INDEPENDENCIA

La independencia en liquidación

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¿Casualidad o definición política? Apenas veinticuatro horas después de encabezar los actos por el Día de la Independencia en Tucumán, Javier Milei sostuvo que la Argentina “solamente produce dulce de leche y biromes” para justificar la apertura irrestricta de las importaciones. Más que un exabrupto, la frase pareció resumir una idea de país.

No describe a la Argentina. Describe el horizonte al que conduce un modelo económico que desalienta la producción, debilita la industria y resigna soberanía.

¿Qué se conmemora realmente cada 9 de Julio? ¿Una fecha del calendario o la decisión de un pueblo de construir su propio destino?

La independencia declarada en Tucumán en 1816 no fue solamente la ruptura con la Corona española. Fue la afirmación de un proyecto político que aspiraba a una Nación capaz de decidir por sí misma, de producir su riqueza y de sostener con trabajo propio su libertad.

No es casual que Manuel Belgrano, mucho antes de crear la bandera, fuera uno de los pensadores económicos más lúcidos del Río de la Plata. Defendía el desarrollo de la agricultura, el impulso de la industria y sostenía que las materias primas debían transformarse en el país para generar empleo y riqueza. Advertía que las naciones prósperas eran aquellas que agregaban valor a su producción y no se resignaban a exportar materias primas para importar manufacturas. Más de dos siglos después, esa enseñanza conserva una vigencia asombrosa.

Porque la Argentina no produce solamente dulce de leche y biromes. Produce reactores nucleares, satélites, maquinaria agrícola, medicamentos, software, biotecnología, tecnología médica, conocimiento científico y alimentos con alto valor agregado. Todo eso existe gracias al trabajo acumulado de generaciones de obreros, científicos, docentes, investigadores, técnicos, universidades públicas, cooperativas y pequeñas y medianas empresas.

Y hay una ironía que el propio Presidente parece haber pasado por alto.

La birome, convertida por Milei en símbolo de la producción nacional, dejó de fabricarse en la Argentina hacia fines de la década de 1990, cuando BIC concentró su producción regional principalmente en Brasil y México y mantuvo en nuestro país únicamente sus operaciones comerciales. Aquella decisión fue consecuencia de un proceso de apertura económica y desindustrialización impulsado durante la convertibilidad. Sin proponérselo, Milei eligió como ejemplo un producto cuya fabricación desapareció del país como resultado de políticas muy parecidas a las que hoy reivindica.

Los números tampoco acompañan el relato oficial. La Unión Industrial Argentina advirtió que la actividad industrial volvió a caer en mayo y acumula un año de estancamiento. La producción retrocedió tanto en la comparación interanual como respecto del mes anterior, mientras la entidad alertó sobre la persistente debilidad de la demanda interna y el impacto que tiene el aumento de las importaciones sobre la industria nacional. Detrás de esos indicadores hay fábricas que trabajan por debajo de su capacidad, pymes que bajan sus persianas, trabajadores que pierden su empleo y conocimientos que el país tardó décadas en construir. No es una discusión ideológica. Es el costo concreto de un modelo económico que debilita la capacidad nacional de producir.

Cada vez más economistas advierten sobre el riesgo de consolidar una economía crecientemente primarizada: un país que exporta recursos naturales sin transformar, pierde peso industrial, genera empleo de menor calidad y depende cada vez más de la tecnología producida por otros. En otras palabras, una economía que resigna soberanía en nombre de una supuesta eficiencia del mercado.

Arturo Jauretche llamaba “zonceras” a aquellas ideas que lograban convencer a los argentinos de desconfiar de sí mismos y de creer que todo lo nacional era necesariamente inferior. No se refería solamente a prejuicios culturales. Hablaba de construcciones ideológicas que terminaban justificando políticas contrarias al interés nacional. Presentar a la Argentina como un país incapaz de producir otra cosa que dulce de leche y biromes parece inscribirse en esa lógica: instalar que el desarrollo industrial es una ilusión y que el único destino posible consiste en importar lo que otros fabrican.

Raúl Scalabrini Ortiz fue todavía más lejos. Sostuvo que la dependencia económica termina condicionando inevitablemente la soberanía política. Cuando un país pierde el control de su producción, de sus recursos estratégicos y de las decisiones sobre su economía, también pierde capacidad para decidir libremente su destino.

