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Dólar, FMI y reservas: por qué el BCRA no logrará revertir el saldo negativo en 2025

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Reservas en rojo: JP Morgan prevé un 2025 con saldo negativo pese a un acuerdo con el FMI

El informe de la entidad financiera advierte que, a pesar de las negociaciones con el organismo internacional, las reservas netas del Banco Central seguirían en terreno negativo. La política cambiaria y los pagos de deuda, factores clave en la acumulación de divisas.

A pesar de las expectativas sobre un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el banco de inversión JP Morgan proyecta que las reservas netas del Banco Central (BCRA) seguirán en terreno negativo durante 2025. Según su último informe, la intervención en el mercado de cambios y la política cambiaria del Gobierno dificultarían una recuperación sostenida de las divisas.

Según la entidad financiera, la administración de Javier Milei destinó USD 20.680 millones a la intervención en el mercado paralelo, con especial impacto en el esquema dólar blend, que permitió a los exportadores liquidar el 20% de sus divisas al Contado con Liquidación (CCL). Esto implicó que, en 2024, USD 19.000 millones ingresaran por el circuito financiero y no al BCRA, lo que complicó la acumulación de reservas netas, que cerraron el año en -USD 4.800 millones.

En enero, los pagos de deuda en moneda extranjera profundizaron la caída de reservas netas en otros USD 2.000 millones, mientras que las reservas líquidas brutas, excluyendo el oro, se mantuvieron en USD 6.500 millones.

Las proyecciones para 2025

Según el análisis del banco de inversión, si el Gobierno elimina el esquema 80/20 en el segundo trimestre de 2025, tras cerrar un acuerdo con el FMI, podría lograrse una acumulación de USD 3.600 millones en reservas netas a lo largo del año. Sin embargo, esto no sería suficiente para llevarlas a terreno positivo, ya que cerrarían en -USD 3.200 millones.

La política cambiaria es otro de los puntos clave en la negociación con el FMI. El esquema de crawling peg del 1% mensual llevó al peso a convertirse en la moneda más apreciada del mundo en términos reales durante 2024, lo que generó desafíos para la competitividad exportadora y la acumulación de reservas.

Desde el Gobierno, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que el acuerdo con el Fondo incluirá desembolsos adicionales que permitirán recapitalizar el BCRA. “El FMI está muy impresionado con los logros del Gobierno”, afirmó el funcionario. En la misma línea, el presidente Milei sostuvo que el acuerdo “solo le falta el moño”.

Factores de riesgo y perspectivas del mercado

Si bien el informe de JP Morgan plantea que el acuerdo con el FMI podría acelerar la recuperación de reservas, advierte que la evolución del tipo de cambio y la capacidad del BCRA para intervenir en el mercado serán determinantes para evitar nuevas pérdidas.

“En un escenario positivo, si el acuerdo con el FMI permite una mayor acumulación de reservas y una reducción del riesgo país, se podrían generar condiciones para flexibilizar el cepo cambiario”, explicó Claudio Caprarulo, director de Analytica.

No obstante, las condiciones que permitieron la compra de divisas en 2024 –como la restricción en pagos de importaciones y el blanqueo de capitales– no se repetirían en 2025, lo que plantea un desafío para la estrategia oficial.

En el horizonte también aparece la incertidumbre internacional. En la última semana, el riesgo país superó los 700 puntos básicos, impulsado por las tensiones en los mercados globales tras el anuncio de nuevos aranceles en Estados Unidos.

Con un nivel de reservas todavía en números rojos y la necesidad de cumplir con compromisos de deuda en moneda extranjera, el Gobierno enfrenta un 2025 con fuertes desafíos financieros.

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Impuestos asfixiantes: el freno a la digitalización de la economía y el desarrollo del crédito

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La Cámara Argentina Fintech manifiesta su preocupación por el impacto de la persistente y creciente presión tributaria sobre la industria tecnológica y financiera en el país. La decisión de ciertas Provincias y áreas técnicas de la Administración Nacional de incrementar impuestos distorsivos, como Ingresos Brutos o los Débitos y Créditos (IDC) sobre flujos de fondos de terceros, representa un cepo para el desarrollo.

