representatividad que FAIMA tiene en el entramado foresto-industrial —compuesto en un 80% por pymes— permite dimensionar el impacto de la crisis en todo el país. Omeñuka describió un escenario estructuralmente complejo: “El entramado pyme en general está complejo en el país, muy complejo, y el nuestro en particular”.

Según explicó, el problema central es la caída abrupta de la demanda interna, que limita la producción y obliga a las empresas a reducir horas de trabajo, evitar acumulación de stock y frenar inversiones. En palabras de la presidente de FAIMA: “No hay demanda… las pymes no tienen la capacidad de tener un stock inmovilizado”.

Aunque algunos segmentos vinculados al fin de año lograron sostener un mínimo nivel de actividad, la situación general muestra un freno claro. La referente empresarial confirmó que: Hay empresas trabajando con menos mano de obra o menos horas. Existen firmas que presentaron procedimientos preventivos de crisis para evitar despidos. Las pymes enfrentan endeudamiento bancario y fiscal, sin posibilidades de refinanciar ni acceder a crédito nuevo.

La dirigente fue categórica respecto del costo financiero que enfrenta el sector: “Estamos endeudadas… y el precio que estamos pagando es altísimo”.

Entre la presión de costos y la apertura importadora: un equilibrio cada vez más difícil de sostener

Además del derrumbe del consumo, la industria maderera afronta un doble desafío: costos internos crecientes y competencia importada. Omeñuka señaló que las recientes señales de apertura comercial agregan presión a un sector que ya venía debilitado: “Con las importaciones también complica… con el mueble va a pasar algo muy parecido a lo que pasó con otros rubros”.

A esto se suma una estructura de costos que las pymes no logran trasladar a precios: Aumentos en energía eléctrica, insumos y servicios. Carga impositiva elevada, que coloca al sector en “inferioridad de condiciones”. Imposibilidad de subir precios, lo que deriva en rentabilidades mínimas o directamente nulas.

Omeñuka sintetizó la situación con claridad: “Tenemos rentabilidad mínima, o te diré rentabilidad cero”.

Exportaciones: una oportunidad limitada por los altos costos locales

Si bien existe demanda externa y un tipo de cambio que “da una leve ventaja”, la presidente de FAIMA aclaró que las pymes están lejos de poder capitalizar plenamente ese escenario: “No podemos competir con productos que no tengan agregado de valor… sobre todo las que no tienen gran volumen de producción”.

Así, sólo las empresas de mayor escala —capaces de compensar precios bajos con volumen— pueden aprovechar la dinámica exportadora, mientras que las pymes quedan restringidas por: Costos internos demasiado altos. Imposibilidad de competir en productos masivos sin valor agregado. Limitaciones financieras para invertir en equipamiento y eficiencia productiva.

Expectativas con cautela y la urgencia de reactivar el mercado interno

De cara al cierre del año, Omeñuka anticipó un escenario similar al del período previo: “Al ritmo que vamos, por ahí terminamos empatados con 2024… y hasta por ahí nomás”.

Pese a que algunos indicadores del INDEC marcaron crecimientos intermensuales en madera (+7%) y muebles (+4%), estos avances están vinculados al mal desempeño del segundo semestre de 2024 y no a una recuperación real.

Sobre 2025, la dirigente fue contundente: “Hoy no se ve… no tenemos un horizonte muy claro para el año que viene”.

Los empresarios mantienen expectativas moderadas frente a: Reformas impositivas en debate. Modernización de la ley laboral, que podría mejorar previsibilidad.

Un eventual repunte del consumo, que —según la titular de FAIMA— es la única vía inmediata para reactivar la industria: “Tiene que movilizarse la economía de mercado interno, que es la que a nosotros nos afecta directamente”.

La mayor preocupación del sector, en lo inmediato, es afrontar aguinaldos, vacaciones y costos fijos en un contexto de actividad deprimida y sin horizonte de recuperación evidente.

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FAIMA remarcó que “la verdadera reactivación depende de la dinámica microeconómica”

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El pasado viernes 3 de octubre se realizó el 148° Congreso Maderero en Costa Salguero (CABA), organizado por la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA). Como cada edición, se trata de un espacio estratégico de diálogo y análisis para toda la cadena de valor de la madera y el mueble, que en esta oportunidad se realizó en simultáneo con la 1° Feria de la Madera y el Mueble Argentino, que significó un enorme desafío, pero también resultó ser un rotundo éxito. Se coincidió en que una macroeconomía previsible y estable constituye un requisito indispensable para cualquier estrategia de desarrollo sostenible. Sin embargo, se subrayó que la verdadera reactivación depende de la dinámica microeconómica: que las empresas puedan producir, vender, invertir y sostener el empleo sin ver comprometida su viabilidad económica. “El equilibrio fiscal y monetario debe ir acompañado de políticas que impulsen el funcionamiento cotidiano de las PYMES, mejorando su acceso al financiamiento, la competitividad y la demanda interna”, remarcaron los empresarios.

