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El Tesoro captó $5,4 billones en deuda y canjeó bonos con quita técnica del 8%

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Caputo logró un rollover del 134% y colocó $5,4 billones en deuda en pesos: alivio fiscal y señales al mercado

En la primera licitación de mayo, Economía superó con holgura el nivel de refinanciamiento esperado. El mercado acompañó masivamente una serie de bonos con rendimientos que consolidan la estrategia de desinflación sin emisión monetaria. El Gobierno logró además canjear títulos y reducir deuda técnica por más de $500.000 millones.

Rollover récord: Economía renovó más del 100% de sus vencimientos

En un escenario de tasas reales positivas y control de la emisión monetaria, el Ministerio de Economía —liderado por Luis Caputo— consiguió un rollover del 134% en la licitación de deuda en pesos del martes 14 de mayo. La operación permitió al Tesoro captar $5,4 billones en términos efectivos, frente a vencimientos estimados en $4 billones con privados, cortando con la tendencia de licitaciones anteriores que apenas rozaban el 70% de refinanciamiento.

Se trata de un punto de inflexión en la estrategia de financiamiento neto en moneda local, ya que no solo se renovaron todos los compromisos, sino que se extrajo liquidez del mercado sin necesidad de activar al Banco Central.

Bonos “peso linked” y canjes: apuesta por alargar plazos y reducir presión

La Secretaría de Finanzas, a cargo de Pablo Quirno, informó que la licitación recibió 4.745 propuestas por un valor nominal de $6,3 billones, de las cuales se adjudicaron $5,4 billones efectivos, a partir de una aceptación de $4,1 billones nominales.

Además, el Gobierno ofreció un canje de BONCER 2026 (ajustable por inflación) por un nuevo bono Dual/TAMAR a diciembre de 2026, que combinó cobertura por inflación (CER) y tasa BADLAR, resultando en una tasa del 29% anual, sensiblemente inferior al tramo corto de LECAP, que rondó entre 35% y 36%. La participación del canje fue del 50% del stock, lo que permitió disminuir la deuda en términos técnicos en un 8,32% (unos $559.400 millones), si se mide a tasa fija, o un 6,56% a tasa variable ($440.800 millones).

Qué instrumentos se adjudicaron y a qué tasas

Entre los instrumentos colocados, se destacan las LECAP de corto plazo, elegidas por los inversores por sobre el bono TAMAR puro, que quedó desierto:

InstrumentoVencimientoMonto adjudicado (en billones)Tasa efectiva anual (TIREA)
S30J530/06/2025$1,98436,00%
S31L531/07/2025$1,37336,11%
S28G529/08/2025$0,32435,08%
S28N528/11/2025$0,23434,77%
T30E6 (BONCAP)30/01/2026$0,93534,97%
TZXO6 (BONCER)30/10/2026$0,559+9,44% sobre inflación

Estas tasas muestran un diferencial favorable frente a la inflación esperada, alineadas con la estrategia de bajar las expectativas inflacionarias y estabilizar el frente fiscal.

Declaraciones oficiales y lectura del mercado

Tras la licitación, Quirno destacó que “el porcentaje de rolleo se mide siempre en función de los vencimientos de la fecha”. La aclaración respondió a la confusión generada por consultoras que estimaban un vencimiento total de $5,4 billones, cuando parte de esa suma ya había sido amortizada previamente.

Desde el sector financiero, la lectura fue positiva. “Esta licitación despeja dudas sobre el financiamiento en pesos y marca una consolidación del programa económico sin asistencia monetaria del BCRA”, señalaron desde Max Capital. A su vez, el comportamiento de los inversores refleja un renovado interés por títulos de largo plazo con cobertura CER y tasas reales competitivas.

Señales fiscales y monetarias en un contexto de consolidación

La licitación de este martes no solo representa un éxito financiero para el Gobierno, sino también una señal de solidez macroeconómica, en un momento clave para la credibilidad del programa económico. El exceso de refinanciamiento, el canje exitoso y la menor presión sobre el mercado secundario permiten al Ejecutivo seguir cumpliendo con su meta de no emitir pesos para financiar el déficit.

