Industria Argentina

La industria operó al 58,4% de su capacidad en mayo según el Indec

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La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina alcanzó el 58,4% en mayo de 2026, un nivel que se ubicó 0,5 puntos porcentuales por debajo del registrado en igual mes del año pasado (58,9%), reflejando una actividad manufacturera que continúa mostrando desempeños muy heterogéneos entre los distintos sectores productivos. El dato, difundido por el INDEC, confirma que, si bien algunos complejos industriales sostienen elevados niveles de operación, buena parte del entramado fabril aún enfrenta dificultades para recuperar el ritmo de producción.

El informe revela una clara segmentación dentro de la industria. Los sectores vinculados a la energía y los insumos básicos continúan operando con elevados niveles de utilización, mientras que las actividades asociadas al consumo durable y a la inversión siguen mostrando importantes márgenes de capacidad ociosa.

La refinación del petróleo volvió a liderar el ranking con una utilización del 88,7%, impulsada por un mayor procesamiento de crudo. Según el índice de producción industrial manufacturero (IPI), la elaboración de gasoil y naftas registró incrementos interanuales del 23,8% y 18,3%, respectivamente. También exhibieron niveles superiores al promedio las industrias metálicas básicas (75,4%), papel y cartón (68,1%), sustancias y productos químicos (65,6%) y productos alimenticios y bebidas (60%).

En el extremo opuesto, la metalmecánica, excluida la industria automotriz, registró el peor desempeño, con apenas 38,7% de utilización de su capacidad instalada, una caída significativa frente al 46% de mayo de 2025. El INDEC atribuyó este retroceso principalmente a la menor producción de maquinaria agropecuaria y de electrodomésticos, actividades que experimentaron bajas interanuales del 29,6% y 34,1%, respectivamente.

La industria automotriz también profundizó su desaceleración. El nivel de utilización descendió hasta 45,5%, frente al 56,8% registrado un año antes, como consecuencia de una menor producción de vehículos por parte de las terminales. Este comportamiento refleja un mercado que aún no logra consolidar una recuperación sostenida, tanto por la demanda interna como por la evolución de las exportaciones.

Otro sector relevante para la economía argentina, el de alimentos y bebidas, operó al 60% de su capacidad, por debajo del 61,7% observado en mayo del año pasado. La reducción estuvo asociada principalmente a la menor producción de carne vacuna y bebidas. En ese sentido, el IPI manufacturero mostró una caída interanual del 7,7% en la producción de carne bovina y del 9,3% en bebidas, mientras que la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA) informó una contracción del 14,6% en las ventas de gaseosas, aguas, jugos y bebidas energizantes.

Los productos textiles también permanecieron entre los sectores más afectados, con una utilización del 42,2%, por debajo del 47,4% de mayo de 2025, reflejando la persistente debilidad de la producción nacional y del consumo de bienes vinculados al mercado interno.

La fotografía sectorial evidencia que la recuperación industrial continúa siendo desigual. Mientras las ramas vinculadas a la energía, la refinación y ciertos insumos básicos mantienen niveles elevados de actividad, las industrias más dependientes del consumo y de la inversión siguen operando con una importante capacidad ociosa. Para provincias industriales y agroindustriales como Misiones, este escenario refleja un contexto en el que la evolución de la demanda interna continúa siendo un factor determinante para consolidar una recuperación más homogénea del aparato productivo nacional.

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La construcción volvió a crecer en mayo, pero la industria profundizó su caída y confirma una recuperación desigual

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La economía argentina volvió a exhibir en mayo una marcada heterogeneidad sectorial. Los últimos indicadores publicados por el INDEC muestran que la construcción recuperó impulso luego del retroceso registrado en abril, mientras que la industria manufacturera profundizó su proceso de retracción y continúa sin consolidar una recuperación sostenida. El comportamiento dispar de ambos sectores confirma que la reactivación económica avanza con ritmos diferentes según la actividad y las condiciones de cada mercado.

El Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero registró en mayo una caída interanual del 5,7%, con lo que acumuló una baja de 3,1% en los primeros cinco meses del año. En términos desestacionalizados, sin embargo, mostró una leve mejora de 0,4% respecto de abril, un dato que refleja cierta estabilidad mensual pero todavía insuficiente para revertir la tendencia negativa.

