FUNDACIÓN MEDITERRANEA

La recesión en la industria de máquinas agrícolas presenta impacto leve en el empleo

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Un informe de la Fundación Mediterranea – IERAL a cargo de Marcos Cohen Arazi y Fernando Kühn, muestra como impacta la caía de ventas de la maquinaria agrícola en el sector industrial nacional.
El IERAL, con el apoyo de la Asociación de Fabricantes de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC), el  Gobierno de la Provincia de Córdoba y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), desarrolla un seguimiento propio de este sector, que permite complementar las cifras que releva INDEC.
A partir del examen de la información recabada se destacan: a) la profunda caída en el nivel de ventas que se experimentó en 2018 y el menor nivel de utilización de capacidad instalada reflejan la fuerte retracción en el sector; sin embargo, aún con dicha merma terminará con un mejor desempeño que en el año 2015; b) el impacto leve que esta situación ha implicado en el nivel de empleo en las firmas líderes, hasta el momento, ratifica la importancia del sector como soporte de la ocupación industrial de provincias como Córdoba y Santa Fe, y en menor medida Buenos Aires; c) existen expectativas favorables para 2019, asentadas en una posible buena cosecha y una valorización que permitiría un repunte de las ventas de máquinas.
Ventas del Sector de Maquinaria Agrícola y Agropartes a nivel nacional
Sobre la base de datos que INDEC ha publicado sobre el nivel de actividad de maquinarias agrícolas para el tercer trimestre de 2018, se contempla que el sector consolidó la caída en sus niveles de ventas, situación que experimentaba desde el comienzo del año.
El mayor declive del nivel de unidades vendidas con respecto al tercer trimestre del año 2017 ha ocurrido en el segmento de  cosechadoras, con un derrumbe del 65%.
Otro rubro que vio desplomarse sus ventas fue el de tractores con un 54%. Luego le siguen con caídas menores, pero de magnitudes igualmente considerables, los implementos y sembradoras, con declives de sus niveles de ventas de 35% y 19%, respectivamente.
La sequía que afectó los rendimientos de la cosecha de la actividad agrícola desde el comienzo de año se combinó con otros factores:  incertidumbre macro originada en la crisis cambiaria, reintroducción de retenciones, reducción de la disponibilidad de crédito, alto costo financiero, por citar algunos. Con ese mix, resulta sencillo de entender el magro desempeño del sector en lo que va del año.
Con el objetivo de analizar la situación del sector fabril más en detalle, se analiza un indicador elaborado a partir de la información oficial, en el que se busca reflejar el movimiento en el nivel de unidades vendidas, a partir de un indicador de ventas a precios constantes. La información se encuentra diferenciada en dos grupos de máquinas: cosechadoras y tractores, y sembradoras e  implementos.
Con los datos del tercer trimestre, para lo que va de 2018 se verifica una caída de 35% en el volumen de ventas de cosechadoras y tractores y de 24% en el caso de sembradoras de implementos. De mantenerse esta performance en el cuarto trimestre (aún no existe información oficial), en el primer grupo las ventas del año se ubicarían 25% por encima de las de 2015; mientras que en el segundo grupo de máquinas la mejora sería de 23%. De esta forma, la floja performance de 2018 no revertiría los dos años favorables que tuvo el sector en 2016-2017.

Maquinaria Agrícola y Agropartes producidas en la Provincia de Córdoba
Contando con el apoyo de la Asociación de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas y Agrocomponentes de Córdoba (AFAMAC) y el Consejo Federal de Inversiones (CFI), el IERAL viene llevando adelante un relevamiento de carácter trimestral en el cual se realizan consultas a firmas líderes radicadas en la provincia de Córdoba con el objetivo de tener una visión complementaria sobre la actividad del sector.
De esta manera, se construyen diversos indicadores para reflejar la situación económica del sector, colocando el foco en variables  claves como el nivel de ventas, utilización de la capacidad instalada y empleo. En estas mediciones se incluye medición del  desempeño de 15 grupos de máquinas agrícolas y agropartes de la provincia de Córdoba, lo que nos permite realizar un análisis alternativo al que realiza el INDEC.
En primer lugar, el Indicador de Ventas de Maquinaria Agrícola y Agrocomponentes de Córdoba (IVEMAC) muestra una caída estimada del 25% para este año, con base en datos de los primeros nueve meses del año. Esto revierte la tendencia observada durante el período 2015-2017, cuando las ventas acumularan un incremento del 56%.
De mantenerse la performance experimentada en los primeros tres trimestres, el 2018 terminaría con un nivel de ventas 17% superior al de 2015, lo que resulta similar a la dinámica observada en las estadísticas nacionales.

Al observar la evolución trimestral del indicador de ventas de las firmas líderes, se pueden evidenciar otros detalles que nos permiten obtener conclusiones adicionales.
En ese sentido, el trimestre con mayor caída interanual de las ventas fue el primero, con un 38%, para luego continuar presentando disminuciones en los trimestres subsiguientes, pero en torno al 20%. De esta manera, se percibe al menos un aminoramiento de la caída, que podría continuar en el último trimestre del año, según indicadores preliminares.
Un segundo indicador que surge del relevamiento es el de Utilización de Capacidad Instalada en firmas líderes de Maquinarias Agrícolas y Agropartes de Córdoba (UCIMAC).
Entre 2015 y 2017, el nivel de utilización se había incrementado en 19 p.p., en línea con lo que ocurrió con las ventas, llegando al nivel de 77%, máximo nivel de ocupación desde 2012 a esta parte.
En el caso del 2018, con los datos disponibles hasta el tercer trimestre, se presenta una disminución de 8 p.p.; presentando un nivel de utilización de capacidad superior al del trienio 2014-2016. Que este guarismo no se reduzca en mayores proporciones permite conjeturar una expectativa de rápida recuperación.

