frigoríficos argentinos

El sector cárnico sale en defensa del IPCVA y rechaza el plan de desregulación del Gobierno

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El debate por la desregulación de distintos organismos públicos sumó un nuevo capítulo. Tras conocerse el anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado para modificar el esquema de financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), las principales entidades de la producción ganadera y de la industria frigorífica emitieron un fuerte pronunciamiento en defensa del organismo.

En un documento conjunto, las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA expresaron su “firme respaldo institucional” al Instituto y reivindicaron su papel como una herramienta estratégica para el desarrollo de la cadena bovina y la promoción de la carne argentina en los mercados nacionales e internacionales.

“Las propuestas de implementar un sistema de aportes voluntarios significarían, sin lugar a dudas, la eliminación del IPCVA”, advirtieron.

Un instituto financiado por el sector privado

Las entidades recordaron que el IPCVA fue creado por la Ley 25.507 a iniciativa del propio sector privado y que, desde entonces, se consolidó como el principal organismo encargado de financiar estudios técnicos, generar información estratégica y promover la carne vacuna argentina en el mundo.

También remarcaron que el Instituto funciona exclusivamente con recursos aportados por la cadena productiva, sin financiamiento del Tesoro Nacional. El esquema vigente establece un aporte obligatorio equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna por parte de los productores y del 0,03% por parte de la industria frigorífica.

Según sostienen, este sistema garantiza el funcionamiento del organismo y evita el problema del “free rider”, es decir, que algunos actores se beneficien de las acciones de promoción sin contribuir a financiarlas.

Amplia representación federal

El documento destaca que el IPCVA reúne a toda la cadena de ganados y carnes, con representación federal de productores, cooperativas, frigoríficos exportadores e industria.

Entre las entidades firmantes figuran la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica, la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas y la Unión de la Industria Cárnica Argentina.

Asimismo, recordaron que el Estado nacional participa en el Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, mientras que el Consejo Asesor incorpora a instituciones técnicas, cámaras empresarias, asociaciones de criadores, organismos científicos y representantes oficiales.

“Así funcionan los principales países exportadores”

Uno de los principales argumentos del sector apunta a que el modelo argentino replica el esquema utilizado por los mayores exportadores mundiales de carne.

Las entidades señalaron que Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay mantienen sistemas de financiamiento obligatorio para sus institutos de promoción, e incluso varios de ellos complementan esos recursos con aportes estatales.

En comparación internacional, sostienen que el presupuesto del IPCVA resulta significativamente menor al de organismos similares, pese a que Argentina continúa siendo uno de los principales productores y exportadores de carne vacuna del mundo.

Riesgo para la apertura de mercados

Las entidades también destacaron que el IPCVA ha sido determinante para la apertura y consolidación de mercados internacionales, el fortalecimiento de las relaciones sanitarias con los países compradores y el posicionamiento de la marca “Carne Argentina” como un producto premium.

Además, recordaron que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del Instituto se destina al apoyo de las tareas sanitarias que lleva adelante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

“Degradar la credibilidad y la capacidad operativa del IPCVA implicaría retroceder en logros construidos con años de trabajo conjunto, inversión privada y esfuerzo sostenido de toda la cadena”, sostuvieron.

Finalmente, las entidades ratificaron su respaldo al organismo y reclamaron que se mantengan las actuales condiciones de funcionamiento, al considerar que constituyen un pilar para el presente y el futuro de la producción y comercialización de la carne vacuna argentina.

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El consumo de carne vacuna cayó 11,5% y marcó el peor primer semestre en tres décadas

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La carne vacuna, uno de los productos más emblemáticos de la dieta argentina, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Durante el primer semestre de 2026, el consumo interno volvió a desplomarse y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 30 años, reflejando el impacto combinado de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de los cortes y una creciente participación de las exportaciones en el destino de la producción.

Así lo revela el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que estima que entre enero y junio el abastecimiento del mercado doméstico cayó 11,5% interanual.

En términos absolutos, el consumo aparente fue de 1.019.430 toneladas res con hueso, unas 132.000 toneladas menos que en igual período de 2025. Se trata del menor registro para un primer semestre desde que la entidad lleva estadísticas comparables.

Menos carne en la mesa de los argentinos

La caída también se refleja en el consumo por habitante.