La fotografía industrial sigue siendo preocupante porque apenas dos de las dieciséis divisiones relevadas lograron crecer respecto de igual mes del año pasado. La refinación de petróleo, coque y combustible nuclear encabezó las subas con un incremento de 19,4%, mientras que los productos de tabaco crecieron 14,6%. El resto de la estructura manufacturera permaneció en terreno negativo.

Entre los sectores más afectados sobresalen productos textiles (-26,2%), maquinaria y equipo (-23,4%), vehículos automotores y autopartes (-15,9%), prendas de vestir, cuero y calzado (-14,7%), otros equipos e instrumentos (-12,5%) y productos de caucho y plástico (-10,2%). También registraron retrocesos alimentos y bebidas (-3%), sustancias químicas (-3,1%), industrias metálicas básicas (-4%), productos minerales no metálicos (-2,3%), madera, papel e impresión (-2,9%) y muebles (-7,3%).

La persistencia de estos resultados evidencia que buena parte del entramado manufacturero continúa enfrentando un escenario complejo, condicionado por la debilidad del mercado interno, la mayor competencia derivada de la apertura comercial y un proceso de inversión que todavía no logra traducirse en una recuperación generalizada de la producción.

En contraste, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró una recuperación interanual de 4,1% en mayo, luego de la caída de 2,8% observada en abril. Con ese resultado, el sector acumula un crecimiento de 2,5% entre enero y mayo y consolida un desempeño positivo sostenido durante buena parte del año.

La mejora también se reflejó en la comparación mensual. Descontados los efectos estacionales, la actividad avanzó 6,3% respecto de abril, uno de los incrementos más significativos del año.

El desempeño del sector estuvo impulsado por el crecimiento de algunos insumos estratégicos. El hormigón elaborado aumentó 10,1%, el hierro redondo y los aceros para construcción crecieron 9,6%, los mosaicos graníticos y calcáreos avanzaron 11,1% y las pinturas para construcción registraron un fuerte incremento de 23,6%. También la categoría “Resto” mostró una expansión de 18,3%.

No obstante, la recuperación continúa siendo parcial. Ocho de los trece insumos relevados todavía exhibieron bajas interanuales, entre ellos pisos y revestimientos cerámicos (-19,6%), asfalto (-8,2%), ladrillos huecos (-8%), placas de yeso (-7,8%), yeso (-7,4%), cales (-6,8%) y cemento portland (-1,3%).

Las expectativas empresariales reflejan además un escenario de prudencia para el trimestre junio-agosto. Tanto en las obras privadas como en las públicas predomina la percepción de estabilidad antes que de expansión. El 67,3% de las empresas vinculadas a la construcción privada considera que la actividad permanecerá sin cambios, mientras que en la obra pública esa proporción alcanza el 60,2%. A su vez, son más quienes anticipan una disminución de la actividad que quienes esperan un crecimiento, especialmente en el segmento de infraestructura estatal.

isac_07_26 INDEC by CristianMilciades

El contraste entre ambos indicadores vuelve a poner de manifiesto una de las principales características del actual ciclo económico. Mientras algunas actividades vinculadas a la inversión privada y determinados segmentos de la construcción comienzan a mostrar señales de recuperación, la industria manufacturera continúa sin encontrar un piso firme, con un desempeño muy condicionado por la evolución del consumo, la competitividad y las condiciones macroeconómicas.

Ipi Manufacturero 07 26 INDEC by CristianMilciades

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La UIA reclama un pacto fiscal federal para bajar impuestos y recuperar competitividad

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La Unión Industrial Argentina (UIA) volvió a poner el foco sobre uno de los principales reclamos históricos del sector productivo: la reducción de la carga tributaria. El presidente de la entidad, Martín Rappallini, propuso avanzar en un “pacto fiscal federal industrial” que involucre a la Nación, las provincias y los municipios con el objetivo de reducir impuestos en los tres niveles del Estado y aliviar el denominado “costo argentino”.

La propuesta llega en un momento en el que el Gobierno nacional impulsa desregulaciones y apertura económica, mientras buena parte de la industria advierte que enfrenta una competencia cada vez más intensa sin una reducción equivalente de los costos internos. Para la UIA, la presión fiscal sigue siendo el principal factor que explica los elevados precios domésticos y la pérdida de competitividad frente a otros países.

