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Coiform alerta: la foresto-industria opera al límite, con plantas a media máquina y costos fuera de control

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A diferencia de la Federación Argentina de la Industria de la Madera (FAIMA) que detecta “señales de estabilización” tras el derrumbe de la actividad, el Colegio de Ingenieros Forestales de Misiones (COIFORM) eleva una advertencia mucho más severa: la foresto-industria atraviesa una crisis estructural, con plantas operando a menos de la mitad de su capacidad, costos desbordados y pymes al borde del colapso. La diferencia de miradas revela un dilema central para provincias como Misiones: adaptación vía exportaciones o reconstrucción del sistema productivo con políticas públicas y planificación.

El diagnóstico que publica COIFORM es más crudo y territorializado. Según el Colegio, la foresto-industria opera hoy por debajo del 50% de su capacidad instalada y registra caídas de actividad cercanas al 40%, con reducción de turnos, vacaciones anticipadas, líneas paralizadas y riesgo concreto de despidos y cierres de plantas. La paralización de la obra pública nacional aparece como uno de los golpes más duros sobre la demanda, pero el problema de fondo es el brutal descalce entre ingresos y costos.

Entre 2023 y 2025, señala el documento, los ingresos del sector crecieron 124% en dólares, pero los costos estructurales lo hicieron 249% y los costos energéticos más de 600%. La energía eléctrica, los insumos, la logística y los salarios aumentaron muy por encima de los precios de venta, que permanecen prácticamente estancados. 

El resultado es una ecuación asfixiante: aún vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero

Más de la mitad de los aserraderos pequeños, advierte COIFORM, duda de poder reanudar su actividad por falta de pedidos y previsibilidad.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos, con un aumento de cheques rechazados y mayores dificultades para acceder al crédito en un contexto de tasas altas y liquidez escasa. La sobreoferta y los altos inventarios empujan a vender barato para no acumular stock, mientras que el único segmento con algo de dinamismo, el de pallets, opera con pedidos de muy corto plazo y elevada volatilidad.

La diferencia entre FAIMA y COIFORM no está en el diagnóstico básico -ambos reconocen demanda interna débil, costos altos y una “meseta baja” de actividad- sino en el enfoque estratégico. FAIMA describe una industria que se está adaptando: ajusta producción, exporta para sostenerse y busca atravesar el valle de la recesión hasta que la macroeconomía se estabilice. COIFORM, en cambio, advierte que esa adaptación no alcanza si no hay políticas sectoriales, planificación y una agenda de competitividad que evite la pérdida de capacidades productivas.

Para el Colegio de Ingenieros Forestales, la salida no puede quedar librada solo al mercado. Propone una estrategia basada en ingeniería, innovación y bioeconomía: eficiencia productiva y energética, reingeniería de cadenas de valor, certificaciones, diversificación, productos de mayor valor agregado, servicios ecosistémicos y proyectos de carbono. Además, vincula el futuro del sector con una política climática seria y con la defensa de la universidad pública como base de formación, investigación y desarrollo tecnológico.

En una provincia como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La exportación de pino aserrado le está dando oxígeno al sistema, pero no resuelve el problema de fondo: costos desbordados, mercado interno deprimido y márgenes que no permiten invertir ni modernizarse. El 2026, más que un año de expansión, aparece como un período de resistencia y reorganización.

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Faima ve “señales de estabilización” en el mercado de la madera

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En un escenario económico aún complejo para la actividad industrial y la construcción, el sector de la madera comienza a mostrar signos de estabilización, con una leve recuperación respecto a los meses previos y oportunidades concretas vinculadas al comercio exterior, de acuerdo con el último informe elaborado por el asesor de mercado de FAIMA, Gustavo Cetrángolo.

“Durante noviembre y lo que va de diciembre observamos una continuidad en los niveles de actividad registrados en octubre, mes en el que se había dado una pequeña recuperación. Si bien el contexto sigue siendo desafiante, algunos indicadores permiten pensar en una etapa de transición hacia un escenario más previsible”, explicó Cetrángolo.