Examinando el indicador en forma trimestral, la utilización de capacidad instalada se incrementó recurrentemente luego del piso verificado en el primer trimestre de 2016, cuando fue de 51%, luego del cambio del contexto y las perspectivas económicas que implicó el cambio de gestión a nivel nacional.
El mayor nivel de utilización se alcanzó en el segundo trimestre de 2017 cuando alcanzó el 79%. Luego, sobrevino una fuerte modificación del contexto económico (especialmente por el desempeño agrícola al comienzo y luego por los problemas macreoconómicos) se hizo notar desde el comienzo de 2018 (en las ventas ya se percibía una retracción en el último trimestre de 2017). No obstante, el nivel de ocupación del tercer trimestre de 2018 se ubica entre los más altos del último lustro, por debajo de la performance de 2017 solamente.

Finalmente, en el relevamiento de firmas líderes de Córdoba también se incluye el indicador de Empleo en firmas líderes de Maquinarias Agrícolas y Agropartes de Córdoba (EMAC). A través de este indicador es posible advertir una mayor estabilidad en materia de empleo, en comparación con lo que ocurre con el nivel de ventas y utilización de capacidad instalada. Esta mayor estabilidad puede explicarse por varios factores, entre ellos el fuerte arraigo local de las firmas del sector y la alta calificación de la plantilla de personal, que desalientan su reducción en el marco de caídas coyunturales en el nivel de actividad.
En este sentido, mientras que las ventas evidenciaron un desplome del casi 50% entre 2011 y 2015, el empleo en el sector solo se contrajo un 13%. Más aún, la recuperación desde el año 2016 llevó a que en el año 2017 se llegaran a niveles de empleo similares de 2011, cuando se dio el máximo nivel de empleo del período relevado.
En el año 2018, de acuerdo con las cifras relevadas hasta el tercer trimestre, se estima un descenso de 2%, luego de fuertes  incrementos en los dos años previos. De estas observaciones se puede concluir que por el momento el sector se encuentra lejos de presentar una fuerte contracción del nivel de empleo. No obstante, las empresas en muchos casos están aplicando en mayor cuantía medidas como reducción de la jornada laboral, suspensiones o vacaciones anticipadas para hacer frente a la coyuntura actual.

Expectativas de la campaña agrícola 2018/2019
Finalmente, a futuro las expectativas favorables en la próxima cosecha hasta el momento son positivas, y le permitirían al sector de maquinaria agrícola y agropartes recuperar parte del terreno perdido durante 2018.
Según fuentes oficiales, se estima un incremento del 5% de la producción de trigo, mientras que conforme a estimaciones preliminares de la Bolsa de Comercio de Rosario se espera un fuerte repunte de la producción de maíz y especialmente la de soja, ambos cultivos muy afectados por la sequía en la pasada campaña.
Este incremento esperado en los principales productos agrícolas en conjunto con precios internacionales próximos a los de la campaña anterior y la importante mejora en la competitividad cambiaria del año pasado debido a la devaluación (compensada parcialmente por la reintroducción de retenciones), generan un marco favorable para el sector agrícola que tiene mayor incidencia en las ventas de máquinas. Las cifras preliminares, en conjunto, permiten prever un repunte en el valor de la producción agropecuaria de los principales cultivos, de modo que se incrementaría el valor bruto producido en US$ y fuertemente en pesos, en ambos casos de forma muy significativa respecto de los años previos.
En periodos recientes, se manifestó una fuerte correlación entre estas mediciones y el número de unidades vendidas de maquinarias, razón por la cual es posible avizorar un repunte de la industria de máquinas agrácolas y agropartes en 2019.
Las estimaciones de producción agrícola consideradas se basan en un escenario base en el cual las condiciones climáticas permanecen estables y podrían modificarse si las lluvias de los últimos días agravan el escenario hídrico. Adicionalmente, hay otros factores a considerar, como las elevadas tasas de interés que se prevé que se mantengan la mayor parte de este año, como también la menor  disponibilidad de financiamiento a tasas de promoción y los riesgos macroeconómicos que aún existen.
Estos factores obligan a considerar estas expectativas de repunte con moderación, sin dejar de ser expectativas favorables luego del magro desempeño de 2018.

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La balanza comercial aun presenta un déficit acumulado anual

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Un informe a cargo de Agustin Shehadi de la Fundación Mediterranea – IERAL muestra que la balanza comercial cambió de signo en octubre, con un superávit de 277 millones de U$S, que contrasta con un déficit mensual de 618 millones en el acumulado del año
• El efecto de la sequía comienza a diluirse: las exportaciones Manufacturas de Origen Agropecuario subieron 5% interanual mientras que las de Productos Primarios, que caían a un ritmo de 25,0% interanual en el tercer trimestre, moderaron el rojo a sólo 2,6%
• Del lado de las importaciones, contrasta la fuerte caída en el rubro Vehículos Automotores (-48,2% interanual) y Bienes de Capital (-36,6%) con el aumento verificado en las compras al exterior de Bienes Intermedios (+11,6%) 
• La balanza comercial energética pasó en octubre a terreno positivo (11 millones de U$S) pese a una marcada desaceleración en las exportaciones, que subieron al 113,4% en el tercer trimestre y lo hicieron un 37,5% el último mes. Esto ocurrió porque las importaciones, que se incrementaron un 41,3% interanual en el tercer trimestre, se contrajeron un 15,2% en octubre
Según datos del Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicados por el INDEC, en octubre las exportaciones retoman el campo positivo respecto al año pasado, reflejando una variación interanual del orden de +1,4%. Este guarismo se ubica 6,2 puntos porcentuales por encima del dato de septiembre (-4,8% a/a), y 2,9pp por encima del tercer trimestre (-1,5% a/a).
Este cambio de tendencia tiene que ver con el hecho que las exportaciones de Bienes Primarios que caían al 25,0% interanual en el tercer trimestre pasaron a hacerlo solo un 2,6% en octubre. Por su parte, las importaciones que habían caído un 21,2% interanual en septiembre pasaron a hacerlo un 18,2% en octubre, una desaceleración explicada por el cambio de signo en el rubro Bienes Intermedios: de una caída de 0,3% en septiembre, las importaciones de este segmento subieron 11,6% en octubre.

