GLIFOSATO

La discusión no pasa por glifosato si o glifosato no. Pasa por si queremos un suelo vivo o un suelo muerto

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Haciendo un poco de historia y, hablando de agrotóxicos, la provincia de Misiones sancionó en 1992, la primer Ley de agrotóxicos XVI Nº 31 (Antes Ley 2980), que entre otras cosas en su Art. 10 versa: “Prohíbese el registro y uso de agrotóxicos, sus componentes y afines: a) para los cuales no se disponga de métodos para la desactivación de sus componentes, de modo de impedir que sus efectos residuales provoquen riesgos al medio ambiente y a la salud pública; b) para los cuales no haya antídoto o tratamiento eficaz; c) que revelen características teratogénicas, carcinogénicas o mutagénicas de acuerdo con los resultados actualizados de experiencias de la comunidad científica; d) que provoque disturbios hormonales, daños al aparto reproductor, de acuerdo con procedimientos y experiencias actualizadas en la comunidad científica; e) cuando revelen ser, para el hombre, más peligrosos que lo demostrado por ensayos de laboratorios con animales, siguiendo criterios y técnicas científicas actualizadas; f) cuando su uso no esté permitido en el país que los haya desarrollado, elaborado o fabricado; g) con fórmulas secretas o componentes indefinidos, y de dispositivos cuyas características técnicas o de funcionamiento no se declaren. 

En el 2019 se sanciona la Ley XVI Nº 124, que en su Art. 1 versa: “Prohíbese el uso del glifosato, sus componentes y afines, en los ejidos urbanos del territorio provincial; comunidades de pueblos originarios; establecimientos educativos y sanitarios cualquiera sea su denominación o rango; Reservas Naturales de cualquier tipo y denominación ya sean nacionales, provinciales, municipales o privadas; centros turísticos; cursos de agua dulce que proveen para consumo humano o su utilización para la producción agrícola ganadera” y establece un plazo de dos años para su cumplimiento donde “Dicho plazo se establece con el fin de iniciar un cambio cultural de los sistemas productivos actuales hacia métodos más amigables con el medio ambiente”

En el 2023 se sanciona una Ley de bioinsumos donde en su Art, 7 establece la prohibición del glifosato en toda la provincia. En el 2024 el gobernador de la provincia de Misiones, Pasalacqua, dicta un decreto que extiende el cumplimiento de la prohibición del glifosato por cinco años.

Estas normas nunca se cumplieron,… o su “cumplimiento” se postergó para el futuro. Ninguna de las leyes aprobadas por la Honorable Cámara de Diputados de Misiones en lo que respecta al tema de agrotóxicos se cumplió. Las autoridades de aplicación son el Ministerio de la Producción y el Ministerio de Ecología. ¿Qué pasa con éstos ministerios que no cumplen con la función delegada? ¿Porqué el gobierno de Misiones no cumple las leyes? Por otro lado,… ¿Porqué la HCD no dice nada del incumplimiento de las normas que ella dicta? ¿Valen más los negociados empresariales que la salud de la gente o de los ecosistemas?

No existe la voluntad política de hacer cumplir las leyes que el mismo gobierno -demagógicamente- sanciona, con respecto al tema agrotoxicos.

Entonces, la discusión ya no pasa por glifosato si o glifosato no, la discusión pasa por si queremos un suelo vivo o un suelo muerto. Tenemos que hablar de la Teoría de la TROFOBIOSIS (trofo- alimentación, biosis- vida) o Teoría de la Resistencia de las Plantas. Se basa en tener un suelo vivo, un suelo fértil que está directamente relacionado a la alimentación de la planta. Una planta bien alimentada es una planta sana, resistente a los problemas fitosanitarios. Suelo vivo, planta sana, animal sano, familias sanas, ecosistema sano.  Todo factor o circunstancia desfavorable al crecimiento y desarrollo de una planta, como es el uso de agrotóxicos incluyendo el glifosato, tiende a provocar en sus células, un aumento de sustancias solubles tales como azúcares y aminoácidos. Esta acumulación de sustancia solubles en la planta, favorece la nutrición de microorganismos, insectos y parásitos que producen enfermedades, exponiéndolas a su ataque y por lo tanto disminuyendo su resistencia. 

