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¿El equilibrio fiscal alcanzado basta para sostener la economía?

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IDESA. El Ministerio de Economía publicó la información fiscal correspondiente al año 2025. El superávit primario (antes del pago de intereses de deuda) fue de 1,4% del PBI, algo inferior al del 2024 que fue de 1,8% del PBI, aunque sigue siendo notable el contraste con el 2023 cuando el déficit primario fue de -2,9% del PBI. Cuando se computa el pago de intereses de deuda queda un superávit financiero de 0,2% del PBI. A la luz de los crónicos déficits fiscales este logro tan contundente y en tan corto tiempo es inédito y meritorio

La principal estrategia utilizada entre el 2023 y el 2025 consistió en ajustar las partidas del gasto público por debajo de la inflación haciendo que disminuyan en términos reales. Así es como cayeron las erogaciones en empleo público, en subsidios económicos y en transferencias discrecionales a provincias. Mientras que el gasto previsional y de asignaciones familiares, que se ajustan por inflación, tendieron a mantenerse en términos reales. Con la baja de la inflación esta estrategia para ajustar el gasto público comienza a agotarse.

Además, hay otras evidencias que señalan puntos de vulnerabilidad. Por ejemplo, con los datos del Ministerio de Economía se puede estimar que el resultado financiero positivo equivalente al 0,2% del PBI se alcanzó gracias a que:

  • Se aplicaron impuestos muy distorsivos, entre los más nocivos están el impuesto al cheque y los derechos de exportación, por el equivalente a 2% del PBI.
  • La inversión pública se redujo respecto al 2023 en 0,9% del PBI.
  • Se estima que no se contabilizan como gastos sino como aumento de deuda aproximadamente 0,8% del PBI en concepto de intereses de deuda.

Estos datos muestran que subsisten problemas fiscales complejos. Es obvio que para que la integración con el mundo genere los resultados positivos esperados es imprescindible eliminar impuestos como al cheque y los derechos de exportación y mejorar la infraestructura. También es obvio que para sostener el orden macroeconómico es importante que la deuda pública no aumente. En definitiva, son evidencias de que es recomendable que a la etapa centrada en el ajuste le siga otra donde se incorpore y se ponga énfasis en cuestiones más cualitativas como mejorar la calidad de los impuestos y del gasto público.

El desafío es más grande todavía cuando se incluye en el análisis –como corresponde en un país federal– la situación de las provincias con sus municipios. En estos niveles de gobierno se agregan otros 4,3% del PBI de presión tributaria con impuestos provinciales muy distorsivos como Ingresos Brutos y Sellos a los que se suman tasas municipales a las ventas (una especie de impuesto a los ingresos brutos municipal). También es muy importante el rol de los gobiernos locales en la provisión de servicios cruciales para la calidad de vida de la gente y la competitividad de la producción. Las transformaciones en estos niveles de gobierno no van a ocurrir espontáneamente. Todo lo contrario, la tendencia es hacia un empeoramiento de las finanzas públicas provinciales y municipales incluyendo varias en situación de déficit. 

La etapa de consolidación del equilibrio fiscal priorizando la calidad de los impuestos y el gasto requiere pasar del énfasis en el ajuste al énfasis en el ordenamiento del Estado. Para esto es imprescindible un acuerdo de coordinación tributario y de responsabilidades entre la Nación y las provincias. Tanto por el lado de los tributos como por el de las funciones el eje central de la transformación es eliminar los solapamientos. Por ejemplo, que el Súper IVA absorba Ingresos Brutos y tasas municipales. Es decir que un mejor impuesto (el IVA) absorba muy malos impuestos (Ingresos Brutos y tasa municipales). Por el lado de las responsabilidades, aplicar la misma lógica. Por ejemplo, dejar claramente establecido que la infraestructura interprovincial es responsabilidad la Nación y el resto es exclusiva responsabilidad de los gobiernos locales. También es muy importante el ordenamiento previsional que incluya tanto el nacional como las Cajas provinciales. 

Haber logrado equilibrio fiscal es un enorme logro. Pero su consolidación requiere ampliar la estrategia pasando del ajuste al ordenamiento. Esto pone nuevos desafíos, particularmente, ordenar el sistema federal y los sistemas previsionales.   

