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Guzmán desechó versiones de “reperfilamiento” y dijo que la deuda en pesos es “sostenible”

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El ministro de Economía, Martín Guzmán, reiteró hoy su defensa de la política de endeudamiento en pesos, aseguró que es “absolutamente sostenible” y desechó las versiones de un posible “reperfilamiento” de sus vencimientos.

El titular del Palacio de Hacienda remarcó la importancia de la reducción de déficit fiscal “en la Argentina de hoy” ante la necesidad de “ir ordenando el Estado”, razón por la que sostuvo que “no se puede comparar la capacidad financiera de la Argentina con la de Estados Unidos” para hacer frente a los desequilibrios.

En declaraciones a Radio con Vos, Guzmán volvió a destacar “la necesidad de acumular más reservas internacionales”, y recordó que, históricamente, en la Argentina “cuando faltaron los dólares, hubo inflación”.

Asimismo, defendió la autoridad del presidente Alberto Fernández, y remarcó que “es una obviedad” que los ministros hacen lo que el jefe de Estado dispone, más allá de señalar que “eso no quita que haya situaciones en las que sería valioso poder agilizar la gestión”.

En ese sentido hizo referencia a las demoras en la presentación del formulario para acceder a los subsidios en el marco de la segmentación tarifaria que, aseguró, “antes del 1º de julio tiene que estar”.

En la víspera de una nueva licitación de títulos públicos, Guzmán buscó dar una señal de tranquilidad al mercado y rechazó cualquier posibilidad de reperfilamiento al decir que “la deuda es absolutamente sostenible, en la medida que se pueda refinanciar”.

En ese sentido, remarcó la importancia de conformar un mercado de deuda en moneda doméstica, y sostuvo que “la deuda en pesos es un ancla del funcionamiento de todo el sistema, un activo seguro”, a la vez de “permitir esta transición fiscal que debe desembocar en un equilibrio”.

En cuanto a los temores por un crecimiento del nivel de esa deuda en pesos, advirtió que “en términos nominales, la deuda crece en todo el mundo”, pero que al mismo tiempo “la recaudación también crece” y con ello la capacidad de pago.

“Gobierne quien gobierne la Argentina, no va a tener alternativas a fortalecer el mercado de crédito en nuestra propia moneda, el peso”, enfatizó, además de advertir que “a nadie le va a convenir generar lío con ese asunto”.

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La inflación de mayo fue de 5,1% y en el NEA escaló al 5,3%

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El Nivel general del Índice de precios al consumidor (IPC) representativo del total de hogares del país
registró en mayo una variación de 5,1% con relación al mes anterior. En el caso del NEA, la suba de precios fue de 5,3 por ciento, la segunda más alta detrás del NOA, que marcó 5,6 por ciento.

El Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a la región del NEA (conformada por las provincias del Chaco, Corrientes, Formosa y Misiones), registró una suba del 5,3% en el mes de mayo, desacelerando respecto al registro previo (6,0% en  abril), pero continúa moviéndose en niveles aún muy altos para un registro mensual. Dicha suba, además, fue superior a la registrada en el IPC nacional, que marcó 5,1% en este mes. 

De esta forma, la región exhibió, junto a la región Pampeana, el segundo mayor aumento  de precios en el país en el mes. A su vez, en la comparación interanual, la suba de  precios en la región llegó al 61,8%, un récord histórico para la región, siendo además el más alto de todo el país. 

En este marco, la división que mostró la mayor suba en mayo en el NEA fue “Bebidas  alcohólicas y tabaco” (7,8%), con mayor fuerza en las bebidas; el podio se completa con  “Restaurantes y hoteles” (7,0%) y “Salud” (6,1%), que tuvo fuerte suba de prepagas, destacó la consultora Politikon Chaco, en un informe publicado en base a datos del  INDEC.  

IPC de mayo: situación por regiones 

En el mes de análisis, el IPC nacional registró una suba del 5,1%, un registro menor al observado en el mes previo (6,0% en abril), pero sosteniendo una inercia muy alta.  

A nivel regional, la NOA exhibió, por segundo mes consecutivo, la mayor expansión del  mes (5,6%), seguida por la Pampeana y NEA (5,3% en cada caso), y luego se ubicó  Cuyo (5,2%). Todos estos crecieron por encima del total país, mientras que debajo de este, quedaron la Patagonia (4,9%) y el GBA (4,8%).