Hoy día, el único freno a la digitalización de la economía es el peso fiscal que se aplica sobre las personas y comercios que optan por pagar o cobrar con medios electrónicos. Las herramientas existentes, disponibilizadas por múltiples actores del sistema financiero tecnológico, han demostrado ser accesibles, de uso sencillo y de adopción masiva. No es un tema de disponibilidad ni capacidad de uso, sino de viabilidad ante la carga tributaria.

El impacto de estas medidas se extiende a toda la economía, generando:

  1. Encarecimiento de los servicios financieros y de pago para comerciantes y consumidores.
  2. Incremento en el costo del crédito, lo que afecta directamente la capacidad de emprendedores y PyMEs de acceder a financiamiento.
  3. Pérdida de competitividad de las jurisdicciones, desalentando inversiones y dificultando la generación de empleo en sectores estratégicos.
  4. Riesgo para la sostenibilidad de empresas tecnológicas, que han realizado importantes inversiones en innovación y desarrollo.

En un contexto donde el ecosistema fintech ha demostrado ser una herramienta clave para la formalización de la economía, la presión fiscal desproporcionada es un retroceso frente a los avances logrados en inclusión financiera. Los gravámenes aplicados sobre saldos o facturación —sin considerar los márgenes operativos— no solo son regresivos, sino que desincentivan la digitalización de la economía.

Ingresos Brutos es un impuesto distorsivo y voraz, dado que se tributa sobre los montos facturados y no sobre la utilidad. Esto significa que una empresa, aunque perdiera dinero, debe pagarlo. En los últimos meses, algunas Provincias optaron por subir alícuotas para sumar más presión impositiva, que en algunos casos llegan al confiscatorio 16,5%.

En lo que respecta al IDC, actualmente el Decreto 796/2021 limita las exenciones al impuesto sobre los débitos y créditos bancarios para operaciones relacionadas con activos virtuales, lo que genera una desigualdad de condiciones entre estos y el resto de los actores del sistema financiero, y una presión por encima de la capacidad contributiva de muchas compañías. Esta situación también afecta a ciertas empresas vinculadas a recaudación por cuenta y orden de terceros.

Para el caso de los Proveedores de Activos Virtuales (PSAV), también conocidos como “crypto exchanges”, esta discriminación se suma a que, en los últimos meses, debieron asumir mayores costos operativos y administrativos al ser incorporados como sujetos regulados por la Unidad de Información Financiera (UIF) y registrados en la Comisión Nacional de Valores (CNV).

El compromiso de esta industria es continuar siendo un motor de transformación y progreso para el país, siempre desde un enfoque colaborativo y constructivo. Para ello, es indispensable la articulación público-privada para visibilizar estas realidades y acordar esquemas que favorezcan la innovación, la competitividad y el desarrollo del sector.

La Cámara Argentina Fintech hace un llamado a las autoridades de todos los niveles a trabajar en conjunto para reducir la presión tributaria sobre las personas y comercios, favoreciendo la competencia, la inversión y el crecimiento sostenible de la economía de nuestro país.

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Coparticipación en riesgo: qué pasará con las transferencias a provincias en 2025

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En los últimos dos meses de 2024 las provincias fueron beneficiadas por incremento de transferencias automáticas de coparticipación y por leyes especiales. Eso se debe a que algunos impuestos que se reparten subieron debido al paquete fiscal aprobado por el Congreso el año pasado.

Nuevas estimaciones privadas indicarían que esas mejoras, del 2,4% real en noviembre y del 1,4% en diciembre, habrían sido solo un veranito. Y es que, desde 2025, se terminan los efectos “extra” de algunas medidas recaudatorias tomadas el año pasado, a la vez que no habrá más Impuesto PAIS. Se estima que la caída de ingresos a nivel nacional será del 1,84% del PBI, de los cuales 0,42 puntos afectará a las provincias. En términos porcentuales, el 77% de la caída lo soportará la Nación y el 23% lo harán las provincias.

De acuerdo con los cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la merma de la recaudación de 2025 se va a producir por la eliminación del impuesto PAIS, por los cambios del impuesto sobre los Bienes Personales, por la caída posible de los ingresos generados por el blanqueo y por los cambios de la exención de pago del IVA al momento de ingreso de mercadería por Aduana.

Parte de los ingresos que surgen de la recaudación nacional terminan en los gobiernos subnacionales, debido a la existencia de la coparticipación. El IARAF da por “prácticamente confirmada” la baja de recursos para este año. De los cuatro elementos mencionados, solo uno no se reparte con las provincias. Es el Impuesto PAIS, el resto está afectado a la coparticipación.

