INCENDIOS FORESTALES

Tragedia en San Juan: murieron los siete ocupantes del helicóptero que viajaba a una capacitación sobre incendios forestales

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La provincia de San Juan atraviesa una de las jornadas más dolorosas de su historia reciente tras confirmarse la muerte de los siete ocupantes del helicóptero que se precipitó en el departamento Valle Fértil mientras trasladaba a una delegación que participaría de una capacitación vinculada al Sistema Nacional de Manejo del Fuego. El accidente, considerado el más grave registrado en la aviación provincial, golpea especialmente a las estructuras encargadas de la prevención y respuesta ante emergencias, un aspecto que también resulta estratégico para provincias forestales como Misiones.

Entre las víctimas se encuentran el director de Protección Civil de San Juan, Carlos Heredia; el subjefe de la Policía provincial, Marcelo Videla; el jefe del Cuerpo de Bomberos, Rubén Castro; y el subjefe de esa fuerza, Jorge Carbajal. También fallecieron el piloto Matías Valenzuela y los brigadistas de la Agencia Federal de Emergencias (AFE), Andrés Bosch y Rodrigo Aimeta, quienes integraban la misión técnica.

La aeronave había sido contratada por una empresa privada para trasladar a la delegación hacia una jornada de capacitación sobre combate de incendios forestales, una actividad clave para fortalecer la capacidad de respuesta frente a eventos climáticos extremos que, año tras año, afectan distintas regiones del país. Durante el trayecto, el helicóptero perdió contacto mientras sobrevolaba una zona rural del departamento Valle Fértil, lo que dio inicio a un amplio operativo de búsqueda.

Las tareas de rescate movilizaron a efectivos de la Policía de San Juan, Gendarmería Nacional y equipos especializados que enfrentaron un escenario especialmente complejo. El lugar donde impactó la aeronave, en el paraje conocido como Campo Caballo Anca, al norte del Parque Provincial Ischigualasto, presenta una geografía extremadamente difícil, sin caminos de acceso y con grandes extensiones de terreno fiscal prácticamente despobladas. Buena parte del recorrido hasta el sitio del siniestro debió realizarse a pie, lo que demoró la llegada de los rescatistas y la confirmación oficial del desenlace.

La tragedia adquiere una dimensión institucional debido al perfil de las víctimas. Los cuatro funcionarios provinciales ocupaban posiciones estratégicas dentro del sistema de seguridad y emergencias de San Juan, con responsabilidades directas en la coordinación de operativos de protección civil, combate de incendios forestales y respuesta ante desastres naturales. La pérdida simultánea de estos cuadros técnicos representa un desafío para la continuidad de políticas públicas vinculadas a la gestión del riesgo.

El impacto trasciende las fronteras de San Juan. En provincias como Misiones, donde la prevención de incendios forestales constituye una prioridad permanente por la riqueza de su biodiversidad y la presencia de extensas áreas protegidas, la capacitación continua de brigadistas, bomberos y equipos de protección civil forma parte de una estrategia nacional que requiere coordinación entre jurisdicciones. La tragedia pone de relieve la importancia de fortalecer las condiciones de seguridad en los traslados y operaciones vinculadas a este tipo de entrenamientos.

Mientras se desarrollaban las tareas de búsqueda, las autoridades decidieron suspender las actividades previstas en el Parque Provincial Ischigualasto para facilitar el despliegue de los equipos de rescate. Desde la Secretaría de Estado de Seguridad y Orden Público de San Juan se mantuvo un estricto hermetismo hasta confirmar oficialmente el hallazgo de la aeronave y el fallecimiento de todos sus ocupantes.

Ahora comienza una nueva etapa centrada en la investigación técnica del accidente. Los peritos deberán determinar qué factores provocaron la caída del helicóptero en una de las zonas más inhóspitas del territorio sanjuanino. Entre las variables que habitualmente se analizan en este tipo de siniestros figuran las condiciones meteorológicas, el estado de la aeronave, las comunicaciones, la planificación del vuelo y los aspectos operativos.