IN 1158 – Principales puntos débiles en las finanzas públicas nacionales

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El oro a US$ 5.000 la onza

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El oro subió el lunes 26/01 a un máximo histórico: US$ 5.071,96 la onza a las 01:59 GMT, extendiendo un repunte histórico a medida que los inversores acuden en masa al activo de refugio seguro en medio de crecientes incertidumbres geopolíticas globales. En cambio la Argentina desconoce dónde se encuentran sus lingotes.

El oro al contado llegó a US$ 5.085,50 y los futuros para entrega en febrero subieron +1,79%, hasta los US$ 5.068,70 la onza. Sobre el cierre cedieron al precio ya informado.

El metal se disparó +64% en 2025, impulsado por

  • la demanda sostenida de activos refugio,
  • la flexibilización de la política monetaria estadounidense,
  • las sólidas compras de los bancos centrales (China extendió su racha de compras de oro por 14to. mes en diciembre) y
  • las entradas récord en fondos cotizados (ETF).

Los precios ya han subido más del 17% en lo que va de 2026.

El último catalizador “es efectivamente esta crisis de confianza en la administración estadounidense y en los activos estadounidenses, que fue desencadenada por algunas de las decisiones erráticas de la administración Trump la semana pasada”, dijo Kyle Rodda, analista senior de mercado de Capital.com.

El aumento del metal ocurre en días de múltiples conflictos, casi todos protagonizados por el presidente estadounidense, Donald Trump.

“El reciente aumento adicional de los precios del oro y la plata se produjo debido a problemas geoeconómicos relacionados con Groenlandia”, informó HSBC a sus clientes.

La plata también subió, con los precios al contado subiendo +3%, a US$ 106,1 la onza.

Los analistas de Union Bancaire Privée dijeron: “Creemos que el oro debería disfrutar de otro año fuerte, reflejando la continua demanda de los bancos centrales y de las inversiones minoristas, con un precio objetivo para fin de año de US$ 5.200 por onza”.

Goldman Sachs prevé que la demanda de oro se ha ampliado más allá de los canales tradicionales. El banco de inversión elevó su pronóstico para diciembre de 2026 a US$ 5.400 la onza, frente a US$ 4.900 anteriores, argumentando que las coberturas contra los riesgos macroeconómicos y políticos globales se han vuelto “rígidas”, elevando efectivamente el punto de partida de los precios del oro este año.

“Nuestro pronóstico actual sugiere que los precios alcanzarán un máximo de alrededor de US$ 5.500 a finales de este año”, dijo Philip Newman, director de Metals Focus. “Es probable que se produzcan retrocesos periódicos a medida que los inversores toman ganancias, pero esperamos que cada corrección sea de corta duración y se encuentre con un fuerte interés de compra”.BCRA

Las compras de los bancos centrales también se mantienen robustas

Goldman Sachs estima que actualmente promedian unas 60 toneladas mensuales, muy por encima del promedio anterior a 2022 de 17 toneladas, y los bancos centrales de los mercados emergentes continúan transfiriendo reservas a oro.

El único banco central que se desprende de su oro es el de la Argentina de Javier Milei.

El valor de las reservas de oro del Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha superado los US$ 8.500 millones a mediados de enero 2026: un stock físico estable de 1,98 millón de onzas troy. Sin embargo, el paradero físico del oro ha sido objeto de disputas legales y sospechas de uso como garantía.

Se han presentado amparos y pedidos de informes judiciales sobre el envío de lingotes de oro al exterior, cuestionando la falta de documentación legal y la transparencia de la operación.

Volviendo a Goldman Sachs, las coberturas contra los riesgos de la macropolítica global, incluidas las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal, se mantendrán vigentes hasta 2026, a diferencia de las coberturas relacionadas con las elecciones que se deshicieron rápidamente después de las elecciones estadounidenses a fines de 2024.

“Suponemos que las coberturas de los riesgos de la política macroeconómica global se mantendrán estables, ya que estos riesgos percibidos (por ejemplo, la sostenibilidad fiscal) podrían no resolverse por completo en 2026”, dijo Goldman.