Según el análisis, las altas tasas de interés, la restricción del consumo y la caída de la obra pública continúan condicionando el desempeño del mercado interno. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin variaciones desde hace más de un año, con un fuerte nivel de competencia comercial que impacta en los márgenes de rentabilidad de las empresas, especialmente en las pymes.

No obstante, el informe destaca que la industria viene mostrando una capacidad de adaptación significativa, adecuando los niveles de producción a la demanda y explorando nuevos canales comerciales. En ese sentido, las exportaciones de madera aserrada de pino crecieron un 30,7% en los primeros once meses de 2025, impulsadas principalmente por la demanda de mercados asiáticos.

“Frente a la debilidad del mercado interno, la exportación se consolida como una herramienta clave para sostener la actividad, reducir costos fijos, asegurar cobranzas y preservar el empleo, aun cuando los márgenes sean ajustados”, señaló el consultor de FAIMA. Este proceso, que históricamente estuvo concentrado en grandes empresas, comienza a incorporar a un mayor número de aserraderos pymes.

El reporte también subraya que la actividad vinculada a la construcción continúa en una ‘meseta baja’, aunque algunos indicadores muestran leves mejoras intermensuales. En paralelo, las expectativas empresarias comenzaron a mejorar hacia el cierre del año, en línea con un escenario financiero algo más estable y una moderación en las tasas de interés.

“Estamos atravesando un punto de inflexión para el sector foresto-industrial. La competitividad sigue siendo un desafío central, especialmente por el fuerte aumento de los costos estructurales, pero también hay oportunidades si se avanza en una agenda que mejore las condiciones macroeconómicas, el acceso al financiamiento y la previsibilidad”, sostuvo Cetrángolo.

Desde FAIMA remarcan que el sector de la madera mantiene un rol estratégico en la industria nacional, con capacidad de generar empleo, valor agregado y divisas, y que será clave acompañar esta etapa con políticas que fortalezcan la competitividad y promuevan la inversión productiva.

“El desafío es grande, pero el sector ha demostrado históricamente una enorme resiliencia. Con reglas claras y una macroeconomía más estable, la industria de la madera tiene condiciones para recuperar dinamismo y proyectarse a largo plazo”, concluyó el especialista.

Variables que condicionan

La industria foresto-industrial argentina, y en particular el complejo maderero, llega al cierre de 2025 en una situación de extrema fragilidad. Tras una leve mejora técnica en octubre, noviembre y lo que va de diciembre consolidaron una “meseta baja” de actividad: se vende algo más que en el peor momento de la recesión, pero no lo suficiente como para recomponer rentabilidad ni aliviar la asfixia financiera que atraviesan los aserraderos y fabricantes.

El principal problema no es la falta total de operaciones, sino su calidad económica. Los precios de la madera se mantienen prácticamente sin cambios desde hace más de un año, pero en un contexto de costos que no dejaron de subir. Para cerrar ventas, muchas empresas se ven obligadas a aplicar descuentos sobre listas, extender plazos de pago y, en algunos casos, recurrir a esquemas informales. El resultado es una competencia feroz por colocar stock, con márgenes mínimos o directamente negativos.

La sobreoferta es otro rasgo del momento. Numerosos aserraderos arrastran altos inventarios de madera, lo que acelera la presión vendedora y empuja aún más los precios a la baja. El único segmento con algo más de dinamismo es el de pallets, aunque con pedidos de muy corto plazo, lo que vuelve al mercado extremadamente volátil e imprevisible.

Este deterioro ya se refleja en la cadena de pagos. En las últimas semanas comenzó a observarse un aumento en los cheques rechazados dentro del sector, una señal temprana de estrés financiero. Aunque todavía no se trata de una crisis generalizada, complica el acceso al crédito en un contexto en el que financiarse es caro y escaso.

La raíz del problema es estructural. En los últimos dos años, los ingresos del sector crecieron con fuerza en dólares, pero los costos lo hicieron mucho más rápido. La energía eléctrica —clave para aserraderos y secaderos— registró aumentos desproporcionados, al igual que los insumos, la logística y los costos laborales. La ecuación es simple y brutal: aun vendiendo más, muchas empresas ganan menos o directamente pierden dinero.

A este cuadro se le suma el calendario financiero de fin de año. El pago de paritarias, aguinaldos y vacaciones llega en el peor momento de liquidez, lo que vuelve especialmente delicada la situación de muchas pymes foresto-industriales.

