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La inflación de septiembre fue del 2,1% y suma 22% en lo que va del año, según el INDEC

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El índice de precios al consumidor mostró una leve aceleración respecto de agosto, impulsado por alimentos, salud y educación. La inflación anual alcanzó el 31,2%, el más bajo desde 2021.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 2,1% en septiembre de 2025 respecto de agosto. Con este registro, la inflación acumulada en los primeros nueve meses del año fue del 22%, mientras que la variación interanual se ubicó en 31,2%.

El informe oficial señala que las mayores subas se concentraron en las divisiones Alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,6%), Salud (+2,4%) y Educación (+2,3%), mientras que Comunicación (0,8%) y Prendas de vestir y calzado (1,1%) registraron los menores aumentos del mes.

El incremento mensual de septiembre representa una leve aceleración frente al 1,8% registrado en agosto, en un contexto de estabilidad cambiaria y de desaceleración de la inflación núcleo, que se ubicó en 1,9%.

Comportamiento regional y por categorías

Por regiones, el Noreste (NEA) registró el aumento más elevado, con una suba de 2,4%, seguido por el Gran Buenos Aires (2,1%) y el Noroeste (2,0%). En tanto, la región Patagonia mostró la menor variación mensual, con 1,8%.

En términos de clasificación por bienes y servicios, los bienes aumentaron 2,3%, impulsados principalmente por frutas, lácteos y productos de almacén, mientras que los servicios lo hicieron 1,9%, con subas destacadas en prepagas, educación privada y alquileres.

El INDEC destacó además que los productos estacionales tuvieron un incremento promedio de 2,5%, liderados por frutas y verduras, en tanto que los regulados (tarifas y servicios públicos) aumentaron 1,7%.

Contexto macroeconómico y proyección de cierre

El dato de septiembre se conoció días después de que el Banco Central publicara el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que proyecta una inflación de 2,1% para octubre y una variación anual cercana al 29,8% en 2025, consistente con el sendero de desinflación acordado con el Fondo Monetario Internacional.

El índice refleja la consolidación del proceso de desaceleración inflacionaria iniciado en el segundo trimestre del año, tras los picos de marzo y abril. Desde entonces, el Gobierno mantiene una estrategia de tipo de cambio controlado, acuerdos sectoriales y disciplina fiscal, con el objetivo de llevar la inflación a un dígito mensual sostenido durante 2026.

El Ministerio de Economía destacó que “el proceso de ordenamiento de precios relativos avanza sin sobresaltos”, aunque reconoció que la inflación de alimentos y bebidas sigue siendo el principal desafío por su impacto en los sectores de ingresos medios y bajos.

ipc octubre INDEC by CristianMilciades

Perspectivas

Con este registro, la Argentina consolida su lugar entre los países de la región con inflación mensual más baja, aunque aún por encima del promedio regional de 0,6%. Consultoras privadas estiman que el cuarto trimestre mostrará una inflación promedio de 2% mensual, con una desaceleración más pronunciada en noviembre y diciembre, impulsada por la estabilidad cambiaria y la moderación de tarifas.

Analistas de Ecolatina y Analytica destacaron que “el ritmo de variación de precios se mantiene controlado en un contexto de expansión moderada del consumo y estabilidad cambiaria”, pero advirtieron que el componente estacional de alimentos podría presionar los precios de octubre y noviembre.

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Ecolatina advierte que el rebote económico es débil y recién se consolidará en 2026

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La actividad económica mostró señales de rebote en agosto, pero la recuperación sigue frágil. La industria y la construcción registraron leves subas mensuales tras dos meses de caídas. Sin embargo, los niveles de producción continúan por debajo de los de 2024 y el repunte aún no logra consolidarse, según la consultora Ecolatina.

¿Rebota la actividad en agosto? La industria y la construcción mostraron leves mejoras en agosto, pero la recuperación sigue débil. Ecolatina prevé que el crecimiento real recién se consolide en 2026.