De cara al segundo semestre —y frente a una eventual caída estacional en la oferta de divisas—, la estrategia de financiamiento en pesos con tasas atractivas se consolida como uno de los pilares del orden fiscal. A la par, se mantiene la búsqueda de nuevas vías de ingreso de dólares (repos, bonos “peso linked”, multilaterales), que serán claves para sostener la acumulación de reservas sin tensar el tipo de cambio.

El informe del Ministerio de Economía

Resultado de la licitación de LECAP, BONCAP, LETRA TAMAR y BONCER por efectivo y Conversión del BONCER TZX26 en el marco del Artículo 2° del Decreto 846/20

La Secretaría de Finanzas anuncia los resultados de la licitación del día de la fecha:

I. Resultados de la licitación por Efectivo:

Cantidad de Ofertas Recibidas4.745
Total VNO Ofertado (*)$ 5.104.065
Total VE Ofertado (*)$ 6.340.730
Total VNO Adjudicado (*)$ 4.190.514
Total Valor Efectivo Adjudicado (*)$ 5.408.998

(*) Montos expresados en millones.

Seguidamente, se resumen por instrumento los valores nominales ofertados y adjudicados con sus respectivos valores efectivos adjudicados, precios y tasas de corte, TNA asociadas y nuevos VNO en circulación:

Instrumentos denominados en pesosVNO Ofertado (*)VNO Adjudicado (*)Valor Efectivo Adjudicado (*)Precio / Margen de Corte por cada VNO $ 1.000TIREAVNO Total en Circulación (*)
LETRA DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 30 DE JUNIO DE 2025 (S30J5 – reapertura) (1)$ 1.601.811$ 1.404.998$ 1.983.856$ 1.412,0036,00%$ 4.128.828
LETRA DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 31 DE JULIO DE 2025 (S31L5 – reapertura) (2)$ 1.054.226$ 991.125$ 1.373.204$ 1.385,5036,11%$ 3.155.807
LETRA DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 29 DE AGOSTO DE 2025 (S29G5 – reapertura) (3)$ 425.802$ 224.075$ 324.237$ 1.447,0035,08%$ 625.034
LETRA DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 28 DE NOVIEMBRE DE 2025 (S28N5 – reapertura) (4)$ 269.838$ 221.629$ 233.553$ 1.053,8034,77%$ 667.956
BONO DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 30 DE ENERO DE 2026 (T30E6 – reapertura) (5)$ 927.681$ 812.369$ 935.037$ 1.151,0034,97%$ 1.866.450
LETRA DEL TESORO NACIONAL EN PESOS A TASA TAMAR CON VENCIMIENTO 30 DE ABRIL DE 2026 (M30A6 – nueva)$ 214.077Desierta
BONO DEL TESORO NACIONAL EN PESOS CERO CUPÓN CON AJUSTE POR CER VENCIMIENTO 30 DE OCTUBRE DE 2026 (TZXO6 – reapertura)$ 610.629$ 536.318$ 559.111$ 1.042,509,44%$ 2.321.044

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(*) Montos expresados en millones.
(1) TEM de corte 2,60%. La LECAP S30J5 capitaliza a una TEM de 3,90% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento.
(2) TEM de corte 2,60%. EL LECAP S31L5 capitaliza a una TEM de 3,98% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento
(3) TEM de corte 2,54%. EL LECAP S29G5 capitaliza a una TEM de 3,88% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento
(4) TEM de corte 2,52%. EL LECAP S28N5 capitaliza a una TEM de 2,26% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento
(5) TEM de corte 2,53%. EL BONCAP T30E6 capitaliza a una TEM de 2,65% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento

II. Resultados de la licitación para la Conversión del BONCER con vencimiento 30 de junio de 2026 (TZX26) en el marco del artículo 2° del Decreto 846/24:

Se informa que se recibieron un total de 33 ofertas. El total adjudicado representa 52,13% del VNO en circulación del TZX26. Esta conversión otorga una extensión de plazo de 0,46 años en vida promedio. Adicionalmente, la operación representa para el Tesoro Nacional una disminución de deuda de 8,32%, que a valor técnico asciende a $ 559,40 mil millones, si se considera una valuación del instrumento como si pagara tasa fija, o de 6,56%, que a valor técnico asciende a $ 440,80 mil millones, si se considera una valuación del instrumento a tasa variable.