Durante la apertura del 148° Congreso Maderero, el secretario general de FAIMA, Daniel Vier, destacó el valor histórico del encuentro, realizado en el marco de la primera Feria de la Madera y el Mueble Argentino, “un espacio que marca un antes y un después en la visibilidad y proyección de nuestro sector”. En su discurso, remarcó la necesidad de impulsar políticas activas que coloquen a la industria como eje del crecimiento económico y advirtió sobre el impacto que la coyuntura actual —con el freno de la construcción, el atraso cambiario y los altos costos financieros— tiene sobre las pymes que integran la Federación. “El camino es trabajar codo a codo con las autoridades y con las instituciones privadas para generar soluciones y potenciar planes de acción que alivien la situación actual”, s ubrayó.

“Cada Congreso es un momento de encuentro y reflexión para nuestro sector. Necesitamos espacios donde analizar la coyuntura, pero también proyectar el desarrollo y la transformación de la foresto-industria argentina. Este año, además, lo hicimos en el marco de la primera feria nacional del mueble y la madera, que muestra el potencial de nuestras empresas y nos proyecta hacia nuevos mercados”, destacó Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA.

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, participó de la apertura del 148° Congreso Maderero y de la primera Feria de la Madera y el Mueble Argentino, a las que calificó como “un hito que marca el camino hacia la consolidación de un espacio de referencia nacional e internacional para todo el sector”. En su mensaje, destacó la potencia de la cadena de valor maderera, “que combina materias primas con industrialización, tecnología, innovación y diseño”, y subrayó el orgullo de acompañar a una industria que “representa lo mejor de la capacidad productiva argentina”.

Rappallini también llamó a recuperar la dinámica de la producción y el empleo, advirtiendo que “sin producción y sin trabajo no hay desarrollo sostenible”. En ese sentido, pidió avanzar en una agenda integral que permita “bajar el costo argentino”, con infraestructura, financiamiento, modernización laboral, sistema tributario competitivo y capacitación para los nuevos empleos que demanda la industria. Finalmente, reafirmó su convicción de que “el futuro de la Argentina es con más industria”, y valoró la necesidad de consolidar espacios de diálogo federal que fortalezcan a todos los sectores productivos del país.

EL ANÁLISIS DE LOS PROFESIONALES

La primera presentación fue de la reconocida economista Marina Dal Poggetto, a cargo del segmento de análisis económico, quien cautivo a la audiencia con su analisis sobre dinámica del modelo económico y su impacto en la actividad industrial. Ademas de su profundo reporte economico, destacó la importancia de la pirámide con tres vértices para que un modelo funcione. “Por un lado, en la punta de la pirámide, tenemos al programa MACRO económico, que es necesario para coordinar y mantener equilibrado el panorama general. Luego, en una de las puntas, tenemos la MICRO, en donde se necesita apuntalar la productividad sistémica y asegurar la consolidación fiscal. Y, finalmente, la tercera punta, está representada por la GOBERNABILIDAD, en donde es menester m antener la paz social (que no se prenda fuego la calle). Que pasen por el Congreso las reformas y que la justicia no las anule. Y, que se extienda el horizonte de las decisiones de forma irreversible. De estas 3 variables, una no puede funcionar sin la otra” recalcó.

Más tarde, fue el periodista y analista político José del Río, quien magistralmente explicó luces y sombras del escenario electoral y sus implicancias para el sector. José recorrió los casi dos años de mandato del gobierno actual, mostrando aciertos y retrocesos, desafíos y errores, acompañando con datos estadísticos y opinion lo que podría suceder antes, durante y despues de las próximas elecciones nacionales de fines de este mes (26 de octubre) “Estamos en un contexto de “campo minado”, en donde algunos políticos más tradicionales disfrutan el desgaste. Por su parte, el gobierno se repliega en un círculo cada vez más pequeño y el presidente sigue esperando por el principio de revelación. Los opositores siguen en la espera de las ventanas rot as. Y, mientras tanto, el Congreso tendrá jornadas de hiperacción”.

LOS PANELES DE EXPERTOS

Cerraron la jornada dos paneles de expertos que presentaron y debatieron sobre temáticas específicas del sector foresto industria, madera y muebles. Primero se desarrolló un Segmento foresto-industrial, en donde se debatió sobre políticas públicas necesarias para potenciar la producción y la industria forestal argentina.

Y, para cerrar el congreso, Pablo Bercovich, asesor de FAIMA en el Instituto del Mueble Argentino (IMA) y coordinador del Laboratorio Argentino del Mueble moderó un panel sobre la madera y el mueble, junto a Diego Sermoneta, director de la fabricante de muebles DIELFE, que contó su experiencia superadora para lograr la excelencia en el sector. Y, para terminar, especialistas del INTI hablaron sobre las cualidades, especificidades y características de su trabajo en la entidad para la madera y la seguridad de los muebles.

La Federación es una entidad que incluye a 28 cámaras de todo el país en el que están representada una cadena productiva compuesta por fabricantes y negocios de venta de muebles, productores de envases y pallets, pisos y revestimientos, molduras, aserraderos, carpintería en general, fabricantes de aberturas, maderas y piezas para la construcción, láminas, chapas, maderas compensadas, tableros de partículas y de fibras, pellets de madera, viviendas industrializadas y muchas más manufacturas de madera.

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