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Por qué 2026 podría marcar un punto de inflexión para el mercado cripto

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Con menos euforia y más jugadores institucionales, el mercado cripto arranca el año con señales claras de madurez. Bitcoin consolida niveles, las stablecoins ganan terreno y la regulación acelera una integración financiera que podría redefinir el ecosistema en 2026.

El mercado de las criptomonedas inicia 2026 con un escenario muy distinto al de ciclos anteriores. Lejos de una euforia desordenada, el foco está puesto en la consolidación del ecosistema, el ingreso sostenido de inversores institucionales y una posible validación de pisos de precio en Bitcoin.Tras más de una década de alta volatilidad y aprendizajes regulatorios, el universo cripto muestra señales de mayor madurez. El interés ya no se concentra solo en el valor del activo, sino en su integración estructural al sistema financiero tradicional.

Bitcoin, tasas y minería: señales de un posible piso

El comienzo de 2026 encuentra a Bitcoin operando en niveles que muchos analistas consideran de soporte. Esta lectura se apoya en varios factores: el costo de producción de los mineros, la expectativa de nuevos recortes de tasas por parte de la Reserva Federal y una creciente acumulación por parte de actores institucionales.

A esto se suma un dato clave: la salida sostenida de bitcoins desde los exchanges hacia billeteras de largo plazo, un comportamiento históricamente asociado a fases de acumulación.

“El mercado está validando zonas de soporte relevantes y muestra señales de reposicionamiento más que de salida”, explica Guillermo Escudero, director de Notbank by CryptoMarket.

Menos volumen minorista y más volatilidad

El escenario, sin embargo, convive con una baja en los volúmenes de comercio spot, que se ubican en niveles mínimos desde fines de 2023. La profundidad del mercado aún no se recupera completamente tras las liquidaciones masivas de octubre de 2025, lo que genera libros de órdenes más delgados y movimientos de precio amplificados.

De acuerdo con analistas on-chain de Glassnode, la participación del mercado spot se mantiene débil. Incluso la actividad en la red —tarifas y uso del mempool— se encuentra en mínimos recientes, una dinámica que algunos describen como una etapa de “calma previa”.

Wall Street acelera mientras el retail duda

Mientras el mercado minorista se retrae, los inversores institucionales aceleran. Los ETFs de Bitcoin al contado en Estados Unidos superaron los USD 2 billones en volumen acumulado al 2 de enero de 2026, con entradas netas por cientos de millones de dólares en la primera semana del año.

Productos como el iShares Bitcoin Trust de BlackRock lideran este movimiento, reforzando la idea de que los grandes jugadores están utilizando los precios actuales como oportunidad de posicionamiento.

Este desacople entre el mercado spot y los instrumentos institucionales sugiere que el próximo ciclo podría gestarse desde la acumulación silenciosa y no desde la euforia minorista.

“En la última segunda semana de enero hubo ingresos positivos por parte de los ETF´s lo que generó un alza en el precio que se ve el valor actual del bitcoin en USD 95.000, suponiendo que los flujos y volumen que manejan estas instituciones son lo suficientemente relevantes para aportar movimientos al mercado y posibles tendencia”, analiza Escudero. 

Menos bitcoin en exchanges, más escasez potencial

Otro indicador relevante es la caída del 17% en las reservas de Bitcoin en exchanges desde 2024, impulsada por compras corporativas, estrategias de custodia propia y acumulación de largo plazo.

Menor oferta líquida implica mayor sensibilidad del precio ante un eventual aumento de la demanda, un factor que refuerza el escenario de base más sólido para 2026.

Argentina: stablecoins, regulación y el nuevo mapa cripto

En el plano local, Argentina cierra 2025 como uno de los mercados más dinámicos en adopción cripto de la región, con un uso cada vez más orientado a las stablecoins y al ahorro digital, más que a la especulación.

Según datos de Bitwage, el 82% de las preferencias de uso de criptomonedas en Argentina se concentra hoy en stablecoins, mientras que Bitcoin representa una porción significativamente menor. “El usuario argentino prioriza previsibilidad y estabilidad por sobre la volatilidad”, señala Mariquena Otermin, CMO de Bitwage, en referencia al uso de cripto como herramienta de resguardo de valor y cobro de ingresos en dólares digitales.