El promedio móvil de los últimos doce meses descendió hasta 47 kilos por persona al año, lo que representa una baja del 8,2% respecto del mismo período del año anterior. En términos prácticos, cada argentino consumió en promedio 4,2 kilos menos de carne vacuna que hace un año.

La tendencia confirma un cambio que se viene profundizando desde hace varios años: la carne vacuna continúa perdiendo participación en la dieta familiar frente a otras proteínas más accesibles, especialmente el pollo y, en menor medida, el cerdo.

El precio de la carne corrió más rápido que los salarios

Uno de los principales factores detrás de la caída del consumo fue el fuerte aumento del precio relativo de la carne vacuna.

Durante los últimos doce meses, el rubro “Carnes y derivados” aumentó 45%, muy por encima de la inflación general, que fue del 33,5%.

Dentro de ese grupo, los cortes vacunos fueron los que más se encarecieron, con una suba promedio del 53,6%.

En contraste, el pollo entero —el principal sustituto elegido por los consumidores cuando el presupuesto se ajusta— aumentó 29,9%, bastante por debajo de la carne vacuna.

La diferencia de más de veinte puntos porcentuales terminó modificando las decisiones de compra de muchas familias, que redujeron el consumo de carne vacuna o directamente reemplazaron parte de esas compras por proteínas de menor precio.

Entre los cortes populares, la mayor suba correspondió a la carne picada común, que aumentó 56,2% interanual. Le siguió el asado, con un incremento del 54,3%, dos productos de fuerte presencia en la mesa cotidiana.

Menor producción, pero más exportaciones

El retroceso del consumo no obedeció únicamente a la pérdida de poder de compra.

También influyó una menor disponibilidad de carne para el mercado interno.

Durante el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas, un 8,9% menos que en igual período del año pasado.

Como consecuencia, la producción de carne vacuna descendió hasta 1,428 millones de toneladas, con una caída interanual del 6,2%.

Sin embargo, el consumo cayó todavía más que la producción.

La explicación está en el comercio exterior.

Mientras el mercado doméstico reducía su demanda, las exportaciones siguieron creciendo.

Entre enero y junio se exportaron 408.600 toneladas, un aumento del 10,2% respecto del mismo semestre de 2025.

Eso modificó significativamente el destino de la producción nacional.

Hace un año, el 75,6% de la carne producida permanecía en el mercado interno y el 24,4% se destinaba al exterior.

Hoy esa relación cambió: el mercado doméstico absorbe 71,4% de la producción, mientras que las exportaciones ya representan 28,6%.

En otras palabras, una porción creciente de la carne argentina encuentra mejores oportunidades en los mercados internacionales, reduciendo el volumen disponible para el consumo local.

Un cambio estructural del negocio ganadero

La evolución de los indicadores refleja un proceso más profundo que una simple caída del consumo.

El sector ganadero viene atravesando una etapa de menor oferta de hacienda, consecuencia de varios años de liquidación de stock bovino.

Según CICCRA, ese proceso comienza lentamente a desacelerarse y podría dar paso, en los próximos años, a una etapa de recomposición del rodeo nacional.

Mientras esa recuperación no se consolide, la oferta seguirá siendo limitada y los frigoríficos continuarán enfrentando un escenario de competencia entre el mercado interno y las exportaciones.

Un consumo en mínimos históricos

El primer semestre de 2026 quedó registrado como el de menor consumo interno de carne vacuna en al menos tres décadas.

Ni las crisis económicas de comienzos de siglo, ni los años marcados por fuertes procesos de liquidación de hacienda habían mostrado un abastecimiento doméstico tan reducido.

El dato refleja un cambio que va más allá de la coyuntura.

Por un lado, el deterioro del ingreso real obliga a las familias a sustituir alimentos de mayor precio por opciones más económicas.

Por otro, la creciente demanda internacional convierte a la exportación en un destino cada vez más atractivo para la industria frigorífica.

La combinación de ambos factores redefine el mercado: menos carne disponible para el consumo local, precios que crecen por encima de los salarios y una dieta que incorpora progresivamente otras proteínas como alternativa.

Para un país históricamente identificado con el consumo de carne vacuna, el descenso hasta 47 kilos por habitante por año constituye mucho más que un dato estadístico. Es una señal de cómo la transformación económica está modificando incluso uno de los hábitos alimentarios más arraigados de la sociedad argentina.

