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Importaciones: el Gobierno derogó una norma que “dificultaba” la entrada al país de electrónicos

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La nueva normativa flexibiliza la validación de equipos eléctricos en el país, permitiendo el ingreso de productos con certificaciones internacionales sin necesidad de trámites adicionales

El Gobierno modificó los requisitos para la importación y producción de elementos de seguridad eléctrica, con el objetivo de reducir costos y tiempos. Aseguran que la nueva normativa garantiza que los productos cumplan con los estándares internacionales de seguridad y calidad.

A través de la Resolución 16/2025, se facilita la aceptación y utilización de certificados emitidos en el exterior que garanticen la seguridad eléctrica de diferentes productos. Esto evita el costo duplicado de ensayar los productos en Argentina cuando la actividad fue realizada por un certificador o laboratorio acreditado fuera del país.

También, se permitirá la comercialización de productos con fichas con una geometría distinta a la “ficha argentina”.

Al respecto, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, afirmó: “¡Se acabó la tortura de la certificación eléctrica! A ver si el dislate se entiende con un ejemplo: si querías importar una computadora Apple, de las que se venden millones de unidades en el mundo, tenias que obtener una certificación local que demostrara que su sistema eléctrico era seguro”.

“Para rematar la locura, la secretaria de comercio de Alberto FernándezPaula Español firmó la Resolución 1038/21 en la que se lo exigió también a los equipos con iluminación LED que, por su bajo voltaje, ¡no constituyen riesgo alguno para los humanos! Este tipo de trabas, tramites y obstáculos son las cosas contra las que nos pide que luchemos el presidente Javier Milei”, consideró a través de su cuenta de X.

“Esta norma deroga las resoluciones 731/87, 524/98 y 169/18, eliminando la necesidad de certificación eléctrica cuando el producto cumple con las normas IEC (que es el órgano internacional en electrotecnia). También se libera de cualquier control a los productos de menos de 50V; se simplifica la propia certificación si hubiera que hacerla para un producto nacional; se elimina la intervención de la Aduana en este tema; y, finalmente, se abre el juego a nuevas modalidades de enchufes y al uso de adaptadores certificados”, explicó el funcionario.

“Para ilustrar lo que hablamos basta mencionar que antes de la 16/25 una heladera de un productor líder mundial debía pasar por un organismo de certificación nacional para obtener una autorización de comercialización, recibir auditoría en sus plantas en el exterior y enviar muestras a ensayar una vez por año además de adaptar los enchufes”, añadió.

De esta manera, si el equipo importado tiene los logos CE (Europa), EAC (Eurasia), CCC (China), UKCA (Gran Bretaña), NOM (Méjico), SEC (Chile), Inmetro (Brasil), UL (EEUU, entre otras varias), etc. ya no se necesita ninguna aprobación o certificación del Estado.

“La Resolución tiene por objetivo resguardar la salubridad de los consumidores actualizando estándares de calidad y seguridad, a la vez que promueve una mayor oferta de productos y mayor competencia, con una consecuente baja de precios”, señala el comunicado oficial.

El Reglamento Técnico de Seguridad Eléctrica alcanza a los aparatos eléctricos de uso doméstico, fuentes y cargadores, dispositivos de iluminación y aparatos de electrónica, audio y video.

Por último, y en línea con el Marco General de Evaluación de Conformidad aprobado por la Resolución 237 del 29 de agosto de 2024, se elimina el trámite previo y la intervención de la Dirección General de Aduanas quedando la Secretaría de Industria y Comercio como autoridad de aplicación.

En los considerandos de la normativa se señala que la Administración “se encuentra inmersa en un proceso de evaluación de los trámites y procesos del Sector Público Nacional, en pos de su simplificación y desburocratización” y que “se está realizando un relevamiento de la totalidad de reglamentos técnicos vigentes a fin de evaluar su pertinencia e identificar oportunidades de mejora en aras de la simplificación y la eliminación de cualquier barrera y/o restricción que obstaculicen el normal funcionamiento de los mercados y el comercio interno y externo”.

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El superávit comercial creció en diciembre y en 2024 el saldo fue de casi u$s19.000 millones

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La balanza comercial dio positiva por 13° mes consecutivo. El resultado del año pasado fue el más elevado desde que hay registros.