En la comparación interanual, la suba del IPC nacional llegó al 60,7%, rompiendo el  anterior récord de abril 2022 y registrando así la mayor suba desde la salida de la  convertibilidad. 

A nivel regional, el NEA exhibe la mayor suba (61,8%), seguida de cerca por el NOA  (61,7%), y más atrás se ubican GBA (61,2%) y la Patagonia (61,0%), siendo éstas las  que crecieron por encima del total país; por debajo, quedaron Cuyo (60,5%) y la  Pampeana (59,6%), siendo ésta última la única región que quedó por debajo del 60%. 

IPC de mayo en la región del NEA 

La región del Nordeste (NEA) tuvo, en mayo de 2022, un alza del IPC del 5,3%. Si bien  tuvo una importante desaceleración respecto al registro de marzo y abril (7,2% y 6,0%,  respectivamente) se trata igualmente de una marca muy elevada. Así, el NEA registró el segundo mayor  incremento entre las regiones del país durante ese mes de análisis.  

De esta forma, el acumulado del período enero-mayo 2022, la región exhibe un alza de  precios del 29,9%, siendo así el peor registro para este período desde que arrancó la  nueva serie de medición (2016), un hito que también se observa en el nivel general nacional, y en todas las regiones en particular, algo que ya se observaba en los meses  previos. 

A nivel interanual, por su parte, el NEA aceleró al 61,8% en mayo y es la primera vez que supera el techo del 60% en este nivel comparativo. Por ende, se trata de un registro  récord desde que comenzó a medirse la inflación en la región.

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El gobierno utiliza parte del “as bajo la manga” para cumplir la meta monetaria del segundo trimestre

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Luego de cumplir holgadamente en el primer trimestre, y habiendo mostrado un ratio de rollover cómodamente por encima del 100%, a fines de marzo la meta monetaria para el segundo trimestre lucía factible siempre y cuando el desempeño en el mercado de deuda en pesos no se resintiera. No obstante, el financiamiento neto negativo del Tesoro en abril y unas colocaciones de deuda que dejaron sensaciones mixtas en mayo arrojaron dudas en las últimas semanas.  

En este contexto, la meta monetaria pautada con el FMI se tornó más desafiante que lo esperado ante un déficit fiscal que luce difícil de reducir y un Tesoro al que le cuesta captar fondos sin utilizar instrumentos de corto plazo con cobertura inflacionaria. De hecho, en abril y mayo el stock de Adelantos Transitorios aumentó en casi $260.000 millones, tensionando fuertemente el margen para el cumplimiento de la meta del segundo trimestre frente a un mes estacionalmente deficitario como es junio. 

En este contexto, y habiendo utilizado ya un 54% de la asistencia monetaria pautada en el acuerdo para todo el año, el Tesoro optó a fin de mayo por utilizar parte de los DEGs depositados en su cuenta en el BCRA para de relajar la meta monetaria. Concretamente, el Tesoro le vendió al Central casi USD 2.700 millones en DEGs por poco más de $322.000 millones, monto que utilizó para reducir el stock de Adelantos Transitorios. Dado que el límite a la asistencia monetaria en el acuerdo está ligado en la práctica al stock de Adelantos Transitorios a diciembre de 2022 (la métrica evalúa los cambios en su monto con relación al nivel en diciembre de 2021), al reducirlo con este movimiento se amplían las posibilidades de emisión. 

Cabe mencionar que esta opción estaba contemplada dentro del Acuerdo (ya que alrededor de USD 4.400 millones de los desembolsos pueden utilizarse como “apoyo presupuestario”) aunque no necesariamente debía utilizarse. Sumado a esto, el hecho de que se haya recurrido a esta fuente de financiamiento en el primer semestre y no en el segundo (cuando el déficit es estacionalmente más elevado) también es indicativo de que la trayectoria fiscal está resultando más ardua que lo esperado.

