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El riesgo país cae casi 10% y ronda los 550 puntos básicos tras la tregua entre EE.UU. e Irán

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El riesgo país de Argentina se desploma casi 10% este miércoles cayendo más de 50 puntos básicos al bajar a los 551 puntos, en medio del repunte de los mercados ante la tregua entre Estados Unidos e Irán.

El indicador elaborado por J.P. Morgan retrocedió a 551 puntos básicos, bajando 59 puntos desde la marca de 610 en la que se ubicaba en la jornada previa, lo que implica una merma del 9,67%, favorecido por el buen clima global frente al alto al fuego en la guerra en Medio Oriente.

El valor es el más bajo desde el comienzo del conflicto armado, ya que hay que remontarse hasta el 26 de febrero para encontrar una marca similar (554 unidades), apenas dos días antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.

Ante la mejora del escenario global, los ADRs argentinos también registran subas de hasta 7,9%, lideradas por Grupo Supervielle. Le siguen Banco Macro (+7,5%), BBVA Argentina (+6,6%) y Grupo Financiero Galicia (+4,6%). En contraste, se observan caídas en Transportadora de Gas del Sur (-5,3%), YPF (-4,6%), y Pampa Energía (-2,5%).

A nivel local, el S&P Merval acompaña la tendencia positiva y avanza 1,4% hasta los 3.015.201,57 puntos. La suba es encabezada por Banco Macro (+7,2%) y le siguen Banco Supervielle (6,5%), BBVA (+6,3%) y Grupo Financiero Galicia (+4,3%). 

En el otro extremo, las acciones que operan con perdidas en la plaza porteña son las vinculadas a firmas energéticas como Transportadora de Gas del Sur (-6%), YPF (-5,2%) y Pampa Energía (-3,8%), influidas por la apertura del estrecho de Ormuz.

Los bonos soberanos en dólares, por su parte, también operan en sintonía con el mejor clima internacional, exhibiendo subas de hasta 3,5%, encabezadas por el Global 2041, seguido por el Global 2035 (+3,4%) y el Global 2046 (+3,3%).

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Estabilizar la deuda en las economías avanzadas

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Escriben Zsolt Darvas y Jeromin Zettelmeyer / F&D FMI – Muchas economías avanzadas muy endeudadas se enfrentan a un sombrío panorama fiscal. Con las políticas actuales, los coeficientes de deuda pública de países como Bélgica, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido se deteriorarán en las próximas dos décadas. Aún tienen margen para endeudarse, pero con límites.

Hasta ahora, los mercados financieros han sido piadosos, pero las sacudidas recientes hacen pensar que podrían tornarse más susceptibles a noticias negativas acerca de las perspectivas fiscales o económicas. Es posible que impongan tasas de interés más altas incluso a países con mercados de bonos públicos muy líquidos, haciendo mucho más difícil la tarea de reducir la deuda.

El aumento de la productividad impulsado por la inteligencia artificial quizá frene un poco el avance de los coeficientes de deuda y reduzca la escala del ajuste necesario. Pero no se sabe a ciencia cierta cuál sería la magnitud de este efecto ni el momento en que se produciría. El envejecimiento de la población y las mermas del crecimiento debidas a la fragmentación del comercio y la incertidumbre política son factores que tiran en sentido opuesto.

¿Qué se necesita para estabilizar los coeficientes de deuda? En un estudio reciente con Gonzalo Huertas y Lennard Welslau, evaluamos el ajuste fiscal necesario en las economías de la Unión Europea (UE), Estados Unidos y el Reino Unido. Recurrimos a pronósticos de crecimiento oficiales y proyecciones de mercado de tasas de interés, tipos de cambio e inflación, y combinándolos con shocks simulados generamos distribuciones de probabilidad para futuros coeficientes de deuda en distintos escenarios del saldo primario, que excluye los pagos de intereses por la deuda.

Consideramos un horizonte de 20 años a partir de 2024 y lo dividimos en dos períodos. En el primero, de siete años, los gobiernos elevan el saldo primario hasta un nivel que garantiza la sostenibilidad de la deuda. En el siguiente período, de 13 años, los gobiernos mantienen el saldo primario constante, excluyendo las variaciones del gasto provocadas por el envejecimiento de la población. El objetivo era garantizar una probabilidad del 70% de que la magnitud del ajuste fiscal en el primer período fuera suficiente para estabilizar el coeficiente de deuda en los últimos cinco años del horizonte de 20 años.

