Industria

Construcción e industria suman nuevas caídas en noviembre

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Según un análisis de la consultora Ecolatina el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción. 

Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.

La industria continúa en rojo

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en noviembre una caída mensual desestacionalizada de 0,6%, acumulando tres meses consecutivos de bajas. En términos interanuales, la actividad industrial se contrajo 8,7%, mientras que en los primeros once meses de 2025 acumuló una caída de 5,5%. Con el dato de noviembre, la industria alcanzó un nuevo mínimo, ubicándose en el nivel más bajo desde la recuperación iniciada a mediados de 2024.

Pese al deterioro de los últimos tres meses, el promedio acumulado de 2025 aún se ubica 2,0% por encima del mismo período de 2024, un año atravesado por la recesión. Sin embargo, como señalamos en envíos previos, en el agregado se esconde una marcada heterogeneidad sectorial. El efecto silencioso de la apertura de importaciones y el enfriamiento de la demanda interna genera que algunas ramas industriales se encuentren peor que hace un año y que incluso, no hayan crecido en el acumulado.  Este es el caso de las algunas industrias destinadas a consumo final e intermedio (Prendas de vestir, Neumáticos, Autopartes, Productos de metal, etc).

En particular, la industria textil continúa cayendo mes a mes: los Productos textiles retrocedieron 36,7% interanual y 6,4% en el acumulado. En la misma línea, los Productos de metal cayeron 18,6% interanual, afectados tanto por la mayor competencia externa como por la menor demanda local de insumos metálicos, utilizados principalmente en la industria automotriz y autopartista. A su vez, la industria automotriz profundizó su deterioro en noviembre, al caer 29,2% i.a. Según informó INDEC, hubo una baja en las exportaciones del 39,7% i.a., debido principalmente a la menor demanda por parte de Brasil (principal destino de exportación), donde los automóviles de origen chino tienen cada vez mayor incidencia.

En un contexto de menor demanda interna, el rubro de mayor peso en el IPI manufacturero, Alimentos y bebidas, también se vio afectado, con una caída de 7,8% i.a. Al interior, once de los trece rubros presentaron caídas. La producción de carne vacuna registró en noviembre una baja de 6,6% i.a. De acuerdo con las fuentes relevadas por INDEC, esto responde a una disminución de 6,8% en el volumen de carne bovina destinado al mercado interno, siendo el principal demandante de la producción nacional.

En contraste, se encuentran las industrias que crecen a paso firme como la Refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que se posicionó como la única variación interanual positiva del índice en noviembre (+6,3%).

Dos meses de caída para la construcción

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) cayó 4,1% en noviembre, tras haber retrocedido 0,7% en octubre. Con el desempeño de noviembre, se posicionó -4,7% i.a., y acumula una caída similar durante el año. Sin embargo, en el promedio del período está 6,6% por encima del mismo período del 2024, un año particularmente malo para la construcción.  

Si bien la construcción difícilmente vuelva a los niveles los niveles del 2023, el sector logró sostener los niveles tras el rebote del segundo semestre del año pasado, impulsado principalmente por el crédito y la obra privada. Sin embargo, el mal desempeño de la actividad en noviembre ubicó la construcción casi 6% por debajo del máximo alcanzado en abril de este año.

En cuanto a los insumos para la construcción, diez dos de los doce insumos cayeron en la serie desestacionalizada. La principal incidencia negativa vino dada por Pintura (-7,5%), seguido de Ladrillos huecos (-6,2%). En contraste, Hormigón (+4,4%) y Artículos sanitarios (+2,6%) fueron las únicas subas.

Con relación a las expectativas para los próximos meses, entre las empresas que realizan principalmente obras privadas el 18,5% estima que disminuirá, mientras que 68,5% de prevé que el nivel de actividad del sector no cambiará durante los próximos tres meses. Sobre los principales obstáculos, los encuestados respondieron la caída en la actividad económica como primer motivo (28,3%), seguido de los altos costos de la construcción (21,7%). Por su parte, a la hora de identificar las políticas que incentivarían al sector, las empresas que realizan principalmente obras privadas señalan las políticas destinadas a las cargas fiscales (27,7%) y las destinadas a la estabilidad de los precios (22,4%).