El problema está entonces en cómo el gobierno nacional piensa compensar la caída de la recaudación que le generan las medidas adoptadas durante el año pasado.

El informe del IARAF dice que “prevé compensar esta caída mediante un aumento de la recaudación de otros cinco impuestos, específicamente de Ganancias, Derechos de Exportación, Impuesto a los Combustibles Líquidos, Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social y Derechos de Importación.

De ellos, solo Impuesto a las Ganancias es coparticipable, es decir, de cobro automático. El Impuesto a los Combustibles tiene una asignación específica del 10% para las provincias, cuyo monto no es importante en la masa general. El IVA consumo podría compensar en algo, pero el gobierno a su vez extendió por todo el 2025 el régimen de excepción de las percepciones de IVA a la importación de bienes de primera necesidad, entre los cuales figuran alimentos. Eso genera pérdida de ingresos para ARCA.

Transferencias automáticas totales de 2024

Durante el año 2024, las transferencias automáticas a provincias y CABA totalizaron $42,1 billones. Respecto a 2023, muestran una caída del 9,8% en términos reales, indica un reporte de Politikon Chaco.

Vistos por componentes, los recursos por Coparticipación Federal caen 8,8%, los derivados de Leyes y Regímenes Especiales ceden 20,8% y por Compensación del Consenso Fiscal pierden 26,4%.

Si se analiza el resultado de este 2024 respecto a la última década, se trató del segundo peor año para los envíos automáticos. No solo quedó 9,8% por debajo de 2023, sino que también cae contra todos los años desde 2015, con la sola excepción de 2016 (frente a ese año, los envíos de 2024 crecen 2,6%).

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Deuda en pesos: tras el anuncio de baja del “crawling peg”, Economía colocó el doble de lo que vencía

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El Tesoro envió ayer una señal al llevar adelante la primera licitación de títulos del año. Al menos en este período está más preocupado por quitar pesos excedentes del mercado que por reducir la tasa de interés.

La expectativa del mercado era que el Banco Central redujera la tasa de interés en la reunión de Directorio de hoy, sobre todo luego de la disminución del ajuste del dólar oficial del 2% al 1% mensual. Con una tasa de política monetaria de 32% anual, a todas luces se trata de un rendimiento que quedó muy por encima del deslizamiento del tipo de cambio oficial. Además, el ministro de Economía también resaltó ayer el sendero de desinflación que atraviesa la economía.

Sin embargo, el dato de diciembre no permitió un festejo completo. Por un lado, hubo un repunte de 2,4% a 2,7%, aunque atribuible en buena medida a los factores estacionales que pesan en el último mes del año: las fiestas y las vacaciones de verano. Pero además la inflación núcleo llegó a 3,2%, lo que obligaría a ser algo más cauteloso en las medidas financieras que se vayan a tomar.

Ayer vencían 1,69 billones de pesos, pero el Gobierno terminó captando bastante más del doble, en total $ 3,49 billones. Para lograrlo, utilizó el Boncap con vencimiento al 30 de junio de 2026. “Es la primera vez en más de cinco años que el Tesoro emite un instrumento a tasa fija a más de un año y medio de plazo”, señaló Felipe Nuñez, director del BICE y asesor del ministro de Economía, Luis Caputo.

La tasa del Boncap fue de 2,15% mensual y sorprendió a los inversores por ubicarse por encima de lo esperado. Claramente se trata de un rendimiento que superaría con amplitud la inflación mensual, que el Gobierno espera que perfore rápidamente el 2%, incluso en febrero.

La reducción de tasas por parte del Central es algo que sucederá en el corto plazo, pero no está claro que ocurra de manera inminente. Sobre todo por la necesidad de manejarse con cautela luego de un mes de fuerte expansión monetaria como diciembre. Siempre se trata de un período de aumento de la demanda de dinero, pero que luego cae a partir de la segunda quincena de febrero.

Por lo tanto, luce más cauteloso evitar sorpresas y mantener a raya la cantidad de pesos que circulan en vez de acelerar la baja de la tasa de interés, que podría ocurrir un poco más adelante.

Mantener un férreo control sobre los agregados monetarios evitaría un repunte inflacionario y sobre todo que se produzca alguna presión sobre los dólares financieros.

