Fitosanitarios

Digitalización del agro: el nuevo “paradigma”

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En la jornada Transformación Digital del Agro, llevada a cabo el martes 14 en el Sheraton de Retiro, los principales referentes del sector contaron sus experiencias, los desafíos que se vienen y los beneficios de “un cambio cultural”.

La incorporación de la tecnología digital, el manejo de la información, la economía circular, la fuerte demanda social por una producción de alimentos de manera sustentable, el trabajo colaborativo y el agregado de valor son cuestiones que tienen respuesta en el “cambio de paradigma” que implica pasar de la producción agropecuaria tradicional a una más colaborativa en la que los productores, los consumidores y todos los participantes de la cadena de valor y de la comunidad en general, están en el centro de la escena.

“Es mucho más que el uso de nuevas herramientas digitales. Es también la adecuación de procesos, algunos cambios de hábitos y formas de pensar y de actuar, lo que nos permitirá producir más alimentos de manera más eficiente y sustentable”, explicó Ignacio Eguren, CEO de AgroPro y anfitrión del encuentro La Transformación Digital del Agro. Eguren, quien también fue el conductor de los 6 paneles junto a Luisana López Hiriart.

Contexto

Dentro de una larga lista de disertantes, Marcelo Regúnaga, ex secretario de Agricultura y director académico del Programa de Capacitación de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, puso el contexto. “Estamos viviendo un cambio a nivel global de los sistemas alimentarios, pasando al paradigma de un mundo totalmente integrado y comunicado en el cual el consumidor quiere saber cómo ha sido producido todo el alimento”.

Carlos Vidal, representante de INTA y coordinador del proyecto Red interamericana de Agtech del IICA (Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura), dijo que en Sudamérica existen 457 Agtech (30% en Brasil, 20% en Argentina, y entre 10% y 15% en la región andina). “Es un desarrollo inicial, todavía debe crecer” pero advirtió que “la digitalización debe ser inclusiva o habrá sectores que van a quedar afuera”, por lo que planteó la necesidad de la participación pública en apoyo a los nuevos desarrollos.

Paulina Lescano, speaker y asesora comercial del Mercado del Agro, comentó que las Agtech aparecieron en un escenario en el que “hay que traducir el bombardeo de información en una ayuda para tomar decisiones; hoy se accede online a los precios de granos del día, a una línea histórica (de precios) y se pueden hacer proyecciones; pero también se pueden obtener en forma inmediata los datos propios de cada empresa para independizarse del mercado. De esa manera, seguro el resultado del negocio va a ser mejor”.

Carlos Becco, Senior Advisor y Keynote Speaker, precisó que “el 78% de los productores ya aplican tecnología digital”, aunque apuntó que se trata de una adopción relativamente menor si se compara con la tecnología de insumos. “Aún existe dificultad para adoptar tecnología digital o de datos”.

“Pero este tiempo se acabó – sentenció-. Llegó el momento de digitalizarse. Hoy con la agronomía sola no alcanza. El poder está del lado de los consumidores y hay que dar respuestas. Vamos a un mundo donde se habla más de algoritmos, internet de las cosas e inteligencia artificial”.

La nueva empresa agropecuaria

Para Matías Corradi, Business Development Lead en The Climate Corporation, el agregado de valor que les dan las Agtech a las empresas está en que “las hacen más eficientes” y dan “la posibilidad de monitorear lo que hace la máquina todo el tiempo”.

“Es un cambio cultural y hay un beneficio no solo productivo, es también tranqueras afuera hacia la sociedad”, agregó.

Lara Giuliani, productora ganadera, contó la reconversión que hizo en el campo familiar con la incorporación de tecnología. “Sé de qué madre es cada ternero y puedo controlar el rodeo desde mi casa”, graficó. “Si piensan que incorporar tecnología es muy caro, también hay que decir que se ahorra un montón de tiempo”.

Marcelo Testa, contratista rural que comenzó en los ’90 a incorporar tecnología de agricultura de precisión y logró certificación de BPA para su empresa, propuso “socializar los datos de producción”, por ejemplo, de las aplicaciones de fitosanitarios. “Sería una buena manera de decir a la sociedad que producimos de una manera segura”, afirmó.

Joaquín Pinnel, Regional Payment Business Unit Head de Agrofy, el marketplace presente en Argentina y Brasil que ofrece insumos, maquinaria y diferentes opciones de pago y financiación, aseguró que la “tecnología no tiene techo” y anticipó que Agrofy Pay, espera transformarse en ‘el Mercado Pago del agro’.

Rolando Meninatto, ex vicepresidente a nivel global de Dow Agrosciences y copropietario de la bodega Mevi, aseguró que el productor es muy permeable a la incorporación de tecnología “cuando puede ver los beneficios”, en este sentido marcó que con los desarrollos tecnológicos “hoy cada producción tiene diferentes capas de información, de rindes, aplicaciones y el clima”.

Sustentable

En el panel dedicado a la ‘Sustentabilidad’, María Beatriz “Pilu” Giraudo, presidente honoraria en Aapresid, aseguró que Argentina está muy bien posicionada frente al problema del cambio climático, gracias a que tiene 30 años de producir con la tecnología de la siembra directa, aunque planteó que aún no llegó a “monetizar” esa ventaja. “Hay que tener indicadores validados internacionalmente y así poder mostrar nuestro agregado de valor para exportarlo al mundo”, indicó.

