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CABA: una familia tipo necesita $1,88 millones para ser clase media

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El Índice de Precios al Consumidor porteño mostró una aceleración frente a junio, con fuerte incidencia de rubros turísticos y gastronómicos. En la comparación interanual, el aumento de precios fue del 40,9%, y una familia tipo necesitó ingresos mínimos de $1,88 millones para integrar la clase media.

En julio de 2025, la inflación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanzó el 2,5%, por encima del 2,1% registrado en junio, según el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA).
Los aumentos estuvieron liderados por:

  • Restaurantes y hoteles: +5,3% (incidencia de 0,60 puntos porcentuales).
  • Transporte: +3,6%.
  • Recreación y cultura: +3,6%.
  • Vivienda, agua, electricidad y gas: +1,7%.

La composición del alza refleja el impacto del receso invernal sobre el turismo interno y la gastronomía, sumado a ajustes tarifarios en servicios públicos y transporte. Se trata del registro mensual más alto desde marzo de este año.

En la medición interanual, el IPCBA trepó 40,9%, lo que supone una desaceleración de 3,6 puntos porcentuales respecto a junio.
Pese a este retroceso, el índice continúa mostrando un cuadro de inflación elevada, que limita la recuperación del poder adquisitivo y condiciona el consumo privado.

En el acumulado de enero a julio de 2025, la inflación alcanzó 18,1%, cifra que, si bien es menor que los picos registrados en 2023 y 2024, sigue ubicándose en un rango que presiona sobre el presupuesto de los hogares porteños.

Clase media: ingresos mínimos en alza

De acuerdo con el IDECBA, en julio una familia tipo —dos adultos con dos hijos menores— necesitó ingresos mensuales de entre $1.889.557 y $6.046.584 para ser considerada de clase media.
El estudio segmenta la estructura socioeconómica de la siguiente forma:

  • Medio frágil: entre $1.511.646 y $1.889.557.
  • Clase media típica: entre $1.889.557 y $6.046.584.
  • Medio acomodado: por encima de $6.046.584.

Por debajo del primer umbral se ubican los hogares pobres, mientras que superar el tramo superior clasifica como sector de ingresos altos.
El rango para la clase media se amplió frente a abril de 2025, cuando iba de $1.840.530 a $5.889.696, reflejando el efecto directo de la inflación sobre el costo de vida.

El IPCBA mide mensualmente la variación de precios de una canasta de bienes y servicios representativa del consumo en la Ciudad.
Incluye rubros como alimentos y bebidas, vivienda, transporte, salud, recreación, educación, comunicaciones y equipamiento del hogar.
El índice distingue:

  • Bienes y servicios.
  • Precios regulados (tarifas y servicios públicos).
  • Componentes estacionales.
  • Inflación núcleo (sin factores temporales o administrados).

Esta segmentación permite detectar con precisión los motores de la inflación en cada período y su impacto diferencial sobre los distintos estratos socioeconómicos.

La aceleración inflacionaria en CABA es un termómetro para la política económica nacional, ya que suele anticipar tendencias del índice nacional que publica el INDEC.

Para el sector privado, el dato refuerza la necesidad de ajustar proyecciones salariales y renegociar paritarias, especialmente en actividades vinculadas al turismo, gastronomía y transporte.

En el plano político, el comportamiento de la inflación porteña servirá de insumo para el debate sobre tarifas, acuerdos de precios y políticas de ingresos en la previa a las elecciones legislativas.

Analistas prevén que la inflación en CABA podría mantenerse en torno al 2%–2,5% mensual en los próximos meses, con riesgos al alza por posibles actualizaciones de tarifas y combustibles.

El desempeño del dólar y las decisiones en materia de política monetaria y fiscal serán determinantes para consolidar —o revertir— la desaceleración interanual observada en julio.

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El Tesoro licita LECAP, BONCER y bono dólar linked

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El Ministerio de Economía convocó a una licitación de LECAP, BONCER, BONCAP y un bono dólar linked con vencimientos entre septiembre de 2025 y febrero de 2026. La operación, prevista para el 13 de agosto, apunta a renovar vencimientos y captar fondos en un mercado expectante ante la presión cambiaria y los compromisos fiscales.

La Secretaría de Finanzas oficializó este lunes un nuevo llamado a licitación de instrumentos del Tesoro Nacional, con fecha de recepción de ofertas el próximo miércoles 13 de agosto y liquidación el lunes 18.
El menú incluye ocho series: siete en pesos —con variantes a tasa fija capitalizable y ajustadas por CER— y una vinculada al dólar oficial. La movida se inscribe en el programa de colocaciones quincenales, en un momento donde el Gobierno enfrenta vencimientos por casi $15 billones y busca despejar riesgos de refinanciación.

