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La UE suspende la carne de Brasil y Argentina puede ganar mercado

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La Unión Europea suspenderá desde este jueves 3 de septiembre las importaciones de carne vacuna y aviar procedentes de Brasil, además de otros productos de origen animal, al considerar insuficientes las garantías presentadas por el país sudamericano sobre el cumplimiento de las normas sanitarias comunitarias. La decisión abre un nuevo escenario para el comercio regional y coloca a Argentina, que mantiene habilitado el acceso al mercado europeo, ante una eventual oportunidad para ampliar sus exportaciones.

La Comisión Europea comunicó la decisión el lunes 31 de agosto y explicó que Brasil no aportó garantías suficientes respecto del control del uso de antimicrobianos en la producción ganadera. Las reglas del bloque prohíben utilizar determinados medicamentos para promover el crecimiento de los animales o mejorar sus rendimientos y también restringen el empleo de antimicrobianos reservados para infecciones humanas.

El punto central del conflicto no implica que Bruselas considere que toda la carne brasileña contenga sustancias prohibidas. El cuestionamiento está relacionado con los mecanismos de control y trazabilidad que deben permitir acreditar que los productos destinados al mercado europeo cumplen con las exigencias sanitarias del bloque.

“Una vez que se demuestre dicho cumplimiento, podrán reanudarse las exportaciones a la UE”, señaló una portavoz de la Comisión Europea a la AFP. El gobierno brasileño no había formulado comentarios sobre el anuncio al momento de la publicación, aunque en mayo había anticipado que adoptaría rápidamente las medidas necesarias para revertir su exclusión de la lista de países habilitados.

La suspensión también alcanza a huevos y miel, además de otros productos de origen animal. En el caso de las carnes aviares y la miel, una auditoría europea está en curso y sus resultados deberían conocerse este viernes 4 de septiembre. Si la evaluación resulta satisfactoria, Bruselas podría autorizar nuevamente las importaciones brasileñas durante las próximas semanas.

Para la carne vacuna, en cambio, el proceso puede ser más extenso debido a la duración de los ciclos productivos. La Unión Europea necesita verificar que el cumplimiento de sus normas pueda acreditarse a lo largo de la cadena y no únicamente en el producto terminado.

El impacto comercial no es menor. Durante 2025, Brasil fue el segundo proveedor de carne vacuna de la Unión Europea, con más de 92.000 toneladas exportadas por un valor superior a los 713 millones de euros. La suspensión obliga ahora a sus frigoríficos y productores a buscar alternativas para colocar parte de ese volumen mientras intenta recuperar el acceso al mercado europeo.

Ese movimiento puede generar efectos indirectos sobre Argentina. El país mantiene habilitado el ingreso de carne al mercado comunitario, al igual que Paraguay y Uruguay, por lo que una eventual sustitución de proveedores podría traducirse en una mayor demanda para los exportadores argentinos.

La oportunidad, sin embargo, no debe confundirse con un beneficio automático. Si Brasil redireccionara parte de su oferta hacia otros destinos, podría aumentar la disponibilidad de determinados cortes en mercados internacionales y ejercer presión sobre sus precios. Si, en cambio, los compradores europeos reemplazaran carne brasileña por carne argentina, el efecto podría ser inverso para los cortes exportables, con una demanda adicional capaz de sostener o elevar sus valores.

El impacto sobre el mercado argentino también dependería de otro factor: una eventual llegada de carne brasileña a precios competitivos. Para que esa oferta tenga capacidad de moderar los precios internos debería superar los costos logísticos, cumplir con los requisitos sanitarios argentinos y alcanzar volúmenes suficientes para incidir sobre el mercado. Por ahora, ese escenario es una posibilidad y no un efecto confirmado.

El trasfondo agrega una dimensión política. El acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, comenzó su aplicación provisional el 1 de mayo de 2026. La suspensión brasileña se produce apenas cuatro meses después y vuelve a poner en primer plano la relación entre apertura comercial y cumplimiento de estándares sanitarios.

Bruselas sostiene que la medida responde a sus reglas contra la resistencia de los microorganismos a los medicamentos y no constituye una sanción vinculada al acuerdo con el Mercosur. Sin embargo, el episodio ocurre en un contexto de fuertes cuestionamientos al entendimiento comercial por parte de sectores agropecuarios europeos, especialmente en Francia.