El investigador francés Francis Chaboussou del INRA- Paris- 1980, propone la Teoría de la Trofobiosis.  En otras palabras, nos dice que los parásitos se mueren de hambre ante una planta sana, alimentada naturalmente. Chaboussou nos dice que  los parásitos no tienen mecanismos enzimáticos que les permita descomponer las proteínas en aminoácidos simples que las forman. En éstas condiciones, los parásitos sólo se alimentan de plantas con desequilibrios metabólicos que lleven a niveles altos de aminoácidos libres, solubles en la savia. En una planta sana ésos niveles son muy bajos y están presentes en niveles altos precisamente las proteínas, vitaminas, hormonas, etc., que los agentes causantes de problemas fitosanitarios, no pueden digerir. Los niveles altos de aminoácidos libres, sólo se producen cuando es inhibida la formación rápida  de sustancias complejas tales como proteínas,  vitaminas, hormonas, etc. 

Quiénes inhiben la formación de proteínas o proteosíntesis ?: Agrotóxicos : fungicidas, insecticidas, fertilizantes químicos, acaricidas, herbicidas (incluyendo al glifosato), etc, etc. Maquinarias. Semillas híbridas y transgénicas (con su paquete tecnológico contaminante). Uso del fuego. Todo esto, provoca erosión, suelos compactados, falta de infiltración del agua, sequías, falta de desarrollo libre de raíces, muerte de microorganismos responsables de la fertilidad del suelo. Todo lo que degrade, compacte o mate al suelo. Vemos que ésta mala tecnología forma parte de un modelo de producción impuesta, generadora de enfermedades, desequilibrios y la gran injusticia de la pobreza para muchos y pingues ganancias para pocos. 

Es necesario y urgente cambiar esta mentalidad existente, por la línea de pensamiento agroecológica que es ciencia, que es tecnología y movimiento social. La Agroecología nos propone integrarnos al ciclo de la vida, al ciclo natural de la fertilidad del suelo. Al fertilizar el suelo se alimenta a la microvida del suelo, no a la planta. La alimentación de la planta es asumida por los microorganismos del suelo (microflora y microfauna). El aumento de la alimentación de la vida del suelo, determina el aumento de la fertilidad del suelo y con ello el aumento de la producción.

Cómo hacerlo?. Con la implementación de cubiertas verdes, resto de cultivos o paja, estiércoles, fertilizantes ecológicos foliares tales como el supermagro,  purines, etc.. 

Con respecto a las Cubiertas verdes, pueden ser de invierno o de verano, anuales, bianuales o perennes. La provincia de Misiones, a través de sus organizaciones territoriales,  tiene especies adaptadas perfectamente a su ecosistema y compatibles con todos los cultivos (yerba mate, maíz, maní, mandioca, otros). Tenemos como ejemplos las mucunas, guandú, poroto sable, crotalarias, leucaenas, avena negra, vicia, nabo forrajero, alfalfa, etc.   Cada especie elegida tiene determinadas características propias de las necesidades del suelo que se quiera recuperar. Por ejemplo existen cubiertas verdes que son capaces de movilizar el fósforo fijado en las partículas del suelo. El mismo es movilizado por la actividad radicular de la especie elegida. Otras,  son capaces de movilizar el magnesio, el boro, el molibdeno. Otras lo hacen en forma indirecta, después de haber cumplido su ciclo biológico. Sus restos vegetales se descomponen y sus nutrientes se incorporan lentamente al suelo. Estas Cubiertas verdes, tienen las siguientes propiedades:

  • producen alimento para la micro vida
  • cubren y así protegen el suelo
  • fijan nitrógeno del aire en el suelo con las leguminosas entre otras
  • extraen nutrientes del suelo profundo a la superficie
  • controlan otras hierbas: por competencia,  por alelopatía, por transformaciones de las condiciones del suelo.
  • ayudan a la descompactación del suelo por efecto mecánico de las raíces.
  • mejoran la bioestructura.

