Federico Sturzenegger

Sturzenegger sin autocrítica: dijo que el mercado no lo supo leer y por eso intervino para frenar suba del dólar

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El titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, habló esta mañana durante la Expo EFI donde justificó la intervención que realizó la entidad monetaria para contener la suba del dólar en las últimas semanas.
Con su habitual jerga técnica, pero cargada de contenido político, Sturzenegger pareció dirigir un tiro por elevación al ala política del Gobierno Nacional que presionó para que modificar a las metas de inflación en diciembre pasado y empezar a bajar las tasas de interés para apuntalar la recuperación de la economía.
Sturzenegger dijo que el mercado reaccionó con incertidumbre a esos movimientos, y por una “lectura errónea” se inclinó por la divisa norteamericana, haciendo subir su cotización y obligando al BCRA a meterse vendiendo dólares para contener la suba del billete verde.
“En 2016 comenzamos a recorrer un proceso de lucha contra la inflación, basado en un esquema novedoso para la Argentina: metas de inflación con tipo de cambio flotante”, comentó el funcionario. El titular del Central mostró con cifras que entre junio de ese año y febrero del 2018 la inflación núcleo interanual “bajó en todos los meses excepto dos” y pasó de un 39,4% hasta un 21,6 por ciento.
Sin embargo, Sturzenegger reconoció que “el proceso de desinflación” no ha sido tan lineal en los primeros meses de este año y dijo que la baja de la tasa de referencia del 28,75% al 27,25% instrumentada en enero, así como el cambio de las metas de inflación generaron incertidumbre sobre el futuro de la política monetaria (ahí parece haber un tiro por elevación al ala política de la Casa Rosada).
“En este contexto, frenamos la baja de tasas el 23 de enero y decidimos luego intervenir en el mercado de cambios para interrumpir esa dinámica que, a nuestro juicio, surgía de una lectura económica errónea de la política monetaria esperada”, añadió.

Esta última declaración es bastante discutible, porque Sturzenegger lo que está diciendo es que el dólar sube porque la gente inmediatamente lee (en este caso, correctamente) que la política monetaria es laxa (tasas bajas). Otros dicen que el mecanismo es distinto. Las tasas bajan y por ende, la enorme masa de dinero en Lebacs (1,2 billón de pesos) empiezan a buscar refugio en el dólar.
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El BCRA mantuvo su tasa de política monetaria en 27,25%

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El BCRA decidió este martes mantener su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, en 27,25%.
A través de un comunicado el Banco Central informó que mantendrá su tasa de política monetaria. El comunicado lo hizo apenas una hora después de conocerse los datos del INDEC.
El Banco Central (BCRA) mantuvo este martes su tasa de Política Monetaria -medida a través del corredor de pases a 7 días- en 27,25%, debido al registro elevado que refleja la inflación.
“Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) indican que la inflación núcleo de marzo se mantendrá en registros elevados”, subrayó el ente monetario en un comunicado de prensa.
La autoridad monetaria dedicó dos párrafos, en su comunicado de política monetaria, a la acción llevada en el mercado mayorista del dólar. “Una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría justificada”, remarcó. La entidad considera que la suba del dólar impacta en los precios domesticos y la inflación.
En el último mes el Banco Central interviene periódicamente con el objeto de mantener controlado el precio del dólar en el mercado mayorista. En el tercer mes del año la autoridad monetaria ya volcó cerca de u$s 2000 millones para lograr ese objetivo. El apetito por el billete estadounidense y la falta de liquidaciones de agroexportadores son dos factores que se confluyen y ayudan a la escalada.
El comunicado:
La variación de precios en febrero fue de 2,4% para el nivel general y 2,1% para el componente núcleo. Con estos resultados, la inflación interanual alcanzó un 25,4%, mientras que su componente núcleo registró un 21,6%. En cuanto a su descomposición regional, la inflación de febrero se ubicó entre 2,0% en el Noroeste y en la Patagonia y 2,6% en el GBA y en Cuyo.
En las últimas dos semanas también se conocieron los datos de inflación de febrero correspondientes al Sistema de Precios Mayoristas. Los registros se ubicaron entre 4,8% y 5,6% respecto al mes previo. Cerca de un 30% de estas cifras refleja cambios administrativos en el precio pagado por las distribuidoras de gas residencial a los productores. Los incrementos interanuales de los precios mayoristas se ubicaron en un rango que va de 26,3% para el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) a 27,1% para el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP).


