Industria

Valdés presentó en New York el gasoducto Chaco–Santa Catalina como carta política y productiva en la agenda internacional

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El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, cerró el jueves (12/03) su participación en la Argentina Week en Nueva York con una apuesta clara: colocar al gasoducto Chaco–Santa Catalina en el centro del mapa de inversiones para el nordeste argentino. Durante un panel de gobernadores realizado en el marco del encuentro, el mandatario provincial presentó la obra energética como una infraestructura capaz de redefinir el perfil productivo de la región y abrir nuevas oportunidades industriales.

La intervención funcionó, además, como el punto final de su gira en Estados Unidos. En un foro orientado a vincular a dirigentes provinciales con inversores y actores del sistema financiero internacional, Valdés eligió subrayar un mensaje político y económico concreto: la disponibilidad de gas natural podría transformar el escenario energético de Corrientes y generar condiciones para atraer capital productivo.

La pregunta que sobrevuela ese planteo es evidente. ¿Se trata simplemente de un proyecto de infraestructura o del intento de posicionar a Corrientes como un nodo energético en el nordeste, capaz de alterar la dinámica productiva regional?

Infraestructura energética y estrategia de desarrollo

En su exposición, Valdés explicó que la construcción del gasoducto Chaco–Santa Catalina tendría efectos directos sobre varios sectores de la economía provincial. Según detalló, la llegada del gas natural permitiría ampliar la capacidad productiva en áreas vinculadas a la logística, la industria química y el sector alimentario.

El planteo apunta a una ecuación clásica en la política económica regional: energía más accesible como motor para atraer inversiones. En ese marco, el gobernador sostuvo que la obra podría facilitar además la exportación de productos agroindustriales deshidratados, un segmento donde el acceso a energía competitiva suele ser un factor decisivo para la industrialización local.

Durante el panel también proyectó un horizonte más amplio. La infraestructura energética —según indicó— abriría la puerta al desarrollo de nuevos modelos de negocios vinculados al gas, como plantas de GNL o GNC.

El argumento se articula con una narrativa de desarrollo basada en infraestructura estratégica. En esa lógica, el gasoducto aparece no solo como una obra energética sino como una plataforma para reconfigurar cadenas productivas.

Energía, inversiones y posicionamiento regional

El mensaje del gobernador estuvo acompañado por una cifra que dimensiona el alcance del proyecto. De acuerdo con su exposición, el gas natural beneficiaría a más de 2,6 millones de personas en Corrientes y Misiones, con energía “más competitiva y limpia”.

En términos económicos, el planteo vincula tres variables: reducción de costos productivos, mayor eficiencia energética y menor impacto ambiental. Esa combinación suele ser central en los discursos dirigidos a potenciales inversores internacionales.

En ese sentido, Valdés enfatizó la necesidad de consolidar condiciones institucionales que respalden la llegada de capital. “Con reglas claras y un marco legal que promueve inversiones, Corrientes puede consolidarse como un nodo energético del NEA”, afirmó durante su intervención.

La estrategia se inscribe en una dinámica más amplia donde las provincias buscan posicionarse en el escenario internacional para captar proyectos productivos. En ese terreno, las obras de infraestructura energética funcionan como una carta de negociación política y económica.

Un proyecto que abre expectativas y desafíos

El cierre de la participación correntina en la Argentina Week dejó instalado un eje claro: la infraestructura energética como palanca de desarrollo regional.

Si el gasoducto Chaco–Santa Catalina avanza según lo proyectado, el impacto podría extenderse más allá del suministro energético. El acceso al gas natural podría modificar costos industriales, habilitar nuevas actividades productivas y generar un entorno más atractivo para inversiones.

Sin embargo, el escenario todavía depende de múltiples variables: la concreción de la obra, la capacidad de transformar disponibilidad energética en proyectos industriales concretos y la coordinación regional para aprovechar esa infraestructura.

Por ahora, la apuesta política quedó planteada en un escenario internacional. El desafío comenzará cuando ese proyecto de desarrollo tenga que traducirse en inversiones, producción y empleo dentro del territorio.