En la provincia de Misiones, los productores agroecológicos existen con sus organizaciones.

 Entonces: Agrotóxicos ¿Para qué?, Glifosato… ¿Para qué? 

Los decisores políticos de turno, deben definir si van a ejercer realmente su función, democráticamente, con participación y a favor de la gente, demostrando así tener soberanía política, o seguir con compromisos empresariales. 

Los productores, y las organizaciones que promueven la tecnología de la muerte deben decidir qué quieren: Un suelo vivo o un suelo muerto, la autogestión organizada sana y sin dependencias, o la dependencia eterna generadora de la gran injusticia de la pobreza. Claro… si todavía les queda algo de responsabilidad social y ecológica.

Montecarlo. Misiones

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El MAM ratifica su rechazo al glifosato

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 A raíz del pronunciamiento de la Federación de Asociaciones Rurales y Forestales de Misiones (FARM), entidad adherida a la Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), en el que se alerta que la prohibición del glifosato hará “detonar al sector productivo” de la provincia, desde el Movimiento Agrario de Misiones (MAM) ratificaron con firmeza su adhesión a la prohibición la utilización del glifosato, sus componentes y afines, aprobada por medio de la llamada “Ley de Promoción de Producción de Bioinsumos” en julio de 2023 en la Cámara de Representantes de Misiones.

La norma comenzaría a regir plenamente en julio de 2025, cuando se cumplan dos años de su publicación oficial. Mientras tanto, se realiza una “transición progresiva del cambio cultural de los sistemas productivos”. Según información oficial, actualmente la Provincia ejecuta acciones de recuperación de suelos, incorporación de árboles y cubiertas verdes implantadas, caminos para la recuperación del agua y técnicas de cosecha que mejoran la estructura de las plantas; con el fin de disminuir los problemas sanitarios y reducir el ataque de plagas, evitando el uso de herbicidas y garantizando una producción de calidad sostenida en el tiempo, con potencial para los mercados más exigentes del mundo,donde ya no se admiten alimentos con sustancias tóxicas.

El comunicado de FAR, difundido días atrás, sostiene que esta Ley es “inconsulta e irresponsable” y afirma que “dejará secuelas inimaginables”. En ese sentido agrega que Misiones “presenta un clima que necesita imperiosamente el uso de herbicidas”, en especial la producción intensiva orientada al té, la yerba mate y la forestación. Y refieren que “no será posible de llevar delante de manera eficiente lo que desencadenará desinversión y quebranto”.

“Creemos pertinente recordar que el MAM ha impulsado el cese del uso de agrotóxicos desde hace muchos años, por ser altamente perjudiciales para la salud de las personas y el ambiente. Nuestro posicionamiento no es improvisado ni caprichoso: existen evidencias concretas y estudios científicos contundentes como los que desarrollaron Andrés Carrasco y Hugo Gómez Demaio, los cuales confirman que el glifosato produce cáncer, malformaciones congénitas, abortos espontáneos, entre otros dramáticos efectos”, señalaron desde el Movimiento por medio de un pronunciamiento.

Allí, recuerdan que hace un año, cuando se aprobó la Ley, manifestaron estar “totalmente de acuerdo” con que haya una decisión firme de ir prohibiendo determinados productos como el glifosato, que es uno de los tantos que se usa en las producciones rurales de Misiones.

Señalar que en Misiones se utilizan grandes dosis de agrotóxicos en las plantaciones de yerba mate, tabaco, té y en la actividad forestal: “Estos productos deterioran la tierra y donde se utiliza ya no crece nada más nada. Sin embargo, se ha comprobado que con bioinsumos es posible recuperar y enriquecer los suelos”, advierten.