Las estimaciones y los indicadores de alta frecuencia de fuentes estatales y privadas monitoreados por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) indican que la inflación núcleo de marzo se mantendrá en registros elevados.
El BCRA considera que la aceleración de la inflación de los últimos meses es transitoria y que se debe a los fuertes aumentos en precios regulados y a la rápida depreciación del peso entre diciembre y febrero.
En la visión del BCRA, una vez superados estos factores transitorios la inflación consolidará su tendencia a la baja. Cuatro motivos fundamentan esta perspectiva favorable. La política monetaria es más contractiva que la observada durante la mayor parte del año pasado. Las negociaciones salariales están pactándose de manera consistente con la meta del 15%. El proceso de ajuste de precios regulados se desacelerará fuertemente después de abril. Finalmente, el nivel relativamente elevado del tipo de cambio real y la propia acción del BCRA llevan a no prever, en los próximos meses, depreciaciones significativas del peso.
El BCRA advirtió en su último comunicado que veía una divergencia entre la presión sobre el valor del peso y su visión sobre la política monetaria. En consecuencia, continuó interviniendo para sostener el valor de la moneda, en la convicción de que una depreciación mayor a la ya ocurrida no estaría justificada ni por impactos económicos reales ni por el curso planeado de su política monetaria y que, de no evitarse, tendría el potencial de ralentizar el proceso de desinflación.
La intervención cambiaria, sin embargo, es un complemento y no un sustituto de la política monetaria. El BCRA considera que el actual sesgo de su política es adecuado en su escenario base en el que, una vez concluidos los impactos transitorios arriba mencionados, la inflación desciende al sendero buscado. El BCRA está listo para actuar, ajustando su tasa de política monetaria, si ello no ocurre.
Con toda la información disponible, el BCRA decidió mantener su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, en 27,25%.
El Banco Central conducirá su política monetaria para alcanzar su meta intermedia de 15% en 2018.

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Sturzenegger: “Si alguien no quiere una Lebac, yo le doy la plata y se acabó”

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A continuación, reproducimos una entrevista exclusiva que el diario La Nación realizó con el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. El funcionario, evidentemente, evitó de antemano referirse al dólar y a otras cuestiones de la política monetaria pero sin embargo, ofreció algunas definiciones sobre el final de la entrevista.

La oficina de Federico Sturzenegger está tomada por Star Wars. Entre la bandera argentina y el cuadro de José de San Martín emergen varias de las figuras emblemáticas de la saga de la que es fanático. Allí es donde analiza a diario el devenir argentino, pero también el global, y es justamente en ese lugar donde se prepara para los debates de fondo que comienzan mañana en el G-20 de ministros de Economía y banqueros centrales del que será coanfitrión.

-¿Cuál es su mirada sobre el rol de la Argentina en el G-20?
-El rol de la presidencia argentina es darle lugar a un debate que se dé de manera constructiva, más allá de que nuestro país tenga una posición tomada de sumarse al multilateralismo. Hay muchísimo para ganar en tanto nos abramos al mundo.

