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Una textil de Corrientes analiza adelantar vacaciones de 2018 y podría congelar salarios

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Por Hernán Alvarez, desde Corrientes. La angustia es claramente visible en el rosto de los trabajadores correntinos que convierten el algodón en telas listas para confeccionar ropa de jeans. “Si planteas aumento salarial en este momento, te tiran por la cabeza con los despidos que hay en todo el país”, expresó un dirigente sindical.
La planta textil de Alpargatas en la ciudad correntina de Bella Vista continúa con la producción reducida a la mitad, afectada por las importaciones de telas, mientras que analiza la posibilidad de adelantar vacaciones correspondientes a 2018 y mantiene congelados los salarios de 480 trabajadores. Así lo adelantaron representantes sindicales de los obreros textiles de Corrientes, en medio del desconcierto por la apertura de importaciones autorizadas por la administración de Mauricio Macri. La situación se agrava por la caída del consumo interno y el reciente fin de las compras de indumentaria con el plan Ahora 12, sin interés.
En Bella Vista, Alpargatas produce telas para jeans y el ingreso de ese producto de Brasil, China y otros países de Asia complicaron drásticamente su situación en el mercado interno, por lo que desde hace tres meses esta planta bajó a más de la mitad sus niveles de producción.
“Acá se producía hasta 2016, un millón de kilómetros por mes de tela para pantalones, camisas y otros productos de jeans, lo que significa unos 80 telares; ahora la planta bajó a 25 o 30 telares”, relató a Noticias Argentinas el titular de la Asociación Obrera Textil de Bella Vista, Roberto Vandecaveye.
“Estamos tratando con la empresa de hacer todo lo posible para que no haya suspensiones ni despidos de obreros, pero la situación es muy complicada porque los depósitos de telas de Buenos Aires están llenos sin que el producto pueda comercializarse por el ingreso de importaciones”, agregó el dirigente textil.
Vandecaveye adelantó que una de las posibilidades es que la empresa decida adelantar los días de vacaciones correspondientes a 2018 a un grupo importante de trabajadores para evitar despidos o suspensiones, como un parte de un plan de contingencia.
El dirigente dijo que para la segunda semana de marzo podría tener novedades sobre los próximos pasos a seguir: “Mi deseo es que todo se normalice, pero la realidad es que estamos complicados porque realmente no se puede competir en el mercado interno con los precios de esa misma tela que viene de afuera”.
En este contexto, Vandecaveye afirmó que “es complicado discutir un aumento salarial porque los empresarios te tiran con los despidos por la cabeza cuando planteas que se negocie una actualización del salario de los trabajadores”.
En 2016, los textiles de esta planta ganaron por paritarias un 29 por ciento de incremento salarial en dos cuotas, pero en marzo de 2017 aún no comenzaron las negociaciones para actualizar sus ingresos y, en medio del temor a ser despedidos, son escasas las chances de luchar por un mejor salario.
Actualmente, la planta de Alpargatas en Corrientes mantiene a 230 trabajadores con vacaciones correspondientes a 2017, días que terminarán dentro de una semana y, partir de entonces, la empresa resolverá si adelanta días de licencia para evitar despidos.
Alpargatas de Bella Vista trabaja todo el proceso para el armado de la tela que vende a fábricas de ropa: el algodón ingresa crudo a su planta, los trabajadores hacen los hilados, luego los tejidos y los pintan en la tintorería para terminar los telares, es decir, todo el paso previo a la confección de pantalones, camisas y polleras de jeans.
Según datos de la Federación Obrera Textil, la administración del presidente Mauricio Macri habilitó de manera drástica el ingreso de productos importados, mayormente de los países asiáticos y en menor medida desde Brasil, a precios muy bajos con los que no puede competir la industria nacional.
Alpargatas no es la única textil de Corrientes que está complicada: TN Platex de Monte Caseros y Tipoití de la Capital provincial también pasaron en 2016 por momentos de tensión con adelantos de vacaciones y arduas discusiones por la suba salarial, a tono con realidad del país que ve afectado su consumo y producción internos.