Si bien el movimiento contable tiene ciertas similitudes al efectuado en septiembre del año pasado, esta vez no hay ninguna Letra Intransferible con el BCRA de por medio (por el momento, ya que el gobierno debería recomprar esos DEGs en 2023-24 para pagarle al FMI) ni tampoco los DEGs se contabilizaron como ingreso corriente del SPNF, algo que sí sucedió en 2021. Por su parte, un detalle a mencionar es que, tanto en septiembre de 2021 como en mayo del presente año, la tasa de rollover del mes previo (agosto 2021 y abril 2022) se situó por debajo del 100%. El hecho de que esto haya ocurrido sólo en 2 de los últimos 17 meses evidencia la importancia que tienen las licitaciones de deuda al momento de contener el financiamiento monetario. 

En conclusión, como resultado de este movimiento el gobierno consiguió oxígeno para el cumplimiento de la meta monetaria del segundo trimestre. Asimismo, esto también nos confirma que la emisión monetaria en 2022 seguramente sea superior al 1% del PIB. De hecho, el mismo mecanismo implementado puede volver a repetirse en lo que resta del año: el margen para la utilización de DEGs como refuerzo presupuestario se sitúa en 3.166 (USD 4.400 millones), por ende, el giro de ayer representa apenas un poco más de la mitad. De esta forma, el máximo margen de emisión monetaria asciende en 2022 a 1,8% del PIB: esto sigue siendo significativamente menor que en 2021 (4,6% del PIB) pero mayor que la meta a la que apuntaba el programa originalmente.En este sentido, habrá que seguir monitoreando las licitaciones de deuda del Tesoro frente a un rojo fiscal con un piso elevado y una dinámica de precios que complica la colocación de instrumentos no indexados. 

¿Cómo venía la asistencia monetaria hacia fines de mayo? 

Durante el primer cuatrimestre el giro de Adelantos Transitorios alcanzó poco más de $200.000 millones, pero en el quinto mes del año el BCRA le giró al Tesoro casi $ 180.000 millones. De esta manera, el financiamiento monetario hasta el 30 de mayo era levemente superior a $380.000 millones dejando a la fecha tan sólo $58.000 millones de margen para junio. Como ya se mencionó, tal dinámica se encuentra en parte explicada por un ratio de rollover que se situó levemente por encima del 100% en el último bimestre, 9 p.p. por debajo del considerado en el acuerdo para dicho periodo. En consecuencia, frente a un escaso financiamiento neto (apenas $8.000 millones) las necesidades del Tesoro en el segundo trimestre se cubrieron casi en su totalidad (97%) con Adelantos Transitorios del BCRA. 

En este contexto, nos preguntamos primero qué tan elevado fue el monto utilizado en los primeros cinco meses del año. En términos del PIB, nos encontramos relativamente alineados en comparación con los años anteriores: para el periodo 2004-2021 la Asistencia Monetaria representó un 0,5% del PIB, mientras que en lo que va de 2022 (excluyendo la cancelación con los DEGs) se estaría situando en un 0,54% con relación al PIB implícito en el acuerdo y en un 0,48% con respecto a nuestra proyección. Del mismo modo, vale la pena preguntarse cuánto suele representar el financiamiento monetario hasta mayo en el total del año. Entre 2004 y 2021 el promedio de la Asistencia Monetaria acumulada en los primeros cinco meses del año no llegó a cubrir el 30% del total del año, lo que nos indica que generalmente en los últimos 7 meses del año el Tesoro le solicita al BCRA más del doble de lo solicitado hasta mayo. A su vez, cabe destacar que sólo en 2 de los últimos 18 años el porcentaje de representación de los primeros cinco meses superó el 50% en el total anual: en 2018 se ubicó en un 191% debido a una política monetaria contractiva que inició en la segunda parte del año donde el BCRA estuvo casi 12 meses sin financiar el Tesoro, mientras que en 2020 el impacto de la pandemia en la primera mitad del año elevó las necesidades de financiamiento y el porcentaje se ubicó en un 52%. 

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A contramano del federalismo 

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Los reclamos de los gobernadores continúan en alza: actuando en bloque, se están expresando en diferentes temas que se iniciaron con los vinculados a subsidios, pasó a cuestión coparticipación y ahora ya abarca a aspectos relativos a la justicia, como ser la Corte Suprema y su conformación.

