Horacio Marín

YPF anunció una suba del 1%, pero en Misiones los combustibles aumentaron hasta 4,7%

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Aunque el CEO de YPF, Horacio Marín, comunicó oficialmente un ajuste promedio del 1% en los combustibles desde este jueves 14 de mayo, en Misiones los surtidores reflejaron incrementos considerablemente más altos, con subas que llegaron hasta el 4,71% en algunos productos premium.

La diferencia volvió a poner en foco la política de “micropricing” que aplica la petrolera estatal, un esquema que permite establecer valores diferenciados según la zona geográfica, la demanda, los corredores logísticos y hasta franjas horarias específicas, lo que provoca que el impacto final no sea uniforme en todo el país.

En las estaciones de servicio de Posadas, la nafta Súper pasó de $2.166 a $2.217 por litro, con una suba del 2,35%. La Infinia registró el mayor salto: pasó de $2.316 a $2.425, lo que representa un incremento del 4,71%.

En el segmento del gasoil, el Diesel 500 subió de $2.202 a $2.301 (+4,5%), mientras que la Infinia Diesel pasó de $2.446 a $2.523, con una variación del 3,15%.

YPF en Misiones: subas por encima del 1% anunciado
Variación de precios por litro entre valores anteriores y vigentes
Combustible Precio anterior Precio vigente Suba en $ Variación
Súper $2.166 $2.217 $51 +2,35%
Infinia $2.316 $2.425 $109 +4,71%
Infinia Diesel $2.446 $2.523 $77 +3,15%
Diesel 500 $2.202 $2.301 $99 +4,50%
Dato clave: mientras YPF comunicó una actualización del 1%, en Misiones las variaciones efectivas oscilaron entre 2,35% y 4,71%, según el tipo de combustible.

Es decir, en ningún caso la actualización se ubicó cerca del 1% anunciado oficialmente por la compañía, lo que refuerza la percepción de que en provincias periféricas como Misiones el traslado de costos suele ser más intenso.

Horacio Marín explicó que la petrolera decidió no trasladar de manera plena el impacto de la suba internacional del petróleo, en un contexto donde el barril de Brent supera los 100 dólares. Según indicó, la empresa mantendrá por otros 45 días el sistema de “buffer de precios”, una herramienta que funciona como una cuenta compensadora para amortiguar los aumentos y evitar “sobresaltos en el surtidor”.

“A partir del jueves 14 de mayo, YPF ajustará el precio de los combustibles un 1% tras un análisis detallado de las condiciones del mercado y las variables de oferta y demanda”, sostuvo el presidente de la petrolera.

El ejecutivo detalló que, una vez finalizado el conflicto en Medio Oriente y estabilizado el precio internacional del crudo, la compañía sostendrá los precios congelados durante el tiempo necesario para recuperar el ingreso diferido por no haber trasladado completamente el aumento del Brent.

Desde el inicio del conflicto internacional, los combustibles ya acumulan una suba superior al 23%, y dentro del sector estiman que todavía quedaría un ajuste pendiente cercano al 15% sobre los precios finales si se trasladara completamente el impacto internacional.

En ese escenario, YPF apuesta a sostener el equilibrio entre rentabilidad y demanda mediante el esquema de micropricing, que le permite segmentar los precios según comportamiento de consumo y competitividad regional.

Para Misiones, donde históricamente los combustibles suelen ubicarse entre los más caros del país por cuestiones logísticas, impositivas y de frontera, esta nueva actualización vuelve a tensionar los costos de transporte, producción y consumo cotidiano.

La suba no solo impacta en el bolsillo de los automovilistas, sino también en toda la cadena económica provincial, desde el agro hasta la logística y el comercio, en un contexto donde la actividad todavía muestra señales de debilidad.

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YPF reúne a las petroleras y define si traslada la suba del petróleo a los surtidores

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YPF encabezará este lunes una reunión clave con las principales petroleras del país para definir qué ocurrirá con los precios de los combustibles tras el vencimiento del mecanismo de “buffer” aplicado desde abril para contener el traslado de la suba internacional del petróleo a los surtidores locales.

