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Filmus: “Los diputados de las provincias que votaron contra el Presupuesto, se pegaron un tiro en los pies”

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En diálogo con la prensa, el Ministro de Ciencia se refirió a la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que no figura en la prórroga efectuada para este año.

En el marco de la entrega de los premios Distinción Investigador/a de la Nación Argentina 2021 realizada hoy al mediodía, el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, consultado acerca del Presupuesto 2022 por la prensa acreditada en Casa Rosada dijo que “hemos manifestado nuestra preocupación, porque la Ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación es una ley nueva y por lo tanto no puede ser prorrogada”.

Filmus explicó que, “al contrario de lo que ocurre con todos los presupuestos que automáticamente se renuevan para este año, cuando hay leyes nuevas como la del financiamiento de la ciencia y la tecnología los diputados que votaron en contra del Presupuesto 2022 se pegaron un disparo en los pies, porque son las provincias las que necesitan de la inversión en ciencia y tecnología”.

A su vez, el titular de la cartera científica advirtió: “La ley de financiamiento que impulsamos tenía un apartado particular para incorporar por primera vez $21.000 millones para un programa que se llama Federalizar la Ciencia, para aquellas provincias que hoy no pueden acceder”. En ese sentido, afirmó que “hoy la ciencia en la Argentina está concentrada en un 87% en cuatro jurisdicciones: Córdoba, Santa Fe, Ciudad de Buenos Aires y Gran Buenos Aires. Entonces, ese rubro que no estaba incorporado en el presupuesto del año pasado hoy está teniendo dificultades”.

Por último, Filmus aseguró que espera el cumplimiento del compromiso del Presidente y del ministro de Economía, Martín Guzmán, “para incorporar al proyecto original la columna de federalización de la ciencia que hoy no está automáticamente renovada en el presupuesto anterior”.  

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Filmus: “Nuestra obligación es colocar a la ciencia y la tecnología como política de Estado”

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El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Daniel Filmus, mantuvo hoy una videoconferencia con los integrantes de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado, presidida por la senadora rionegrina Silvina García Larraburu. Durante su exposición, el ministro presentó los ejes principales de la cartera que dirige y respondió preguntas de los senadores y senadoras integrantes de la comisión. 

A modo introductorio, García Larraburu resaltó la larga trayectoria del ministro y dos legislaciones que posibilitaron “pensar en una ciencia del pueblo” como la ley de Educación Nacional y la modificación de la ley de Educación Superior. Por otra parte, se refirió a la recorrida conjunta que realizaron en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) e INVAP durante su visita a Bariloche y ponderó el desarrollo nuclear y el espacial-satelital, como “sectores estratégicos”.

Durante la apertura de su exposición, Filmus expresó que “nuestra obligación es colocar la ciencia y la tecnología como política de Estado. El objetivo de estos dos años por delante es tratar de ubicar a la ciencia y la tecnología por encima de los calendarios electorales y coyunturales, y tener una mirada a largo plazo, cuyas transformaciones no se pueden ver en la inmediatez”.

Acompañado por los secretarios de Articulación Científico Tecnológica, Juan Pablo Paz, y de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación, Diego Hurtado, el ministro indicó que “el modelo de país que quiera crecer y desarrollarse, conectarse al mundo con su personalidad, que tenga voluntad de transformar el modelo productivo y agregar valor a partir de la capacidad de trabajo y de desarrollo exige un sistema científico tecnológico poderoso. Estamos determinados en cambiar la matriz productiva agregando valor a la producción primaria”. En este sentido, Filmus subrayó el objetivo de desarrollar una política de estado. “Los y las argentinas estamos acostumbrados a políticas pendulares para esta área. La incorporación de Manuel Sadosky como secretario de Ciencia y Técnica en el gobierno de Raúl Alfonsín marcó un camino que es el que hay que seguir. Poner la soberanía científica tecnológica es uno de los ejes fundamentales; también, la necesidad de una ciencia para resolver problemas en el país”, y concluyó “la ciencia como variable de ajuste es lo que hace que nuestro sistema se resienta, que los científicos se vayan del país y que no se desarrollen las provincias. Generar una conciencia social en los sectores empresariales, trabajadores, estudiantes, que hay que defender la ciencia como estrategia para el desarrollo y, sin lugar a dudas, vamos a trabajar para ello”.

