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Irán reprocha a EE.UU. que alargue las negociaciones con sus “posturas contradictorias”

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EFE – El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, afirmó este lunes que las «posiciones contradictorias» de Estados Unidos están alargando las negociaciones para poner fin a la guerra, que se producen en medio de “una profunda sospecha y desconfianza”.

“Las posiciones contradictorias de los estadounidenses son la razón de la prolongación del proceso de negociación”, dijo Bagaei en una rueda de prensa en Teherán.

Además, el diplomático indicó que las negociaciones se producen “en medio de una profunda sospecha y desconfianza, y el intercambio de mensajes también se desarrolla en este clima”.

Los ataques en Líbano y el bloqueo de puertos

Bagaei insistió en que el alto el fuego en Líbano es «parte inseparable de cualquier tregua o acuerdo final para poner fin a la guerra», una afirmación que llega en medio de nuevos ataques de Israel contra los alrededores de Beirut.

También el presidente del Parlamento y negociador jefe iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, ha acusado hoy a Estados Unidos de estár incumpliendo el alto el fuego con el bloqueo naval sobre los buques del país persa y al tolerar los ataques israelíes contra el Líbano.

“El bloqueo naval y la escalada de crímenes de guerra en el Líbano por parte del régimen sionista genocida son una clara prueba del incumplimiento del alto el fuego por parte de Estados Unidos”, dijo en X el ex general de la Guardia Revolucionaria.

Qalibaf, quien está al frente del equipo iraní que negocia Estados Unidos, advirtió de que el país norteamericano pagará por lo que Teherán considera el incumplimiento del alto el fuego en vigor desde el 8 de abril.

“Toda decisión tiene un precio, y llega el momento de pagar la factura”, aseguró.

Reticencias de Trump

Irán y Estados Unidos negocian un acuerdo para poner fin a la guerra que comenzó hace más de tres meses y reabrir completamente el estrecho de Ormuz.

Estados Unidos mantiene un cerco a los buques y puertos iraníes en represalia por el bloqueo de la República Islámica del estrecho, vía vital para la economía mundial.

A finales de la semana pasada se informó de que Teherán y Washington habían alcanzado un preacuerdo, solo pendiente de la aprobación del presidente estadounidense Donald Trump, pero medios estadounidenses afirmaron más tarde que el mandatario pidió enmendar algunas disposiciones del borrador, relativos al programa nuclear de Teherán y a la reapertura de Ormuz.

Según fuentes citadas por el medio digital Axios, en el apartado nuclear Trump habría pedido detalles más concretos sobre cuándo y cómo Washington se haría con el control de las reservas iraníes de uranio enriquecido. 

En medio de estas negociaciones, Irán y Estados Unidos volvieron a intercambiar ataques esta madrugada, con el bombardeo estadounidense a Goruk y la isla de Qeshm y la respuesta iraní contra la base desde la que procedió el ataque.

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Donald Trump dice no estar “satisfecho” con Irán y la guerra no termina

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este miércoles que aún no está satisfecho con las ofertas de Irán para alcanzar un acuerdo, después de que la televisión estatal iraní revelara detalles de un borrador de la contrapropuesta de Teherán, todo esto en medio de una guerra en suspenso y una frágil tregua que exceptúa al estrecho de Ormuz.

En declaraciones públicas, el inquilino de la Casa Blanca precisó que el estrecho de Ormuz, vía marítima por donde circula una gran parte de los hidrocarburos del mundo, “estará abierta a todos” y que ningún país lo controlará si EE.UU. llega a un acuerdo, tras los informes revelados por la prensa iraní que afirman que Irán y el estado del Golfo de Omán podrían controlar un sistema de peaje para el estrecho.