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

 El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

Parcial recuperación de la industria en agosto

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en agosto una suba mensual s.e. del 0,6%, luego de dos meses de caídas consecutivos. Con este dato la actividad del sector se ubicó 4,4% por debajo de septiembre del año pasado. En consecuencia, el indicador volvió a niveles previos al repunte de la actividad, borrando casi todo lo que había recuperado desde el año pasado.

La leve suba de este mes no alcanzó para compensar una caída acumulada 4% entre junio y julio, producida por la volatilidad cambiaria-monetaria de esos meses. De este modo, la industria se posiciona 3,6% por debajo del máximo alcanzando en noviembre del 2024.

Al interior del índiceocho de los dieciséis sectores crecieron en agosto. Alimentos y bebidas, la categoría con mayor peso dentro del índice, fue el impulsor de la suba del mes al crecer 2,1% en la serie desestacionalizada. Entre las mejoras también se destacaron Productos de tabaco (+8,2%) y la Vehículos automotores (+5,4%). Por el lado de las caídas mensuales, la más pronunciada se observó en Otros equipos de transporte (-3,6%), seguido por Productos minerales no metálicos (-3,2%) y Productos de metal (-3,0%).

La construcción continua en modo serrucho

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) subió 0,5% en agosto, continuando con los altibajos iniciados a fin del año pasado. De este modo, si bien acumula un crecimiento del 8,6% interanual en lo que va del año, esto es ayudado por una baja base de comparación, ya la mejora respecto a agosto del año pasado es solo el 0,4%. De hecho, en lo que va del año no ha crecido, posicionándose al mismo nivel que en diciembre.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener una lenta recuperación impulsada principalmente por el crédito y la obra privada desde mediados del año pasado. Sin embargo, la meseta registrada en la actividad durante los últimos meses terminó afectando al sector, ubicando a la construcción 2,1% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, siete de los doce insumos crecieron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia positiva vino dada por Asfalto (+11,2%), seguido por Cemento (+1,9%) Y hierro (+1,4%). En contraste, Placas de yeso (-6,5%) y Hormigón (-4,3%) fueron las principales caídas.

Entre los principales motivos de obstaculización de la construcción se encuentran la caída de la actividad económica los altos costos de la construcción, que se está revirtiendo tímidamente en los últimos meses con el aumento del tipo de cambio. En ese sentido, entre las empresas privadas relevadas por el INDEC que esperan una caída en la actividad del sector en los próximos meses, el 30,7% atribuye esta perspectiva a una menor actividad económica, mientras que el 16% señala como principal causa el elevado costo de la construcción. Este segundo motivo se continuó reduciendo entre los encuestados, ya que representaba el 18,2% en el informe pasado. Esto puede deberse a la mejora en los costos en dólares desde julio, considerando que los precios del sector se determinan en dólares debido a su alto componente importado.

En materia de empleo, se registró un aumento en la proporción de empresas de obra privada que anticipan una caída en el sector durante los próximos tres meses. Mientras que el mes pasado el 18% de las firmas encuestadas preveía una reducción, en la última medición la cifra ascendió a 24,5%. A su vez, el 70,2% considera que el empleo no variará.

¿Qué esperamos hacia adelante?

La actividad económica comenzó el año en máximos, un nivel que no pudo ser sostenido a lo largo de los últimos meses que seguramente redundarán en dos trimestres (el segundo y el tercero) recesivos. En ese sentido, los indicadores adelantados de actividad para septiembre son mixtos.

Respecto a la industria, la producción de automóviles retoma las bajas al caer 1,9% s.e. en septiembre, posicionándose 5,0% por debajo del mismo mes del 2024. En la misma línea, el patentamiento de autos cayó 0,4% por primera vez en varios meses de subida (+28,2% i.a.).

La construcción presenta una mejora respecto a septiembre, aunque con señales mixtas. El Índice Construya registró una subió 1,1% s.e., del quedando un incluso por debajo de agosto del 2024 (-8,6% i.a.). Los despachos de cemento volvieron a caer en agosto (-1,8%), y se posicionaron con una contracción de 0,4% respecto a igual mes del 2024.