Pero detrás de ello, hay una cuestión que se está hablando más por lo bajo, y que también los enfrenta a Martin Guzmán, algo que ya habíamos resaltado en la cuestión de los subsidios al transporte en esta nota de Economis. En este caso, se trata de las transferencias no automáticas, aquellas que se hacen por fuera de la coparticipación y que suelen ser partidas presupuestarias asignadas o bien convenios específicos de asistencia financiera u otro tipo de fondeo.

El ojo está puesto en el favoritismo que tiene la provincia de Buenos Aires, receptora del mayor volumen de fondos que envía la Nación a las provincias, algo que es histórico pero que recrudece en determinados momentos por agarrar mayor velocidad de envíos. Pero también, hacia dentro de las provincias se ven fuertes disparidades, e históricamente también, aquellos gobernadores más cercanos al poder central suelen ser los más favorecidos, por criterios solamente políticas más que económicos.

¿Qué está pasando en lo que va del año? Entre enero y mayo, el Ejecutivo nacional destinó ya unos $ 275.407 millones en este concepto, entre transferencias corrientes y de capital. De ese total, el 42% quedó solo para la provincia de Buenos Aires ($114.410 millones). Es decir, otras 23 jurisdicciones (incluyendo CABA) se repartieron el 58% restante. 

Misiones, en ese mismo período, recibió $ 6.587 millones (el 2% del total repartido), siendo un valor que queda solamente por encima de Corrientes ($ 4.831 millones) pero debajo de Formosa y Chaco. Con el primer caso, la brecha es relativamente baja (Formosa recibió unos $ 7.890 millones), pero con el doble de población. Comparando con el Chaco, es muy fuerte el desvío (esa provincia se hizo de $12.522 millones). Si analizamos de manera poblacional esos montos, las transferencias per cápita para Misiones serían (nuevamente) las menores.  

Hacia dentro de las mismas, si observamos únicamente lo vinculado a las transferencias de capital, que están destinadas a proyectos de inversión y obra pública, Misiones tiene la misma situación: más que Corrientes, pero menos que Formosa y Chaco. Esto explica en cierto modo lo que ocurre con la construcción: si bien Misiones tiene el mayor volumen de trabajadores en el sector, las tasas de crecimiento son mayores en aquellas dos (+45% de crecimiento interanual en marzo, según últimos datos disponibles por IERIC; mientras que en Misiones fue del 29%).  

Como se ve, la situación actual de estas transferencias es casi idéntica a lo que pasa con los recursos por coparticipación: es difícil determinar un criterio que explique como una provincia con 600 mil habitantes recibe más recursos que una con un 1,3 millones. 

Pero la situación no se agota en la comparación dentro del NEA. Justamente, y volviendo al inicio de esta columna, los gobernadores están hoy en constante reclamo con el equipo económico por esta distribución de fondos, pero también, preocupados por lo que se viene: el programa acordado con el FMI pide limitar estos envíos, y en los ministerios económicos provinciales saben que es un riesgo para la estabilidad de sus finanzas: si bien la gran mayoría de los distritos goza de buena salud financiera, con importantes superávits, una buena parte de éstos se explican justamente por los envíos no automáticos que durante 2020 y 2021 tuvieron del Estado nacional. 

Así y todo, la asimetría en esa distribución es enorme. Si miramos solamente los famosos ATN (Aportes del Tesoro Nacional), a abril de este año a Misiones se le dio unos $ 200 millones, pero a Formosa $ 460 millones, al Chaco $ 300 millones y a Corrientes, $700 millones, siendo este el único caso justificado porque se trató de recursos brindados en el marco de los incendios que sufrió la provincia a inicios del 2022. 

Las disparidades que existen en la distribución de recursos, como ya se indicó previamente, no se agotan sólo en los esquemas de reparto de la coparticipación hechos vía ley, sino también en estos que son vía decisión política, donde debería primar el verdadero federalismo intentando corregir las asimetrías del reparto automático. Lejos de eso, las acentúa, y obliga más bien a fortalecer el centralismo.

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Argentina acordó con el Club de París diferir los pagos de deuda hasta el 30 de septiembre de 2024

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El Gobierno llegó a un acuerdo con el Club de París para diferir los pagos de deuda hasta el 30 de septiembre de 2024, mientras se avanza en un entendimiento que contemple un nuevo mecanismo de repago de los compromisos, condición que quedará establecida en un DNU que se dictará “de forma inminente”, confirmaron fuentes oficiales a Télam.