En esta línea, Filmus destacó la sanción de la ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación que establece el incremento progresivo y sostenido del Presupuesto Nacional destinado a la ciencia y la tecnología hasta alcanzar, en el año 2032, el 1% del PBI. “Esta ley marca un antes y un después. El año que viene estará 0.31 del presupuesto”. El ministro confirmó el cumplimiento este año con el crecimiento del PBI pautado en 0.28. “El grado de ejecución de ciencia y tecnología estamos hoy arriba del 80%. En líneas generales, para fin de año el promedio estará cerca del 100% de ejecución”. También hizo mención a la sanción de la ley de la Economía del Conocimiento que “surgió de un debate muy profundo. Es importante que la inversión pública nos ayude con leyes para que haya una inversión privada y genere las condiciones de desarrollo tecnológico para nuestro país”. Ambas leyes “son la columna vertebral del desarrollo futuro”.

El ministro mencionó que presentarán en el Senado un conjunto de leyes de ciencia y tecnología, “para discutirlas previamente”, entre ellas, una que tiene que ver con una mirada federal de la ciencia y la tecnología. “El 85% de nuestros investigadores e investigadoras en ciencia están concentrados en cuatro jurisdicciones (Córdoba, Santa Fe, CABA y PBA) y marca grandes desigualdades y dificultades para agregar valor a producciones locales. Para nosotros es fundamental una mirada hacia el futuro en un contexto federal con una política de discriminación impositiva hacia esas provincias en desventaja”, y se refirió nuevamente a la ley de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación que incorpora un fondo especial del 20% destinado a programas federales. “Para el próximo año pasa de 0 a 14 mil millones de inversión. Habrá condiciones para fomentar la ciencia y la tecnología en las provincias”. Su distribución se elaborará y se discutirá en el marco de las asambleas del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT).

Otra ley de inversión es el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2030, y “cómo colocamos esos recursos a diez años con una mirada regional y provincial”. Asimismo, un conjunto de leyes que crearán fondos específicos para el desarrollo de la movilidad sustentable, hidrógeno, transición energética y movilidad sustentable, estos dos últimos “trae aparejado la creación de un instituto para el desarrollo de nuevas tecnologías”. Por último, hizo mención a la ley de Promoción del Desarrollo y Producción de la Biotecnología Moderna próxima a vencerse “que estaremos prontamente devolviendo un conjunto de sugerencias que se adapte a las actuales condiciones”.

Respecto al desarrollo de vacunas nacionales afirmó que “estamos en condiciones de cerrar la etapa preclínica e iniciar estudios clínicos. Seguramente tendremos resultados positivos para fines del año 2022. Se está trabajando con empresas. Va a hacer falta vacunar, las nuestras no reemplazarán las actuales, pero sí se sumarán” y destacó que solo dos países de la región están en condiciones de producirlas, uno es Argentina, el otro, Brasil.

Hubo espacio para responder consultas de los y las senadoras, entre ellos algunas expresiones relevantes por parte de Filmus fueron respecto a la producción de litio “hay una Constitución donde dice que no se puede nacionalizar, sino que el recurso es de la provincia”; en relación a Pampa Azul subrayó “la potencialidad de Argentina en el Atlántico Sur”, entre otros.

Estuvieron además presentes por parte del MINCyT el presidente de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i), Fernando Peirano; la subsecretaria de Federalización de la Ciencia, Tecnología e Innovación, Elisa Colombo; y la jefa de Gabinete de la Secretaría de Planeamiento y Políticas en Ciencia, Tecnología e Innovación, y coordinadora del Programa RAICES, Diana Español.

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La científica misionera que investiga una vacuna contra el dengue y ahora tiene su propio laboratorio en Misiones

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Por Nora Bär. Karina Salvatierra no es de rendirse fácil. Cuando tenía 23 años, la hoy docente de microbiología y virología en la carrera de Bioquímica de la Universidad Nacional de Misiones, pidió permiso en esa casa de estudios y viajó a Buenos Aires para aprender las técnicas del cultivo celular. “Golpeé las puertas de la UBA y me recibieron sin ningún problema –recuerda–. Les conté que era estudiante, que veíamos mucha teoría, pero que yo quería hacer la práctica. Como era verano y no había clases, me dijeron que fuera e hiciera una pasantía”.

Ese fue el comienzo de una vocación que la llevó a hacer dos masters y un doctorado en Valencia, España. Ya de regreso en Posadas, se apresta a trabajar en un laboratorio de bioseguridad que pudo desarrollar gracias a que ganó uno de los dos subsidios que se otorgaron a nivel nacional para ese fin. La instalación se armó en un contenedor móvil y permitirá trabajar con ciertos organismos patógenos, como virus que causan enfermedades tropicales en la zona.   

“Es una instalación BSL2+ –destaca–. No llega a ser de nivel 3, pero tiene presión negativa y otras características que permiten trabajar con ciertos microorganismos que requieren una mayor bioseguridad. Cuenta con dos sectores: uno para biología molecular y otro para cultivo celular”.