De todas formas, pese a la mejora en la competitividad de las últimas semanas y la expectativa de que se sostenga así incluso después de las elecciones, la incertidumbre acerca del rumbo económico, la volatilidad -ya que volvieron a subir en las últimas ruedas- de las tasas de interés y el freno en la recuperación de los ingresos reales no auguran un repunte significativo y/o sostenido de la actividad económica en lo que resta del año. En este sentido, seguimos previendo un crecimiento promedio de la actividad en el orden del 4% i.a.

El resultado de las elecciones, favorable o no para el Gobierno, abrirá la posibilidad para una recalibración del esquema económico que brinde previsibilidad y estimule el crecimiento de la actividad. Sin embargo, en el mejor de los casos, los efectos serán notorios una vez entrados en 2026, cuando una baja sostenida de la tasa de interés vuelva a permitir un aumento del crédito a empresas y familias y la reanudación del proceso de desinflación brinde una mejor perspectiva a la recuperación del poder adquisitivo.

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La deuda externa de Argentina llega a una cifra récord

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Según el INDEC, la deuda externa bruta Argentina desde que asumió Javier Milei creció en 19 mil millones de dólares.

Argentina registró a finales del segundo trimestre de este año una deuda externa bruta récord de 305.043 millones de dólares, lo que implica que el ‘stock’ de deuda subió en 23.783 millones de dólares con relación al trimestre anterior, informaron este lunes fuentes oficiales.

Según indicó en un informe el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), este ascenso se debió principalmente al incremento del endeudamiento del Gobierno en 18.480 millones de dólares como consecuencia de los préstamos recibidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos multilaterales de crédito.

El endeudamiento de las sociedades no financieras y de hogares se incrementó durante el segundo trimestre en 2.435 millones de dólares, mientras que la deuda del Banco Central creció en 2.380 millones de dólares y la de las sociedades captadoras de depósitos aumentó en 559 millones.

De acuerdo con los datos oficiales, en el segundo trimestre el ‘stock’ de deuda externa bruta total con títulos de deuda a valor nominal se incrementó en 18.162 millones de dólares con respecto al mismo período de 2024.

El aumento de la deuda externa argentina en el Gobierno Milei

El nivel de endeudamiento bruto a valor nominal registrado a finales de junio pasado es el más alto en las series históricas del Indec, iniciadas en 1994.

En lo que va del Gobierno de Javier Milei, que comenzó en diciembre de 2023, la deuda externa bruta de Argentina a valor nominal creció en 19.092 millones de dólares.

Entre tanto, el ‘stock’ de deuda externa bruta total de Argentina, pero medido a valor de mercado, ascendía al finalizar el segundo trimestre de este año a 284.905 millones de dólares, lo que implicó un aumento de 24.669 millones con respecto al primer trimestre de 2025.

En términos interanuales, la deuda a valor de mercado subió en 36.527 millones de dólares, desde los 248.378 millones de dólares que se computaban a finales del segundo trimestre de 2024.

Mayor endeudamiento con organismos internacionales

La deuda del Gobierno está compuesta por 96.763 millones de dólares en concepto de préstamos y por 70.799 millones de dólares en títulos de deuda a valor nominal, pero cuyo valor de mercado es de 50.423 millones, lo que evidencia la menor valuación de mercado de los bonos soberanos argentinos.

En tanto, la deuda con el FMI ascendía a finales del segundo trimestre a 55.17 millones de dólares, con un aumento en 13.994 millones respecto al trimestre anterior como consecuencia de los préstamos que el organismo le giró a Argentina en abril pasado, tras la firma de un nuevo acuerdo de facilidades extendidas.

En total, la deuda con organismos internacionales se incrementó en el segundo trimestre en 16.014 millones de dólares, mientras que el endeudamiento con acreedores privados creció en 2.424 millones de dólares.

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Entre canastas: por qué baja la pobreza en los números pero no en la percepción

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Cada vez que se conoce el dato de pobreza en la Argentina se genera una fuerte polémica, sin importar cuál sea el resultado. Cuando la pobreza sube, se lo atribuye a una consecuencia “inevitable” de la coyuntura económica; cuando baja, se pone en duda la validez de la medición y se la califica como “no representativa”. 

