En el año en que la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA), celebró sus 90 años de trayectoria, realizó el viernes 1º de diciembre su 144º Congreso Maderero. Cada año, dos ciudades son sede para que la Federación reúna a los integrantes de las 28 cámaras que la conforman para brindarles un espacio de conocimiento, de saberes compartidos y para que se debaten y traten los temas coyunturales de la industria maderera.
En el acto de apertura estuvieron presentes Román Queiroz, presidente de FAIMA, Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires y Pablo Bercovich, director Nacional de Política Pyme en la Secretaría de Industria y Desarrollo Productivo de la Nación. El primero en tomar la palabra fue el presidente de FAIMA quien expresó su intención de colaborar con el nuevo gobierno para implementar ciertas medidas necesarias para la protección y desarrollo de la industria de la madera.
“Es imperativo que el nuevo gobierno impulse la capacidad exportadora de nuestra foresto industria, ya que ello no solo beneficiaría al sector en particular, sino que también contribuiría al fortalecimiento de la economía argentina en su conjunto. Una macroeconomía estable y un tipo de cambio competitivo son elementos esenciales para planificar negocios a mediano plazo, especialmente en el ámbito del comercio exterior” expresó Queiroz.
Y continuó: “Estos factores no solo proveerían al país de los dólares necesarios, sino que también potenciarían a las empresas del sector, dotándolas de un mayor potencial productivo y mejor capacidad instalada. En línea con el impulso exportador, es crucial promover los sectores más orientados al mercado interno de nuestra cadena, como los muebles y diversos productos de madera, incluyendo tableros y carpintería en obra. Estos segmentos productivos requieren un mercado interno robusto con un buen poder de compra y estabilidad financiera. Si bien las medidas de promoción del comercio exterior y el desarrollo del mercado interno son positivas para el sector, debemos ser conscientes de la sensibilidad de ciertos eslabones de la industria a la apertura comercial extranjera. Bienes finales como los muebles y tableros, por ejemplo, requieren una política comercial equilibrada que fomente la competencia sin descuidar la protección de la industria nacional”.
Especialmente Queiroz destacó el potencial estratégico de la construcción con madera y dijo: “La construcción con madera no solo contribuye a aminorar el déficit habitacional, proporcionando viviendas de calidad, sino que también desempeñará un papel crucial en la mitigación del cambio climático al almacenar carbono en las estructuras, generando así riqueza medioambiental de manera sostenible. En resumen, el futuro del sector maderero argentino depende de una combinación equilibrada de estrategias, tanto a nivel nacional como internacional. Con un enfoque integral y colaborativo, podemos asegurar un desarrollo sostenible que beneficie no solo a la industria, sino a toda la sociedad”, finalizó el directivo.
Luego, Martín Rappallini declaró que “tenemos que mostrar la importancia del sector industrial argentino y generar propuestas sólidas para desarrollar y fortalecer las cadenas de valor”. Y, por su parte, Pablo Bercovich destacó que “el desarrollo y el futuro del país está ligado a las pymes, que generan el 70% de empleo, y a la industria”
El cono del silencio que intentó instalar la mesa chica de la Unión Industrial Argentina (UIA) para evitar pronunciamientos políticos de cara a las elecciones presidenciales, sigue generando una rebelión de cuadros que entienden que en estos comicios se necesita un compromiso y salir a exponer una posición, ante lo que entienden es una amenaza del tándem Javier Milei y Victoria Villarruel.
El último capítulo de ese proceder tiene como protagonista a empresario misionero Román Queiroz, vocal de la UIA y empresario maderero, quien en diálogo con el diario Página 12 afirmó que “llamo a no votar esa fórmula. Con coincidencias y diferencias, la propuesta de Sergio Massa es claramente industrialista. La de Milei es aperturista, lo que para nosotros supone un riesgo muy serio”.
Queiroz, que además preside la Federación de Industriales Madereros (FAIMA), se suma así a la línea de exponerse en una posición que iniciaron el químico de Santa Fe, Guillermo Moretti, vice de la UIA; el salteño José Urtubey, de Celulosa Argentina y ex UIA; y la autopartista bonaerense Carolina Castro, quien publicó un extenso hilo en la red social X explicando por qué es un quiebre democrático y de negocios votar a los libertarios.
“Esto no es Macri o Cristina, es mucho más grave. Milei les dijo a las industrias que o se ponen a tono o quiebran, eso ya lo vimos”, dijo Queiroz. Y agregó que “nos preocupa mucho que no nombre a la industria, que haya faltado a la reunión con la UIA y, sobre todo, su política aperturista“.