Detalle técnico de los instrumentos

Entre las opciones en pesos se destacan:

  • LECAP con vencimientos el 12 y 30 de septiembre, 31 de octubre, 10 de noviembre de 2025 y 16 de enero de 2026 (nueva emisión), con tasas efectivas mensuales que, en las series originales, oscilaron entre 2,20% y 3,98%.
  • BONCER (TZXO5) ajustado por CER y BONCAP con vencimiento en febrero de 2026.
  • Bono dólar linked (TZVD5) cero cupón, con pago en pesos al tipo de cambio oficial del 15 de diciembre de 2025.

Para las reaperturas, el precio será determinado en la licitación. La nueva LECAP a enero de 2026 tendrá un precio fijo inicial de $1.000 por cada $1.000 de valor nominal.

Modalidades de participación y límites

La licitación se segmentará en tramos no competitivos y competitivos:

  • Tramo no competitivo: hasta $50 millones en instrumentos en pesos o USD 50.000 en el bono dólar linked por inversor, orientado a quienes no cuentan con especialización financiera.
  • Tramo competitivo: montos mayores a esos límites, sin tope máximo, con una oferta mínima de $1 millón en pesos o USD 1.000.

Las órdenes deberán canalizarse a través de agentes de liquidación y compensación o agentes de negociación registrados en la CNV.

El Tesoro busca refinanciar la totalidad de los vencimientos y, de ser posible, captar financiamiento extra para cubrir necesidades del último cuatrimestre. La presencia del bono dólar linked apunta a ofrecer cobertura frente a expectativas de devaluación, mientras que los BONCER refuerzan la captación de inversores interesados en mantener poder adquisitivo frente a la inflación.

Fuentes oficiales señalan que “el diseño de la licitación apunta a diversificar el riesgo de tasa, tipo de cambio e inflación, asegurando financiamiento sostenible sin alterar la hoja de ruta fiscal”.

Analistas financieros advierten que el resultado será observado como termómetro de la confianza hacia la política económica y cambiaria. Un alto roll-over despejaría presiones sobre el dólar en el corto plazo, mientras que una colocación floja podría reavivar la demanda de cobertura cambiaria.

En el segmento mayorista, el dólar cerró este lunes a $1.322, en un mercado atento a la oferta del agro y a los flujos financieros. La inclusión del bono dólar linked podría absorber demanda de dólares financieros si logra buena aceptación.

El desenlace de la licitación será clave para definir el margen de maniobra del Ministerio de Economía en las próximas semanas. Con vencimientos concentrados en septiembre y octubre, el Tesoro necesita mantener un ratio de renovación superior al 100% para evitar mayor emisión monetaria.
En paralelo, el rendimiento que surja para la nueva LECAP a enero 2026 servirá como referencia para las próximas colocaciones.

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Milei defiende su política monetaria y rechaza la teoría del traslado a precios

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En un extenso análisis técnico, el presidente Javier Gerardo Milei publicó un documento en el que cuestiona de manera frontal la idea de que la suba del dólar sea la causa directa de la inflación en Argentina. El mandatario sostiene que el alza de precios responde únicamente a un exceso de oferta monetaria y que la visión dominante en buena parte de la profesión económica local incurre en “errores de principiante” al suponer lo contrario.

Según Milei, desde que en abril de 2024 se liberó el mercado de cambios, el debate público se centró en predecir la reacción del dólar y su eventual traslado a precios. El jefe de Estado remarcó que la mayoría de los pronósticos fallaron, salvo “un puñado de analistas” y el equipo económico oficial.

“Hablar del traspaso a precios del movimiento en el dólar es falso e implica un profundo desconocimiento de la teoría monetaria”, aseguró el Presidente, quien comparó la actitud de algunos economistas con “la lógica del Oráculo de Delfos: dar consejos sin pagar costos por errar”.

El comunicado de Milei:

ASPECTOS ESENCIALES DEL ANÁLISIS MONETARIO

Por el Presidente Javier Gerardo Milei. 1. Introducción Desde mediados de abril, momento en que se liberó el mercado de cambios, el debate monetario en Argentina se ha basado sobre cuál debería ser el comportamiento del dólar y el traspaso a precios en caso que la divisa aumentara. Más allá de que la mayor cantidad de analistas han errado por mucho sus pronósticos a excepción de un puñado de ellos (y el equipo económico), lo que sorprende es la persistencia en los mismos errores analíticos que mantiene a estos profesionales en una racha negativa, aún desde antes de presentarse el cambio de gobierno. Es entendible el comportamiento endogámico y especialmente si no se pagan costos por errar cuando todos fallaron, en especial, cuando rige la lógica del Oráculo de Delfos, el cual daba consejos, pero no tomaba decisiones.