A continuación, se detallan los valores nominales ofertados y adjudicados del nuevo instrumento, el valor efectivo equivalente, y el valor nominal original rescatado del BONCER TZX26:

Detalle de Instrumentos a ser suscripto con BONCER TZX26VNO Ofertado (*)VNO Adjudicado (*)VE Equivalente (*)Precio de Corte por cada VNO $ 1.000TIREAVNO A SER RESCATADO DEL BONCER TZX26 (*)
BONO DEL TESORO NACIONAL EN PESOS A TASA DUAL CON VENCIMIENTO 15 DE DICIEMBRE DE 2026 (TTD26 – reapertura)$ 5.734.542$ 5.700.388$ 6.099.415$ 1.070,0029,75%$ 2.345.144

(*) Montos expresados en millones

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El Gobierno ratificó ante el campo que a mediados de año vuelven a subir las retenciones

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Representantes del equipo de Luis Caputo visitaron este viernes la Bolsa de Comercio de Rosario para explicar la fase 3 del plan económico, ante referentes de toda la cadena agroindustrial. Los mensajes al sector

En medio de las tensiones que generan las dudas sobre el dólar, la vuelta de las retenciones a mediados de año y la incertidumbre en materia de competitividad, cuatro referentes del equipo económico que dirige Luis Caputo buscaron llevar tranquilidad al sector agropecuario esta mañana, en un encuentro organizado en la Bolsa de Comercio de Rosario junto a unos cincuenta referentes de la cadena agroindustrial.

El objetivo fue explicarles los detalles de la fase 3 del plan económico que están llevando a cabo y disipar dudas en materia cambiaria, que demoran ventas de granos y liquidación de exportaciones. Asistieron al encuentro, por parte del Gobierno, el titular de ARCA, Juan Pazo; el director del Banco Central, Federico Furiase, y los asesores de Caputo, Felipe Nuñez y Martín Vauthier.

Del sector agropecuario, asistieron los cuatro presidentes de las entidades que nuclean la Mesa de Enlace, corredores, exportadores y referentes de toda la cadena. También hubo representantes de otros sectores productivos de Santa Fe y Rosario. El encuentro se realizó este viernes a propósito del remate del primer lote de soja de la actual campaña 2024/25 en la Bolsa, que para el campo es un acto simbólico importante, ya que marca el inicio formal de la comercialización de la oleaginosa del nuevo ciclo.

Diversas fuentes que participaron del encuentro afirmaron que el mensaje del Gobierno en materia cambiaria fue bien claro y estuvo en línea con lo que ya vienen repitiendo desde que se instauró el nuevo esquema de flotación entre bandas: son muchos los factores que hacen prever que el tipo de cambio se ubicará más cerca de la banda inferior ($1.000) que de la superior ($1.400). “El planteo fue que las variables están controladas y que el orden macroeconómico hará que no haya corridas ni sorpresas”, dijo un empresario del sector.

Según las fuentes, el equipo económico explicó que si el tipo de cambio fuese para arriba, cuentan con los dólares para absorber toda la base monetaria, por lo que no hay posibilidad de quedarse corto, dijeron. ¿Por qué creen que se ubicará cerca de la banda inferior? En primer lugar, cuentan el momento coyuntural de liquidación de exportaciones -por la cosecha gruesa-, a lo que le suman que prevén un mayor ingreso de inversiones y de capitales tras la quita (parcial) del cepo; una balanza superavitaria energética, y un importante ahorro fiscal que permitirá que el Estado siga sacando pesos de la economía. También la colocación de nuevos Bopreal para permitirles a las empresas girar dividendos demorados quitaría pesos, explicaron los economistas del equipo de Caputo.

“Se habló de todos los temas. El equipo económico fue el que más se explayó, y a nosotros como sector nos viene muy bien escuchar que el plan que el equipo económico arregló cuando empezó el Gobierno va cumpliendo sus metas. Lo que sigue a esto es realmente hablar de baja de impuestos; y sobre esto, los funcionarios dijeron que lo primero serán los derecho de exportación”, afirmó el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, al término del encuentro.

