FINANZAS PÚBLICAS

Las Finanzas Públicas arrancaron 2023 con el pie izquierdo

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Según el informe de la consultora Ecolatina, sobre las Finanzas Públicas, Argentina arrancó el 2023 con “el pie izquierdo”

¿Cómo le fue al fisco en enero?

Un gasto en niveles elevados y unos ingresos perjudicados por el impacto de la sequía causaron el peor arranque de año de las últimas décadas en materia fiscal. El déficit primario en enero opacó el impacto positivo que había generado el sobrecumplimiento de la meta fiscal a fines de 2022. ¿Era esperable la aceleración en el gasto? ¿Qué partidas la impulsaron? ¿Qué tan complejo será cumplir la meta fiscal el 1T?

El Sector Público Nacional No Financiero (SPNF) registró un déficit primario de casi $204.000 M en enero. Si bien el rojo fue inferior a los déficits de noviembre y diciembre, en las últimas dos décadas tan sólo en tres oportunidades (2015, 2020 y 2022) enero mostró un resultado primario negativo. A su vez, con unos intereses que superaron los $330.000 M, el déficit financiero en el primer mes de 2023 rozó los $538.000 M.

La aceleración del Gasto Primario a principios de año mostró que la dinámica del segundo semestre era endeble: el gasto devengado no mostró una reducción similar a la del gasto en base caja. Esto se verifica con el crecimiento de la deuda flotante (gastos devengados que aún no se pagaron): la deuda flotante de la Administración Pública Nacional (explica la mayor parte del SPNF) pegó un fuerte salto en diciembre y representó un 12% del Gasto Primario acumulado en los últimos 12 meses, cuando luego del pico de junio (10,2%) y septiembre (9,6%) se había reducido al 6,5% en noviembre (salto mensual del 90% en diciembre).

En enero parecería que parte de esos pagos pendientes se cancelaron. Esto se pudo hacer principalmente gracias al financiamiento neto captado durante el mes (más de $110.000 M) y a los elevados depósitos con los que contaba el Gobierno producto de los buenos resultados en las licitaciones de diciembre. Claramente, si el Gobierno no dispusiera de tales recursos, la cancelación de la deuda no sería posible y el desequilibrio primario sería más acotado.

¿Cómo fue la dinámica al interior de las cuentas públicas?

En enero, los ingresos -excluyendo extraordinarios- hilaron su tercer mes consecutivo de reducción real interanual, con una caída del 3,2%. Del mismo modo, los Ingresos tributarios se redujeron un 2,7% en términos reales, aunque se ubicaron en niveles similares al promedio de los últimos 12 meses. La caída interanual se explicó en un 90% por la reducción en los Derechos de Exportación (-30% i.a. real), producto del impacto de la sequía en la cosecha de trigo y del adelantamiento de la liquidación en diciembre dada la implementación del “dólar soja 2.0”.

El Gasto Primario alcanzó el nivel real más alto para un enero desde 2017, y se ubicó un 3,5% por encima de su promedio real para el primer mes del año durante la última década. Del mismo modo, mostró un crecimiento en términos reales en su comparación interanual por primera vez desde julio y se colocó un 2% por encima de su promedio real durante el segundo semestre (ajustado por los aguinaldos a los salarios y las jubilaciones). En números, luego de promediar una caída real del 8,2% durante el segundo semestre, se incrementó un 6,2% real en el primer mes de 2023.

El salto en el Gasto Primario se encuentra explicado en un 70% por el Gasto Corriente y en un 30% por el Gasto de Capital. Las erogaciones corrientes mostraron un crecimiento real por primera vez en 8 meses, incrementándose casi un 5% i.a. Cabe mencionar que su aceleración era esperable en algún sentido dado el elevado nivel que venía mostrando la partida “Otros Programas” (sumado a su baja base de comparación en enero del 2022) y la necesidad de cancelar la deuda flotante generada principalmente en subsidios.