Comentarios finales

La actividad económica comenzó el año en niveles máximos, para luego entrar en una meseta hasta dar señales más negativas que positivas. En esta tónica, los indicadores adelantados para diciembre fueron mixtos, y no se observaron fuertes variaciones.

Respecto a la industria, la producción de automóviles cayó 3,4% s.e. en diciembre, tras haber caído de 8,2% s.e. en noviembre, posicionándose 30,4% por debajo del mismo mes del 2024. Por último, el patentamiento de autos cayó 0,4%, siendo el quinto mes de bajas consecutivo. Por el lado de la construcción, los despachos de cemento presentaron un leve repunte de 0,9% s.e. en diciembre (-1,2% i.a.), tras haber caído 4,7% en noviembre.

De este modo, no se augura que la industria y la construcción tengan un buen cierre de año, ni que logren rebotar como los demás sectores de la economía. En términos generales, con mayor estabilidad en las tasas de interés, el crédito podría funcionar como actor más relevante que en los meses previos. Al mismo tiempo, la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo limitada, por lo que difícilmente se consolide como un motor de crecimiento.

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El IPI manufacturero cayó 8,7% en noviembre y la recuperación industrial sigue sin aparecer

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La actividad industrial volvió a mostrar señales de debilidad en noviembre de 2025. Según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) registró una caída de 8,7% interanual y un retroceso de 0,6% respecto de octubre, lo que confirma el quinto mes consecutivo de contracción. Aunque el acumulado del año aún se mantiene en terreno positivo, con una suba de 2% entre enero y noviembre, la dinámica reciente profundiza el deterioro del sector y vuelve a encender alertas sobre su desempeño hacia el cierre del año.

El dato, difundido en Buenos Aires el 8 de enero de 2026, vuelve a poner en foco la fragilidad de la recuperación industrial, con una mayoría de ramas productivas operando en niveles inferiores a los de 2024 y con caídas particularmente severas en sectores intensivos en empleo y valor agregado.

Cinco meses consecutivos de caída y un rebote que no se consolida

De acuerdo con el informe técnico del Indec, en noviembre el IPI manufacturero mostró una contracción interanual de 8,7%, mientras que la serie desestacionalizada evidenció una baja mensual de 0,6% y la tendencia-ciclo retrocedió 0,1% frente a octubre. Con este resultado, la industria acumula cinco meses consecutivos de caídas, tras los retrocesos registrados en julio (-0,8%), agosto (-4,3%), septiembre (-0,5%), octubre (-2,8%) y ahora noviembre.

El desempeño contrasta con la evolución del primer semestre del año, cuando la actividad industrial había logrado cerrar varios meses en alza. Esa dinámica explica que, pese al deterioro reciente, el acumulado enero-noviembre de 2025 aún muestre un incremento de 2% respecto de igual período de 2024. Sin embargo, la persistencia de variaciones negativas en la segunda mitad del año pone en duda la sostenibilidad de ese resultado y refuerza la percepción de un estancamiento prolongado.

Desplome sectorial: quince de dieciséis ramas en baja

El informe del Indec revela que en noviembre quince de las dieciséis divisiones de la industria manufacturera registraron caídas interanuales, lo que da cuenta de un retroceso ampliamente generalizado. Las bajas más pronunciadas se observaron en sectores clave:

  • Productos textiles: -36,7%
  • Vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes: -23%
  • Productos de metal: -18,6%
  • Maquinaria y equipo: -17,9%
  • Prendas de vestir, cuero y calzado: -17,6%

También mostraron retrocesos significativos productos de caucho y plástico (-12,5%), muebles y colchones (-9,4%) y alimentos y bebidas (-7,8%), una rama de alto peso en el nivel general del índice.

Las caídas fueron más moderadas en sustancias y productos químicos (-3,4%), industrias metálicas básicas (-3,1%), productos minerales no metálicos (-2,4%) y madera, papel, edición e impresión (-0,3%). La única excepción fue la refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, que mostró una suba interanual de 6,3%, convirtiéndose en el único sector con desempeño positivo en el mes.

Impacto económico y señales para el cierre del año

El nuevo retroceso del IPI manufacturero refuerza el diagnóstico de una industria que no logra consolidar una recuperación sostenida. La profundidad de las caídas en ramas como textiles, automotores y metalmecánica amplifica el impacto económico y social, dado su peso en el empleo industrial y en las cadenas de valor regionales.