El sector de la madera está integrado por unas 6000 empresas en todo el país, en su mayoría pymes. La parte de primera transformación, los aserraderos, están mayormente ubicados en la mesopotamia; y la parte de mueblería en Córdoba, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires. Al sector, las importaciones lo dejan casi afuera del mercado. Cuando ocurrió la apertura que llevó a cabo el gobierno de Mauricio Macri, se inundó la plaza de producto primario de Brasil y muebles terminados de China.
Queiroz conoce el efecto del daño importador en carne propia. En 2016, cuando se abrieron las importaciones, su empresa echó a 82 trabajadores de 220 totales y redujo un turno completo por falta de demanda. Hoy, como casi todos los empresarios industriales, tiene problemas para importar (en este caso resinas), pero sus números sorprenden: “Hoy estamos en récord, con 290 empleados, aún con los problemas que tenemos, estamos trabajando y dando empleo“, contó.
Los integrantes de la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines pusieron especial foco en las necesidades puntuales de la industria forestal y las diversas cadenas productivas de la madera: mayor apertura al comercio exterior, equilibrio en importaciones, normas de bosque nativo y de promoción de las plantaciones forestales (Ley 26331 y Ley 25080), promoción definitiva de la construcción con madera como opción habitacional sustentable, capacitación y un tipo de cambio estable, entre las principales preocupaciones.
El primero en compartir sus propuestas con el sector fue el actual jefe de Gabinete de ministros de Argentina, Sr. Agustín Rossi, quien es además candidato a vicepresidente por la Unión por la Patria, espacio oficialista que hoy tiene a Sergio Massa como candidato principal.
Para comenzar con su presentación, Rossi detalló un panorama del contexto actual, en el que hizo fuerte hincapié en que, en el mundo, tanto como en el ámbito local, han convergido diversas crisis. Especialmente en Argentina, la sequia restó 21 mil millones de dólares a las arcas nacionales, lo cual ha puesto al país en una situación única de debilidad por la baja de reservas. Incluso, se registraron 1300 barcos menos que salieron de la hidrovía.
“Estamos convencidos que el 2024 va a ser diferente. Ya para junio vamos a poder equilibrar la situación, porque tenemos recursos y planes que nos auguran esas mejoras. Estamos camino a la balanza energética, gracias al gasoducto, tanto en su situación actual, como en los próximos pasos, que ya contemplan la segunda etapa y una gran apertura hacia la exportación de gas a toda América latina” explicó Rossi. “Es muy importante destacar, asimismo, que vamos a fortalecer las reservas, llegando a mitad del año próximo a 24.400 millones de dólares, así como apuntamos a estabilizar el tipo de cambio, bajar la inflación y aumentar el consumo interno. Esperamos exportaciones para 2027/2028 que llegarían hasta los 130 mil millones de dólares”
“Nuestra filosofía de gobierno es siempre de trabajo y produccion, tratando de ordenar la macro, pero cuidando siempre los recursos de nuestro país y su gente. Hemos tenido que aprender a administrar la escasez este último tramo, con una herencia pesada y situaciones externas adversas que esperamos se ordenen pronto. Justamente, es meritorio nombrar con orgullo lo importante que consideramos el ingreso reciente a los BRICS, ya que con China e India tenemos los lazos más profundos en cuanto a nuestra produccion agropecuaria, porque son el primer destino. Lo mismo sucede con la manufactura, que es Brasil nuestro principal socio, que recibe el 70% de nuestra producción” detalló el candidato. “De hecho, creemos que el Banco de los BRICS puede ser una nueva forma de financiamiento. Nuestra mirada es siempre ser defensores y aliados del desarrollo de la indust ria nacional, siempre con una mirada social que lo acompañe”.
LAS MEDIDAS PARA SECTOR
Consultado por diversos representantes de las 28 cámaras que conforman FAIMA, Rossi se vio sinceramente interesado en llevar las dudas y consultas puntuales que variaron desde las trabas al comercio exterior y los tipos de cambio, hasta la capacitación de mano de obra calificada para abastecer la demanda de trabajo técnico genuino en las pymes madereras del interior.
“Hay que ordenar el tema importaciones, para poder convivir con la industria nacional, sin frenar y promover su desarrollo. Somos aliados de las pymes y tratamos siempre de corregir las distorsiones que se puedan generar. Con medidas que apuntan a sostener el trabajo y promover la produccion pyme, como por ejemplo el Programa Crédito Argentino, que ya tomaron más de 1300 empresas o el subsidio de tasas, entre otras”.