Por la convergencia de estos factores, octubre termino siendo el segundo mes del año con superávit en la balanza comercial. El saldo positivo de 277 millones de U$S compara con un déficit promedio de 618 millones de U$S por mes para el periodo enero-octubre

Comercio sin combustible
En octubre, las ventas al exterior (sin combustibles) cayeron 0,6% interanual, recortando en 9,3 puntos porcentuales el descenso de septiembre (-9,9%). Este fenómeno se explica por el aumento de las exportaciones de Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA), de 5,0% respecto a igual periodo de 2017, y también por el hecho que las exportaciones de Productos Primarios registraron una variación interanual de -2,6%, que compara con el -25,0% del tercer trimestre

En tanto, las importaciones (sin combustibles) acentuaron en octubre la caída del tercer trimestre, desde un -16,3% al -18,4% del último dato. El ranking de contracción de importaciones de octubre fue liderado por el rubro Vehículos Automotores (-48,2% interanual), seguido por Bienes de Capital (-36,6%), Piezas y accesorios de bienes de capital (-27,2%) y Bienes de Consumo (-16,2%).

Balanza comercial energética
En octubre, la balanza energética retorna, con 11 millones de U$S, a un simbólico terreno positivo, que compara con el rojo de US$ 163 millones de igual mes de 2017. En los últimos doce meses, el saldo energético se ubicó en torno de los –US$ 2,84 mil millones, que compara con un máximo de –US$ 6,56 mil millones registrados a principios de 2015.
Si bien en octubre el aumento de las exportaciones de combustibles y energía (37,5%) mostró una marcada desaceleración respecto del tercer trimestre (113,4%), esto fue compensado por el hecho que las importaciones, que subían al 41,3% en el tercer trimestre, pasaron a caer 15,2% en el ultimo dato.

 

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Determinantes de corto y mediano plazo del precio del dólar: ¿cómo operan en el presente y qué podemos esperar?

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En el informe semanal de coyuntura de la Fundación Mediterranea / IERAL, Gustavo Reyes hace un análisis del tipo de cambio del dólar y las expectativas a corto y mediano plazo
Luego de un octubre calmo, en noviembre el tipo de cambio volvió a registrar turbulencias. El mercado mostró sensibilidad al recorte marcado del diferencial de rendimiento esperado entre inversiones en pesos y en moneda extranjera. En el corto plazo, la evolución del precio del dólar estará condicionada no sólo por la política del BCRA vinculada con las tasas que pagan las Leliq, sino también por lo que suceda con las expectativas de devaluación, las primas de riesgo (de emergentes y del plus que paga la Argentina) y con las tasas de Estados Unidos 
Se necesita que las expectativas de depreciación del peso se moderen en forma significativa para que la trayectoria descendente de las tasas que pagan las Leliq no altere la relativa calma del mercado cambiario. En la medida en que eso no ocurra en la magnitud esperada, el Central se enfrentará a una disyuntiva entre el objetivo de bajar las tasas de interés locales y mantener la estabilidad del precio del dólar 
En el mediano y largo plazo, los determinantes del tipo de cambio están más relacionados con la llamada “Paridad de Poder de Compra”. En este sentido, la referencia del Big Mac sigue siendo extremadamente útil. Considerando la diferencia de precios en dólares de la hamburguesa y corrigiendo por la brecha de productividad entre la Argentina y Estados Unidos, se tiene que el actual tipo de cambio se encuentra algo por encima de la paridad de equilibrio, estimada en torno a 36 pesos por dólar. En ausencia de nuevos shocks externos, esto implica que, en el mediano plazo, la cotización de la divisa podría evolucionar levemente por debajo de  la inflación.  Obviamente, tasas de interés internacionales superiores a las esperadas, mayor riesgo país y/o deterioro en los términos de intercambio, podrían alterar aquella trayectoria
Después de las fuertes turbulencias entre los meses de abril y septiembre, el nuevo plan monetario había calmado la cotización del dólar durante el mes de octubre. La menor demanda por atesoramiento y por turismo junto con una mejora en la Balanza Comercial y los nuevos desembolsos del FMI, permitieron que el Banco Central recompusiera sus reservas y que retorne la calma en el mercado cambiario. Sin embargo, los últimos días de noviembre, las tensiones del mercado cambiario aparecieron nuevamente y el precio de la divisa volvió a aumentar fuertemente producto de un nuevo exceso de demanda.

La presente editorial analiza tanto las fuerzas de corto plazo que están originando las nuevas tensiones en el mercado cambiario como así también la posible evolución para el mediano plazo del precio de la divisa. Para ello guiará el análisis en base a dos teorías cambiarias muy conocidas en el mundo académico como son las del Enfoque de Activos (para el corto plazo) y el de la Paridad del Poder de Compra (para el mediano plazo).
Una teoría simple para entender los principales determinantes del dólar en el corto plazo
De acuerdo a la teoría más convencional para el análisis del tipo de cambio en el corto plazo (Enfoque de Activos 1), el precio del dólar depende del diferencial de rendimiento de invertir en pesos o en moneda extranjera. Cuando el rendimiento esperado de la inversión en pesos es superior a la inversión esperada en dólares, el tipo de cambio debería caer y viceversa.
El rendimiento esperado de una inversión en pesos está determinado en gran medida por la tasa de interés de las letras de Liquidez del Banco Central (Leliq) (bajó casi 10 puntos en los últimos 30 días hábiles: de 73.5% al 61%). Por otro lado, asumiendo que los  dólares se convierten en pesos para invertirlos dentro del país, la remuneración mínima que exigen estos activos debe incluir al rendimiento que tendrían los mismos en algún país libre de riesgo financiero (Bonos del Tesoro de Estados Unidos) más la compensación por el riesgo de invertir en Argentina (riesgo de países emergente más sobre tasa por invertir en nuestro
país) más las expectativas de devaluación del peso.
En los siguientes gráficos puede observarse la dinámica, desde el inicio del plan, que tuvieron los rendimientos de ambos activos y la evolución del precio del dólar en dicho período.

