Fondo Federal Solidario

El informe de Economis publicado este domingo en La Nación con una mirada desde “adentro” sobre la quita del Fondo Sojero

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A continuación, reproducimos un informe publicado en el suplemento de Economía de la edición de este domingo del diario La Nación sobre la quita del Fondo de la Soja y su impacto en localidades chicas del interior del país. En la nota se citan varios alcaldes misioneros, además de intendentes de otros puntos del país.

Acceder a la nota a través del link

https://www.lanacion.com.ar/2165528-intendentes-quita-del-fondo-sojero
 

Intendentes, contra la quita del Fondo de la Soja

POSADAS.- Intendentes de pueblos chicos de todo el país pusieron el grito en el cielo cuando se anunció la eliminación del fondo de la soja. Dicen que se violó un compromiso del pacto fiscal y que el aumento de fondos de la coparticipación se licuó porque no se cumplieron las proyecciones de inflación, crecimiento y dólar. Y sostienen que esos recursos son vitales en la vida de un pueblo chico.

Carlos Sartori es intendente de Campo Grande, una localidad de 5000 habitantes ubicada a 150 kilómetros de Posadas. Sobre la mesa tiene dos chequeras de la sucursal local del Banco Macro que son de las dos principales cuentas corrientes del Tesoro Municipal. En una recibe recursos de la coparticipación que le gira la provincia, el principal ingreso regular, ya que la recaudación propia es modesta. La otra chequera pertenece a la cuenta corriente del fondo de la soja. En esa cuenta recibió el año pasado $2,7 millones.

Con la primera cuenta, Sartori paga los gastos operativos de Campo Grande: sueldos, luz, agua, mantenimiento de plazas, asistencia social. En estos tiempos casi no queda dinero para obras que mejoren la infraestructura del pueblo.
En cambio, los cheques que se libran contra la cuenta del fondo de la soja van a transformar su pequeña localidad. Sartori y otros intendentes habían acordado en julio comprar en conjunto máquinas viales para mejorar los caminos vecinales. Estos caminos de tierra son las arterias por donde los “colonos” (chacareros) sacan su producción de yerba, tabaco o productos de la huerta.

“Antes hicimos cordón cuneta, entoscado; la eliminación de este fondo es preocupante porque nos deja sin recursos para obras”, dice Kako, como lo llaman los vecinos.
El domingo pasado, Sartori encabezó una reunión de los 76 intendentes de Misiones en San Ignacio, que firmaron una declaración para instar al Gobierno a reinstaurar el fondo. En el escrito afirmaron que la Casa Rosada incumplió el pacto fiscal. Y que el argumento de que la quita de estos recursos se compensa con mayor coparticipación es falso.

En otras provincias, los reclamos son más o menos parecidos. En especial, los intendentes de los rincones más alejados de los grandes centros urbanos argumentan que se quedaron sin la posibilidad de hacer pequeñas obras para hacer una gran diferencia. Media docena de funcionarios locales consultados por la nacion compartieron el argumento. Sienten que la decisión se tomó en Buenos Aires, donde se considera al fondo un número en una planilla de excel, sin una cabal dimensión de lo que significan estos recursos en las zonas periféricas.
“Es un ajuste que pagan los municipios, en especial los más chicos; siempre se ajusta por el lado de los que menos tienen y se afecta a los pobladores, porque es plata que no va en obras”, dijo el intendente de La Falda, Córdoba, el radical Ricardo “Cacho” Ardú.
“Es un agujero en nuestro presupuesto; teníamos un crédito porque nos estaban reteniendo fondos, pero adherimos al pacto fiscal y se empezaron a destrabar”, dijo Emiliano Fernández, de 34 años, intendente de Gobernador Virasoro (Corrientes).
Los intendentes dicen que el fondo es un modelo para imitar en un país atormentado por las revelaciones de los desvíos en el dinero para obras. Y que se borra con un decreto una suerte de fideicomiso que funcionó sin irregularidades en cuanto a la aplicación de los recursos.
Hay que entender cómo funciona el Fondo Federal Solidario. En principio, se va nutriendo día a día con lo que recauda la AFIP por las retenciones y se gira en forma automática a las provincias, que a su vez luego deben girar -a medida que ingresan los recursos- al menos un 30% a las localidades de su territorio.
El fondo tiene un reparto automático, como la coparticipación. No depende de la discrecionalidad política. Ningún gobernador puede favorecer más a un jefe comunal que a otro por el hecho de ser o no partidario. “Es una medida que atenta contra el federalismo”, dice Sartori.
Además, las obras que se realizan son pequeñas pero al mismo tiempo tienen un gran valor. Cada intendente puede decidir qué obra realiza. Los gobiernos provinciales reciben trimestralmente la rendición de cada municipio y, a su vez, giran estas declaraciones semestralmente a la Dirección de Asuntos Provinciales, que depende de Nicolás Dujovne.
Con el dinero del fondo un pueblo chico, típicamente, compra una camioneta (vital para llegar a todos los rincones de un municipio) o una máquina vial, construye un puente sobre un arroyo, hace una plaza o construye viviendas modestas para dar asistencia a familias vulnerables. Son obras de montos chicos, pero de gran impacto en pueblos que tienen apenas 6 o 7 manzanas.
“Además, genera trabajo, porque nosotros fabricamos viviendas con mano de obra local”, explicó Daniel Luna, intendente de Candelaria, que este año obtuvo recursos por $780.000 entre enero y junio.
“El mejor año del fondo fue 2010, cuando los precios internacionales de la soja eran muy buenos; ahí llegó a representar un 7% de las transferencias automáticas a provincias”, afirmó el economista Nadin Argañaraz, del Iaraf, que realizó un estudio sobre el impacto de la quita del fondo en las cuentas provinciales.
En la actualidad, según el Iaraf, la importancia del fondo se achicó a un 2,5% del total de giros automáticos, básicamente porque los envíos por coparticipación (el principal ingreso de cualquier provincia) aumentaron. Además, los precios de la soja cayeron y la alícuota de las retenciones también se redujo.
Estos son los números que tomaron en cuenta en la Casa Rosada para eliminar de un plumazo el Fondo Federal Solidario.
Sin embargo, nadie le garantiza a los intendentes de pueblos chicos que las provincias, aquejadas igual que la Nación por la falta de recursos, van a destinar dinero a esas obras de infraestructura chicas, pero que tanta diferencia hacen en los rincones más remotos del país.