-Cada G-20 emite un comunicado con las recomendaciones más generales, hacia dónde va el mundo. Acá debemos buscar un equilibrio entre lo que los distintos países van a querer. Es una síntesis de hacia dónde van los debates.
necesidad de tratar de cambiar los regímenes de paraísos fiscales y sociedades offshore…
-Hay muchos trabajos sobre los tratados bilaterales o multilaterales de compartir información, que es básicamente la manera de acotar espacios. Me parece que hoy no está en ese punto. Es una agenda en la cual se entendió qué hay que hacer, se está trabajando y por eso los criptoactivos van a ser un tema central.
-¿La decisión es ir terminando con los paraísos fiscales?
-Claro. Pero la manera de hacerlo es ir compartiendo información.
-¿El tema del endeudamiento está superado para el G-20?
-Se habla mucho de eso en la sesión de economía global y las vulnerabilidades. Si un país tiene deuda en dólares y las monedas se van a depreciar respecto del dólar, eso genera algún tipo de vulnerabilidad.
¿Le preocupa el nivel de deuda argentina?
-No. Tenemos un nivel de deuda bajísimo. La Argentina parte de niveles netos bajos. Así que, más allá de tener que hacer un proceso de convergencia hacia niveles de deuda más bajos, no es un tema.
-¿Cómo juega tener una inflación alta y ser anfitrión?
-Todo el mundo entiende que la Argentina está en proceso de normalización de su economía y que elegimos una transición de convergencia fiscal gradual, que provoca una transición en la desinflación. Ante la definición de que la convergencia sería gradual, implicaba que el Banco Central tendría que hacer transferencias al Tesoro, aunque de manera decreciente, por lo cual tendríamos que tolerar niveles de inflación decrecientes por un tiempo. Todo el mundo lo entiende. No se discute mucho en el G-20, pero sí en el encuentro previo. Lo interesante es que la referencia al tema es como la missing inflation, o sea, el eje pasa por tratar de subir un poco la inflación en algunos mercados, que es algo que no logran.
-O sea que la Argentina tiene una especie de caso de éxito.
-La Argentina está fuera de cuadro al respecto. Pero muchos países la hemos vivido: están Chile, Brasil, Turquía, los países del este europeo. Todos tienen cercano en la memoria que es un proceso con complejidades. Muchos se sorprendieron de que la inflación en la Argentina cayera 15 puntos.
-¿El rol de los bancos centrales y esta flotación administrada que se hace en nuestro país es parte de esa agenda?
-No. Está totalmente instalado que el tipo de cambio debe ser flotante. La medicina que se necesita ya se sabe cuál es. Si alguien quisiera que en julio no tuviéramos más inflación, se sabe qué hacer. Pero uno trata de buscar una trayectoria de desinflación similar a 2017, cuando la economía creció 4% punta a punta con reducción de la inflación. Entonces, una de las máximas, que todos los países entendieron, es la flotación del tipo de cambio.
-¿Cómo se relaciona con el crecimiento?
-La economía entra en su séptimo trimestre de crecimiento y ha sido parejo: 1% por trimestre, no serrucho. Es, en el período reciente, un proceso de crecimiento con la menor volatilidad. Eso es gracias al tipo de cambio flotante que hace de amortiguador cuando los capitales entran, lo que atempera la demanda agregada, pero la contracara es que en el momento en que haya un shock externo o se reduzca el déficit de cuenta corriente el propio tipo de cambio genera su ajuste y que la economía siga creciendo.
-¿Qué tan contento está en el sillón del Central?
-La verdad es que nosotros tenemos la tarea central de bajar la inflación y todo el equipo está absolutamente convencido de que lo vamos a hacer. Nuestro sueño es que terminemos el mandato haciendo que la inflación sea un tema superado.
-¿Se están aplicando los mecanismos correctos?
-Claro. Estamos buscando que en 2018, 2019 y 2020 se reproduzca el escenario de 2017, con una baja pronunciada de la inflación, pero con crecimiento de la economía. Ese es el sendero que hemos decidido transitar. Lo que hay que ver es la trayectoria con la cual se hace. Estamos comprometidos para que eso implique no tener más ese problema. No hay que ser escandinavo para resolver el tema: tenemos que ver qué hicieron nuestros vecinos de Brasil, Chile, Paraguay o Perú.
-Respecto de las críticas al furor de las Lebac, ¿cuál es su análisis?
-No creo que los que hayan comprado Lebac hayan sido parte de un furor. Acá no hay ninguna vaca atada. La Lebac es un instrumento de inversión en pesos, como podría ser una letra del Tesoro o un plazo fijo, que tiene tasa de retornos con magnitudes similares. Mucha gente compara el retorno en dólares, para un inversor externo, y eso no lo puede calcular nadie, porque hay momentos donde el tipo de cambio se aprecia y te puede dar una tasa interesante, pero cuando se deprecia, te puede hacer perder dinero. Cuando se mira al largo plazo, eso siempre tiene equilibrio. No sé quién puede hablar de furor, porque los que invirtieron en busca de dólares perdieron, al menos en los últimos meses, significativamente. Y hay que entender por qué el Central emitió las Lebac: decidimos comprar US$40.000 millones de reservas.
-¿Cómo impacta en el resultado?
-Cuando se compran reservas, se emiten pesos, y esos pesos los tenemos que esterilizar para evitar inflación. Hoy tenemos un activo que rinde. Lo que juega acá es cómo rinde ese activo versus cómo nos cuesta ese pasivo. Cuando llegamos el 1º de marzo de 2016, cuando se terminaron los dólares-futuros, teníamos $400.000 millones de Lebac. Hoy ese número llegó a $1,2 billones, que podría lucir como un aumento, pero compramos US$40.000 millones, en diferentes momentos y a diferentes precios. ¿Y cuánto valen? Tomá un número tipo de cambio o valor del dólar de hoy, como puede ser $20, y vas a ver que serían $800.000 millones. Si hoy alguien no quiere una Lebac, yo le doy ese activo (l plata) y se acabó. No es que tengo una pérdida ni un desequilibrio en mi patrimonio. Al contrario, tengo un activo que en momentos de dificultad vale más. Que la gente tenga la tranquilidad de que las Lebac están ahí porque el BCRA decidió tener US$62.000 millones de reservas. El tipo de cambio flotante es el guardián de que la economía real no va a sufrir frente a los cambios en el mundo. Y, a fin de cuentas, la idea de que el dólar sube o baja va a ser lo que nos permita desenganchar a la gente del dólar, un proceso que lleva tiempo y se va a consolidar cuando termine de bajar la inflación.

