Industria

La UIA y sus vergonzosas acciones antindustriales

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Hace muy pocos días que una delegación de la UIA (de supuesto alto nivel institucional), mantuvo una vergonzosa reunión, de muy cómplice y genuflexa postura, precisamente con el ministro Caputo, uno de los principales integrantes de la actual tríada ferozmente industricida (Milei-Caputo-Sturzenegger), quien con sornas claramente burlonas en sus opiniones, y mentiras alevosas, lleva a cabo la destrucción sistemática de todo el entramado industrial y tecnológico nacional, del cual llegamos a estar orgullosos los argentinos.
Demostrando ignorancia extrema de la realidad socio económica argentina, o carencia de elementales conocimientos de Economía, y cobardía para no plantarse con dignidad ante las políticas ferozmente industricidas, optaron por reclamar nimiedades, de muy pobres o nulos efectos ante el vendaval destructivo libertario – neoliberal; mientras que en cambio omitieron totalmente las causas principalísimas y muy evidentes del industricidio en perpetración, que con toda intencionalidad y evidente desprecio por nuestro país y su futuro, perpetran con todo sadismo libertarios y sus secuaces.

Argentina está gravemente agredida por las intencionales políticas destructivas de todo nuestro tejido socio económico, y forzada a una brutal primarización económica, además de las genuflexas acciones de política exterior subordinada a las potencias anglosajonas y sus aliados/subordinados directos, que nos ponen en el triste rol de colonia dócil e inerme, en curso de desguace total.
Los muy “modositos” representantes de la UIA reunidos con Caputo, dando sobradas muestras de ejercer un rol de miserable subordinación a los alevosos industricidas, omitieron por completo las perversas acciones principales que Milei y secuaces perpetran para exterminar por completo el antes dinámico y poderoso Sector Industrial Argentino.
Ni una palabra dijeron los representantes de la UIA -según trascendidos periodísticos- de las medidas de industricidio premeditado perpetrado por el gobierno nacional con sádica crueldad, el cual evidentemente goza ante el daño y sufrimiento causados; lo cual va en línea con el odio libertario hacia el Estado.
Lo esencial, “casualmente” omitido por los representantes de la UIA ante Caputo, se cita seguidamente:

  • La brutal y creciente avalancha de importaciones, muchas a precios de dumping, que ahogan a la producción nacional. ¡Ningún país serio y con criterio de grandeza nacional, regala su mercado interno a productos extranjeros!
  • El artificial alto valor de nuestra moneda, sostenido desde el gobierno libertario, el cual además de sostenerse en base a un demencial endeudamiento externo, produce un encarecimiento sádicamente premeditado de toda la producción nacional, siendo otro factor que impide competir contra la avalancha de importaciones…¡las que incluso destruyen las producciones primarias de Argentina, siendo que importamos masivamente desde naranjas, a yerba mate y otros alimentos que acá producimos!
  • La miseria generalizada, que se extiende sin pausa, cuan tenebrosa mancha de aceite que todo lo tapa, destruye el poder adquisitivo de nuestra población, lo cual produce bajas acentuadas en prácticamente todos los rubros comerciales, achicando más aún el mercado interno para nuestra industria.
  • El crédito bancario, además de muy caro ante el accionar perversamente negativo de las operaciones de “carry trade”, que fomentan el endeudamiento externo golondrina, con divisas que entran para volcarlas en pesos a tasas muy altas, y luego fugarlas al exterior. ¡Timba financiera y endeudamiento descomunal, tal como ya lo hicieron Caputo y Sturzenegger en el gobierno de Macri! – Financiar inversiones industriales es una operatoria que no existe hoy en el sistema bancario argentino – .
  • Poco después, ante el cierre de la emblemática productora de neumáticos Fate, solo hubo una muy tibia “preocupación” de la UIA. ¡Eso es complicidad encubierta y cobardía cívica! Esa postura cobarde y/o cómplice, viene de lejos, según parece.
    Apenas comenzado el destructivo y anti industrialista gobierno libertario, el entonces presidente de la Unión Industrial Argentina, Funes De Rioja mostró sus “habilidades discursivas” para evitar “cuidadosamente” (léase con sutil complicidad), toda crítica al claro perfil destructivo en general, y en particular acentuadamente anti industrial del gobierno libertario.
    Al mismo directivo de la UIA se le atribuye la nefasta frase con la que definió -y acepto en forma sumisa y cómplice- la perversa orientación que tempranamente mostraba el gobierno de Milei y sus secuaces, al comparar la situación de Argentina con el rumbo de colisión del Titanic, cuando marchaba raudamente hacia la trágica colisión y naufragio, al expresar en el marco de una
    reunión reservada “no hay botes salvavidas para todos”. Ni se preocupó por presionar para cambiar tan nefasta orientación anti industrial, como lo demuestran los densos silencios cómplices y los hechos de brutal industricidio.
    De por si es altamente significativo, que la UIA no haya estado conducida por un empresario industrial o un ingeniero de clara formación y actividad vinculada a la industria; mientras que Funes De Rioja, siendo abogado, la presidió.
    Esos cambiados o raros roles, de un abogado laboralista puesto a comandar el supuesto ente industrial por excelencia, está en línea con la negativa prédica de muy limitado horizonte mental del liberalismo económico, que solo parece empeñado en reducir costos laborales y precarizar las condiciones de trabajo, llevándolos a niveles de servidumbre, mientras que algunos empresarios industriales demuestran que en vez de invertir en equipamiento y tecnología, muestran la mediocre avidez de fugar divisas, o de “diversificarse” comprando campos o invertir en operaciones rentísticas o especulativas.
    Liberalismo económico doctrinario, que en particular en Argentina, en las tres o cuatro décadas de bonanza, de fines del siglo XIX y comienzos del XX, en los que los altos precios de las materias primas que exportábamos, hubiesen permitidos solventar un fuerte y diversificado desarrollo nacional, creando una sólida base industrial y tecnológica, y una territorialmente amplia y diversificada infraestructura que hubiese integrado, desarrollado y poblado nuestro extenso y en general marginado territorio, en el cual solo parecían importar la centralista y egoísta gran ciudad puerto, y la feraz muy productiva Pampa Húmeda.
    Yendo más atrás en el tiempo, en su trayectoria institucional, bastante prolongada, por cierto, la Unión Industrial Argentina no evidenció abundar en muestras claras del elemental patriotismo, virtud que debe ser implícita en todo argentino bien nacido. Las prédicas nefastas y acciones del establishment ultra conservador en lo político, y ultra liberal en lo económico, se oponían de hecho a nuestra industrialización, e incluso entorpecían y denostaban el desarrollo local de las ciencias duras, oponiéndose a implementar carreras universitarias de ingeniería.
    Analizando antecedentes de esa más que centenaria institución, surgen datos que explican su patológica adhesión al nada pro industrial liberalismo económico extremo.
    La UIA fue creada en 1887, en pleno auge del poder del mitrismo y sus sucesores, período en el cual básicamente por el nefasto accionar de Mitre y Sarmiento, se instrumentaron las condiciones para la creación y consolidación de la poderosa oligarquía agropecuaria, la cual con el pleno respaldo del Estado, cooptado por esos intereses, consolidó la apropiación de muy extensas porciones del muy fértil territorio de la Pampa Húmeda.
    Su primer presidente fue Antonino Cambaceres, político destacado del régimen ultra conservador y socialmente excluyente, de aquella Argentina semi feudal. Fue terrateniente, cuya principal actividad era el manejo de sus dos estancias, y no desarrolló ninguna actividad industrial destacada por su complejidad ni importancia relativa.
    Todo parece indicar que la UIA no se desprendió de la fuerte y muy negativa impronta ultra liberal, en cuyo contexto nació; la cual en los hechos es contraria a la decidida industrialización.
    Por algo Perón, al apuntalar un decidido accionar industrialista y de desarrollo tecnológico nacional, apoyó la creación de la Confederación General Económica, en 1953; siendo un ente de fuerte accionar industrialista y de apoyo a las pequeñas y medianas empresas de capitales nacionales.
    Esa experiencia se repitió en la tercera presidencia del carismático líder, volviendo a tener un rol activo de CGE; todo lo cual cambió para peor, con el muy nefasto “proceso”, con el cual la “oligarquía vacuna” (la Sociedad Rural y su entorno) estuvo muy de acuerdo.
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Sector textil, en un cambio de paradigma