En este contexto, pese al fuerte ajuste real en jubilaciones, pensiones y asignaciones, las erogaciones en concepto de “Otros Programas” impulsaron el gasto en Prestaciones Sociales en enero. El Gasto Social creció un 3,7% i.a. en términos reales cuando durante el segundo semestre del 2022 promediaba una caída real del 7% i.a. Más allá de la comparación interanual, las Prestaciones Sociales en enero se situaron casi un 6% por encima de su promedio real durante el segundo semestre (ajustado por aguinaldo a las jubilaciones y pensiones).

A su vez, los subsidios económicos rompieron una racha de siete meses consecutivos de caída en términos reales en su comparación interanual, y durante enero crecieron más de un 17% i.a. real. El gasto en subsidios suele caer en enero, aunque en esta oportunidad no sólo no lo hizo, sino que mostró un salto mensual superior al 60% en términos reales. Este incremento se explica por unos subsidios económicos inusualmente bajos en diciembre que posteriormente elevaron el gasto en enero para cancelar los pagos pendientes. A su interior, los subsidios energéticos crecieron un 10% i.a. real y los destinados al transporte un 8% i.a. real, mientras que los otros subsidios alcanzaron el segundo monto máximo desde el inicio de la serie al ubicarse por encima de los $17.000 M.

Por su parte, producto de los incrementos acordados en paritarias y del reescalafonamiento de personal, el gasto en Salarios mostró un marcado incremento real superior al 9% i.a.

El Gasto de Capital mostró un fuerte crecimiento interanual, aunque se ubicó en niveles similares al promedio de 2022. En números, pese a crecer casi un 27% i.a. en términos reales, el Gasto de Capital prácticamente no varió contra su promedió real en los últimos 12 meses e incluso se ubicó un 12% por debajo de su nivel durante el segundo semestre. A su interior, el 60% del crecimiento interanual se explica por el creciente gasto de la Nación en Energía (gasoducto NK).

¿Cuáles son las perspectivas de cara a los próximos meses?

El panorama fiscal hacia adelante no se modificó pese al resultado negativo en el arranque del año: el límite tangible del financiamiento del Tesoro obliga al Gobierno a alinearse a las metas acordadas con el FMI. Si bien el rojo primario de enero superó los $200.000 M y se consumió casi la mitad del espacio para el rojo fiscal en el primer trimestre complicando el cumplimiento de la meta, no descartamos una eventual flexibilización bajo el paraguas de un impacto negativo en la recaudación por Derechos de Exportación producto de la sequía.

En este sentido, sin margen para incrementar los ingresos de forma significativa (incluso podrían verse parcialmente lesionados), el eje deberá ser el recorte en el gasto público. No obstante, los datos de enero nos anticiparon que el sendero de reducción real del gasto no será sencillo de mantener, más aún en un año electoral. En conclusión, los resultados de las licitaciones y la estabilidad financiera del mercado local serán las variables que marcarán la trayectoria de las cuentas fiscales en 2023.

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Sin Presupuesto

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Tras el rechazo de la Cámara de Diputados de la Nación al proyecto de Presupuesto 2022, el gobierno nacional decidió prorrogar el presupuesto actual para administrar los recursos y el gasto para el que año que viene. ¿Qué implica esto en términos generales y como impacta en Misiones?

En primer lugar, la prórroga del actual Presupuesto tiene pros y contras para el Gobierno nacional: el punto donde lo favorece es que gozará de mayores discrecionalidades para asignar partidas vía decreto. Todo incremento de recursos (que se dará de forma natural y obvio por efectos de la inflación) permite a la gestión actual hacer uso a discreción de esos excedentes recaudatorios. Es decir, el Gobierno tiene mayor margen de acción a criterio propio de los recursos.

Pero en esa misma línea, también tiene algunas limitaciones: la base recaudatoria no será la misma, ya que no podrían implementarse ciertas modificaciones pensadas en el proyecto que estaban vinculadas a los tributos.

La gran contra de lo que sucedió esta semana es de naturaleza política, no económica y, si bien las razones de fondo son distintas, será el segundo año donde Alberto Fernández deberá gobernar sin presupuesto propio (ya pasó en 2020).