En síntesis, lo que quiero señalar es que aun cuando todos hablen del traspaso a precios del movimiento en el precio del dólar (passthrough), dicha afirmación, aunque supuestamente podría tener algún “sustento empírico”, es falsa e implica un profundo desconocimiento en materia de teoría monetaria.

2. Origen y Naturaleza del Dinero Para comprender la naturaleza del dinero debemos primero internalizar cómo sería una economía sin dinero, esto es, una economía de trueque. En una economía de intercambio puro, los individuos van satisfaciendo sus necesidades haciendo transacciones con sus pares en las que a cambio de los bienes que se dispone a ofrecer, reciben como pago el bien que le ofrece otro individuo. Si bien parece una operación simple, la puesta en marcha de dicho proceso choca de inmediato con dos realidades.

Por un lado, tenemos el problema de la doble coincidencia, esto es, es necesario encontrar un par de individuos con necesidades recíprocas, esto es que aquel que necesita un determinado bien, no sólo necesita encontrar el que se lo venda, sino que además necesita que ese individuo sea el mismo que acepte en intercambio el bien que el primero intenta vender. Por otro lado, está el problema de la indivisibilidad, donde ya resuelto el problema nada menor de la doble coincidencia, esto es, que los bienes involucrados no puedan ser fraccionados en las proporciones necesarias para que tenga lugar la transacción (puede que yo tenga ganas de comer pan y el panadero escuchar una de mis charlas de economía, el tema es que los minutos y contenido que estoy dispuesto a cambiar por un kilo de pan, al panadero no le serán de utilidad para tomar decisiones). Frente a esta adversidad, el hombre no se puso a llorar ni a esperar a que venga alguien para resolver sus problemas. Así, observó que algunos bienes se intercambiaban más que otros y por ende descubrió el intercambio indirecto. Esto es, un bien que no se compra a los fines de ser consumidos sino para hacer intercambios. En definitiva, en este proceso de búsqueda de solución encontró el dinero mercancía. De ahí que las primeras formas de dinero fueran el ganado, el lino, la sal, el tabaco, el café y sin ir mucho más atrás en el tiempo, los cigarrillos en las cárceles.

Por otra parte, si bien estos bienes cumplían con dos condiciones básicas que debe tener el dinero para preciarse de tal, esto es, servir de unidad de cuenta y medio generalizado de cambio, fallaba en su condición de reserva de valor. Básicamente, estos bienes siendo perecederos almacenarlos presenta una tasa de interés negativa, esto es, con el paso del tiempo valdrían cada vez menos. Y así es que el ser humano llegó al dinero metálico. Sin embargo, este no estaba libre de inconvenientes ya que al problema de la portabilidad se le sumaba los riesgos de moverse con grandes cantidades de metales preciosos. De más está decir que ante esta dificultad el hombre desarrolló los certificados de depósitos para poder moverse sin tanto peso encima. Naturalmente, siempre aparecen los tramposos, lo cual ocurrió cuando las casas de depósitos empezaron a emitir en su favor certificados sin respaldo. Frente al desorden resultante apareció el Estado, el cual, en lugar de dedicarse a reestablecer orden, consideró que no podía tener competencia en la estafa a las personas (vía impuestos) y decidió quedarse con el monopolio de la emisión de dinero, sumado a la imposición del curso forzoso y así perfeccionar el atraco. El resto es historia conocida.

3. La Naturaleza Monetaria de la Inflación A la luz del punto anterior debería quedar claro que el dinero no es nada más que un bien de intercambio indirecto y que sólo sirve a los efectos de llevar acabo transacciones, sean las mismas presentes (demanda transaccional) y/o futuras (atesoramiento). Por lo tanto, si entendemos esto, la demanda de dinero es una demanda derivada de la demanda total de bienes y servicios de la economía o dicho de modo más simple, es una demanda espejo.