Además, la secuencia de bajas mensuales desde julio sugiere que el impulso observado en la primera mitad del año perdió fuerza, dejando a la industria expuesta a un escenario de alta volatilidad. Aunque el acumulado anual aún se mantiene en terreno positivo, la tendencia reciente plantea interrogantes sobre el arrastre estadístico hacia el cierre de 2025 y las perspectivas de corto plazo.

En este contexto, los datos oficiales del Indec confirman que la industria manufacturera continúa operando bajo presión, con una recuperación incompleta y un desempeño heterogéneo, donde solo la refinación energética logra escapar al sesgo contractivo que domina al resto del entramado productivo.

Ipi Manufacturero 01 26 INDEC by CristianMilciades

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Contracción de la actividad, presión importadora y tensión en la cadena de pagos en las PyMEs industriales

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La actividad de las pequeñas y medianas empresas industriales atraviesa uno de sus períodos más prolongados de contracción desde que existen registros sistemáticos. Según el Informe Coyuntural del tercer trimestre elaborado por la Fundación Observatorio PyME, la producción industrial PyME acumuló una caída del 4,1% en lo que va del año, completando diez trimestres consecutivos de retroceso en el nivel de actividad.

La comparación interanual profundiza el diagnóstico: en el tercer trimestre la producción fue 7,5% inferior a la del mismo período del año anterior, mientras que el empleo industrial PyME registró una contracción acumulada del 4,6%, aunque con una leve desaceleración en el ritmo de caída.

Producción y confianza, por debajo del umbral de estabilidad

Los indicadores adelantados confirman el escenario recesivo. El PMI-PyME, índice que anticipa la evolución de la producción, se ubicó en 43 puntos, dos menos que en el trimestre previo y claramente por debajo del umbral de indiferencia de 50 puntos. En paralelo, el Índice de Confianza Empresarial PyME (ICE-PyME) descendió a 44 puntos, con una pérdida de cuatro puntos en la medición trimestral.

El deterioro se explica principalmente por el retroceso en la cartera de pedidos y en el nivel de producción, mientras que el componente empleo mostró una estabilidad relativa, sin revertir la tendencia negativa de fondo.

Costos en alza y márgenes cada vez más estrechos

El informe advierte que el 81% de las PyME industriales experimentó aumentos en sus costos de producción durante el período analizado. Sin embargo, solo el 47% logró trasladar esos incrementos a precios, una mejora respecto del trimestre anterior, pero insuficiente para recomponer márgenes en un contexto de aceleración cambiaria y bajo dinamismo de ventas.

Esta brecha entre costos y precios continúa erosionando la rentabilidad del sector y condiciona tanto la inversión como la sostenibilidad operativa de muchas empresas.

Avance de importaciones y pérdida histórica de mercado

Uno de los datos más sensibles del relevamiento es la intensificación de la competencia externa. El 37% de las PyME industriales declaró haber perdido participación en el mercado interno frente a productos importados, el nivel más alto desde que la serie comenzó a medirse.

Entre las firmas que identifican una amenaza importadora, China concentra más de siete de cada diez respuestas, consolidándose como el principal origen de la competencia externa en prácticamente todos los sectores industriales relevados.

El contexto macroeconómico también se refleja en la situación financiera de las empresas. Más de la mitad de las PyME industriales manifestó problemas por retrasos en los pagos de sus clientes, mientras que un 35% declaró dificultades para cumplir con sus compromisos frente a proveedores, entidades financieras o el fisco.

Un entramado productivo bajo presión

El informe fue elaborado a partir de una encuesta realizada sobre una muestra representativa de empresas industriales y del sector de software y servicios informáticos de todo el país. Los datos reflejan un entramado PyME que continúa operando bajo fuerte presión, con caída sostenida de la actividad, deterioro del empleo, márgenes comprimidos y creciente competencia externa.

En un sector que concentra aproximadamente la mitad del empleo y del producto nacional, la persistencia de estos indicadores negativos plantea un desafío estructural para la recuperación económica y la estabilidad social.

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La industria manufacturera entra en 2026 con expectativas cautelosas y señales de estancamiento

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La industria manufacturera argentina transita el cierre de 2025 y el arranque de 2026 con un clima empresario dominado por la prudencia, la debilidad de la demanda interna y un nivel de confianza que se mantiene en terreno claramente negativo. Así lo revela la última Encuesta de Tendencia de Negocios del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), correspondiente a las expectativas para el trimestre diciembre de 2025–febrero de 2026.