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General Motors suspenderá a 350 trabajadores por 9 meses en Argentina

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Después de Volkswagen, que ayer (28/2) anunció la suspensión de 600 trabajadores de la planta de General Pacheco por 30 días, ahora la General Motors (GM) de General Alvear (Santa Fe) anunció la suspensión de 350 trabajadores a partir de la semana próxima. Así lo adelantó el titular de Smata Rosario Marcelo Barros, quien además precisó que se evitó un perjuicio mayor: “En principio iban a ser 400 despidos, pero logramos un acuerdo para que se transformen en suspensiones por nueve meses y achicar esa cifra a 350 trabajadores”.

La razón principal que provocaría las suspensiones sería la recesión en Brasil, principal destino de las exportaciones argentinas.

Según Barros, el destino de esos operarios dependerá “de la esperada reactivación de la economía”.

En tanto, desde GM en declaraciones al diario La Capital aclararon que “aún no están concluidas” las negociaciones. Y desde SMATA confirmaron que en los próximos días se sabrá cómo será la modalidad de la medida, en especial con el cobro de los salarios de los empleados que serán suspendidos.

General Motors, que emplea a 2.300 trabajadores, pretendía un recorte salarial en etapas para los suspendidos. Según trascendió pretendía abonar el 85 por ciento de los sueldos durante los primeros tres meses, el 65 por ciento, los tres meses siguientes y finalmente un 55 por ciento.

La exigencia del gremio es que en la primera etapa “no sea menor al 80 por ciento del sueldo de bolsillo”. Al resto de los términos “los estamos discutiendo en reuniones, pero todavía no hemos cerrado nada porque estamos viendo qué podemos solucionar para que la gente no sea despedida”, dijo ayer (28/2) el titular de Smata Rosario aunque no descartó que más adelante la automotriz abra un proceso de retiros voluntarios que hasta ahora no está contemplada y que sí fue implementada en otras automotrices, como VW.

“Nuestro objetivo es mantener las fuentes de trabajo. El Classic y el Agile no se fabrican más desde el año pasado: de 17 (autos por hora) se fue a 15 gracias al nuevo auto que se fabrica, que es el Cruze II. Si bajaba a 13, quedaba un solo turno y nosotros luchamos para que al menos queden dos”, detalló Barros, y agregó que la situación se agrava porque “dependemos de Brasil, y cayó la exportación a ese mercado”.

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¿Qué hacemos con las importaciones?

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Las cantidades importadas de bienes de consumo crecieron 17% en 2016 y 22,5% en el primer mes de 2017. Por el tipo de cambio atrasado, los altos costos internos y la falta de controles aduaneros, están comprometidas buena parte de las PyMES industriales que no pueden competir con los productos que ingresan. Están cerrando fábricas y hay más de 45 mil despidos en el sector. La avalancha externa se presenta también en el comercio informal, por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia.

 

 Paulatinamente, las importaciones están volviendo a copar el mercado y desplazando al fabricante local. Como consecuencia del tipo de cambio atrasado, los altos costos domésticos y la falta de controles aduaneros, muchas industrias se están viendo desplazadas por productos que llegan en algunos casos formalmente, a través de la Aduana, y en otros mediante contrabando de países limítrofes como Paraguay, Bolivia y Chile. Estas industrias son, entre otras, la indumentaria, la naval, de calzados, juguetes, electrónicos, muebles, cueros, bicicletas, bebidas alcohólicas y las producciones regionales.