En la misma línea, Arturo Enrique Sampay entendía que la independencia política sólo podía sostenerse sobre una organización económica orientada al bien común. La Constitución de 1949 expresó esa convicción: la libertad de una Nación no podía reducirse a una declaración formal si los resortes fundamentales de la economía quedaban subordinados a intereses ajenos.

Nadie discute la necesidad de comerciar con el mundo. La Argentina siempre lo hizo y debe seguir haciéndolo. La verdadera discusión es otra: ¿desde qué lugar nos insertamos en ese mundo? ¿Como un país que exporta ciencia, tecnología, industria, conocimiento y trabajo argentino, o como uno que vende materias primas e importa cada vez más bienes elaborados?

Esa es la discusión que la frase presidencial pretendió simplificar.

Quizás dentro de algunos años nadie recuerde aquella declaración sobre el dulce de leche y las biromes. Lo que sí recordaremos será si la Argentina siguió cerrando fábricas o volvió a abrirlas; si continuó expulsando científicos, técnicos y trabajadores calificados o recuperó la decisión de invertir en su propio desarrollo; si aceptó resignarse a un papel periférico o volvió a creer en sus capacidades.

La independencia no se liquida de un día para otro. Se liquida cuando una Nación deja de creer en su capacidad para producir, investigar, innovar y agregar valor. Cuando acepta que otros fabriquen mientras ella apenas exporta lo que la naturaleza le dio.

Doscientos diez años después de la Declaración de la Independencia, esa sigue siendo la discusión de fondo. No sobre el dulce de leche ni sobre las biromes. Sobre el país que queremos construir. Porque la soberanía no se declama: se ejerce. Y la independencia no se celebra solamente cada 9 de Julio; se defiende todos los días, con trabajo, con industria, con ciencia, con educación y con la decisión política de que la Argentina vuelva a creer en sí misma.

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Posadas conmemoró el Día de la Independencia con un emotivo acto patrio en Itaembé Guazú

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Este jueves 9 de Julio, se celebró un nuevo aniversario de la Declaración de la Independencia con un acto central en el Parque Lineal del barrio Itaembé Guazú. La ceremonia convocó a autoridades provinciales y municipales, representantes de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales, instituciones educativas y numerosos vecinos que compartieron una jornada de tradición.

Desde temprano, el frío característico de la fecha acompañó el encuentro. Guardapolvos blanco y escarapelas se multiplicaban mientras que el cielo se iba despejando y el sol reflejaba los colores de nuestra bandera.

El acto comenzó con la revista de tropas y los saludos protocolares a cargo de la autoridad militar. Luego, el izamiento de las banderas dio paso a la interpretación del Himno Nacional Argentino por la Banda de Música Municipal, seguido por las canciones oficiales de la provincia, Misionerita, y de la ciudad, Posadeña Linda.

El párroco Javier Krawczuk, de la parroquia Santo Cura Brochero fue el encargado de la invocación religiosa. En su mensaje, invitó a reflexionar sobre el valor de la humildad y la apertura para construir una sociedad más fraterna. Destacó que la verdadera sabiduría no nace de la autosuficiencia, sino de la capacidad de escuchar, aprender y ponerse al servicio de los demás, recordando que la fe y los valores compartidos son también un camino para fortalecer la convivencia y el compromiso con el bien común.

Posteriormente se realizó un respetuoso minuto de silencio en homenaje a quienes dieron su vida por la independencia.

La directora de la Escuela Provincial N.º 76, María Elena Obregón, recordó que la fecha representa uno de los momentos fundacionales de la patria. Señaló que la independencia no solo significó la emancipación política, sino también el nacimiento de una nación libre y soberana. En esa línea, remarcó que “el patriotismo se construye todos los días a través del trabajo, la educación, el respeto por los derechos y el cumplimiento de los deberes ciudadanos”.

Las instituciones educativas aportaron uno de los momentos más emotivos de la jornada. Estudiantes de la Escuela N.º 5 compartieron una poesía alusiva a la fecha patria, mientras que alumnos de la Escuela N.º 967 realizaron una representación de danzas tradicionales.