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La carne argentina exportó USD 425 millones en mayo y volvió a crecer de la mano de mejores precios

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Las exportaciones argentinas de carne bovina cerraron mayo con una señal clara: el negocio externo volvió a ganar volumen, pero sobre todo facturación. Según el informe mensual del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, los embarques de carne bovina refrigerada y congelada alcanzaron las 58,6 mil toneladas peso producto, por un valor de USD 425,1 millones.

El salto mensual fue fuerte. Frente a abril, los volúmenes exportados crecieron 23,3%, mientras que el ingreso de divisas avanzó 28,6%. La mejora también se observa en la comparación interanual: contra mayo de 2025, las toneladas exportadas subieron 7,5%, pero el valor obtenido aumentó 42,3%. La diferencia entre ambos porcentajes marca el dato económico más relevante del mes: la recuperación de precios internacionales.

En los primeros cinco meses de 2026, Argentina exportó 271,4 mil toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada, por USD 1.833,7 millones. En relación con igual período de 2025, el volumen creció 8%, mientras que la facturación se expandió 44,7%.

El precio promedio de exportación llegó en mayo a USD 7.251 por tonelada. Fue 4,3% superior al de abril y 32,4% más alto que el registro de mayo del año pasado, cuando se ubicaba en torno a USD 5.477 por tonelada. El informe recuerda que, tras el pico de USD 6.300 por tonelada de abril de 2022, los valores habían iniciado una pendiente descendente hasta tocar un piso cercano a USD 3.740 a mediados de 2024. Desde 2025 comenzó una recuperación sostenida que encontró en mayo de 2026 un nuevo máximo reciente, en torno a USD 7.250 por tonelada.

China sigue siendo el corazón del negocio exportador. En mayo absorbió 60,1% de los volúmenes exportados y en el acumulado de enero a mayo concentró 60,5% del total. En el mes se enviaron a ese destino 14,7 mil toneladas de carne con hueso y huesos bovinos producto de la despostada, por USD 43,4 millones, y 20,5 mil toneladas de carne bovina deshuesada, por USD 124,2 millones.

El precio de la carne sin hueso enviada a China también mostró una señal positiva: se ubicó alrededor de USD 6.060 por tonelada, por encima del máximo anterior de USD 5.900 registrado en mayo de 2022. Sin embargo, el informe advierte que, en los primeros cinco meses del año, los embarques argentinos de carne congelada deshuesada a China cayeron 7% interanual, mientras Brasil aumentó 23,6% y Australia 30,7% sus envíos al mismo mercado. Es decir: Argentina mejora precios, pero enfrenta competidores que ganan espacio en volumen.

La carne refrigerada tuvo un desempeño destacado. En mayo se exportaron 11,4 mil toneladas por USD 156,1 millones. El precio promedio de la carne refrigerada sin hueso fue cercano a USD 13.740 por tonelada. Los volúmenes crecieron 69,7% frente a abril y 14,8% contra mayo de 2025. En el acumulado del año, esta partida llegó a 46,3 mil toneladas y USD 612,8 millones, con un aumento interanual de 5,5% en volumen y 37,9% en facturación.

Los principales destinos para la carne refrigerada fueron Europa, con 5,4 mil toneladas y USD 82,4 millones; Israel, con 2,7 mil toneladas y USD 33,6 millones; y Chile, con 1,5 mil toneladas y USD 15,2 millones. Europa volvió a ganar peso por la ventana correspondiente al tercer trimestre de la cuota 481, mientras el contingente Hilton mostraba un nivel de ejecución cercano al 99% al cierre de mayo.

La carne congelada sin hueso fue la principal partida por volumen y valor. En mayo sumó 32,2 mil toneladas por USD 223,4 millones, con un precio promedio de USD 6.937 por tonelada. Los envíos crecieron 14% mensual y 4,6% interanual. Entre enero y mayo, esta categoría acumuló 154,5 mil toneladas y USD 1.026,9 millones, con subas de 9,7% en volumen y 46,3% en divisas.

En ese segmento, China encabezó los destinos con 20,5 mil toneladas y USD 124,2 millones. Estados Unidos quedó segundo, con 8,9 mil toneladas y USD 69 millones, seguido por Israel, con 1,4 mil toneladas y USD 17 millones.