No se trata solo de manifestaciones aisladas de algunos fabricantes proteccionistas como suele decirse cuando aparecen las advertencias. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, hay evidencia estadística concreta que avala esta preocupación:

 

lEn 2016 las importaciones bajaron 6,7%. Pero el declive se explica porque los precios cayeron 10,4%. En cambio, las cantidades importadas subieron 3,8% en el año.

lEn los bienes de consumo, la entrada del exterior creció 9,1% en dólares en 2016, a pesar que los valores promedio de esos productos bajaron 6,7%. Es que las cantidades importadas de estos artículos crecieron 17%.

lEs decir, en un mercado donde las ventas minoristas cayeron 7% promedio en el año, ingresaron bienes de afuera más baratos, pero en mayor cantidad, justo en un año donde los argentinos consumieron menos. Eso explica la caída de casi 5% en la producción industrial, especialmente en la industria PyME.

lSi se toman los montos del entrante exterior según partidas arancelarias a 2 dígitos, se observa que el 56% de los rubros cayeron en 2016 y el 44% restante subieron. Pero cuando se miden en kilogramos importados, el 80,2% de los sectores vieron incrementar sus importaciones en 2016.

lEn el primer mes de 2017, la situación se agravó porque el alza de las importaciones alcanzó a más rubros. Según el INDEC, los artículos foráneos en enero habrían crecido 7,1% en montos frente a enero 2016 (y casi el mismo aumento, 7,2%, tuvo en cantidades). Pero los bienes de consumo se dispararon: la entrada del exterior creció 19,7% anual en precio y 22,5% en número.

lLa oleada de importaciones que se observa en muchos sectores no está entrando solo por el comercio legal, también por el ilegal. Frente a la falta de controles, el contrabando en las fronteras con Paraguay, Bolivia y Chile creció fenomenalmente en diversos rubros, desde los más habituales como indumentaria, calzados y productos electrónicos, hasta alimentos y bebidas, muebles o máquinas.

lEl efecto de las importaciones en un mercado recesivo, no es neutro. En el último año vienen cerrando fábricas, especialmente pequeñas y medianas, y se acentuaron los despidos. Por ejemplo, el sector calzado estima que hubo 4.000 cesantías entre 2016 y 2017, mientras que en el ramo textil 3.245 (aunque las cámaras del rubro aseguran que si se midieran en empresas más pequeñas estarían arriba de 7.000). Otra industria golpeada, es electrodomésticos y artículos electrónicos, donde hubo 4.923 despidos y la baja de aranceles amenaza a otros 10 mil.

Cuando se mira sector por sector, se comprende la fuerte preocupación en los rubros afectados. Hay industrias donde el incremento de las importaciones fue importante el año pasado y lejos de interrumpirse, ese proceso continúa en el arranque de 2017.

Algunos ejemplos:

lTextiles: las importaciones crecieron casi 30% el año pasado, tanto en montos como en kilogramos importados. Casi todos los sub-rubros de las partidas arancelarias 61 y 62 aumentaron. Por ejemplo, camperas y abrigos tuvieron un alza de 34% en valor y 37,5% en kg; y trajes, conjuntos, chaquetas, pantalones y shorts, 39,6% en importe y 45,9% en kg. En el primer mes de 2017 se observó un incremento anual de 30,7% en dólares en las importaciones (una suba importantísima considerando que en enero del año pasado se liberaron las DJAI) y de 70,7% en kg. El aumento del entrante exterior se produce en un contexto de menor consumo interno. El año pasado las ventas minoristas anuales de indumentaria cayeron 7,8% según el indicador de CAME, cerraron fábricas y la industria vio cómo se desvanecían más de 10 mil empleos. Pero el problema es más grave si se cuantificara todo lo que ingresa a la Argentina de contrabando por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia principalmente.

lAparatos eléctricos para el hogar: la entrada foránea en el rubro electrodoméstico tuvo un comportamiento más dispar. Pero si se agrupan los productos que integran la categoría “aparatos eléctricos con uso doméstico”, las importaciones crecieron 34,2% el año pasado. Por ejemplo, aumentó 190,5% el ingreso anual de heladeras y refrigeradores; 131,5% el de lavarropas, secarropas y lavavajillas y 63,5% de aires acondicionados. Comportamientos similares se observaron en pequeños electrodomésticos como secadores de pelo, afeitadoras, depiladoras, planchas eléctricas, tostadoras o jugueras, entre muchos otros, donde se vio incrementar la participación de los artículos del exterior en el mercado local. A eso hay que sumar lo que entra de contrabando por las fronteras o lo introducido por turistas particulares en transporte terrestre o aéreo.

