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El REM del BCRA proyecta 2,3% de inflación para diciembre y un sendero descendente en 2026

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El Banco Central de la República Argentina (BCRA) difundió este miércoles 7 de enero de 2026 el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) correspondiente a diciembre de 2025, que anticipa una inflación mensual de 2,3% para diciembre y consolida un escenario de desaceleración gradual de los precios a lo largo de 2026. El informe, elaborado a partir de las proyecciones de 44 consultoras y entidades financieras, también traza expectativas sobre empleo, tipo de cambio y comercio exterior, claves para la política económica del año en curso.

Inflación de diciembre y núcleo: señales de desaceleración gradual

Según el REM, la inflación de diciembre se ubicaría en 2,3%, lo que implica una baja respecto del 2,5% registrado en noviembre. El relevamiento se realizó entre el 23 y el 30 de diciembre de 2025 y contempló la opinión de 32 consultoras y centros de investigación locales e internacionales, junto con 12 entidades financieras del país.

Los analistas que integran el denominado “Top 10” —aquellos que mejor proyectaron la inflación en el pasado— estimaron una suba de precios de 2,4% para diciembre, apenas 0,1 puntos porcentuales por encima del relevamiento previo. En cuanto al IPC Núcleo, el conjunto de participantes ubicó la variación mensual en 2,3%, con un ajuste al alza de 0,3 puntos respecto del REM anterior, mientras que el Top 10 también proyectó 2,3%.

Más allá de estas correcciones marginales, el REM ratifica una tendencia descendente: para enero de 2026 se espera una inflación general de 2%, y los analistas prevén que el proceso de desaceleración continúe hasta junio de 2026, cuando la inflación mensual alcanzaría el 1,5%.

Proyecciones para 2026: empleo, tipo de cambio y comercio exterior

El informe del BCRA no se limita a las expectativas de precios. En materia laboral, la tasa de desocupación abierta para el cuarto trimestre de 2025 fue estimada en 6,8% de la Población Económicamente Activa. Para el cuarto trimestre de 2026, el conjunto de participantes proyecta una tasa de 6,9%, lo que representa una corrección a la baja de 0,4 puntos porcentuales frente al relevamiento previo. El Top 10, en tanto, fue aún más optimista y ubicó la desocupación esperada en 6,6%.

En el frente cambiario, la mediana de las proyecciones de tipo de cambio nominal se situó en $1.484,3 por dólar para el promedio de enero de 2026. Este dato funciona como referencia clave para la planificación financiera y las decisiones de inversión en un contexto de normalización macroeconómica.

Respecto del comercio exterior, el REM proyecta para 2026 exportaciones de bienes por USD 91.407 millones, lo que implica USD 907 millones más que en la encuesta anterior. Las importaciones, en tanto, alcanzarían USD 80.442 millones, con una corrección a la baja de USD 1.056 millones. De este modo, el superávit comercial anual esperado se eleva a USD 10.965 millones, USD 1.963 millones por encima de la estimación previa.

Contexto y repercusiones: señales para la política económica

El Relevamiento de Expectativas de Mercado es seguido de cerca por el Gobierno, el sistema financiero y el sector privado, ya que condensa la visión de los principales analistas sobre la evolución de variables clave. La confirmación de una inflación en desaceleración y de expectativas relativamente ancladas refuerza el marco de previsibilidad macroeconómica, mientras que las proyecciones de superávit comercial y estabilidad cambiaria delinean un escenario más favorable para 2026.

Al mismo tiempo, las cifras de empleo y actividad continúan siendo un termómetro sensible del impacto social del proceso de ajuste y ordenamiento macroeconómico. En ese equilibrio entre estabilización y crecimiento se juegan buena parte de las decisiones de política económica del año.

Relevamiento Expectativas Mercado Dic 2025 by CristianMilciades

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ARCA extiende alivio impositivo a alimentos, medicamentos e insumos pymes importados

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Con el objetivo de reforzar la estrategia antiinflacionaria, el Gobierno nacional decidió prorrogar hasta el 30 de junio de 2026 los beneficios fiscales aplicados a la importación de bienes de cuatro rubros considerados estratégicos. La medida, dispuesta por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) y publicada en el Boletín Oficial, apunta a sostener precios en sectores sensibles del consumo y la producción, en un contexto de apertura comercial y mayor competencia externa.