Asimismo, consideran que durante la actual transición del uso de agrotóxicos a otros insumos biológicos orgánicos “es imprescindible que el Estado refuerce su asistencia a los productores familiares, para que no padezcan grandes pérdidas económicas”. Al tiempo que enfatizan la necesidad de institucionalizar un mecanismo eficaz de apoyo, para el traspaso progresivo a una forma agroecológica de producción, con canales de diálogo y articulación directa con las organizaciones de agricultores.

“Advertimos que la resistencia a este incipiente cambio de paradigma proviene de los mismos sectores que apuestan por la desregulación del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Buscan que los grupos concentrados avancen aún más sobre las tierras y hacer grandes plantaciones de yerba. Y el glifosato les garantiza eso. Lo mismo ocurre con el pino, que pudo extenderse como monocultivo en enormes extensiones de tierra mediante el uso indiscriminado de agrotóxicos”, expresaron desde el MAM.

Finalmente, manifestaron que desde la organización permanecerán atentos “en actitud de vigilancia crítica”, para que se alcance una efectiva implementación de la Ley y, a la par, se generen políticas públicas que consoliden las alternativas.

Insistieron en la necesidad de establecer mayores controles a las grandes empresas y establecimientos, desde donde se muestran contrarios a esta Ley: “Se trata de una conquista muy relevante para el ‘otro campo’, que produce alimentos sanos y frescos y lucha por la soberanía alimentaria y otro modelo productivo, cuidadoso de la salud de las familias y respetuoso del ambiente”, contrastaron.

Desde el MAM, junto a numerosas organizaciones agrarias e indígenas de base de la provincia de Misiones, bregan por la continuidad de esta política pública de Promoción de Producción de Bioinsumos, ya que consideran que contribuye al necesario proceso de reconversión de la matriz productiva en la provincia de Misiones.

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La Unión Europea renovará la autorización del uso de glifosato por 10 años

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La Comisión Europea anunció hoy que renovará la autorización del uso del glifosato en la Unión Europea (UE) por 10 años, después de que los países miembros del bloque no alcanzaran un acuerdo sobre este controvertido herbicida.

“La Comisión, en colaboración con los Estados miembros de la UE, procederá a renovar la aprobación del glifosato por un período de diez años, bajo reserva de algunas nuevas condiciones y restricciones”, indicó el brazo ejecutivo de la UE en comunicado.

Se autorizó su renovación tras un informe elaborado por un regulador europeo que estimó que el nivel de riesgo no justifica la prohibición de la sustancia.

No obstante, la Comisión prevé algunas salvaguardias y prohíbe su uso para la desecación, es decir el proceso de eliminar la humedad de un cultivo antes de la cosecha, informó la agencia de noticias AFP.

El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó en 2015 como “cancerígeno probable” el glifosato, sustancia activa de varios herbicidas, entre ellos el famoso Roundup de Monsanto.

En cambio, en julio pasado, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria sostuvo que no identificó ningún “área de preocupación crítica” en humanos, animales y el medio ambiente que pueda impedir la autorización del herbicida, aunque admitió que dispone de pocos datos.

En un voto celebrado el mes pasado, los países de la UE no alcanzaron una mayoría para aprobar la renovación del herbicida.

Según fuentes diplomáticas, siete países, incluyendo Francia, Alemania e Italia se abstuvieron.

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Nuevas condenas en Estados Unidos: 176 millones de dólares contra Bayer-Monsanto por los efectos cancerígenos del Roundup

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Un jurado de Filadelfia le ordenó a la firma Bayer AG –que compró Monsanto en 2018– pagar 175 millones de dólares a Ernest Caranci quien sufre de Linfoma no Hodkin (cáncer en el sistema linfático) al dar por probados los efectos cancerígenos del Roundup, agrotóxico fabricado a base de glifosato. El fallo se conoció este viernes 27 de octubre. El 20 de octubre otro jurado, en un tribunal estatal de St. Louis, había otorgado una cifra menor, pero muy importante (1,25 millones de dólares) por daños y perjuicios a John Darnell, paciente oncológico en remisión que también venía litigando contra la corporación de origen alemán. Así, en una semana Bayer recibió dos nuevas condenas en Estados Unidos por los efectos del Roundup, que sigue siendo el agrotóxico más pulverizado en Argentina. Los abogados demandantes sostuvieron que el ingrediente principal del Roundup, el glifosato, es un carcinógeno tóxico pero la formulación final es un cocktail venenoso aún más grave.