De los gráficos anteriores se desprenden tres hechos muy significativos:
• Para frenar la escalada del tipo de cambio, en los primeros días del plan, el BCRA subió fuertemente la tasa de interés de las Leliq y la colocó por encima del rendimiento esperado de los activos en moneda extranjera.
• La caída de casi 10 puntos porcentuales en las expectativas de depreciación anual del peso le permitió al Banco Central reducir la tasa de interés de las Leliq (Tasa de Política Monetaria) en un nivel similar sin grandes tensiones en el mercado cambiario.
• Mientras la brecha de los dos rendimientos se mantuvo alta a favor de las inversiones en pesos, el tipo de cambio descendió pero cuando la misma fue desapareciendo, el precio del dólar comenzó a repuntar nuevamente (últimos días de noviembre).
De esta forma, la evolución para el corto plazo del precio del dólar está condicionado no solamente a lo que haga el BCRA con las tasas de las Leliq sino también a lo que suceda con las expectativas de devaluación, las primas de riesgo (emergente y la sobre tasa de
Argentina) y las tasas de largo plazo en Estados Unidos.
Dada la magnitud de los distintos componentes del rendimiento esperado de las inversiones en moneda extranjera, solamente caídas significativas en las expectativas de depreciación permitirá reducciones sustanciales en la tasa de interés en pesos con relativa calma en el mercado cambiario. Alternativamente, en caso que no se produzcan caídas sustanciales en las expectativas de depreciación, el BCRA continuará con la actual disyuntiva entre continuar bajando la tasa de interés o mantener la tranquilidad de corto plazo en el mercado cambiario.
Una teoría para entender los determinantes del dólar en el mediano plazo 
Después del fuerte aumento del tipo de cambio en los últimos meses, la inflación se aceleró notablemente. Específicamente la dinámica de la inflación núcleo (excluye fenómenos estacionales y ajustes tarifarios) pasó de niveles cercanos al 2% – 3% mensual a superar el 7% en el mes de septiembre. Luego, la tranquilidad del mercado cambiario y el proceso recesivo de la economía permitieron desacelerar un poco el avance de los precios en octubre.
Esta tendencia podría continuar en en noviembre ya que se espera una tasa de inflación nuevamente entre el 2.5% y el 3%.

Luego del fuerte aumento en el precio del dólar y la consecuente reacción en los precios de los bienes: ¿cómo quedó el dólar: caro o barato? Tomando como base el mes de Agosto de 2017, resulta muy claro observar que el avance del dólar ha sido bastante más fuerte que la evolución de los precios. En términos históricos, el tipo de cambio real actual se encuentra levemente por encima del promedio 1980 – 2018.

El anterior análisis resulta útil desde el punto de vista histórico pero no arroja ninguna ayuda para determinar si el precio del dólar es alto o bajo respecto de su valor teórico de equilibrio para el mediano plazo.
Si bien hay muchas formas de medir el valor de equilibrio de mediano plazo de la divisa, una metodología muy útil y común es la de analizar cómo están los precios en dólares en Argentina respecto de otros países del mundo. A continuación vamos analizar para  diferentes bienes cómo están estos precios relativos para luego poder estimar la dinámica que debería tener el tipo de cambio en el mediano plazo.
¿Están caros o baratos los precios en dólares de Argentina? 
La comparación de precios de bienes y servicios entre países no es sencilla ya que debe realizarse entre productos completamente homogéneos y obviamente lo que se compare, debe estar valuado en la misma moneda. Por esta última razón, el valor del dólar siempre resulta muy importante a la hora de determinar si Argentina está cara o barata con respecto a otros países.
La comparación de precios entre productos totalmente homogéneos es posible de ser  realizada con artículos o servicios de empresas internacionales que produzcan exactamente el mismo bien o servicio en distintas partes del mundo. Lamentablemente, esto requiere excluir de la muestra a muchos servicios y productos que también son muy importantes a la hora de considerar el costo de vida en una economía pero que en la práctica resultan muy difícil de ser comparados por sus diferencias de calidad (educación, salud,  transporte, entretenimiento, etc.).
Teniendo en cuenta las anteriores restricciones, a continuación se comparan cerca de 50 precios de bienes y servicios producidos por reconocidas marcas y/o cadenas internacionales que son exactamente iguales en todo el mundo. Las economías donde se relevaron  las muestras son tres: Mendoza (Argentina), Londres (Reino Unido) y París (Francia).
Como puede observarse en los siguientes gráficos, los precios en Argentina relevados durante el presente mes de noviembre, resultan en general más bajos que en Francia e Inglaterra

En términos de promedio, los precios de la economía de nuestro país se encuentran bastante más baratos que en Agosto del 2017 pero muy parecidos a los del mes de Julio de este año cuando el precio del dólar tuvo el primer salto.

Precios internos en dólares y valor del Tipo de Cambio
A través de los precios de las economías, la teoría de la “Paridad de Poder de Compra”2 permite calcular el valor de mediano plazo para el tipo de cambio. Esta teoría ha sido ampliamente difundida por el semanario británico The Economist a través de su indicador de tipo de cambio “Big Mac”3 .
La idea implícita de la teoría de la “Paridad del Poder de Compra” es que en el mediano plazo, las canastas de bienes en el mundo deberían tener valores similares y los tipos de cambio son los encargados de ajustar dichas diferencias. Para calcular los desvíos del tipo de cambio respecto de sus valores de mediano plazo, una de las claves es utilizar una canasta de bienes muy similar entre los diferentes países. The Economist utiliza una canasta que es totalmente homogénea entre los diferentes países como es el sándwich “Big Mac”.
De esta forma, y de acuerdo a la teoría de la Paridad del Poder de Compra, cuando los precios internos en dólares de estos sándwiches son mayores que en Estados Unidos (país de referencia), el tipo de cambio se encontraría demasiado bajo y por lo tanto, debería subir en el mediano plazo y viceversa.
Uno de los problemas generales que tiene la aplicación de esta teoría4 es que la misma no tiene en cuenta las diferencias de productividad entre los distintos países. La mayor productividad en los países más ricos, les permite pagar mejores salarios a sus empleados sin perder competitividad aún con precios más elevados.
Como consecuencia de esto, los precios al consumidor en la mayoría de estos países son sistemáticamente más altos que en los países más pobres. Esta relación de precios más altos en países con mayor PBI per cápita (productividad) también es válida para los precios del “Big Mac” como puede observarse en el siguiente gráfico:

Un segundo problema del indicador de tipo de cambio “Big Mac”, pero que es exclusivo de Argentina, está dado por una antigua regulación que estableció el gobierno anterior por la cual le fijaba a McDonald´s el precio de este sándwich 5 . Esta regulación claramente distorsionó, para el caso de nuestro país, el indicador relevado por The Economist. Por este motivo, diversos analistas comenzaron a utilizar sólo para Argentina otro sándwich de la cadena internacional que tenía prácticamente el mismo precio del “Big Mac” en la mayoría de los países relevados por The Economist como es el sándwich “Cuarto de Libra con Queso”.
Con la llegada del nuevo gobierno, la regulación del precio del “Big Mac” fue removida. No obstante, por razones probablemente de índole comercial, la cadena internacional de comidas rápidas en Argentina si bien comenzó a ajustar el precio del “Big Mac”, esta corrección no habría concluido dado que, a diferencia del resto de los países, en Argentina el precio de este sándwich aún continúa bastante por debajo del “Cuarto de Libra con Queso”.

Por estos motivos, al realizar las cuentas para calcular el valor del tipo de cambio de mediano plazo mediante la teoría de la Paridad Poder de Compra, además de tener que ajustarlos por el PBI per cápita, en el caso de nuestro país, también debería tenerse en cuenta el precio del “Cuarto de Libra con Queso” en vez del precio del “Big Mac”.
El Tipo de Cambio de mediano plazo
Teniendo en cuenta el precio actual del “Cuarto de Libra” tanto en Argentina como en Estados Unidos y que el ajuste por productividad requiere que los precios en Argentina sean un 37% más baratos que en Estados Unidos6 , el actual valor de mediano plazo para el dólar estaría un poco más bajo que su actual cotización (cercano a los 36 $/u$s).
De esta forma, la teoría de la Paridad de Compra corregida por productividad predeciría que el actual valor del dólar estaría levemente por encima de su valor de equilibrio de mediano plazo. La implicancia práctica para una economía inflacionaria como la de Argentina es que, de no existir shocks importantes7 , la evolución futura del precio de la divisa debería ser levemente inferior a la evolución de la inflación.
En el caso que efectivamente la economía sí experimente algún tipo de shock, la dinámica de mediano plazo del tipo de cambio podría alterarse dependiendo del signo y de la magnitud del mismo. Shocks externos negativos (subas en las tasas de interés internacionales, menores precios de exportaciones, mayor riesgo de países emergentes, etc.) impulsarían una dinámica del tipo de cambio mayor a la de la inflación y viceversa.

1 Krugman y Ostfeld (2012), “Economía Internacional”, capítulo 14, Pearson Educación., Madrid.
2   Para más detalles ver: https://en.wikipedia.org/wiki/Purchasing_power_parity
3 “The Big Mac Index”, http://www.economist.com/content/big‐mac‐index
4 Ver efecto Balassa ‐ Samuelson https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_Balassa‐Samuelson
5 “Los pedidos de Moreno ya tienen impacto sobre el Big Mac”, http://www.lanacion.com.ar/1367486‐los‐ pedidos‐de‐moreno‐ya‐tienen‐impacto‐en‐el‐big‐mac      “The Big Mac Index”, https://en.wikipedia.org/wiki/Big_Mac_Index
6 Ver https://www.economist.com/news/2018/07/11/the‐big‐mac‐index
7 Shocks Externos, cambios importantes en la productividad y/o cambios muy fuertes de la política fiscal o monetaria.
 
 

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Proyectan impacto de los impuestos sobre la renta agrícola para el ciclo 2018/19

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Un informe elaborado por el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, estimó cuál será la presión tributaria legal que soportará la renta agrícola en el ciclo 2018/2019, así como también analizó la evolución de los mismos durante las últimas 16 campañas.
El trabajo desarrollado por el IERAL estima la presión tributaria legal que soportará la renta agrícola en el ciclo 2018/2019, bajo un determinado set de precios relativos para las variables relevantes (granos, insumos, tipo de cambio, etc.). Además, para darle perspectiva al análisis, se repite el ejercicio para las últimas 16 campañas, es decir, se estima la presión tributaria legal que efectivamente afrontaron dos establecimientos que se utilizan como referencia en el trabajo.
Se incluyen en el análisis los principales impuestos provinciales y nacionales; en el caso de los impuestos de Córdoba: el Impuesto Inmobiliario Rural, Impuesto a los Ingresos Brutos (Córdoba y Santa Fe vía Convenio Multilateral), Impuesto de Sellos; en el caso del gobierno federal, Derechos de Exportación, Impuesto a las Ganancias, Impuesto a los Débitos y Créditos Bancarios e Impuesto a los Bienes Personales.
La carga tributaria se mide en términos de: a) el valor de la producción a precios de exportación (precios FOB, puertos Rosario); b) la renta neta de la hectárea agrícola, que sería la retribución efectiva (ingresos descontados todos los gastos) que logra quien asigna hectáreas propias a la actividad y corre además los riesgos productivos y de mercado asociados al desarrollo de la misma, en un mundo sin impuestos.

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El segundo programa con el FMI en menos de 3 meses; ¿qué podemos esperar de ahora en más?