Esto último volvió a ocurrir esta semana, tras conocerse que el INDEC informó una tasa de pobreza del 31,6% en el primer semestre del año. El debate sobre la “representatividad” del dato es legítimo y tiene múltiples aristas, aunque no hay margen para dudar de que el organismo aplica con rigurosidad la metodología vigente. 

La pregunta entonces no es si el dato está mal calculado, sino dónde podría residir el problema de sobrerrepresentación. La respuesta más clara está en la metodología misma.

La pobreza en Argentina se mide a partir de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que releva información sobre ingresos en los principales aglomerados urbanos. El método compara los ingresos de los hogares con el valor de dos canastas de referencia: la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que define la línea de indigencia, y la Canasta Básica Total (CBT), que agrega a la anterior los bienes y servicios no alimentarios considerados esenciales, como vivienda, transporte, salud, educación y vestimenta. En cada región se calculan los valores de las canastas a partir de la estructura de gastos de los hogares y la evolución de los precios. La CBA se valúa con una canasta específica de alimentos y se ajusta según los precios del IPC, mientras que la CBT se calcula mediante el coeficiente de Engel, que surge de la proporción entre gasto en alimentos y gasto total. 

El inconveniente es que este coeficiente proviene de encuestas de gasto de los hogares realizadas hace muchos años, lo que provoca que rubros hoy centrales (alquileres, servicios públicos, transporte, comunicaciones o servicios digitales) estén subrepresentados, con el riesgo de que la canasta total quede “chica”. Esta es una de las principales críticas al método vigente, ya que la estimación de la CBT puede no reflejar de manera adecuada la estructura de gasto contemporánea. 

A ello se suma la insuficiente actualización de la canasta utilizada para medir el IPC, lo que genera que productos y servicios actualmente relevantes tengan un peso muy bajo o no figuren en la medición oficial.

Existen además otros factores que inciden en la lectura de los datos. Los cambios abruptos en precios relativos, propios de una economía con alta inflación, alteran los hábitos de consumo y pueden distorsionar los cálculos. A esto se suman modificaciones en la captación de ingresos en la EPH, que si bien mejoran la calidad del registro, pueden alterar la comparación histórica: un mejor relevamiento de ingresos reduce la pobreza medida, aunque ello no necesariamente signifique un aumento real en el poder adquisitivo de los hogares.

Un punto central en este debate es que el concepto de pobreza utilizado en Argentina es estrictamente monetario. La línea que divide a pobres y no pobres se traza únicamente con base a ingresos, sin incorporar dimensiones adicionales vinculadas al acceso a servicios, vivienda, educación o calidad del empleo. Este enfoque tiende a chocar con la percepción social: gran parte de la población se siente más empobrecida de lo que reflejan los datos oficiales

No se trata de que el INDEC “mienta” o “dibuje” cifras, sino de que la metodología vigente captura de manera incompleta un fenómeno complejo y volátil como la pobreza en la Argentina.

Pero ahondemos un poco más en los datos principales para Posadas. En el período de referencia, la pobreza fue del 38,1%: contra igual semestre del 2024, cayó en 17,8 puntos porcentuales; contra el semestre anterior (es decir, el segundo del 2024) la disminución fue de 5,3 puntos; además, logró posicionarse también por debajo de los niveles del segundo semestre 2023 (38,4%) y volvió a iguales niveles que el primer semestre 2020 (también 38,1%). 

Contra igual período del 2024, la reducción de la pobreza alcanzó a unas 67.656 personas, mientras que unas 20.078 personas dejaron de ser pobres en los últimos seis meses en el aglomerado misionero. ¿Cómo se logró esto? Veamos punto por punto. Las Canastas Básicas para el NEA se movieron relativamente en línea con el IPC, aunque con una velocidad algo menor: a nivel interanual, la CBA creció 38,0%, la CBT 42% pero e IPC “solo” 37,1%. A nivel semestral, los precios crecieron al 13,2%, la CBA creció levemente por encima (13,3%) pero la CBT lo hizo en 12,4%. ¿Qué nos muestra esto? Que los valores de las canastas básicas (indicativos de las líneas de pobreza e indigencia) crecieron menos que la inflación. Esto es clave para entender algunos aspectos como “si el salario cae en términos reales, como puede ser que baje pobreza”, aunque volveremos con ello luego. 