Puntualmente sobre la construcción con madera, se le consultó sobre el empujón final necesario para lograr el verdadero despegue de la industria, teniendo en cuenta el potencial inigualable del país en este mercado. “Estamos siempre abiertos a nuevos sistemas constructivos, habrá que establecer un estudio de posibilidades, costos, tiempos y otras variables y luego, con el modelo concreto en mano, avanzar en su desarrollo”. Rossi se comprometió a llevarle esta propuesta al ministro de Hábitat para su evaluación y posible puesta en marcha. “De hecho, este mes cumplimos 36 meses consecutivos de empleo asalariado, sobre todo en los sectores hotelería, gastronomía y construcción, lo que demuestra que es un sector que consideramos motor del desarrollo”.
Finalmente, sobre tema de forestación se le explicó la necesidad de una revisión de la Ley de Bosques Nativos, para poder ponerlos en valor y actualizar la ley, que ya cuenta con 15 años de antigüedad. Se destacó, además, el gran rol que pueden tener los bonos de carbono. Y, sobre la ley 25080, se pidió puntualmente por la activación de su financiamiento y su futura prorroga en 2029.
El segundo expositor fue el Economista Gerardo Alonso Schwarz del equipo de Fundación Mediterránea, entidad que lidera los proyectos económicos del espacio de Patricia Bullrich, candidata a presidente por el espacio político Juntos por el Cambio.
En su presentación, Schwarz habló de un cambio fundamentado en 3 ejes principales: estabilización macroeconómica, reforma del sector público y fundamental, quitarle obstáculos al sector privado para crecer y desarrollarse. En ese contexto, se vienen desarrollando talleres con los principales actores y referentes de las diferentes industrias de Argentina (vinos, ganadería, etc.) y el sector forestal y foresto industrial también estuvo presente. Allí, entre 60 y 70 representantes de la industria (aserradores, plantaciones, plantas de celulosa, energía, etc.) de tamaños diversos y provenientes de la Mesopotamia, principalmente (la principal región donde esta industria se desarrolla hoy) se reunieron para debatir las principales demandas del sector y sus posibles soluciones, dentro de las políticas de este espacio políti co.
El economista destaca, como visión general, “grandes oportunidades de crecimiento, especialmente nos sorprendió mucho el sector de construcción con madera. Vale destacar también los servicios ambientales de esta industria y un prominente futuro en cuanto a los bonos de carbono”, comentó. “Si vamos a las realidades del sector vemos que está muy atomizado y con algunos intereses sectoriales contrapuestos. Especialmente, en cuanto a su institucionalidad – hoy representada solamente por una dirección nacional – detectamos una muy baja calidad informativa en cuanto a la materia prima a utilizar (madera), su ubicación, tipo y calidad”.
“Vemos como punto de partida un claro enfoque a un sistema con base industrial, con mayor apertura económica. Sea cual sea el próximo gobierno, hay muy pocas balas de plata y eso nos obliga a orientar y pensar muy bien las prioridades. Por eso, planificamos nuestra propuesta en torno a ciertos ejes principales: mejor aprovechamiento del recurso forestal, reconversión productiva de las empresas, desarrollo de servicios, orientación a la exportación, RRHH calificados, disponibilidad de materia prima, todo en un contexto de gran capacidad de sostenibilidad y la ventaja competitiva que tiene la madera en cuanto a captación de carbono”.
Las propuestas apuntan a atraer inversiones que motoricen más financiamiento, una clara reconversión industrial (aumento de la escala de trabajo, erradicar al máximo la informalidad laboral, promover la exportación, colaborar en la reducción de los costos de logística y transporte (ley de cabotaje, consolidaciones de puertos, bitrenes y ferrocarriles y soluciones de fletes internos) En cuanto a RRHH, vemos que se van a necesitar cada vez más recursos calificados y por eso vamos a promover – además de una reforma laboral – las formaciones técnicas, de 2 o 3 años de duración, que puedan preparar a los jóvenes para un futuro de empleo formal calificado. Estamos hablando de redefinir el plan integral con especial acento en la industria, porque el sector puede realmente marcar una gran diferencia en el desarrollo de la econ omía nacional” puntualizó Schwarz. Por último, mencionó la necesidad de avanzar en un norte de apertura económica cuya búsqueda es conectar a Argentina con el mundo a través de una mayor presencia de importación de bienes finales y bienes de capital sin subsidios de tasa de interés que generan ficciones insustentables”, finalizó el economista.