¿Cómo impacto esto en Misiones? A simple vista, el rechazo del proyecto en el Congreso perjudica y mucho a la provincia, que había logrado importantes incorporaciones en el debate en comisión, y ahora eso queda en la nada.

Además, por segundo año consecutivo, la zona aduanera queda excluida, pese a haber estado en el texto final votado en Diputados.

Sin embargo, la provincia no puede quedarse de brazos cruzados. Tener Presupuesto no era garantía de concreción de obras para la provincia, así como no tenerlo no debería significar necesariamente una derrota definitiva. El texto del Presupuesto es

elemental, pero no es lo único necesario. Es la ejecución del mismo la que determina el impacto en el territorio.

Veamos en número que pasa con el presupuesto 2021 vigente. El crédito presupuestario inicial del gasto a ejecutar por el Gobierno nacional en la provincia, al inicio de año, era por un total de $114.182,5 millones (por todo concepto, es decir, erogaciones corrientes y de capital); a lo largo del año, el Presupuesto fue sufriendo diferentes modificaciones, que elevaron el crédito presupuestario para Misiones: el vigente es por $132.789,9: es decir, se incrementó en casi 19 mil millones de pesos. Hasta acá, bien.

Sin embargo, al 15 de diciembre, solo se ejecutó un 80,7% del crédito presupuestario vigente, por un total de $107.175,7. Por ende, notamos que el nivel de ejecución está todavía por debajo incluso del presupuesto inicial y todo indica que el año terminará para la provincia con una subejecución de las partidas.

En el NEA, de hecho, es la provincia que tiene la menor ejecución del presupuesto vigente. En el Chaco llega al 89%, en Corrientes al 82% y en Formosa al 84%. En todos estos casos, también hubo un incremento del crédito presupuestario en relación al inicial.

Volviendo a la cuestión de la ampliación presupuestaria que tuvo Misiones, a priori se trata de una buena noticia: son más recursos para los misioneros y para el desarrollo local. Pero no.

Al analizar las erogaciones por clasificación económica, notamos que el Gasto Corriente del Estado nacional en Misiones pasó de $105.831,4 millones (crédito inicial) a los $125.837,7 millones (crédito vigente): son veinte mil millones de pesos más que se fueron incorporando a las partidas en la provincia.

De esos veinte mil millones de pesos “nuevos” para la provincia por modificaciones y reasignaciones presupuestarias, el 30% estuvo destinado a prestaciones de seguridad social dado incrementos en jubilaciones y pensiones y bonos otorgados; otro 39% fue para Transferencias Corrientes, principalmente al sector privado y en menor nivel al público; y el 31% restante fue para Gastos de Consumo, como ser salarios de agentes públicos nacionales con asiento en las provincias.

Hasta acá, nada podría cuestionarse. Sin embargo, el punto clave de la modificación presupuestaria estuvo dado en el Gasto de Capital, que es el vinculado a la ejecución de obra pública y proyectos de desarrollo en el sentido más estricto de la palabra.

El presupuesto inicial para Misiones en este punto era por $8.351,1 millones; sin embargo, tras las modificaciones, este crédito cayó a $6.952,2 millones: hubo un recorte de casi $1.400 millones, empujado sobre todo por un recorte importante en las transferencias de capital.

La paradoja con esto, es que aún con esas modificaciones, el crédito vigente ya se sobreejecutó (130%), quedando algo por encima del vigente, pero por debajo del inicial.

Esto nos muestra que la aprobación del presupuesto es tan importante como la ejecución y el control del mismo por parte de autoridades misioneras y de los propios legisladores.

Uno de los logros que había alcanzado Misiones en el debate en comisiones era el incremento de recursos para obras, ya que, en el proyecto original, la provincia estaba muy perjudicada en el esquema de reparto, como se detalla en esta nota de Economis.

Suponiendo que el Presupuesto se aprobaba en el Congreso, ¿había garantía de que se ejecutarían esos recursos? La evidencia muestra que no.

Entonces, ¿el Presupuesto es en vano? Para nada. Por el contrario, es una herramienta indispensable, pero debe ser seguida durante todo el año y las discusiones políticas no se agotan en la aprobación, también en las modificaciones posibles.