Para Argentina, el dato relevante es que el acceso al mercado europeo continúa vigente. La posibilidad de transformar la suspensión brasileña en una oportunidad exportadora dependerá de la capacidad de los frigoríficos para responder con volumen, calidad y trazabilidad a una eventual demanda adicional. En otras palabras, el beneficio no estará determinado solamente por la decisión de Bruselas, sino por la capacidad argentina de ocupar el espacio comercial que eventualmente quede disponible.

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La exportación de carne vacuna generó US$2.768 millones en los primeros siete meses del año

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La carne vacuna argentina atraviesa un nuevo ciclo de expansión exportadora. Entre enero y julio de 2026, las ventas externas alcanzaron US$2.768,6 millones, un incremento interanual de 41,8% en valor, mientras que el volumen enviado llegó a 403.100 toneladas peso producto, con una suba del 6,7%.

El resultado muestra una característica central del actual desempeño del complejo cárnico: las divisas crecen mucho más rápido que las toneladas exportadas. El principal factor detrás de esa diferencia es la recuperación de los precios internacionales, que permitió mejorar el ingreso por cada tonelada colocada en los mercados externos.

Según el informe del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), en julio el precio promedio de exportación se ubicó en US$7.123 por tonelada, un 27,5% por encima del registro de un año atrás y cerca de los máximos históricos alcanzados en mayo.

La mejora de los valores internacionales modifica así la ecuación del negocio exportador. Argentina no solamente está colocando más carne fuera del país, sino que está obteniendo un mayor ingreso por esos embarques, con impacto directo sobre la generación de divisas del complejo agroindustrial.

China mantiene el liderazgo y Estados Unidos abre una nueva ventana

China continúa siendo el principal destino de la carne argentina. Durante los primeros siete meses del año concentró el 59,8% del volumen exportado, consolidando una demanda que resulta determinante para la industria frigorífica orientada al comercio exterior.

El mercado chino también mostró una mejora de precios. En julio, las compras de carne vacuna deshuesada alcanzaron un promedio de US$6.010 por tonelada, por encima del máximo que se mantenía vigente desde mayo de 2022.

Estados Unidos, en tanto, aparece como el segundo mercado relevante dentro de la expansión reciente. En julio Argentina envió unas 11.300 toneladas de carne refrigerada y congelada y ya utilizó el 77,6% de la cuota anual libre de aranceles de 20.000 toneladas.

La oportunidad podría ampliarse por la situación de la ganadería estadounidense. La reducción de su stock y la liquidación de parte del rodeo llevaron a Estados Unidos a habilitar un cupo extraordinario de 300.000 toneladas de carne para molienda sin aranceles, fuera de cuota y por 90 días.

Para la industria argentina, ese escenario representa una ventana comercial adicional en un mercado de alto poder adquisitivo y con una demanda que enfrenta restricciones en su oferta doméstica.

La carne refrigerada captura mayor valor

La composición de las exportaciones también muestra dónde se concentra una parte importante de la mejora de ingresos. Entre enero y julio se exportaron 65.800 toneladas de carne refrigerada, un 6,7% más que en igual período del año anterior, por un valor de US$882,2 millones, que representó un incremento del 37,1%.

En julio, el precio promedio de este segmento superó los US$13.700 por tonelada. Europa, Israel y Chile se ubicaron entre los principales compradores de estos cortes de mayor valor.

La carne congelada deshuesada aportó el mayor volumen. En los primeros siete meses se exportaron 232.700 toneladas, un crecimiento del 7,2%, que generaron US$1.590,6 millones, un 42,2% más interanual.

A esto se sumaron 62.700 toneladas de menudencias y subproductos, por un ingreso de US$163,3 millones.

El contraste entre categorías permite observar una de las claves del desempeño exportador: mientras los cortes congelados explican buena parte del volumen y de los dólares generados, los productos refrigerados sostienen una valorización significativamente mayor por tonelada.

Más dólares para una cadena que busca recuperar competitividad

El balance de los primeros siete meses confirma una recuperación de la capacidad exportadora del sector ganadero, aunque el dato más significativo no está únicamente en el récord de ingresos. La combinación de mayores precios internacionales, crecimiento moderado de los volúmenes y diversificación de mercados mejora las condiciones para que la cadena capture una mayor cantidad de dólares.