Consultado acerca de si había habido algún compromiso concreto en cuanto a los tiempos, Pino afirmó: “El compromiso está y es firme. El tema son los tiempos. Quizás uno necesita que las cosas sucedan antes, pero el compromiso está firme”. El equipo económico dejó bien en claro que hoy el objetivo es aumentar el superávit fiscal y consolidar el orden macroeconómico, pero que apenas estén en condiciones avanzarán con la baja y/o quita de retenciones y el impuesto al Cheque.

Sobre el fin de la reducción transitoria de los derechos de exportación, el equipo económico hizo una ligera mención, sólo a los efectos de recordar que esa medida caducaba el 30 de julio. Ya lo había dicho el presidente Javier Milei días atrás: “Dijimos que eran transitorios, avisen al campo que si tienen que liquidar que lo hagan ahora porque en julio le vuelven las retenciones”.

Los alícuotas habían quedado establecidas de la siguiente manera: la soja (poroto) pasó del 33 al 26% y sus derivados bajaron del 31 al 24,5%, los derechos para la exportación del trigo quedaron en 9,5, del 12% que se venía aplicando, al igual que la cebada, el maíz y el sorgo. El girasol pasó de 7 a 5,5 por ciento. Esto se revertirá desde julio.

Por eso, y por todas las medidas previamente citadas que harían que el dólar se sostenga bajo, el mensaje del equipo económico les dio a entender a los productores y exportadores que conviene vender y liquidar ahora. La pregunta es si lo harán. “El que tiene que girar y pagar deudas, lo va a hacer ahora. Hay que ver cómo se acomoda el precio internacional, ver cómo viene la siembra de la gruesa en EEUU. Hoy hay mercadería a nivel mundial. Venimos de una cosecha muy importante en Brasil”, dijo un referente del sector agropecuario.

Por otra parte, la campaña gruesa a nivel local podría ser mejor de la estimada. Las estimaciones de cosecha de soja son de 46 millones de toneladas, y 48 millones de toneladas de maíz, pero podría ser superior a eso, dijeron fuentes consultadas. De ser así, podrían los productores compensar el bajo precio con más volumen.

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El oro sigue batiendo sus propios récords

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La debilidad del oro fortalece a la onza troy de oro: la consecuencia es un incremento persistente y notable. La incertidumbre no se detiene.

El oro al contado subió 1,7% hasta los US$ 3.385,28 la onza troy. El metal precioso subió 2% a principios de la sesión hasta alcanzar un máximo histórico de US$ 3.395,95. Los futuros del oro en USA subieron 2%, hasta US$ 3.396,60. El oro, considerado un refugio frente a la inestabilidad mundial, ha ganado más de US$ 700 desde principios de 2025. El metal precioso demoró 12 años en pasar de US$ 1.000 la onza troy, en 2008; a US$ 2.000 la onza. Pero su paso a más de US$ 3.000 le llevó apenas meses.

Entonces, los precios del oro alcanzaron un nuevo récord el lunes 21/04, ya que la debilidad del dólar y las preocupaciones sobre una desaceleración económica mundial debido al aumento de las tensiones comerciales entre USA y China mantuvieron la demanda del metal precioso como valor refugio.

Los ataques de Donald Trump contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, han debilitado el dólar hasta su nivel más bajo en más de 3 años, lo que abarata el oro cotizado en dólares para los compradores extranjeros.

Mientras tanto, China advirtió a los países que no llegaran a un acuerdo económico más amplio con USA a su costa.

“El próximo hito potencial para el oro podría situarse en torno a los US$ 3.500, aunque el posicionamiento puede parecer saturado a corto plazo y los indicadores técnicos sugieren condiciones de sobrecompra a corto plazo”, afirmó Yeap Jun Rong, estratega de mercado de IG.

“La preocupación constante por el papel presente y futuro del dólar como moneda de reserva está respaldando el oro, y es probable que los precios se mantengan estables. El sentimiento de aversión al riesgo, medido por la caída de los mercados bursátiles, también está respaldando el metal amarillo. Esperamos que alcance los US$ 3.500 en los próximos meses”, afirmó el analista de UBS, Giovanni Staunovo.