lCalzados: la irrupción extranjera creció 40,1% en monto y 20,6% en kg. el año pasado. En mayor o menor medida, todos los modelos de calzado, tanto textiles como de caucho, plástico o cuero, vieron incrementar sus importaciones. Pero mientras el gobierno se comprometió con los fabricantes que mantendría este año la entrada por debajo de 2016, enero muestra el panorama contrario: ingresaron 5,5 millones de pares, 22,8% más que en el mismo mes del año pasado y con un crecimiento de 63,6% en los valores importados. Las partes de calzados subieron también 16,4% interanual. El 86% de los zapatos o zapatillas que llegan a la Argentina son originarios de Brasil, China y Vietnam. Sin embargo, y como sucede en el sector textil, la introducción por contrabando en las fronteras de Chile y Paraguay es muy importantes y de sincerarse, llevarían las cifras bastante más arriba.

lCerveza: los ingresos de esos productos el año pasado crecieron 31,6% en monto, y 76,1% en kilogramos importados. A eso hay que sumarle la entrada ilegal que sucede principalmente desde Paraguay. En Formosa y alrededores, se estima que se perdió el 40% del mercado de cerveza nacional por la introducción de la paraguaya. El problema es que los precios son equivalentes al 25% del valor de lo que le cuesta al público la cerveza en el mercado nacional. Una evidencia de que esa importación es ilegal, es que Paraguay no figura en la lista de países proveedores de cerveza a la Argentina. Lejos de mermar, según los datos preliminares de Aduanas, en el primer mes de 2017 las compras de esta bebida aumentaron 39,7% frente al mismo mes del año pasado, complicando aún más el panorama del sector.

lIndustria Naval: las importaciones crecieron 256,1% el año pasado. Se trajeron embarcaciones de casi 30 países, destacándose China, Uruguay, Brasil, además de otros como Rumania, México, Países Bajos, España y Alemania. El 72% de la suba de los ingresos se debe a las compras de remolcadores y barcos empujadores que aumentaron 3.659,8% y fue lo que más entró. Pero en general, con la excepción de barcos de guerra y salvataje, todas las ramas que componen esta industria vieron ampliar sus compras al mundo.


Los productores locales plantean lo que denominan la paradoja sectorial: el propio Estado Nacional es quien compra materiales y embarcaciones, que podrían fabricarse en el mercado local, afuera.

Liberar las importaciones no es una solución

La evolución de las importaciones muestra el agravamiento de dos viejos problemas argentinos.

El primero: es la falta de competitividad que tienen muchos sectores para producir en una economía con costos en dólares crecientes, con un tipo de cambio atrasado, con ciclos de alzas y bajas tan acentuados, y donde buena parte de los empresarios no tienen posibilidades de financiar mejoras tecnológicas que compensen esas distorsiones.

El segundo: es la falta de controles al comercio ilegal que ingresa por las fronteras con Chile, Paraguay y Bolivia principalmente, y que se distribuye por todo el país. Así, el problema de las importaciones se agrava cuando se mira todo lo que ingresa sin declarar. Afecta a un gran abanico de productos. Por ejemplo, la cooperativa de ladrilleros de la ciudad de Clorinda, en Formosa, denunció recientemente la entrada de 250 mil ladrillos diarios desde Paraguay.

Argentina no puede dejar que estos problemas se acentúen porque sería poner miles de empleos en riesgo.

La solución no es única. Pero hay que advertir que si se decide dejar que las importaciones sigan su curso, hay que tomar medidas urgentes para mejorar la competitividad del industrial, principalmente del pequeño y mediano que es el más comprometido. O bien, volver a la política de administración del comercio exterior para proteger a las áreas más sensibles, sin interrumpir el proceso de formación de capital o de importación de bienes intermedios e insumos que no se fabrican en el país, y son necesarios para completar el ciclo productivo.