El desafío pasa ahora por transformar esa mejora externa en mayor inversión y previsibilidad para toda la cadena: productores, frigoríficos, proveedores de servicios y trabajadores. La oportunidad internacional existe, pero su aprovechamiento dependerá de la capacidad de sostener la oferta y mejorar la competitividad argentina.

Desde el Consorcio ABC señalaron que julio mostró una leve desaceleración mensual, aunque el acumulado anual mantiene una fuerte tracción. Con US$2.768,6 millones ingresados hasta julio, el complejo de la carne vacuna se consolida nuevamente como uno de los principales generadores de divisas del agro argentino.

Para la economía argentina, el dato tiene una lectura adicional: en un escenario donde cada dólar exportado resulta relevante, el sector ganadero encuentra una combinación poco frecuente de mayor demanda, mejores precios y nuevas oportunidades comerciales. La discusión ya no pasa solamente por cuánto puede exportar Argentina, sino por cuánto valor puede capturar de esa demanda global.

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El sector cárnico sale en defensa del IPCVA y rechaza el plan de desregulación del Gobierno

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El debate por la desregulación de distintos organismos públicos sumó un nuevo capítulo. Tras conocerse el anteproyecto elaborado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado para modificar el esquema de financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), las principales entidades de la producción ganadera y de la industria frigorífica emitieron un fuerte pronunciamiento en defensa del organismo.

En un documento conjunto, las entidades que integran el Consejo de Representantes del IPCVA expresaron su “firme respaldo institucional” al Instituto y reivindicaron su papel como una herramienta estratégica para el desarrollo de la cadena bovina y la promoción de la carne argentina en los mercados nacionales e internacionales.

“Las propuestas de implementar un sistema de aportes voluntarios significarían, sin lugar a dudas, la eliminación del IPCVA”, advirtieron.

Un instituto financiado por el sector privado

Las entidades recordaron que el IPCVA fue creado por la Ley 25.507 a iniciativa del propio sector privado y que, desde entonces, se consolidó como el principal organismo encargado de financiar estudios técnicos, generar información estratégica y promover la carne vacuna argentina en el mundo.

También remarcaron que el Instituto funciona exclusivamente con recursos aportados por la cadena productiva, sin financiamiento del Tesoro Nacional. El esquema vigente establece un aporte obligatorio equivalente al 0,07% del valor índice de la res vacuna por parte de los productores y del 0,03% por parte de la industria frigorífica.

Según sostienen, este sistema garantiza el funcionamiento del organismo y evita el problema del “free rider”, es decir, que algunos actores se beneficien de las acciones de promoción sin contribuir a financiarlas.

Amplia representación federal

El documento destaca que el IPCVA reúne a toda la cadena de ganados y carnes, con representación federal de productores, cooperativas, frigoríficos exportadores e industria.

Entre las entidades firmantes figuran la Sociedad Rural Argentina (SRA), la Federación Agraria Argentina (FAA), la Confederación Intercooperativa Agropecuaria Limitada (CONINAGRO), Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas, la Cámara Argentina de la Industria Frigorífica, la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales Argentinas y la Unión de la Industria Cárnica Argentina.

Asimismo, recordaron que el Estado nacional participa en el Consejo de Representantes a través de la Secretaría de Agricultura, mientras que el Consejo Asesor incorpora a instituciones técnicas, cámaras empresarias, asociaciones de criadores, organismos científicos y representantes oficiales.

“Así funcionan los principales países exportadores”

Uno de los principales argumentos del sector apunta a que el modelo argentino replica el esquema utilizado por los mayores exportadores mundiales de carne.

Las entidades señalaron que Australia, Estados Unidos, Reino Unido y Uruguay mantienen sistemas de financiamiento obligatorio para sus institutos de promoción, e incluso varios de ellos complementan esos recursos con aportes estatales.

En comparación internacional, sostienen que el presupuesto del IPCVA resulta significativamente menor al de organismos similares, pese a que Argentina continúa siendo uno de los principales productores y exportadores de carne vacuna del mundo.

Riesgo para la apertura de mercados

Las entidades también destacaron que el IPCVA ha sido determinante para la apertura y consolidación de mercados internacionales, el fortalecimiento de las relaciones sanitarias con los países compradores y el posicionamiento de la marca “Carne Argentina” como un producto premium.

Además, recordaron que entre el 3% y el 5% del presupuesto anual del Instituto se destina al apoyo de las tareas sanitarias que lleva adelante el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.