La discusión llega en un contexto de fuerte volatilidad global. El Brent todavía opera por encima de los USD 100 por barril, mientras persiste la tensión geopolítica en Medio Oriente tras el conflicto entre Estados Unidos e Irán. A eso se suma la actualización de impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono dispuesta por el Gobierno nacional desde mayo.

El resultado de esa combinación puede impactar directamente sobre inflación, logística, transporte y consumo interno, especialmente en provincias periféricas como Misiones, donde el costo del combustible tiene incidencia estructural sobre la economía regional.

Se termina el “buffer” que desacopló el petróleo internacional del precio local

El mecanismo impulsado por el CEO de YPF, Horacio Marín, comenzó el 1° de abril y vence el próximo 15 de mayo.

El esquema funcionó como una herramienta de amortiguación temporal frente a la disparada del petróleo internacional. Mientras el Brent llegó a superar los USD 120, las refinadoras continuaron operando internamente con un valor de referencia cercano a los USD 70 por barril, equivalente al precio vigente en marzo.

La diferencia entre el valor real y el valor reconocido internamente quedó registrada en cuentas compensadoras a saldar posteriormente si el precio internacional descendía.

Participaron del acuerdo: refinadoras, empresas integradas, y productoras puras del sector. Entre ellas: YPF, Shell, Axion, Puma, Raízen, Trafigura, Tecpetrol, Pluspetrol, y Fénix.

La decisión permitió moderar el impacto inmediato de la crisis energética global sobre los consumidores argentinos, aunque el mercado ahora espera una corrección gradual del atraso acumulado.

El petróleo bajó, pero la presión sobre los surtidores sigue intacta

Durante los últimos días, el mercado internacional mostró cierta desaceleración tras las negociaciones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán.

El WTI cayó hasta los USD 95 por barril, mientras el Brent retrocedió a la zona de USD 101–104. Sin embargo, las petroleras consideran improbable un regreso a los valores previos al conflicto, cuando el crudo cotizaba cerca de los USD 60.

La expectativa del sector es que el petróleo permanezca en torno a los USD 90 incluso si disminuye la tensión militar.

Eso mantiene abierta la presión sobre los surtidores argentinos.

Desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, los combustibles acumularon un incremento cercano al 23% en el país.

El Gobierno actualizó impuestos y suma otra presión sobre los precios

La discusión entre las petroleras no se limita al petróleo internacional.

El 30 de abril, el Gobierno nacional oficializó una actualización del 0,5% en los impuestos sobre combustibles líquidos y dióxido de carbono.

Según cálculos difundidos por SDC Asesores Tributarios, la carga impositiva implicaría un aumento potencial de: $11,035 por litro de las naftas, incluyendo impuestos líquidos y CO₂.

La decisión de trasladar total o parcialmente ese costo quedó en manos de las compañías.

La caída del consumo condiciona la decisión de las petroleras

El mercado enfrenta además otro dato sensible: la demanda comenzó a retroceder. Según un informe citado por el sector, las ventas de combustibles cayeron 1,8% en marzo de 2026, mientras la nafta súper registró una baja interanual del 4,1%.

El dato refleja: menor uso de vehículos, deterioro del poder adquisitivo, y límites crecientes para seguir trasladando aumentos al consumidor. Ese escenario explica parte de la cautela que mantuvieron las petroleras durante las últimas semanas.

En provincias como Misiones, el precio de los combustibles tiene efectos más amplios que en los grandes centros urbanos. Cada suba del gasoil repercute sobre: costos logísticos, precios minoristas, competitividad exportadora, y márgenes industriales.

Además, las llamadas asimetrías fronterizas amplifican el problema. Cuando el combustible aumenta en Argentina, la diferencia de costos frente a Paraguay y Brasil afecta el comercio local y el consumo interno.

La presión energética global termina así trasladándose a las economías regionales con más intensidad que en áreas metropolitanas.

La decisión de YPF también tiene impacto político

El rol de YPF durante la crisis energética volvió a posicionar a la petrolera de mayoría estatal como actor central en la administración de precios sensibles para la economía.