Cerró la tarde y la jornada el actual gobernador de Córdoba y candidato a presidente en las próximas elecciones, Juan Schiaretti. Educación, equilibrio y superávit fiscal, profunda política federal, un Banco Central autónomo son algunos de los ejes de su política. Generación de dólares, atacar los subsidios a los servicios y a la evasión y una transición a un tipo de cambio administrado, como existe en la región, también son parte fundamental de la propuesta.
“La piedra basal para un programa de estabilización es administrar bien los recursos. No podemos plantear medidas fantasiosas ni tampoco apoyar la emisión descontrolada. Argentina es un país con gran nivel de complejidad, con lo cual no podemos atarnos a otra moneda, porque entraríamos en otra crisis cíclica como ya experimentamos. Tampoco un sistema bimonetario que claramente nos lleva a una hiperinflación”, explicó Schiaretti. “Lo que necesitamos es volver a la cultura de la producción y del trabajo. Más inversión, para más producción y más trabajo. Es una ecuación sencilla”.
Además, hizo hincapié en la necesidad de fundar un gobierno que realmente tenga un espíritu federal, con respeto por las diversas economías regionales y con capacidad de gestión y apoyo a la internacionalización productiva, con políticas impositivas diferenciadas, créditos y reformas laborales.
“No podemos vivir en un país en el que es más barato importar cosas que producirlas porque no tenemos un dólar acorde. Es fundamental que podamos establecer un tipo de cambio competitivo, con el sector privado de nuestro lado, no del enemigo. Hay que volver a ser un país normal, tan sencillo como eso” cerró el Gobernador.
El presidente de la Federación Argentina de la Industria de la Madera, Román Queiroz, cuestionó la economía post elecciones PASO, pero responsabilizó al sector privado por la incertidumbre económica y la inflación.
En una entrevista con Radio Open 101.7, habló de complicidad de la sociedad que remarca precios “por las dudas” y de proveedores que no quieren entregar mercaderías.
“No tenemos proyecciones. Esta semana fue de muchos problemas, pero los argentinos somos parte de ese problema, En el sector privado somos cómplices, todos y me incluyo. Todos tocamos la lista de precios. Entiendo que queremos protegernos, pero tenemos que hacernos cargo también”.
El empresario maderero refirió que la inflación también es responsabilidad del privado. “Si sube el dólar oficial subimos los precios, si sube el Blue, también. No todo es culpa del sector político, si creemos eso estamos equivocados”.
En referencia a la sorpresa de la elección de Javier Milei, Queiroz fue contundente: “Todos los modelos son discutibles menos el de Milei”. Al respecto, señaló que lo votan “porque es un loco y grita”, pero no tiene un modelo sino “maneras de intentar gobernar”.
“La gente vota en contra de sus propios derechos. Tenemos que ver qué hicimos para que la juventud haya votado a Milei. Es culpa nuestra por no llevar la política a nuestras casas y hacer pensar que la política es solo lo económico”, opinó.
Por otro lado, el titular de FAIMA se refirió a la situación del sector productor que esta semana tuvo problemas. “Todo subió un 20% y los distribuidores no quieren vender sus productos porque no saben qué precio fijarlo”.
Queiroz asumió que más allá de los errores económicos de los últimos gobiernos, “desde el sector privado también somos cómplices” porque suben los precios “por las dudas”, ante la incertidumbre y buscando protegerse.
En el Día Internacional de las PyMEs, la Federación Argentina de la Industria Maderera (FAIMA) llamó a los candidatos que buscan conformar el próximo gobierno, a pensar en estrategias que acompañen al desarrollo de las pequeñas y medianas empresas de la foresto-industria, teniendo como eje central la construcción de viviendas de madera.
“Los gobiernos provinciales y nacionales deben tener como eje central la construcción con madera. Esto solucionaría dos problemas de nuestro país: por un lado, el déficit habitacional, y por otro, generaría una tracción importante para el sector en toda su cadena de valor”, precisó el presidente de FAIMA, Román Queiroz.
Desde la Federación advirtieron que no se cumplen los acuerdos realizados en el 2.017, donde se estableció que el 10% de la construcción de viviendas sociales se realizarían en madera “Mientras que no sea un eje central promocionar la construcción con madera y fomentar el mayor uso de materiales de madera en los planes habitacionales, no se logrará que la industria forestal en el país mantenga un ritmo sostenido de producción”, indicó Queiroz.