En este sentido, la demanda de dinero quedaría determinada por el vector de consumo a lo largo del tiempo (intertemporal) y su relación funcional estaría dada por los parámetros que determinan al vector de consumo. Así las cosas, del mismo modo que el consumo, la demanda de dinero vendría determinada por el vector intertemporal de precios, lo cual, en términos de equilibrio general, muestra el error de muchos economistas al formular la demanda dinero como función del ingreso (el cual surge de la venta de ocio en el mercado de trabajo más la participación en los beneficios de las empresas de las que tenga algún tipo de participación) y la tasa de interés (la cual está implícita en el vector intertemporal de precios, ya que se trata del precio relativo de los bienes presente respecto a los precios futuros).
Finalmente, para solucionar el vector de precios de equilibrio, se requiere de lo que Robert Lucas Jr. denominaba parámetros profundos: (i) preferencias; (ii) tecnología y (iii) dotaciones. A su vez, si existiera dinero, habría que sumar la base monetaria.  A su vez, también debería considerarse la estructura institucional respecto de los derechos de propiedad, aunque esto sería materia de otro debate, por lo que simplificamos el punto asumiendo una economía de propiedad privada.

Nótese que, si la demanda de dinero está determinada por el sendero de consumo y éste en el fondo depende los precios que, a su vez, están dados por los parámetros profundos, la demanda real de dinero, en condiciones normales sería una función granítica y que en equilibrio se debería igualar a la oferta real de dinero (dinero = base monetaria, dividido el nivel de precios). Así llegamos a la sentencia de que la inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario, generado por un exceso de oferta de dinero, ya sea porque subió la oferta y/o cayó la demanda, lo cual lleva a una pérdida del poder adquisitivo del dinero, esto es, todos los precios expresados en unidades monetarias suben. 

4. Efecto Hume-Cantillon: Espejismo Empírico de la falacia del Passthrough Si bien el resultado es contundente y fundamental para el diseño de una política monetaria seria que persiga terminar con la inflación, también requiere de paciencia. Concretamente, el accionar de la política monetaria no es instantáneo, ya que la misma opera con rezagos. En el caso de Argentina, ese rezago oscila entre 18 y 24 meses, esto es, aun cuando uno apague la máquina de imprimir billetes en el primer día, deberá transitar el purgatorio de la inflación por lo menos durante un año y medio. De ahí que, dada la primera fase de la reconstrucción del patrimonio del Banco Central que demandó seis meses hasta apagar la máquina de hacer billetes es que esperamos que para mediados de 2026 la inflación sea sólo un mal recuerdo en la vida de los argentinos.

Al mismo tiempo, el purgatorio de la inflación puede demandar un tiempo adicional y/o mayores tasas de inflación si a esto se le suma la presencia de un sobrante monetario (el money overhang). Este tipo de fenómenos suelen hacerse presente en caso de controles de precios y controles de capitales. En el primer caso su síntoma es el desabastecimiento, mientras que en el segundo se manifiesta con brecha cambiaria y pérdida de reservas del Banco Central. Es más, en el caso de los controles de capitales genera aumento artificial de la demanda de dinero que implica un aumento de la base imponible del impuesto inflacionario exacerbando así la estafa a manos del Estado.

Por otra parte, mientras que van pasando los meses de la inyección de dinero inicial toma lugar el efecto Hume-Cantillon, el cual, originalmente mostraba los efectos distributivos en función del ingreso del dinero en la economía. Así, quienes lo reciben y gastan primero (los políticos) están haciendo transacciones con dinero de hoy y precios de ayer, lo cual causa un perjuicio a quien va recibiendo el dinero en las distintas transacciones conforme vaya pasando el tiempo. La contracara de esto es que todos los precios no suben de modo simultáneo, sino que algunos lo hacen primero y otros después.

En línea a esto, e increíblemente para el caso de los fundamentalistas del passthrough, el modelo más popular para economías abiertas con dinero es el de Rudgier Dornbusch, más conocido como el modelo del overshooting. En dicho modelo, frente a un exceso de oferta de dinero, ello se traduce en un salto del tipo de cambio más que proporcional a la tasa de devaluación implícita en la tasa de expansión monetaria consistente con la paridad del poder de compra (PPP). De este modo, una vez que toma lugar el ajuste en el mercado de bienes y aumentan los saldos exportables, el tipo de cambio cae hasta el nivel de PPP. Lo interesante es ver a economistas repetir estos términos como partes de la superfamilia del orden psitaciformes y no enterarse que detrás está el efecto Hume-Cantillon, el cual toma lugar como consecuencia de que mientras el mercado de bienes ajusta lento, el mercado financiero lo hace de modo instantáneo. Así, generado el exceso de oferta de dinero, los individuos se agolpan en el mercado financiero a buscar moneda extranjera, mientras que la generación de divisas es lenta, motivo por el cual, el tipo de cambio salta mucho más que proporcionalmente hasta que los mercados se vayan equilibrando. En otros términos, no tiene sentido hablar de passthrough, ya que de modo inexorable el nivel de precios va a converger hacia la PPP.