Más allá de las causas que puedan establecer las investigaciones, el accidente deja una profunda reflexión sobre el trabajo silencioso que realizan quienes integran los sistemas de protección civil y manejo del fuego. Son profesionales que se preparan para enfrentar emergencias, proteger vidas y preservar el patrimonio natural del país. Paradójicamente, perdieron la vida mientras se dirigían a perfeccionar esas capacidades, un hecho que conmueve a toda la comunidad vinculada a la gestión de riesgos y a los organismos de emergencia de la Argentina.

Con información del Diario de Cuyo

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Misiones fortalece su estrategia preventiva ante El Niño

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El gobernador Hugo Passalacqua recibió este martes a autoridades de la Agencia Federal de Emergencias y de la Administración de Parques Nacionales, en la Sala de Situación de Casa de Gobierno, como antesala de la Tercera Mesa de Coordinación Federal para la Preparación y Mitigación ante el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) 2026/2027. Durante el encuentro reafirmó el compromiso del Gobierno provincial de profundizar las acciones de prevención, puso a disposición todo el Gabinete y ratificó la importancia del trabajo articulado entre Nación, provincias y municipios para anticiparse a escenarios climáticos extremos.

El gobernador Hugo Passalacqua encabezó este martes una reunión de trabajo con autoridades nacionales de la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y de la Administración de Parques Nacionales para coordinar acciones de prevención frente al fenómeno El Niño y el riesgo de incendios forestales. El encuentro se desarrolló en la Sala de Situación de Casa de Gobierno y sirvió como antesala de la Tercera Mesa de Coordinación Federal, que comenzará esta tarde con la participación de organismos nacionales y representantes de distintas provincias para fortalecer la preparación ante posibles emergencias climáticas.

Junto al ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, el mandatario recibió al director ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias, Santiago Hardie; al subdirector ejecutivo del organismo, Ignacio Cabello; al presidente de la Administración de Parques Nacionales, Sergio Álvarez; y al intendente del Parque Nacional Iguazú, José María Hervás.

Durante la reunión, Passalacqua remarcó que Misiones viene desarrollando un trabajo permanente para anticiparse a los escenarios de mayor complejidad que podrían presentarse durante los próximos meses.

“Estamos haciendo todo el esfuerzo y todo lo necesario para estar preparados”, sostuvo el gobernador al referirse tanto al fenómeno El Niño como al riesgo de incendios.

Asimismo, puso a disposición de las autoridades nacionales todo el Gabinete provincial para seguir fortaleciendo el trabajo conjunto destinado a proteger a la población, la infraestructura estratégica y la biodiversidad misionera.

Además, el mandatario lamentó que el país todavía no cuente con un sistema federal de alerta temprana que permita integrar información de todas las jurisdicciones. “Nunca se pudo, con ningún Gobierno, acordar que se cree un sistema que abarque a todo el territorio nacional y es una pena porque es información muy valiosa que permite estar preparados ante escenarios muy complicados.”

Entre los temas abordados también se evaluaron distintas alternativas preventivas vinculadas al Parque Nacional Iguazú. Entre ellas se mencionó la posibilidad de restringir temporalmente el acceso al circuito Garganta del Diablo si la evolución del fenómeno así lo requiriera. Passalacqua señaló que se trata de una decisión de fuerte impacto turístico y económico, pero sostuvo que contará con el acompañamiento del Gobierno provincial si resulta necesaria para preservar la vida de las personas y proteger uno de los principales patrimonios naturales del país.