MetalMiner, sitio web sobre metales líder:

“El Índice Mensual de Metales Preciosos registró un importante alza intermensual, con un aumento total del 8%. El mercado estadounidense de metales preciosos (y los precios de estos metales en general) experimentó fluctuaciones drásticas en las últimas 5 semanas en un contexto de inflación persistente, expectativas cambiantes sobre las tasas de interés, nuevos aranceles y tensiones geopolíticas. Todos estos factores se han combinado para impulsar el índice en diferentes direcciones.

Mientras tanto, los compradores del sector manufacturero siguen sufriendo las consecuencias de las rápidas fluctuaciones de precios. Simultáneamente, las presiones inflacionarias y las inminentes fluctuaciones en los tipos de interés están obligando a los equipos de compras a ser más ágiles que nunca. Muchos recurren a recursos como el boletín semanal de MetalMiner para obtener información de mercado basada en datos que les permita planificar las compras y cubrir los riesgos correctamente. (…)

El oro ha sido el protagonista de la primavera de 2025, y con razón . El metal precioso es tradicionalmente el barómetro del miedo de los inversores y la protección contra la inflación, y fiel a su carácter, ha estado en racha. Durante el último mes, el oro no solo subió, sino que rompió récords anteriores. El 19/03, cuando la Reserva Federal anunció posibles recortes de tipos más adelante en el año, el oro al contado se disparó a un máximo histórico de US$ 3.051,99 por onza.

Varias fuerzas macroeconómicas y geopolíticas han convergido para impulsar el alza récord del oro.

  • La principal es el cambio en las expectativas de la política monetaria estadounidense. A finales de marzo, la Reserva Federal optó por mantener estables los tipos de interés y, crucialmente, señaló que podría recortarlos más adelante en 2025 si el crecimiento económico flaquea. A pesar de esto, la inflación sigue siendo preocupante y se mantiene algo elevada, lo que significa que los inversores probablemente seguirán recurriendo a instrumentos de cobertura como el oro . (…)
  • Otro factor clave ha sido la incertidumbre geopolítica y económica, en particular en lo que respecta a la política comercial estadounidense. La agresiva postura arancelaria de la Administración Trump no solo ha generado volatilidad en los mercados, sino también temor a una desaceleración económica mundial. El oro se nutre de la incertidumbre, y cada nuevo titular sobre investigaciones arancelarias o represalias internacionales ha tendido a impulsar el oro al alza, impulsado por la compra de activos refugio .

El pronóstico a corto plazo para el oro se mantiene mayormente optimista, aunque persisten algunos riesgos. Los analistas creen ampliamente que el oro se mantendrá estable en niveles elevados, con una ligera tendencia alcista. Dado que la Reserva Federal no volverá a reunirse hasta principios de mayo, el oro tiene un margen para reaccionar a los indicadores y acontecimientos económicos más amplios.

Para las compras comerciales, el territorio récord del oro podría parecer menos relevante. Después de todo, salvo para usos específicos, los fabricantes no suelen comprar oro al por mayor. Aquí es donde las herramientas de asesoramiento de MetalMiner pueden ser invaluables. Por ejemplo, la plataforma MetalMiner Insights no solo rastrea el oro, sino que también correlaciona los movimientos de las materias primas para que pueda anticipar el impacto en su gasto específico.”

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La devaluación no es una solución al endeudamiento

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Escribe Daniel Lacalle / Mises Institute – Devaluar el dólar estadounidense: cómo hacer que Estados Unidos vuelva a ser más pobre

En los últimos días, hemos leído numerosos artículos sobre un posible acuerdo entre la administración estadounidense y sus principales socios comerciales para devaluar el dólar estadounidense. Se le ha llamado “El Acuerdo de Mar-A-Lago”, un concepto inspirado en el Acuerdo Plaza de 1985, que tenía como objetivo devaluar el dólar estadounidense para abordar los desequilibrios comerciales. Ese plan fracasó.