La resolución excluye del pago del Impuesto a las Ganancias y del IVA a las importaciones de alimentos que integran la canasta básica, bienes de primera necesidad, medicamentos e insumos destinados a pequeñas y medianas empresas, siempre que los importadores cuenten con Certificado MiPyme vigente al momento de la operación.

Alivio fiscal selectivo para bienes sensibles

La prórroga ratifica un esquema de beneficios fiscales focalizados, orientado a reducir costos de ingreso de productos esenciales y a moderar presiones inflacionarias. Desde el Gobierno sostienen que la mayor competencia vía importaciones contribuye a disciplinar precios, especialmente en rubros con fuerte impacto en el índice de inflación.

La medida se enmarca en una coyuntura de dinamismo del comercio exterior: en los primeros once meses del año, las exportaciones argentinas alcanzaron los US$ 70.235 millones, superando ampliamente los US$ 60.775 millones registrados en 2024, un dato que refuerza la estrategia oficial de mayor integración comercial.

No obstante, la prórroga no está exenta de críticas. Sectores de la industria local advierten que incentivar compras externas puede afectar la producción nacional, especialmente en segmentos donde la competencia internacional opera con ventajas de escala y costos.

Contexto: apertura comercial y simplificación aduanera

La extensión de los beneficios fiscales se suma a otras decisiones recientes orientadas a facilitar las importaciones. ARCA ya implementó un nuevo esquema administrativo que simplifica trámites, ordena procedimientos y avanza en la digitalización del sistema aduanero, como el reemplazo de formularios impresos por versiones online.

Estas normas benefician a personas humanas que importan bienes nuevos o usados para consumo personal, sin fines comerciales ni industriales, y buscan modificar la forma en que se gestiona la documentación ante la Aduana, reduciendo tiempos y costos operativos.

En paralelo, especialistas señalan que el Gobierno complementa estas medidas con la liberalización paulatina del mercado cambiario y la eliminación de la mayoría de las trabas al comercio exterior, configurando un esquema más abierto y competitivo.

Impacto económico y posibles repercusiones

Desde la óptica oficial, la prórroga hasta el 30 de junio refuerza el anclaje de precios en productos sensibles, especialmente alimentos, medicamentos y bienes esenciales, con impacto directo en el costo de vida. Para las pymes, el alivio fiscal en insumos importados busca mejorar la competitividad y reducir costos de producción.

Sin embargo, el debate permanece abierto. Mientras el Gobierno apuesta a que la competencia externa ayude a bajar la inflación, sectores industriales anticipan tensiones sectoriales y reclaman medidas complementarias para proteger la producción local.

En ese equilibrio entre precios, consumo e industria se juega una parte central de la política económica de 2026.

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Importaciones récord y boom de Shein, claves del comercio exterior

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Las importaciones puerta o puerta a ravés de servicios web como el de Shein, crecieron 290% este 2025, que cerró con volúmenes de importaciones récord, superando en 3,1% el máximo de 2017 y triplicando el promedio de la década de los 90, según un reporte de la consultora ABECEB

Este salto responde principalmente a factores estructurales: una economía más grande y compleja, una población mayor, cadenas productivas más largas y una mayor integración al comercio global a través del Mercosur, en un mundo que hoy comercia significativamente más que en los 90. 

En este marco, los récords de volumen no implican un patrón de “sobre importación”, según el informe. En el acumulado a noviembre (último dato oficial), las importaciones de bienes alcanzaron los USD 70.235 millones, con un crecimiento interanual del 27%, el segundo mayor registro desde 2022. 

“Este dinamismo se explica no solo por la normalización de reglas, sino también por la recomposición de stocks, la reapertura del financiamiento comercial y la regularización de cadenas productivas que operaban por debajo de niveles eficientes”, señala ABECEB.

El rasgo distintivo de este año fue el cambio en la composición de las importaciones, con un mayor protagonismo de bienes finales. 

Mientras las importaciones de bienes intermedios crecieron 6,2%% interanual y las de piezas y accesorios para bienes de capital 17,4%, las compras externas de vehículos más que se duplicaron en valor (+109%), los bienes de consumo crecieron 58,3% y los de capital 55,6%. 