El “buffer” permitió desacelerar parcialmente el traslado inmediato del shock internacional sobre inflación y consumo.

Ahora, el fin de ese esquema abre una nueva discusión: cuánto del atraso acumulado absorberán las compañías, cuánto se trasladará a surtidores, y qué margen político existe para nuevos aumentos en un contexto de caída de ventas.

La reunión de este lunes será observada tanto por el mercado energético como por el Gobierno nacional, que enfrenta el desafío de administrar inflación y actividad económica bajo un escenario internacional todavía inestable.

Un mercado pendiente de Medio Oriente y del precio del Brent

La evolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán seguirá condicionando las decisiones locales. El sector energético observa especialmente: el comportamiento del Brent, la estabilidad del estrecho de Ormuz, y el impacto de nuevas tensiones militares sobre el comercio global de petróleo.

Por ahora, el mercado descuenta que habrá ajustes en surtidores. La incógnita es la magnitud, el ritmo y la capacidad del consumo argentino para absorber otro incremento en combustibles.

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YPF congela el precio del combustible por 45 días y busca contener el impacto del petróleo en plena volatilidad global

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Una decisión con impacto político y económico inmediato. Desde este miércoles 1° de abril, YPF puso en marcha una estrategia que trasciende lo comercial: decidió no trasladar al surtidor las variaciones del precio internacional del petróleo durante un plazo de hasta 45 días. El anuncio, realizado por su CEO Horacio Marín, introduce un “buffer” de precios que apunta a sostener cierta estabilidad en los combustibles en un escenario global marcado por la volatilidad del Brent.

El dato es concreto y sensible: en un país donde el precio de la nafta funciona como referencia para toda la estructura de costos, la decisión abre una pregunta de fondo. ¿Es un movimiento táctico para sostener la demanda o una señal más amplia sobre el rol de la principal petrolera en un mercado que se define como libre?

El mecanismo: absorber el shock externo sin alterar el surtidor

La medida se limita a una variable clave: el precio internacional del crudo. Durante los próximos 45 días, YPF absorberá ese componente sin trasladarlo al consumidor, en un intento por amortiguar el impacto de la suba del Brent, influida por el conflicto en Medio Oriente.

La empresa dejó en claro los límites de la decisión. El congelamiento no alcanza a otras variables que componen el precio final, como impuestos o tipo de cambio, que podrían eventualmente generar ajustes. Es decir, el “buffer” no es un congelamiento total, sino una contención parcial del componente más volátil.

El contexto en el que se inscribe la medida también es relevante. Desde la compañía señalaron que la demanda muestra signos de debilidad, especialmente en el interior del país, lo que refuerza la necesidad de evitar nuevos aumentos que profundicen la caída del consumo.

Señales hacia adentro y hacia afuera

La decisión de YPF se ubica en una zona híbrida. Por un lado, la empresa ratifica que opera en una economía de libre mercado, donde las decisiones responden a oferta y demanda. Por otro, introduce un criterio de estabilidad que tiene impacto directo en la dinámica inflacionaria y en el humor social.

En términos de correlación de fuerzas, el movimiento posiciona a la petrolera como un actor que puede moderar, al menos temporalmente, las tensiones de precios en un insumo clave. Esto no es menor en un contexto donde los combustibles inciden en transporte, logística y precios finales.

Al mismo tiempo, la medida marca un contraste implícito con el resto de las variables que no controla la empresa. Al dejar abierta la posibilidad de ajustes por impuestos o tipo de cambio, YPF delimita responsabilidades dentro del esquema económico más amplio.

Que dijo Marín

El CEO de YPF, Horacio Marín indicó en sus redes sociales “desde YPF hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles por hasta 45 días, comenzando a partir del día de hoy. Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent, quedando liberadas el resto de las variables que componen el precio”.