El objetivo, según los medios financieros, sería debilitar el dólar estadounidense, impulsar la competitividad de las exportaciones estadounidenses y reequilibrar el comercio mundial. Otra propuesta consiste en reestructurar la deuda estadounidense mediante el intercambio de las obligaciones existentes por bonos a más largo plazo, como los bonos del Tesoro a 100 años, para aliviar las presiones fiscales. Sin embargo, esta sería una idea peligrosa y potencialmente contraproducente.

El concepto del Acuerdo de Mar-A-Lago parte de dos premisas equivocadas, que son creer que las exportaciones estadounidenses no son lo suficientemente grandes debido a una moneda fuerte y que la deuda es demasiado alta debido a la fortaleza del dólar estadounidense. Ambas son simplemente incorrectas.

Las exportaciones de Estados Unidos son relativamente bajas en comparación con otras naciones, con un 11 por ciento del PIB, en comparación con el 42 por ciento de Alemania, el 29 por ciento del Reino Unido o el 21 por ciento de Japón, por ejemplo. Sin embargo, las principales razones de las exportaciones relativamente pequeñas de Estados Unidos no tienen nada que ver con la moneda. Estados Unidos es un mercado enorme y las empresas nacionales no necesitan exportar para fortalecer sus ganancias y ventas. También es rica en recursos naturales, lo que la hace relativamente autosuficiente, lo que reduce la necesidad de importaciones y, por extensión, limita el incentivo a la exportación. Estados Unidos es el mayor productor de petróleo y gas del mundo, y el valor estimado de sus recursos naturales es de aproximadamente 45 billones de dólares. Además, con 331 millones de personas en 2023, el gasto de los consumidores representa aproximadamente el 70 por ciento del PIB de EE. UU.

Estados Unidos es uno de los mercados más grandes del mundo, pero lo más importante es que es el más rico. La mediana del gasto de los consumidores individuales es mucho mayor que en países como China o India, y el tercio superior de la distribución del ingreso representa alrededor del 56 por ciento del gasto. Con 5 billones de dólares en 2024, es el mayor mercado minorista del mundo. Además, la economía de los Estados Unidos es principalmente una economía de servicios. Los servicios, incluidos los servicios profesionales y empresariales, son más difíciles de exportar, y el tamaño y la riqueza del mercado interno hacen que en la mayoría de los casos no sea necesario vender en el extranjero.

La manufactura en los Estados Unidos no es pequeña, del 10 por ciento del PIB, debido a la fortaleza de la moneda nacional, sino a las cargas impuestas por la regulación a las industrias. Además, reducir artificialmente los costos con una moneda más débil es una fórmula perdedora, ya que siempre hay alguien más dispuesto a destruir su moneda más rápido.

La manufactura estadounidense no puede competir en el extranjero destruyendo el poder adquisitivo de la moneda. Significa pobreza inmediata para los estadounidenses. Debe competir en productos de valor agregado, como lo han demostrado la tecnología y otros sectores.

Canjear la deuda existente a corto plazo por bonos a largo plazo también es una pésima idea porque crearía el incentivo para que el gobierno aumente el endeudamiento y no aborde su problema de gasto estructural. Reestructurar la deuda forzando una depreciación artificial del dólar estadounidense también asustaría a los inversores en bonos, que temerían, con razón, que otras administraciones recurrieran al mismo truco en el futuro. ¿Por qué compraría un bono a 100 años de una nación que puede devaluar su moneda regularmente cada vez que regresan esos desafíos de deuda? Esta propuesta no es una herramienta para mantener al dólar estadounidense como moneda de reserva mundial, sino una garantía de pérdida de su estatus global.

Ninguno de los desafíos de exportación y deuda de Estados Unidos mejoraría con una devaluación del dólar estadounidense, y uno crucial se deterioraría: la inflación.

Estados Unidos ya sufre una inflación elevada debido a las políticas fiscales y monetarias equivocadas. La inflación acumulada del 24 por ciento sufrida por los estadounidenses en los últimos cuatro años provino precisamente de las medidas intervencionistas sobre la cantidad y el precio del dinero, que inflaron el gasto público y la deuda, lo que llevó a un crecimiento récord de la oferta monetaria en décadas y, con él, a las actuales presiones inflacionarias. Con una devaluación, los precios subirían inmediatamente en dólares estadounidenses y el poder adquisitivo de los salarios disminuiría.