Este patrón marca una diferencia respecto de etapas previas del ciclo, donde la recuperación importadora estaba más concentrada en insumos productivos.

“La corrección de precios relativos, la unificación y liberalización paulatina del mercado cambiario, la consolidación fiscal y la eliminación de buena parte de las restricciones cuantitativas (SIRAs, cupos y autorizaciones discrecionales) reconfiguraron los incentivos al comercio exterior”, explica la consultora. 

Y señala que, “en este nuevo esquema, la demanda importadora dejó atrás la etapa de compresión forzada por la escasez de divisas y comenzó a acelerarse, mostrando en 2025 un desacople transitorio entre el flujo importador y la producción local, propio de un proceso de recomposición tras años de distorsiones”, según explicó Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de ABECEB.

No obstante, a nivel regional, Argentina sigue ubicada en el extremo inferior del ranking de apertura comercial. 

Mientras países como Chile, México, Colombia, Uruguay o Paraguay exhiben ratios de importaciones que oscilan entre 20% y 45% del PIB, Argentina se mueve históricamente en un rango de 12–18%, incluso en períodos de mayor apertura.

El boom de Shein 

ABECEB explica que el principal foco de atención hacia adelante no es tanto el nivel agregado, sino la dinámica de los bienes de consumo dentro de la canasta importadora. 

En 2025, estos bienes concentrarán cerca del 15% de las compras externas, el valor más alto desde comienzos de siglo y apenas 2 puntos por debajo del promedio de los 90. 

Este fenómeno se refleja en el comportamiento empresarial: según el Observatorio PyME, la proporción de empresas que reemplazan producción propia de bienes por importaciones (cambio portfolio mix nacional/importado) casi se duplica y llega al 10,1% en II-25 (vs 5,3% en I-25), mientras que las que sustituyen insumos y bienes intermedios locales trepan al 22,1% (desde 15,2% en I-25), con mayor intensidad en metalmecánica (28,4%) y sustancias y productos químicos, caucho y plástico (29,2%).

Al interior de los bienes de consumo, el régimen de Courier o “puerta a puerta” se consolida como el canal de mayor expansión. 

Impulsado por la pax cambiaria, la eliminación de trabas operativas y una mayor integración con plataformas globales de e-commerce transfronterizo (Shein, Temu, entre otras), están reconfigurando los patrones de consumo minorista habilitando el acceso directo a una oferta más amplia y diversificada, a precios altamente competitivos.

Si bien su peso en el PBI sigue siendo acotado —con importaciones por USD 789 millones y una participación del 1,1% y del 7,5% en las importaciones de bienes de consumo—, su crecimiento interanual a noviembre es el más dinámico (+291,8%), duplicando su participación frente a años anteriores, la cual se encontró limitada por fuertes barreras de acceso.

En este marco, más que un riesgo macro, su impacto es significativo a nivel micro y sectorial, especialmente en rubros intensivos en bienes finales livianos (indumentaria, calzado, pequeños electrónicos y artículos para el hogar), donde el Courier actúa como un vector directo de competencia externa, profundizando el sesgo hacia bienes finales dentro de la canasta importadora, en industrias de menor productividad, explica. 

Así, plantea nuevos desafíos regulatorios, fiscales y productivos, con efectos positivos sobre el bienestar del consumidor vía mayor variedad, precios más competitivos y menor fricción en el acceso.

Fuerte crecimiento del sector automotriz

Las importaciones de autos medidas en unidades crecieron 120% acumulado a noviembre, alcanzando máximos desde 2018, aunque aún se ubican un 30% por debajo de aquel pico (según datos de ADEFA). 

A partir de septiembre, la aceleración estuvo impulsada por el ingreso de unidades bajo el cupo de arancel 0% para vehículos híbridos y eléctricos. 

Brasil continúa siendo el principal origen (76%), aunque pierde participación frente a China y México, que ganan terreno con fuerza. 

La mayor apertura comercial se tradujo en una oferta más diversificada, con un aumento del 22% en la cantidad de modelos disponibles respecto de 2024, reflejando un cambio estructural en la dinámica del mercado.

Este auge importador convive, sin embargo, con una industria local que opera con altos niveles de capacidad ociosa. 