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El sector textil en su momento más difícil: siete veces por debajo del promedio industrial y cayó 7,8%

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La industria textil atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. El sector cerró el 2025 con una contracción interanual acumulada de 7,8%, mientras que el total de la industria promedió una leve recuperación de 1,6%, según reveló el informe económico de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA). Además, en diciembre de 2025, la variación de la actividad textil cayó un 25,7% comparado con el mismo mes del año anterior.

De acuerdo con el relevamiento elaborado a partir de estadísticas oficiales, la actividad del sector textil continúa en fuerte retroceso, con escaso nivel de utilización de la capacidad instalada y una pérdida sostenida de puestos de trabajo, en un contexto marcado por el cierre de empresas y el ingreso de productos subfacturados que impiden una competencia leal.

Uno de los índices que generan mayor preocupación es la utilización de la capacidad instalada que no evidencia mejoría: durante diciembre operó con niveles mínimos cercanos al 35% y en enero con el 34%.

Otro indicador alarmante es la caída del empleo sectorial que mantiene una baja interanual continua desde febrero de 2024. Entre diciembre de 2023 y noviembre de 2025 se perdieron más de 19.000 puestos de trabajo formales. Según datos de la Secretaría de Trabajo, en noviembre pasado, el sector textil, confección, cuero y calzado alcanzó 102 mil empleos formales, 11.000 menos que en el mismo mes de 2024.

En materia de precios, el IPC  del rubro “prendas de vestir, cuero y calzado” (Índice de Precios al Consumidor Textil) de enero mostró una caída respecto a diciembre. En este último mes  registró un retroceso de  0,5 %, es decir, 3,3 puntos porcentuales por debajo del nivel general. De todos los rubros, la industria textil fue la única en experimentar deflación y desde agosto de 2023 se mantiene por debajo del promedio de la economía.

En cuanto al comercio exterior, en enero de 2026 se importaron 16.582 toneladas de productos textiles —hilados, tejidos y confecciones— por USD 39 millones, lo que representa una caída interanual de 31% en volumen y de 40% en valor. Esta disminución se explicó principalmente por la contracción en las importaciones de insumos. Sin embargo, en el mismo período crecieron con fuerza las importaciones de prendas terminadas: +129 % en cantidad y +91 % en valor respecto a enero de 2025. Esta dinámica refleja un aumento en la participación de productos finales importados en el mercado interno, en detrimento de la producción local. Además, persisten prácticas de subfacturación que distorsionan los precios declarados de importación y generan una competencia desleal frente a la producción nacional.

“Cuando el empleo industrial se contrae y, al mismo tiempo, aumentan las importaciones de productos terminados bajo condiciones inconsistentes con los antecedentes del sector y la realidad productiva internacional, el impacto sobre la producción nacional resulta inevitable y preocupante. Asegurar condiciones de competencia equilibradas es clave para que la industria textil argentina pueda sostener el empleo y fortalecer el entramado productivo en todo el país. Sin industria no hay desarrollo ni empleo“, dijo Luis Tendlarz, Presidente de FITA.

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Federico Panozzo asume en la Cámara de Comercio de Posadas y redefine la estrategia del sector privado

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La entidad renovó autoridades en Asamblea General Ordinaria y formalizó el recambio en la conducción. La nueva gestión con Federico Panozzo como nuevo presidente promete mayor defensa institucional, articulación con el Estado y herramientas técnicas para las empresas.

Cambio de mando con mensaje político al sector público

La Cámara de Comercio e Industria de Posadas renovó sus autoridades en el marco de una Asamblea General Ordinaria y oficializó la designación de Federico Panozzo como nuevo presidente. El recambio no fue solo administrativo: marcó el inicio de una etapa con un posicionamiento más explícito frente al Estado y una agenda centrada en la defensa activa del sector privado local.

Ante la Comisión Directiva y socios, Panozzo definió el eje de su gestión: “representar, acompañar y defender” al comercio y la industria de la ciudad. En un contexto económico desafiante para las pymes, la conducción de la entidad busca consolidar una voz con mayor peso institucional. La pregunta que se abre es si esa estrategia implicará una relación más negociadora o más exigente frente a los ámbitos de decisión política.