“Lo vigilaremos, pero nadie lo controlará. Eso forma parte de la negociación. Quieren controlarlo, pero nadie lo hará. Son aguas internacionales y Omán se comportará como cualquier otro país o tendremos que destruirlo”, declaró Trump en una reunión de su gabinete. Lo vigilaremos, pero nadie lo va a controlar. Eso forma parte de la negociación que estamos llevando a cabo 

“Irán está muy decidido a llegar a un acuerdo. Hasta ahora no lo han conseguido… No estamos satisfechos, pero lo estaremos. O eso, o tendremos que terminar el trabajo”, añadió, sin dar más detalles, haciendo un alusión indirecta a que reanudaría con los bombardeos contra el territorio iraní para terminar de exterminar el programa nuclear iraní, cuyo uranio enriquecido aún no le fue entregado a Washington.

“El acuerdo tiene que ser perfecto”, sentenció más tarde, insistiendo en que el estrecho de Ormuz se abriría inmediatamente después de que se alcanzara un acuerdo y que ningún país tendría el control de la vía marítima.

Al respecto, un alto funcionario iraní confirmó a Reuters que este ese sigue siendo un punto conflictivo en las negociaciones.

Trump también aseguró que no le parece adecuado que Rusia o China se apoderaran de las reservas de uranio altamente enriquecido de Irán, un rumor que se instaló en la últimas horas, al mismo tiempo que insistió en que no tiene prisa por lograr un acuerdo, a pesar de que la guerra le puede costar perder las elecciones de medio término en Estados Unidos.

Según el promedio de sondeos elaborado por RealClearPolitics, el 58,3% de los estadounidenses desaprueba actualmente la gestión del presidente Trump.

Ellos pensaron que me iban a hacer esperar, ya sabes, ‘lo vamos a aguantar, él tiene las elecciones de mitad de mandato. No me importan las elecciones de mitad de mandato

Crispación entre Estados Unidos e Irán en torno al acuerdo para poner fin a la guerra

Con la intermediación de Qatar y Pakistán, las delegaciones estadounidense e iraní estarían negociando un memorando de entendimiento, casi tres meses después de que Israel y EE.UU. destaran la guerra, según revela Bloomberg y Reuters.

Sin embargo, aún hay puntos de crispación en las negociaciones en torno a las reservas de uranio enriquecido del país persa, las que Washington exige que sean entregadas para evitar el desarrollo de una bomba nuclear. Por lo que en esta primera etapa del acuerdo no se halla incluida la cuestión nuclear.

Según el portal estadounidense Axios, que citó a un funcionario de la administración de Donald Trump, Estados Unidos le hizo llegar a Teherán una propuesta de paz que contempla un memorando de entendimiento con una duración inicial de 60 días, el cual incluye un alto el fuego ampliado y las primeras discusiones para un acuerdo de nuclear definitivo.

Esto sería prorrogable si ambas partes consideran que las negociaciones avanzan.

El memorando de entendimiento estipula que durante esos 60 días Irán reabrirá totalmente el estrecho de Ormuz, retirará las minas que habría colocado en las aguas de Ormuz e iniciará con las negociaciones definitivas para un acuerdo nuclear. Del lado de Washington, por su parte, Estados Unidos levantaría el bloqueo sobre puertos iraníes y flexibilizaría ciertas sanciones petroleras para permitir que Teherán vuelva a exportar crudo.

“La administración Trump está trabajando en un posible acuerdo con Irán que reabriría completamente el estrecho a cambio de que Estados Unidos flexibilice o levante el bloqueo a la navegación iraní, poniendo fin a una de las interrupciones más importantes en el suministro energético mundial de la historia reciente. Sin embargo, las conversaciones dejan sin resolver cuestiones más espinosas, como si Irán aceptaría limitaciones importantes o el desmantelamiento de su programa nuclear —una exigencia de larga data de Trump— y si Teherán recibiría incentivos económicos más amplios como parte de cualquier acuerdo de alto el fuego”, expuso este martes TWSJ.

Pero también está incluido en el memorando, según las recientes filtraciones de The Wall Street Journal, un pacto para normalizar las relaciones entre Israel y Medio Oriente en general, mientras el inquilino de la Casa Blanca presionaría con todo a Arabia Saudita y a otro países de la región para que se adhieran a los Acuerdos de Abraham para normalizar relaciones con el Estado hebreo.