“Degradar la credibilidad y la capacidad operativa del IPCVA implicaría retroceder en logros construidos con años de trabajo conjunto, inversión privada y esfuerzo sostenido de toda la cadena”, sostuvieron.

Finalmente, las entidades ratificaron su respaldo al organismo y reclamaron que se mantengan las actuales condiciones de funcionamiento, al considerar que constituyen un pilar para el presente y el futuro de la producción y comercialización de la carne vacuna argentina.

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El consumo de carne vacuna cayó 11,5% y marcó el peor primer semestre en tres décadas

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La carne vacuna, uno de los productos más emblemáticos de la dieta argentina, atraviesa uno de los momentos más complejos de las últimas décadas. Durante el primer semestre de 2026, el consumo interno volvió a desplomarse y alcanzó el nivel más bajo de los últimos 30 años, reflejando el impacto combinado de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento de los cortes y una creciente participación de las exportaciones en el destino de la producción.

Así lo revela el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que estima que entre enero y junio el abastecimiento del mercado doméstico cayó 11,5% interanual.

En términos absolutos, el consumo aparente fue de 1.019.430 toneladas res con hueso, unas 132.000 toneladas menos que en igual período de 2025. Se trata del menor registro para un primer semestre desde que la entidad lleva estadísticas comparables.

Menos carne en la mesa de los argentinos

La caída también se refleja en el consumo por habitante.

El promedio móvil de los últimos doce meses descendió hasta 47 kilos por persona al año, lo que representa una baja del 8,2% respecto del mismo período del año anterior. En términos prácticos, cada argentino consumió en promedio 4,2 kilos menos de carne vacuna que hace un año.

La tendencia confirma un cambio que se viene profundizando desde hace varios años: la carne vacuna continúa perdiendo participación en la dieta familiar frente a otras proteínas más accesibles, especialmente el pollo y, en menor medida, el cerdo.

El precio de la carne corrió más rápido que los salarios

Uno de los principales factores detrás de la caída del consumo fue el fuerte aumento del precio relativo de la carne vacuna.

Durante los últimos doce meses, el rubro “Carnes y derivados” aumentó 45%, muy por encima de la inflación general, que fue del 33,5%.

Dentro de ese grupo, los cortes vacunos fueron los que más se encarecieron, con una suba promedio del 53,6%.

En contraste, el pollo entero —el principal sustituto elegido por los consumidores cuando el presupuesto se ajusta— aumentó 29,9%, bastante por debajo de la carne vacuna.

La diferencia de más de veinte puntos porcentuales terminó modificando las decisiones de compra de muchas familias, que redujeron el consumo de carne vacuna o directamente reemplazaron parte de esas compras por proteínas de menor precio.

Entre los cortes populares, la mayor suba correspondió a la carne picada común, que aumentó 56,2% interanual. Le siguió el asado, con un incremento del 54,3%, dos productos de fuerte presencia en la mesa cotidiana.

Menor producción, pero más exportaciones

El retroceso del consumo no obedeció únicamente a la pérdida de poder de compra.

También influyó una menor disponibilidad de carne para el mercado interno.

Durante el primer semestre se faenaron 6,02 millones de cabezas, un 8,9% menos que en igual período del año pasado.

Como consecuencia, la producción de carne vacuna descendió hasta 1,428 millones de toneladas, con una caída interanual del 6,2%.

Sin embargo, el consumo cayó todavía más que la producción.

La explicación está en el comercio exterior.

Mientras el mercado doméstico reducía su demanda, las exportaciones siguieron creciendo.

Entre enero y junio se exportaron 408.600 toneladas, un aumento del 10,2% respecto del mismo semestre de 2025.

Eso modificó significativamente el destino de la producción nacional.

Hace un año, el 75,6% de la carne producida permanecía en el mercado interno y el 24,4% se destinaba al exterior.

Hoy esa relación cambió: el mercado doméstico absorbe 71,4% de la producción, mientras que las exportaciones ya representan 28,6%.

En otras palabras, una porción creciente de la carne argentina encuentra mejores oportunidades en los mercados internacionales, reduciendo el volumen disponible para el consumo local.

Un cambio estructural del negocio ganadero

La evolución de los indicadores refleja un proceso más profundo que una simple caída del consumo.