El superávit comercial creció en diciembre y en el acumulado de 2024 fue de u$s18.899 millonesla cifra más elevada desde que hay registros, en términos nominales. Sucedió tanto por un incremento significativo de las exportaciones, de la mano del agro y el sector energético, como por una caída fuerte de las importaciones debido a la recesión y atrasos en los pagos durante la primera parte del año.

Según informó el INDEC este viernes, en el último mes del año la balanza comercial dio un resultado positivo de u$s1.666 millones, mayor al de los tres meses anteriores. Se trató del 13° mes al hilo con saldo favorable para el país.

El incremento en el superávit se dio fundamentalmente por las exportaciones, que treparon un 33,4% interanual y sumaron unos u$s7.035 millones, por encima del promedio de los últimos meses. Por su parte, las importaciones subieron 26,2% respecto de un año atrás hasta los u$s5.369 millones, una cifra que se ubicó apenas por debajo del promedio del segundo semestre.

Vale remarcar la baja base de comparación interanual, dado que diciembre de 2023 estuvo marcado por un cambio de Gobierno turbulento, que incluyó una fuerte devaluación de la moneda, un clima general de incertidumbre y el mantenimiento (y en algunos casos profundización) de controles en el plano cambiario, un combo que frenó muchas operaciones vinculadas con el comercio exterior.

Superávit récord en 2024: por qué no todo es color de rosas

Con estos números, las ventas externas acumularon en 2024 unos u$s79.721 millones, lo cual significó una mejora del 19,4% (+u$s12.932 millones) versus 2023 y representó la segunda marca nominal más alta de la historia, solo detrás de la de 2022. Esto fue el resultado de una mayor venta en cantidades, ya que los precios operaron en baja.

Mientras tanto, las importaciones se hundieron el año pasado un 17,5% (-u$s12.891 millones) para cerrar el período en los u$s60.822 millones, la cifra más baja en porcentaje del PBI desde el año 2015 (10,1%). según indicó la consultora Abeceb. En este caso también fue más significativa la merma de las cantidades, aunque los precios también registraron bajas.

El economista Martín Carro destacó el hecho de tener superávit pero remarcó que en gran parte se debió al derrumbe de las importaciones por la recesión. Además, aclaró que lo ocurrido en el intercambio de bienes (que es lo que mide el INDEC) fue distinto a lo que pasó en el comercio de servicios, donde la balanza fue deficitaria. “En un mundo de servicios cada vez más transables, las estadísticas de bienes son importantes pero menos relevantes para ver los flujos de divisas que décadas atrás”, profundizó.

Por otra parte, el integrante del Observatorio de Políticas Públicas de la UNDAV recordó que no todo el superávit comercial es capitalizado por el Banco Central (BCRA) en sus reservas, debido a la existencia del dólar “blend”, que obliga a liquidar el 20% de las exportaciones al CCL. “Si uno compara las importaciones con el 80% de las exportaciones el superávit record casi desaparece”, aseguró.

Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) y los productos primarios (PP) impulsaron el salto de las exportaciones, con avances del 24,6% y del 27%, respectivamente. Cabe aclarar en este caso también la baja base de comparación, consecuencia de la grave sequía que atravesó el país durante el último año de gestión del Frente de Todos.

A nivel de producto, dentro de estas divisiones se destacaron particularmente la soja y sus derivados (harina y aceite), con un aporte adicional de más de u$s5.700 millones respecto del año previo. En paralelo, entre el trigo y el maíz agregaron más de u$s2.200 millones a la balanza comercial.

Otro rubro destacado en materia de envíos al exterior fue el energético, en un contexto en el cual la mayor producción (por la maduración de Vaca Muerta y la entrada en funcionamiento del Gasoducto Néstor Kirchner) y la deprimida demanda interna facilitaron un mayor excedente de hidrocarburos para colocar en otros países. Las exportaciones de petróleo se ubicaron en el podio anual y representaron una entrada adicional de divisas de casi u$s1.600 millones.

El sector energético, la superación de la sequía y la recesión permitieron ahorrar divisas

Por el lado de las importaciones, las compras de bienes intermedios (BI), que concentra la mayor parte de la canasta importadora argentina, presentaron una caída anual del 19,1%. Dentro de estos resaltó particularmente el derrumbe en la adqusición de porotos de soja, que implicó un ahorro de u$s2.393 millones, un hecho que se explica por la recomposición de la actividad agropecuaria tras la sequía.