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Las cinco claves económicas de la semana que pasó: El BCRA no tocó tasas y la inflación no cede

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A continuación, repasamos cinco noticias económicas de impacto nacional y local en la semana que concluyó ayer.
#Uno. La inflación sigue alta
El INDEC dio a conocer el jueves el dato de la suba de precios del mes pasado en relación a diciembre. La región NEA tuvo una variación de 2,0% respecto al mes anterior y del 22,7 % interanual. La inflación nacional fue del 1,8% en relación a diciembre, en términos interanuales, la suba de precios en comparación a enero de 2017 fue del 25%, señala el mismo informe.
Todo parece indicar que a este ritmo, el Gobierno tendrá incluso problemas para cumplir con la nueva meta que fue “flexibilizada” el 28 de diciembre último.
#Dos. aumento a jubilados
El Gobierno nacional oficializó el primero de los cuatro aumentos previstos en el año para los jubilados y para la Asignación Universal por Hijo (AUH), que a partir de marzo será de 5,71%, correspondiente a la Ley de Movilidad Jubilatoria. La misma se votó a fines del año pasado y generó graves incidentes frente al Congreso.
# Tres. Tasas de interés sin cambios
Luego de dos bajas, el Banco Central decidió mantener sin cambios la tasa de política monetaria en el 27,25% dado que los indicadores de alta frecuencia muestran signos mixtos acerca de la evolución de los precios en las primeras semanas del año. En otras palabras, el BCRA está diciendo que hay más inflación de la que debería haber.
Algunos vieron la jugada como una restauración del poder de Federico Sturzenegger : sobre el mercado. Otros, en cambio, razonan: ¿Qué otra cosa podría haber hecho?
Si subía las tasas, iba en contra de los deseos de Macri y buena parte del Gabinete, que miran cada vez con más desconfianza la estrategia -carísima- de intentar parar la inflación con rendimientos altos del dinero, que atentan contra la argentina productiva. Por otro lado, si decidía bajar las tasas, había mucho temor que parte del dinero depositado en Lebacs, se fuer al dólar.
# Arrancó la negociación por el precio de la yerba.
Esta semana comenzó en el directorio del INYM la negociación semestral para actualizar el valor de la materia prima, que está en $6 y $23,1 (canchada) respectivamente.
Los directores decidieron, como era previsible, pasar a un cuarto intermedio. Para este miércoles se volverán a ver las caras, probablemente con cifras concretas. Se habla que los productores pedirían entre 7 y 8 pesos por el kilo de hoja verde. Por el lado de la industria, algunos proponen que no haya variaciones, así no siguen subiendo los costos que asfixian a la molinería en muchos casos.
# Cinco. ¿Podrá Argentina volver a ser un  mercado emergente?
Esta semana, el banco de inversión JP Morgan señaló que ve como una posibilidad cada vez mayor que el país obtenga un ascenso al índice de mercados emergentes de MSCI este año. El gigante financiero había anticipado estimaciones similares el año pasado, pero finalmente el ingreso al índice fue postergado por un año.
Y estimó que de confirmarse la salida del mercado local de la categoría de frontera entrarían flujos al país por u$s 5500 millones, mucho más que los u$s 1400 millones que el mismo banco estimó el año pasado.
Cabe destacar que este “flujo” se trata de dinero que iría a la Bolsa para inversiones en acciones, principalmente. Algo que sin duda haría subir las cotizaciones y la capitalización bursátil de las empresas que allí operan.
 