Este proceso se ve acompañado por avances regulatorios. Las normas de la Comisión Nacional de Valores sobre Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV) y tokenización abren el camino para que bancos tradicionales y sociedades de bolsa comiencen a ofrecer productos cripto, fortaleciendo la institucionalización del sector.

La contracara sigue siendo la tensión impositiva. Algunas fintech cripto aún enfrentan retenciones aplicadas por la ARCA, que en ciertos casos dificultan la operatoria. Desde el sector, sin embargo, esperan que el mayor intercambio de información entre el ámbito público y privado habilite esquemas más flexibles durante 2026.

2026: adopción, pagos y sistema financiero

Más allá del precio, el año aparece como clave para la integración de los criptoactivos al sistema financiero tradicional. Bancos internacionales como Bank of America amplían el acceso a productos cripto para clientes patrimoniales, mientras que las stablecoins avanzan como herramienta de pagos y liquidaciones globales.

Empresas como Visa y PayPal ya utilizan stablecoins para liquidaciones, y emisores como Tether refuerzan su rol en infraestructura financiera.

“El 2026 no se va a definir solo por el precio de Bitcoin, sino por cuánto del sistema financiero empieza a operar sobre infraestructura cripto”, concluye Escudero.

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Baja el dólar oficial, pero la escasez de pesos sigue intacta

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La nueva fase de re-monetización avanzó durante la última semana con una baja del dólar oficial y una mayor presencia compradora del Banco Central en el mercado de cambios. Sin embargo, según un informe de la consultora Ecolatina, la estrategia no logró recomponer la liquidez en pesos: el mercado sigue ajustado, las tasas muestran mayor volatilidad y el sistema financiero opera con un colchón de liquidez más estrecho. El dato es relevante porque condiciona el costo del crédito, la dinámica financiera y el margen de maniobra de la política monetaria en el inicio de 2026.

El tipo de cambio spot finalizó en $1.430, con una caída del 2,4% respecto del viernes previo, y amplió la distancia al techo de la banda cambiaria hasta el 8,1%, ubicado en $1.546,18, el mayor desvío desde el 17 de noviembre de 2025. A su vez, el dato de inflación de diciembre implicó que las bandas se deslicen a ±2,8% en febrero, lo que llevaría el techo a $1.607 en la última rueda hábil del segundo mes de 2026, un 3,2% por encima del nivel que habría resultado bajo el esquema previo de ajuste mensual del 1%.

Reservas estables, pero deterioro en la posición neta

Los últimos datos monetarios permitieron evaluar el impacto del pago de cupones por USD 4.400 millones realizado la semana anterior. Pese a ese egreso, las Reservas Brutas se mantuvieron prácticamente inalteradas, en torno a los USD 44.000 millones, gracias a tres factores compensatorios.

En primer lugar, el ingreso de USD 3.000 millones por el REPO constituido por el BCRA con bancos privados, de los cuales el Tesoro compró al Central USD 2.319 millones. En segundo término, el aumento de encajes bancarios por USD 1.231 millones, como contrapartida del crecimiento de los depósitos en dólares tras el pago de cupones: el 9 de enero, el stock de depósitos aumentó USD 675 millones en el sector privado y USD 396 millones en el sector público. En menor medida, también contribuyeron las compras de divisas realizadas por el BCRA en el mercado.

El panorama cambia al observar las Reservas Netas. El REPO tiene un plazo apenas superior a un año, por lo que ya corresponde comenzar a descontar su vencimiento de la medición. Además, se conoció la cancelación del tramo del swap activado con Estados Unidos por USD 2.500 millones, a cambio de deuda con organismos internacionales. Aunque aún no se difundieron los detalles y será necesario esperar la publicación del 23 de enero de la planilla de reservas que el BCRA informa al FMI, el efecto ya se refleja en los cálculos.

En concreto, tras el pago, las Reservas Netas (Brutas – Encajes – Swap – Organismos Internacionales – REPOs – SEDESA) pasaron de un nivel cercano a +USD 2.000 millones a un rojo de -USD 1.700 millones. La medición más exigente, que además descuenta los depósitos del Tesoro en dólares y los vencimientos de BOPREAL, se deterioró desde -USD 2.300 millones hasta -USD 4.100 millones.