También fue relevante la merma en las compras de insumos para la industria de la electrónica, fundamentalmente en la primera parte del año, en un contexto de aguda contracción de la demanda interna y una cadena de pagos que todavia estaba bastante distorsionada.

Por su parte, la nota más destacada la brindó el sector energético. Como resultado de la nueva infraestructura, que permitió evacuar la producción de Vaca Muerta hacia los principales centros de consumo, y la reducción en el consumo local, Argentina se ahorró más de u$s3.600 millones en relación a 2023; las bajas más significativas dentro de este segmento se vieron en gasoil y gas natural licuado (GNL).

En cuanto a los principales socios comerciales, Brasil se mantuvo a la cabeza liderando tanto en las exportaciones como en las importaciones. Con el país vecino el saldo fue deficitario en u$s738 millones, aunque el “rojo” mejoró significativamente respecto del año anterior.

Segundo se ubicó China, país con el cual también la balanza dio negativa, aunque con una mejora. Mientras tanto, el podio lo completó Estados Unidos; aquí el resultado favoreció a Argentina, fundamentalmente gracias al aporte del sector energético.

La energía también explicó el notable aumento de las ventas a Chile (+28%), que en 2024 superaron a las exportaciones hacia China. Con los trasandinos se verificó el principal resultado positivo, equivalente a unos u$s5.616 millones. También fueron relevantes los superávits con Perú y con otros países asiáticos como India y Vietnam.

De cara a 2025, las perspectivas lucen menos alentadoras, teniendo en cuenta el rebote de la economía, la normalización en los pagos de importaciones y la expectativa de una mayor apertura comercial. “De mantenerse (o crecer levemente) el nivel de actividad es imposible esperar en 2025 resultados similares a 2024. Si bien se esperan mayores exportaciones del sector energético no alcanzará para compensar el crecimiento de importaciones“, alertó Carro.

Desde Abeceb proyectan que las exportaciones “van a seguir traccionando en 2025 (+7%), de la mano de una buena cosecha que mejoraría el aporte de 2024 y ventas del sector energético (en diciembre las cantidades exportadas fueron las más altas desde 2004). Respecto de las importaciones, ven también un incremento (+16%), “en línea con la recuperación económica, la mayor apertura comercial, desregulación, baja de aranceles y apreciación cambiaria”.

Para la consultora el saldo anual seguiría superavitario, entre u$s14.000 millones y u$s15.000 millones, y e el sector energético estaría aportando alrededor de la mitad de ese total.

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Modificaron el Código Alimentario para agilizar las exportaciones e importaciones

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Con esta medida el Gobierno busca incentivar el comercio y la industria, optimizando los procesos regulatorios

A partir de un reciente decreto publicado en el Boletín Oficial, se modificó el Código Alimentario Argentino (CAA), con el objetivo de agilizar los controles comerciales de las importaciones y exportaciones.

La introducción del decreto 35/2025, en donde se establecieron las bases para optimizar los procesos regulatorios, busca incentivar el comercio y la industria, manteniendo la protección de la salud pública como eje principal y respetando las normativas del CAA.

Dentro del mismo documento, se incluyó el Anexo III, en donde se detalla que los productos que cuenten con certificaciones emitidas por países listados en dicho apartado, quedarán eximidos de las exigencias tradicionales. Esto incluye a Australia, Canadá, Confederación Suiza, Unión Europea, Estados Unidos de América, Nueva Zelanda, Estado De Israel, Japón, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Entre las medidas tomadas, el Gobierno destacó la inscripción en los Registros Nacionales de Productos Alimenticios (RNPA) y la declaración de sellos y advertencias nutricionales, limitándose únicamente a completar una declaración jurada de importación.

Esta desregulación está especialmente dirigida a aquellos productos que provienen de países con estándares sanitarios similares o superiores a los nacionales, reconocidos en tratados de reciprocidad o acuerdos de integración económica.

El texto argumenta esta decisión en la necesidad de duplicar controles ya realizados en los países de origen y evitar, no solo, mayores costos y tiempos para los importadores, sino también un obstáculo para el comercio fluido.