 Jimena Sabor, gerente en Summabio, empresa que produce agroinsumos y logró la certificación B (de triple impacto positivo: económico, social y ambiental) afirmó que “la cuestión ambiental no debe ser un peso, debe ser un elemento motivador” y aseguró que “los productores ya están haciendo una agricultura más responsable, de cuidado de la gente que trabaja en su entorno y de ayudar a la salud y al ambiente”.

Roberto Rodríguez, CEO de Agroads, la conocida plataforma de agronegocios agropecuarios que conecta a la oferta y a la demanda, describió que “en los últimos años hubo una explosión” de empresas tecnológicas “y ahora existe el desafío de diferenciarse. Pero las posibilidades hacia adelante son increíbles”, reforzó.

Ana Wegman, de Lartirigoyen y Cía., una empresa consolidada con 35 años en el sector, sostuvo que “el productor argentino busca renovarse en agricultura de precisión” y aconsejó a las empresas de innovación ocuparse de “ofrecer soluciones que integren toda la cadena de producción y den respuestas a los consumidores. La digitalización tiene mucho para dar en este sentido”.

Lo que viene

Gustavo Degli, de Agrotoken, empresa nacida durante la pandemia que se presenta como “el puente que conecta al agro con las criptomonedas”, describió que mediante esta aplicación un productor adquiere un ’token’ con el cual luego puede acceder a bienes y servicios. “Somos la primera que tokenizamos sobre commodities agrícolas”, dijo y anticipó que preparan el lanzamiento de una tarjeta de crédito propia.

Las “tendencias en tecnología digital” las describieron en un panel Laura Lukasik, de UPL, quien incorporó el concepto del nuevo “ecosistema”, que implica un nuevo lenguaje “y nuevos modelos de negocios y de negociaciones” que, a su entender, son “más sanos” gracias al manejo de la información.

Luego, Fernando López Iervasi, Gerente General de Microsoft, predijo que va a haber “cambios muy fuertes en el sector de la alimentación” por el aumento constante de la demanda y “porque van a cambiar las dietas”. Alertó que “lograr eso sin tecnología es inviable” y resaltó que Argentina y Latinoamérica “tienen una oportunidad enorme”.

Iervasi también introdujo el concepto del metaverso, la próxima generación de internet. Comentó que empezó a ser usado en Francia entre millennials como un juego para interesarlos en el mundo agropecuario.

Emanuel Bodega Duckwitz, Gerente de Producción y Agroinsumos en Los Grobo, firma que produce 260 mil hectáreas en sociedad con decenas de productores, entre otros servicios que brinda, dijo que “los últimos años fueron muy revolucionarios en incorporación de tecnología en la empresa” y contó que Mauá -la plataforma digital que desarrollaron- permite a sus clientes gestionar la información relevante del negocio.

El capital

En otro de los paneles, se presentaron representantes del Venture Capital y Aceleradoras, empresas dedicadas a financiar y a acompañar el desarrollo de las Agtechs.

Tomas Peña, de The Yield Lab, dijo que ayudan “a emprendedores con visión de ganar un mercado. Las startups deben ver a nuestros fondos como aliados porque trabajamos en forma colaborativa”.

Juan Cabrera, de Xperiment, afirmó que “Argentina es más una oportunidad que un pesar”, afirmación que graficó con que “la industria del software es el segundo negocio más grande del país”.

Finalmente, Bernardo Milesy, de Glocal –una Aceleradora que también logró una certificación B- proyectó que muchas Agtechs y startups “van a convertirse en unicornios por el valor que ayuden a agregar”, mientras que el papel de ellos es  “generar el contexto para que el emprendedor se pueda lucir”.

Cabrera, en tanto, advirtió que la estadística de hoy es que 9 de cada 10 startups “muere en poco tiempo”. La razón principal no es la falta de capital sino el “timming” (momento en que ofrece la solución) y en segundo orden el equipo y la relación entre ellos”.

El evento Transformación digital del agro fue organizado por Agtechs referentes y otros emprendedores del ecosistema agro y tuvo como propósito generar un espacio de colaboración y de confianza para seguir mejorando la comunicación y la relación entre todos los participantes de la cadena de valor y de ésta con el resto de la comunidad.

El mismo, que tuvo una audiencia online de más de 1000 personas, se encuentra dentro del marco Digital Agro Latam y será sucedido el año próximo por otro evento de igual o mayor magnitud y con una temática relevante a los tiempos que está viviendo el agro, como lo fue ésta.

Quienes no pudieron verlo, podrán hacerlo en las próximas horas desde https://digitalagrolatam.com/ y desde los canales de las Startups y demás organizadores.

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La Sociedad Argentina de Pediatría confirmó el daño que producen los agrotóxicos en los niños

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La institución científica publicó, por primera vez, un documento que reúne bibliografía científica que confirma el impacto del modelo de agronegocio en la salud de niños y niñas. “Las evidencias en sí mismas son contundentes”, afirma la investigación. Y, ante la falta de estadísticas oficiales y políticas sanitarias para los menores de edad, el trabajo propone herramientas metodológicas para avanzar en relevamientos epidemiológicos.

Por Nahuel Lag – La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) saldó una cuenta pendiente con las comunidades expuestas al modelo agropecuario intensivo dominante al publicar la guía Efecto de los Agrotóxicos en la Salud Infantil, con el objetivo de concientizar a los trabajadores de la salud infantil y proveer información a la comunidad médica para abordar las enfermedades asociadas a los 520 millones de litros de herbicidas, insecticidas y fungicidas que se utilizan en el país por año, según datos privados. El documento busca comenzar a revertir una deuda del Estado con la salud pública: la falta de estadísticas e informes epidemiológicos, que permitan cuantificar la dimensión del problema; y también un reconocimiento a la lucha de los vecinos de los pueblos fumigados que motorizaron medidas de resguardo en todo el país.   

