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Argentina firmó un acuerdo comercial e inversiones con Estados Unidos: qué incluye y por qué es clave

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Argentina concretó la firma del Acuerdo Marco de Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos, un entendimiento bilateral que apunta a profundizar la integración comercial, reducir barreras arancelarias y no arancelarias, y estimular la inversión en sectores estratégicos.

El acuerdo fue rubricado por el canciller Pablo Quirno, durante su visita oficial a Washington, en el marco de la cumbre ministerial sobre minerales críticos. También participó el embajador argentino en ese país, Alec Oxenford.

“Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al representante comercial de Estados Unidos por construir juntos este gran acuerdo. La Argentina será próspera”, expresó Quirno tras la firma.

La concreción del entendimiento se da en un contexto marcado por la virtual congelación del acuerdo Mercosur–Unión Europea, que fue enviado al máximo tribunal europeo para su evaluación, proceso que podría demorar cerca de un año.

El texto firmado retoma y amplía el marco anunciado meses atrás y propone profundizar la cooperación bilateral en comercio e inversión, con compromisos concretos en múltiples frentes.

Apertura comercial y aranceles

Argentina se compromete a otorgar acceso preferencial a exportaciones estadounidenses de:

  • Medicamentos y productos farmacéuticos
  • Productos químicos
  • Maquinaria y bienes de capital
  • Tecnologías de la información
  • Dispositivos médicos
  • Vehículos automotores
  • Una amplia gama de productos agrícolas

Por su parte, Estados Unidos se comprometió a revisar la Sección 232, que aplica aranceles de hasta el 50% a productos considerados estratégicos para la seguridad nacional, como el acero.

Además, eliminará aranceles recíprocos a recursos naturales no disponibles en su territorio y a productos farmacéuticos no patentados.

Carne, alimentos y productos agroindustriales

Ambos países acordaron mejorar las condiciones de acceso bilateral para el comercio de carne vacuna.

Argentina también se comprometió a:

  • Abrir su mercado al ganado vivo estadounidense
  • Permitir el ingreso de carne aviar en el plazo de un año
  • No aplicar restricciones al uso de términos tradicionales asociados a quesos y carnes

El acuerdo establece que ambos países trabajarán en conjunto para reducir barreras no arancelarias que afecten el comercio de alimentos y productos agrícolas.

Barreras no arancelarias y facilitación del comercio

Argentina asumió compromisos clave para reducir costos y tiempos de importación, entre ellos:

  • Reducción de licencias de importación
  • Eliminación de formalidades consulares para exportaciones estadounidenses
  • Eliminación gradual de impuestos a la importación de productos de Estados Unidos

También se compromete a alinearse con normas internacionales, aceptando productos que cumplan con estándares estadounidenses o internacionales, sin exigir evaluaciones adicionales.

En el sector automotor, Argentina permitirá la importación de vehículos fabricados en Estados Unidos que cumplan con normas de seguridad y emisiones de ese país.

En materia de propiedad intelectual, el acuerdo reconoce avances de Argentina en la lucha contra la falsificación y la piratería, pero exige mayores estándares de protección, con foco en grandes centros de comercialización de productos falsificados.

Trabajo, ambiente y minerales críticos

El texto incorpora compromisos laborales y ambientales:

  • Argentina se compromete a no importar bienes producidos con trabajo forzoso y a fortalecer su legislación laboral
  • Se acuerda combatir la tala ilegal y promover el uso eficiente de recursos naturales
  • Se refuerza la cooperación en minerales críticos, un eje estratégico para la transición energética y tecnológica

También se propone trabajar en conjunto para estabilizar el comercio global de soja, uno de los principales complejos exportadores argentinos.

El acuerdo establece que Argentina deberá:

  • Revisar “cuestiones distorsivas” vinculadas a empresas estatales
  • Analizar subsidios industriales que puedan afectar la relación bilateral

En el plano digital, el país reconoce a Estados Unidos como jurisdicción adecuada para la transferencia de datos personales y se compromete a no discriminar servicios y productos digitales estadounidenses.

Un acuerdo con impacto económico y geopolítico

El entendimiento con Estados Unidos refuerza la estrategia del gobierno de Argentina para ampliar mercados, atraer inversiones y fortalecer su inserción internacional, en un contexto donde la generación de divisas vía exportaciones aparece como una prioridad central.

La foto política del acercamiento quedó sellada meses atrás con el encuentro entre Donald Trump y Javier Milei en Davos, pero ahora toma forma concreta con un acuerdo que impacta de lleno en comercio, industria, agro y economía digital.