Reglas claras y financiamiento: el eje institucional

La nueva presidencia planteó como prioridad fortalecer la defensa institucional del sector, promoviendo reglas claras y condiciones competitivas. El mensaje no es menor. En términos prácticos, implica reforzar la interlocución con el Estado municipal, provincial y nacional para incidir en normativas, cargas administrativas y políticas económicas que impactan en la actividad comercial.

El planteo también incluye impulsar propuestas de financiamiento y profundizar la articulación público-privada. En una plaza como Posadas, donde el comercio cumple un rol central en el entramado productivo, el acceso al crédito y la previsibilidad regulatoria se convierten en variables estratégicas.

La Cámara no tiene poder normativo, pero sí capacidad de incidencia. Su fortaleza radica en la representación sectorial y en la construcción de consensos. Bajo esa lógica, la nueva conducción busca consolidar una representación sólida ante los distintos ámbitos de decisión, un movimiento que combina defensa sectorial y posicionamiento político-institucional.

Soporte técnico y modernización: la agenda interna

Otro de los ejes anunciados fue el fortalecimiento del soporte técnico y económico a los socios. La intención es generar información estratégica, análisis y estudios que aporten previsibilidad y faciliten la toma de decisiones empresariales.

Este enfoque traduce una necesidad concreta: en entornos de alta volatilidad económica, la información se convierte en una herramienta de supervivencia empresarial. La Cámara pretende ocupar ese espacio, no solo como ámbito de representación gremial empresaria, sino como proveedor de inteligencia económica local.

En paralelo, la gestión trabajará en la simplificación y modernización de procesos, con el objetivo de reducir trabas burocráticas y mejorar la relación entre el sector privado y el Estado. Ese punto conecta directamente con una agenda más amplia de competitividad y eficiencia administrativa, donde las cámaras empresariales suelen presionar por menos costos regulatorios y mayor agilidad en trámites.

Correlación de fuerzas y rol en la agenda pública

El cambio de conducción reordena el liderazgo interno del sector comercial e industrial posadeño. Panozzo asume con el desafío de consolidar una Cámara activa y de referencia, cercana a sus socios y con capacidad real de incidencia.

En términos de correlación de fuerzas, la entidad busca reforzar su lugar como nexo permanente entre lo público y lo privado. Eso implica influir en debates sobre inversión, desarrollo urbano, políticas tributarias locales y herramientas de apoyo a pymes.

Si la nueva conducción logra articular una agenda común con otras entidades empresariales y sostener interlocución fluida con el Estado, podría fortalecer la posición del sector privado en la discusión pública. De lo contrario, el riesgo es que la representación quede diluida en un escenario fragmentado.

Una etapa que recién comienza

La renovación de autoridades en la Cámara no altera por sí sola el tablero económico, pero sí redefine la estrategia institucional del principal espacio de representación comercial de la ciudad.

El foco estará en cómo se traduce el discurso en acciones concretas: qué propuestas de financiamiento se impulsan, qué nivel de interlocución se logra con el Estado y qué capacidad tiene la entidad para influir en decisiones que afectan a sus socios.

La nueva presidencia ya fijó prioridades. Ahora deberá convertirlas en agenda efectiva, en un escenario donde la relación entre sector privado y poder político sigue en construcción.

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Industria: enero arrancó con rebote mensual, pero sigue la contracción interanual

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La industria argentina arrancó 2026 con una señal ambigua. Enero dejó una caída interanual del 3,6%, séptimo mes consecutivo en terreno negativo. Pero, al mismo tiempo, mostró una mejora del 2,1% respecto de diciembre en la medición desestacionalizada. ¿Piso técnico o simple oscilación dentro de una tendencia contractiva?

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL ofrece una fotografía que obliga a una lectura cuidadosa: hay señales de estabilización, pero todavía no de recuperación estructural.

Tres años en rojo

El balance de 2025 cerró con una caída del 0,8%. Es el tercer año consecutivo de retroceso industrial. Más aún: el nivel de actividad se ubica 12,9% por debajo del máximo alcanzado en 2011. No se trata de un tropiezo coyuntural, sino de una trayectoria descendente prolongada.