El sector ganadero viene atravesando una etapa de menor oferta de hacienda, consecuencia de varios años de liquidación de stock bovino.

Según CICCRA, ese proceso comienza lentamente a desacelerarse y podría dar paso, en los próximos años, a una etapa de recomposición del rodeo nacional.

Mientras esa recuperación no se consolide, la oferta seguirá siendo limitada y los frigoríficos continuarán enfrentando un escenario de competencia entre el mercado interno y las exportaciones.

Un consumo en mínimos históricos

El primer semestre de 2026 quedó registrado como el de menor consumo interno de carne vacuna en al menos tres décadas.

Ni las crisis económicas de comienzos de siglo, ni los años marcados por fuertes procesos de liquidación de hacienda habían mostrado un abastecimiento doméstico tan reducido.

El dato refleja un cambio que va más allá de la coyuntura.

Por un lado, el deterioro del ingreso real obliga a las familias a sustituir alimentos de mayor precio por opciones más económicas.

Por otro, la creciente demanda internacional convierte a la exportación en un destino cada vez más atractivo para la industria frigorífica.

La combinación de ambos factores redefine el mercado: menos carne disponible para el consumo local, precios que crecen por encima de los salarios y una dieta que incorpora progresivamente otras proteínas como alternativa.

Para un país históricamente identificado con el consumo de carne vacuna, el descenso hasta 47 kilos por habitante por año constituye mucho más que un dato estadístico. Es una señal de cómo la transformación económica está modificando incluso uno de los hábitos alimentarios más arraigados de la sociedad argentina.

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La carne argentina exportó USD 425 millones en mayo y volvió a crecer de la mano de mejores precios

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Las exportaciones argentinas de carne bovina cerraron mayo con una señal clara: el negocio externo volvió a ganar volumen, pero sobre todo facturación. Según el informe mensual del Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas ABC, los embarques de carne bovina refrigerada y congelada alcanzaron las 58,6 mil toneladas peso producto, por un valor de USD 425,1 millones.

El salto mensual fue fuerte. Frente a abril, los volúmenes exportados crecieron 23,3%, mientras que el ingreso de divisas avanzó 28,6%. La mejora también se observa en la comparación interanual: contra mayo de 2025, las toneladas exportadas subieron 7,5%, pero el valor obtenido aumentó 42,3%. La diferencia entre ambos porcentajes marca el dato económico más relevante del mes: la recuperación de precios internacionales.

En los primeros cinco meses de 2026, Argentina exportó 271,4 mil toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada, por USD 1.833,7 millones. En relación con igual período de 2025, el volumen creció 8%, mientras que la facturación se expandió 44,7%.

El precio promedio de exportación llegó en mayo a USD 7.251 por tonelada. Fue 4,3% superior al de abril y 32,4% más alto que el registro de mayo del año pasado, cuando se ubicaba en torno a USD 5.477 por tonelada. El informe recuerda que, tras el pico de USD 6.300 por tonelada de abril de 2022, los valores habían iniciado una pendiente descendente hasta tocar un piso cercano a USD 3.740 a mediados de 2024. Desde 2025 comenzó una recuperación sostenida que encontró en mayo de 2026 un nuevo máximo reciente, en torno a USD 7.250 por tonelada.

China sigue siendo el corazón del negocio exportador. En mayo absorbió 60,1% de los volúmenes exportados y en el acumulado de enero a mayo concentró 60,5% del total. En el mes se enviaron a ese destino 14,7 mil toneladas de carne con hueso y huesos bovinos producto de la despostada, por USD 43,4 millones, y 20,5 mil toneladas de carne bovina deshuesada, por USD 124,2 millones.

El precio de la carne sin hueso enviada a China también mostró una señal positiva: se ubicó alrededor de USD 6.060 por tonelada, por encima del máximo anterior de USD 5.900 registrado en mayo de 2022. Sin embargo, el informe advierte que, en los primeros cinco meses del año, los embarques argentinos de carne congelada deshuesada a China cayeron 7% interanual, mientras Brasil aumentó 23,6% y Australia 30,7% sus envíos al mismo mercado. Es decir: Argentina mejora precios, pero enfrenta competidores que ganan espacio en volumen.