Ya detallamos que, en el NEA, la CBA creció 38,0% interanual y 13,3% semestral mientras que la CBT lo hizo en 42% interanual y 12,4% semestral. En ese marco, ¿Cómo se movieron los ingresos en Posadas? Todos los indicadores de este tipo crecieron por encima de la variación de la CBT: la suma del ingreso familiar (es decir, la suma de todos los ingresos que haya en un hogar incluyendo laborales y no laborales) creció 108,0% interanual y 28,9% semestral; los ingresos laborales crecieron mas que los no laborables (para el interanual, +119,2% y 81,9% respectivamente; para el semestral +31,7% y +21,8%); en esta línea, la media del Ingreso Per Cápita Familiar creció 105,7% interanual y +26,9% semestral, al tiempo que la media del ingreso por adulto equivalente tuvo variaciones de 106,1% interanual y 27,5% semestral. 

Hasta aquí vimos cómo, en términos relativos, los ingresos en Posadas crecieron por encima de las canastas regionales. ¿Qué se observa en valores absolutos? Posadas tiene el ingreso por adulto equivalente más alto del NEA con $ 518.412, cuando en Corrientes es de $ 456.110; en Formosa de $ 453.137; y en Gran Resistencia por $ 394.022. En ese marco, la Canasta Básica Total promedio del NEA para un adulto equivalente fue de $ 293.567. Esto nos dice que el ingreso medio por adulto equivalente de Posadas le permitió adquirir 1,42 CBT, por encima de 1,25 de Corrientes y 1,26 de Formosa. Sin embargo, esos dos aglomerados mostraron niveles de pobreza inferior al misionero, por lo cual entra en juego, entonces, la distribución de esa media. 

¿La mejora de los ingresos de Posadas vino de la mano del empleo? Según el INDEC, no necesariamente. El mismo informe del organismo dice que la tasa de empleo cayó 3,1 puntos semestral y -5,5 interanual, por lo que la mejora de los ingresos laborales principalmente se pudo haber dado por recomposición de sectores, pero no por mayor apertura del mercado de trabajo que tomó el camino inverso. Pero aun con ello, la mayor parte del sector privado formal, por caso, ha tenido un retroceso salarial durante buena parte del primer semestre del año.

¿Cómo entender, entonces, la aparente contradicción entre caída del empleo, retroceso salarial en segmentos formales y, a la vez, una fuerte baja de la pobreza? La respuesta está en la propia dinámica metodológica. La pobreza se mide en función de si los ingresos superan o no el valor de las canastas.

Durante el período analizado, los ingresos familiares en Posadas crecieron muy por encima de la CBT, lo que permitió a una parte importante de los hogares ubicarse por encima de la línea de pobreza, aun con un mercado laboral debilitado, aunque ello no necesariamente implica una mejora en la calidad de vida. En el mejor de los casos, podría “estabilizarse” una condición, pero no necesariamente mejorarla. 
El dato de pobreza se cruza con otros, además, como el nivel de morosidad récord de hogares. Al final del día, entonces, la cuestión se reduce en que el INDEC toma el ingreso total respecto a una canasta subrepresentada, pero no se considera lo que se llama el “ingreso disponible” que es, al final del día, el que le da calidad de vida a la gente.

Si mis ingresos crecen por encima de inflación, pero mis costos fijos crecen por encima de ello incluso con conceptos no representados (o mínimamente representados) en la canasta (como alquileres que sí se considera pero con alta subponderación; o como cuotas de créditos personales, por ejemplo) entonces no seré estadísticamente pobre, pero vivo mi vida en condición de pobre.

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Posadas: la pobreza cayó debajo del 40% y hay veinte mil pobres menos que hace seis meses

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La incidencia de la pobreza alcanzó al 31,6% de las personas y la incidencia de la indigencia al 6,9% de las mismas. Estos datos muestran una disminución de la pobreza en 21,3 p.p. respecto al primer semestre de 2024 y de 6,5 p.p. respecto al segundo semestre de 2024. En el caso de la indigencia, el dato muestra una disminución de 11,2 p.p. respecto al primer semestre de 2024 y de 1,3 p.p. respecto al segundo semestre de 2024.