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El sector de productos textiles volvió a contraerse en noviembre, con una caída del 0,5% mensual s.e., y acumula descensos en 10 de los 11 meses con datos del 2025, consolidándose como la categoría más afectada de todo el índice de producción industrial (IPI). Por su parte, prendas de vestir y calzado registró en noviembre la segunda suba mensual de todo el 2025, con un avance del 4,7% s.e. No obstante, al igual que los productos textiles, continuó entre los sectores más golpeados dentro del IPI en 2025. En ambos casos, las caídas respecto de los niveles de diciembre de 2024 resultan significativas: -18,5% en confecciones y calzado y -31,2% en productos textiles.

Al mismo tiempo, los niveles de producción de noviembre se ubicaron 47,6% por debajo de noviembre de 2023 en productos textiles y 19,3% por debajo en confecciones y calzado. Asimismo, frente al promedio histórico 2016–2023 (excluyendo la pandemia), la producción de noviembre resultó 40% inferior en productos textiles y 18,1% menor en confecciones y calzado. Al interior del complejo, los subsectores más afectados son las industrias del curtido y fabricación de artículos de cuero (-44,1% en 2025 respecto del promedio 2016–2023), tejidos y acabados de productos de textiles (-34,7% frente al mismo promedio) y el preparado de fibras de uso textil (-33,7%), refleja un informe de Analytica.

El impacto sobre el sector es de tal magnitud que la utilización de la capacidad instalada en productos textiles se ubicó en apenas 29% en noviembre, el valor más bajo de toda la serie histórica, con la única excepción de abril y mayo de 2020. Este deterioro responde a una combinación de demanda interna débil y, fundamentalmente, a un crecimiento muy acelerado de las importaciones

En 2025, las compras externas acumularon un aumento interanual del 97,3% en indumentaria (equivalente a U$S336 millones adicionales), del 121,2% en otros textiles (U$S94 millones adicionales) y del 25,2% en calzado y sus partes (U$S166 millones más respecto al año pasado). A ello se suman las importaciones vía courier, que si bien no se concentran exclusivamente en indumentaria, juegan un rol cada vez más relevante a través de plataformas como Shein y Temu, con un crecimiento interanual acumulado del 274,2% en 2025. Así, las importaciones de indumentaria alcanzaron los U$S681 millones en 2025, el nivel más elevado de toda la serie histórica en moneda constante, mientras que las de calzado y sus partes totalizaron U$S825 millones, apenas por debajo del máximo histórico registrado en 2017 (U$S857 millones).

Estos movimientos reflejan un cambio profundo en la fisonomía local del mercado de indumentaria y calzado, con un desplazamiento de la producción nacional por bienes importados. Con un marcado impacto en dos variables: precios y empleo.

En comparación con el resto de la economía, el nivel de precios de indumentaria y calzado se ubica en el mínimo desde 2016. Partiendo de noviembre de 2023, el sector registró un abaratamiento relativo del 30,6% frente al promedio de precios de la economía. En términos acumulados, mientras la inflación general alcanzó el 259,4% desde el inicio de la gestión, la inflación de indumentaria y calzado fue de apenas el 149,4%.

A pesar de representar solo el 9,9% de la ponderación del IPC, la indumentaria y el calzado fue uno de los rubros que más contribuyó a la desaceleración de la inflación, como se observa en el gráfico a continuación. En contraste, los servicios —como hoteles y restaurantes o los servicios públicos—, menos atravesados por el impacto importador, continúan explicando buena parte de la rigidez a la baja del nivel general de precios. Los precios de la indumentaria y el calzado pasaron de crecer muy por encima del promedio de la economía antes de noviembre de 2023 a ubicarse hoy, en términos relativos, por debajo del promedio del primer semestre de 2019, período que el Gobierno suele utilizar como referencia. El ajuste fue particularmente abrupto y el rubro exhibe una de las mayores amplitudes entre picos y mínimos de toda la canasta.