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La Fundación Mediterranea analizó el segundo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El análisis de Gustavo Reyes muestra como este nuevo programa impactará en la situación Argentina.
El primer acuerdo con el FMI asumía dos supuestos relevantes que no se cumplieron. Por un lado, se creía que, por el monto del préstamo (50 mil millones de dólares), se restablecería la confianza en los mercados y que el gobierno podría comenzar a refinanciar vencimientos de deuda (roll over). Por otro lado, también se esperaba anclar las expectativas de inflación, en función de las nuevas metas fiscales y el rescate de Lebacs
El programa de setiembre, además de cubrir las necesidades de financiamiento del gobierno nacional hasta fin de 2019, sustituye el régimen de Metas de Inflación por un régimen de Metas Monetarias. Se congela la base monetaria entre octubre de 2018 y junio de 2019 y se establecen zonas de intervención cambiaria por debajo y por encima de la paridad de 34 y 44 pesos por dólar (inicialmente). Se mantiene el desarme del stock de Lebacs hacia fin de año, que se reemplazan por Leliq, letras que sólo pueden ser adquiridas por entidades financieras, utilizables como encaje bancario
El programa de setiembre, además de cubrir las necesidades de financiamiento del gobierno nacional hasta fin de 2019, sustituye el régimen de Metas de Inflación por un régimen de Metas Monetarias. Se congela la base monetaria entre octubre de 2018 y junio de 2019 y se establecen zonas de intervención cambiaria por debajo y por encima de la paridad de 34 y 44 pesos por dólar (inicialmente). Se mantiene el desarme del stock de Lebacs hacia fin de año, que se reemplazan por Leliq, letras que sólo pueden ser adquiridas por entidades financieras, utilizables como encaje bancario
Desde mediados de abril nuestro país se encuentra sumergido en una fuerte crisis cambiaria que, además de aumentar fuertemente el tipo de cambio, ha acelerado la inflación y profundizado el proceso recesivo. En el medio, la crisis generó la renuncia de dos presidentes del Banco Central e hizo fracasar el primer programa de ayuda financiera del Fondo Monetario (FMI) a menos de tres meses de haberse firmado. En los últimos días, las autoridades económicas de Argentina suscribieron un nuevo programa con la entidad crediticia solicitando recursos adicionales a cambio de mayores esfuerzos tanto fiscales como monetarios para sortear la crisis.
La presente editorial explica rápidamente las principales razones que llevaron a que la economía cambiara tanto en el último año, las causas por las cuales el programa de junio con el FMI no tuvo éxito como así también los principales pilares del nuevo acuerdo con el organismo crediticio, las posibilidades de éxito y sus riesgos implícitos.
Los problemas previos a la crisis
Si bien la crisis se desata a mediados de abril de este año, la economía de Argentina a fines del 2017 presentaba varios problemas, todos muy importantes:
• Alto déficit fiscal (6.4% del PBI) y necesidades de financieras determinadas por los vencimientos de deuda y por el financiamiento de casi el 80% del déficit fiscal.
• Elevada tasa de inflación. Si bien la misma había caído a niveles cercanos al 22% anual hacia fines de 2017, se encontraba muy por encima a la meta inflacionaria que tenía el BCRA (17%). Esta inflación era producto, por un lado de la emisión monetaria destinada a financiar parte del déficit fiscal (20%) y por otro lado, por el fuerte ajuste de precios relativos de las tarifas de los servicios públicos que se estaba realizando para reducir el monto de los subsidios económicos.
• Importante stock de la deuda remunerada del Banco Central. La deuda en Lebacs había crecido fuertemente en los últimos  meses como consecuencia del intento de retirar pesos del mercado para reducir la tasa de inflación que se encontraba muy por encima de las metas inflacionarias. Este hecho junto con la fuerte concentración de las mismas a muy corto plazo (casi el 50% vencía a 30 días), llevó al BCRA a convalidar elevadas tasas de interés reales2 (netas de la inflación esperada).
• Fuerte caída del Tipo de Cambio Real: este precio relativo había caído un 8% en el último año y un 21% respecto del valor del dólar a la salida del cepo cambiario a inicios del 2016.
Con la realidad actual del mercado cambiario en Argentina y ante los problemas citados, puede parecer extraño que el dólar haya estado perdiendo poder adquisitivo en dicho período. La explicación de este retraso del dólar se encuentra básicamente en el fuerte aumento que tuvo la oferta de dólares financieros (préstamos y operaciones de portafolio) después de la salida del default y del cepo cambiario.

Diciembre 2017 – Abril 2018: La Tormenta Perfecta:
El fuerte flujo de dólares financieros que entró a la economía de Argentina durante 2016 y 2017 se frenó abruptamente en los primeros meses de 2018. Algunos de los hechos que cambiaron este escenario tuvieron origen externo, pero otros fueron originados dentro del país. Todos ellos contribuyeron a que la oferta de dólares colapsara. Los principales hechos que desencadenaron este repentino cambio de escenario fueron los siguientes:
• Últimos meses del 2017: fruto del ajuste tarifario, en Argentina se había acelerado la tasa de inflación alejándola aún más de la meta del BCRA.
• Diciembre 2017: fuerte controversia entre la Jefatura de Gabinete y las autoridades del BCRA. Esta pelea termina traduciéndose en el primer cambio en las metas de inflación y en una posterior relajación de la política monetaria al principio de 2018 en momentos donde la tasa de inflación aún seguía muy por encima de las metas inflacionarias.
• Enero 2018: mientras el BCRA, presionado por las tensiones políticas, reducía su tasa de política monetaria, en Estados Unidos comienza a subir la tasa de interés del bono a 10 años. El escenario externo comenzaba a oscurecerse para los países emergentes (hasta ese entonces había resultado bastante favorable).
• Abril 2018:
 Sube nuevamente la tasa de interés del bono a 10 años en Estados Unidos.
 Tanto la oposición como parte del propio oficialismo comenzó a cuestionar seriamente los ajustes tarifarios debilitando políticamente al gobierno en un accionar clave para reducir el desequilibrio fiscal.
 Comienza a regir el impuesto a tenedores extranjeros de Lebacs.
La conjunción de todos estos hechos hizo que la prima de riesgo de Argentina subiera fuertemente y contribuyó a que la oferta de dólares colapsara entre los meses de abril y mayo del 2018. En junio, la oferta de dólares sube debido al préstamo del FMI, pero los meses siguientes, se mantiene en niveles prácticamente nulos. El combo del colapso de la oferta de dólares con una demanda con un pequeño aumento afectó fuertemente al tipo de cambio que subió un poco más del 100% en solamente 5 meses a pesar del fuerte aumento en las tasa de interés 3 y del importante drenaje que tuvieron las reservas del BCRA