Tras la reducción del ajuste del dólar oficial del 2% al 1%, el Gobierno está muy jugado a acelerar el proceso de desinflación. En ese sentido, economistas como Fernando Marull estimaron que en enero el índice volvería a niveles de 2,4% (similar a noviembre). Y la expectativa oficial es que en febrero incluso ya se pueda perforar el 2%, teniendo en cuenta que es un mes de baja estacional y algunos rubros podrían incluso ayudar a tirar para abajo el índice, como hotelería e indumentaria, ya que aparecen las liquidaciones de verano antes de la nueva temporada de ropa de invierno.

Ahora los mercados estarán pendientes además de las próximas negociaciones con el FMI y la posibilidad de llegar a un acuerdo en el primer trimestre que permita fortalecer al BCRA. Luego del último pago de bonos dolarizados, las reservas netas quedaron en terreno negativo en más de USD 9.000 millones.

Resultado de la licitación de LECAP, BONCAP y BONCER

La Secretaría de Finanzas anuncia los resultados de la licitación del día de la fecha, en la que se recibieron ofertas por un total de valor efectivo de $ 4,10 billones, adjudicando un total de valor efectivo $ 3,49 billones.

El producido de esta licitación, por encima de los vencimientos de $ 1,69 billones, será depositado en la cuenta del Tesoro Nacional en el Banco Central de la República Argentina.

A continuación, se resumen los totales de la licitación:

Resultados de la Licitación por instrumentos denominados en pesos
Cantidad de Ofertas Recibidas2.855
Total VNO Ofertado (*)$ 3.721.255
Total VE Ofertado (*)$ 4.103.161
Total VNO Adjudicado (*)$ 3.184.797
Total Valor Efectivo Adjudicado (*)$ 3.487.488

(*) Montos expresados en millones.

Seguidamente, se resumen por instrumento los valores nominales ofertados y adjudicados con sus respectivos valores efectivos adjudicados, precios y tasas de corte, TNA asociadas y nuevos VNO en circulación:

Instrumentos denominados en pesosVNO Ofertado (*)VNO Adjudicado (*)Valor Efectivo Adjudicado (*)Precio de Corte por cada VNO $ 1.000TNAVNO Total en Circulación (*)
LETRA DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 31 DE JULIO DE 2025 (S31L5 – reapertura)$ 850.908$ 735.917$ 940.502$ 1.278,002,27% (1)$ 1.844.422
LETRA DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 31 DE OCTUBRE DE 2025 (S31O5 – reapertura)$ 870.438$ 760.096$ 819.384$ 1.078,002,23% (2)$ 924.300
BONO DEL TESORO NACIONAL CAPITALIZABLE EN PESOS CON VENCIMIENTO 30 DE JUNIO DE 2026 (T30J6 – nuevo)$ 1.715.000$ 1.509.151$ 1.509.1512,15% (3)30,90%$ 1.509.151
BONO DEL TESORO NACIONAL EN PESOS CERO CUPÓN CON AJUSTE POR CER VENCIMIENTO 31 DE MARZO DE 2027 (TZXM7 – reapertura)$ 284.910$ 179.632$ 218.451$ 1.216,107,97%$ 533.923

(*) Montos expresados en millones.
(1) Representa la tasa efectiva mensual al precio de corte. La LECAP S31L5 capitaliza a una TEM de 3,98% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento.
(2) Representa la tasa efectiva mensual al precio de corte. La LECAP S31O5 capitaliza a una TEM de 2,74% desde la fecha de emisión hasta su vencimiento.
(3) Representa la tasa efectiva mensual capitalizable desde la fecha de emisión hasta el vencimiento.

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Déficit fiscal y deuda pública

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La mejora en el resultado primario de casi 5% del PIB en un año es contundente. Sin embargo, se cuestiona la dimensión de la consolidación fiscal porque, como ocurre desde hace varios años, una parte de los intereses pagados por la deuda local se registra “debajo de la línea”. Estimaciones propias muestran que, bajo diferentes medidas, la deuda pública consolidada se redujo en los últimos 12 meses, lo cual revela la magnitud del esfuerzo fiscal realizado.

El ancla fiscal es muy relevante para el funcionamiento del programa económico. Es muy importante que el resultado fiscal primario del gobierno nacional del año 2024 haya sido superavitario en alrededor de 1.9% del PIB y el resultado global después del pago de intereses fuese de 0.3% del PIB. Es un cambio claro respecto de la adicción a los déficits tan característica de los gobiernos previos.