La construcción, principal demandante de madera, tampoco ofrece un piso firme. Los despachos de cemento y otros indicadores del sector muestran una actividad deprimida, con leves oscilaciones mensuales que no alcanzan para revertir el estancamiento. La obra pública sigue prácticamente paralizada y la inversión privada no logra despegar en un contexto de crédito caro y consumo débil.

En ese escenario, la exportación se convirtió en la principal válvula de escape. Las ventas externas de madera aserrada de pino crecieron con fuerza en 2025, impulsadas por grandes jugadores y, cada vez más, por aserraderos pymes que encontraron en los mercados externos una forma de sostener producción, empleo y flujo de caja. Asia es hoy el gran destino, con precios estables pero bajos, que obligan a resignar margen a cambio de asegurar cobranzas.

Estados Unidos, en cambio, sigue sin traccionar. La débil recuperación de su mercado inmobiliario limita la demanda de productos de mayor valor agregado, como las molduras de pino, cuyas exportaciones continúan en caída. El sector apuesta a una reactivación en 2026, pero por ahora no hay señales claras.

El resultado es un modelo de supervivencia: se exporta para no cerrar, se vende barato para no acumular stock, se ajusta producción y horas trabajadas para no profundizar pérdidas. La industria comenzó a adaptarse a esta nueva normalidad reduciendo turnos y reestructurando plantas, un proceso que probablemente se intensifique el año próximo.

Para provincias como Misiones, donde la foresto-industria es un pilar del empleo, las exportaciones y la inversión, el momento es crítico. La combinación de costos desbordados, demanda interna débil y mercados externos que compran pero no convalidan mejores precios deja al sector en una posición frágil. El 2026 aparece, así, más como un año de resistencia y reorganización que de verdadera recuperación.

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Del vivero al papel y las bolsas de exportación: 50 años de Papel Misionero

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Papel Misionero es un emblema. Medio siglo de producción forestal desde Misiones al mundo, con plantines seleccionados, papel de alta calidad y una nueva línea de bolsas industriales que llegan a 40 destinos de exportación. Desde su génesis, se convirtió en un motor económico de Puerto Leoni, Puerto Rico y Capioví: hoy hay cerca de 350 jóvenes de la zona trabajando en las fábricas que combinan experiencia con lo más moderno del mercado. Muchos entraron sin experiencia previa, otros tanto, gracias a los vínculos educativos que se tejieron desde que Arcor se hizo cargo de la firma. 

Queda poco de aquellos años iniciales. Camilo Paniego, gerente técnico de la planta, es uno de ellos. Cuarenta y siete años y medio de experiencia en la fábrica, a la que entró siendo apenas un adolescente. Historia viva de la planta que comenzó siendo del Estado, se privatizó y luego cambió de manos. Cuenta cada etapa con orgullo sincero. Y hay mucho para contar. Hoy Papel Misionero es carbono positivo, con diez mil toneladas de carbono captadas más de la que emiten, según las certificaciones de FSC y PEFC. Con residuos forestales, la planta se autoabastece de energía con un ahorro de 20 mil toneladas de fuel oil al año. Esos logros se traducen en la emisión de 355 mil bonos de carbono colocados en el mercado. 

Guillermo Muller, Gerente General de Packaging del Grupo Arcor, repasó el presente de la planta, su impacto económico regional y la importancia de sostener una mirada estratégica de largo plazo.

Papel Misionero comenzó trabajando con el raleo de la producción forestal local y hoy es un actor relevante en la producción de papeles kraft y sack kraft. ¿Qué representa este recorrido de 50 años?
Es un recorrido muy significativo. Haber transitado 50 años en una industria como esta no es un dato menor. Papel Misionero pasó de ser una empresa vinculada al aprovechamiento del raleo forestal a convertirse en un jugador importante en la producción de papeles kraft y sack kraft. Creo sinceramente que es un orgullo para la Argentina contar con una empresa de estas características, con esta trayectoria y con este nivel de desarrollo industrial.