Explicó que “desde el comienzo de esta guerra en Medio Oriente, no buscamos especular con la alta volatilidad del precio internacional del petróleo, siendo nuestro objetivo generar valor en el largo plazo para nuestra compañía. Mediante este acuerdo buscamos renovar el compromiso honesto y moral con nuestros consumidores cuidando la demanda en un contexto de incertidumbre global. Operamos en una economía de libre mercado: las empresas observamos la oferta y la demanda y definimos las mejores estrategias comerciales para acompañar a nuestros clientes”.

Sostenibilidad y efecto rebote

El “buffer” tiene fecha de vencimiento: 45 días. Ese plazo funciona como ventana de contención, pero también como límite operativo. La incógnita es qué ocurrirá cuando el mecanismo se agote, especialmente si las condiciones internacionales no se estabilizan.

En el corto plazo, la decisión podría sostener el consumo y evitar un traslado inmediato a precios. En el mediano, la acumulación de tensiones podría reconfigurar el escenario.

Lo que queda en juego es más que una política comercial. Es la capacidad de una empresa clave de intervenir —aunque sea parcialmente— en un mercado sensible, sin desdibujar su lógica de funcionamiento. Esa tensión, por ahora, sigue abierta.

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YPF proyecta un superávit energético récord y busca contener el impacto en combustibles en plena tensión global

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En medio de la volatilidad internacional por el conflicto en Medio Oriente, el CEO de YPF, Horacio Marín, trazó un escenario ambicioso para 2026: la Argentina alcanzaría un superávit energético récord de al menos u$s10.000 millones. El dato, presentado en el IEFA Latam Forum 2026, no solo proyecta un salto en las exportaciones, sino que instala una tensión central para la política económica: cómo capitalizar el ciclo alcista del petróleo sin trasladar plenamente ese shock a los precios de los combustibles en el mercado interno.

La definición llega en un momento donde el barril de crudo se disparó hasta los u$s100, impulsado por la crisis geopolítica y el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula el 20% de la producción global. En ese contexto, la estrategia oficial —expresada por la conducción de YPF— busca administrar esa renta extraordinaria sin erosionar el frente inflacionario.

Superávit energético: de déficit estructural a motor de divisas

El salto proyectado por YPF se apoya en una transformación estructural del sector energético argentino. El país pasó a ser exportador neto, con un peso creciente de Vaca Muerta como eje productivo.

El superávit estimado —no menor a u$s10.000 millones— representa un cambio de escala en la balanza comercial energética, históricamente deficitaria. La magnitud, además, podría ampliarse si los precios internacionales del crudo se sostienen en niveles elevados.

Sin embargo, la proyección no está exenta de incertidumbre. El propio Marín introdujo una variable de ajuste: analistas del sector anticipan que el precio del barril podría retroceder hacia la franja de u$s70 u u$s80 en las próximas semanas, en función de la evolución del conflicto en Medio Oriente.

Esa dualidad —precios altos en el corto plazo, posible corrección posterior— condiciona tanto la estrategia exportadora como la política de precios domésticos.

Combustibles: el equilibrio entre rentabilidad y presión inflacionaria

El punto más sensible del planteo de YPF aparece en el mercado interno. Con el crudo en alza, la discusión sobre el traslado a surtidor se vuelve inevitable.

Marín explicitó un criterio operativo: acompañar las subas y bajas del petróleo con un esquema simétrico. “Cuando sube, sube, y cuando baja, baja”, sintetizó. Detrás de esa fórmula hay un intento de construir previsibilidad en un contexto volátil.

En la práctica, los precios de los combustibles ya registraron incrementos en torno al 5%, con estimaciones que los ubican cerca del 10% desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán. Aun así, la petrolera busca moderar el impacto a través de herramientas como el “micropricing”: valores diferenciados según franjas horarias y descuentos vinculados al autodespacho.

El mensaje es doble. Hacia el mercado, YPF intenta sostener márgenes sin perder competitividad. Hacia el Gobierno, busca alinearse con una estrategia de contención inflacionaria en un rubro altamente sensible.

Correlación de fuerzas: energía como activo político

El anuncio de un superávit energético de esta magnitud reconfigura el tablero económico. El sector energético se consolida como generador clave de divisas, en un contexto donde la restricción externa sigue siendo un factor estructural.