Lo que plantearon los jurados, la negligencia de la empresa, el ocultamiento de información a los usuarios.

Las dos condenas conocidas en las últimas semanas en los Estados Unidos rompen una racha de nueve victorias para la corporación y vuelven a poner en jaque a Bayer, que compró Monsanto en 2018, adquiriendo también un litigio que pareciera no tener fin.  Sobre todo porque a pesar de las sobradas pruebas de la peligrosidad del herbicida, la corporación insiste en sostenerlo en el mercado.

Monsanto-Bayer a través de un acuerdo extrajudicial en 2020, y con el pago de aproximadamente 11 mil millones de dólares, había logrado desactivar unos 100.000 casos en su contra. Ese acuerdo fue apurado por la compañía luego de tres derrotas consecutivas en los tribunales, que involucraron  cifras también millonarias en los casos, Dewayne “Lee” Johnson, en 2018, Ed Hardeman, y el matrimonio Pilliod, ambos en 2019.  

En otros términos: tras perder aquellas demandas, Bayer asumió la estrategia de negociar directamente con las víctimas querellantes ofreciéndoles resarcimientos monetarios sin llegar a juicio.

Fuera de ese arreglo de 100.000 casos, quedaron pendientes en Estados Unidos unas 40 mil demandas más. Un número que no deja de crecer y que muestra también que aquel acuerdo no logró enterrar el problema de fondo.

Bayer, Monsanto y Cáncer: No solo el glifosato

En los recientes juicios de Filadelfia y St. Louis los abogados de los demandantes hicieron un hincapié especial en que los efectos cancerígenos del Roundup no se deben únicamente al glifosato. Señalaron que la fórmula, lo que finalmente llega a los territorios, el agua y los cuerpos humanos, es aún más peligroso que el ingrediente activo en sí mismo. Los cócteles químicos potencian hasta un punto desconocido el efecto devastador de sustancias como el glifosato. Un tema de suma importancia ya que las agencias de regulación que permiten y aprueban los agrotóxicos, asignan la peligrosidad basados en la toxicidad del principio activo y sin tener en cuenta la formulación final. 

Daños compensatorios y punitivos

El juicio Caranci vs. Monsanto, (210602213, Philadelphia County Court of Common Pleas (Philadelphia).), que comenzó el 10 de octubre y estuvo presidido por el juez James C. Crumlish III en el Tribunal de Apelaciones Comunes del Condado de Filadelfia, otorgó a Caranci 25 millones de dólares en daños compensatorios y 150 millones de dólares adicionales en daños punitivos.

El demandante acusó a la compañía de provocarle su enfermedad oncológica y no haber advertido sobre la presencia de carcinógenos en el Roundup, herbicida hecho a base de glifosato.

El jurado de 12 miembros llegó a su decisión, este viernes 27 de octubre, después de aproximadamente cinco horas de deliberación, emitiendo un veredicto a favor del demandante Ernest Caranci.

“Es hora de poner fin al glifosato”

El jurado determinó que Monsanto exhibió negligencia tanto en el diseño del herbicida como en sus etiquetas de advertencia, y que esta negligencia fue un factor importante que contribuyó al linfoma no Hodgkin (LNH) de Caranci.

Además, concluyó que el Roundup era intrínsecamente defectuoso porque no informaba adecuadamente a los usuarios, y que esta deficiencia era un factor causal directo en el cáncer de Caranci.