Misiones será sede de la tercera mesa de coordinación federal

La reunión encabezada por Passalacqua dio inicio a una jornada de trabajo que continuará esta tarde con la Tercera Mesa de Coordinación Federal para la Preparación y Mitigación ante el fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) 2026/2027, organizada por la Agencia Federal de Emergencias (AFE).
La apertura estará a cargo del ministro de Ecología y Recursos Naturales Renovables, Martín Recamán, y del subsecretario de Protección Civil de Misiones, Enrique Parra. Luego, autoridades nacionales presentarán el Plan de Coordinación Federal ENOS 2026-2027, mientras que equipos técnicos del Servicio Meteorológico Nacional y del Instituto Nacional del Agua expondrán las previsiones hidrometeorológicas para los próximos meses.

La agenda prevé además las presentaciones de las provincias participantes —Misiones, Buenos Aires, Santa Fe, Chaco, Corrientes y Entre Ríos— sobre las acciones que vienen implementando en materia de gestión integral del riesgo. El encuentro concluirá con un espacio de intercambio entre los sistemas provinciales de Defensa y Protección Civil para coordinar protocolos de actuación y fortalecer la capacidad de respuesta conjunta frente a posibles emergencias.

Coordinación para anticipar escenarios complejos

Tras la reunión, el ministro Coordinador de Gabinete, Carlos Sartori, explicó que Misiones viene preparándose desde hace tiempo para afrontar los posibles efectos del fenómeno climático y destacó que la provincia sea sede del encuentro federal. “Hoy van a estar representadas distintas provincias con todo el Consejo Federal. Misiones es sede justamente intensificando distintas acciones que son fundamentales para cuidar la vida y protegernos del riesgo que puedan generar estas inclemencias climáticas muy fuertes y severas”, afirmó.

Además, señaló que los pronósticos anticipan importantes precipitaciones en el sur de Brasil, lo que podría provocar crecidas en el río Uruguay. En ese sentido, sostuvo que la Provincia trabaja con “todo un equipo técnico de prevención y logística para poder estar preparado ante las situaciones climáticas que puedan afectar en el futuro”.

Por su parte, el director ejecutivo de la Agencia Federal de Emergencias, Santiago Hardie, explicó que la reunión forma parte de una estrategia de coordinación que ya tuvo encuentros en Santa Fe y Corrientes, y que ahora continúa en Misiones. “Sabemos que vamos a tener un fenómeno El Niño, por eso es muy importante este trabajo interjurisdiccional entre Nación y las provincias para prepararnos mejor en la respuesta, pero también en la prevención”, señaló.

Asimismo, destacó el compromiso de la provincia y el involucramiento personal del gobernador en el seguimiento de la situación. “Que esté el gobernador personalmente monitoreando el tema me parece muy relevante. Esta interacción entre Nación, las provincias y también los municipios nos va a permitir estar más preparados”, expresó.

En tanto, el presidente de la Administración de Parques Nacionales, Sergio Álvarez, remarcó que el objetivo es anticiparse a un escenario que podría afectar a toda la Cuenca del Plata. “Cuanto mejor preparados nos encuentre, mejor va a ser para todos”, sostuvo, y agregó que la prevención requiere un trabajo conjunto entre todos los niveles del Estado. “Esto es Nación, provincias, municipios y todos los organismos. No hay ninguna duda de que la solución llega entre todos”, concluyó.

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La pérdida de selvas tropicales cayó 36% en 2025, pero el mundo todavía pierde once canchas de bosque por minuto

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La pérdida de bosques primarios tropicales se redujo 36 por ciento en 2025 respecto de 2024, un año marcado por incendios extremos. El dato surge del laboratorio GLAD de la Universidad de Maryland, disponible en Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch. Sin embargo, la mejora no alcanza para cambiar el diagnóstico de fondo: el planeta perdió 4,3 millones de hectáreas de selvas tropicales primarias, el equivalente a más de once campos de fútbol por minuto.

La caída aparece como una señal alentadora, pero no como una reversión estructural. Según el informe, la pérdida de bosques primarios tropicales sigue siendo 46 por ciento más alta que hace una década, lo que mantiene bajo presión a ecosistemas clave para la biodiversidad, el almacenamiento de carbono, la regulación del clima, la provisión de agua y la identidad cultural de comunidades locales.