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El endeudamiento privado escaló en 2025 y se concentró en industria, energía y comercio

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La deuda externa del sector privado alcanzó los US$116.847 millones al cierre del tercer trimestre de 2025, lo que implicó un incremento de US$7.300 millones respecto del trimestre anterior y una suba cercana a los US$13.000 millones en comparación con igual período de 2024. Así lo informó el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en su último relevamiento sobre deuda externa privada, un dato que vuelve a poner en foco la dinámica del endeudamiento corporativo y su impacto sobre el frente externo.

El aumento se explicó principalmente por el crecimiento de la deuda comercial, que se expandió en US$5.016 millones, y de la deuda financiera, que avanzó en US$2.284 millones en el trimestre. En términos de composición, el stock total estuvo dominado por la deuda por importaciones de bienes, seguida por los préstamos financieros y los títulos de deuda en manos de no residentes.

Composición de la deuda: importaciones, préstamos y títulos

Según el informe del BCRA, la deuda por importaciones de bienes totalizó US$39.055 millones, constituyéndose como el principal componente de la deuda externa privada. En segundo lugar se ubicaron los préstamos financieros, con US$29.581 millones, y luego los títulos de deuda en manos de no residentes, por US$16.011 millones.

Más atrás quedaron la deuda por exportaciones de bienes (US$15.191 millones), la deuda por servicios (US$13.631 millones) y, en último lugar, la categoría “otra deuda financiera”, con US$3.378 millones.

El incremento de la deuda comercial respondió, fundamentalmente, al aumento de la deuda por exportaciones de bienes, que creció US$5.428 millones, parcialmente compensado por cancelaciones de deuda por importaciones de bienes (US$57 millones) y por deuda de servicios (US$354 millones).

En el caso de la deuda financiera, el alza se explicó por el aumento de los préstamos financieros en US$2.401 millones y de los títulos de deuda en US$57 millones, compensados parcialmente por una reducción de US$174 millones en la categoría de otra deuda financiera.

Sectores más endeudados y concentración por actividad

En la deuda por importación de bienes, el financiamiento otorgado por empresas relacionadas alcanzó un stock de US$21.503 millones, con un retroceso trimestral de US$134 millones, mientras que el resto de los acreedores acumuló US$17.552 millones, con una suba de US$76 millones. A nivel sectorial, la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques concentró el 22% del total (US$8.472 millones), seguida por el comercio mayorista, con el 20% (US$7.936 millones).

En cuanto a la deuda por exportación de bienes, los acreedores relacionados sumaron US$8.304 millones, con un aumento trimestral de US$3.281 millones, mientras que el resto de los acreedores totalizó US$6.887 millones, con una suba de US$2.147 millones. El sector de elaboración de productos alimenticios, que incluye a cerealeras y oleaginosas, concentró el 76% del total (US$11.549 millones), con un incremento de US$4.843 millones en el trimestre. Le siguió el comercio mayorista, con el 13% (US$1.964 millones). Entre ambos sectores explicaron el 90% de la deuda por exportación de bienes.

La deuda por servicios cerró el trimestre con US$10.009 millones con acreedores relacionados y US$3.623 millones con el resto de los acreedores. Los sectores con mayor participación fueron servicios de programación y consultoría informática y actividades conexas y servicio de transporte aéreo, ambos con el 8% del total, seguidos por la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques, con el 7%.

En el segmento de deuda financiera, los acreedores relacionados registraron una posición de US$21.946 millones, seguidos por los tenedores de títulos de deuda (US$16.011 millones) y el resto de los acreedores (US$11.012 millones). La extracción de petróleo crudo y gas natural concentró el 34% del total (US$16.781 millones), con un aumento trimestral de US$259 millones. Le siguieron las sociedades captadoras de depósitos, excepto el banco central, con el 8% (US$3.807 millones y un incremento de US$1.297 millones), y el suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado, con el 7% (US$3.618 millones y una baja trimestral de US$23 millones).

Vencimientos, plazos y origen de los acreedores

Al cierre del tercer trimestre, las empresas privadas enfrentaban vencimientos de capital de deuda comercial por US$64.146 millones, lo que representa el 95% del total de la deuda comercial. En el caso de la deuda financiera, los vencimientos ascendieron a US$20.965 millones, equivalentes al 43% del total.

El BCRA destacó que el perfil de la deuda mostró “un alargamiento en los plazos comparado con el año anterior, con un aumento del peso de los vencimientos a 5 años o más”, un dato relevante en términos de sostenibilidad financiera.