Siguiendo la misma lógica, cuando se genere un exceso de oferta en el mercado de dinero y que el mismo se manifieste en un exceso de demanda en el mercado de divisas, entonces, dado que el dólar es un activo financiero subirá primero, luego lo seguirán el precio de los bienes transables, luego los precios mayoristas, a continuación, los precios minoristas y por último subirán los salarios (motivo por el cual la devaluación es tan impopular). En definitiva, la relación causal sigue siendo desde la cantidad de dinero hacia los precios y esta historia también puede ser dueña de la evidencia empírica sobre la que se basa la idea del passthrough. Sin embargo, hablar de passthrough es sinónimo de teoría económica de muy mala calidad, ya que al suponer que una relación causal que vaya del tipo de cambio al nivel de precios implica estar trabajando con una teoría del valor objetiva. Por lo tanto, mal que les pese, están equivocados, ya que esa forma de pensar el análisis económico la superó en 1871 con la obra de Carl Menger, quien desarrolló la teoría subjetiva del valor en paralelo a William Stanley Jevons y León Walras.

Naturalmente, puede que su corazón no haya quedado anclado en un economista clásico y que la base de su error venga fechado en el año 1936, cuando John Maynard Keynes decide destruir todo el marco analítico wickselliano (motivo por el cual tuvo a la profesión discutiendo tonterías hasta 1972) y decide de modo ad-hoc volver a la teoría objetiva del valor.

Si no le gusta el argumento de Hume-Cantillon, ni el basado en la teoría del valor, ahora le propongo uno de equilibrio general. Si desarrollamos los microfundamentos completos de un modelo de equilibrio general, las funciones de exceso de demanda de cada uno de los “n” bienes de la economía depende de los “n” precios de la economía. A su vez, si se le suma el mercado de dinero acorde a la descripción hecha en la primera parte de la nota, ello implica que tenemos un sistema de “n+1” ecuaciones homogéneas de grado cero (esto es, dependen de los precios relativos). Por otra parte, Tomando el dinero como numerario (la unidad de cuenta), por Ley de Walras sabemos que si “n” mercados están en equilibrio el restante también lo estará y será posible determinar “n” precios relativos y como están en términos de dinero, los precios en cuestión son los precios monetarios. A su vez, este sistema puede decirse que tiene como variables exógenas: las preferencias, la tecnología, las dotaciones y la cantidad de dinero. Nótese que la idea del passthrough tiene un grave problema, ya que el precio de la moneda extranjera en el sistema de equilibrio general es endógeno mientras que acorde a la visión de muchos economistas locales, el precio de la moneda extranjera es exógeno y ello determina al resto de los precios. Esto es, si es cierto que usan modelos de equilibrio general como se jactan, no existe el passthrough, ya que implica que el precio de la moneda extranjera sea una variable endógena y exógena a la vez. Inconsistencia lógica detectada. Fin del debate.

5. Reflexiones Finales: Menger Vigila A lo largo de los distintos apartados se demostraron un conjunto de aspectos vinculados a la teoría monetaria que son de vital importancia a la luz de analizar y entender de modo correcto la política llevada a cabo por el BCRA. En primer lugar, hemos derivado la base de la demanda de dinero como una demanda derivada del mercado de bienes. En función de dicho resultado hemos demostrado la naturaleza monetaria de la inflación y asociado a dicho resultado hemos demostrado la invalidez teórica del passthrough, al tiempo que dejamos en claro que su fortaleza empírica no es más que un espejismo estadístico que se resuelve dentro del marco de la teoría monetaria de la inflación cuando anexamos en el análisis el efecto Hume-Cantillon.

Finalmente, y a la luz de la teoría subjetiva del valor queda una reflexión adicional sobre la base del principio de imputación de Menger. En dicha teoría, a diferencia de la objetiva donde los costos determinan los precios, el principio de imputación señala que son los precios los que determinan los costos, mientras que los precios vienen dados por las preferencias, la escasez (tecnología y dotaciones), lugar y tiempo.