De todas formas, el objetivo del Gobierno es alcanzar una renegociación “antes del 30 de junio de 2022” -plazo fijado en la última visita del ministro de Economía, Martín Guzmán, a Paris-, en el que se incluyan nuevas condiciones de tasas de interés, plazos e incorporación de los US$ 430 millones ya abonados en dos pagos en febrero de 2022 y julio de 2021.

“El nuevo decreto” -explicaron las fuentes- “permite formalizar este tiempo normativo para trabajar en estas negociaciones y establecer que la Argentina difiere los pagos hasta 2024 o hasta un nuevo acuerdo con el Club de Paris, lo que suceda antes”.

“El objetivo de Argentina es renegociar el acuerdo y encontrar mejores condiciones para el país, lo antes posible. La expectativa y lo que estamos trabajando es finalizar la renegociación con las autoridades antes del 30 de junio”, detallaron.

La fecha del 30 de septiembre de 2024 obedece a un acuerdo entre ambas partes a sabiendas de que el acuerdo de Facilidades Extendidas firmado con el FMI otorga esa fecha como plazo máximo, aunque la meta es cerrar el entendimiento mucho antes.

Actualmente, el Gobierno está trabajando en negociaciones con cada uno de los países acreedores y con las autoridades del Club para llegar a un esquema de nuevo esquema de repago.

La Argentina debía afrontar el 31 mayo de 2021 un pago cercano a los US$ 2.450 millones -correspondientes a 40 créditos otorgados por 14 países y en 8 monedas distintas- en los términos del Acuerdo firmado en 2014, el cual contemplaba un periodo de gracia de 60 días.

Sin embargo, el 22 de junio de 2021, el ministro Guzmán anunció haber llegado a un entendimiento con el Club para obtener un puente de tiempo que permitía a la Argentina no caer en default y continuar con la negociación.

Según Guzmán, “pagar esa cantidad hubiese sido un golpe a las reservas internacionales y por lo tanto hubiese generado más inestabilidad cambiaria y más inestabilidad macroeconómica”.

Aquel entendimiento quedó sellado a través del Decreto 412/2021, en el que el Gobierno fijó un diferimiento del Acuerdo Marco y los Acuerdos Bilaterales suscriptos con los países nucleados en el Club de París hasta el 31 de mayo de 2022.

El nuevo DNU -que será publicado en forma inminente- es el que extenderá el plazo del acuerdo, para cumplir con las con las condiciones legales que el propio DNU 412/2021 había fijado.

De todas formas, el 22 de marzo de este año el ministro Guzmán y el presidente del Club de París, Emmanuel Moulin, habían anunciado un nuevo plazo de negociaciones hasta el 30 de junio de este año para llegar a un nuevo acuerdo, mientras continuaban las negociaciones con el FMI para acordar un programa sostenible y consistente con los objetivos de estabilidad macroeconómica del país.

Desde entonces se realizaron dos pagos, el 28 de julio de 2021 y el 28 de febrero de 2022 por un total de US$ 430 millones en concepto de capital, que estuvieron en concordancia con los desembolsos que se efectuaron a otros acreedores bilaterales, mientras avanzaban las negociaciones con el FMI.

El saldo de capital, los plazos e intereses se definirán en la negociación en la que Argentina ahora avanza de forma paralela con las autoridades del Club y los 16 países integrantes, que quedará fijada en los términos de un nuevo acuerdo, que ya no tendrá como base el entendimiento de 2014.

“Si el nuevo acuerdo fijara pagos durante 2022, esos montos se descontarían de la meta de acumulación de reservas, establecida en el Programa de Facilidades Ampliadas firmado con el Fondo Monetario Internacional”, según explicaron los voceros oficiales.

Según consta en el anexo del Decreto 412/2021, la Argentina debe renegociar el pago de cerca de US$ 2.500 millones que adeuda a 24 agencias y bancos de 16 países: Alemania, España, Francia, Estados Unidos, Bélgica, Dinamarca, Austria, Canadá, Israel, Italia, Japón, Suecia, Suiza, Reino Unido, y Países Bajos.

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