La carne congelada con hueso y los huesos producto de la despostada totalizaron en mayo 15 mil toneladas por USD 45 millones. El precio unitario rondó los USD 3.000 por tonelada. Esta partida tuvo como destino casi exclusivo a China. En los primeros cinco meses del año acumuló 70,3 mil toneladas, 6% más que en igual período de 2025, y USD 191,4 millones, con una suba de 59,4% en valor.

El informe también incorpora el universo de menudencias y preparaciones bovinas. En mayo, esas exportaciones sumaron 8,8 mil toneladas por USD 23,5 millones. El precio medio se ubicó por encima de USD 2.670 por tonelada, con picos de USD 4.223 para lenguas bovinas. Entre enero y mayo, las ventas externas de menudencias y preparaciones llegaron a 43,5 mil toneladas por USD 111,7 millones.

Entre los datos destacados del mes aparece la recuperación de los embarques Kosher a Israel, tras el reinicio de la zafra a mediados de abril. En mayo se despacharon 2,7 mil toneladas de carne enfriada a USD 12.272 por tonelada y 1,4 mil toneladas de carne congelada a USD 11.974 por tonelada. Con 4,1 mil toneladas totales, Israel fue el cuarto destino más relevante del mes, detrás de China, Estados Unidos y Europa.

Estados Unidos se consolidó como segundo mercado en relevancia. En mayo recibió 9,9 mil toneladas entre carne enfriada y congelada, impulsado por la ampliación del contingente libre de aranceles. El precio promedio de los productos enfriados superó los USD 16.060 por tonelada y el de los congelados rondó los USD 7.800. Al 15 de junio, Argentina ya había completado el 60,2% de la cuota anual de 20 mil toneladas y el 98% de la cuota del segundo trimestre en el marco del Acuerdo Recíproco.

El dato menos favorable aparece en Chile. Las cargas de carne enfriada sin hueso retrocedieron con fuerza. En abril se habían despachado 1,3 mil toneladas, 26,8% menos que en marzo de 2026 y 29,1% por debajo de marzo de 2025. Aunque en mayo el volumen hacia Chile fue de 1,5 mil toneladas, el mercado muestra una dinámica más débil que la de otros destinos premium.

El balance de los últimos doce meses confirma la escala del negocio: entre junio de 2025 y mayo de 2026, Argentina exportó 733,9 mil toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada, por un valor cercano a USD 4.453 millones.

La foto de mayo combina tres elementos: más toneladas, mejores precios y alta dependencia de China. La mejora en la facturación le da oxígeno a la cadena frigorífica y refuerza el aporte de divisas del complejo cárnico. Pero también deja una advertencia: el crecimiento de Brasil y Australia en el mercado chino obliga a mirar no solo el precio, sino la capacidad argentina de sostener volumen, competitividad y acceso comercial en los destinos de mayor valor.

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Corrientes remata el frigorífico Muralla China: el proyecto que prometía exportar a termina en subasta por USD 5 millones

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El frigorífico La Muralla China, uno de los proyectos industriales más ambiciosos que recibió Corrientes en los últimos años, será rematado por orden judicial el próximo 8 de julio. La planta, ubicada en Riachuelo y desarrollada con capitales chinos para abastecer al mercado asiático, saldrá a subasta con una base superior a los 5 millones de dólares, tras una ejecución hipotecaria y una serie de reclamos laborales que aún permanecen abiertos.

La decisión marca el cierre definitivo de una experiencia que nació en 2019 con expectativas de convertirse en una plataforma exportadora de carne bovina hacia China, pero que nunca logró obtener la habilitación sanitaria necesaria para acceder al principal mercado que justificaba la inversión.

La subasta fue ordenada por el Juzgado Civil y Comercial N°11 de Corrientes, en el marco de una causa de ejecución hipotecaria iniciada por acreedores privados. El inmueble comprende cerca de 37 hectáreas ubicadas sobre la avenida San Héctor Valdivielso Sáez, en el municipio de Riachuelo.

La base fijada para el remate asciende a USD 5.018.071,23. En caso de no registrarse ofertas durante la primera hora, el valor se reducirá un 25%, hasta los USD 3,76 millones.

Además de la ejecución hipotecaria, sobre el frigorífico pesan otros ocho embargos vinculados a demandas laborales promovidas por ex trabajadores que reclaman salarios e indemnizaciones adeudadas.