En el caso de las exportaciones, los productos deberán ajustarse únicamente a los requisitos del país de destino. El exportador podrá solicitar los certificados correspondientes a las autoridades sanitarias argentinas solo si el país receptor lo exige, eliminando la imposición de requisitos adicionales por parte del Estado argentino. Esto busca facilitar las transacciones internacionales y reducir las barreras comerciales.

De esta manera, señala: “La Autoridad Sanitaria Nacional podrá también considerar satisfechas las exigencias de ese Código, previa evaluación del sistema de control alimentario en cada país de origen, y que, cuando cualquiera de aquellos sea exportado, serán aplicables las exigencias de ese Código, o las que rijan en el país de destino, a opción del exportador.”

Para los importadores que no estén comprendidos en las excepciones mencionadas, la publicación indica que los productos deberán someterse a las verificaciones analíticas correspondientes y ajustarse a las normativas completas del Código Alimentario Argentino antes de su comercialización.

Para aquellos alimentos importados en lotes específicos, será obligatoria la presentación de certificados oficiales del país de origen que avalen su aptitud para el consumo o protocolos de análisis de laboratorios reconocido

En cuanto a los productos para uso industrial y las muestras sin valor comercial, la normativa se mantiene bajo los lineamientos establecidos previamente por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Asimismo, siguen vigentes las disposiciones sobre la notificación obligatoria de exportaciones bajo el ámbito del Instituto Nacional de Alimentos (INAL).

En el artículo 4° se enumera una serie de medidas a tomar por los importadores y exportadores, en donde se requiere información específica dependiendo de la operación.

Para las importaciones, serán necesarios los datos de la empresa importadora, depósito de mercadería, del producto, información en relación con rótulos o etiquetas de acuerdo a la legislación vigente y el destino. Asimismo, deberán adjuntar la “autorización de comercialización” o “certificado de libre venta del producto”.

Los exportadores de productos podrán requerir a la Autoridad Sanitaria Nacional competente los certificados correspondientes en los casos que el país de destino así lo requiera.

Con las firmas del presidente, Javier Milei, y el ministro de Salud, Mario Lugones, la medida entra en vigencia a partir del 21 de enero, fecha posterior a publicación en el Boletín Oficial.

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Más facilidad para importaciones: Arca simplifica envíos por courier

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) continúa con la simplificación de los procedimientos para los envíos por courier. El organismo adecuó la normativa vigente para que personas físicas y jurídicas puedan exportar o importar mercadería con un peso máximo por paquete o pieza postal de hasta 50 kilos, independientemente del peso total del envío.

Asimismo, ya no será obligatorio para quien ingrese al país mercadería por este régimen tener constituido el Domicilio Fiscal Electrónico (DFE). De esta manera, ARCA avanza en su objetivo de facilitar el comercio internacional y dar mayor fluidez en el intercambio entre el país y el resto del mundo.

La Resolución General 5.631/2025 efectúa algunas precisiones sobre la Resolución General 5.608/2024, que había elevado el monto máximo de 1.000 a 3.000 dólares por medio de Prestadores de Servicios Postales (PSP)/Courier.

¿Cuánto es el peso máximo permitido para importar o exportar por courier?

El peso máximo a partir de ahora será de 50 kilogramos por paquete o pieza postal, independientemente del peso total del envío.

¿Cuál es el valor máximo por envío?

Tanto para importación como para exportación, no podrán exceder los 3.000 dólares.

Régimen de pequeños envíos

Recientemente, ARCA también instrumentó las modificaciones previstas en el Decreto 1.065/2024, que eliminó los aranceles de importación al ingreso de mercaderías hasta un valor FOB USD 400, con un tope máximo de 5 envíos por año y por persona. Así, el gobierno nacional busca impulsar una mayor competencia que redunde en beneficios para los consumidores

¿Hay un límite máximo anual de envíos?

Hay límite solo para los denominados “pequeños envíos” ya sea porque gozan de la franquicia de aranceles hasta un valor de USD400, o porque tienen eximida la intervención de terceros organismos. Para estos casos el límite es de hasta 3 unidades de la misma especie, y hasta 5 envíos al año por persona.

¿Cuáles son los aranceles que están exceptuados hasta los USD400?