El documento, impulsado por la Comisión de Salud Ambiental de la SAP, fue elaborado por un equipo multidisciplinario integrado por médicos, investigadores y científicos integrantes de organizaciones e instituciones de referencia en el estudio del impacto de los agrotóxicos en la salud y el ambiente, como el Instituto de Salud Socio Ambiental de la Universidad de Rosario (Inssa), la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, la Cátedra de Embriología de la Facultad de Medicina de la UBA, el Grupo Gesta de la Universidad Nacional de San Martín (Unsam) y los hospitales Garrahan y Posadas.   

Las evidencias en sí mismas son contundentes y ameritan entrenarnos como profesionales de la salud en la identificación de problemas sanitarios que puedan estar relacionados con estos aspectos y colaborar con la erradicación o drástica disminución del uso de estos tóxicos”, sentencian Ignacio Bocles —médico de la cátedra de Embriología UBA— y Damián Markov —pediatra integrante del Comité de Salud Ambiental de la SAP— en el capítulo sobre “Efecto de los agrotóxicos en el desarrollo embrionario y en el sistema nervioso infantil”. 

A lo largo de 12 capítulos, la guía hace un repaso de la bibliográfica sobre usos de agrotóxicos en el país, el perjuicio en la salud infantil de los productos mayormente utilizados en los campos de la Argentina como clorpirifos, atrazina, imidacloprid, 2-4D, Paraquat, carbofuran y glifosato. Precisa material científico publicado en libros y revistas especializadas, poniendo el énfasis en los años recientes.  

El nutrido aporte de documentación científica de cada capítulo pone en jaque el latiguillo de “debatir con base científica”, que las cámaras agropecuarias, multinacionales de la agroindustria y funcionarios públicos utilizan para desprestigiar las denuncias de las asambleas ciudadanasmovimientos campesinos y profesionales de la ciencia digna para intentan bloquear la discusión sobre los impactos del modelo agrotóxico en la salud y el ambiente.  

La coordinadora del documento, María Gracia Caletti —pediatra nefróloga, consultora del Hospital Garrahan e integrante de la Comité de Salud Ambiental de la SAP—  sentencia: «Es de conocimiento público el efecto perjudicial de los agrotóxicos sobre la salud humana tanto a nivel agudo como crónico. Este efecto sobre la salud tiene una sólida fundamentación científica«. 

Caletti califica al efecto de los agrotóxicos en la salud infantil como “un problema de salud pública que en la Argentina adquiere una dimensión muy grande, y que no está siendo resuelto de una manera adecuada”. Entre la deficiencias que impiden un correcto control sanitario del uso de los agrotóxicos, la pediatra consultora del Garrahan enumera: 

  • Falta de leyes e incumplimiento de las existentes. 
  • Ausencia de personal de salud capacitado en el tema. 
  • Falta de concientización de la población. 
  • Falta de educación comunitaria. 
  • Ausencia de registros médicos adecuados. 
  • Ausencia de estadísticas. 

«La mayoría de los países desarrollados tiene legislación restrictiva sobre el uso de estos productos. Incluso Francia tiene una legislación que obliga a disminuir, cada 5 años, el 30 por ciento de agrotóxicos usados hasta dejar de utilizarlos en el 2035″, compara la integrante del Comité de Salud Ambiental de la SAP y convoca: «Hay mucha tarea por realizar en la Argentina, tanto dentro del sector salud como fuera de él». 

Respecto de la ausencia de estadísticas oficiales, último punto mencionado por la coordinadora del documento de la SAP, recién en noviembre pasado el Poder Ejecutivo convocó —a través de los ministerios de Agricultura, Ciencia y Tecnología, y Ambiente— a la comunidad científica para analizar la presencia de agroquímicos en suelo, agua, aire y organismos vivos. Fue a 24 años de la aprobación del primer evento transgénico resistente al glifosato. 

Un documento urgente para la salud infantil      

«Si bien hay múltiples publicaciones que dan cuenta de diversos efectos perjudiciales de los agroquímicos sobre la salud, no disponemos en el ámbito pediátrico nacional de un documento que resuma los hallazgos sobre el efecto de los agrotóxicos en la población infantil ni aborde esta problemática de modo integral”, destacan  Florencia Arancibia — socióloga e investigadora del Conicet por la Unsam—  Alejandro Vallini —pediatra y miembro del Inssa—, Javier Souza Casandinho —ingeniero agrónomo (UBA) y experto en plaguicidas y agroecología—  y la propia Caletti en el Capítulo 4 respecto del hito histórico que significa la publicación de este documento por parte de la SAP

Los especialistas plantean como contexto la laxitud de la normativa argentina respecto de los agrotóxicos, situación que permite que un total 107 agrotóxicos permitidos en la Argentina están prohibidos en al menos un país en otras partes del mundo, al tiempo que “no existe todavía ninguna Ley Nacional que regule el uso de estos productos en todo el territorio nacional”.

En su capítulo sobre “Salud infantil y exposición a pesticidas en la Argentina”, Medardo Ávila Vázquez —médico pediatra y neonatólogo, docente de la Universidad Nacional de Córdoba y coordinador de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados— grafica la magnitud de la aplicación del modelo agrotóxico en la Argentina: “Desde el año 1996 la cantidad de pesticidas que se aplican en el país aumenta permanentemente, por la extensión de cultivos de semillas genéticamente modificadas. Estos cultivos cubren 30 millones de hectáreas de un territorio donde viven (en pequeñas ciudades y pueblos) más de 12 millones de personas y tres millones de niños”.  