Tras conocerse el veredicto, el abogado Brent Wisner, abogado de los demandantes Dewayne “Lee” Johnson y Alva y Alberta Pilliod que lograron también condenas contra Monsanto-Bayer, celebró la noticia de este fallo.  «Es un resultado tremendo.  Este caso siempre ha girado en torno a la ciencia y este nuevo veredicto pone un enorme signo de exclamación en ese punto”.

 “Ya es hora de que Monsanto finalmente, de una vez por todas, retire este producto del mercado y negocie un acuerdo global. Es hora de poner fin al capítulo del glifosato en nuestro país”, concluyó Wisner.

El ocultamiento de información al público

En el caso Durnell vs. Monsanto (Missouri 22nd Judicial Circuit Court, No. 1922-CC00221.) el jurado halló culpable a Bayer AG y la condenó a pagar 1,25 millones de dólares en daños y perjuicios. El veredicto de fecha 20 de octubre, reconoce que Monsanto-Bayer conocía los riesgos cancerígenos del glifosato y que Monsanto ocultó esta información al público para proteger las ventas de Roundup.

Durnell demandó a Monsanto alegando que Roundup le causó cáncer. Diagnosticado con Linfoma no Hodgkin en 2020, había comenzado a usar el producto en 1996.  Su cáncer actualmente está en remisión. El oncólogo de Durnell, el Dr. Hsiao-Ou Hu, testificó en en mayo de 2023 diciendo que Durnell no puede curarse mediante cirugía y que es probable que su cáncer de linfoma reaparezca.

El cocktail y el futuro

Durante el transcurso del juicio, los abogados demandantes sostuvieron que el ingrediente principal del Roundup, el glifosato, es un carcinógeno tóxico pero la formulación final es un cocktail venenoso aún más grave por la presencia de cancerígenos conocidos como el 1-4 dioxano, NNG (N-nitroso glifosato), formaldehído y arsénico.

Al cierre de este artículo seis nuevos juicios ya tienen programada fecha de inicio en diferentes cortes de los Estados Unidos. Las repercusiones de estas nuevas condenas, se prevé, como ha sucedido con las anteriores, harán crecer el número de nuevas demandas. Los veredictos se conocen en el momento en que la Unión Europea analiza la re-aprobación del glifosato en sus países miembros y cuando en Australia se conocería el primer veredicto en un juicio contra el Roundup por provocar cáncer.

Mientras, en Argentina, el agrotóxico está presente en todas las matrices ambientales y en sangre, orina y materia fecal de habitantes de las zonas fumigadas, como lo hemos publicado en lavaca.

El caso es testimonio vivo de la gravedad de la emergencia socio-sanitaria-ambiental producto del modelo agrotóxico, tema que en la Argentina sigue siendo ignorado por las autoridades de todos los poderes del país, mientras las comunidades de los pueblos fumigados parecen las únicas que reclaman por este tema crucial de salud pública y ambiental.  

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Alimentos “libres de deforestación”: productores de Sudamérica, con los tapones de punta contra Europa

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(InfoCampo) Siete entidades que representan a productores de soja y maíz de Argentina, Brasil y Paraguay emitieron en las últimas horas un comunicado con duras críticas hacia la Unión Europea, por su presión para poner en marcha la normativa que impone que todos los alimentos que compre el bloque del viejo continente deben estar “libres de deforestación”.

A grandes rasgos, consideraron que se trata de “una barrera comercial disfrazada de medida medioambiental”, que además “invierte la carga de la prueba y generaliza la culpa” y que “lesiona la soberanía de los países exportadores”.

Es un capítulo más de una novela de idas y vueltas que promete ser larga: por caso, en los últimos días, hubo una controversia dentro del ruralismo argentino, luego de que el Gobierno firmara con algunas cámaras agroindustriales un convenio para avanzar con una plataforma que mejore la trazabilidad de los productos argentinos, para cumplir con estas demandas europeas, y desde la Federación de Asociaciones Rurales de Misiones (FARM) cuestionaran ese acuerdo con dureza.