“Una casa construida con madera, que luego debe ser habitada y complementada con muebles, activa la mano de obra de toda la cadena foresto-industrial, y sería una solución frente a un mercado interno deprimido y los bajos niveles de exportación actuales”, señaló.
FAIMA representa a 28 cámaras empresarias distribuidas por todo el país, que nuclean en su interior alrededor de 1.500 empresas, la mayoría PyMEs, las cuales poseen un verdadero efecto derrame en los pueblos donde se encuentran instaladas. En términos económicos, el sector genera aproximadamente 60.000 empleos en forma directa, sin contar la amplia cadena de industrias y servicios que dependen de él.
Mercados recesivos
La situación de la industria maderera no es ajena al contexto país. Con un tipo de cambio inestable, precios internacionales bajos, disminución del consumo externo y recesión en el mercado interno, la foresto-industria atraviesa momentos complejos.
A partir de la pandemia, el sector tuvo un crecimiento, los precios internacionales de los productos nacionales tuvieron un incremento en dólares, por tal motivo, las empresas incorporaron tecnología y mano de obra para hacer frente a la demanda. Luego, el mercado externo sufrió una fuerte caída y bajó la demanda de los productos nacionales, aumentaron los fletes marítimos y los precios dejaron de ser competitivos. La industria se volcó al mercado interno, al punto de que hoy hay más oferta que demanda.
La secretaria de FAIMA y presidenta de la Asociación Maderera de Corrientes, Mercedes Omeñuka, explicó que, “en lo que respecta al mercado interno, estamos viendo una fuerte caída en las ventas, en algunos casos hasta el 50%, y se nos hace muy difícil trasladar los costos a los precios, teniendo en cuenta el incremento de la energía. Así mismo, no hay efectivo y los plazos de venta se extendieron”.
“Es muy difícil sostener la actividad. No tenemos ninguna posibilidad de proyectar más allá del mes en curso. Tenemos industrias con sobrestock, sin rotación ni ventas. Necesitamos que el Gobierno tome medidas para incentivar el consumo interno, a través de viviendas y obras públicas”, concluyó la empresaria correntina.
En Argentina existen más de 500.000 pymes y FAIMA está formada en su inmensa mayoría por ellas. “Las pymes deben ser cuidadas y, por sobre todas las cosas, alentadas a crecer, ya que son formadoras de empleo que permanecen en el tiempo y donde muchas veces se percibe un entorno de amistad y familiar en su conducción”, indicó el Coordinador del Departamento de Bosques Nativos de FAIMA, Daniel Loutaif.
Asimismo, el Loutaif agregó que necesitan políticas públicas que no pongan en un pie de igualdad a las pymes con las grandes empresas en aspectos como el financiero, impositivo y el costo laboral, por nombrar solo los más importantes. “Solo así las pymes se transformarán en el verdadero motor de desarrollo en la Argentina”, advirtió.
Una solución habitacional y ambiental
Desde FAIMA aseguraron que el país tiene un déficit habitacional histórico, que está alrededor de los 3 millones de viviendas. Las viviendas construidas año a año sirven para suplir el crecimiento de la población, pero no disminuye el déficit.
A pesar de que no existen datos certeros, si se toma la cantidad de viviendas construidas por las empresas de mayor producción, se puede inferir que se construyen anualmente alrededor de 3.000 viviendas de madera en todo el país, con una capacidad instalada para la producción de alrededor de 7.000 unidades por año.
En los últimos años, la madera ha resurgido como el material estrella en construcción sostenible en el mundo, ya que es más eficiente en el consumo energético y reemplaza productos no renovables y con alto nivel de emisión de gases de efecto invernadero como cemento, hierro, aluminio.
Con las casas de madera se retira el carbono del ambiente, mientras que la huella de carbono del proceso constructivo es cero o positiva. Por otro lado, para su disposición final, es renovable y reciclable. Estas características no solo ayudan a la mitigación del cambio climático en toda la cadena productiva, sino, además, a una bioeconomía circular, y con ello, a opciones más sostenibles e inclusivas, dada la alta creación de empleo que genera, aportando al crecimiento y desarrollo económico.
“La construcción de viviendas con madera puede ser una solución muy importante para el sector. Si se construyen dos mil viviendas de madera por mes, el problema de la sobreoferta estaría resuelto, se generarían más puestos de trabajo, las pymes podrían subsistir y se solucionaría el problema habitacional. Hace falta una decisión política”, finalizó Queiroz.