¿Qué esperar ahora? El reparto vigente 2021 para Misiones, en materia de desarrollo y obras, no fue del todo positivo para la provincia y podría repetirse en el 2022 a partir del escenario actual. Pero, no hay que subestimar a la política. El nuevo bloque de Provincias Unidas tiene poco volumen de legisladores, pero alto volumen político, y puede posicionarse como el gran arbitro de las principales disputas parlamentarias.

Por ende, el rol de los legisladores de la Renovación, en conjunto con el trabajo de las autoridades provinciales, pueden generar modificaciones en el esquema actual que beneficie a la provincia.

La política, ahora, jugará un rol mucho más fuerte del que naturalmente tiene. El escenario es incierto, pero con mucho potencial para alcanzar logros.

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Misiones terminó el segundo trimestre con déficit financiero ¿Es para preocuparse?

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Empecemos esta columna por el final. Es decir, dando la respuesta a la pregunta realizada en el título de la misma. La respuesta es NO. No es para preocuparse que la provincia de Misiones haya finalizado el segundo trimestre del año con un déficit financiero, a pesar de los buenos resultados que había mostrado en los períodos anteriores. Veamos punto por punto el estado de situación de las cuentas públicas misioneras, acumulados a junio 2020 para desgranar esta cuestión.

Misiones en el acumulado enero a junio 2020 finalizó con un total de ingresos corrientes que ascendió a los $54.893,5 millones, y muestra un incremento del 35,9% respecto al mismo periodo del año 2019. Primer indicador: ingresos con caídas reales, al haber quedado bastante por debajo de la inflación del mismo período. ¿Qué se destaca en este marco?

Por un lado, los Ingresos Tributarios totalizaron $43.027,2 millones y representan el 78,4% del total de los ingresos corrientes. Dentro de ellos, los de origen nacional (coparticipación, leyes especiales y compensaciones) representan el 69,1%, pero crecieron a nivel interanual apenas un 26,8%; por su parte, los ingresos tributarios de origen provincial representan el 30,9% del total de los tributarios, pero crecieron a un ritmo mayor: +49,5%. Esto nos muestra que el efecto pandemia sobre la recaudación afectó en un nivel mucho mayor a la recaudación nacional y en menor medida a la provincial que, de hecho, muestra un incremento real.

Por su parte, los ingresos corrientes por Contribuciones a la Seguridad Social representan el 12,3% del total, y tuvieron un incremento interanual del 45,4%; los Ingresos No Tributarios representan apenas el 0,7% del total (+3,1% interanual) y los ingresos por Rentas de la Propiedad participan del 1% del total y han tenido una caída interanual significativa: -43%, pero se trata de valores marginales por lo cual no impacta demasiada en el conjunto de los ingresos.

El punto más relevante en esta cuestión viene de la mano de las Transferencias Corrientes: representan el 7,7% del total y crecieron un 103,4%, que se explica por la asistencia del estado nacional a las provincias (vía ATN y FFDP) en el marco de la pandemia. Para graficar mejor el impacto de estas transferencias, se puede observar su participación sobre el total: así como es del 7,7% en la actualidad, en el mismo período de 2019 fue del 5,1%.

Vamos a los gastos corrientes: totalizaron $47.569,9 millones y crecieron a nivel interanual un 42,3%, levemente por debajo de la inflación, pero varios puntos por encima de los ingresos corrientes (6,4 p.p por encima). En este punto, los Gastos de Consumo se llevan la mayor parte de la torta: representa el 49,6% del total y crecieron en el último año un 30,9%. Dentro de este punto encontramos los gastos de personal (léase, salarios públicos) que representan el 85,9% del total de los gastos de consumo y crecieron 29,7% interanual.

Luego encontramos a las Rentas de la Propiedad, que no es otra cosa que el pago de servicios de intereses y gastos de la deuda pública: representa apenas el 0,7% del gasto corriente y a nivel interanual, cayó 6,5%. Una buena noticia: Misiones está reduciendo el gasto de pago de deuda. De hecho, la participación en el total de período enero – junio 2019 fue del 1%, y ahora cae al 0,7%.