Mientras las importaciones crecieron 36,2% interanual en volúmenes a octubre, la actividad industrial avanzó apenas 3,1% y aún se encuentra por debajo de los niveles de 2023. 

En este contexto, se proyecta que la relación importaciones/PIB alcance en 2025 niveles similares o incluso superiores a los de 2018 (16,3%), lo que reabre el debate sobre la sostenibilidad del proceso.

“En conclusión, el nivel actual de importaciones no es preocupante aún en términos regionales ni históricos, y responde mayormente a un proceso de normalización tras años de restricciones comerciales. Hacia adelante, el desafío pasa por alinear las importaciones con una expansión sostenida de las exportaciones y monitorear la composición de la canasta, de modo que el mayor comercio se traduzca en más productividad, competitividad y capacidad de generación de divisas, y no en un desplazamiento persistente de la producción local”, subrayó Izquierdo.

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“Héroes de la producción”: la visión de Sturzenegger sobre el impacto del turismo en las divisas

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En pleno inicio de la temporada de verano y en un contexto de debate recurrente sobre la salida de divisas por turismo, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, planteó una mirada contracorriente: aseguró que los argentinos que vacacionan en el exterior no despilfarran dólares, sino que cumplen un rol clave en el funcionamiento de la economía y en la sustentabilidad de la capacidad exportadora del país. La definición, difundida a través de redes sociales, se inscribe en la estrategia oficial de apertura comercial y normalización macroeconómica, con impacto directo en la política cambiaria y productiva.

“Todos los años para esta fecha empieza una letanía donde se considera que los veraneantes en el exterior están despilfarrando un recurso precioso de los argentinos. Pero es exactamente al revés: son héroes de la producción”, afirmó el funcionario.

Turismo emisivo, divisas y competitividad exportadora

El eje central del planteo de Sturzenegger se apoya en una lógica estructural del comercio internacional. Según explicó, existe un patrón global consistente: los países que más importan también son los que más exportan, medido como proporción del Producto Bruto Interno (PBI).

“Cada importación requiere divisas extranjeras que, típicamente, proveen los exportadores. Cuando hay muchas importaciones, sube la demanda de dólares y aparecen exportadores que suplen esa necesidad”, sostuvo.

Desde esta perspectiva, la demanda de divisas generada por el turismo emisivo funciona como un mecanismo indirecto de sostenimiento del tipo de cambio real, evitando su atraso y preservando la competitividad de los sectores exportadores. Para el ministro, el gasto de los argentinos en el exterior se integra al mismo circuito que las importaciones de bienes y servicios.

“La demanda de divisas de nuestros veraneantes es lo que le sostiene la competitividad al agro, a la industria y a la exportación de servicios. Cada argentino que veranea en Brasil o en otro país ayuda a sostener la capacidad exportadora del país”, remarcó.

Crítica a las restricciones y al aislamiento comercial

En contraposición, Sturzenegger cuestionó de forma explícita las políticas de restricción a las importaciones, habituales en etapas anteriores de la política económica argentina. Según explicó, limitar el acceso al comercio exterior genera un efecto inverso al buscado.

“Cuando se limitan las importaciones, cae la demanda de divisas y el dólar se abarata en términos relativos, destruyendo la competitividad de nuestro potencial exportador”, advirtió en su cuenta de X.

En ese marco, el ministro vinculó el bajo nivel de integración comercial de la Argentina con décadas de políticas de cierre. “Comerciamos tres veces menos de lo que deberíamos dado nuestro tamaño, por ideas que nos han ido aislando y empobreciendo”, sostuvo.

La consecuencia, según su análisis, es un desaprovechamiento de las ventajas comparativas del país. “Cerrarse al comercio te empobrece, porque dejás de hacer aquello en lo que sos bueno para ponerte a hacer aquello en lo que sos malo”, afirmó, en línea con el enfoque liberal que impulsa el Gobierno nacional.

Apertura comercial y señales políticas

La reflexión del ministro no es aislada: se inscribe en una narrativa oficial que busca reconfigurar el debate público sobre el uso de divisas, el rol del turismo emisivo y la relación entre importaciones, exportaciones y crecimiento. En este esquema, el turismo al exterior deja de ser visto como una amenaza para las reservas y pasa a ser interpretado como una señal de normalización económica.