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Israel anunció la muerte del comandante del brazo armado de Hamás en un ataque aéreo

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El Gobierno de Israel anunció este miércoles la muerte de Mohamed Odehel recientemente designado comandante del ala armada de Hamás en la Franja de Gazatras un bombardeo aéreo.

El fallecimiento del jefe militar se produce apenas siete días después de haber tomado el mando de la organización, luego de la baja de su antecesor, Ezedine al Hadad, ocurrida a mediados de este mes.

Según supo la Agencia Noticias Argentinas, la confirmación oficial llegó por intermedio del ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, quien utilizó sus redes sociales para ratificar el éxito de la misión.

A través de un comunicado en su cuenta de X, el funcionario ponderó la ofensiva militar y aseguró que las fuerzas estatales cumplirán con la determinación de localizar y ultimar a cada uno de los planificadores de las agresiones del 7 de octubre de 2023: “El comandante del brazo armado de la organización terrorista Hamas en Gaza fue eliminado ayer y enviado a reunirse con sus compañeros en las profundidades del infierno

Hasta las primeras horas de este miércoles, la dirigencia de Hamás no emitió comunicados ni declaraciones respecto al destino de su líder.

De acuerdo con un reporte conjunto emitido por el propio Katz y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Odeh se desempeñaba como responsable del área de inteligencia de la agrupación palestina al momento de desencadenarse la incursión en territorio israelí el año pasado. Posteriormente, pasó a liderar el brazo armado tras el deceso de Al Hadad el pasado 15 de mayo. Las autoridades de Tel Aviv acusaron directamente al militar fallecido de haber coordinado múltiples operativos que resultaron en bajas, capturas y heridas a ciudadanos civiles y efectivos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

Esta operación se inscribe en la estructura de mandos que Israel sostiene desde el inicio del conflicto bélico en 2023, el cual dejó un saldo de 1.221 víctimas fatales en suelo israelí según estadísticas gubernamentales. Asimismo, las sucesivas campañas de bombardeos y avances terrestres en Gaza ya provocaron la muerte de al menos 72.803 personas, conforme a los registros actualizados provistos por el Ministerio de Salud gazatí.

En el transcurso de los últimos meses, el servicio de inteligencia y el ejército de Israel lograron desarticular de manera sistemática a las principales figuras jerárquicas de Hamás. Entre las bajas más resonantes del grupo se contabilizan las muertes de Ismail Haniyeh en la capital iraní, de Yahya Sinwar, señalado como el artífice intelectual de las agresiones iniciales, de su hermano y sucesor Mohamed Sinwar, y del histórico referente de las Brigadas Ezedine Al QassamMohammed Deif.

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Ante la duda (y la guerra) acumular

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Centro de Economía Política Argentina. La mayoría de los análisis vinculados a la guerra en Oriente Medio han priorizado la situación política y económica inmediata en Estados Unidos como driver para proyectar los acontecimientos. Así, entonces, tomó centralidad la hipótesis de guerra corta, dado que Donald Trump enfrenta elecciones legislativas este año y la guerra afecta su imagen por la combinación de subas en el precio de los combustibles y las tasas de interés. Sin embargo, bajo una mirada de realismo en clave geopolítica, se puede sostener que los intereses de la nación (EE.UU.) están por encima de los intereses particulares (Trump). Siguiendo esta línea de pensamiento, pesa sustancialmente más el hecho de que EE.UU. es un país exportador neto de energía. La hipótesis toma aún más fuerza cuando, incluso, el propio Trump sostuvo, en marzo de 2026 “Estados Unidos es, con mucha diferencia, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando suben los precios del petróleo, ganamos mucho dinero.”

Priorizar el poder geopolítico y el negocio económico ha sido una prioridad para EE.UU. y para el propio Trump, quien llevó adelante: la imposición de aranceles récord a la importación en abril de 2025, la decisión de comprar acciones “estratégicas” como Intel, empresas relacionadas a minerales críticos como las tierras raras y el litio, la destrucción del Nord Stream y el cierre del estrecho de Ormuz.