Se ve también al seguir la evolución de la relación de los precios con los salarios. A modo de ejemplo, el precio en dólares oficiales de un jean promedio de primera marca se redujo 39% desde noviembre de 2023. En paralelo, con el salario promedio del sector privado registrado actualmente es posible adquirir 13 jeans, frente a 9 jeans en noviembre de 2023, una fuerte mejora del poder adquisitivo relativo en este rubro.

La contracara de esta noticia positiva para los consumidores es la pérdida de puestos de trabajo: desde noviembre de 2023 hasta octubre pasado, último dato disponible, se perdieron 18.333 puestos de trabajo registrados en el sector de textiles, confecciones, cuero y calzado, una caída del 15,1%, siendo el mínimo para toda la serie que inicia en 2009. Y sin considerar que el sector tiene tasas de informalidad muy elevadas, en especial en el segmento de confecciones, en torno al 72%.

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Avanza la organización de la Expo Agroindustrial Oberá

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Con la realización de reuniones periódicas entre los representantes de las entidades que impulsan el evento —la Cámara de Industria, Producción y Comercio, la Cámara de Turismo Sierras Centrales de Misiones, la Federación de Colectividades, la Cámara de Mujeres Empresarias de Misiones y el Gobierno de la Ciudad de Oberá— la Expo avanza de manera sostenida y va tomando forma conforme a las etapas planificadas.

Desde la Comisión Organizadora destacaron que el objetivo central es impulsar el desarrollo regional y generar nuevas oportunidades para el sector productivo e industrial de la provincia. En ese marco, el espacio proyecta un alto potencial, con la participación de destacados expositores, charlas de negocios, capacitaciones y una agenda de actividades pensadas para fortalecer el entramado económico local.

El trabajo articulado entre instituciones es la base del proyecto, que contará con el acompañamiento de numerosas organizaciones de Oberá y de otros puntos de la provincia. “Tenemos muchos interesados, varios expositores ya confirmados y la convocatoria continúa creciendo”, señalaron los organizadores. Y agregaron: “La idea es promover un espacio de vinculación y desarrollo, donde empresas, industrias y expositores en general se sientan cómodos, puedan mostrar sus productos y, al mismo tiempo, el público conozca el potencial que tiene la provincia en rubros clave para su crecimiento. Está pensado para capitalizarlo desde todo punto de vista”.

Actualmente, el cincuenta por ciento del predio ya se encuentra reservado, por lo que se convoca a las empresas interesadas en participar a comunicarse al teléfono 3755 343490 o al correo electrónico expoagroindustrial.obera@gmail.com. Además, el sitio web expoagroindustrialobera.com.ar reúne novedades y datos de interés para todos los actores involucrados en el evento.

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¿Cómo cambió la economía misionera en la última década?

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Es harto conocido que la Argentina experimentó serios problemas de crecimiento en los últimos años, combinando periodos de crecimiento económico con otros de depresión, lo que genera que, en la mirada de largo plazo, se llegue a la conclusión de que el país “no crece”. Múltiples episodios de recesión, alta volatilidad macroeconómica y fuertes restricciones externas configuraron un escenario de estancamiento estructural que limitó la expansión del producto y deterioró los indicadores sociales y productivos.

En ese marco general de bajo dinamismo, el desempeño de las provincias fue marcadamente dispar. Mientras algunos distritos lograron amortiguar parcialmente el contexto adverso mediante mejores desempeños sectoriales o estrategias de diversificación productiva, otros quedaron más expuestos a la caída de la actividad, profundizando las brechas regionales en términos de crecimiento.

En ese marco, surge analizaron los resultados que brinda la CEPAL respecto a los datos del Valor Agregado Bruto (VAB) por provincia. Esta entidad difunde estas cifras con un rezago de un año, por lo cual el análisis que aquí realizaremos corresponde al año 2024, que se conocieron hace apenas unos días. 