En función de todo lo anteriormente señalado, supongamos que tenemos dos bienes A y B. Ahora, por algún motivo, se produce un aumento de la demanda del bien A en desmedro del bien B. Consecuentemente el precio relativo de A respecto a B debe subir, esto es, el precio de A subirá y el precio de B caerá. Así, el gasto en el bien A aumentará y por ende el gasto en B caerá, lo cual empujará el precio de B a la baja. Ahora bien, si ahora aparece el Banco Central y considera que el precio de B no caerá y eso generará una caída en el nivel de actividad, lo que hará es emitir dinero tal que el precio de B no caiga, aunque ello hará que el precio de A suba más que proporcionalmente hasta alcanzar el precio relativo del nuevo equilibrio. Por ende, para que haya inflación es necesario que haya por parte del Banco Central una convalidación monetaria.

Puesto, en otros términos, si no hay convalidación monetaria el nivel de precios no cambiará y todo es una cuestión de precios relativos. Es más, supongamos que, ante la suba del precio de A, los vendedores del bien B quieren subir el precio, les cuento que a la vuelta de la esquina los espera Menger para decirles que por el principio de imputación no podrán vender sus productos y se quedarán con los galpones lleno de mercadería, bajando la rotación del activo y destruyendo el retorno del mismo. Tarde o temprano, salvo que sean masoquistas aprenderán. Ahora llame al bien A dólar y al bien B resto de los bienes. La historia se cuenta sola: ante cambios de precios relativos sin convalidación monetaria no se genera inflación.

¿Por último, porque los individuos siguen creyendo que la suba del dólar hace subir los precios? Básicamente porque durante 90 años han acertado. Salvo durante el período de la Ley de Convertibilidad, cada vez que subió el dólar luego subieron los precios. Y para colmo, durante la Convertibilidad, donde el tipo de cambio estaba fijo no hubo inflación. Por ende, alguien no entrenado en economía monetaria puede sufrir los efectos sensoriales de la correlación espuria, del mismo modo que puede llegar a creer que cuando muchas personas se ponen el traje de baño traerá el verano. Sin embargo, sería de esperar que una persona que ha pasado por lo menos cuatro/cinco años estudiando economía e incluso con uno o más estudios de posgrado, doctorado y posdoctorado, sumado a una gran cantidad de años de experiencia en el negocio profesional no tendría que caer en este tipo de errores propios de un amateur, fácilmente corregibles si se suma en el análisis la variación de la cantidad de dinero. Si consideramos el caso argentino y su adicción al déficit fiscal por parte de la casta política, no sólo será posible explicar las cataratas de defaults, suba de impuestos y emisión monetaria, que en el último caso generó un desastre inflacionario, cuya otra cara de la moneda es haber destruido cinco signos monetarios y quitarle trece ceros a la moneda. Por el bien de los argentinos deseo que asimilen la lección. Que D”S bendiga a los argentinos. Y que las Fuerzas del Cielo nos acompañen.

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Tasas reales y riesgo político

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Aunque la incidencia del riesgo político y de las turbulencias internacionales no pueden descartarse, otro factor que puede explicar el aumento en el riesgo país es la escasa acumulación de reservas del BCRA. Sería deseable que el gobierno iniciara el camino que, en ese sentido, se ha acordado con el FMI, pero ello impactará en el tipo de cambio nominal y seguramente el techo de la banda empezará a hacer ruido.

Desde comienzos de año se ha observado un aumento en el riesgo país, el que se ubica más de 150 puntos básicos por encima de los mínimos alcanzados en enero. Además, hace unos meses que las tasas de interés pasivas son mayores a la inflación del mes, incluso antes de las turbulencias que generara el
reemplazo de las Letras Fiscales de Liquidez por otros títulos del Tesoro.

¿Cuánto de este fenómeno se explica por el riesgo político y cuánto por debilidades de la economía argentina?

No es fácil responder a esta pregunta con precisión. Sin embargo, se pueden mencionar algunos puntos.

  1. Entendido como un retorno a políticas populistas, el riesgo político también existía a comienzos de año. Las elecciones de medio término pueden ayudar a reducirlo, pero seguramente habrá que esperar a las presidenciales de 2027. De hecho, las encuestas disponibles sugieren que el gobierno tiene altas chances de ganar en octubre de 2025 y los mercados habitualmente se adelantan.
  2. Las turbulencias en la economía mundial no parecen explicar lo ocurrido. Comparado con el promedio del mes de enero, el riesgo país argentino aumentó alrededor de 20%, mientras que se redujo en Brasil, Colombia, Chile, México y Perú entre 4 y 11%.
  3. El acuerdo con el FMI fue mejor de lo esperado a comienzos de año, con un monto total significativo y desembolsos al comienzo del programa de una magnitud no habitual. Esto debió ayudar a reducir el riesgo.
  4. La eliminación del cepo para personas físicas y la flotación entre bandas pueden explicar que las tasas reales en pesos se hayan convertido en positivas, pero ello no puede justificar que sean tan altas como para empezar a generar dudas respecto de la morosidad de los créditos, el nivel de actividad y la solvencia fiscal.
  5. Desde que se iniciara la flotación entre bandas, el peso se ha depreciado en forma considerable sin que ello haya impactado todavía en la tasa de inflación general o en la inflación núcleo. Eso ha permitido lograr una depreciación del tipo de cambio real multilateral del orden del 15% desde mediados de abril, que es saludable dados los cambios observados en las cuentas externas.