La devaluación no mejora la productividad ni el valor agregado industrial, por lo que cualquier disminución en los costos se traduciría en el empobrecimiento de los trabajadores y ahorradores estadounidenses.

La devaluación es un default de facto y la manifestación de la insolvencia de una nación.

No se puede esperar devaluar la moneda al mismo tiempo que se controla la inflación y la deuda. La devaluación hace que el gobierno abandone el ajuste necesario de sus hábitos de gasto, y el problema de la sostenibilidad de la deuda resurge en un corto período de tiempo. Los salarios reales sufren, el consumo real se debilita, toda la economía se empobrece artificialmente en dólares estadounidenses a medida que aumenta la inflación, y solo los sectores clientelas y el gobierno se benefician porque pueden perpetuar sus ineficiencias y desequilibrios en una moneda cada vez menos valiosa.

La devaluación no es una solución al endeudamiento. Incentiva un mayor endeudamiento en un gobierno que ya es adicto al gasto. Además, empeora el efecto de desplazamiento, ya que la deuda pública desplaza al crédito del sector privado, que se encarece a medida que la moneda se debilita y la inflación aumenta.

Si la devaluación de la moneda fuera una medida real de competitividad, Argentina y Venezuela serían las naciones más competitivas del planeta.

La devaluación zombifica a unos pocos sectores clientelares poco competitivos y a un gobierno fiscalmente irresponsable a costa de empobrecer a todos los demás.

Un dólar estadounidense fuerte reduce las presiones inflacionarias y mantiene bajas las tasas de interés. Ambos efectos son positivos para los ahorradores, los trabajadores y las familias a medida que la economía privada se fortalece y los salarios reales mejoran. Un dólar estadounidense fuerte también es positivo para el gobierno y las empresas. El capital y la inversión extranjera directa fluyen hacia los EE.UU., y los costos de endeudamiento de las empresas y el gobierno se mantienen bajos debido al aumento de la demanda. Las empresas también pueden realizar adquisiciones internacionales a un costo más barato, tanto en tasas más bajas como en ajustes cambiarios.

Una política monetaria sólida y una moneda fuerte también son esenciales para mantener el estatus de moneda de reserva mundial. Si una pequeña proporción de los sectores económicos de EE.UU. sufre de un dólar fuerte, es un precio que vale la pena pagar a cambio de ser la nación más rica del mundo, con la moneda más utilizada, una reserva de valor y una inversión digna para el resto del mundo.

El mayor error que puede cometer la administración Trump es seguir políticas de devaluación de empobrecer al vecino para disfrazar un desequilibrio estructural del gobierno.

La devaluación no es una herramienta para las exportaciones. Es una herramienta para el amiguismo y siempre termina con la desaparición de la moneda como reserva valiosa.

Los problemas de los Estados Unidos son complejos y no hay una solución fácil. Necesita abordar su excesiva regulación e impuestos que agobian a los fabricantes, pero también necesita frenar el gasto público y la interminable flexibilización monetaria que erosiona el poder adquisitivo de los salarios y hace sufrir a las familias y las pequeñas empresas.

Si la administración actual trabaja para defender los empleos estadounidenses, los salarios de los trabajadores y las familias, un dólar estadounidense fuerte es prueba de que está logrando sus objetivos.

Una economía fuerte no necesita una moneda débil.

Daniel Lacalle economista y gestor de fondos, profesor de economía global en el IE Business School de Madrid.

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El largo y sinuoso camino hacia un mercado cambiario normal

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El acuerdo con el FMI es necesario para continuar normalizando el mercado cambiario. Sin embargo, la falta de precisiones sobre el contenido de este acuerdo genera incertidumbre que se traduce en pérdida de reservas y aumento de la brecha cambiaria.