¿Cómo describiría hoy a la planta en términos de empleo y capacidad productiva?
La planta, junto con la planta de bolsas industriales, genera de manera directa más de 350 empleos. Pero cuando uno analiza el impacto real, hay que sumar todo el empleo indirecto, que tranquilamente multiplica ese número por más de cinco. Desde el punto de vista económico, esto tiene un efecto muy significativo en la región. Además, hay un aspecto clave: transformar los activos forestales de la provincia en valor agregado industrial. Ahí hay un eje central del aporte de Papel Misionero.

Más allá del empleo directo, ¿cómo se mide el aporte económico de Papel Misionero a la provincia?
Es difícil cuantificar con precisión, porque Papel Misionero tiene un impacto económico muy amplio. No se trata solo de la venta de papel o de bolsas. Hay que considerar a los servicios forestales, el transporte, los proveedores, los servicios de mantenimiento y todo el ecosistema que permite que la industria funcione. En una parada de planta, por ejemplo, directa e indirectamente trabajan más de mil personas.

Durante los períodos de parada, la capacidad hotelera se ocupa de manera muy significativa y eso derrama sobre las localidades cercanas, que experimentan un aumento general de la actividad. Es un impacto concreto y visible en la economía regional.

En materia de exportaciones, ¿a cuántos mercados llega hoy Papel Misionero?
Actualmente estamos llegando a 40 países. Exportamos a todos los continentes: Asia, África, Europa, muchos países de América. Es el resultado de un camino de 50 años. En los últimos tiempos, además, empezamos a trabajar con mayor foco en generar más valor agregado, exportando bolsas, lo que nos permitió ingresar a mercados muy sofisticados y abrir oportunidades aún mayores.

¿Qué implica competir en esos mercados internacionales?
Implica una visión de largo plazo. Somos parte del país y como tal tenemos que adaptarnos a distintas circunstancias, pero no se puede pensar solo en el corto plazo. Ganar un mercado externo lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo. Tomar la decisión de salir por una cuestión circunstancial es muy costoso y, en muchos casos, volver es imposible. Por eso, si hay algo que caracterizó a Papel Misionero a lo largo del tiempo es la continuidad en apostar a políticas de mediano y largo plazo.

¿Qué rol juegan las políticas públicas en ese proceso?
Todo lo que sea financiamiento para nuevas inversiones, promoción de exportaciones y el trabajo de la Cancillería para facilitar el acceso a mercados internacionales es clave. Pero no beneficia solo a Papel Misionero: juega a favor de toda la industria y, en definitiva, de todo el país.

Papel Misionero, empresa líder en la producción de papel Kraft (papel marrón de alta resistencia utilizado para embalajes, bolsas y cajas) y de bolsas industriales, es la única planta integrada del país que abarca todo el proceso productivo: forestación, producción de celulosa, fabricación de papel (Kraft Linerboard y Sack Kraft) y desarrollo de bolsas industriales. Es el único productor de papel Kraft elaborado 100% con fibra virgen de pino. 

Tiene un enorme impacto económico en toda la zona, ya que solo el 40 por ciento de la demanda de madera se cubre con producción propia, mientras que el resto proviene de productores locales. 

Desde su incorporación a Grupo Arcor en 2017, la compañía ha mantenido un desarrollo continuo, acompañado por un proceso de inversión y diversificación que reforzó su competitividad. Entre sus inversiones recientes, en 2021 la compañía destinó 20 millones de dólares a la construcción de una nueva planta de bolsas industriales con una capacidad productiva de más de 80 millones de bolsas por año, que además de abastecer el mercado interno, se exportan a Estados Unidos, Paraguay, Colombia, Chile y Bolivia.

A su vez, el papel Kraft de Papel Misionero ha llegado históricamente a más de 40 países de América, Europa, África y Asia, consolidando su presencia internacional en los principales mercados del mundo.

En materia de sustentabilidad, la compañía cuenta con certificación de carbono positivo; es decir, absorbe más carbono del que emite, gracias a una gestión forestal responsable y a la conservación activa de la biodiversidad, también avalada por la certificación PEFC

El complejo de Papel Misionero abarca más de 22 mil hectáreas, donde se encuentra la Reserva Natural y Cultural Papel Misionero, que se extiende por 10.300 hectáreas y alberga familias de la comunidad Mbya guaraní con las que se realizan proyectos de desarrollo productivo y educativo, y especies de fauna en peligro de extinción. En este espacio, y también en las zonas productivas, la empresa realiza tareas de regeneración ambiental, reforestación y monitoreo de fauna. En la reserva, ubicada en El Soberbio, se encontraron 29 tipos de animales, el 75 por ciento de las especies esperables.