“Importar más y exportar más es el camino de una Argentina próspera”, concluyó Sturzenegger, al alentar a los argentinos que viajan al exterior durante el verano.

El mensaje apunta tanto al plano económico como al simbólico: desarmar uno de los consensos históricos del debate argentino sobre las divisas y reforzar la idea de que la integración al comercio global es una condición necesaria para el desarrollo sostenido.

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Importaciones: ARCA extiende hasta junio de 2026 la excepción a percepciones de Ganancias e IVA

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) extendió hasta el 30 de junio de 2026 la exclusión de los regímenes de percepción del Impuesto a las Ganancias y del Impuesto al Valor Agregado (IVA) aplicables a determinadas operaciones de importación. La medida, formalizada mediante la Resolución General 5807/2025, impacta directamente sobre la estructura de costos de bienes de primera necesidad y de insumos estratégicos para micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyME), y se inscribe en la continuidad de la política económica definida por la Administración Nacional.

La decisión modifica la Resolución General 5.490 y sus complementarias, reemplazando el vencimiento previsto al 31 de diciembre de 2025 por una nueva fecha límite: el 30 de junio de 2026. De este modo, se prolonga un esquema de alivio financiero en el comercio exterior, con efectos inmediatos sobre el flujo de importaciones y el capital de trabajo de los sectores alcanzados.

Régimen de percepciones y antecedentes normativos

El régimen vigente de percepciones en operaciones de importación tiene su base en dos normas centrales. Por un lado, la Resolución General 2.281 estableció un sistema de percepción del Impuesto a las Ganancias aplicable a las importaciones definitivas de bienes que no se encuentren expresamente exceptuadas. Por otro, la Resolución General 2.937 implementó un régimen análogo para el Impuesto al Valor Agregado, que se aplica al momento de la importación definitiva de cosas muebles gravadas.

En ese marco, la Resolución General 5.490 dispuso la exclusión temporal de ambos regímenes para las importaciones de determinados bienes de primera necesidad, por un plazo inicial de 120 días corridos. Posteriormente, la Resolución General 5.501 amplió el alcance de la excepción a diversas clases de insumos requeridos por el sector productivo de las MiPyME, siempre que las empresas contaran con Certificado MiPyME vigente.

La vigencia de estos beneficios fue prorrogada en forma sucesiva hasta el 31 de diciembre de 2025. Con la Resolución General 5807/2025, la ARCA vuelve a extender el plazo, en línea con lo que define expresamente como la continuidad de la política económica de la Administración Nacional.

Alcance de la prórroga y fundamentos económicos

La nueva resolución sustituye, en los artículos 1°, 2°, 3° y 4° de la Resolución General 5.490, la referencia temporal al 31 de diciembre de 2025 por el 30 de junio de 2026. De este modo, las operaciones de importación alcanzadas por la norma seguirán exceptuadas de las percepciones de Ganancias e IVA durante el primer semestre del próximo año.

Desde el punto de vista económico, la extensión del beneficio tiene un impacto directo sobre la liquidez de los importadores, al evitar adelantos fiscales que suelen transformarse en saldos a favor de recuperación lenta. En particular, el alivio resulta relevante para las MiPyME, cuya estructura financiera es más sensible a inmovilizaciones de capital, y para los sectores vinculados al abastecimiento de bienes considerados esenciales.

En términos institucionales, la resolución refuerza la coordinación entre la política tributaria y la política productiva, utilizando herramientas fiscales para moderar el costo financiero de la importación sin modificar la estructura de los impuestos de fondo.

Sectores alcanzados y posibles repercusiones

Los principales beneficiarios de la medida son los importadores de bienes de primera necesidad y las micro, pequeñas y medianas empresas que requieren insumos importados para sostener su actividad productiva. La prórroga hasta junio de 2026 aporta previsibilidad en la planificación financiera y comercial, especialmente en un contexto donde los costos de importación y el acceso al financiamiento siguen siendo variables críticas.

Desde el lado fiscal, la norma mantiene un equilibrio delicado: si bien posterga la percepción anticipada de tributos, no implica una exención definitiva, sino un diferimiento que busca sostener la actividad económica. En este sentido, la continuidad del régimen podría generar reacciones favorables en el entramado productivo, mientras que su evaluación futura dependerá del impacto sobre la recaudación y el nivel de actividad.

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