El dato central tiene una lectura directa para regiones como Misiones, donde la conservación de la Selva Paranaense forma parte de una estrategia ambiental, turística y productiva. El informe global vuelve a mostrar que la expansión agropecuaria, la presión sobre la tierra y los incendios siguen siendo los principales factores de pérdida de cobertura arbórea.

Bosques tropicales primarios: señales de alivio, alerta de fondo

Datos 2025 de GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch y WRI

Pérdida tropical primaria 2025 4,3 millones de hectáreas
Variación contra 2024 -36%
Ritmo equivalente Más de 11 canchas por minuto
Comparación con una década atrás +46%
Distancia frente a la meta 2030 70% por encima del nivel necesario
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.

Brasil fue el principal responsable de la mejora global. El país redujo 42 por ciento la pérdida de bosques primarios y alcanzó su nivel más bajo de pérdida no asociada a incendios. El informe vincula esa mejora con políticas ambientales más activas, mayor fiscalización y el relanzamiento del PPCDAm, el plan federal contra la deforestación.

Pero el mismo caso brasileño expone las tensiones de fondo. Las actividades agropecuarias permanentes explicaron 73 por ciento de la pérdida de bosques primarios entre 2002 y 2025, principalmente por soja y ganadería. Algunos estados amazónicos, además, avanzaron en normas que debilitan incentivos ambientales, lo que abre interrogantes sobre la continuidad de la moratoria de la soja.

Colombia también redujo la pérdida de bosques primarios, con una baja de 17 por ciento entre 2024 y 2025. El informe asocia ese resultado con nuevas herramientas legales, concesiones forestales comunitarias, reconocimiento de entidades territoriales indígenas y normas de trazabilidad ganadera.

Quiénes mejoraron y dónde siguen las alertas

Pérdida de bosques primarios tropicales en 2025

País Dato central Lectura
Brasil -42% Redujo fuerte la pérdida, asociada a mayor control ambiental y políticas públicas.
Colombia -17% Baja vinculada a trazabilidad ganadera, concesiones forestales y territorios indígenas.
Indonesia +14% Aumentó, aunque sigue por debajo de los picos de la década pasada.
Bolivia Segundo nivel más alto registrado Incendios, ganadería y expansión agrícola mantienen una presión crítica.
República Democrática del Congo Tercera mayor pérdida tropical Cultivo itinerante, leña, conflicto armado y minería agravan la pérdida forestal.
Fuente: GLAD / Universidad de Maryland, Global Forest Watch, WRI y Global Nature Watch.

En cambio, Bolivia aparece como uno de los focos más críticos. En 2025 registró su segunda mayor pérdida de bosque primario tropical, detrás del récord de 2024. El informe señala que los incendios, en gran parte provocados por acción humana, y la expansión de la ganadería, la soja, el maíz y el sorgo explican buena parte del deterioro.

La República Democrática del Congo tuvo la tercera mayor pérdida de bosques primarios tropicales. Allí, el informe identifica como motores principales el cultivo itinerante a pequeña escala, la extracción de madera para leña y carbón, el conflicto armado y la minería.

El informe advierte que el mundo está lejos del objetivo de detener y revertir la pérdida de bosques para 2030. La deforestación de 2025 fue 70 por ciento superior al nivel compatible con esa meta.

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Misiones activa una mesa con Nación para blindar la respuesta ante incendios y emergencias

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El Ministerio de Ecología de Misiones abrió una nueva etapa de articulación con la estructura nacional de manejo del fuego al recibir a las autoridades renovadas de la Brigada Nacional de Manejo del Fuego de la regional NEA, ahora bajo la órbita de la Agencia Federal de Emergencias del Ministerio de Defensa de la Nación. El encuentro, encabezado por Martín Recamán, no fue una reunión protocolar más: funcionó como punto de partida para un plan de trabajo conjunto orientado a reforzar la prevención y el combate de incendios, pero también a ordenar la respuesta frente a inundaciones, tormentas y derrumbes. En un escenario donde la gestión del riesgo ya no se limita al fuego, la pregunta que empieza a abrirse es otra: si esta nueva arquitectura federal mejora de verdad la capacidad de respuesta en el territorio o si la coordinación seguirá dependiendo de la voluntad política de cada nivel del Estado.