Hallazgos dispares

Por el lado positivo, el saldo primario a largo plazo necesario no es exageradamente elevado en muchos de los casos. Por ejemplo, es del 1,3% del PIB en los casos de Estados Unidos y Francia, del 1,8% en los casos de Bélgica y el Reino Unido, y del 2,5% en el caso de Italia. Pero por el lado negativo, los cuantiosos déficits registrados en 2024 acarrean la probabilidad de que se precisen ajustes importantes. Alrededor de una docena de países necesitan ajustes de más del 3% del PIB; cinco de ellos —Estados Unidos, Francia, Polonia, la República Eslovaca y Rumanía— necesitan ajustes del 5% con respecto a 2024.

En teoría, casi todos los países de la UE tienen previsto realizar ajustes para estabilizar el coeficiente de deuda. Pero varios de ellos emplean supuestos macroeconómicos más optimistas que los de la metodología común de la UE. El plan de Alemania, por ejemplo, contempla una inflación y un crecimiento mayores que los de los pronósticos de los expertos. Si el crecimiento y la inflación efectivos resultan ser menores, el déficit y la deuda de Alemania se situarán muy por encima de lo que proyecta el país.

Además, los pronósticos de la Comisión Europea y el FMI hacen pensar que los países con las mayores necesidades de ajuste probablemente no adopten las medidas requeridas para estabilizar sus niveles de endeudamiento. Esto acrecienta las dudas acerca de la probabilidad de que se realicen estos ajustes.

Antecedentes históricos

Es poco probable que Estados Unidos y varias otras economías avanzadas realicen los ajustes fiscales necesarios para estabilizar la deuda en el mediano plazo, pero quizá lo hagan más adelante. Para determinar cuán probable es que esto suceda, analizamos antecedentes históricos: con qué frecuencia alcanzaron los países el saldo primario necesario, cuál fue el período más largo en que se mantuvo ese saldo, y con qué frecuencia efectuaron el ajuste necesario dentro de un período de siete años.

Observamos que los saldos primarios en los niveles necesarios para estabilizar la deuda en varias economías avanzadas fuertemente endeudadas son poco frecuentes, como también lo son los considerables ajustes que se necesitan para alcanzar esos niveles desde las posiciones fiscales corrientes. Francia, por ejemplo, necesitaría un superávit primario del 1,3% del PIB para estabilizar su deuda, algo que ha sucedido apenas seis veces en cinco decenios. Eso no quiere decir que los ajustes sean imposibles, pero sí hace pensar que serán difíciles y que probablemente lleven más tiempo que los siete años que contemplan las reglas fiscales de la UE.

Algo que puede alentar a las autoridades de estas economías es la transformación que han experimentado los que otrora se consideraban los eslabones débiles de la zona del euro. En 2024, Grecia registró un saldo primario del 4,0%, teniendo en cuenta los altibajos del ciclo económico, es decir, muy por encima de lo necesario para estabilizar la deuda. Portugal necesita un ajuste leve de tan solo el 0,5% del PIB. El ajuste del 1,9% del PIB que precisa Irlanda es moderado, y el coeficiente de endeudamiento del país, del 39% del PIB, es excepcionalmente bajo, y se sitúa muy por debajo del 122% de Estados Unidos y el 101% del Reino Unido.

¿Cómo es que países que atravesaron graves crisis fiscales hace 15 años hoy han pasado a ser ejemplos de disciplina? Después de la crisis financiera mundial de 2008, los mercados financieros llevaron a esos países al borde del colapso, obligándolos a aceptar programas de préstamo de la UE y el FMI. Pese a las fallas en su diseño, el ajuste fiscal y las reformas estructurales esenciales de estos programas ponen a las economías en la senda hacia el crecimiento sostenible una vez más. El ajuste fue duro y, en el caso de Grecia, muy prolongado, pero terminó por surtir efecto.

Los resultados hablan por sí mismos. Con un crecimiento medio anual de entre el 3,1% y el 4,2% en 2022–25, los tres países superaron el ritmo del 2,6% de Estados Unidos.

La moraleja es que la disciplina fiscal y las reformas estructurales —junto con la reestructuración de la deuda pública y privada cuando sea insostenible— a la larga rinden fruto. No debe llamar la atención entonces que estas reformas y reestructuraciones no hayan sido impelidas por fuerzas políticas internas sino que más bien hayan sido impuestas por la presión del mercado.