El relevamiento muestra que, si bien se moderaron algunos desequilibrios operativos -como el nivel de stocks-, no aparecen aún señales consistentes de recuperación en producción, empleo o inversión. El escenario predominante es el de estabilidad frágil, con más empresas esperando que la situación se mantenga sin cambios antes que una mejora tangible.

De cara al primer trimestre de 2026, el 22,9% de las empresas industriales espera una caída en el volumen de producción, frente a solo un 12% que anticipa aumentos, mientras que el 65,1% prevé que no habrá variaciones. El balance de expectativas es negativo en –10,9 puntos, reflejando un sesgo contractivo que se consolidó a lo largo del segundo semestre de 2025.

Este dato confirma que el sector manufacturero sigue sin encontrar un motor claro de expansión, en un contexto donde la demanda -especialmente la interna- continúa siendo el principal condicionante.

La evaluación de la situación actual es todavía más elocuente. Más de la mitad de las empresas (53,3%) considera que su cartera de pedidos está por debajo de lo normal, mientras que apenas un 3,7% la ubica por encima. El balance alcanza un contundente –49,6 puntos, uno de los registros más negativos del año.

En línea con este diagnóstico, la demanda interna insuficiente se consolida como el principal freno a la producción, mencionada por el 54,2% de los empresarios, incluso por encima de la competencia de productos importados (10,8%) o la incertidumbre económica (7,5%). En comparación con tres meses atrás, la debilidad del mercado interno se profundizó y explica buena parte del parate productivo actual.

Stocks: un equilibrio que no impulsa crecimiento

A diferencia de otros indicadores, el nivel de stocks muestra una situación relativamente más ordenada. El 61,1% de las empresas considera adecuado su stock de productos terminados, con un balance levemente positivo de 6,5 puntos. Esto sugiere que la industria logró ajustar inventarios al ritmo de ventas, pero sin que ello se traduzca en una reactivación de la producción.

En términos estratégicos, el dato revela una industria defensiva, enfocada en evitar sobreacumulación, más que en prepararse para un aumento de la demanda.

Las expectativas sobre exportaciones presentan un cuadro algo más equilibrado, aunque sin dinamismo. El 18,2% de las empresas espera aumentar exportaciones, frente a un 15,9% que prevé caídas, y un 65,9% que anticipa estabilidad. El balance es apenas positivo (2,3 puntos), lo que indica que el frente externo no logra compensar la debilidad del mercado interno.

El mercado laboral industrial sigue mostrando señales de cautela. Solo el 5% de las empresas planea aumentar su dotación de personal, mientras que el 16,9% prevé reducciones, con un balance negativo de –11,9 puntos. En paralelo, casi dos de cada diez empresas anticipan una caída en las horas trabajadas, otro indicador de ajuste gradual, sin despidos masivos pero con menor utilización de capacidad instalada.

En materia financiera, el 64,9% de las empresas califica su situación como “normal”, aunque el balance sigue siendo negativo (–8,5 puntos). Más preocupante aún es el acceso al crédito: el 30,9% lo considera difícil, frente a apenas 7,6% que lo percibe como fácil, con un balance de –23,4 puntos. Este factor limita la posibilidad de inversión y expansión en el corto plazo.

El Indicador de Confianza Empresarial (ICE) de la industria manufacturera se mantiene en valores profundamente negativos, en torno a –22 puntos en noviembre de 2025, consolidando una tendencia descendente a lo largo del año. Este indicador sintetiza el ánimo del sector y confirma que la industria opera en modo de supervivencia más que de crecimiento.

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Es la energía, estúpido

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Tomo prestado el parafraseo de Bill Clinton (“Es la economía, estúpido”), por supuesto traído a la realidad de Argentina, y al tema analizado.

Mucho y muy significativo el accionar en el Sector Energético, en los doce años del peronismo de los Kirchner. Y en todo eso, relevante el accionar constante y muy imbricado con los Intereses Nacionales, del por entonces Ministro de Planificación, Julio De Vido.