Un proyecto pensado para exportar que nunca consiguió la habilitación

La historia de Muralla China resume buena parte de las dificultades que enfrentan las inversiones industriales orientadas a la exportación cuando dependen de autorizaciones estratégicas.

La planta fue inaugurada el 29 de octubre de 2019 por inversores chinos encabezados por Yi Zhuang. El plan de negocios estaba diseñado alrededor de un objetivo central: exportar carne vacuna al gigante asiático.

Sin embargo, la habilitación federal para acceder a China nunca llegó.

Durante casi cuatro años la empresa realizó gestiones ante los organismos sanitarios nacionales para obtener la autorización. Mientras tanto, la planta operó con mercados limitados, fundamentalmente Hong Kong y Brasil, destinos que resultaban insuficientes para sostener una estructura industrial de gran escala.

Fuentes vinculadas al frigorífico sostienen que el negocio se volvió inviable porque la operación estaba diseñada para una integración exportadora mucho más amplia.

“Con los anteriores dueños se exportaba a más de veinte mercados, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Chile, Unión Europea y países africanos. La lógica del negocio frigorífico es complementar destinos para colocar cada corte en el mercado más conveniente. Sin esa diversificación, la ecuación económica deja de cerrar”, explicaron personas que participaron de la operación de la planta.

Costos crecientes y pérdidas permanentes

La situación se agravó durante 2023.

Según relató en aquel momento el propio Yi Zhuang a los trabajadores, el frigorífico acumulaba pérdidas mensuales que se habían vuelto imposibles de sostener.

La faena rondaba las 4.000 cabezas mensuales, un volumen insuficiente para cubrir los costos de una instalación concebida para exportar.

Entre los principales problemas aparecían los gastos energéticos y de mantenimiento. Una de las últimas facturas eléctricas había pasado de 11 a 20 millones de pesos en apenas unos meses.

“La planta tiene calderas y equipamiento de gran porte que deben funcionar independientemente del volumen de producción. No es comparable con un matadero tradicional”, explicaban entonces fuentes cercanas a la empresa.

La imposibilidad de acceder al mercado chino terminó profundizando el desequilibrio financiero. Los mercados habilitados ofrecían oportunidades limitadas: Hong Kong absorbía principalmente menudencias y Brasil demandaba cortes específicos, sin capacidad para sostener el funcionamiento integral del establecimiento.

El cierre que dejó cien trabajadores sin empleo

La crisis llegó a su punto final en agosto de 2023.

El presidente de la compañía reunió a todo el personal y anunció el cierre de las operaciones. Días después comenzaron a enviarse los telegramas de despido.

Más de cien personas perdieron su fuente laboral, entre trabajadores permanentes y contratados temporarios.

La empresa afrontó indemnizaciones estimadas en alrededor de 14 millones de pesos, aunque posteriormente surgieron reclamos judiciales por diferencias salariales y compensaciones pendientes, que derivaron en los embargos que hoy continúan vigentes.

Una inversión que quedó a mitad de camino

La caída de Muralla China dejó una señal de alerta sobre las dificultades para consolidar proyectos exportadores de gran escala en el sector frigorífico.

La planta había sido concebida para aprovechar el crecimiento de la demanda china de carne vacuna, uno de los principales motores de la industria cárnica argentina durante la última década. Sin embargo, la falta de habilitación sanitaria, los cambios de contexto económico, la pandemia y el aumento de costos terminaron erosionando la viabilidad del emprendimiento.

Ahora, casi tres años después del cierre, el complejo industrial volverá al mercado, esta vez no como una apuesta de expansión exportadora sino como un activo judicializado que busca un nuevo dueño.

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El Gobierno asignó el cupo de exportación de carne vacuna a Colombia para 2026 por 947 toneladas

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía oficializó la asignación del Cupo II de exportación de carne vacuna (bovinas) a la República de Colombia para el ciclo comercial 2026. La medida, instrumentada mediante la Resolución 258/2025, define el reparto de 947,377 toneladas entre frigoríficos y operadores habilitados, en el marco del Acuerdo de Complementación Económica N° 72 (MERCOSUR–Colombia), y tendrá vigencia desde el 1° de enero hasta el 31 de diciembre de 2026.