“Una gran cantidad de pediatras atienden pacientes que viven en zonas agroproductivas que están expuestos en forma directa e indirecta a los agrotóxicos”, exponen los especialistas en el capítulo que analiza la situación actual de la problemática sanitaria y ambiental y apuntan que aunque son necesarias “medidas de resguardo a la exposición a agrotóxicos que garanticen el derecho a la salud y a un ambiente sano a todos los niños”, en el país es “escasa información epidemiológica local sobre la salud de pueblos sometidos a fumigación sistemática”. 

Como contrapunto a la falta de información epidemiológica, el estudio realizado, en 2014, por Medardo Ávila Vázquez en la localidad de Monte Maíz, Córdoba. «Los resultados preliminares fueron alarmantes: la población de Monte Maíz tiene cinco veces más casos de cáncer que los estimados en la OMS, un 25 por ciento más de problemas respiratorios tipo asma y casi cinco veces más de abortos espontáneos».

Otra de las experiencias de relevamiento de impacto en la salud de los agrotóxicos es la de los Campamentos Sanitarios que entre 2010 y 2019 impulsó el Instituto de Salud Socioambiental (Inssa) dentro de la materia “Práctica Final” de la Carrera de Medicina de la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario. Se realizaron relevamientos en más de 37 localidades de cuatro provincias (Santa Fe, Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba), donde viven más de 170 mil personas expuestas a los agrotóxicos. 

La experiencia de los campamentos fue reunida recientemente en el libro Transformaciones en los modos de enfermar y morir en la región agroindustrial de Argentinaincorporada a la bibliografía citada en el documento de la SAP y escrito por dos de los integrantes del grupo que redacta el documento Vallini y Damián Verzeñassi —médico especialista en Medicina Legal, director del Inssa y de la Carrera de Medicina de Universidad Nacional del Chaco Austral—. Confirmaron incrementos en la incidencia de enfermedades alérgicas respiratorias y pulmonares obstructivas, diagnósticos tempranos de Alzheimer o enfermedad de Parkinson, aumento de partos espontáneos e incremento de las apariciones de malformaciones congénitas

Como ejemplo de los impactos en el ambiente, los especialistas citan dos casos recientes de hallazgos de una inédita mortandad de peces en los ríos Pilcomayo (Formosa) y Salado (Santa Fe). En el caso del río Salado, abrió una investigación judicial espontánea que solicitó un informe a la Universidad Nacional del Litoral, donde confirmaron la presencia de glifosfato y clorpirifos en las muestras de agua y tejidos.

Un impulso para continuar investigando sobre el efecto de los agrotóxicos

“El presente documento también podría estimularlos a generar conocimientos científicos relacionados, a partir de sus experiencias cotidianas u observaciones clínicas hechas en sus propios territorios”, se esperanzan los autores del documento de la SAP sobre la reacción que se pretende con este primer documento sobre el Efecto de los agrotóxicos en la salud infantil y lamentan que “salvo las localidades donde se han dado intensas luchas por parte de los vecinos afectados y se han logrado algunas ordenanzas municipales restrictivas, casi no existen restricciones al uso” de agrotóxicos. El recorrido de la lucha de las asambleas vecinales y las redes de médicos cuenta con un capítulo especial “—Marco regulatorio y conflicto social alrededor de los agrotóxicos”—, escrito por Arancibia. 

El documento de la SAP surge como iniciativa del Comité de Salud Ambiental, tras dos años de trabajo; pero cuando el propio organismo de medicina pediátrica llevaba años reconociendo la problemática, por ejemplo, con su adhesión al Convenio de Rotterdam  —establecido en 2004— que abarcaba inicialmente 22 plaguicidas. Mientras que la OMS, en 2005, reveló que el 40 por ciento de la carga mundial de morbilidad infantil se atribuye a factores de riesgo ambiental y afectan a niños menores de cinco años, que representan alrededor del diez por ciento de la población mundial. 

«La Sociedad Brasileña de Pediatría ha empezado a exigir ese camino con fuerza, reclamando en su país, una política de reducción en el uso de agrotóxicos. En Argentina también debemos solicitar ese tipo de políticas que se desarrollan en otros países del mundo con éxito. Necesitamos decisiones políticas en ese camino, pero también que los pediatras garantes de los Derechos del Niño los reclamemos con firmeza», sostiene  Medardo Ávila Vázquez en el capítulo que escribe para el documento de la SAP. 

Con el objetivo de impulsar a los pediatras a tomar cartas en el asunto de manera urgente, la coordinadora del documento escribe un capítulo especial sobre “Registros médicos” y se deja a mano de los profesionales de la salud, en los anexos, una serie de herramientas de rápida implementación como “modelos consultados de historia clínica ambiental”, una lista de laboratorios de toxicología de todo el país y un detalle sobre las “fases en el proceso histórico y percepción de los efectos socioambientales”. 

“Si deseamos contribuir al diseño de estrategias para combatir el daño de los agrotóxicos a la salud, el registro formal de los problemas de salud asociados a ellos es una de las condiciones imprescindibles”, resalta Caletti y reconoce la necesidad de generar un sistema adecuado de registro, por lo que deja a disposición la información de los anexos del documento y recomienda la consulta de la historia clínica ambiental utilizada por el Hospital Garrahan y otros hospitales de la Ciudad de Buenos Aires.