De forma complementaria, mantiene un vivero forestal que produce plantines de más de 30 especies nativas, destinados a proyectos de recuperación ambiental y forestación, contribuyendo así a la preservación activa del entorno natural, explicó Andrés Garde, gerente industrial Papel Misionero del del Grupo Arcor, aunque con pasado como gerente de la planta de Puerto Leoni. 

El vivero de pino produce 700 mil plantas, suficientes para cubrir 500 hectáreas de plantación por año. En total, Papel Misionero tiene siete mil hectáreas forestadas propias.

La planta consume mil toneladas diarias de madera y cuenta con reservas para 30 o 40 días. Por día entran a la planta un centenar de camiones. 

Además, Papel Misionero consolidó un modelo productivo circular que aprovecha los subproductos del proceso industrial para generar energía renovable a través de una caldera de biomasa. Este mecanismo permitió reemplazar el uso de combustibles fósiles y reducir 20.000 toneladas de consumo anual de fuel oil, y contribuyó a la obtención de más de 355 mil bonos de carbono.

La caldera genera 110 toneladas de vapor por hora, suficientes para generar 8 megas de energía. Por cada tonelada de papel se utilizan actualmente 100 m3 de agua. Hace unos años se usaban 120. El objetivo es bajar a 80 m3. 

El vínculo con la comunidad es otro pilar fundamental de su gestión. La empresa sostiene alianzas con instituciones educativas, como la Tecnicatura en Celulosa y Papel, impulsada junto a la Universidad Nacional de Misiones y la Municipalidad de Puerto Rico. Estas iniciativas alcanzan a más de 400 estudiantes por año y promueven la formación técnica y profesional favoreciendo la empleabilidad de los jóvenes. Hoy el 45 por ciento del personal de planta es femenino, con un 22 por ciento de mujeres en roles jerárquicos, contó Rocío Pérez, gerente de Recursos Humanos, quien se sumó al grupo Arcor hace once años. 

Al mismo tiempo, Papel Misionero brinda un horizonte laboral real para muchos de ellos, permitiendo que jóvenes misioneros puedan crecer profesionalmente y proyectar su futuro en su lugar de origen. 

Ceo fotógrafo. Muller y los jóvenes operarios compartieron un brindis por los 50 años de Papel Misionero.

Del mismo modo, la empresa acompaña el desarrollo del entramado productivo a través de iniciativas que buscan fortalecer a toda la cadena forestal. En este marco, trabaja junto al INTA para obtener árboles con mayor rendimiento y mejor calidad de fibra que se traducirán en un papel con los más elevados estándares de calidad. Los resultados de esta alianza beneficiarán a toda la cadena forestal, ya que las nuevas variedades podrán ponerse a disposición de productores locales, favoreciendo un abastecimiento más eficiente, sustentable y competitivo. Esta alianza fortalece el ecosistema forestal regional, ayudando a elevar la productividad de los bosques que abastecen a la industria del papel.

Muller marca que “estos 50 años reflejan el esfuerzo y la evolución de una industria que hoy es sinónimo de innovación y calidad. Nuestra mirada está puesta en el futuro: seguir modernizando procesos, ampliando mercados y reafirmando nuestro compromiso con el crecimiento de Misiones. Argentina tiene una gran oportunidad de seguir desarrollando la industria celulósica papelera, dado que tiene las condiciones de competitividad a nivel mundial”.  

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La industria forestal apoya reformas impositiva y laboral pero pide frenar aumento de costos

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A cinco años de su creación, la Mesa Foresto-industrial cerró el año con una convocatoria amplia y federal que reunió a los principales referentes públicos y privados del sector para evaluar los avances de 2025 y fijar una agenda estratégica hacia 2026. El diagnóstico fue nítido y compartido: para que la foresto-industria pueda crecer el próximo año, se necesitan mejoras sustanciales en logística y transporte, una reforma tributaria que alivie el costo de producir, modernización de las normas laborales, mayor acceso al crédito para PyMEs y, sobre todo, un marco de estabilidad política y económica que devuelva previsibilidad a las inversiones.