Con Europa condicionado por el suministro de gas proveniente de Rusia, el cierre del estrecho de Ormuz deja al viejo continente a merced, económica y geopolíticamente del Gas Natural Licuado de Estados Unidos. A ello se suma el efecto sobre China que, si bien ha logrado sortear, en parte, las limitaciones para acceder al petróleo iraní, un tercio del abastecimiento provenía del estrecho de Ormuz. 
Con incentivos a extender el conflicto, parece oportuno evaluar los efectos de ese escenario. 

Envión externo pero sacudón fiscal e inflacionario


Con el Brent 60% por encima del precio pre guerra, los efectos son diversos. Por un lado, en el frente cambiario genera un fuerte envión para la balanza energética (que explica el 43% del superávit comercial), lo que se comenzó a ver con la fuerte acumulación de dólares del BCRA en lo que va del año (USD 8.855 millones). Podría, además, matizar el efecto estacional sobre la balanza energética en el segundo semestre del año. En base a las estimaciones conservadoras del mercado, si el petróleo se mantiene en estos niveles, el efecto precio llevaría a un aumento del superávit cercano a los USD 4.000 millones para este año. Complementariamente, en el corto plazo permite grandes ganancias para las petroleras, entre ellas YPF, que presentó un flujo libre de caja de USD 871 millones en el primer trimestre (USD 500 millones por la venta de Profertil). El prolongamiento del conflicto podría permitir también acelerar las inversiones o algún mecanismo que le permita lograr financiamiento al Tesoro, sea por giro de dividendos (en principio empezarían en 2028) o porque YPF coloque su excedente en un bono corto como el AO27. 

El efecto no se acota al 2026. El vicepresidente del BCRA mostró, en enero, proyecciones de superávit energético por USD 19.000 millones para 2027 y USD 22.000 millones 2028, con un Brent en 70 dólares. Si el conflicto trae un régimen de mayores precios en los próximos dos años, ello podría incrementar el saldo en, al menos, USD 14.000 millones.

Mientras que en el frente cambiario Argentina es uno de los pocos países que se benefician, en el panorama fiscal e inflacionario se pierde esa excepción. La fuerte suba de los combustibles presiona los datos de inflación y el valor de las tarifas energéticas. Estas últimas tienen la particularidad de contar con subsidios por parte del Estado, por lo que, frente a una suba en el costo de generación, el gobierno enfrenta la disyuntiva entre absorber el shock y aumentar los subsidios o dejar subir el precio y que impacte en la inflación. La estrategia del gobierno es mantener los subsidios a la tarifa de gas durante el invierno, comprometiendo de corto plazo el frente fiscal, pero recuperar ese diferencial en verano, cuando el consumo de gas es significativamente menor. Básicamente asumen el costo fiscal hoy y patean el efecto en la inflación hasta el verano, aunque si el conflicto efectivamente se prolonga, el shock en la tarifa se vería potenciado porque debería absorber tanto lo postergado en invierno como los nuevos precios. Por otro lado, la decisión de posponer la implementación del FAL es reconocer la debilidad en el frente fiscal. La medida, aprobada en el marco de la reforma laboral de febrero, es imposible cumplir con los objetivos de superávit si impacta con menor recaudación en cerca del 0,2% del PBI. Como contracara de ese “ahorro fiscal”, esta semana el presidente anunció una reducción en dos puntos porcentuales de las retenciones al trigo y la cebada mientras sostuvo que, si la situación fiscal se lo permite, en enero 2027 comenzará una baja gradual de las retenciones a las exportaciones de soja de entre 0,25 y 0,5 puntos por mes. En síntesis: la complejidad del escenario fiscal llevó a que el gobierno prefiriera dar marcha atrás con el FAL y hacer una promesa condicional con las retenciones. 