La cita dejó un dato institucional relevante. La brigada regional que opera en el NEA ya no aparece solo como una herramienta técnica, sino como parte de un dispositivo federal encuadrado en Defensa, lo que introduce una señal política sobre cómo la Nación reorganiza la gestión de emergencias. En Misiones, esa redefinición encuentra a la provincia buscando asegurar interlocución directa, recursos disponibles y un esquema operativo aceitado con sus propios equipos.

Un reordenamiento institucional con impacto en la gestión territorial

Durante la reunión, las nuevas autoridades de la brigada federal presentaron los lineamientos de gestión para la región. El nuevo jefe, Fernando González, el coordinador regional, Daniel Blanco, y la nueva jefa administrativa, Sonia Álvez, expusieron las principales acciones previstas para fortalecer la prevención y el combate de incendios y ampliar la capacidad de respuesta ante otras contingencias.

El punto no es menor. El texto base muestra que la agenda dejó de estar acotada al manejo del fuego y se amplió a un esquema más integral de emergencias. Esa ampliación modifica el sentido político del vínculo entre Nación y provincia. Ya no se trata solo de asistir frente a focos ígneos en épocas críticas, sino de construir una red de intervención para eventos cada vez más diversos y más frecuentes. Cuando se incorporan inundaciones, tormentas y derrumbes, lo que aparece es una lectura más amplia del riesgo territorial y una necesidad de coordinación que exige algo más que presencia eventual.

En ese marco, la dependencia actual de la brigada respecto de la Agencia Federal de Emergencias del Ministerio de Defensa de la Nación agrega densidad institucional. La prevención y respuesta ante desastres empiezan a organizarse dentro de una estructura nacional con capacidad de despliegue y mando más centralizado. Para Misiones, eso puede implicar una ventaja operativa si la articulación fluye; pero también obliga a ordenar canales, responsabilidades y tiempos de decisión para que la asistencia no llegue tarde cuando la emergencia ya escaló.

El Gobierno provincial busca coordinación real y recursos disponibles

Uno de los aspectos más concretos del encuentro fue la puesta a disposición del personal y el equipamiento con que cuenta la brigada federal. Ese gesto traduce en términos operativos una idea política clara: la coordinación no puede quedar reducida a una foto institucional, sino que debe apoyarse en recursos identificables, capacidades desplegables y protocolos compartidos.

Misiones viene trabajando con su propia estructura en materia de manejo del fuego, y por eso el encuentro en Ecología puede leerse como un movimiento para ordenar la convivencia entre el componente provincial y el federal. No hubo anuncios grandilocuentes ni cifras nuevas, pero sí una señal de gestión: el Gobierno provincial quiere integrar la capacidad nacional a su propio sistema de respuesta antes de que aparezca una contingencia de gran escala.

La presencia del subsecretario de Ordenamiento Territorial, Lucas Russo; de Luis Chemes, director de Manejo del Fuego; y de representantes de la Brigada Provincial de Manejo del Fuego refuerza esa línea. No se trató solo de una reunión entre funcionarios nacionales y el ministro. Hubo una mesa ampliada con áreas que intervienen sobre el territorio y sobre la respuesta directa. En términos institucionales, eso muestra que la provincia intenta bajar la coordinación al plano operativo y no dejarla en una conversación política general.

Incendios, clima y territorio: una agenda que ya no admite compartimentos estancos

El contenido del plan de trabajo también revela un cambio de enfoque. El manejo del fuego sigue siendo el eje, pero se inserta dentro de un sistema de emergencias más amplio. Esa decisión tiene lógica territorial. En provincias con alta exposición a eventos climáticos y ambientales, separar incendios de inundaciones, tormentas o derrumbes puede debilitar la respuesta del Estado, porque los mismos equipos, la misma logística y la misma capacidad de despliegue suelen cruzarse en distintos tipos de crisis.