Para allanar la tarea y poner en común conocimientos ya construidos, el documento cuenta con un capítulo escrito por Marta María Méndez —médica toxicóloga, Servicio de Toxicología del Hospital Posadas—. En su escrito repasa los conocimientos básicos sobre la toxicidad de los herbicidas y sus análisis clínicos.   

“Los estudios epidemiológicos son los mejores indicadores de los efectos de los herbicidas y plaguicidas, sobre la salud humana”, sostiene Méndez y advierte: “Estos estudios se complican por la existencia de exposición simultánea a múltiples sustancias y a las variantes genéticas que explican la diferente susceptibilidad individual a un herbicida y/o plaguicida”. Por lo que insiste en lograr una “utilización sistematizada de la historia clínica ambiental” para superar “la dificultad en el registro de las intoxicaciones y la relación entre la enfermedad y el antecedente de la exposición al tóxico”.

Evidencia científica sobre el efecto de los agrotóxicos en la salud infantil 

El documento de la SAP cuenta con un centenar de citas bibliográficas a documentación científica sobre el efecto de los agrotóxicos en la salud infantil, pero los capítulos escritos por Souza Casandinho, Ávila Vázquez, Pablo Cafiero —pediatra del Desarrollo y jefe de Clínica del Servicio de Clínicas Interdisciplinarias del Hospital Garrahan—, Bocles y Markov se detienen de manera extensa en la prueba científica existente.  

«Si bien los primeros estudios científicos en la primera década del 2000 fueron objeto de persecución política (caso Andrés Carrasco en Argentina y Gilles-Eric Séralini en Francia), en la actualidad no solo sus trabajos son ampliamente aceptados, sino que también se multiplicaron los grupos de investigación que estudian su toxicidad desde diversos puntos de vista», advierten Markov y Bocles sobre el falso debate que sostienen representantes del agronegocio y funcionarios públicos cuando desacreditan las denuncias de los impactos en la salud por la supuesta falta de “base científica”. 

En su capítulo, Medardo Ávila Vázquez recuerda que “muchos pesticidas han sido analizados por la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC) de la OMS y la mayoría han sido clasificados como cancerígenos con distintos niveles de evidencia”. Precisa: “El glifosato, el pesticida más utilizado en Argentina, está clasificado en el segundo nivel de riesgo de cáncer”

En ese sentido, cita estudios internacionales en los que se demostró el vínculo entre pesticidas y cáncer, considerando leucemias que son los cánceres más frecuentes en la niñez, y que son mucho mayores en hijos de madres expuestas a pesticidas

Además, los especialistas recuerdan que “los niños presentan una vulnerabilidad particular a las exposiciones ambientales a plaguicidas, en relación a su mayor superficie corporal, mayor exposición y tasa de absorción por todas las vías, la presencia de succión no nutritiva y por vía de lactancia materna” y subrayan que debido a lo restringido de su dieta, “en los primeros cinco años, acumulará el 50 por ciento de la exposición a plaguicidas, que recibirá en toda su vida”.

En su capítulo, Souza Casadhino agrega otro factor de riesgo para los niños en los ámbitos rurales y es que “la existencia de partículas de suelo contaminadas puede afectar a los seres humanos en forma directa durante la ingestión de tierra, en países donde los niños acompañan a los padres en la ejecución de tareas productivas” y denuncia la “neutralidad pretendida” de quienes insisten en llamar “fitosanitario” a los agrotóxicos para evitar que “el usuario tome una real dimensión del carácter tóxico del producto y de los problemas derivados de un uso inadecuado”. En ese mismo tono, hace un llamado a deconstruir las denominadas Buenas Prácticas Agrícolas (BPA). 

En relación a las denominadas BPA, los especialistas marcan como otro factor de riesgo de contaminación la presencia de agrotóxicos en los alimentos: por aplicación directa, por acumulación en la cadena alimentaria o por los procesos de industrialización, transporte y almacenamiento de los productos comestibles.  

Como síntesis de los trabajos citados respecto del efecto de los agrotóxicos en la salud infantil, se pueden enumerar:

  • Efectos sobre el neurodesarrollo: déficits de atención, hiperactividad, trastornos de aprendizaje, autismo. 
  • Enfermedades neurodegenerativas: Alzheimer y Parkinson.
  • Tumores sólidos de la infancia, por ejemplo, una elevada tasa de cáncer renal fue asociada con exposición paterna a pesticidas en la actividad agrícola.
  • Cánceres hematológicos: Linfoma, Hodgkin’s y Leucemia 
  • Genotoxicidad, inmunotoxicidad y susceptibilidad genética

“Desde hace décadas, las comunidades que se perciben afectadas y se movilizan para mejorar su salud socioambiental nos exigen a los profesionales de la salud en general y a los médicos en particular que nos involucremos en la problemática. Nos solicitan que colaboremos con la evaluación y el diagnóstico de aquello que perciben que les afecta y nos afecta”, convocan.  