En la misma línea, el frente financiero muestra obstáculos. La expectativa de suba de la inflación en el mundo y el efecto en las finanzas de los estados llevó a una fuerte suba en las tasas de interés internacionales. Un incremento en la tasa “libre de riesgo” puede generar una percepción de mayor riesgo a nivel global, con inversores vendiendo deuda argentina para comprar deuda estadounidense y ampliando el riesgo país (RP), fenómeno comúnmente llamado “flight to quality”. El tema es que el acceso al financiamiento del país se ve afectado incluso sin suba del RP, ya que, si suben los rendimientos libres de riesgo y el RP se mantiene, los rendimientos de los bonos argentinos también suben.  

Si bien el Tesoro argentino todavía no logró acceso al mercado internacional, sí lo hicieron las provincias y empresas por montos más que relevantes, lo que le permitió al BCRA comprar reservas. Sólo las provincias se endeudaron por USD 3.650 millones, mientras que las empresas lo hicieron por USD 9.900 millones, por lo que la suma es mayor al superávit comercial acumulado desde la elección (USD 13.550 vs USD 11.363 millones). Si bien el cepo previene grandes movimientos negativos de la cuenta financiera, si el flujo positivo se reduce fuertemente habrá un impacto en las compras del BCRA.

Otro punto relevante para el frente financiero es como la guerra pega en la imagen de Trump. En ediciones pasadas ya desarrollamos el efecto directo entre el resultado de las elecciones legislativas y el programa financiero, tanto por los vencimientos con organismos internacionales como por un eventual salvataje electoral. La extensión de la guerra hace cada vez más probable una derrota de Trump, lo que viene acompañado de un pedido de juicio político, que -aun siendo improbable dado que los votos para destituirlo no están-, sí podría dañar fuertemente su imagen y capacidad para afrontar críticas en un eventual nuevo swap con Argentina.

Armando la línea de fondo


Entre los hechos más relevantes de las últimas semanas, el Banco Central publicó sus Estados Contables para el ejercicio 2025 y, repitiendo el modus operandi del resultado anterior, puso a disposición del Tesoro parte de las ganancias del período: de un acumulado de $35,8 billones, $24,4 billones se giraron al Ministerio de Economía. 

El Balance del Banco Central es una foto del activo, pasivo y patrimonio neto del banco. Resulta relevante, además, porque brinda información sobre hechos que no son monitoreables periódicamente, como el estado de los acuerdos de intercambio de monedas, sus tenencias de títulos de deuda y los resultados derivados de diferencias de cotización en sus activos.  

De los $24,4 billones que tiene a disposición, Luis Caputo dispuso dos cosas. 
Por un lado, el ministro comunicó que $18,4 billones (~USD 13.500 millones) sean aplicados a la cancelación de Letras Intransferibles (LLII). El ministro especificó que se recomprarían USD 21.000 millones de Valor Nominal Original, lo que implica que el Tesoro reconocerá una paridad alrededor del 60,0%, mientras que el BCRA lo hace a una paridad promedio de 31,3%. La ganancia que obtenga el BCRA depende de las Letras que finalmente compre el Tesoro, pero podemos estimar que generará un monto cercano a los $6,0 billones. Lo curioso de esta ingeniería financiera es que lo que le genera una ganancia contable al BCRA es el Tesoro pagando por encima de la valuación y luego recibe ese dinero como transferencia de utilidades. Particularmente, $6,3 billones fue la ganancia por diferencia de valuación de LLII durante el ejercicio de 2025 y al cierre se le depositaron $6,0 billones al Tesoro (que a la vez es similar a la ganancia contable que estimamos tendrá por la nueva cancelación de LLII). Para el cierre del ejercicio 2026, el BCRA probablemente vuelva a obtener ganancias y volverá a girarle utilidades al Tesoro. 
Por otro lado, Caputo decidió que se aplicarán $6,0 billones para constituir depósitos del Tesoro en BCRA, destinados a la llamada “cuenta 2020” que -como resultado de las sucesivas licitaciones de deuda donde absorbió Base Monetaria mediante endeudamiento neto-, había llegado a registrar $7,8 billones. El saldo, ahora, ascendería a $13,8 billones. 