La mejora en el resultado primario de casi 5% del PIB en un año es contundente. Sin embargo, desde hace varios años una parte de los intereses pagados por la deuda local se registra “debajo de la línea”. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se emite deuda con cupones cero (es decir, que el interés está implícito en la diferencia entre el precio al cual se coloca el bono y el valor al cual se lo rescata). En la información oficial de deuda bruta del gobierno nacional se puede inferir que los intereses capitalizados son importantes: en los primeros once meses de 2024, se registraron pagos de intereses por el equivalente a US$ 11.248 millones, de los cuales sólo US$ 1.755 millones corresponden a deuda emitida en moneda nacional. En ese mismo lapso, según la misma fuente, se hicieron amortizaciones de deuda emitida en moneda local por más de US$ 78.000 millones.

Se puede aproximar que el monto de intereses que se habría registrado debajo de la línea supera 1% del PIB.

Eso llevaría a concluir que, en realidad, hubo un déficit pequeño durante 2024. Sin embargo, esa conclusión es apresurada. En una economía inflacionaria una parte de los intereses compensa por el deterioro que la inflación le genera al capital prestado; eso debería registrarse como un pago del principal y no como interés. Y eso también opera para la deuda en moneda extranjera.

Una forma alternativa de chequear la consistencia de los números fiscales es revisar la evolución de la deuda pública. La deuda puede variar como consecuencia del resultado fiscal y también por pérdidas/ganancias de valor (por ejemplo, licuación por inflación). Además, durante 2024 el Tesoro se hizo cargo de los pasivos remunerados del BCRA que, en la práctica, operaban como endeudamiento público que el gobierno anterior “forzaba” a los depositantes a hacer vía el sistema financiero.

En el caso argentino también hay deuda intrasector público. Los principales tenedores de deuda del Teso-
ro son la ANSES, el BCRA y, en mucha menor medida, los bancos oficiales. Esa deuda es menos exigente que la que se tiene con el sector privado o con organismos multilaterales. Habitualmente se refinancia o, en el caso de las letras/adelantos que suscribió el BCRA, devenga intereses muy bajos o se licúa por la inflación.

Por ello, muchos analistas preferimos seguir la evolución de la deuda consolidada (que netea la deuda intrasector público y suma ese neto del Tesoro a los pasivos remunerados del BCRA).

El paso siguiente es cómo medirla ¿en pesos constantes, en porcentaje del PIB o en dólares? La medición en porcentaje del PIB es muy utilizada en las comparaciones con otros países, pero para un gobierno que tiene un porcentaje elevado de sus pasivos en moneda extranjera, el cociente se modifica en forma apreciable cuando hay cambios importantes en el tipo de campo real; en un contexto de apreciación como el vivido durante los últimos meses, el cociente cae por un aumento del PIB medido en dólares. Entre noviembre de 2023 (último mes completo de la gestión anterior) y noviembre de 2024, la deuda consolidada medida en porcentaje del PIB se redujo en alrededor del 20% (el equivalente a algo más de 10 puntos del PIB).

La medición en dólares, que es la que mensualmente publica el Ministerio de Economía, también está influida por cambios en el tipo de cambio real, pero en sentido inverso. Cuando se aprecia el tipo de cambio real, la deuda emitida en moneda local aumenta en términos relativos a la emitida en moneda extranjera cuyo capital no se modifica en dólares (si no hay cancelaciones/emisiones netas). En cualquier caso, la deuda consolidada medida en dólares también se redujo en ese mismo período de 12 meses, pero algo menos del 10%.

Finalmente, podemos estimar la evolución de la deuda en pesos constantes ajustados por la evolución del IPC Nacional. Como la mayoría de los flujos fiscales son en moneda local, esta medida del stock de pasivos es más consistente con el flujo de ingresos y egresos. En ese mismo período de 12 meses, la deuda consolidada se redujo alrededor de 3% en términos reales.

En conclusión, la mejora en los flujos fiscales y alguna licuación de la deuda previa han permitido reducir la deuda del sector público nacional más BCRA independientemente de la métrica que se utilice para calcularla (pesos constantes, porcentaje del PIB o dólares). Esto destaca la importancia del esfuerzo fiscal realizado por el gobierno nacional.

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