Y como a los Intereses Nacionales, que buscan el desarrollo nacional, siempre se opusieron, con diversas y reiteradas metodologías de entorpecimiento, cuando no claramente destructivas, los sectores que medran desde la antipatria, operando para frenar y destruir el desarrollo, no puede sorprender que sean marcadamente agresivos y vengativos contra quienes, con patriotismo y valentía, accionaron a favor del desarrollo socio económico, que equivale a tener a la Patria como valor supremo a defender.

La agresividad de la antipatria, cobra ribetes brutales -como se puede comprobar en la Historia Argentina-, cuando cobran venganza contra quienes concretaron valiosos objetivos de grandes valores estratégicos, tal como sucede muy especialmente en el muy sensible tema energético.

En breve repaso, citemos los principales y muy significativos logros concretados en el período 2003- 2015.

– Renacionalización del 51 % de YPF, medida de alto valor estratégico, que tuvo varias consecuencias muy positivas. A) Evitar que siguiera el alevoso “ordeñe” de nuestros yacimientos de gas y petróleo, en lo cual Repsol bombeaba con la mayor premura al exterior nuestros hidrocarburos, y las divisas de esas “exportaciones” (léase “saqueos”) nunca ingresaban a nuestro país. B) El Estado Argentino pudo tomar el control del mega yacimiento no convencional de Vaca Muerta, comenzando con ello la producción y las exportaciones en gran escala. C) Vinculado con lo precedente, por primera vez en la historia, Argentina mutó de importador crónico de hidrocarburos, a posicionarse como exportador, con concretas posibilidades de aumentar significativamente esas exportaciones. D) No es un tema menor, que al tomar posesión de las oficinas que tenía Repsol en Buenos Aires, los funcionarios nacionales se encontraron con algunos sobres, con dinero efectivo, y nominados a favor de algún (o algunos) conocidos periodistas, no vinculados formalmente con la petrolera española, pero que eran (y son) voceros a favor de los “intereses privados”, alabando la supuesta “mayor eficiencia de los privados”; pero a esos periodistas nunca parecieron preocuparles las operaciones de saqueo de nuestros yacimientos hidrocarburíferos.

– Después de 22 años de congelamiento total del Sector Nuclear y paralización de Atucha 2 (desde Alfonsín en adelante); se dio fuerte impulso a las actividades de la Comisión Nacional de Energía Atómica, y al prestigioso INVAP, teniendo el presupuesto respectivo un incremento de 1.100 %. Se terminó y comenzó a operar la Central Nuclear Atucha 2, se dio fuerte impulso al reactor de tecnología nacional CAREM, se concretaron varias exportaciones de centrales nucleares de investigación -de bajas potencias-, y con apoyatura técnica y financiera china, se comenzó a construir la Cuarta Central, la cual fue paralizada por el posterior gobierno de orientación neoliberal. También se firmaron acuerdos con China y Rusia, para construir otras dos grandes centrales nucleares, lo cual también fue anulado por el macrismo.

– Poniendo fin al largo período en el cual no se había completado la Hidroeléctrica Binacional Yacyretá, en el que se la hacía funcionar a una cota muy inferior a la de diseño, se pudo inaugurar la misma asegurando el funcionamiento a plena potencia según el diseño técnico. Para posibilitar elevar la cota (nivel de agua de la presa), se ejecutó en tiempos muy breves, el enorme conjunto de obras de tratamiento costero en ambas márgenes del Paraná, lo cual a la vez significó concretar avances urbanísticos enormes y muy positivos, en las ciudades de Posadas (Argentina), Encarnación (Paraguay), y todas las otras localidades menores en ambas márgenes, en las que el aumento de la cota del río no significó ningún problema y sí, en cambio, notorios progresos en todas esas localidades.

– El SADI (Sistema Argentino De Interconexión), experimentó un muy significativo desarrollo, construyéndose 5.500 Km. de líneas de alta tensión, interconectándose por primera vez a todas las provincias continentales.

El enorme listado de obras públicas no se agota en la precedente descripción, pero para entender las motivaciones del establishment ultra liberal en lo económico y cerradamente conservador -reaccionario- en lo político, cabe describir, lo más brevemente posible, cuales fueron “las vacas sagradas” (intereses muy sensibles) del poder establecido, que fueron afectados por las medidas estratégicas y grandes obras energéticas, concretadas por el peronismo entre 2003 y 2015, en particular por el accionar constructivo de esos años.