El 10 de diciembre de 2023 el mercado cambiario estaba bajo un fuerte stress: el dólar oficial atrasado, la brecha por las nubes y las reservas netas en casi US$ 12.000 millones negativas. El gobierno decidió devaluar el dólar oficial y mantener las restricciones que regían hasta ese momento. Así se inició la primer etapa, que consistió en demorar pagos de importaciones, medida heterodoxa pero que permitió, junto con la devaluación, mejorar la posición neta de reservas del BCRA.

Era evidente que un programa económico pro-mercado no podía mantener esas restricciones por tiempo indefinido.

Se decidió, entonces, aliviar la deuda pasada, que era totalmente ilíquida, dándole a las empresas la oportunidad de adquirir bonos del BCRA (Bopreal) que podían cambiar por divisas. Luego se redujo el plazo de pago para las importaciones, acercándolo a una situación más normal.

Apareció luego la segunda etapa, que fue el blanqueo de capitales. Los individuos tuvieron la opción de evitar multas si depositaban los dólares en una entidad financiera local. Así, éstas pudieron aumentar sus préstamos en dólares y quienes los recibieron, los vendieron al BCRA para hacerse de pesos. Pero esta etapa está próxima a agotarse, ya que el stock de préstamos en dólares se acerca a los máximos alcanzados en 2018 al mismo tiempo que se redujeron algo los depósitos privados expresados en esa moneda.

La tercera etapa es el acuerdo con el FMI que, tarde o temprano, tenía que ocurrir porque a partir del año 2026 (y, sobre todo, desde 2027 en adelante) la Argentina debía empezar a pagar el capital adeudado, sin que hubiera certeza de que se podrían obtener fondos adicionales del mercado además de los que son necesarios para renovar la deuda con privados.

Luego de ese acuerdo, los siguientes pasos hacia la normalización requieren acceder al mercado de capitales para, al menos, renovar el capital que vence de los bonos restructurados en 2020 y levantar la mayoría, sino todas, las restricciones cambiarias que todavía subsisten (pago de la mayoría de importaciones a 30 días, imposibilidad de pagar dividendos al exterior en forma normal, restricciones a la dolarización de portafolios que se concretan a través del límite mensual de US$ 200 para personas y las
restricciones cruzadas que postergan por 90 días el acceso al mercado oficial de cambios a la empresa que opera en el mercado libre).

La falta de precisiones sobre el contenido del acuerdo entre la Argentina y el FMI generó una incertidumbre que se tradujo en pérdida de reservas y un aumento en la brecha cambiaria. Hay tres puntos que son relevantes: a) la magnitud de los fondos frescos que desembolsará el FMI, b) el timing de esos desembolsos, y c) cuáles serían los cambios en la política cambiaria oficial de depreciación al 1% mensual anunciada hace pocas semanas.

La Argentina tiene vencimientos de capital con el FMI por alrededor de US$ 14.000 millones entre 2026 y mediados de 2029. El gobierno ha anunciado que el acuerdo es por US$ 20.000 millones, pero no se sabe si eso incluye a los US$ 14.000 millones o si todo (o buena parte) son fondos adicionales que pueden mejorar la posición de reservas.

Nótese que una posibilidad es que el desembolso inicial sea cercano a los US$ 20.000 millones, lo cual le daría tiempo a la Argentina hasta 2026 para reunir los US$ 1.100 millones de capital que vencen ese año y luego US$ 4.300 millones en 2027 y más de US$ 6.000 millones por año, pero recién en 2028 y 2029.

Una solución en ese sentido le daría mucha liquidez al BCRA y, probablemente, le permitiría mantener la política cambiaria sin grandes cambios o con cambios menores como sería una banda estrecha dentro de la cual flotaría el peso, al menos hasta que haya cedido la tensión que generan las elecciones de medio término.

Fondos iniciales muy acotados mantendrían o incluso agravarían la incertidumbre, probablemente forzando a una depreciación más fuerte del tipo de cambio. Aún en este caso, es poco probable que haya un evento disruptivo como los vividos en el pasado por varias razones: la mejora en la posición fiscal reduce la vulnerabilidad, la cuenta corriente del balance de pagos devengada es positiva, aun cuando la de caja se haya convertido en negativa, ya se están materializando shocks positivos a las exportaciones
en energía y estaría cercana la fase de desembolsos de capital de algunos proyectos mineros.

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