El cierre artístico estuvo a cargo del Ballet Folklórico Municipal, que presentó un repertorio integrado por zamba, chamamé y bailecito coya, en homenaje a las raíces culturales y a la gesta libertaria que dio origen a la Nación Argentina.

Finalizada la ceremonia, el segundo comandante de la Segunda Brigada de Monte comunicó oficialmente la culminación del acto al intendente Leonardo Stelatto, quien destacó la importancia de mantener vivos los valores que inspiraron la independencia.

“Celebrar la independencia es recordar nuestra historia y entender que esos ideales siguen vigentes. La libertad necesita estar acompañada por la unidad, el compromiso y el trabajo cotidiano de cada ciudadano para construir una ciudad, una provincia y un país cada día mejores”, expresó el jefe comunal.

Desde la Unidad de Coordinación y Gestión invitaron a los presentes a compartir un desayuno popular con mate cocido y tortas fritas para culminar la celebración de una de las fechas más significativas de nuestra historia.

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Posadas conmemoró el 207° aniversario de la Declaración de Independencia

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Este domingo, la Plaza Justo José de Urquiza se embelleció con los colores celeste y blanco de nuestra bandera, mientras que familiares, alumnos, docentes y vecinos se reunieron para celebrar los 207 años de la declaración de la Independencia Argentina.

El acto fue presidido por el Intendente Leonardo Stelatto, integrantes del Ejecutivo municipal, funcionarios provinciales, representantes de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, y público en general. El predio se encontró impregnando de un espíritu de patriotismo y unidad. El lugar se vistió de fiesta, adornado con banderas, guirnaldas y elementos alusivos.

Durante la ceremonia, se enfatizó en el invaluable legado dejado por los próceres y héroes de la nación. En esa línea, el jefe comunal remarcó que, “En este día tan especial, celebramos y reivindicamos nuestra identidad como argentinos, reconociendo la trascendencia de construir un sentido de unidad en nuestra querida ciudad”.

“La fecha es de júbilo y reflexión, renovamos nuestro compromiso de construir una patria fuerte y próspera. Valoramos la libertad como un bien supremo y reconocemos que solo a través del trabajo mutuo y la solidaridad podemos edificar el futuro que anhelamos para nuestros hijos”, expresó Stelatto con convicción.

La jornada contó también con una intervención artística para deleitar a los presentes. La música, la danza y otras manifestaciones culturales se unieron para crear un ambiente festivo. Del mismo modo se compartió un desayuno regional, donde no faltaron la torta frita y el mate cocido.

Lo alcanzado aquel 9 de julio de 1816 es de suma importancia, ya que conmemora el día en que Argentina se proclamó como una nación independiente. Es un símbolo de la lucha por la libertad y la consolidación de una identidad nacional, a su vez también, una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos presentes y renovar el compromiso con los valores fundamentales de la sociedad argentina.

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“No vamos a tolerar que se traicionen los intereses del pueblo de Misiones”, exclamó Passalacqua

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“Nuestros diputados cuando vayan a Buenos Aires, deben ir –y si no, rendirán cuenta acá- a representar la soberanía de los misioneros, no de ningún interés de afuera de Misiones, solamente el de la gente que está hoy acá, que nos sigue por los medios, no vamos a tolerar que se traicionen los intereses sagrados del pueblo de Misiones”, dijo el gobernador Hugo Passalacqua en parte de su mensaje por el día de la Independencia, durante el acto central que se realizó en la avenida Costanera de Garupá.

El mandatario provincial encabezó la ceremonia central este martes 9 de julio, junto al vicegobernador Oscar Herrera Ahuad; el intendente local, Luis Ripoll, la gran mayoría del Gabinete provincial, autoridades militares y numeroso público presente en el principal paseo de la localidad cercana a la capital provincial.

Passalacqua refirió hechos que constituyen partes no reconocidas oficialmente de la participación de las provincias en la historia nacional y actualizó el reclamo de siempre: “Los misioneros sentimos que están en deuda con nosotros…esa siesta del 9 de julio (de 1816) se rompió con la metrópoli, tal cual dice el acta; nosotros no queremos romper nada, pero queremos que la metrópoli (Buenos Aires), después de siglos, se fije en Misiones como un hecho soberano, nos corresponde esa libertad, esa independencia… Esa soberanía es nuestra, es de ustedes, es del pueblo de Misiones, nos lo ganamos todos los días, trabajando; no se nos puede ignorar más, no podemos mandar tres pesos a Buenos Aires para que vuelva uno…no es justo”.