El establishment liberal – conservador favoreció desde siempre la dependencia de Argentina respecto a los hidrocarburos importados, lo cual significaba pingües negocios para todo el espectro vinculado a esas importaciones, en particular las grandes petroleras anglosajonas.

Vinculado con el consumo masivo de petróleo, el establishment liberal – conservador, desde comienzos del siglo XX (cuando comenzaron a establecerse los sistemas de redes eléctricas urbanas), siempre favoreció las instalaciones de usinas termoeléctricas, o sea las que funcionan quemando hidrocarburos. Y para evitar toda posible competencia, se dedicó mediante diversas acciones de entorpecimiento y de sembrar “mala prensa”, a impedir y desacreditar las usinas hidroeléctricas, sucediendo lo mismo respecto a las nucleares, cuando Argentina había desarrollado tecnologías como para manejar eficientemente ese tipo de usinas.

Para entender el vengativo proceso persecutorio contra Julio De Vido (y también contra CFK, si bien en este caso “solo” seria uno de los motivos), cabe analizar los profundos cambios operados en el Sector Energético, en los doce años 2003 – 2015, los cuales claramente tuvieron un profundo sentido Nacional, lo cual siempre irrita -y mucho- a los tecnócratas personeros de la antipatria, y sobre todo a los que desde las semi penumbras del poder, intentan manejar el sector acorde a sus mezquinos intereses, siempre en contra de los Intereses Estratégicos Nacionales.

Tanto en el sector de los energéticos primarios -en el que los más utilizados son los hidrocarburos, en particular petróleo y el gas natural-; como en el caso de los energéticos derivados, tal cual es la energía eléctrica, desde que se comenzaron a utilizar masivamente en nuestro país, operan fuertemente determinados intereses muy concentrados, pero el accionar de esos poderosos intereses por lo general puede ser muy poco conocido por quienes no son especialistas en la muy compleja temática energética.

Los poderosos intereses vinculados con la generación termoeléctrica (que consume gas natural y petróleo), tienen ramificaciones que no suelen ser muy conocidas por no especialistas.

Tecnócratas al servicio de esos intereses, importadores de equipos termoeléctricos y sus repuestos, transportistas de combustibles, petroleras y gasíferas que con las usinas termoeléctricas tienen un enorme mercado cautivo, que los beneficia a esos sectores, pero drena los recursos productivos de nuestra economía. Y entre otros no muy conocidos del establishment termoeléctrico, están los intereses de sus “asociadas” de las energías falsamente limpias, eólicas y solares, las que para cubrir sus baches de generación (pues son intermitentes), necesitan los respaldos de usinas de base, en particular las termoeléctricas (que queman gas natural y petróleo).

A esos poderosos intereses sectoriales, molestó el accionar constructivo con Sentido Nacional, desempeñado por Julio de Vido.

Su encarcelamiento, de muy endebles justificativos, además resulta brutal, en función de la delicada salud y edad avanzada, motivos que en otros casos, fueron tenidos en cuenta, como en los encarcelamientos de represores. Similares persecuciones y campañas de descrédito masivo, fueron perpetradas con iguales motivos vengativos, por haber osado defender Intereses Nacionales, contra Mosconi, Baldrich, Juan Pistarini, entre muchos otros casos menos conocidos.

Miserabilidades que forman el accionar vengativo constante de la antipatria, con los apoyos explícitos o implícitos de diversas instituciones que no demuestran estar al servicio de la Patria Argentina, como la Sociedad Rural, la Union “Industricida” Argentina, sectores reaccionarios cargados de liberalismo apátrida de las Fuerzas Armadas, y el listado sigue.

Como contrapartida, las múltiples causas judiciales que involucran a Macri, nunca se salvaron probando inocencia, sino por simple prescripción por transcurso del tiempo, o duermen en largos cajoneos, incluyendo casos de probada culpabilidad, como el espionaje a los familiares de las víctimas del hundimiento del ARA San Juan, y el vergonzoso caso de la muy abultada deuda por el Correo Argentino, de la cual pretendió auto condonarse cuando era presidente.

Tampoco fueron sancionados los accionares lesivos al Interés Nacional por parte de la dupla Caputo – Sturzenneger; ni las varias causas por diversos ilícitos de Milei y su entorno.

Doble vara del Poder Judicial, como se dice…

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