¿Por qué falló el programa del FMI de junio del 2018? La abrupta caída de la oferta de dólares en Argentina trajo consigo el temor que el gobierno tuviera dificultades para cumplir sus obligaciones financieras ya que las mismas eran satisfechas básicamente mediante emisiones de deuda en los mercados externos y éstos claramente habían dejado de financiar al gobierno.
En este escenario el gobierno decide acudir a un programa con el FMI en el mes de junio y éste le facilita un mega crédito de U$S 50 mil millones tendiente a despejar los rumores de default. A cambio de esto, el gobierno argentino se compromete a acelerar el ajuste fiscal, a no emitir más pesos para financiar el déficit del gobierno, a eliminar en tres años el stock de Lebacs canjeándolos por emisiones de deuda del propio gobierno. En este marco, el programa cambia nuevamente las metas de inflación para los años 2018 – 2021.
El programa con el FMI de junio asumía dos supuestos muy importantes que la realidad terminó demostrando que no se  cumplieron. Por un lado, se asumía que el financiamiento del FMI junto con el ajuste fiscal y los cambios en la política monetaria
iban a permitir restablecer la confianza de los mercados y de esta forma el gobierno iba a poder volver a financiar, en los mercados de capitales, los vencimientos de deuda (roll over) no alcanzados por los fondos de la asistencia financiera del FMI. Por otro lado, también se esperaba que el ajuste fiscal junto con el canje de las Lebacs y la prohibición de emisión para financiar al gobierno iban a permitir anclar las expectativas mediante nuevas metas inflacionarias. En los meses subsiguientes al acuerdo con el FMI, nada de lo esperado sucedió.
Dado que los desembolsos previstos en el programa con el FMI no cubrían la totalidad de las necesidades financieras del 2019, el peligro de default siguió vigente y esto le impidió al gobierno volver a los mercados crediticios. Como consecuencia de esto, buena parte del desarme del stock de Lebacs tuvo que realizarse mediante la emisión de pesos que fueron esterilizados mediante el aumento en los encajes bancarios y nuevas ventas de reservas por parte de la autoridad monetaria. No obstante, como esta esterilización no fue total, el remanente terminó alimentando nuevamente al precio del dólar junto con el renovado temor al default. El precio de la divisa americana aumentó un 37% entre junio y setiembre y volvió a acelerar la inflación. La credibilidad de las nuevas metas inflacionarias se evaporó rápidamente dejando a los precios sin ningún ancla nominal que los contuviera.

El programa de Setiembre de 2018
El rápido fracaso del programa de junio dejó a la economía sumamente vulnerable y el gobierno tuvo que acudir nuevamente en setiembre al FMI para reacomodar el programa de junio e intentar estabilizar la economía. De esta forma, en los últimos días de setiembre, el nuevo programa fue anunciado y contempló un aumento del financiamiento total (u$s 7.1 mil millones) y un adelantamiento de los fondos para el 2019 de aquellos previstos originalmente para el 2020.
El nuevo programa se diseñó con medidas específicas y contundentes para atacar las tres causas de inestabilidad de la economía:
• Para despejar definitivamente el peligro de default en 2019, el nuevo programa ahora prevé fondos para cubrir la totalidad de las necesidades financieras de dicho año. Por otro lado, para mejorar la solvencia del gobierno, se acelera nuevamente el ajuste fiscal y se fija una meta de superávit primario nulo para 2019 y del 1% para el 2020.
• Respecto de la carencia de un ancla nominal para el nivel de precios y de las expectativas de inflación, el nuevo programa sustituye el régimen de Metas de Inflación por otro de Metas Monetarias. El agregado monetario elegido es la Base Monetaria (BM) y se establece como meta entre octubre de 2018 y junio de 2019 un crecimiento de la BM del 0% mensual. De esta forma, el cambio de régimen monetario implica que el BCRA deja de fijar la tasa de interés de política monetaria para congelar la BM en los próximos 9 meses.
• A efectos de ayudar a la meta monetaria para contener las expectativas de devaluación, establece zonas de posible intervención cambiaria con las siguientes características:
 Una zona donde el precio del dólar baje de $/U$S 34: el BCRA podría salir a comprar dólares5
 Otra zona cuando el precio supere los $/ U$S 44: el BCRA podría salir a vender U$S.
 Las zonas de intervención son flexibles dado que se ajustarán diariamente a un ritmo mensual del 3% entre octubre y diciembre de 2018 y no obligan a la autoridad monetaria a mantener el precio del dólar en un determinado nivel, sino que simplemente facultan a la misma a intervenir en el mercado cambiario.
• Por último, el Banco Central desarmaría el stock total de Lebacs a fines del 2018. Se reemplazarán por Leliqs, otras letras ya existentes del BCRA. A diferencia de las Lebacs, las Leliqs solamente pueden ser adquiridas por las entidades financieras y las mismas pueden ser utilizadas como parte del encaje bancario.

¿Hay antecedentes de emisión 0 de Base Monetaria?
La novedad cualitativa más importante del nuevo programa es el compromiso del BCRA de congelar la BM por 9 meses. En una economía donde la tasa de inflación va continuar elevada al menos por algunos meses debido a la inercia inflacionaria como consecuencia de la reciente devaluación y de los diferentes ajustes tarifarios, el congelamiento de la BM implica que el poder adquisitivo del dinero va a seguir contrayéndose fuertemente por algún tiempo.
La historia monetaria de nuestro país, dado los enormes problemas de inflación que arrastra desde hace varias décadas, es muy rica en antecedentes de diferentes políticas de estabilización y programas monetarios. En la segunda mitad del siglo pasado se pueden encontrar numerosos ejemplos donde los controles monetarios han tenido éxito en reducir la inflación y los relajamientos en la expansión de BM terminaron acelerando la tasa de inflación.