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El Banco Central bajó la tasa 75 puntos básicos, más de lo que se esperaba

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El Banco Central (BCRA) anunció ayer una baja de 75 puntos básicos de la tasa de política monetaria, que quedó ubicada en el 27,25% y que fue mayor a la que esperaban en el mercado.
Se trata de la segunda baja desde el cambio de metas de inflación anunciado por el Gobierno el mes pasado, considerando que el martes 9 la autoridad monetaria recortó también 75 puntos básicos el centro de corredor de pases a 7 días.
La tasa de interés de referencia del Banco Central luego se traslada al resto de los instrumentos del organismo, como las Lebacs y establecen una referencia sobre el costo del dinero que, más tarde, bancos, financieras y otros prestamistas pasan a la economía real.
Pero además, tiene un gran impacto sobre el dólar ya que actualmente existe un stock de dinero en Lebacs mayor a 1,1 billón de pesos, que ante la menor modificación a la baja de la tasa pueden pasar, en parte, al dólar haciendo subir las cotizaciones.
Tras la decisión, que se tomó ayer después de las 17 cuando el mercado cambiario estaba cerrado, el BCRA difundió el habitual comunicado donde explica la decisión.
Con un lenguaje algo intrincado, el organismo que dirige Federico Sturzenegger busca tratar de explicar que la decisión está fundamentada en información dura que apoya la tesis de una presunta desaceleración de la inflación.
Cuando todo el mundo sabe que el organismo recibió fuertes presiones del Gobierno Nacional para que relaje la política monetaria, no frene la débil reactivación económica con un costo del dinero alto y además, vaya desactivando la enorme “bicicleta financiera” que armó en torno a las Lebacs y, en menor medida, los pases.
Por eso, en el comunicado que acompañó a la medida se “enredó” en explicaciones como las que siguen:
El BCRA recordó que “el 11 de enero se publicó el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC, donde se informó que la variación de precios en diciembre fue de 3,1% para el nivel general y 1,7% para el componente núcleo. Como se preveía en el comunicado del 9 de enero, se reflejó el fuerte aumento de precios regulados (en especial, gas y electricidad) y cierta incidencia directa de esos precios en la inflación núcleo. Con estos resultados, en 2017 la inflación nivel general alcanzó 24,8%. En cuanto a su descomposición regional, la inflación de diciembre se ubicó entre 2,2% en la región Noreste y 3,4% en el GBA”.
En las últimas dos semanas, añadió la autoridad monetaria, “también se conocieron los datos de inflación de diciembre correspondientes al Sistema de Precios Mayoristas. Las variaciones de los índices de precios mayoristas se ubicaron entre 1,6% y 1,8% respecto al mes previo, mientras que sus incrementos interanuales se ubicaron en un rango que va de 17,9% para el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) a 18,8% para el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM)”.
La autoridad monetaria puntualizó que “si bien la inflación minorista de 2017 se redujo en casi 12 puntos porcentuales frente a la de 2016, la desinflación no fue tan rápida como la buscada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Como ya se comentara en oportunidades anteriores, tanto una relajación prematura de la política monetaria entre octubre de 2016 y marzo de 2017 como el aumento de precios regulados por encima de lo estimado por el BCRA explican centralmente el desvío respecto de la meta intermedia del 2017”.
Comentó que “la política monetaria incrementó significativamente su sesgo contractivo a partir del segundo trimestre del año pasado, a través tanto de subas de la tasa de política monetaria como de la operatoria en el mercado secundario de Lebac. Así, a partir de mayo de 2017, la economía retomó el ritmo de reducción de la inflación núcleo previsto en el Informe de Política Monetaria de enero de 2017, quebrando en la segunda mitad del año la persistencia que traía desde 2016. Sin embargo, al haberse partido de un nivel de inflación más alto que el esperado por el desvío acumulado en la primera parte del año, la tasa de inflación quedó por encima de la meta de inflación intermedia fijada para 2017”.
“La continuación del ritmo de desinflación de cara a 2018 se ve beneficiada por condiciones iniciales más favorables que las de 2017. El sesgo contractivo de la política monetaria es mayor con una tasa de interés real muy superior a la de inicios de 2017. Se espera un incremento de precios regulados de 21,8%, mientras que en 2017 estos precios aumentaron 38,7%. Asimismo, la distancia entre la inflación, tanto núcleo como nivel general, de fin de 2017 y la nueva meta de inflación es mucho menor que a fines de 2016”.
En este contexto de nuevas metas y una proyección de precios regulados más moderada, dijo el organismo, si bien los indicadores de alta frecuencia presentan signos mixtos, el sesgo contractivo actual de la política monetaria es aún algo elevado. Por eso, con toda la información disponible, el BCRA decidió reducir su tasa de política monetaria, el centro del corredor de pases a 7 días, en 75 puntos básicos a 27,25%.
Aseguró que “será cauteloso en la adecuación de la política monetaria al nuevo sendero de desinflación, siempre buscando que la evolución de la desinflación sea compatible con la trayectoria buscada”. Al tiempo que agregó que “conducirá su política monetaria para alcanzar su meta intermedia de 15% en 2018”.

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