El otro factor que puede explicar el aumento en el riesgo país es la escasa acumulación de reservas del BCRA, que decidió no comprar divisas a menos que el tipo de cambio tocara el piso de la banda de flotación. El gobierno ha tratado de cumplir con la meta de reservas por medio de colocación de deuda y compras del Tesoro (lo que alivia la presión futura de éste sobre la autoridad monetaria en los momentos en que hay que servir la deuda externa).

Sin embargo, el programa firmado con el FMI era claro. La ambiciosa meta de acumulación de reservas que alcanzaba a más de US$ 80.000 millones a finales de 2030 se lograría por medio del señoreaje; es decir, con el BCRA emitiendo para comprar divisas y al mismo tiempo satisfacer un aumento en la demanda transaccional de dinero. Una acumulación a costo cero para el sector público consolidado.

Sería deseable que el gobierno iniciara ese camino, pero ello impactará en el tipo de cambio nominal y seguramente el techo de la banda empezará a hacer ruido. Luego de las elecciones habrá que definir qué hacer. Si avanzar hacia una flotación sin bandas con licitaciones programadas para la compra de dólares en el mercado o si corregir al alza el techo de la banda, lo que a su vez plantea otra definición: si se hace aumentando el ritmo de depreciación mensual o con un salto nominal. Y si se opta por mantener la banda, el techo habría que modificarlo antes de que el tipo de cambio mayorista se acerque a él porque si no se afectará la credibilidad del nuevo techo.

Lo que es claro es que si son necesarias tasas reales tan elevadas para sostener el tipo de cambio dentro de la banda de flotación algo anda mal con el programa.

Después de octubre sabremos cuánto aportaba el riesgo político, pero, por las dudas, mejor vayamos pensando cuál debería ser la política monetaria/cambiaria post elecciones.

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Milei defiende vetos y anuncia ley para penalizar el déficit fiscal

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En un mensaje por cadena nacional, el presidente Javier Milei justificó los recientes vetos al aumento de las jubilaciones y a la declaración de la emergencia en discapacidad, argumentando que ambas medidas implicarían un gasto sin respaldo financiero, en contraposición a su plan de déficit cero. El mandatario anunció además dos iniciativas clave para reforzar la disciplina fiscal: prohibir que el Tesoro se financie con emisión monetaria y enviar al Congreso un proyecto de ley que penalice la aprobación de gastos que generen déficit.

El conflicto entre el Ejecutivo y la oposición escaló tras la aprobación en el Congreso de leyes que el Gobierno estima demandarían más de $7 billones adicionales en 2025 y $17 billones en 2026. Según Milei, carecen de cálculo actuarial y de fuentes de financiamiento, lo que las convierte en “un engaño por parte de la política”.

“Vinimos a arreglar la economía de raíz. No se puede resolver en dos años lo que se destruyó en casi un siglo”, dijo el Presidente, reafirmando que el déficit cero es “la piedra angular” de su programa económico.

Nuevas medidas: blindaje fiscal y sanciones

El lunes, Milei firmará una instrucción al Ministerio de Economía para impedir que el Tesoro solicite adelantos transitorios o financiamiento directo del Banco Central. “El Tesoro no podrá pedir dinero prestado para financiar su gasto primario”, aseguró.

En paralelo, enviará un proyecto de ley que establecerá sanciones penales a funcionarios y legisladores que aprueben gastos nacionales que generen déficit fiscal. La propuesta busca cerrar “la puerta a las recetas que nos llevaron al fracaso” y forzar a la política a ajustar el gasto a los recursos reales.

Críticas a la oposición y advertencia sobre nuevas leyes

Milei acusó al Congreso de “redoblar los esfuerzos de sabotaje y destrucción” por motivos políticos: “El gobernante cobarde es capaz de prender fuego a su propio país con tal de gobernar sobre sus cenizas. Y es lo que está intentando el Congreso”, sostuvo.