Reconocer los riesgos

La pregunta es cómo realizarán el ajuste los países esta vez. Hay varias posibilidades.

Lo óptimo sería combinar la reforma a favor del crecimiento —lo que incluye poner en marcha el programa de mercado único en la UE descrito en el informe Draghi— con profundas reformas de la seguridad social y el sistema de pensiones. Por añadidura, se podrían reorganizar los sistemas tributarios a fin de captar ingresos sin desincentivar el crecimiento. Esto último es especialmente pertinente para Estados Unidos, el único país de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos que no tiene un impuesto al valor agregado.

Desafortunadamente, esta opción es la más complicada desde el punto de vista político. Una ruta más realista hacia la consolidación fiscal consiste en lograr un nuevo liderazgo político que ponga por delante la disciplina fiscal pero no necesariamente una reforma de gran calado. Italia es un ejemplo. Aleccionados por el desastre que se logró esquivar a comienzos de la década de 2010, los gobiernos italianos de diferentes vertientes políticas han mantenido los presupuestos en general bajo control. El coeficiente de endeudamiento de Italia, de alrededor del 135% del PIB, no deja de ser elevado, pero el saldo primario ajustado en función del ciclo es del 0,3% del PIB, es decir, mucho más saludable que los de Bélgica, Francia o el Reino Unido.

Una escalada repentina de los costos de endeudamiento que provoque tensiones por sobreendeudamiento podría desembocar en un aterrizaje brusco. Al aumentar la deuda, las tasas de interés también podrían subir, y los mercados podrían tornarse más susceptibles a noticias que pongan en entredicho la sostenibilidad fiscal. Los gobiernos podrían recurrir a estrategias de represión financiera —por ejemplo, alentar a los bancos o instituciones nacionales a absorber más deuda pública—, pero tales medidas tienen límites. Una inflación sorpresiva podría aliviar temporalmente las presiones fiscales, pero una inflación persistentemente más alta podría a la larga elevar las tasas de interés nominales.

Esperemos que las autoridades reconozcan estos riesgos y reaccionen a tiempo para evitar tal situación.

ZSOLT DARVAS, es investigador principal en el centro de estudios económicos Bruegel.

JEROMIN ZETTELMEYER, dirige el centro de estudios económicos Bruegel.

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Ricardo Arriazu: “Somos pobres, no alcanza y no lo vamos a resolver con discurso”

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El economista Ricardo Arriazu se refirió a la crisis de generación que atraviesas, al afirmar que en la Argentina “somos pobres y no alcanza” y sostuvo que la distribución de la torta “no alcanza” sino que “hay que agrandarla”.

Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, y hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo”, advirtió el economista.

Arriazu disertó con una exposición en Yerba Buena, organizada por la Fundación del Tucumán, en donde se refirió a la situación actual que atraviesa el país y la distribución de la torta igualitaria.

En ese sentido, el especialista en macroeconomía y teoría monetaria dio sus fundamentos de por qué la solución es agrandar la torta y no “resolver con discurso”.

“Si todo el mundo ganara exactamente igual, cosa que es imposible, el salario promedio en la Argentina sería de $2 millones por mes. Somos pobres, no alcanza. Y no lo vamos a resolver con discurso. La única manera es agrandando la torta, y para agrandar la torta hay que producir, y hay que sacrificarse, y hay que hacer esfuerzo”, sostuvo.

Arriazu, quien es uno de los economistas más respetados por el presidente Javier Milei, señaló que la Argentina “es un país que se estuvo comiendo el stock de capital para dar consumo” y, sin embargo, el consumo no alcanza porque “en lugar de atacar el problema donde está, tratamos de dar soluciones comiéndonos la gallina”.

También mencionó la contradicción entre los datos coyunturales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la percepción de crisis de la población. “Si ustedes le preguntan a la gente cuáles son las grandes dudas, la gente dice ‘no llego a fin de mes’, ‘mis ventas bajaron 50%’ y ‘cierra la empresa, se está destruyendo la industria’. Está claro que eso es lo que leen. Y al mismo tiempo, el INDEC dice que el nivel de actividad económica en el mes de diciembre fue el más alto de la historia, y hoy acaban de publicar que enero fuye más grande que diciembre. Por lo tanto, enero fue el más grande de la historia. Entonces la pregunta es: ¿alguien miente? No. Lo que voy a mostrar es que es consistente. Hay exageraciones, pero es consistente.