Derechos de importación y tasa de estadística. El impuesto al valor agregado (IVA) debe abonarse.

¿Tengo que registrar que recibí el envío en la web de ARCA?

No es necesario. Solo en los casos en que el envío es por Correo Argentino.

COURIERRÉGIMEN DE PEQUEÑOS ENVÍOS
PESO50 Kilos por paquete, independientemente del peso total del envío 50 Kilos por paquete, independientemente del peso total del envío
VALOR FOB POR ENVÍOUSD 3.000USD 3.000
CANTIDAD DE ENVÍOS POR AÑOSin límite5 por persona
MÁXIMA CANTIDAD DE UNIDADES POR ENVÍOSin límiteHasta 3 unidades de la misma especie.
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Empresarios alertan: la apertura económica podría desindustrializar al país y reducir empleo

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Empresarios industriales alertan sobre riesgo de “desindustrialización y menor empleo”

El sector industrial profundiza sus críticas hacia el Gobierno. Las cámaras que agrupan a los distintos eslabones de la cadena metalúrgica elaboraron un informe en el que advierten sobre un escenario de “desindustrialización, reducción de empresas y caída del empleo” si no se implementan “medidas urgentes”. El documento, de cincuenta páginas, detalla una persistente pérdida de competitividad, elevados costos tributarios y deficiencias en la apertura comercial. Esta postura se suma a las recientes advertencias de referentes como Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Fate y Aluar).

Uno de los puntos centrales del informe es la presión fiscal. Los empresarios denuncian que la carga impositiva en Argentina duplica a la de competidores regionales como Brasil y México. Según el documento, los productos metalúrgicos enfrentan en promedio un 32% de impuestos sobre el precio en puerta de fábrica (sin incluir el IVA).

También describen como “compleja” la estructura tributaria, compuesta por más de 155 impuestos y tasas, de los cuales un tercio son considerados “distorsivos” por su efecto acumulativo en la cadena productiva, destacando el impuesto a los débitos y créditos, ingresos brutos, tasas municipales y sellos.

Sin embargo, las críticas no se limitan a la presión impositiva. El informe señala costos laborales no salariales elevados, escasa disponibilidad de crédito productivo y altos costos logísticos, factores que, afirman, “han restado dinamismo a un sector privado que, puertas adentro, tiene procesos de calidad internacional”.

Rocca y Madanes: voces críticas del sector

Las críticas industriales vienen escalando. Paolo Rocca, CEO de Techint, exigió días atrás al secretario de Comercio, Pablo Lavigne, “nivelar la cancha” ante la apertura económica. Por su parte, Javier Madanes Quintanilla, titular de Fate y Aluar, advirtió sobre la necesidad de “cuidar el nivel de actividad porque el empleo siempre fue fundamental para los argentinos”.

En el podcast “La Fábrica”, Madanes detalló que el sector de fabricación de neumáticos perdió el 30% del empleo en un año, lo que equivale a 1.200 puestos de trabajo.

El diagnóstico de las cámaras industriales

El informe técnico elaborado por diversas cámaras del sector metalúrgico reconoce que “un orden macroeconómico es esencial para recuperar la competitividad”, pero subraya la necesidad de políticas microeconómicas. Entre ellas, destaca la reducción de la carga tributaria, la baja de costos laborales no salariales, el acceso al financiamiento y la disminución de costos logísticos.

En un contexto global donde “las principales economías intensifican políticas industriales con incentivos y financiamiento al sector privado e implementan medidas de defensa comercial como antidumping y salvaguardas”, los industriales argentinos piden aplicar una “integración inteligente al mundo”, con medidas previas que mejoren la competitividad local.

De acuerdo con sus estimaciones, el sector metalúrgico podría aportar hasta USD 7.400 millones anuales como aliado estratégico de sectores como petróleo y gas, energía renovable, forestoindustria y minería. Rechazan la idea de una dicotomía entre campo e industria, integración global o sustitución de importaciones, exportaciones y mercado interno.

“Somos competitivos dentro de la fábrica, pero necesitamos un diálogo fluido con el Gobierno nacional, provincial y municipal para reducir la presión fiscal con la misma agilidad con la que buscamos integrarnos al mundo”, concluye el informe.

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