El subsidio (por $ 12.763.213, con una contraparte de la  universidad de $ 3.029.303) se otorgó en el marco del “Programa de fortalecimiento de las capacidades institucionales para la investigación en enfermedades emergentes y endémicas”, para la validación de ensayos diagnóstico in-house, seguimiento, investigación e innovación en enfermedades emergentes, endémicas y pandémicas a través de la compra de equipamiento estratégico. Incluye “un termociclador en tiempo real de doble entrada, tres cabinas de seguridad biológica clase II tipo A2, equipamiento complementario, insumos y reactivos”.

Se espera que permita prestar servicios, formar recursos humanos y sumar capacidades estratégicas para el diagnóstico, vigilancia epidemiológica y genómica del Covid-19 y otras enfermedades como el dengue, el zika y el chikungunya. 

Hace poco Salvatierra volvió de Estados Unidos, donde fue a investigar un posible antiviral para los virus: dengue y zika, en la Universidad de Wisconsin.  “Estamos evaluando la efectividad de la vacuna contra el dengue (para los cuatro serotipos) y por otro lado pretendemos encontrar un fármaco para prevenir (profilaxis) el dengue, zika y chikungunya. Además, estamos en la búsqueda de un tratamiento antiviral para las personas que se han contagiado y están desarrollando la enfermedad. Actualmente no hay un tratamiento efectivo para el dengue que genera náuseas, vómitos, sarpullido, dolores (dolor en los ojos, generalmente detrás de los ojos, dolor muscular, dolor en las articulaciones o dolor en los huesos) un malestar general muy fuerte. Entonces la idea es lograr obtener un antiviral que sea efectivo para esta enfermedad infecciosa”, expuso la investigadora.

Después de graduarse, Salvatierra obtuvo una beca de iniciación a la investigación y luego otra para hacer una maestría en Valencia, España, en enfermedades infecciosas. Mientras se encontraba allí, también concursó por una tercera para realizar el doctorado.

“No sé de dónde viene mi vocación –cuenta–. Mi papá fue profesor de educación física y mi mamá, de contabilidad, pero a mí desde la secundaria siempre me gustó el laboratorio. Soy muy curiosa. Hice mi tesina de grado sobre hepatitis C. Tenía un tío que estaba en hemodiálisis por esta enfermedad y, al ver su sufrimiento, empecé a leer y pedí autorización para hacer un estudio en todos los centros de hemodiálisis privados y públicos de Posadas. Era 2005 y logré identificar los genotipos o variantes predominantes del virus. Pero como acá, en Posadas, no había equipamiento para biología molecular, tomé las muestras y viajé a Buenos Aires, donde me ayudó [la premiada investigadora del Conicet] María Victoria Preciado, del Hospital Gutiérrez”.

Su trabajo sobre este virus continuó en España. Allí volvió sobre el tema para su doctorado con Fernando González Candelas. “En esa zona fue famoso el caso de un anestesista que infectó a miles de personas, porque él era heroinómano y usaba las mismas jeringas con los pacientes –explica–. Entonces, mi director, con el que sigo trabajando, fue el que tuvo que hacer el exhaustivo estudio de filogenia para determinar que esa persona era la que le había transmitido a todos los demás el virus de la hepatitis C”.

Entre las derivaciones que tuvo esa investigación, se incluye la indicación de que, para evitar el fracaso terapéutico, antes de iniciar el tratamiento los pacientes tienen que saber por qué variante del virus fueron infectados, ya que hay ciertas mutaciones que otorgan resistencia a los fármacos.

Desde 2016, Salvatierra está de regreso en la Universidad de Misiones, continúa sus colaboraciones con España y también con investigadores del Instituto Roslin, de Edimburgo, Reino Unido. “Pero en especial –destaca–, estoy tratando de estudiar antivirales para el tratamiento de zika, dengue y chikungunya. Lo que hago son modelos bioinformáticos de los posibles candidatos. También estamos estudiando plantas medicinales de la zona, haciendo extractos de esos vegetales y probando diferentes concentraciones para ver cuáles inhiben la replicación. Estamos trabajando con el incienso, la guayaba y vamos a probar el ambay, que se usa mucho como jarabe para la tos. Y también el mamón, que en Centroamérica se conoce como papaya”.

Salvatierra también se sumó al Proyecto PAIS de vigilancia genómica de variantes del coronavirus.  Ya enviaron a secuenciar al nodo de Rafaela 50 muestras de Misiones y pronto podrán realizar la secuenciación en Misiones.

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