Por su parte, las Prestaciones de la Seguridad Social representan el 10,9% del total del gasto corriente, con incremento del 30% interanual, y las Transferencias Corrientes participan del 38,7% del total y subieron un 67,1% interanual, el alza más significativa dentro de este punto. Razones: las mismas que las explicadas para las transferencias recibidas por la provincia y que, en este caso, la administración misionera transfiere a su vez a distintos sectores como contención de la emergencia.

Vamos a la cuestión de capital. Los ingresos de Capital de Misiones finalizaron el período enero – junio 2020 totalizando $1.476,7 millones, un 68,9% más que en el mismo período 2019. Dentro de estos, encontramos los Recursos Propios de Capital que representan solo el 0,1% del total, pero cayeron un 66% interanual; las Transferencias de Capital que participan del 66,5% del total y crecieron un 114,4% interanual; y la Disminución de la Inversión Financiera que representa el 33,4% del total y creció un 19,9%.

Por su parte, los Gastos de Capital totalizaron $8.916,6 millones, crecieron un 33,5%.

Aquí la Inversión Real Directa es el punto más importante, ya que representa el 86,9% del total y mostró un incremento interanual del 34,6%; a su vez, las Transferencias de Capital representan solo el 5,2% del total, pero crecieron de manera significativa (+83,8%), y la Inversión Financiera participa del 7,9% del total (+5,4% interanual).

¿A que llegamos con todo esto? Resumamos: los ingresos corrientes de Misiones equivalen al 97,4% del total de los ingresos misioneros; y los ingresos de capital solo el 2,6%. En total de los ingresos de la provincia fue de $56.370,2 millones.

Los gastos corrientes de la provincia (aquellos que financian el propio funcionamiento del Estado, salarios, jubilaciones, política social, pago de deuda, etc) representan el 84,2% del total del gasto misionero, y los Gastos de capital (los que permite la ejecución de obras) el 15,8%. El total de los gastos de Misiones fue por $56.486,5 millones.

¿Cómo llegar a los resultados primarios y financieros? En primer lugar, el resultado primario de Misiones se obtiene observando los ingresos totales y los gastos primarios. ¿Qué son los gastos primarios? Es la totalidad del gasto realizado, pero sin incluir el pago de servicios de deuda. Por ende, el total del gasto primario misionero fue por $56.139,4 millones.

Entonces, el resultado primario misionero para el periodo enero – junio 2020 fue superavitario en $230,7 millones. Si tomamos los resultados primarios trimestrales desde el primer trimestre 2018 al II trimestre 2020, vemos que Misiones siempre tuvo superávit en este punto. La particularidad que se observa en este II trimestre 2020 fue que se trata del superávit más bajo de la serie. ¿Por qué? Ya vamos a llegar a eso.

Vamos al resultado financiero: este es un dato que sí incluye los servicios de deuda y, por ende, se trata de observar la diferencia entre los ingresos totales y los gastos totales. En este punto, Misiones mostró un déficit de $116,4 millones. Observando la serie mencionada anteriormente, vemos que en solo dos trimestres (sobre un total de 10) Misiones tuvo déficit financiero. El otro fue en el tercer trimestre 2019 (cabe la aclaración sobre este punto: todos los datos aquí mostrados son en etapa devengada, pero la información del 3er trimestre 2019 es en etapa “pagado”, ya que la provincia no tiene publicada la etapa devengada solo en ese período).

Ahora vamos al por qué de la situación y a explicar el motivo por el cual estos resultados misioneros no deben ser preocupantes. En primer lugar, el hecho de sostener un resultado primario superavitario ya es en sí una buena noticia, y que haya sido el más bajo en diez trimestres está explicado por el propio contexto. El gobierno provincial, como casi todas las otras provincias, debió realizar erogaciones extraordinarias en un contexto de emergencia sanitaria y económica por que cayó una pandemia que nadie esperaba. Sostener dicho superávit en un escenario como el actual es sumamente positivo, y cabe destacar que los aportes nacionales ayudaron para eso (si bien, como hemos insistido tantas veces, Misiones es la menos favorecida en el NEA, fueron claves los aportes recibidos)

En relación al déficit financiero de $116,4 millones, hay que mirarlo también en su contexto. A lo dicho anteriormente, se le suman dos factores: en primer lugar, el hecho de que la provincia redujo el peso del pago de la deuda, que como detallamos antes, paso del 1% al 0,7% en la actualidad, colaborando en achicar el déficit. De hecho, el stock de deuda pública se redujo un 7%, una noticia de enorme relevancia que lo trataremos en otro momento.