El gobierno sostuvo que este movimiento no representa emisión, ya que sus depósitos no forman parte de la Base Monetaria (BM) y, además, no serían usados para expandirla. Ahora bien, ¿qué destino le dieron a esos fondos? En 2025, se realizó un giro de utilidades del BCRA al Tesoro que alcanzó $12,0B y la Cuenta Corriente en BCRA (Cuenta 2020) ascendió a $15,9B al 25 de abril. Para poner en dimensión, como la Base Monetaria de ese momento alcanzaba los $31,5B, el Tesoro contaba con liquidez por el 50,6% de la BM. 

¿Para qué necesitó el Tesoro contar con semejantes disponibilidades? En primer lugar, porque el anuncio de la eliminación de las LeFi, apenas 6 semanas después, generó un desorden severo del esquema monetario que obligó a la Secretaría de Finanzas a pagar, a inicios de julio, $4,3 billones en efectivo a inversores que no quisieron refinanciar sus títulos en pesos. Vale recordar que la medida provocó que alrededor de $10,0 billones de pesos previamente depositados en LeFi pasaron a “sobrar” en la economía, provocando un derrumbe de las tasas de interés del mercado de dinero hasta el 10,0% TNA (para tener una referencia, semanas más tarde llegaron a superar el 100,0% TNA y hoy se ubican en la zona de 20,0% TNA). En segundo lugar, porque aun con una suba del requerimiento de encajes -para eliminar dicho “exceso de pesos”- que alcanzó niveles récord, el Tesoro tuvo que volver a desembolsar efectivo de la Cuenta 2020 para el pago de títulos en licitaciones con bajo refinanciamiento. Fueron $5,8B a fines de julio y otros $1,0B a mediados de agosto. Y, en tercer lugar, porque usó otros $2,8B de la Cuenta 2020 para comprar los dólares que instó a liquidar en 3 días plazo durante septiembre a partir de la medida de alícuota 0% de retenciones. 

En suma, podríamos concluir que el giro de utilidades financió el esquema económico que el gobierno eligió para sortear los meses previos a la elección, que buscaba -aunque sin tanto éxito, ya que necesitó un rescate de Estados Unidos- mantener el esquema cambiario y la inflación controlada. 

Analizando hacia adelante, repetir una jugada que hoy le provee de $6,0B para engrosar sus depósitos y que en 12 meses le significarán nuevamente un monto similar (por el reconocimiento de valuaciones por encima de las que contabiliza el Banco Central), denota un interés especial del gobierno por contar con esos fondos, justamente para repetir las maniobras de emergencia preelectorales durante el 2027. La estrategia de inyectar pesos desde el Tesoro según lo que pase en cada licitación encuentra contradicciones con el supuesto marco de política monetaria que propone el equipo económico, de control de agregados. Si bien discursivamente recurrieron a crear un nuevo agregado, la “Base Monetaria Amplia” -que incluye los depósitos del Tesoro en el BCRA, justamente para esconder el efecto expansivo de utilizar esos recursos e inyectarlos en la Base Monetaria tradicional- éste nunca tuvo una lógica razonable y ya perdió total credibilidad. Como consecuencia, no creemos que la política monetaria pueda funcionar como un ancla. 

Esta estrategia también está profundamente relacionada con lo que graficamos en la edición del 8 de mayo: los vencimientos de deuda en pesos -la misma que, como explicamos más arriba, no encontró refinanciamiento y el Tesoro tuvo que pagar en efectivo durante 2025- representan un paredón de $240,0B de cara a 2027 (alrededor de $120,0B con el Sector Privado, 3 veces la Base Monetaria) y es uno de los puntos más frágiles del gobierno si apuesta por armar una nueva línea de fondo y colgarse del travesaño. 

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Irán anuncia un nuevo mecanismo en el estrecho de Ormuz

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Irán aseguró este sábado que mantiene abiertos canales de comunicación con Estados Unidos, pese al estancamiento de las negociaciones formales por la guerra en Medio Oriente, al tiempo que anunció un nuevo mecanismo para administrar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético global.