Por sectores, el mayor nivel de endeudamiento correspondió a la industria manufacturera, con US$45.367 millones, financiados en un 62% por empresas del mismo grupo. Le siguieron la explotación de minas y canteras, con US$26.021 millones, y el comercio mayorista y minorista, con US$13.939 millones. En conjunto, estos tres sectores concentraron el 73% de la deuda externa privada.

Respecto del origen de los acreedores, Estados Unidos se posicionó como el principal acreedor comercial, con el 19% del total (US$12.768 millones), seguido por Brasil (13%, US$8.664 millones) y Suiza (12%, US$8.034 millones). Los tres países concentraron el 44% de la deuda externa comercial. En la deuda financiera, el liderazgo también correspondió a Estados Unidos, con el 23% (US$7.599 millones), seguido por Países Bajos (13%, US$4.351 millones) y Uruguay (8%, US$2.633 millones), que en conjunto explicaron el 44% de la deuda financiera sin títulos de deuda.

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Despidos en Dass: incertidumbre laboral y alerta por importaciones en Eldorado

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El despido de 43 trabajadores de la planta de DASS en Eldorado, conocido el sábado, generó un fuerte impacto social y económico en la ciudad y volvió a poner en primer plano el efecto del ajuste nacional y la desregulación de las importaciones sobre la industria manufacturera local.

En diálogo con Canal 9 Norte Misionero, el delegado gremial de UTICRA, Gustavo Melgarejo, explicó que, tras la reducción de personal, en la planta “quedan entre 220 y 230 trabajadores”, una cifra que será confirmada formalmente cuando se realice la audiencia con la empresa.

El dirigente señaló que los despidos implicaron la pérdida de una línea completa de producción, con un recorte de mil pares diarios, luego de que “una de las grandes marcas suspendiera la producción local para pasar a importar productos terminados”. “Eso es lo más preocupante”, advirtió, al remarcar el cambio de estrategia empresarial y su impacto directo en el empleo industrial.

Melgarejo detalló que el lunes se realizó una asamblea con participación de funcionarios del Ministerio de Trabajo de Misiones. Allí, los trabajadores plantearon un reclamo concreto: “Saber cuánto tiempo de producción hay asegurado, cuánta gente va a implicar eso y cuál es el futuro de cada uno”. Al mismo tiempo, sostuvo que el pedido de reincorporación de los despedidos sigue vigente, aun reconociendo las dificultades del contexto.

Para quienes continúan en la planta, describió un escenario de alta incertidumbre. “Es despertarte todos los días sin saber qué va a pasar, si vas a tener trabajo o no”, resumió.

Respecto al horizonte productivo, el delegado explicó que, con la actual inestabilidad derivada de la apertura de importaciones, los compromisos se definen en plazos cada vez más cortos. “La producción se va cerrando de manera trimestral o semestral. Puede que en mayo o junio aparezcan nuevos pedidos o puede que no”, señaló. Recordó además que en diciembre la empresa había asegurado producción hasta junio, pero que, tras el regreso de vacaciones, una de las marcas retiró de manera abrupta mil pares diarios, detonando la crisis laboral.

En el plano político, Melgarejo cuestionó la falta de acompañamiento desde el ámbito nacional. “Los legisladores de La Libertad Avanza miran para otro lado. Ninguno se acerca ni intenta ayudar. Es una política del Gobierno nacional que hoy golpea directamente a la industria, no solo a esta, sino a varias”, afirmó. En contraste, destacó el respaldo del Gobierno de Misiones a través del Ministerio de Trabajo.

La audiencia formal aún no tiene fecha confirmada, aunque se prevé que se realice en Posadas. De cara a ese encuentro, el mensaje de los trabajadores es claro: “No queremos que nos vengan a mentir ni a generar falsas ilusiones. Lo único que queremos saber es la verdad: cuánto tiempo, si hay posibilidades o no. Que sean claros y contundentes”.

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El consumo cerró 2025 en alza interanual, pero terminó el año con señales de enfriamiento

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El consumo de los hogares cerró 2025 con una suba interanual del 2,5% respecto de 2024, aunque el último tramo del año mostró una desaceleración clara, con diciembre en terreno negativo. Los datos del Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) confirman una recuperación parcial tras un año previo de fuerte contracción, pero también exponen tensiones sectoriales, cambios en la composición del gasto y un escenario de mayor cautela de cara a 2026.