El otro factor tiene que ver con una cuestión de neto índole político: la decisión de no ajustar el gasto. El gobierno de la provincia de Misiones aún en este contexto difícil no realizó grandes ajustes y, por el contrario, incentivó el gasto en algunos aspectos que son centrales para la provincia, como ser la inversión de capital y el fomento al consumo; a lo que se suma los incrementos salariales en esta segunda parte del año cuyos impactos fiscales veremos dentro de unos meses.

Para decirlo claramente: el déficit financiero de Misiones fue generado de manera consciente con la firma decisión de no ajustar el gasto para no perjudicar a la provincia. Estamos en un contexto donde el desequilibrio fiscal es menos importante que la contención a la población en tiempos de emergencia, y aún con eso, también no debe dejar de mencionarse que este déficit es de apenas el 0,2% del total de los ingresos, por ende, es “fácilmente” recuperable.

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¿Y si viene el fin del mundo?

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Lindo para pensar en épocas de pandemia…… ¿y si este fuera el final de los tiempos?

Bueno no es para ser tan fatalista, y si bien el covid 19 cuesta miles de vidas diarias, todo indica que la humanidad va a sobrevivir a esto como lo hizo en circunstancias peores.

Aparte esta no es una columna de filosofía o cosas parecidas sobre las que ya se esta diciendo mucho…… lo que quiero es invitar a hacer un ejercicio de por qué pasan ciertas cosas en la Argentina, o mejor dicho, cuando nos pasa lo mismo que a otros países nosotros terminamos explotando. Esto puede explicarse sencillamente con un modelo o más bien dos :

El fin del mundo:

Suponga que mañana se entera que al mundo le quedan 48 horas de existencia sin posibilidad de milagro alguno; ya pasado el espanto y resignado por la noticia se va al colchón y saca los ahorros que los argentinos saben guardar, y que por ejemplo le alcanzaría para comprarse esa camioneta japonesa de contado. Que no lo hizo antes porque no se iba a quedar sin ahorros y pensaba que iba a vivir unos años más; pero pensándolo bien para que voy a comprar una camioneta si me queda poco tiempo y ni voy a llegar a usarla; así que más vale nos juntamos entre los seres queridos y nos comemos el mejor asado mientras vemos como se acerca el meteorito.

Entonces se va al supermercado y se encuentra con colas interminables de gente tratando de comprar el ultimo asado de su vida, y no va a ver nadie (o casi nadie) tratando de comprar la camioneta. Como es de esperar el precio del asado vuela.

En un momento normal la camioneta puede costar unas cuatrocientas veces el asado…en este momento extremo dado que es tal el incremento de demanda, es muy probable que el asado termine costando mas caro que la camioneta, o lo que es lo mismo ……los ahorros que saqué debajo del colchón tuvieron una desvalorización tal que necesito cuatrocientas veces más dólares o pesos para hacer un simple asado.

Resumidamente perdemos interés en comprar bienes que no podemos usar, y si nos apuramos a comprar lo único que nos queda para darnos el último gusto (un asado de despedida del mundo). Este ejercicio es útil para entender como se distorsionan los precios de las cosas de acuerdo al interés que se tenga en ellos

Pero el fin del mundo no va a pasar, o al menos no nos vamos a enterar 24 horas antes para salir a comprar carne…. lo que si pasa seguido en nuestro país es algo parecido al “diluvio universal” y ahí la historia cambia:

En el diluvio universal sabemos que el mundo se inundó y tampoco quedó nada ….salvo los que pudieron subir al arca……. Entonces piense…sacaremos los dólares de abajo del colchón, la camioneta seguro que no compramos porque se hunde; queda el asado todavía, pero antes que eso queda la oportunidad de “Comprar una entrada al arca y salvarnos”

Aquí la cuestión cambia…. También deja de importarnos la camioneta, pero tampoco pensamos en el asado porque existe una oportunidad de salir con vida

Entonces todo el mundo vendiendo lo que tiene para comprar la entrada al arca … como quedarían los precios ahora……camioneta y asado o sea, los bienes de consumo nada…..la entrada al arca muchísimo…cuanto….incalculable.