Como puede observarse en los anteriores gráficos, hay numerosos casos donde se redujo fuertemente la emisión de Base Monetaria y la inflación terminó desacelerándose (y viceversa). No obstante, ninguno de estos casos registra períodos importantes con emisión cero de Base Monetaria.
El único antecedente con emisión cero de Base Monetaria prolongado se produjo en el siglo XIX bajo la presidencia de Luis Sáenz Peña durante la segunda mitad de la década de 1890 luego de la crisis de Baring Brothers 6 . Como puede observarse en
dicho gráfico, la Base Monetaria se mantuvo prácticamente congelada durante casi 5 años y terminó reduciendo el tipo de cambio y generando un proceso deflacionario en la economía.

Los objetivos del nuevo programa
El objetivo del nuevo programa es, por un lado, despejar totalmente los temores de default de corto plazo y por otro lado,  restablecer la confianza y normalizar el funcionamiento de la economía.
Como se explicó anteriormente, el temor de default de corto plazo es atacado mediante los nuevos fondos prometidos para el 2019. El resto de las medidas apuntan a restablecer la confianza. El plan asume implícitamente que para restablecer la confianza el programa debe reducir fuertemente la tasa de inflación en forma permanente. En la práctica, esto solamente es posible de lograr a través de un plan que sea creíble de ser realizado y tenga consistencia entre las medidas y los objetivos propuestos.
La consistencia del plan está determinada por los siguientes puntos:
• Como muestra la propia historia de nuestro país, una fuerte desaceleración en la emisión de Base Monetaria en el mediano plazo es totalmente consistente con una fuerte baja del proceso inflacionario.
• La desaceleración en la emisión monetaria prevista en el programa se plasma en la meta de emisión 0 para la Base Monetaria durante los próximos 9 meses. Esta condición solamente puede efectivizarse si se eliminan todos los factores de expansión monetaria. El plan prevé la eliminación de los mismos mediante las siguientes medidas:
 Los recursos prometidos por el FMI para el resto de 2018 y 2019 junto con las metas fiscales para dichos años permite que el gobierno prescinda totalmente del financiamiento monetario del déficit fiscal.
 El desarme de las Lebacs financiado por Leliqs también permite eliminar un importante factor que resultó expansivo en los últimos meses.
De esta forma, el plan espera no solamente despejar las dudas del default en el corto plazo sino también reducir considerablemente y en forma estable la inflación en el mediano plazo y con ello restablecer la confianza y permitir que la economía vuelva a funcionar adecuadamente.
Los riesgos del nuevo programa 
Entre los diferentes tipos de anclas nominales para los precios y las expectativas inflacionarias, el estricto control monetario (emisión 0 de BM) no es fácilmente percibido por la gente. Por lo tanto, el efecto del ancla sobre las expectativas inflacionarias no es esperable que resulte inmediato. El canal de transmisión de esta ancla nominal para reducir la inflación se produce a través de la contracción de la liquidez de la economía, las altas tasas de interés y el proceso recesivo.
El nivel de actividad económica en Argentina comenzó a caer en el II trimestre de este año como consecuencia del mal año que tuvo la cosecha del campo. Luego, la crisis cambiaria desatada entre abril y mayo profundizó este proceso. El nuevo esquema de política monetaria de emisión 0 de BM consolida la recesión en el corto plazo y es el canal por el cual se espera que los elevados índices inflacionarios actuales comiencen a ceder. Cuando la inflación comience a ceder, también lo harán las expectativas inflacionarias y las tasas de interés permitiendo que el proceso recesivo comience a desactivarse. La duración e intensidad de la recesión es sin dudas uno de los riesgos del actual esquema. Mientras más creíble sean las señales políticas del apoyo al programa y más rápido se desactiven tanto las expectativas inflacionarias como de devaluación, más rápido podrán bajar las tasas de interés y con ellas se reducirá la intensidad y duración del proceso recesivo.
Además de profundizar el proceso recesivo, el nuevo esquema monetario de emisión 0 de BM presenta otros dos problemas que deben ser monitoreados con gran atención. Por un lado, como el canje de Lebacs implica generalizar los encajes remunerados en base a las Leliqs, en la medida que la BM se mantenga congelada, esta deuda deberá ser siempre renovada tanto en su capital como en sus intereses. Por otro lado, la restricción de emisión 0 de BM implica una limitante importante al rol de prestamista de última instancia del BCRA para el sistema financiero. De esta forma, la dinámica de los depósitos en los bancos es otra de las variables a monitorear en este proceso.
Conclusiones 
La economía de Argentina quedó sumamente vulnerable después de 5 meses de corrida cambiaria: el dólar, la inflación y la prima de Riesgo País subieron fuertemente, el BCRA perdió muchas reservas y la recesión se profundizó. El nuevo programa con el FMI pretende eliminar el riesgo de default de corto plazo y recuperar la confianza a través de una fuerte reducción de la tasa de inflación en el mediano plazo. Para eliminar el peligro de default de corto plazo, el FMI provee los fondos necesarios para cubrir la totalidad de las necesidades financieras hasta el 2020. Para reducir en forma estable y consistente la tasa de inflación: se elimina tanto el déficit primario en 2019 como los principales factores de emisión de Base Monetaria y se congela este agregado monetario para los próximos 9 meses. Este duro ajuste de la política fiscal y monetaria seguramente profundizarán el proceso recesivo durante los próximos meses, pero de consolidarse los mismos permitirían quebrar dos de los grandes problemas económicos históricos de nuestro país: el desequilibrio de las cuentas públicas y la elevada inflación.
 

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