Sin embargo, persiste la polémica por la forma de medir la pobreza, con una canasta que quedó desactualizada y no refleja el impacto real de subas de servicios como energía, gas o internet y telefonía. El peso de lo no alimentario, en particular los servicios y el transporte, en la estructura de consumo de los hogares está muy por debajo de su valor real actual. Estos rubros han tenido, durante la administración libertaria, incrementos sistemáticamente por encima al de los alimentos, pero este cambio no se refleja adecuadamente en el coeficiente que determina la Canasta Básica Total (CBT). 

En Misiones, la pobreza cayó debajo del 40% y hay veinte mil pobres menos que  hace seis meses. Al primer semestre del 2025, de acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares del  INDEC, la pobreza en el aglomerado urbano de Posadas alcanzó al 38,0% de las personas,  presentando una reducción de 5,3 puntos porcentuales (p.p) respecto al semestre anterior y de -17,9 puntos contra igual semestre del año anterior. En los últimos seis meses, 20.078 personas dejaron de ser pobres en este aglomerado, destaca un informe de la consultora  Politikon Chaco basado en datos del INDEC. 

Análisis de indicadores de pobreza e indigencia en Posadas 

Incidencia de la pobreza e indigencia del 1° semestre 2025. En el aglomerado misionero se contabilizaron, al primer semestre de 2025, unas 149.548 personas en situación de  pobreza que viven en 40.905 hogares. Así, la incidencia de la pobreza llega al 38,0% de las  personas y al 29,8% de hogares. Además, se registraron 26.775 personas en situación de  indigencia que viven en 9.368 hogares, por lo que la incidencia de la indigencia alcanzó al  6,8% de las personas y al 6,8% también de los hogares. 

Desempeño de las tasas en comparación interanual y semestral. Si se mira la comparación  interanual, la tasa de pobreza en personas del primer semestre 2025 se situó 17,8 puntos  por debajo de igual período del 2024 (cuando fue del 55,9%). A la vez, si se realiza una  comparación semestral, la tasa de pobreza se redujo en 5,3 puntos contra el segundo semestre 2025. Por su parte, la tasa de indigencia se redujo en ambos niveles: -11,5 puntos  interanual y -0,9 puntos en la comparación semestral.  

Impacto de la evolución de las tasas en la población (valores absolutos). En términos de  población, la evolución observada en Posadas implica que, en los últimos seis meses, unas  20.078 personas dejaron de ser pobres en el aglomerado misionero; si se mide de modo  interanual, la caída de la pobreza fue de 67.656 personas respecto a principios del 2024.  

Evolución de los ingresos posadeños vs. canastas de la región. El informe de INDEC  también mostró como fue la evolución de los ingresos en los aglomerados: en Posadas, el  ingreso medio per cápita familiar creció 26,9% semestral, mientras que, en ese mismo  período, el valor de la canasta básica alimentaria creció en 13,3% y la canasta básica total  en 12,4%. A nivel interanual, el ingreso medio per cápita familiar creció en Posadas 105,7%  contra 38,0% de la canasta básica alimentaria y 42,0% de la canasta. Por ende, los ingresos  de Posadas crecieron, en ambos niveles comparativos, significativamente por encima del  valor de las líneas de pobreza e indigencia. 

Posadas y su posicionamiento en el NEA. Comparando el desempeño misionero con el  resto de los aglomerados de las provincias del NEA, Posadas tiene la segunda mayor tasa  de pobreza de la región ubicándose solo por debajo de Gran Resistencia (48,1%); respecto a la indigencia, Posadas sostiene igual posición, también quedando por debajo del Gran  Resistencia (15,5%). 

En el NEA, las personas en situación de pobreza representaron el 39,0%, y vuelve a ser la  región con la mayor pobreza en todo el país. Lo mismo ocurre con la tasa de indigencia: con  8,5%, el NEA es la de mayor tasa en el país.  

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