Además, anticipó que vetará otras iniciativas en discusión, como el incremento del financiamiento universitario y la ampliación de los fondos para el Hospital Garrahan, en caso de que sean aprobadas.

Impacto político: el déficit cero como bandera electoral

La defensa de los vetos se produce en plena campaña electoral, en un clima legislativo adverso para el oficialismo. La oposición analiza insistir con la sanción de las leyes vetadas, lo que abriría un nuevo frente institucional.

El Gobierno sostiene que, de ceder en estas batallas, pondría en riesgo la credibilidad de su plan económico ante inversores y organismos internacionales. “No existen atajos en la economía, no hay salida fácil”, enfatizó Milei, al tiempo que reclamó mantener el orden fiscal como condición para el crecimiento.

Con estas medidas, Milei intenta consolidar un esquema de disciplina fiscal estricta, en línea con compromisos asumidos ante el Fondo Monetario Internacional y con el objetivo de frenar la inflación de manera estructural. La ofensiva contra el financiamiento inflacionario y la penalización del déficit apuntan a blindar su programa ante eventuales cambios políticos.

Aun así, el avance legislativo de sus proyectos dependerá de su capacidad para negociar con una oposición que, por ahora, ha mostrado voluntad de confrontar. El riesgo para el Gobierno es que un bloqueo parlamentario prolongue el enfrentamiento y genere parálisis en la gestión.

Principales definiciones de Javier Milei

  • “Vinimos a arreglar la economía de raíz, y eso es a través del orden fiscal, monetario y cambiario. La inflación se ha desplomado. Sacamos de la pobreza a más de 12 millones de personas. Y los salarios le vienen ganando a la inflación. Nada valioso en la vida ocurre de la noche a la mañana. No se dejen engañar por los que llevaron al país”.
  • “En el último mes el Congreso impulsó un conjunto de leyes dirigidas a destruir el superávit fiscal. Usando causas nobles como excusas promulgan leyes que llevan a la quiebra al Estado nacional. La inflación se ha desplomado”.
  • “Sería fácil acompañar cualquier iniciativa como hicieron los anteriores presidentes, pero mi tarea no es hacer lo que me conviene a mi en términos de poder. No vine acá a buscar atajos, sino a dar vuelta la página de la decadente historia. Aumentar el gasto público es un acto destructivo”.
  • “Aumentar el gasto público es destructivo. Es importante explicar porque aumentar el gasto publico es destructivo, cuando un estado gasta mas de lo que gana genera emisión y eso produce inflación. Es un fenómeno monetario que genera caída en la oferta de dinero”.
  • “Frente a los continuos intentos de atentar contra el programa del gobierno quiero anunciarle que en los próximos días estaremos tomando medidas para amurallar el déficit cero y la política monetaria de este gobierno”.
  • “En primer lugar, el lunes firmaré una instrucción al Ministerio de economía para prohibir que el tesoro financie el gasto primario con emisión monetaria. El tesoro no podrá solicitar dinero al Banco Central para financiar su gasto”.
  • “En segundo lugar, en los próximo días estaré enviando un proyecto de ley para penalizar la aprobación de presupuestos nacionales que incurran en déficit fiscal. Este proyecto establece una regla fiscal estricta que le exige al sector público nacional obtener un resultado financiero con equilibrio o superávit. Cada peso nuevo que quieran gastar tiene que tener un nombre y un apellido”.
  • “Tienen que decir de dónde sale y a quién se lo sacan. también establecerá una sanción penal a los legisladores y funcionarios que no cumplan con estas nuevas reglas fiscales”.
  • “No vamos a volver al pasado y al sendero de la decadencia. Al Congreso le digo, si ustedes quieren volver atrás me van a tener que sacar con los pies para adelante. Argentinos, no podemos seguir haciendo lo mismo de siempre y esperar resultados distintos”.
  • “Si queremos que la inflación siga bajando, que la pobreza continúe en retirada, que los ingresos aumenten y el nivel de vida mejore, entonces no podemos repetir las mismas recetas que nos llevaron al fracaso”.
  • “Hoy les pido a ustedes, miembros del Congreso Nacional que, por una vez, estén a la altura de la tarea que les fue encomendada por la voluntad de nuestra gran nación, y le pido a la sociedad que confíe en el proyecto. Les aseguro que este gobierno no va a claudicar en su lucha para eliminar la inflación, mantener el superávit fiscal y terminar con los privilegios de la política”.
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