En otro tramo de su exposición, mencionó la enorme oportnidad que tiene el país para este 2026, en donde “los planetas están alineados” salvo que “choquemos la calesita”. Bajo su mirada, la estabilidad lograda por el equilibrio fiscal debe transformarse en crecimiento.

Nos van a salir dólares por las orejas mientras no choquemos la calesita”, manifestó el economista. En la misma línea indicó que los sectores como el campo y la energía van a impulsar a la economía, y mencionó el conflicto en Medio Oriente.

Argentina por primera vez, a diferencia del ‘73, esto lo agarra como exportador de petróleo. En el ’73 éramos importadores y aparte cayó el precio de la soja a la mitad. Ahora, con el tema de la urea, está subiendo el precio de la soja. O sea, los planetas se alinearon si no hacemos macan”.

También se refirió al pósible éxito del programa económico del Gobierno, que va a estar dependiendo de una variable con impacto financiero entre comprar o no dólares.

“Toda la palabra confianza es compro dólares o no compro dólares. Eso es todo Argentina. Esta es la variable fundamental para ver todos los días, todos los meses y saber qué es lo que va a pasar en el país en el corto plazo”.

En paralelo criticó la elección del Ejecutivo sobre implementar el modelo de bandas cambiarias: “El año pasado venía muy bien hasta que se le ocurrió (al Gobierno) poner la banda. Ustedes me escucharon a mí el año pasado decir ‘Yo estoy en desacuerdo’. Ahora ya sabemos el resultado de las bandas que tanto aplaudimos: inflaciónactividad económica que venía creciendo hasta el momento de la banda, comenzó a caer después de la banda; habían comprado US$25.000 millones, ahora no compraron nada; y el riesgo país se duplicó. 

“Que alguien me explique dónde está la ventaja de dar incertidumbre en un país donde la verdadera unidad de cuenta es el dólar y la gente piensa en dólares. Nunca lo voy a entender”, concluyó.

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Passalacqua prorrogó los programas Ahora hasta junio

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El gobernador Hugo Passalacqua informó en sus redes sociales que “los argentinos sabemos que la cosa no está fácil y que cada peso cuenta, por eso decidí prorrogar los programas Ahora hasta el 30 de junio con mejores reintegros, mejores plazos, mayores límites de compra”.

“En síntesis, tratamos de poner los recursos de los misioneros que administra la provincia donde más puedan ser utilizados”, añadió.

La medida se hizo en acuerdo con las entidades bancarias y el sector privado participante. La misma contempla la adecuación de los porcentajes de reintegro, así como aumentos en el límite financiable y en los topes de reintegro. Asi, el beneficio estará disponible desde el 1 de abril de 2026 hasta el 30 de junio de 2026.

La prórroga comprende los programas: Ahora Misiones, Ahora Bienes Durables, Ahora Mujer, Ahora Viajá por Misiones, Ahora Estudiantes, Ahora Construcción, Ahora Carne, Ahora Gastronomía, Ahora Feria, Ahora Mascotas, Ahora Pan, Ahora Gas, Ahora Neumáticos, Ahora Góndola Bernardo de Irigoyen y Ahora Remedios.

En detalle, Ahora Misiones establece un tope de compra de $816.000 y un tope de reintegro de $56.000. En tanto, Ahora Bienes Durables eleva su tope a $1.832.000, con financiación en hasta 15 cuotas. Por su parte, Ahora Construcción y Ahora Neumáticos comparten el mismo tope de compra de $1.832.000. A estos se suman Ahora Viaja por Misiones y Ahora Estudiantes.

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Revelan cuatro estrategias para que empresas argentinas reduzcan costos

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En un escenario económico desafiante, marcado por el encarecimiento del financiamiento, la volatilidad macroeconómica y la presión sobre los márgenes, las empresas argentinas están revisando su enfoque tradicional del ahorro.

Aunque la inflación en 2025 fue la más baja en ocho años (31,5% según BBVA Research), la simple reducción coyuntural de gastos resulta insuficiente. Hoy el foco empresarial comienza a desplazarse hacia la generación de eficiencias estructurales que aporten previsibilidad y fortalezcan la competitividad en el mediano y largo plazo.

En este contexto, Grupo Gaman identificó cuatro estrategias clave que permiten a las organizaciones optimizar su estructura de costos sin afectar su capacidad productiva.