Hay momentos en nuestro pais como el año 1989, 2001 o con menor intensidad el 2019; en el que nos sentimos cerca del diluvio económico y todos queremos salvarnos; y aquí viene la obsesión por conseguir la entrada al arca que es en dólares, porque ya sabemos por la experiencia que es lo que nos va a permitir empezar con algo el día después.

Es evitable:

En teoría si… si todos mantuviéramos la calma y no corriéramos no subiría la demanda de dólares y no caería la demanda de pesos y no se produciría el diluvio. Per la realidad es otra cosa: un ejemplo mas concreto de esto es las avalanchas que se dan en los recitales o partidos de fútbol; si cuando empieza el disturbio todos mantuvieran la calma y salieran ordenadamente del estadio se evitaría la tragedia del aplastamiento, pero el pánico hace que cada uno quiera salvarse individualmente y entre todos auto provocamos lo que queríamos evitar cuando tratamos de salir más rápido.

De quien es la culpa:

De la gente, de los empresarios, del gobierno, de todos de nadie, de la sociedad en su conjunto.

A que voy con esto…. todos tenemos una idea de cuanto es el fundamento del precio del dólar: el oficial si se puede comprar libremente es el precio publicado; el blue, si hay cepo ronda el cociente entre el dinero en circulación dividido las reservas del BCRA, también depende de la oferta de divisas (exportaciones y créditos del exterior principalmente) contra la demanda de divisas (importaciones, turismo, pago de deuda externa entre las principales ). Pero en un momento de pánico estos cálculos pierden sentido porque uno esta dispuesto a pagar cualquier precio con tal de conseguir alguno y sobrevivir (entiéndase “entrar al arca”) y aquí comienza una disrupción en el mercado cambiario que se desparrama por todos los demás precios, y las crisis terminan estallando en Argentina de una manera desproporcionada.

Entonces

No se puede evitar que cada tanto haya una crisis; si baja el precio de nuestras exportaciones, si sube la tasa de interés de la FED, etc. pero si podemos generar un contexto estable; para que cuando esto ocurra no vuele todo por los aires y nos podamos recuperar más rápido y con menos cicatrices.

Los modelos están analizados en profundidad en el libro de De Pablo “Política Económica para decidir en tiempos difíciles” muy recomendable.

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En un escenario donde las cuentas públicas están en la mira, Misiones dio a conocer sus resultados fiscales de 2019

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La crisis económica del país que se vio profundizada por la situación de pandemia producto de la aparición del COVID19 no solo hizo replantear las pautas presupuestarias del Estado nacional y las provincias, sino también, y a raíz de eso, puso en la mira las cuentas provinciales, de manera tal de poder proyectar los márgenes de acción para hacer frente a la crisis.

En este marco, con algo de demora respecto a los plazos que generalmente se tienen en estos temas, Misiones dio a conocer los resultados fiscales del año 2019: la provincia mostró un resultado primario superavitario en $1.788,2 millones (que cayó un 13,2% respecto a 2018), mientras que el resultado financiero fue también superavitario en $1.134,7 millones, también cayendo un 21,9%.

Acumulado a diciembre de 2019, la provincia de Misiones tuvo ingresos corrientes por un total de $88.947,6 millones (+46% i.a), mientras que los gastos corrientes totalizaron $75.679,3 millones (+46,4% i.a). De esta manera, el resultado económico fue positivo en $13.268,4 millones. En este punto, es importante destacar que los ingresos tributarios representaron el 77,9% del total de ingresos corrientes, y dentro de ellos, el 72,7% fueron de origen nacional.