El anuncio se produce en un contexto de fuerte tensión regional, luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, rechazara la última propuesta iraní para avanzar hacia un acuerdo y la calificara como “inaceptable”. Aun así, desde Teherán afirmaron que la administración republicana retomó el contacto diplomático bajo la supervisión de países mediadores.

Irán afirma que continúan los contactos con Estados Unidos

El canciller iraní, Abbas Araqchi, confirmó desde Nueva Delhi, donde participa de una cumbre de los BRICS, que ambos gobiernos siguen intercambiando mensajes, aunque admitió que las conversaciones avanzan con dificultad.

“Volvimos a recibir mensajes de los estadounidenses en los que decían que estaban dispuestos a continuar las conversaciones y el diálogo”, sostuvo el funcionario en conferencia de prensa.

Según Araqchi, uno de los principales obstáculos sigue siendo la falta de confianza entre las partes. En ese sentido, advirtió que las señales que llegan desde Washington no siempre son consistentes: “Los mensajes que recibimos son contradictorios. Cada día es diferente al anterior”, afirmó.

Las tratativas quedaron bajo mayor presión después de que Trump descartara públicamente la propuesta presentada por Irán para intentar encaminar una salida al conflicto. El mandatario estadounidense cuestionó las condiciones planteadas por Teherán, mientras el precio del petróleo volvió a subir en los mercados internacionales por el temor a una escalada.

Un nuevo esquema para el tránsito en el estrecho de Ormuz

En paralelo, el jefe de la Comisión de Seguridad Nacional y Política Exterior del Parlamento iraníEbrahim Azizi, anunció que Irán diseñó un nuevo mecanismo para gestionar la circulación de buques en el estrecho de Ormuz.

El legislador sostuvo que el sistema se aplicará sobre una ruta específica para embarcaciones comerciales y países que cooperen con Teherán. Además, anticipó que se cobrarán tarifas por los servicios vinculados a ese esquema.

El estrecho de Ormuz volvió a quedar en el centro de la tensión por el anuncio de un nuevo esquema de tránsito marítimo.

“Irán, en el marco de su soberanía nacional y de la garantía de la seguridad del comercio internacional, ha preparado un mecanismo profesional para gestionar el tráfico en el estrecho de Ormuz a lo largo de una ruta designada”, publicó Azizi en la red social X.

El diputado afirmó que solo podrán beneficiarse de ese mecanismo los buques y actores que cooperen con el país. También advirtió que el paso seguirá cerrado para operadores vinculados al denominado Proyecto Libertad, una iniciativa lanzada por Estados Unidos para escoltar embarcaciones afectadas por el bloqueo iraní.

El debate por los peajes y la presión internacional

El estrecho de Ormuz es uno de los corredores marítimos más sensibles del mundo: por allí circula cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa a nivel global. Por eso, cualquier restricción o intento de modificar sus condiciones de tránsito impacta de manera directa en los mercados energéticos.

A fines de marzo, la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní aprobó un proyecto de ley para establecer el cobro de peajes en la zona, aunque la iniciativa todavía debe ser debatida y votada por el pleno legislativo. Sin embargo, el Banco Central de Irán anunció a fines de abril que ya había comenzado a recibir pagos de buques por circular por esa vía.

La medida generó rechazo en Washington y también fue un tema de conversación entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, durante su reciente cumbre en Pekín. Según la Casa Blanca, ambos mandatarios coincidieron en que el estrecho debe permanecer abierto para garantizar el libre flujo de energía.

En ese encuentro, Xi Jinping expresó además su rechazo a la militarización de la zona y a cualquier intento de cobrar peajes por su uso. También manifestó interés en aumentar la compra de petróleo estadounidense para reducir la dependencia china del corredor marítimo en el futuro.

Mientras tanto, Estados Unidos mantiene un cerco naval sobre puertos y buques iraníes desde el 13 de abril, en respuesta al bloqueo impuesto por Teherán en Ormuz. La operación estadounidense para escoltar barcos varados fue suspendida por Trump al día siguiente de su lanzamiento, con el objetivo de dar margen a las negociaciones.

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