La situación es grave porque son muchos los sectores comprometidos. Se evidencia en las economías regionales donde vienen creciendo ruidosamente las importaciones de carne porcina, de carne aviar, de semillas, frutos, plantas medicinales, hortalizas y frutas. Pero también en el rubro de lácteos, muebles, alfombras y revestimientos textiles para el suelo, manufacturas de cuero, bicicletas, juguetes, máquinas y herramientas, y muchísimos otros que conforman el mapa de la producción de la industria nacional.

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Tras la eliminación de aranceles a importación, Banghó confirmó más de 400 despidos

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El presidente de Bangho, Carlos Suaya, confirmó hoy que la empresa despedirá a más de la mitad de los 800 empleados que tiene en su planta productiva, debido a la eliminación de aranceles a la importación a productos informáticos que implementó el Gobierno.

Suaya contó que en los últimos meses intentaron explicarle al Gobierno que había “alternativas” entre el 35% que regía y la eliminación total del tributo, pero sostuvo que “fue imposible tener un diálogo”.

“Bangho tenía 800 personas en tres plantas muy industrializadas. Fueron dos plantas inauguradas por el anterior Gobierno, cuando se motivó a la empresa a invertir, a generar producción y a competir con lo importado. Lo hemos logrado con un costo bajísimo, un 4%. Ahora, nuestra dotación va a quedar en menos de la mitad cuando se termine todo el proceso”, lamentó.

Suaya advirtió que la medida también afectará indirectamente a otros sectores dentro de la empresa, como el del packaging, ya que Bangho “generaba una demanda local de entre 300.000 y 400.000 cajas, que ahora van a venir de afuera”.

En ese sentido, aseguró que en la Argentina “la industria es carísima” y explicó que “los precios están motivados por una enorme cantidad de impuestos cruzados”.

“Los funcionarios, en vez de trabajar primero sobre los costos del Estado en toda la economía, ajustan el nivel de precios. Piensan que importando informática cero ajustan el nivel de precios. Lo que no están considerando es la cantidad de gente que va a quedar sin trabajo”, añadió.

Sin embargo, el secretario de Comercio, Miguel Braun, afirmó que la eliminación de aranceles para productos informáticos ya registró una “incidencia inicial de 30 por ciento” de caída en el precio que paga el consumidor, y estimó que “se multiplicará por dos la cantidad de computadoras que se venden”.

“El cálculo que hemos hecho es que los precios han bajado casi un 30% desde que se anunció la medida. Es fantástico para la gente, muchas personas no pueden acceder a comprar una computadora, una tablet. Nos estábamos quedando afuera del siglo XXI”, indicó Braun en declaraciones a radio La Metro.

El funcionario añadió que “esta medida va a permitir que se multiplique por dos la cantidad de computadoras que se venden, a favor de la gente que antes no las podía comprar”.

“Esperamos una rebaja adicional a la que ya se registró en estos productos y estamos convencidos de que esta medida generará nuevos empleos porque habrá más personas vinculadas al servicio, reparación y venta de computadoras, como también más pymes podrán meterse en programación y diseño”, explicó Braun.

En cuanto a la pérdida de empleos que se generó apenas se anunció la medida, destacó que “los ministerios de Producción y de Trabajo llevan adelante el programa de Transformación Productiva, que entre otras cosas le otorga un subsidio a las empresas que contraten a estos trabajadores”.

“Industria y servicios van de la mano, no hay dicotomía, necesitamos producir más y mejor para crear más empleo. Venimos de 10 años en los que no se priorizó la productividad”, agregó.