Resulta pertinente adoptar dos enfoques: una mirada de corto plazo, para ver qué pasó en la provincia durante el primer año de la era Milei; y otra mirada de largo plazo, comparando la evolución entre 2014 y 2024, lo que permite dimensionar con mayor precisión cómo se comportaron las economías provinciales en un período atravesado por fuertes desequilibrios macroeconómicos.

Empecemos por lo primero: en 2024 la economía misionera tuvo una caída del 5,2%, ubicándose a mitad de tabla en el ranking de provincias que, a su vez, mostró dos escenarios muy marcados. Neuquén fue la gran ganadora del año: traccionada por el boom de Vaca Muerta, esta provincia tuvo un alza del 11,3% en el año 2024, pero no fue la única ya que, impulsados por el agro principalmente, Córdoba (4,5%), Santa Fe (3,1%), Entre Ríos (0,4%) y La Pampa (0,4%) también exhibieron alzas. Sin embargo, en el resto del país la caída fue notoria: si vemos el otro extremo de la tabla, Formosa y Tierra del Fuego mostraron caídas de doble dígito de su economía (-12,9% y -13,1% respectivamente). Como dijimos, la caída misionera está a mitad de tabla, aunque se destaca en este marco que se trata del descenso más bajo en la región del NEA: además del caso ya mencionado de Formosa, también cayeron Chaco (-6,3%) y Corrientes (-5,3%). 

¿Cómo se movieron los sectores de la economía misionera en 2024? Cabe detallar, en primer lugar, cómo se distribuye la economía de la provincia: el mayor sector local es la Industria Manufacturera que explica el 17,9% del VAB de Misiones. Este es un dato de relevancia central ya que marca el perfil productivo de la provincia y permite inferir que buena parte del desempeño económico provincial está fuertemente condicionado por la dinámica de este rubro. Algo similar pasa con el Comercio: es el sector con el segundo mayor peso en la economía provincial con una participación del 12,9%; la Enseñanza (9,9%) y Transporte y Comunicaciones (9,7%) le siguen luego en orden de participación. 

Ahora bien, en términos de desempeños, hubo muchas diferencias. Sobre 16 grandes sectores de la economía local, hubo seis que tuvieron alzas en 2024 contra 2023. ¿Quiénes crecieron? En primer lugar se ubicó la Salud con +23,1%, pero con heterogeneidad hacia dentro de la actividad: la salud pública se incrementó en 45,3% pero la salud privada cayó 1,4% anual. En segundo lugar quedó la Agricultura, Ganadería, Pesca y Silvicultura cuyo incremento fue del 11,3%, empujado por la agricultura y ganadería (13,6%) cuyo resultado más que compensó la caída de la silvicultura (-0,3%). El podio se completó con Electricidad, Gas y Agua con +3,4%, cuyo resultado se apoya en la suba en Generación captación y distribución de energía eléctrica (+3,3%) y de Captación, depuración y distribución de agua (+6,9%). 

Los otros sectores que crecieron en Misiones fueron “Propiedad de la Vivienda” (+2,2%), Transporte y Comunicaciones (+2,2%) y Servicio doméstico en Hogares Privados (+0,9%). 

Ahora bien, se puede observar que de los cuatro sectores más grandes de la economía provincial, solo uno creció (Transporte y Comunicaciones), mientras que el resto (más varios otros más) tuvieron bajas. 

En este contexto, las mayores caídas relativas vs. el 2024 se vieron en la Construcción (-37,6%), la Administración Pública (-18,4%) y el Comercio (-9,8%). Pero además, se observa que la Industria Manufacturera cae 9,1%, la Enseñanza -8,4%, la Intermediación Financiera -8,3%, la Explotación de Minas y Canteras -8,0% y Restaurantes y Hoteles -2,8%, entre otros. 

Esta es una foto puntual de un momento muy crítico dada las consecuencias del modelo económico aplicado desde diciembre de 2023 que produjo fuertes bajas generales y particulares en sectores que concentran el movimiento económico provincial. Pero cabe ir más allá y preguntarnos: ¿Cómo cambió la economía provincial entre 2014 y 2024?