PRODUCTOS “LIBRES DE DEFORESTACIÓN”
El comunicado está firmado por la Asociación Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), la Asociación Brasileña de Productores de Maíz (Abramilho), la Asociación Brasileña de Productores de Soja (Aprosoja Brasil), la Asociación de la Cadena de Soja Argentina (Acsoja), la Asociación de Productores de Soja, Oleaginosas y Cereales de Paraguay (APS), la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comerciantes de Cereales y Oleaginosas (Capeco) y la Confederación de Agricultura y Ganadería de Brasil (CNA).

Estas entidades recuerdan en el mismo que producen 190,1 millones de toneladas de soja y 175,8 millones de maíz, lo que significa el 51,3% y el 15,2% de la oferta mundial, respectivamente.

Por eso, manifiestan su “preocupación por el Reglamento de la Unión Europea para Productos Libres de Deforestación (EUDR), que forma parte del Pacto Ecológico Europeo (European Green Deal)”.

“En las últimas décadas, los productores rurales de América del Sur han invertido en prácticas sostenibles de producción de alimentos con el uso de la tecnología. Sin embargo, se ha producido un aumento significativo de la adopción de medidas proteccionistas por parte de algunos países importadores, que utilizan la preocupación medioambiental como justificación”, comienzan las críticas.

Y continúan: “Se trata de iniciativas que invierten la carga de la prueba, generalizan la culpa y hacen oneroso para el regulado demostrar su inocencia. Relativizan, así, mediante leyes, reglamentos o barreras comerciales, el hecho de que nuestra agricultura se construye sobre los pilares de la sostenibilidad y la preservación del medio ambiente”.

“UNA BARRERA COMERCIAL”
De allí que, para las instituciones mencionadas, la disposición en cuestión es “una barrera comercial disfrazada de medida medioambiental, que tendrá un impacto considerable en el costo de producción, aumentará los precios de los alimentos y distorsionará el comercio mundial”.

Según las entidades del Mercosur, esta normativa impone además condiciones retroactivas, que van más allá de la legislación nacional vigente y corren el riesgo de expulsar del negocio principalmente a los pequeños y medianos productores.

“Además, el reglamento lesiona la soberanía de los países exportadores, extrapola las competencias reguladoras de la Unión Europea y se colocan en una posición discriminatoria, violando los principios de responsabilidades comunes pero diferenciadas del Acuerdo de París”, prosigue el documento.

Asimismo, subraya que las medidas contenidas en el EUDR no reconocen a la gran mayoría de productores rurales que preservan el medio ambiente.

“Se trata esencialmente de una medida punitiva, con mayores riesgos y costos para el operador privado”, amplía.

PRODUCCIÓN SUSTENTABLE
Por otro lado, los productores de soja y maíz de Sudamérica expresan su descontento porque consideran que “la clasificación del riesgo medioambiental definida subjetiva y unilateralmente por EUDR es inaceptable, ya que afecta a la imagen y reputación de los países, distorsiona el comercio internacional, pone en peligro el acceso al crédito e implica un aumento de los costos de transacción de los países”.

Y los cuestionamientos no cesan: “Estos impactos se producirán a pesar de que estos países llevan años dando ejemplo en materia de regulación y preservación del medio ambiente, al margen de cualquier legislación o acuerdo internacional, con lo que tienen garantizado el mantenimiento de gran parte de sus territorios cubiertos de vegetación autóctona en volúmenes muy superiores a los practicados en Europa”.

En este marco, el comunicado finaliza de la siguiente manera:

“Los productores, aquí representados por sus organizaciones, reafirman su compromiso de seguir satisfaciendo la demanda mundial de alimentos producidos de acuerdo con los tres pilares de la sostenibilidad: económico, social y medioambiental.

Las organizaciones están abiertas al diálogo para encontrar una solución que beneficie a todos los eslabones de la cadena.

Insistimos en la importancia de revisar esta legislación, excluyendo las clasificaciones por países, ya que son incompatibles con las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y los convenios multilaterales sobre medio ambiente”.

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