Por eso, la reunión en el Ministerio de Ecología tiene una dimensión más estratégica de lo que su formato sugiere. La prevención ya no se limita a una temporada de riesgo. Empieza a pensarse como una política de articulación permanente entre áreas técnicas, mandos operativos y niveles de gobierno.

En esa lectura, el Ministerio de Ecología busca consolidar una centralidad institucional en una agenda que combina ambiente, territorio y emergencia. No solo administra recursos naturales: también se posiciona como nodo de coordinación frente a eventos críticos. Esa ampliación del rol ministerial puede fortalecer la capacidad provincial de interlocución con Nación, especialmente si la Agencia Federal de Emergencias gana peso dentro del esquema nacional.

Un acuerdo operativo que todavía debe demostrar volumen en el terreno

La presentación de autoridades y el diseño de un plan conjunto marcan un movimiento táctico importante para la gestión ambiental y de emergencias en Misiones. Ordenan interlocutores, habilitan un canal de trabajo y reconocen que el territorio exige respuestas más integradas. Pero el valor político del gesto dependerá de su traducción concreta.

En las próximas semanas habrá que observar si esta articulación avanza hacia protocolos, ejercicios conjuntos, distribución más precisa de equipamiento y una coordinación sostenida entre brigadas nacionales y provinciales. Porque en materia de incendios y desastres, la diferencia entre una estructura formal y una capacidad real suele aparecer recién cuando el territorio entra en tensión.

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La Sociedad Argentina de Cardiología alerta sobre la polución ambiental en la Patagonia

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Durante décadas, los paisajes de los Andes Patagónicos -con sus lagos transparentes, cielos límpidos y densos bosques. representaron una imagen de pureza ambiental. Sin embargo, recientes mediciones realizadas por vecinos organizados en El Bolsón, junto a científicos y profesionales de la salud, revelan que esta percepción ya no se condice con la realidad. La polución del aire, impulsada por quemas agrícolas, incendios forestales y acumulación de residuos, ha alcanzado niveles peligrosos incluso en estas zonas alejadas de centros urbanos e industriales.

“Cuando el aire que respiramos deja de ser limpio, el corazón es uno de los primeros órganos en sufrir las consecuencias. Durante años, creímos que la contaminación atmosférica era un problema exclusivo de grandes ciudades, pero hoy sabemos que sus efectos se expanden, muchas veces de forma invisible, hasta regiones consideradas prístinas”, advirtió el doctor Sergio Baratta, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología.

El disparador de esta preocupación es una investigación publicada en el boletín Reduxxion de enero de 2026, en la cual el doctor César Berenstein -cardiólogo y miembro del Consejo de Cardioecología y Hábitos Saludables de la Sociedad Argentina de Cardiología- describió la iniciativa comunitaria llevada adelante en El Bolsón. El proyecto consistió en la instalación de sensores de monitoreo de la calidad del aire, específicamente para medir el material particulado fino, uno de los contaminantes con mayor evidencia de impacto negativo sobre la salud cardiovascular.

El material particulado fino está compuesto por partículas en suspensión con un diámetro menor a 2,5 micrones, capaces de penetrar profundamente en los pulmones y alcanzar el torrente sanguíneo. Numerosos estudios han demostrado que la exposición sostenida a estos contaminantes incrementa el riesgo de desarrollar hipertensión arterial, arritmias, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca y eventos agudos como el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular. Asimismo, se demostró que un incremento de 10 microgramos por metro cúbico en los niveles de material particulado fino aumenta un once por ciento el riesgo de muerte cardiovascular.