Un rebote anual con cierre débil y presión inflacionaria

Según el Indicador de Consumo (IC) de la CAC, el consumo de bienes y servicios de los hogares logró cerrar 2025 con una expansión del 2,5% interanual, en contraste con el desempeño negativo registrado durante 2024. Sin embargo, el último bimestre del año dejó señales de advertencia: noviembre registró una caída del 2,8% interanual y diciembre una baja del 1,4%, marcando dos meses consecutivos en rojo.

En términos mensuales, diciembre mostró un incremento del 1,2% frente a noviembre, lo que refleja cierta recomposición puntual, aunque insuficiente para revertir la contracción interanual. Desde la CAC explicaron que esta dinámica debe analizarse en función de la evolución de los precios: “Cabe enmarcar esta evolución del consumo en términos de lo que ocurrió con los precios, dado que en el segundo semestre del 2025 se registró una leve aceleración de la inflación”.

El desempeño del año dejó en evidencia una recuperación heterogénea, con sectores que lograron recomponerse y otros que volvieron a mostrar retrocesos hacia el cierre del período, en un contexto de ingresos reales aún ajustados y cambios en las decisiones de gasto de los hogares.

Desempeño sectorial dispar y cambio en la composición del consumo

La evolución del consumo durante diciembre mostró comportamientos divergentes entre los distintos rubros. El segmento de indumentaria y calzado registró un crecimiento interanual del 4,9%, lo que permitió contrapesar parcialmente la caída del índice general, con un aporte positivo de 0,4 puntos porcentuales (pp.).

En contraste, el rubro de transporte y vehículos exhibió una caída del 2,8% interanual, con una incidencia negativa de 0,3 pp. sobre el IC. Desde la CAC destacaron que, pese a un 2025 de ascenso continuo en el patentamiento de automóviles y motocicletas, el consumo asociado a estos bienes comenzó a estancarse, profundizando la caída del sector hacia fin de año.

También recreación y cultura mostró un retroceso significativo, con una baja del 4,3% interanual, que aportó 0,4 pp. negativos al índice general y cortó una racha de recuperación que se había extendido durante gran parte del segundo semestre de 2025.

En sentido contrario, el rubro de vivienda, alquileres y servicios públicos fue uno de los más dinámicos, con un crecimiento interanual del 6,8%, que explicó 1 punto porcentual del índice general. En tanto, el resto de los rubros agrupados presentó una caída interanual del 38% en diciembre, con un impacto de 2,1 pp. negativos sobre el IC.

La CAC subrayó que, en términos estructurales, los bienes durables continúan ganando participación en el consumo de los hogares, desplazando al consumo masivo, aunque de manera menos marcada que en meses anteriores.

Crédito, bienes durables y la contracara del boom importador

Otro factor clave en la dinámica del consumo fue el crédito, que mostró señales de consolidación luego de la fuerte caída registrada a comienzos de 2024. En particular, el financiamiento a hogares y familias mantuvo un incremento sostenido, aunque tras casi dos años de expansión comenzó a mostrar signos de agotamiento hacia el cierre de 2025.

A esta tendencia se sumó el patentamiento de automóviles, mientras que las escrituras de inmuebles continuaron impulsando el crédito general, con variaciones interanuales positivas, aunque de menor intensidad que las observadas a comienzos del año.

En este contexto general, el mercado de electrodomésticos se destacó como uno de los grandes ganadores de 2025. De acuerdo con un informe de NielsenIQ, el sector cerró el año con una expansión del 23% interanual en las ventas, posicionándose entre los segmentos más dinámicos de los bienes durables.

Las categorías de línea blanca y pequeños electrodomésticos lideraron el crecimiento, con una suba anual del 36%, muy por encima del promedio del sector. Este desempeño se explicó por una combinación de apertura de importaciones, mayor disponibilidad de productos y una baja sostenida de precios, favorecida por la desregulación del comercio exterior.

El impacto en precios fue significativo. Entre noviembre de 2025 y noviembre de 2024, las heladeras bajaron un 39,5% en dólares y los lavarropas un 45%. En pesos, las caídas también fueron relevantes: 10% y 18%, respectivamente, lo que implicó una deflación sectorial durante varios meses y una reducción del precio relativo frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC).

Sin embargo, el boom importador tuvo una contracara en el empleo industrial. La mayor competencia externa afectó la producción local, derivando en reducciones de plantillas y de volúmenes de fabricación, como ocurrió con Whirlpool, que cerró su planta de lavarropas en Pilar.