Más compras de dólares, pero liquidez en pesos ajustada

En este contexto, Ecolatina destaca como una señal positiva que el BCRA sostenga la postura compradora en el MULC. La autoridad monetaria acumuló USD 469 millones en la semana, hilando dos semanas consecutivas de compras, con un máximo diario de USD 187 millones el miércoles —la compra más elevada desde el 12 de marzo de 2025— y USD 125 millones en la última rueda. Desde el lunes 5, el total asciende a USD 687 millones, lo que implica un ritmo diario de USD 69 millones que, de mantenerse, derivaría en compras cercanas a USD 1.400 millones hacia fin de mes.

La contrapartida de estas operaciones es una inyección de pesos que resulta acotada e insuficiente para un mercado con liquidez tensada. El aumento estacional de la demanda de dinero en diciembre se reflejó en un crecimiento de los agregados monetarios, estancados desde mediados de 2025. Descontando el factor estacional, tanto el M2 Privado (circulante más cajas de ahorro) como el M3 Privado (M2 más plazos fijos) crecieron 1,6% mensual, cortando una racha de dos meses consecutivos de caída.

El crédito al sector privado avanzó 1,1%, recuperando parte de la baja de noviembre, impulsado por los préstamos comerciales: los adelantos crecieron 2,2%. Sin embargo, los préstamos al consumo —personales y tarjetas, que representan cerca de la mitad del stock— acumularon cuatro meses consecutivos a la baja. Detrás de esta dinámica aparecen una tasa más volátil y en alza y el deterioro de la mora de las familias, que en octubre de 2025 se ubicó en 7,8% de los préstamos, el valor más alto de la serie iniciada en enero de 2010.

Como resultado, las entidades financieras cerraron diciembre con una marcada escasez de liquidez. A fines de 2025, la liquidez en pesos descendió al 42,8%, un nivel similar al observado en julio y agosto de 2025, en pleno desarme de las LEFIs. En consecuencia, las tasas comenzaron a deslizarse al alza, con cauciones a un día negociándose por encima del 100% TNA en algunas ruedas. La estrechez también comprimió el margen diario de los bancos con el BCRA vía pases: la absorción neta de pesos cayó desde $4 billones el 31/11/2025 a $0,8 billones el 30/12/25, y se ubicó en apenas $0,06 billones el 14/01/26, ya en medio de las compras de divisas, equivalentes a una inyección de $0,7 billones en esa fecha ($1 billón a valores actuales).

Menor rol del Tesoro y tasas más sensibles

En este escenario, el Ministerio de Finanzas cerró la licitación de la semana con un rollover del 98%, en una primera subasta de 2026 marcada por la falta de liquidez y una posición en pesos del Tesoro de $3,1 billones. Esa posición se vio afectada por la compra de dólares al BCRA (-$3,4 billones), que consumió la inyección previa desde bancos públicos (+$2,4 billones) realizada antes del pago de cupones.

El Tesoro adjudicó $9,37 billones frente a vencimientos por $9,59 billones. La demanda se concentró en instrumentos a tasa fija (69%), especialmente en los tramos cortos de la curva, con las LECAPs más cercanas explicando la mayor parte de lo adjudicado. Los títulos dollar linked representaron apenas el 2% del valor efectivo adjudicado, mientras que los instrumentos ajustados por CER explicaron el 14% y la tasa variable el 15%. Finanzas convalidó tasas superiores a las del mercado secundario, con rendimientos de 3,39% TEM (S27F6), 2,86% TEM (S29Y6), 2,51% TEM (S30N6) y 2,58% TEM (T30J7).

El informe concluye que, aun priorizando la acumulación de reservas, el Gobierno optó por sostener niveles ajustados de liquidez. Al mismo tiempo, mostró disposición a intervenir de forma discrecional —incluida la compra de LECAPs— para evitar picos de volatilidad. Mientras el BCRA compra dólares y ofrece cobertura cambiaria en el mercado secundario, el apetito por cobertura permanece lejos de los niveles observados en el contexto electoral.