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El RENATRE ofrecerá una capacitación en el uso de agentes químicos para trabajadores rurales de Misiones

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La delegación del RENATRE (Registro Nacional de Trabajadores rurales y Empleadores) organizó una capacitación en Uso y Manejo de Fitosanitarios para trabajadores rurales el próximo viernes 15 de marzo en la localidad de Leandro N. Alem, Provincia de Misiones.
“Desde la delegación queremos que los trabajadores y productores conozcan el uso de fitosanitarios, tanto para capacitar a aquellos que busquen trabajo como para que conozcan los riesgos a los que se enfrentan buscando prevenir accidentes y enfermedades, y que conozcan las normas legales de la actividad”, afirmó la delegada Wilma Andino.
La Capacitación será brindada por Mirta Navarro, Ingeniera Agrónoma y Profesor en Ciencias Agrarias, de la Secretaría de Agroindustria de la Nación, y también se dará información sobre el Registro y el marco legal del trabajo rural.
La capacitación en “Uso y Manejo de Fitosanitarios” dará inicio el viernes 15 a las 8.45 hasta las 12.00, en la Localidad de Leandro N. Alem, en la BER (Boca de Entrega y Recepción) de calle Almirante Brown 167, y se contará con la colaboración del Secretario local de la UATRE, Adolfo Zabal.
RENATRE realiza capacitaciones en las distintas provincias para comunicar el marco legal del trabajo rural, para mejorar la producción, la seguridad en ambiente laboral y la reinserción laboral de los trabajadores rurales.

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Se promulgó la ley que prohíbe el uso del glifosato en Misiones

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Mediante su publicación en el Boletín Oficial de la provincia, se promulgó hoy la Ley XVI N°124 a través de la cual se prohíbe el uso y la comercialización del glifosato en Misiones. La iniciativa fue aprobada el pasado 18 de octubre en la anteúltima sesión ordinaria de la Legislatura.
La norma establece que el tiempo para su implementación es de dos años ya que comenzaría a regir en abril del 2020. Dicho plazo se define “con el fin de iniciar un cambio cultural de los sistemas productivos actuales hacia métodos más amigables con el medio ambiente”.
Una vez vencido el plazo y tal como lo establece el Artículo 1 de la ley “queda prohibido el uso del glifosato, sus componentes y afines en los en los ejidos urbanos del territorio provincial; comunidades de pueblos originarios; establecimientos educativos y sanitarios cualquiera sea su denominación o rango; reservas naturales de cualquier tipo y denominación ya sean nacionales, provinciales, municipales o privadas; centros turísticos; cursos de agua dulce que proveen para consumo humano o su utilización para la producción agrícola ganadera”.

Entre sus objetivos, la norma plantea “evitar el contacto directo, indirecto o derivado de la población al glifosato, sus componentes y afines, que atenten contra su salud, promover acciones preventivas para evitar patologías relacionadas directa o indirectamente con el uso, y brindar protección a la flora y fauna de la región que pueda verse afectada”.
De igual manera propone, “resguardar la salud, el territorio y la autodeterminación de las comunidades originarias de nuestra provincia, como pueblos que viven en armonía con su entorno y que pueden verse afectados de manera directa, indirecta o derivada”.

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La agroecología es “otra forma de producir alimentos”