1. Planificación fiscal: aprovechar el Régimen de Economía del Conocimiento

La optimización impositiva es una de las formas más directas de mejorar el flujo de caja. Según la Ley 27.570, las empresas que incorporan tecnología o procesos de mejora continua pueden acceder a importantes beneficios fiscales.

Estudios del INTI y de la Secretaría de Economía del Conocimiento señalan que este régimen constituye una de las herramientas más potentes de competitividad para el sector privado.

Entre sus principales beneficios se destacan:

  • Reducción de hasta el 60% en el Impuesto a las Ganancias.

  • Bono de crédito fiscal del 70% (hasta 80%) sobre contribuciones patronales.

  • Eliminación de derechos de exportación para servicios.

El régimen resulta especialmente atractivo para empresas de software, biotecnología, servicios profesionales exportables o industrias que certifiquen normas de calidad.

2. Gestión integral del riesgo

En contextos de alta volatilidad, la gestión del riesgo deja de ser una función financiera aislada para convertirse en un eje estratégico del negocio. Las empresas que adoptan un enfoque proactivo, en lugar de reaccionar ante cada contingencia por separado, logran reducir costos, ganar previsibilidad y tomar mejores decisiones.

El modelo de asesoramiento integral de riesgos permite abordar en forma coordinada dimensiones que habitualmente se gestionan de manera fragmentada: cobertura de seguros, prevención de accidentes laborales, salud ocupacional, gestión del ausentismo y continuidad operativa. Cuando todas esas variables son atendidas por un mismo colocador con visión sistémica, se eliminan duplicaciones, se mejora la información disponible y se reducen los costos totales de la siniestralidad.

Contar con un aliado estratégico que ofrezca a empresas e instituciones una solución articulada permite anticipar riesgos antes de que se conviertan en pérdidas. El resultado es una estructura de costos más eficiente y una organización mejor preparada para operar en entornos inciertos.

3. Inteligencia artificial como aliado estratégico para mejorar la operación

La incorporación de inteligencia artificial está redefiniendo la forma en que las empresas gestionan sus costos y procesos. Lejos de ser una herramienta exclusiva de grandes corporaciones, su adopción se acelera en organizaciones de todos los tamaños como un recurso clave para mejorar la eficiencia operativa y la toma de decisiones.

Aplicaciones como la automatización de tareas administrativas, el análisis predictivo y la optimización de procesos permiten reducir errores, acortar tiempos y disminuir costos indirectos. En áreas como finanzas, atención al cliente, logística y recursos humanos, la IA contribuye a una gestión más ágil y basada en datos.

Además, su capacidad para procesar grandes volúmenes de información en tiempo real facilita la identificación de desvíos, oportunidades de mejora y patrones de comportamiento que, de otro modo, pasarían desapercibidos. Esto no solo impacta en la reducción de costos operativos, sino también en una mayor capacidad de anticipación frente a escenarios cambiantes.

En un contexto de alta presión sobre los márgenes, integrar inteligencia artificial en la operación diaria deja de ser una ventaja diferencial para convertirse en un factor determinante de competitividad.

4. Gestión estratégica del ausentismo

El ausentismo laboral representa uno de los costos ocultos más relevantes dentro de las organizaciones, impactando directamente en la productividad, la calidad del servicio y el clima laboral.

Una gestión eficiente requiere no solo medir indicadores, sino también implementar políticas preventivas. Programas de bienestar, seguimiento médico, esquemas de trabajo flexibles y mejoras en las condiciones laborales pueden reducir significativamente las tasas de ausentismo.

Según estimaciones del sector, el ausentismo puede representar entre el 3% y el 7% de la masa salarial total, dependiendo de la industria. La implementación de herramientas de monitoreo y analítica de datos permite identificar patrones, anticipar situaciones críticas y optimizar la dotación de personal.

Abordar el ausentismo desde una perspectiva estratégica no solo reduce costos, sino que también fortalece el compromiso de los equipos y mejora el desempeño organizacional en el largo plazo.

“En escenarios de alta incertidumbre, las compañías que adoptan una gestión integral de sus costos -combinando planificación fiscal, gestión del riesgo, digitalización y eficiencia operativa- no solo logran reducir gastos, sino también construir una ventaja competitiva sostenible”, explicó Juan Manuel Manganaro, Fundador y presidente del Grupo Gaman. “El desafío es dejar de ver el ahorro como una respuesta táctica y comenzar a entenderlo como una herramienta estratégica para sostener la competitividad”, concluyó.

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