El encuentro dejó, además, un mensaje unánime: profundizar el trabajo articulado entre Nación, provincias y sector privado; impulsar la inserción internacional del sector para ampliar mercados; y reforzar una mirada federal que reconozca las ventajas competitivas de cada región forestal del país. En ese marco, la Mesa también fue escenario de la entrega del Premio CONFIAR a la Innovación y Desarrollo Sostenible 2025, que distinguió a ZENI por su desempeño ejemplar en sostenibilidad ambiental, innovación tecnológica e impacto territorial.

La reunión contó con una fuerte presencia institucional: los presidentes de las cinco entidades que integran CONFIAR; el subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe; y la directora nacional de Desarrollo Foresto-Industrial, Sabina Vetter. También participaron representantes de las principales provincias forestales. Entre Ríos estuvo representada por el ministro de Desarrollo Económico Guillermo Bernaudo y la directora forestal Lorna Sacks; Corrientes por el ministro Claudio Anselmo y el secretario de Desarrollo Foresto-Industrial Luis Mestres; y Misiones por el ministro de Industria, Federico Fachinello. A ellos se sumó el presidente del INTA, Nicolás Bronzovich. Ignacio Méndez Cunill abrió la jornada en nombre de la SRA, seguido por su vicepresidente, Marcos Pereda, antes de dar paso a la presentación central de Chiappe con el balance 2025.

El subsecretario destacó avances en inversión, normativa y modernización del Estado. Entre los hitos sobresalieron el impulso a grandes proyectos foresto-industriales, los progresos en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), las actualizaciones en la Ley de Tierras y la participación argentina en el Foro de Inversiones Forestales. En inserción internacional, subrayó que ya son más de 90 los destinos abiertos para los productos forestales del país, fruto del trabajo conjunto con Cancillería, los avances fitosanitarios en pino y eucalipto —clave para habilitar mercados como India—, y el monitoreo de regulaciones externas como el EUDR europeo y los aranceles de Estados Unidos.

La transparencia y la información estratégica también tuvieron un capítulo propio: se avanzó en la publicación del Mapa de Plantaciones, el monitoreo de cosecha y viveros, un nuevo monitor de producción y exportaciones y el Censo Industrial Forestal, además de la adecuación de la meta NDC 2025. En logística, Chiappe destacó la libre circulación de bitrenes, los avances en la Red Federal de Concesiones, la creación de ANPyN y la reactivación de puertos en Posadas y Corrientes, mientras que identificó como temas pendientes la coordinación Aduana–SENASA en frontera y la necesidad de reforzar la seguridad territorial. También mencionó avances sectoriales como el registro de un nuevo hormiguicida, la promoción de la biomasa energética y la flexibilización para importar maquinaria usada. La Ley 25.080 mostró un fuerte incremento en planes y superficie plantada, apoyada en beneficios fiscales y certificados de estabilidad.

El sector empresario aportó una mirada marcada por la búsqueda de condiciones claras para invertir. El CEO de Arauco Argentina, Pablo Franzini, fue contundente: “Para decidir dónde invertir, necesitamos condiciones naturales, un marco macroeconómico razonable y estabilidad. Con previsibilidad, el empresario asume riesgos; sin ella, la inversión migra.” Planteó además la urgencia de una reforma tributaria integral y de una modernización laboral, a la par de mejoras logísticas -incluidos los trenes- y una estrategia más activa para avanzar hacia un tratado de libre comercio con Europa.

Mirada regional

Desde Corrientes, el ministro Claudio Anselmo insistió en la necesidad de “salir a venderse al mundo”, destacando la experiencia reciente de la misión oficial del gobernador a India y anticipando la creación de una Agencia de Promoción de Inversiones provincial. En contraste, la postura de Misiones reflejó la gravedad de la coyuntura PyME: el ministro Federico Fachinello describió una situación de cierres, despidos y actividades paralizadas, recordando que más del 75% de la producción foresto-industrial se destina al mercado interno. En la misma línea, Mercedes Omeñuka (FAIMA) y Osvaldo Kovalchuk (ASORA) reclamaron un mayor y mejor acceso al crédito, con líneas del BNA y el BICE adaptadas a las necesidades del sector.