“La evidencia es contundente. La polución del aire se comporta como un factor de riesgo cardiovascular silencioso, que acelera procesos inflamatorios y de aterosclerosis, incluso en personas jóvenes o sin antecedentes”, explicó el doctor Berenstein. “Y lo más preocupante es que este daño puede ocurrir con niveles de exposición que previamente eran considerados moderados, según algunos estándares internacionales”.

El caso de El Bolsón expone cómo la percepción de un entorno sano puede desmentirse mediante datos objetivos. En septiembre de 2025, durante la temporada de quemas, los sensores instalados por el grupo Eco Comarca, un equipo de trabajo abocado al estudio de la contaminación ambiental, detectaron niveles de contaminación que llegaron a un Índice de Calidad del Aire de 200, una cifra calificada como muy insalubre por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Pero lo más alarmante ocurrió en enero de 2026, cuando incendios forestales en la región elevaron el Índice de Calidad del Aire a 350, un nivel considerado peligroso para la salud. En ese contexto, la comunidad inició una campaña de comunicación con recomendaciones preventivas para la población: reducir la actividad al aire libre, sellar las viviendas y, de ser necesario, utilizar mascarillas con estándar N95.

También hay que considerar que gran parte de la población se calefacciona y cocina con leña, lo que la expone a altos niveles de polución del aire dentro de sus hogares si los sistemas no son eficientes o no cuentan con una ventilación adecuada.

“Estas medidas de protección inmediata son fundamentales, pero no resuelven el problema estructural. Necesitamos políticas públicas que incluyan sistemas de monitoreo permanentes, regulación efectiva de las quemas, reforestación con especies nativas y educación ambiental, así como dar acceso a sistemas de calefacción y cocina menos contaminantes”, sostuvo el doctor Baratta. “Desde la Sociedad Argentina de Cardiología proponemos que cada provincia cuente con una red de vigilancia de la calidad del aire y protocolos de respuesta sanitaria ante eventos de contaminación extrema”.

En 2021, la Organización Mundial de la Salud actualizó sus guías de calidad del aire y estableció que no existen niveles seguros de exposición prolongada al material particulado fino. Incluso concentraciones por debajo de los límites anteriores pueden provocar daño cardiovascular, especialmente en poblaciones vulnerables: personas mayores, niños, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades crónicas.

Según reportes publicados en 2024, se estima que la polución del aire contribuye con 8,1 millones de muertes anuales en el mundo, constituyéndose en el segundo factor de riesgo de mortalidad a nivel global, solo por debajo de la hipertensión arterial. Más de la mitad de estas muertes son de causa cardiovascular. En niños menores de cinco años, la contaminación del aire también representa la segunda causa de mortalidad, después de la desnutrición.

“La buena noticia es que se trata de un factor modificable. Si tomamos decisiones basadas en evidencia, como ocurrió con el tabaco o las grasas trans, podemos reducir sustancialmente el impacto de la contaminación en la salud del corazón”, agregó el doctor Berenstein.

El caso de la Comarca Andina ilustra un fenómeno más amplio que afecta a diversas zonas rurales de la Argentina. En los últimos años, regiones tradicionalmente consideradas limpias están siendo impactadas por el cambio climático, la expansión de actividades extractivas y la presión demográfica. El aumento de incendios forestales —muchos de ellos agravados por la proliferación de especies exóticas como el pino— genera emisiones de partículas contaminantes que recorren cientos de kilómetros impulsadas por el viento, afectando a poblaciones que no tienen forma de prevenir ni medir esa exposición.

“Debemos dejar atrás la idea de que vivir en la montaña o el campo garantiza buena salud cardiovascular. Sin datos, no hay protección. Y sin monitoreo ambiental, no hay datos”, enfatizó el doctor Baratta. “La contaminación del aire ya no es un problema del futuro. Es una urgencia del presente. Como sociedad científica, nuestra responsabilidad es anticipar daños, generar conciencia y promover políticas que salven vidas. El aire que respiramos también forma parte de la salud cardiovascular”, concluyó.

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