Bajo un sol radiante que espantó el frío de los últimos días en la región, una multitud acompañó la ceremonia que se organizó en homenaje a la Patria y que tuvo como es de rigor, en la voz del alumno Lucas Ortt, de la Escuela 930, el recitado de la “Payada a la Independencia”, además de las protocolares canciones y ofrendas y las palabras alusivas del jefe del gobierno anfitrión, el intendente Ripoll. El cierre fue con un desfile cívico militar. 

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“Hoy venimos a decir gracias”, dijo Passalacqua en acto por la Independencia de la patria y los 90 años de Oberá

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Un escenario improvisado en el interior de la catedral San Antonio de Oberá fue el marco para el acto formal de la Provincia en honor a los 202 años de la Declaración de la Independencia y al mismo tiempo de celebración de aniversario 90 de la Capital del Monte, con la presencia del obereño gobernador Hugo Passalacqua y parte de su Gabinete.
La ciudad tenía todo preparado para una gran fiesta cívica en las calles, pero una insistente llovizna obligó al cambio de escenario, con lo cual, gran parte del público debió permanecer en el exterior mientras adentro se desarrollaba la parte formal de la ceremonia.
El mandatario provincial fue recibido por la Guardia de Honor y a continuación, en compañía del intendente Carlos Fernández, el vicegobernador, Oscar Herrera Ahuad y otras autoridades, se dirigió al interior de la catedral donde se desarrolló el acto central.
La celebración unió la máxima fecha Patria del país, con el aniversario de la fundación administrativa de Oberá, tierra de donde son hijos dilectos tanto el intendente Fernández, como el gobernador Passalacqua, detalles que ambos se encargaron de remarcar en sus discursos, emocionados al rememorar hechos vividos durante la niñez en las calles de la ciudad que nació como “Yerbal Viejo”, ya hace casi un siglo.
En el desarrollo del acto que comenzó diez minutos después de las 10 de este lunes 9 de julio, después de las bendiciones a cargo de la pastora de la Iglesia Luterana Unida, Eva Ross y el sacerdote católico Ariel Manavella, la bisnieta de Iris Linel leyó el poema que había recitado su bisabuela Iris Pirelle en el acto de fundación de la ciudad el 9 de Julio de 1928.

A su tiempo, el intendente Fernández se refirió a las dos fechas que se conmemoraban, rememoró su infancia en los barrios obereños y reafirmó su compromiso con las políticas públicas provinciales “del proyecto Misionerista”, priorizando el diálogo como herramienta para el logro de los objetivos que contribuyan para el bienestar de todos.
Passalacqua lo siguió en el uso de la palabra y como hijo de esa tierra, también recordó sus días de infancia y escuela y destacó especialmente la presencia de banderas de todas las naciones que poblaron Oberá, porque sintetizan “lo que somos”. Trazó un paralelismo entre el acto fundacional de la Patria en 1816 y la jura de la Constitución en 1853, principalmente con el texto constitucional que alude a la apertura de las fronteras “a todos los hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino” y la realidad obereña, tierra de confluencia de grandes masas de inmigrantes que otorgan a la región el colorido típico que se corona en la Fiesta que los distingue.
“Ahí aparece el puente con nuestra inmigración, con estas banderas que están hoy acá, una decisión política de Estado, de argentinidad; criollos y pueblos originarios abrieron los brazos a todos los hombres de buena voluntad. Y así ocurrió, Argentina abrió sus brazos, su pecho, su corazón… los recibió, NOS recibió a quienes venimos hoy a honrar, venimos a decir gracias a nuestros ancestros, a nuestros abuelos, bisabuelos, que tuvieron la decisión de buscar un nuevo rumbo”, dijo el Gobernador en parte de su alocución. Después hizo un repaso del relato fundacional de su ciudad de origen e invitó a todos a luchar para ser felices, juntos y trabajando día a día.

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