Como dijimos al principio, Misiones tuvo un crecimiento del 2,3% en esa década, siendo la provincia del NEA con el mejor desempeño y formando parte del lote de las únicas nueve provincias que tuvieron alzas. En ese mismo período, Corrientes también creció pero a menor velocidad (0,8%), Chaco cayó 8,0% y Formosa -10,4%. 

Para observar de mejor manera la forma en que fue cambiando la economía provincial, vamos a ir viendo los desempeños de cada sector en particular. Como se dijo antes, la Industria Manufacturera es el sector más importante de Misiones: en 2024 explicó el 17,9% de la economía local, pero en 2014 explicaba el 19,6%: esa pérdida de participación (de 1,7 puntos porcentuales) se produjo porque el sector tuvo una caída de su VAB del 6,4% entre puntas. 

El Comercio, por su parte, explicó el 12,9% de la economía provincial en 2024 pero lo hacía en 13,2% en 2014; perdió 0,3 puntos de participación pero, al mismo tiempo, el VAB sectorial creció 0,6% entre puntas; la razón por la que creció su actividad pero cayó su participación es que hubo otros sectores con dinamismos mucho más fuertes. Por ende, es positivo este desempeño, pero insuficiente en la comparación amplia. 

La Enseñanza fue en 2024 el tercer sector más grande de la economía misionera con el 9,9% de participación; en 2014, era del 9,1%, por lo cual se ve un fuerte salto (+0,8 puntos) que se explicó por una importante suba entre puntas: esta actividad creció 11,1% entre 2014 y 2024. Algo similar se ve en Transporte y Comunicaciones: pasó de concentrar el 8,7% del total provincial en 2014 al 9,7% en 2024: una suba de 1 punto de participación a raíz de haber crecido en este período un 14,6%. 

El sector de Propiedad de la Vivienda también tuvo un proceso expansivo: pasó del 6,4% del total en 2014 al 7,7% (+1,3 p.p) tras haber incrementado su actividad un 22,7% entre puntas. 

La Administración Pública, por su parte, no sufrió variación en términos de participación: tanto en 2014 como en 2024 explicó el 7,1% de la economía local, aunque en ese período creció 2,0%.

El sector de la Salud, en cambio, tuvo un desempeño fenomenal: pasó del 4,6% al 7,0% luego de haber presentado un crecimiento del 55,9% en la última década, la más alta entre todos los sectores de actividad de Misiones. Parecido es el caso de Electricidad, Gas y Agua: pasó de 5,0% al 7,0% con un crecimiento relativo de su actividad del 43,5%, la segunda más alta. 

Luego se ubica Agricultura, Ganadería, Pesca y Silvicultura, que tuvo una dinámica inversa: pasó de concentrar el 7,4% de la economía local en 2014 a 6,0% y en la última década tuvo una caída del 16,7%, la tercera más fuerte en la provincia.

Restaurantes y Hoteles, por su lado, creció como sector: tuvo una suba del 17,2% en la última década que la llevó a incrementar sus niveles de participación del 2,6% al 3,0%. La Construcción, por su lado, explicó el 3,0% del VAB misionero en 2024, pero en 2014 lo hacía en un 6,8%: esta muy fuerte disminución de su peso fue producto de una baja de la actividad del 54,9% en los últimos diez años, la más fuerte en la provincia. A su vez, la Intermediación Financiera pasó de explicar el 2,1% de la economía misionera al 1,6% en la última década y tuvo una baja del 23,8%, la segunda más fuerte de la provincia.

¿Cómo podemos resumir estos datos? Básicamente, en dos grandes puntos. Por un lado, los servicios van ganando terreno por sobre los sectores tradicionales de la provincia. Si bien el comercio y la industria siguen siendo los pilares de la economía misionera, otros como la enseñanza, la energía, la salud, el transporte, logística y comunicación vienen pisando fuerte y le dan una nueva diversidad a la matriz productiva local. En segundo lugar, queda en evidencia que los ciclos económicos inestables pegan de lleno en sectores específicos que son, a su vez, los más grandes: el comercio por capacidad de consumo, la industria por la necesidad de demanda interna, entre otros. 