Por su parte, los ingresos de capital fueron del orden de $5,331,5 millones (+85,7% i.a), mientras que los gastos de capital totalizaron $17.465,2 millones (+63,6% i.a).

De este modo, el resultado primario de la Administración Pública no Financiera de la provincia de Misiones (que surge de la diferencia entre los ingresos totales y los gastos primarios – que no incluyen los gastos de pagos de servicios de la deuda pública) dio un superávit de $1.788,2 millones, cayendo un 13,2% respecto al superávit mostrado en 2018, a partir de una mayor alza de los gastos corrientes por sobre los ingresos.

A su vez, el resultado financiero (que se calcula como la diferencia entre los ingresos totales y gastos totales, incluyendo los pagos de los servicios de la deuda pública) marcó un superávit de $1.134,7 millones, cayendo un 21,9% respecto al mostrado en 2018. En esto tuvo particular relevancia el hecho de que los servicios de deuda hayan crecido en el año apenas un 7,6% (totalizó $653,6 millones)

Ingresos de la provincia

Los ingresos corrientes de la provincia en 2019 totalizaron $88.947,6 millones: el 77,9% de los mismos son ingresos tributarios (de los cuales, el 72,7% son de origen nacional y el 27,3% restante de origen provincial); el 11,5% contribuciones a la seguridad social; el 6,2% corresponden a transferencias corrientes; el 2,3% a Rentas de la propiedad y el 2% a recursos no tributarios.

A su vez, los ingresos de capital totalizaron $5.331,3 millones, donde se destacan un fuerte incremento de la Disminución de la inversión financiera, que representa el 75,1% del total y creció un 502,6% interanual; le sigue las transferencias de capital (24,5% del total) y más lejos los recursos propios de capital (0,4%)

De esta manera, los ingresos totales de Misiones fueron de $94.279,1 millones, un 47,8% más que en 2018.

Gastos de la provincia

Los gastos corrientes provinciales totalizaron $75.679,3 millones: el 52,6% corresponde a Gastos de Consumo; el 34,9% a transferencias corrientes; el 11,7% a prestaciones de la seguridad social; y el 0,9% a rentas de la propiedad (intereses y servicios de la deuda pública).

A su vez, los gastos de capital totalizaron $17.465,17 millones, donde se destacan la inversión real directa (84,0% del total), la inversión financiera (11,2%) y transferencias de capital (4,8%).

De esta manera, los gastos totales de Misiones en 2019 fueron por $93.144,4
millones, un 49,4% más que en 2018.

Resultados primarios y financieros

La provincia de Misiones finalizó el año 2019 con un resultado primario (ingresos totales menos gastos primarios) superavitario en $1.788,2 millones (equivalente al 1,9% de los ingresos); mientras que el resultado financiero (incluyendo intereses y servicios de la deuda pública) fue positivo en $1.134,66 millones (1,2% de los ingresos totales).

De esta forma, la provincia mostró una leve desmejora respecto al año anterior, pero logró sostener las cuentas públicas con superávit, en un año donde la gran mayoría de las jurisdicciones mostraron fuertes déficits. Dentro de la región del NEA (sin considerar a Corrientes que a la fecha aun no presento su CAIF consolidado e 2019),

Misiones es la provincia con los mejores resultados fiscales.

¿Qué pasa con la deuda?

El Ministerio de Hacienda provincial también dio a conocer la situación de la deuda pública al cierre del 2019: Misiones terminó ese año con una disminución del 1% de su stock de deuda pública, que finalizó en $8.416,25, poco más de 80 millones menos que 2018.

En ese marco, el mayor peso del stock es la deuda con el Gobierno Nacional, que culminó en $5.569,8 millones (cayendo un 12,8% comparado con 2018), seguido por la deuda en Títulos Públicos que acumuló $2.602,3 millones (creció un 43,9% interanual). Por su parte, el stock de deuda con Entidades Bancarias acumuló $212,9 millones (-22% i.a), y la Deuda Consolidada terminó en $30,3 millones (-1,5% i.a).

Por ALEJANDRO PEGORARO – Director de Consultora Politikon Chaco.

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