La carne refrigerada tuvo un desempeño destacado. En mayo se exportaron 11,4 mil toneladas por USD 156,1 millones. El precio promedio de la carne refrigerada sin hueso fue cercano a USD 13.740 por tonelada. Los volúmenes crecieron 69,7% frente a abril y 14,8% contra mayo de 2025. En el acumulado del año, esta partida llegó a 46,3 mil toneladas y USD 612,8 millones, con un aumento interanual de 5,5% en volumen y 37,9% en facturación.

Los principales destinos para la carne refrigerada fueron Europa, con 5,4 mil toneladas y USD 82,4 millones; Israel, con 2,7 mil toneladas y USD 33,6 millones; y Chile, con 1,5 mil toneladas y USD 15,2 millones. Europa volvió a ganar peso por la ventana correspondiente al tercer trimestre de la cuota 481, mientras el contingente Hilton mostraba un nivel de ejecución cercano al 99% al cierre de mayo.

La carne congelada sin hueso fue la principal partida por volumen y valor. En mayo sumó 32,2 mil toneladas por USD 223,4 millones, con un precio promedio de USD 6.937 por tonelada. Los envíos crecieron 14% mensual y 4,6% interanual. Entre enero y mayo, esta categoría acumuló 154,5 mil toneladas y USD 1.026,9 millones, con subas de 9,7% en volumen y 46,3% en divisas.

En ese segmento, China encabezó los destinos con 20,5 mil toneladas y USD 124,2 millones. Estados Unidos quedó segundo, con 8,9 mil toneladas y USD 69 millones, seguido por Israel, con 1,4 mil toneladas y USD 17 millones.

La carne congelada con hueso y los huesos producto de la despostada totalizaron en mayo 15 mil toneladas por USD 45 millones. El precio unitario rondó los USD 3.000 por tonelada. Esta partida tuvo como destino casi exclusivo a China. En los primeros cinco meses del año acumuló 70,3 mil toneladas, 6% más que en igual período de 2025, y USD 191,4 millones, con una suba de 59,4% en valor.

El informe también incorpora el universo de menudencias y preparaciones bovinas. En mayo, esas exportaciones sumaron 8,8 mil toneladas por USD 23,5 millones. El precio medio se ubicó por encima de USD 2.670 por tonelada, con picos de USD 4.223 para lenguas bovinas. Entre enero y mayo, las ventas externas de menudencias y preparaciones llegaron a 43,5 mil toneladas por USD 111,7 millones.

Entre los datos destacados del mes aparece la recuperación de los embarques Kosher a Israel, tras el reinicio de la zafra a mediados de abril. En mayo se despacharon 2,7 mil toneladas de carne enfriada a USD 12.272 por tonelada y 1,4 mil toneladas de carne congelada a USD 11.974 por tonelada. Con 4,1 mil toneladas totales, Israel fue el cuarto destino más relevante del mes, detrás de China, Estados Unidos y Europa.

Estados Unidos se consolidó como segundo mercado en relevancia. En mayo recibió 9,9 mil toneladas entre carne enfriada y congelada, impulsado por la ampliación del contingente libre de aranceles. El precio promedio de los productos enfriados superó los USD 16.060 por tonelada y el de los congelados rondó los USD 7.800. Al 15 de junio, Argentina ya había completado el 60,2% de la cuota anual de 20 mil toneladas y el 98% de la cuota del segundo trimestre en el marco del Acuerdo Recíproco.

El dato menos favorable aparece en Chile. Las cargas de carne enfriada sin hueso retrocedieron con fuerza. En abril se habían despachado 1,3 mil toneladas, 26,8% menos que en marzo de 2026 y 29,1% por debajo de marzo de 2025. Aunque en mayo el volumen hacia Chile fue de 1,5 mil toneladas, el mercado muestra una dinámica más débil que la de otros destinos premium.

El balance de los últimos doce meses confirma la escala del negocio: entre junio de 2025 y mayo de 2026, Argentina exportó 733,9 mil toneladas peso producto de carne bovina refrigerada y congelada, por un valor cercano a USD 4.453 millones.

La foto de mayo combina tres elementos: más toneladas, mejores precios y alta dependencia de China. La mejora en la facturación le da oxígeno a la cadena frigorífica y refuerza el aporte de divisas del complejo cárnico. Pero también deja una advertencia: el crecimiento de Brasil y Australia en el mercado chino obliga a mirar no solo el precio, sino la capacidad argentina de sostener volumen, competitividad y acceso comercial en los destinos de mayor valor.

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