Dólar oficial a la baja y brecha estable

El movimiento del spot fue acompañado por los dólares alternativos. El dólar minorista cayó 2,0% hasta $1.483, el MEP con AL30 bajó 1,2% a $1.467, el CCL con CEDEARs descendió 0,3% a $1.521, y el blue se mantuvo estable en $1.505. De este modo, la brecha cambiaria promedio se ubicó en torno al 5%.

Los futuros de dólar acompañaron el movimiento: los contratos entre enero y marzo retrocedieron 2,2%, mientras que los vencimientos desde abril de 2026 bajaron 2,0%. Las devaluaciones implícitas cerraron en +1,4% para enero, +4,1% para febrero y +7,0% para marzo.

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Más financiamiento externo: Telecom consiguió US$ 600 millones y refuerza su plan de inversiones

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Telecom Argentina concretó una nueva colocación de deuda por US$ 600 millones en el mercado internacional, en una operación que recibió un fuerte respaldo de los inversores y que, además, favorece la acumulación de reservas del Banco Central. La emisión se realizó en el marco de su Programa Global de Obligaciones Negociables por hasta US$ 4.200 millones, aprobado por la Comisión Nacional de Valores, y se destacó por su elevada demanda, el plazo alcanzado y la tasa obtenida.

La operación se inscribe en un contexto en el que empresas de primera línea vuelven a acceder al financiamiento externo, aportando divisas al sistema financiero local y contribuyendo a fortalecer la posición cambiaria, en línea con la estrategia oficial de recomposición de reservas.

Demanda récord y condiciones financieras destacadas

En esta emisión puntual, Telecom recibió ofertas por US$ 2.427 millones, a través de 174 órdenes, lo que permitió adjudicar un monto final de US$ 600 millones. De este modo, la demanda resultó 3,3 veces superior al monto emitido, un dato que refleja el apetito de los inversores por activos corporativos argentinos de alta calificación relativa.

Este resultado refleja la consistencia de la estrategia de negocios de la compañía y la solidez de su desempeño operativo, factores que generaron un fuerte respaldo por parte de inversores institucionales”, destacó la empresa en un comunicado oficial.

Los títulos se estructuraron a un plazo final de 10 años, con vencimiento el 20 de enero de 2036, y un plazo promedio de 9,5 años. La colocación se realizó a una tasa fija nominal anual del 8,50%, con un rendimiento del 8,625%, lo que representa el nivel más bajo de todas las emisiones internacionales de Telecom desde 2019. Además, la operación logró una compresión de 50 puntos básicos frente a la referencia inicial brindada al mercado.

Por estas características, la emisión se destacó por alcanzar uno de los plazos más largos en la historia de la compañía y por concentrar el mayor volumen de interés de inversores para una emisión corporativa argentina desde la reapertura del mercado internacional en 2024.

Destino de los fondos y estrategia de largo plazo

Según informó la empresa, los fondos obtenidos se destinarán principalmente a la gestión activa del perfil de deuda, incluyendo la refinanciación de pasivos existentes, entre ellos préstamos asociados a la adquisición de Telefónica Móviles Argentina (TMA). El objetivo es preservar un nivel de apalancamiento consistente con el plan financiero de largo plazo.

En paralelo, la operación permitirá seguir respaldando el plan de inversiones, que durante 2025 ascendió a aproximadamente US$ 2.000 millones, orientado a sostener y ampliar la infraestructura tecnológica y los servicios de conectividad.

Desde una mirada macroeconómica, este tipo de colocaciones corporativas en dólares contribuye a mejorar la oferta de divisas, facilita la acumulación de reservas por parte del Banco Central y envía una señal positiva al mercado financiero respecto de la capacidad de las empresas argentinas para acceder a financiamiento en condiciones competitivas, aun en un contexto de riesgo país elevado.

Participación de bancos globales y colocadores locales

La emisión contó con la participación de J.P. Morgan, BBVA, Santander, Citigroup y Deutsche Bank Securities como Global Coordinators y Joint Bookrunners en el exterior. En el ámbito local, actuaron como colocadores Banco Santander Argentina, ICBC Argentina, Macro Securities, Balanz Capital, Latin Securities y Banco CMF.

El amplio respaldo de entidades financieras internacionales y locales refuerza el carácter estratégico de la operación y consolida a Telecom como uno de los principales emisores corporativos argentinos en el mercado de capitales global.

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