La decisión resulta clave para la planificación exportadora del sector cárnico argentino, ya que garantiza previsibilidad regulatoria y acceso preferencial a un mercado regional relevante, bajo condiciones arancelarias acordadas en el ámbito del MERCOSUR y la Comunidad Andina. Al mismo tiempo, consolida un esquema institucional de asignación basado en criterios objetivos, controles sanitarios y cumplimiento estricto de los requisitos formales.

Marco normativo y antecedentes del cupo MERCOSUR–Colombia

El contingente se encuadra en los Acuerdos de Complementación Económica Nros. 59 y 72, firmados entre los Estados Parte del MERCOSUR —Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— y la República de Colombia. Estos acuerdos establecieron una zona de libre comercio para productos originarios, incluyendo carnes vacunas enfriadas y congeladas, con cupos y preferencias arancelarias específicas.

En particular, el Anexo II del ACE 59, Apéndice 3, definió los contingentes de carne bovina otorgados por Colombia al MERCOSUR, distinguiendo entre el Cupo I (Cortes Finos) y el Cupo II (Los Demás Cortes). Este esquema se mantuvo vigente con la suscripción del ACE 72. Posteriormente, en la LIX Reunión Ordinaria del Grupo Mercado Común del MERCOSUR, celebrada los días 22 y 23 de agosto de 2005, se resolvió que los cupos cárnicos se distribuyeran en partes iguales entre los Estados Parte, asignando a cada uno el 25% del tonelaje total anual.

En el plano interno, el mecanismo de asignación fue reglamentado por la Resolución 20/2018 de la ex Secretaría de Mercados Agroindustriales, prorrogado hasta el 31 de diciembre de 2026 por la Resolución 5/2023. Sobre esa base normativa se abrió, entre el 1 y el 15 de diciembre de 2025, el período de inscripción para el ciclo 2026 a través de la plataforma de Trámites a Distancia (TAD).

Asignación, controles y exclusiones en el ciclo 2026

Según informó la Secretaría del MERCOSUR mediante la Nota N° SM/896/25, el Cupo II asignado a la Argentina para 2026 asciende a 947,377 toneladas. La Resolución 258/2025 dispuso su distribución conforme a los criterios establecidos en el artículo 12 de la Resolución 20/2018, en función de las solicitudes presentadas y validadas.

Durante el proceso, la autoridad de aplicación verificó que los postulantes estuvieran inscriptos en el Sistema de Información de Operadores de Carnes y Lácteos (SIOCAL) y que los establecimientos frigoríficos contaran con las habilitaciones sanitarias del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) para exportar a Colombia.

En ese marco, se desestimaron dos presentaciones. La firma FRIAR S.A. fue excluida por haber presentado su solicitud fuera del plazo previsto, incumpliendo el artículo 13 de la Resolución 20/2018. En tanto, Agropecuaria La Fe quedó fuera del reparto por no contar con matrícula de exportador de ganados y carnes, requisito exigido por el artículo 4°, inciso d), de la misma norma.

Asimismo, la resolución reconoció como grupo económico a Sociedad Anónima Carnes Pampeanas S.A. y Black Bamboo Enterprises S.A., a los fines de la determinación del tonelaje adjudicado, habilitando que el cupo asignado pueda ejecutarse en los distintos establecimientos que integran ese grupo.

El detalle completo de la distribución figura en el anexo oficial, que incluye a una veintena de empresas frigoríficas y operadores del sector, con asignaciones individuales que, en la mayoría de los casos, rondan las 55 toneladas anuales

Proyección exportadora

La asignación del cupo a Colombia reafirma la importancia de los acuerdos comerciales regionales como herramienta de inserción internacional para la carne vacuna argentina. Si bien el volumen —947,377 toneladas— resulta acotado en relación con el total exportado por el país, el régimen ofrece condiciones arancelarias preferenciales que mejoran la competitividad frente a otros proveedores y sostienen la presencia argentina en un mercado estratégico de América Latina.

Desde el punto de vista institucional, la medida consolida un esquema de administración del comercio basado en reglas claras, controles sanitarios estrictos y trazabilidad documental, factores que impactan directamente en la reputación internacional del complejo cárnico. Para los frigoríficos adjudicatarios, el horizonte hasta el 31 de diciembre de 2026 permite ordenar contratos, logística y programación productiva, en un contexto de alta sensibilidad regulatoria para el sector.

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