En el cierre anual, Marcos Pereda y Méndez Cunill repasaron el recorrido de CONFIAR en sus primeros cinco años. Admitieron que muchos segmentos de la cadena atraviesan dificultades, pero remarcaron que la visión común es de optimismo y de construcción de una agenda posible. Para 2026, sintetizaron cinco condiciones esenciales: estabilidad macroeconómica, modernización laboral, reforma impositiva integral, financiamiento adecuado para la tecnificación y el fortalecimiento de la demanda interna, y una agenda de competitividad enfocada en reducir los costos logísticos que afectan a la industria. “En cinco años consolidamos una cadena estratégica: nuestra fortaleza es la unión. Estamos listos para ser un motor de inversiones y empleo para el país”, afirmaron.

Chiappe cerró la jornada destacando que el enfoque constructivo de CONFIAR permite identificar problemas y resolverlos, y renovó el compromiso del Estado nacional de sostener mesas de trabajo técnico para destrabar los temas que hoy condicionan el crecimiento del sector, con una mirada optimista hacia 2026.

El evento concluyó con la entrega del Premio CONFIAR 2025 a ZENI, elegida entre ocho postulaciones de altísimo nivel. La empresa fue reconocida por integrar de manera ejemplar sostenibilidad ambiental —con manejo forestal certificado, liderazgo en silvopastoreo y uso integral de biomasa residual—, innovación productiva y presencia exportadora, así como un fuerte impacto territorial basado en empleo estable, desarrollo de proveedores y transformación de su región forestal. ZENI se consolidó así como un modelo de gestión avanzada, capaz de articular competitividad, innovación y compromiso socioambiental.

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AFoA solicita mantener la desregulación de importaciones para sostener la modernización pyme

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La Asociación Forestal Argentina (AFoA) solicitó formalmente a la Cámara de Diputados de la Nación no aprobar el Expediente N° 5216-D-2025, que propone derogar el Decreto N° 273/25 y restablecer el anterior régimen de importación con exigencia del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU).

Desde la entidad advirtieron que mantener la plena vigencia del Decreto 273/25 es fundamental para garantizar la renovación tecnológica, mejorar la productividad y promover la inversión en los sectores productivos más rezagados del país, particularmente en el ámbito foresto-industrial.

“Este decreto es una herramienta estratégica para abordar la crítica situación de obsolescencia tecnológica que afecta a miles de pequeñas y medianas empresas. En el caso del sector forestal, la antigüedad promedio de los equipos en los aserraderos ronda los 40 años, lo que limita la eficiencia, la seguridad y la competitividad”, señalaron desde AFoA.

La asociación explicó que la posibilidad de importar maquinaria usada de calidad no sólo permite modernizar el parque productivo, sino que funciona como una plataforma de acceso a la tecnología nueva. “Para muchas PYMEs, adquirir equipos usados es el punto de partida para incorporarse a procesos más eficientes y, en etapas posteriores, acceder a maquinaria nueva. Es un camino de inclusión tecnológica y crecimiento productivo.”

Además, AFoA subrayó que el incremento de la oferta tecnológica contribuye a corregir precios en el mercado de equipos y maquinarias usadas que tienen sobreprecios en el mercado local, producto de la escasez y la falta de competencia, sin afectar el segmento de maquinaria nueva.

Por otra parte, la norma no implica una apertura sin límites, sino una medida pragmática que oxigena a las PYMEs, les permite invertir y generar empleo sin las trabas burocráticas del antiguo régimen del Certificado de Importación de Bienes Usados (CIBU). Asimismo, aclaró que los controles técnicos y de seguridad industrial se mantienen, verificándose en destino sin obstaculizar el ingreso de equipos. “El desafío es fortalecer a nuestras PYMEs, no limitarlas. Sostener este decreto es apostar por la productividad, el empleo y la reactivación de las economías regionales”, concluyeron desde AFoA.

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