La industria atravesó en 2025 un año partido en dos. El primer semestre mostró un rebote acumulado de 2,6% interanual, favorecido por una base de comparación muy deprimida tras el shock macroeconómico de fines de 2023 y el desplome de comienzos de 2024. Pero en el segundo semestre el escenario cambió: turbulencias cambiarias, tensión financiera e incertidumbre preelectoral erosionaron la dinámica productiva. El año cerró con seis meses consecutivos de contracción.

La pregunta central no es si hubo rebote estadístico, sino si existe demanda genuina capaz de sostener un nuevo ciclo.

El mapa sectorial: luces aisladas, sombras extendidas

El desempeño por ramas industriales revela una estructura desequilibrada.

Entre los sectores que lograron crecer en 2025 se destacan minerales no metálicos (+6,5%), industrias metálicas básicas (+3,2%), refinación de petróleo (+3,2%) y alimentos y bebidas (+3%). Son actividades vinculadas a energía, construcción e insumos esenciales, con cierta inercia de demanda.

Pero el bloque contractivo fue más amplio y profundo. Químicos y plásticos cayó 9,9%; papel y celulosa 3,6%; automotriz 3,3%; metalmecánica 2,7%; cigarrillos 2,9%. No son bajas marginales: químicos y plásticos acumula cuatro años de retroceso; metalmecánica, tres; automotriz, dos.

Más que un ciclo homogéneo, la industria muestra fragmentación: sectores vinculados a exportaciones o consumo básico resisten; los dependientes del crédito, del mercado interno durable o de cadenas industriales complejas siguen bajo presión.

Bienes de capital arriba, consumo durable en caída libre

La lectura por tipo de bienes agrega otra capa de análisis.

Los bienes de capital crecieron 4,3% en 2025, impulsados principalmente por transporte pesado. Sin embargo, hacia fin de año comenzaron a mostrar señales de enfriamiento, especialmente en maquinaria agrícola y utilitarios.

El consumo no durable avanzó 2,3%, sostenido por alimentos. Pero el consumo durable cayó 6,1%, arrastrado por automóviles y bienes para el hogar. Es un dato clave: cuando los hogares postergan decisiones de compra de alto valor, la recuperación se vuelve más frágil.

Los bienes de uso intermedio retrocedieron 2,1% y acumulan cuatro años de caída, una señal de debilidad en las cadenas productivas.

La industria no sólo produce menos; produce con menor profundidad.

Enero: alimentos sostienen, automotriz perfora el piso

El arranque de 2026 mantiene esa lógica. Alimentos y bebidas crecieron 4,7% interanual en enero; refinación de petróleo subió 1,6%. Pero la automotriz se desplomó 30,3%. Metalmecánica cayó 12%; papel y celulosa 7,1%; químicos y plásticos 5,2%.

El dato más inquietante no es sólo la magnitud de algunas bajas, sino su extensión: el 65% de las actividades industriales mostraron contracción en el trimestre noviembre–enero. La caída está ampliamente difundida.

Además, el informe anticipa dos focos de tensión inmediata: el impacto del cierre de una de las principales fábricas de neumáticos —que afectará a químicos y plásticos— y nuevas paradas programadas en terminales automotrices durante febrero.

La mejora mensual desestacionalizada puede indicar que se dejó atrás el momento más crítico del segundo semestre de 2025. Pero todavía no hay evidencia de que la industria haya iniciado un sendero expansivo sostenido.

Señales para el tablero empresarial

Para las empresas, el escenario combina tres vectores:

  1. Estabilización macro relativa, con menor volatilidad mensual.
  2. Demanda interna aún débil, especialmente en bienes durables.
  3. Recuperación sectorial selectiva, concentrada en alimentos, energía y materiales básicos.

En términos estratégicos, 2026 podría convertirse en un año de transición. La industria parece haber encontrado un piso técnico, pero todavía no el impulso necesario para crecer de forma homogénea.