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Así lo afirma Javier Souza Casadinho, ingeniero agrónomo. Quien plantea que el objetivo es producir alimentos sanos con cuidado del ambiente y sin agrotóxicos. También plantea la necesidad de rediscutir “para qué producimos” y “cómo nos alimentamos”.
Producción agropecuaria con menos costos, mantener la rentabilidad, con obtención de alimentos sanos, cuidado del ambiente y nulo uso de agrotóxicos. Son algunos de los principios de la agroecología, forma de producción en las antípodas del agronegocios (de transgénicos, químicos y comodities), que tuvo su primera semana de abordaje integral en Misiones. Donde hubo intercambio de experiencias concretas que confirman que otro modelo agropecuario de cuidado del ambiente es posible y necesario.
El ingeniero agrónomo, Javier Souza Casadinho, docente de la UBA e integrante de la organización internacional Rapal (Red de Acción en Plaguicidas) fue uno de los especialistas que visitó la provincia para debatir sobre este modelo productivo. Participó de dos charlas, una en Gobernador Roca y otra en Posadas.
En la primera se habló sobre la transición a la agroecología y en la segunda se abordó el concepto de Soberanía Alimentaria. Aquí parte de la entrevista con Economis antes de esas charlas:
-Javier venís a capacitar a productores e interesados sobre la transición a la producción agroecológica y luego sobre soberanía alimentaria
En realidad la idea es intercambiar siempre, no es capacitar sino compartir miradas y preocupaciones. Compartir saberes y modos de ver la realidad. Así como de como intervenir en la realidad
-Juancito Yadhian (médico misionero) una vez en una entrevista me repregunto y me planteó que no es “cómo producimos, sino para qué producimos” y eso es lo que se trata de mostrar en la semana de la Agroecología
Si un amigo mio. Claro, son preguntas muy obvias. A ver, soy docente de la Facultad de Agronomía donde dicto la cátedra de Sociología de la Extensión Rural donde uno de los ejes es esto, repreguntarnos para qué producimos. Porque no es tan obvio. Todo el mundo cree que se produce solo para ganar dinero, que no está mal aclaro.
Pero muchas veces se produce por otras razones, que tienen que ver con la soberanía alimentaria, el cuidado de bienes naturales, para reproducir parte de la cultura local. Hay muchas cuestiones de pensar por qué, para qué y qué se produce.
– Este Gobierno nacional viene potenciando los agronegocios, como el monocultivo de la soja que en los últimos años es la principal fuente de financiamiento de los gobiernos. Dejando de lado quizás la producción de alimentos
Esto es clave. Yo siempre aclaro que la Argentina siempre dependió de una canasta muy pequeña de productos. A los que nos interesa la historia agraria vemos que si bien la soja es la vedette ahora, en algún momento fue el trigo, mucho tiempo fue la carne y durante gran parte fue el lino.
Para que veas, el otro día estaba leyendo un articulo que hablaba de la producción agrícola en el país, de 1790, y si vos haces una extracción el problema es similar a la de hoy. La ganadería como eje de la producción que desarticulaba la producción, que determinaba que exportábamos carne e importábamos todo lo demás. Pasaron 200 años y estamos igual.
Pero al mismo tiempo ese mismo trabajo mostraba que había una resistencia. que desde la lógica campesina. había grupos de productores que plantaba trigo para autoconsumo. Lo que el gran capital veía que era negativo para sus propios intereses. cómo dedicar tierras para la agricultura y no para producir ganadería. Había productores con muchas dificultades como hoy, de acceso a la tierra, a la tecnología, con problemas del clima.
Entonces tenemos que repensar juntos. desde la política y desde las acciones, estas cuestiones. El para qué producimos, que producimos, si lo haremos todos, si lo vamos a exportar y vamos a comprar todo el resto. O vamos a apoyar la producción familiar para producir alimentos.
A lo largo de la historia hemos dependido de la carne, de las ovejas, del lino. Ahora vemos que China va a comprar menos soja y veremos como impacta en las exportaciones y en la balanza de pagos.
Hay que acompañar a los productores, porque los productores también están pasando por un proceso similar. Aquí en Misiones vemos que productores en Montecarlo y Caraguatay donde trabajo con la Universidad y los productores dejan la producción familiar y apuestan a plantar tabaco en sus dos o tres hectáreas, venderlo y comprar todo el resto. Pero a veces no alcanza y vemos la dificultad de acceder a los alimentos.
– Ahora que habla del tabaco, Misiones tiene una gran historia en lucha contra el uso de los agroquímicos y ahora se vuelve ese debate por el uso del glifosato. Que debe saber el productor para valorar el impacto de este debate sobre los ahora llamados “fitosanitarios”
Este es un debate importante. Hace dos semanas desde el entonces Ministerio de Agroindustria se convocó a una consulta pública, que se dio en Diputados y allí abrimos el debate con esta conceptualización que es importante. Este eufemismo de “fitosanitarios” o “agente para la protección de cultivo” como dicen los productores que algunas tabacaleras les hacen poner en los galponcitos donde los guardan.
No es menor la concepetualización. Es un debate que se viene dando hace tiempo. El termino usado debe implicar el riesgo que tiene el uso del producto. Aquí en Misiones debe ser la provincia del país con mayor uso por unidad de área productiva de estos elementos, quizás solo superada por la zona de producción horticola y de manzanas.
Hay muchos investigadores que han revelado el uso de 12 o 13 agroquímicos en la producción de tabaco, entre los herbicidas, matabrotos, insecticidas, fungicidas y acaricidas. Que atraviesan todos los tipos sociales, desde el productor campesino al productor empresarial, el paquete tecnológico es el mismo.
Esto lo ha reflejado en muchos trabajos de campo de Juan Yadhian y Hugo “Bubi” Gómez Demaio y lo hemos discutido y visto. Se da como una naturalización de los problemas ambientales y de los efectos en la salud de los misioneros. Es natural que una familia tenga un hijo con discapacidad, se ve con naturalidad los abortos espontáneos o que los hombres presenten problemas a nivel reproductivo.
Cuando analizamos cual es la valla más fuerte para la expansión de la agroecología, una es esa, como salimos de este monocultivo mental. De este esquema que nos hace depender tanto que los agrotóxicos a los productores, a los tomadores de decisiones, a los técnicos y nos hace pensar que no se puede producir de otra manera.
Acá en Misiones se va a dar un gran debate el año que viene, porque el convenio de Estocolmo, desde las ONG´s y algunos Gobiernos europeos se va a proponer prohibir la sulfuramida, componente principal del Mirex. No va a ser fácil, porque la sulfuramida tiene muchísimos usos además de hormiguicida, en la industria petrolera, textil. La situación es la misma que se dio en los casos del bromuro, el fipronil, el paraquat, la atrazina que son prohibidos o de uso restringido en el mundo y aún se siguen ocupando.