Eduardo Echevarría, Market CS Manager de NielsenIQ, explicó que “la combinación de mayor oferta, precios más bajos en términos relativos y un sistema financiero más activo en crédito al consumo generó un escenario muy favorable para la recuperación del sector”.

Perspectivas para 2026: más estabilidad y menor cambio en la composición

De cara a 2026, desde la CAC señalaron que el año comienza con “perspectivas de mayor estabilidad relativa” en materia de consumo. Según el análisis de la entidad, la composición del gasto de los hogares tendería a dejar de modificarse, tras un período prolongado de reacomodamientos entre consumo masivo y bienes durables.

En definitiva, el consumo logró recuperarse levemente tras un 2024 de fuerte caída, pero cerró 2025 con señales mixtas: desaceleración en los últimos meses, sectores aún frágiles y un crecimiento de los bienes durables sostenido más por precios y crédito que por una mejora estructural del ingreso real.

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La UIA advierte que la presión impositiva absorbe hasta el 50% de los costos industriales

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La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a advertir que la elevada presión impositiva es el principal factor que explica la pérdida de competitividad de la producción local, en un contexto marcado por la apertura de importaciones y la persistencia de un esquema tributario que, según el sector, se mantiene sin cambios estructurales desde hace una década. El diagnóstico impacta de lleno en la discusión económica e institucional sobre costos, precios y capacidad exportadora de la industria nacional.

Una estructura de costos condicionada por la carga tributaria

Desde la UIA insisten en que la presión impositiva continúa siendo el principal obstáculo para que la industria argentina compita en igualdad de condiciones con los mercados externos. En declaraciones a Radio Rivadavia, Mauricio Badaloni, integrante de la mesa de la entidad por la región de Cuyo, sostuvo que la Argentina “mantiene la misma presión impositiva desde hace diez años”, un dato que, para el sector, explica buena parte de las dificultades estructurales que enfrenta la producción local.

Según el dirigente industrial, la estructura de costos de las empresas se encuentra fuertemente afectada por una carga estatal distribuida entre los niveles nacional, provincial y municipal, que encarece los procesos productivos y se traslada de manera directa al precio final de los bienes y servicios.

Las estimaciones del sector industrial son contundentes: entre el 40% y el 50% del costo de cualquier estructura productiva es absorbido por el Estado, a través de impuestos, tasas y contribuciones. Este nivel de incidencia fiscal, advierten desde la UIA, no solo reduce márgenes, sino que también limita las posibilidades de inversión, expansión y generación de empleo.

Apertura de importaciones y pérdida de competitividad

El reclamo de la UIA se da en un escenario de mayor apertura de importaciones, que expone con mayor crudeza las asimetrías de costos entre la producción local y los bienes provenientes del exterior. Desde la entidad sostienen que, sin una revisión profunda del sistema tributario, la industria nacional queda en desventaja frente a competidores que operan con menores cargas fiscales y estructuras más livianas.

Badaloni remarcó que esta situación impacta directamente en la capacidad exportadora y en el desarrollo de nuevos emprendimientos, al elevar los precios y reducir la competitividad sistémica. En ese marco, el debate sobre impuestos deja de ser sectorial para convertirse en un eje central de la política económica, con implicancias sobre el entramado productivo y el saldo comercial.

La preocupación industrial apunta a que la presión impositiva no solo afecta a grandes empresas, sino también a pymes y proyectos emergentes, que enfrentan mayores dificultades para absorber costos y sostener operaciones en un mercado cada vez más abierto y competitivo.

Críticas a la intervención estatal y el debate por la competitividad

Al referirse al caso Techint, Badaloni cuestionó la intervención del Gobierno en disputas comerciales entre privados, y planteó que el eje del problema no se encuentra en el comportamiento empresario, sino en el sistema tributario vigente. Según el directivo, la falta de competitividad es una consecuencia directa de un esquema impositivo que no fue corregido en la última década y que continúa gravando de manera excesiva a la producción.

Desde la UIA, el planteo se inscribe en una discusión más amplia sobre el rol del Estado, la presión fiscal y la necesidad de generar condiciones macroeconómicas e institucionales que permitan a la industria recuperar competitividad, ampliar exportaciones y sostener el empleo.

El mensaje del sector industrial vuelve a poner sobre la mesa un reclamo histórico: sin una reducción efectiva de la carga impositiva y una simplificación del sistema tributario, la apertura comercial profundiza las desventajas estructurales de la producción local, con impacto directo en precios, inversión y desarrollo productivo.

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