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La UIA y sus vergonzosas acciones antindustriales

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Hace muy pocos días que una delegación de la UIA (de supuesto alto nivel institucional), mantuvo una vergonzosa reunión, de muy cómplice y genuflexa postura, precisamente con el ministro Caputo, uno de los principales integrantes de la actual tríada ferozmente industricida (Milei-Caputo-Sturzenegger), quien con sornas claramente burlonas en sus opiniones, y mentiras alevosas, lleva a cabo la destrucción sistemática de todo el entramado industrial y tecnológico nacional, del cual llegamos a estar orgullosos los argentinos.
Demostrando ignorancia extrema de la realidad socio económica argentina, o carencia de elementales conocimientos de Economía, y cobardía para no plantarse con dignidad ante las políticas ferozmente industricidas, optaron por reclamar nimiedades, de muy pobres o nulos efectos ante el vendaval destructivo libertario – neoliberal; mientras que en cambio omitieron totalmente las causas principalísimas y muy evidentes del industricidio en perpetración, que con toda intencionalidad y evidente desprecio por nuestro país y su futuro, perpetran con todo sadismo libertarios y sus secuaces.

Argentina está gravemente agredida por las intencionales políticas destructivas de todo nuestro tejido socio económico, y forzada a una brutal primarización económica, además de las genuflexas acciones de política exterior subordinada a las potencias anglosajonas y sus aliados/subordinados directos, que nos ponen en el triste rol de colonia dócil e inerme, en curso de desguace total.
Los muy “modositos” representantes de la UIA reunidos con Caputo, dando sobradas muestras de ejercer un rol de miserable subordinación a los alevosos industricidas, omitieron por completo las perversas acciones principales que Milei y secuaces perpetran para exterminar por completo el antes dinámico y poderoso Sector Industrial Argentino.
Ni una palabra dijeron los representantes de la UIA -según trascendidos periodísticos- de las medidas de industricidio premeditado perpetrado por el gobierno nacional con sádica crueldad, el cual evidentemente goza ante el daño y sufrimiento causados; lo cual va en línea con el odio libertario hacia el Estado.
Lo esencial, “casualmente” omitido por los representantes de la UIA ante Caputo, se cita seguidamente:

  • La brutal y creciente avalancha de importaciones, muchas a precios de dumping, que ahogan a la producción nacional. ¡Ningún país serio y con criterio de grandeza nacional, regala su mercado interno a productos extranjeros!
  • El artificial alto valor de nuestra moneda, sostenido desde el gobierno libertario, el cual además de sostenerse en base a un demencial endeudamiento externo, produce un encarecimiento sádicamente premeditado de toda la producción nacional, siendo otro factor que impide competir contra la avalancha de importaciones…¡las que incluso destruyen las producciones primarias de Argentina, siendo que importamos masivamente desde naranjas, a yerba mate y otros alimentos que acá producimos!
  • La miseria generalizada, que se extiende sin pausa, cuan tenebrosa mancha de aceite que todo lo tapa, destruye el poder adquisitivo de nuestra población, lo cual produce bajas acentuadas en prácticamente todos los rubros comerciales, achicando más aún el mercado interno para nuestra industria.
  • El crédito bancario, además de muy caro ante el accionar perversamente negativo de las operaciones de “carry trade”, que fomentan el endeudamiento externo golondrina, con divisas que entran para volcarlas en pesos a tasas muy altas, y luego fugarlas al exterior. ¡Timba financiera y endeudamiento descomunal, tal como ya lo hicieron Caputo y Sturzenegger en el gobierno de Macri! – Financiar inversiones industriales es una operatoria que no existe hoy en el sistema bancario argentino – .
  • Poco después, ante el cierre de la emblemática productora de neumáticos Fate, solo hubo una muy tibia “preocupación” de la UIA. ¡Eso es complicidad encubierta y cobardía cívica! Esa postura cobarde y/o cómplice, viene de lejos, según parece.
    Apenas comenzado el destructivo y anti industrialista gobierno libertario, el entonces presidente de la Unión Industrial Argentina, Funes De Rioja mostró sus “habilidades discursivas” para evitar “cuidadosamente” (léase con sutil complicidad), toda crítica al claro perfil destructivo en general, y en particular acentuadamente anti industrial del gobierno libertario.
    Al mismo directivo de la UIA se le atribuye la nefasta frase con la que definió -y acepto en forma sumisa y cómplice- la perversa orientación que tempranamente mostraba el gobierno de Milei y sus secuaces, al comparar la situación de Argentina con el rumbo de colisión del Titanic, cuando marchaba raudamente hacia la trágica colisión y naufragio, al expresar en el marco de una
    reunión reservada “no hay botes salvavidas para todos”. Ni se preocupó por presionar para cambiar tan nefasta orientación anti industrial, como lo demuestran los densos silencios cómplices y los hechos de brutal industricidio.
    De por si es altamente significativo, que la UIA no haya estado conducida por un empresario industrial o un ingeniero de clara formación y actividad vinculada a la industria; mientras que Funes De Rioja, siendo abogado, la presidió.
    Esos cambiados o raros roles, de un abogado laboralista puesto a comandar el supuesto ente industrial por excelencia, está en línea con la negativa prédica de muy limitado horizonte mental del liberalismo económico, que solo parece empeñado en reducir costos laborales y precarizar las condiciones de trabajo, llevándolos a niveles de servidumbre, mientras que algunos empresarios industriales demuestran que en vez de invertir en equipamiento y tecnología, muestran la mediocre avidez de fugar divisas, o de “diversificarse” comprando campos o invertir en operaciones rentísticas o especulativas.
    Liberalismo económico doctrinario, que en particular en Argentina, en las tres o cuatro décadas de bonanza, de fines del siglo XIX y comienzos del XX, en los que los altos precios de las materias primas que exportábamos, hubiesen permitidos solventar un fuerte y diversificado desarrollo nacional, creando una sólida base industrial y tecnológica, y una territorialmente amplia y diversificada infraestructura que hubiese integrado, desarrollado y poblado nuestro extenso y en general marginado territorio, en el cual solo parecían importar la centralista y egoísta gran ciudad puerto, y la feraz muy productiva Pampa Húmeda.
    Yendo más atrás en el tiempo, en su trayectoria institucional, bastante prolongada, por cierto, la Unión Industrial Argentina no evidenció abundar en muestras claras del elemental patriotismo, virtud que debe ser implícita en todo argentino bien nacido. Las prédicas nefastas y acciones del establishment ultra conservador en lo político, y ultra liberal en lo económico, se oponían de hecho a nuestra industrialización, e incluso entorpecían y denostaban el desarrollo local de las ciencias duras, oponiéndose a implementar carreras universitarias de ingeniería.
    Analizando antecedentes de esa más que centenaria institución, surgen datos que explican su patológica adhesión al nada pro industrial liberalismo económico extremo.
    La UIA fue creada en 1887, en pleno auge del poder del mitrismo y sus sucesores, período en el cual básicamente por el nefasto accionar de Mitre y Sarmiento, se instrumentaron las condiciones para la creación y consolidación de la poderosa oligarquía agropecuaria, la cual con el pleno respaldo del Estado, cooptado por esos intereses, consolidó la apropiación de muy extensas porciones del muy fértil territorio de la Pampa Húmeda.
    Su primer presidente fue Antonino Cambaceres, político destacado del régimen ultra conservador y socialmente excluyente, de aquella Argentina semi feudal. Fue terrateniente, cuya principal actividad era el manejo de sus dos estancias, y no desarrolló ninguna actividad industrial destacada por su complejidad ni importancia relativa.
    Todo parece indicar que la UIA no se desprendió de la fuerte y muy negativa impronta ultra liberal, en cuyo contexto nació; la cual en los hechos es contraria a la decidida industrialización.
    Por algo Perón, al apuntalar un decidido accionar industrialista y de desarrollo tecnológico nacional, apoyó la creación de la Confederación General Económica, en 1953; siendo un ente de fuerte accionar industrialista y de apoyo a las pequeñas y medianas empresas de capitales nacionales.
    Esa experiencia se repitió en la tercera presidencia del carismático líder, volviendo a tener un rol activo de CGE; todo lo cual cambió para peor, con el muy nefasto “proceso”, con el cual la “oligarquía vacuna” (la Sociedad Rural y su entorno) estuvo muy de acuerdo.
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