En muchos casos estos debates excede a la producción agrícola, por ejemplo con el uso de herbicidas en la prevención del dengue, los químicos en el cuidado de las mascotas, en la producción yerbatera, en las plantaciones de pinos y eucaliptus y otros productos. El uso de los plaguicidas por unidad de área es extremadamente alto, por los productos que se están usando por la cercanía a las comunidades.
Es un debate importante para discutir y tomar decisiones sobre estos temas.
-Hablábamos de que producir para generar una renta o ganancia no está mal
Claro, yo siempre digo que la agricultura es una actividad lícita. No está mal que el productor obtenga un beneficio. Lo que tenemos que discutir es que tipo de beneficio.
– Aquí estamos muy influenciados por Brasil y Paraguay donde se producen alimentos sin medir el costo ambiental o que usamos, con tal de producir más. Y el productor puede plantear que de esta forma produce más y agroecologicamente producirá menos. Que podemos decirle.
Son discusiones que tenemos que darnos. Por suerte la agroecología tiene una buena aliada, que es la “economía ecológica”, que nos da unas pautas para poder discutir en principio los sistemas económicos insertos en la naturaleza.
Una de las ideas para pensar esto, es esta idea que nos regalaron los agrónomos que viene de la economía, la “obtención del máximo beneficio” que es algo que tenemos que discutir con los tomadores de decisiones y con los productores, “hacia qué nos lleva obtener esos máximos beneficios”.
Qué insumos ocupamos, cómo tratamos el suelo, eso es lo importante. Pensar más en el beneficio de producir sustentable a largo plazo, pensar en la utilización de los insumos, estamos muy permeados los agrónomos por la ley de los “rendimientos decrecientes”, uno usa los insumos hasta que es rentable. Pero que pasa si mientras es rentable es altamente contaminante, eso nunca se discute.
Tenemos que discutir eso, el acceso a la tierra, la política impositiva por ello se debe producir mucho en poco tiempo. Por eso tenemos que discutir los beneficios a mediano y largo plazo en vez de esta cuestión de lo instantáneo y lo inmediato.
En nuestras clases de Sociología Rural discutíamos mucho esto que sucedía en la región pampeana donde la tierra era parte de la herencia y por eso los hijos debatían el beneficio de cuidar la tierra porque era para ellos. Ahí entraba la idea de las rotaciones de los cultivos, la inclusión de los cultivos no por ser productivos, sino por ser regenerativos. Esto no fue hace siglos, sino hace no más de 20 años y ahora se perdió.
Ahora la tierra no es un bien de herencia, sino que es un factor más de producción que ponemos y sacamos. Esto lo tenemos que repensar los productores, técnicos porque la tierra no es un factor de producción, porque ahí hay vida, microorganismos.
Por suerte están los productores agroecológicos que vienen planteando estas cuestiones. Este año visite zonas de Buenos Aires, Corrientes, Misiones, Mendoza, donde hay productores que piensan en algo rentable pero con sustentabilidad. Producen trigo, soja, nogales, no pensando en el máximo beneficio, sino analizando el agroecosistema, que cosas van a entrar o van a salir, como generamos más relaciones entre los sistemas. Encontramos productores que vuelven a plantar árboles en la región pampeana.
No está mal producir para el mercado. Solo hay que ver las condiciones reales de producción y reproducción de esa unidad.
– Otro de los temas de sus charlas es el concepto de Soberanía Alimentaria
Es un tema que estamos trabajando mucho en Buenos Aires y en otros distritos del país. Lo vamos tocando según la demanda de la población.
Lo pensamos desde la producción. Producción de alimentos, autoproducción de semillas, las huertas agroecológicas. La idea es centrarnos en producir alimentos realmente agroecológicos, que volvamos a producir alimentos.
Yo discuto mucho la idea de que Argentina está produciendo alimentos para 3 o 4 veces la población. La pongo en discusión, tenemos que ver si toda la soja es comida, si los árboles exóticos son comida. Vamos a tomar ese tema de la producción.
Otro eje importante es la calidad de lo que estamos comiendo. Otro eje importante que tomamos con consumidores urbanos. Qué estamos comiendo. Ahí hay muchas dudas por el uso de plaguicidas, de los productos transgénicos, desde cuando vamos a la carnicería o la verdulería, hasta cuando abrimos un paquete y no sabemos que hay adentro y lo estamos por comer.
En otras partes estamos viendo el tema del acceso. Ver como hacer nexos entre productores y consumidores, que parece fácil pero no lo es. Estamos viendo como los ligamos a partir de los mercados de cercanía, las compras comunitarias, encuentros entre productores y consumidores en las Ferias y otros lugares específicos. Esto se da mucho en los centros urbanos.
También estamos trabajando en la continuidad al acceso. Como hacemos que este acceso al alimento sano de calidad y a precio adecuado. Que el productor no venda barato o el consumidor no pague 10 veces más de lo que recibe el productor
La alimentación tiene además de las cuestiones culturales, geográficas, relacionadas por el clima. Un componente político, que debemos verlo. Tenemos que discutir si el Mercado o el Estado nos define que comemos, o si el ciudadano libre puede elegir que come, cuanto y con que calidad.
La soberanía alimentaria es un tema que va tomando mucho espacio en principio en los sectores urbanos principalmente. Donde las clases medias altas con acceso a la información y con poder adquisitivo se esta preguntando que como y cómo como. Pero también se está dando este debate en las clases más populares.
Nosotros vamos proponiendo estos temas, según donde vamos a dar las charlas. Pero las problemáticas siempre son similares. La contaminación de los alimentos y el acceso son problemas constantes. En los grandes centros urbanos como Buenos Aires se buscan diferentes alternativas para la producción, porque cada vez está quedando más lejos por la propia urbanización y esto aumenta los costos logísticos y el tiempo de corte y consumo.
-No es solo producir sino como nos alimentamos
Debemos recuperar la soberanía alimentaria como un poder de decisión, pareciera que el comer se nos ha puesto como una imposición “tengo que comer”. Pero es algo inherente a todos los animales el tener que comer.
Pero hemos perdido el tiempo de comer como un momento de socialización, de compartir, que es algo que se añora. Comer es mucho más que ingerir alimentos, hay una cultura que recuperar y un espacio que estamos perdiendo. No se si lo podremos recuperar como era hace 30 años, pero si tenemos que buscar tener más poder de decisión en que y cómo comemos.
Esto va de la mano de la idea de la producción. Que implica cómo rediscutimos la producción de alimentos, en este esquema que se promueve más los productos para exportación, donde el eje esta en exportar, en agregar tecnología, fíjate el énfasis en el nombre de la cartera “Agroindustria”. Fíjate en los problemas que tenemos en el INTA y en Agricultura Familiar, donde se los busca invisibilizar y no ver la producción de alimentos y de empleo que generan estos espacios.

Souza Casadinho en una de sus charlas

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