Una fuente de recursos y de discordias

El origen
El Fondo Federal Solidario fue creado en 2009; se dispuso entonces que el 30% de lo recaudado por las retenciones a las exportaciones de soja debían distribuirse entre las provincias
El final
A mediados de este mes,el decreto 756 establecióla derogación de este fondo
Argumentos
En los considerandos de la medida se explicó que, cuando el fondo fue establecido, las provincias recibían un cuarto de la recaudación de impuestos y que ahora, en cambio, obtienen un tercio
Quejas
La decisión del Poder Ejecutivo despertó protestas de intendentes, porque ya en las provincias, el dinero se redistribuía entre los municipios

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El dólar barato afecta también a los intendentes: en febrero los giros por la Soja cayeron al menor nivel en 27 meses

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El dólar cada vez más barato no sólo perjudica a los industriales o afecta a las ciudades fronterizas como Posadas, en febrero le pegó como nunca a todos y cada uno de los 75 intendentes misioneros.

¿Por qué? Debido a la caída del dólar durante el segundo mes del año, los exportadores de soja “se sentaron” sobre el grano y no liquidaron ventas al exterior, desfinanciando el Fondo Federal Solidario que reparte entre las provincias una parte de las retenciones a las exportaciones de este cultivo y sus derivados.

En febrero Misiones recibió apenas 10,44 millones de pesos por este concepto, por lejos, el mes más flaco desde que Mauricio Macri es Presidente y el menor “cheque” en 27 meses, ya que no se registraban transferencias tan pobres desde diciembre de 2014 cuando el FFS giró apenas $8,44 millones.

En enero, los giros por este concepto habían alcanzado los $58,44 millones, por caso. En febrero del 2016, incluso, la liquidación por este fondo fue de $27,6 millones y casi triplico el monto recibido este año.

Se distribuye un tercio entre municipios

Además, cabe recordar que del total que recibirá el Gobierno de la provincia, un tercio es lo que se girará a las 75 comunas. Es decir, en el segundo mes del año los intendentes se repartirán (según las alícuotas de Coparticipación) apenas $3,48 millones de pesos. Un dinero que siempre es bienvenido, sobre todo en esta época de vacas flacas, pero que esta vez no alcanzará para grandes cosas.

Los fondos de la soja se liquidan cada día hábil y los intendentes misioneros reciben en sus cuentas del Banco Macro el goteo de dinero, contra el cual giran cheques para distintos pagos. En teoría, los fondos estos deben estar aplicados a obras de infraestructura.

El muchos casos, este dinero es la segunda fuente de ingresos más importante detrás de la coparticipación que reciben de la provincia, ya que la mayoría de las comunas -en especial las chicas- tienen o han desarrollado muy poca capacidad recaudatoria.

Por ejemplo, en octubre pasado el Fondo Federal Solidario representó $12,41 millones para los 75 municipios (mientras que la provincia percibió algo más de $24 millones).

El municipio de Guaraní recibió ese mes $71.300, mientras que comunas más grandes como Oberá o Jardín América obtuvieron giros por $873.000 y $235.000, respectivamente, según datos de la Secretaría de Hacienda provincial.

En febrero, el Fondo Federal Solidario registró una caída del 66,3 por ciento respecto del mismo mes del año pasado y una caída del 82,1 por ciento contra enero.

“En valores absolutos, el monto girado a las provincias en febrero 2017 ascendió a $327 millones, ingresando $1.504 millones menos respecto al mes de enero de 2017”, explicó la consultora Economía & Regiones.

“El sector exportador del complejo sojero se encuentra demorando las liquidaciones a la espera de un mejor tipo de cambio”, comentó E&R, ratificando que el dólar barato o el llamado atraso cambiario le está pegando muy fuerte a una economía que no termina de arrancar.

Martín Boerr

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