En definitiva, la última década deja para Misiones un balance mixto: logró crecer en un contexto nacional claramente adverso y se ubicó entre las provincias con mejor desempeño relativo, pero ese avance fue moderado y estuvo acompañado por cambios profundos en su estructura productiva. La pérdida de peso de la industria y la construcción, junto con el fuerte avance de los servicios muestran una economía que se reconfigura, con mayor diversificación pero también con señales de fragilidad en sus sectores tradicionales. El desafío hacia adelante pasa por transformar esa nueva composición en un motor de crecimiento más sólido y sostenido, fortaleciendo la inversión, recuperando los rubros productivos clave y consolidando una matriz que combine servicios dinámicos con una base industrial capaz de traccionar empleo y valor agregado.

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Consumo con tarjeta y recesión productiva, las alertas que deja el último informe del IAG

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La estabilización macroeconómica no logra traducirse en una reactivación de la economía real. Un nuevo informe del Instituto Argentina Grande (IAG) advierte que el nivel de actividad permanece prácticamente estancado, con un ajuste fiscal histórico como principal ancla del superávit y un consumo que se mantiene únicamente a través del endeudamiento de los hogares. Según el relevamiento, el gasto público real cayó 27% respecto de 2023, el mayor recorte desde la salida de la Convertibilidad.

El documento, fechado el 23 de enero de 2026, señala que el resultado fiscal positivo se explica casi en su totalidad por esta contracción del gasto, que impacta de lleno en la inversión pública, las transferencias a provincias y el dinamismo del mercado interno, mientras la industria y la construcción continúan en terreno recesivo.

Ajuste fiscal récord y desplome de la inversión pública

El informe del IAG detalla que el superávit primario se sostiene sobre un ajuste sin precedentes en el gasto estatal. Las transferencias a las provincias registraron una caída superior al 70%, afectando de manera directa la capacidad de financiamiento de los gobiernos subnacionales.

Aún más profundo fue el recorte en la inversión pública, que se desplomó un 75% durante el último semestre, lo que derivó en la paralización de la obra pública a nivel nacional. Este freno no solo impacta sobre la actividad de la construcción, sino que también arrastra a sectores vinculados a insumos, empleo y economías regionales.

Desde el punto de vista institucional, el informe subraya que el actual esquema fiscal privilegia el equilibrio de las cuentas públicas mediante una contracción del gasto real, sin que hasta el momento se observen señales de compensación a través de mayor inversión privada o recuperación sostenida del consumo.

Consumo a crédito, ventas en caída y recesión industrial

En el frente del consumo, el panorama es igualmente restrictivo. El relevamiento indica que las ventas en supermercados y comercios acumulan caídas de dos dígitos, reflejando el deterioro del poder adquisitivo. En ese contexto, el consumo se sostiene exclusivamente mediante tarjetas y crédito, una señal de fragilidad para la demanda interna.

En términos de actividad, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) muestra un crecimiento “casi nulo”, con industria y construcción aún en niveles recesivos, lo que confirma que la estabilidad macro no logró reactivar los principales motores productivos.

El informe advierte que esta dinámica configura un escenario de estancamiento, donde el ajuste fiscal reduce el impulso de la economía real y el consumo financiado actúa como único sostén transitorio del mercado interno.

Estabilidad cambiaria frágil y rol del Banco Central

En el plano financiero, el IAG señala que la estabilidad cambiaria continúa siendo frágil. Tras el pago a bonistas del 9 de enero, que se cubrió parcialmente mediante un repo con bancos por USD 4.900 millones, el Banco Central retomó la compra de divisas.

En las primeras semanas de enero, la autoridad monetaria acumuló USD 900 millones, una señal de recomposición de reservas que, sin embargo, se da en un contexto de fuerte ajuste fiscal y contracción de la demanda interna.

El informe sugiere que, si bien la política cambiaria logró evitar tensiones inmediatas, la sostenibilidad del esquema dependerá de una eventual recuperación de la actividad y de un equilibrio más estable entre disciplina fiscal y crecimiento económico.

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