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Creció 79% importación de ropa en enero y textiles recalculan futuro inmediato

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Luego de cerrar 2016 con una caída del 25%, el sector textil comenzó el nuevo año con noticias poco alentadoras. A una persistente caída del consumo interno, se agrega un crecimiento del 79% en las importaciones de indumentaria, que tiene consecuencias sobre toda la cadena de valor textil y hace dudar a los empresarios sobre las proyecciones previstas para 2017.

Al momento del análisis de los datos consolidados de importaciones del mes pasado, no se debe soslayar que en enero de 2016 aún no había impactado la aprobación por parte del Gobierno del stock de las DJAI, lo que recién generó una inercia importadora a partir de marzo del año pasado.

Ahora bien, más allá de que la comparación es contra un enero de 2016 que fue débil en materia de importaciones, los datos surgidos de la Fundación Protejer, que hoy cuenta ámbito financiero, comparados de forma interanual en volumen, permiten trazar una radiografía que mantiene encendida las alertas, para un sector que en 12 meses ya sufrió 15 despidos, 8 mil formales y 7 informales. En la actualidad, con una actividad que no repunta hay alrededor de 5 mil suspensiones.

“Lo que están mostrando estos números es mucha avidez en el canal de prendas terminadas y confecciones donde empieza a reflejarse el canal de marcas de tiendas departamentales y supermercados”, explicó Jorge Sorabilla, presidente de la Fundación Protejer.

En ese sentido, al 79% de aumento en las compras externas de ropa, se suma el crecimiento del 40% en confecciones para el hogar y del 18% en otros productos terminados, lo que afecta a toda la cadena de valor incluyendo hilanderías, tejedurías, tintorerías y la confección. “El canal importador de productos terminados está muy vigorozo”, analizó Sorabilla.

Otro rubro con gran crecimiento es el de los tejidos planos, cuyo ingreso creció un 42% en el global, y dentro del cual tejidos de algodón se incrementaron un 48% y 41% los de fibras discontinuas. En este punto, lo que más afecta a la industria textil es la compra de los tejidos de algodón porque dejan de trabajar las hilanderías. Como contrapartida, en hilados las importaciones de fibras discontinuas cayeron 33% lo que demuestra que directamente está ingresando al país el tejido terminado.

En el caso de las materias primas, se registró un descenso de importaciones medidas en kilos del 30%. En el caso de la lana por ejemplo hubo una caída del 100%, pero esto evidencia también que crece la compra externa de sweater terminados. Además, el algodón retrocedió un 74%, pero en este caso la Argentina se autoabastece y genera un cupo exportable. “Lo que se trae de algodón es para mejorar la mezcla pero no mueve los índices de la actividad industrial”, sostuvo Sorabilla.

Los números de importaciones del primer mes del año, preocupa a los empresarios textiles que enfrentan el combo letal de caída del consumo interno y aumento de las compras externas de productos terminados. “El sector textil es eficiente en ratios de productividad, el problema son los costos argentinos que generan que seamos caros, no solo en el sector textil sino todos los productos industriales. Hay que trabajar en la competitividad; el proceso de apertura comercial junto con problemas de fondo estructurales argentinos es un combo peligroso”, advirtió el presidente de la Fundación Protejer

Mientras son varios los funcionarios del Gobierno que señalaron la necesidad de abrir las importaciones para disciplinar los precios internos y bajar la inflación, en el sector textil afirman que el aumento de la importación de indumentaria no genera un ahorro para el consumidor porque los productos importados se terminan vendiendo incluso, en algunos casos, más caros que los productos nacionales.

Ante este panorama, los empresarios textiles siguen esperando señales alentadoras para pensar en la tan ansiada recuperación del nivel de actividad. Sin embargo, por el momento parecen pesar más los números que al menos en el primer mes del año siguen siendo negativos. “Tengo que estar parado a fines de marzo para decir que es lo que va a pasar en el 2017. Si se recupera el consumo va a arrastrar al sector a un mayor nivel de actividad, algo que por el momento no vemos”, sentenció Sorabilla, expresando el sentimiento que cunde entre los empresarios textiles.

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