Para el Gobierno, el dato fortalece el frente externo y ofrece margen para la acumulación de reservas. Pero al mismo tiempo introduce una tensión interna: el precio de los combustibles impacta de forma directa en la inflación y en el costo de vida.

YPF, en ese esquema, opera como un actor bisagra. Su política de precios no es neutra: influye sobre el resto del mercado y funciona como referencia para las demás compañías. La decisión de moderar el traslado del crudo al surtidor implica, en los hechos, una intervención indirecta sobre la dinámica inflacionaria.

Un escenario abierto entre la renta externa y la presión interna

La proyección de un superávit récord no cierra el debate. Lo desplaza.

En las próximas semanas, la atención estará puesta en dos variables: la evolución del precio internacional del petróleo y la consistencia de la política de precios en el mercado local. Si el barril se mantiene alto, la presión sobre los combustibles será difícil de contener. Si retrocede, se abrirá la discusión sobre la velocidad de ajuste a la baja.

Al mismo tiempo, el desempeño de Vaca Muerta y el volumen de exportaciones definirán si el superávit proyectado se materializa o queda condicionado por factores externos.

La energía vuelve al centro de la escena. Como oportunidad de dólares y como fuente de tensión interna. El equilibrio entre ambos planos todavía está en construcción.

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YPF baja 2% las naftas de manera gradual y diferenciada para moderar la inflación

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YPF anunció que reducirá en promedio un 2% el precio de las naftas en todo el país a lo largo de esta semana. La baja se implementará de manera paulatina y con diferencias regionales, bajo un esquema de micro pricing, con el objetivo explícito de incidir sobre la inflación de diciembre y reflejar de forma más precisa los costos reales del negocio.

Una baja progresiva y diferenciada por regiones

El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, confirmó que la petrolera estatal comenzará a aplicar desde esta semana una reducción promedio del 2% en el precio de las naftas, que no se realizará de manera uniforme ni simultánea en todo el territorio nacional. “Todos los días un poquito, no en todos los lados iguales”, explicó el directivo al detallar la modalidad de implementación.

La decisión responde al criterio de micro pricing que utiliza la compañía, un esquema que ajusta los precios en función de las particularidades de cada región, contemplando diferencias estructurales vinculadas a logística, demanda y costos operativos. En ese marco, Marín subrayó que la baja no será homogénea, sino que reflejará las condiciones específicas de cada mercado local.

Según explicó, esta política busca trasladar de forma más precisa los cambios en las variables económicas que inciden sobre el negocio de combustibles, evitando distorsiones entre regiones y procurando una mayor coherencia entre costos y precios finales.

Impacto inflacionario y política de precios

Uno de los objetivos centrales de la medida es impactar sobre la inflación de diciembre, en un contexto donde los precios de los combustibles tienen un efecto directo e indirecto sobre la estructura de costos de la economía. Desde YPF señalaron que la reducción forma parte de una política de precios que Marín definió como un “acuerdo de honestidad con los consumidores”.

En esa línea, el titular de la compañía remarcó que YPF continuará monitoreando de manera permanente los principales factores que inciden en la formación de precios: el valor internacional del crudo, el tipo de cambio y los costos logísticos. La evolución de estas variables será determinante para definir futuros ajustes, tanto a la baja como al alza.

El enfoque gradual apunta también a evitar movimientos bruscos que generen desalineamientos en el mercado, en un sector altamente regulado y sensible desde el punto de vista económico y político.

Gasoil: un escenario distinto y ajustes selectivos

En contraste con la decisión sobre las naftas, Marín aclaró que la situación del gasoil presenta particularidades diferentes. En ese segmento, anticipó que habrá aumentos en algunos tipos de productos, aunque sin detallar porcentajes ni plazos específicos.

Esta diferenciación refuerza la lógica del micro pricing, que no solo distingue por regiones, sino también por tipo de combustible y estructura de costos asociada. De este modo, la política comercial de YPF busca combinar señales de alivio en un segmento clave para el consumo masivo, como las naftas, con ajustes puntuales donde los costos así lo requieren.

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