“Seguimos liderando la presión fiscal a nivel global, somos los Messi de la presión fiscal”, afirmó Rappallini al exponer un informe de la entidad que compara la carga tributaria argentina con la de las 30 economías más importantes del mundo. Según el dirigente, el problema no se limita a los impuestos nacionales, sino que se agrava por la superposición de tributos provinciales y tasas municipales que terminan impactando sobre toda la estructura de costos.

La industria apunta contra el “costo argentino”

El diagnóstico de la UIA sostiene que durante las últimas tres décadas la política económica se apoyó más en aumentar impuestos que en expandir la economía formal. El resultado, según la entidad, fue un menor crecimiento del Producto Interno Bruto y una expansión de la informalidad, que hoy rondaría el 40% de la actividad.

Rappallini advirtió que la elevada presión tributaria genera un sistema “perverso” en el que cada vez más actores encuentran incentivos para operar fuera del circuito formal. En ese marco, la UIA plantea revisar tributos como el impuesto al cheque, Bienes Personales, Ingresos Brutos, sellos y los derechos de exportación.

La entidad reconoce, sin embargo, que las provincias enfrentan dificultades para resignar recaudación en un contexto de desaceleración del consumo y caída de ingresos fiscales. Por eso propone avanzar gradualmente, comenzando por los sectores con mayor carga impositiva y mayor exposición a la competencia internacional.

RIGI sí, pero también para la industria tradicional

Otro de los ejes del planteo industrial apunta al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). La UIA comparte la idea de ofrecer condiciones tributarias competitivas para atraer capitales, pero reclama que esos beneficios no se limiten únicamente a nuevos proyectos de gran escala.

“La industria tradicional también necesita reglas similares”, sostuvo Rappallini, al mencionar sectores como acero, automotriz, aluminio, plásticos y manufacturas que compiten directamente con productos importados.

El planteo refleja una preocupación creciente dentro del entramado fabril: mientras algunos sectores vinculados a energía, minería o infraestructura pueden acceder a regímenes especiales, gran parte de la industria manufacturera continúa operando con una estructura tributaria y financiera que considera más pesada que la de sus competidores externos.

Competencia china, plataformas digitales y consumo en baja

La UIA también alertó sobre la competencia desleal proveniente del exterior, particularmente desde China. Según Rappallini, ese país concentra alrededor del 55% del mercado global de acero, aluminio y plásticos y posee una capacidad productiva que podría derivar en posiciones dominantes si no hay respuestas coordinadas.

Además, denunció problemas de contrabando, subfacturación y dumping en rubros como calzado, celulares y cerveza, junto con la expansión de plataformas digitales que venden productos sin afrontar la misma carga impositiva que las empresas radicadas en el país.

En paralelo, el dirigente reconoció que el mercado interno sigue mostrando señales de debilidad, especialmente en construcción, textil y calzado. El objetivo de mínima para la industria, señaló, es recuperar los niveles de actividad de 2022 y evitar que la transición económica derive en cierres de empresas y pérdida de capacidades productivas.

El planteo de la UIA reabre un debate central para la economía argentina: cómo reducir impuestos sin desfinanciar a provincias y municipios que dependen en gran medida de tributos como Ingresos Brutos y tasas locales.

En la práctica, un eventual “pacto fiscal federal” implicaría una negociación política compleja entre la Casa Rosada, los gobernadores y los intendentes, en un contexto donde la prioridad oficial sigue siendo el equilibrio fiscal. La industria, sin embargo, sostiene que sin una reducción significativa del costo tributario será difícil consolidar inversiones, generar empleo y competir en igualdad de condiciones con el resto del mundo.

“No estamos pidiendo protección, sino igualdad de condiciones”, resumió Rappallini, dejando en claro que el reclamo industrial ya no pasa solo por aranceles o barreras comerciales, sino por una reforma integral del esquema impositivo argentino.

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ARCA extiende hasta fin de año el alivio fiscal para importaciones sobre bienes esenciales e insumos PyME

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La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) prorrogó hasta el 31 de diciembre de 2026 las excepciones a los regímenes de percepción del IVA y del Impuesto a las Ganancias para determinadas importaciones PyME. La medida sostiene un beneficio financiero para bienes de primera necesidad e insumos destinados a micro, pequeñas y medianas empresas, reduciendo el costo de nacionalizar mercadería.

La Resolución General 5868, publicada este lunes en el Boletín Oficial, extiende por otros seis meses un régimen excepcional que debía finalizar el 30 de junio. La decisión alcanza tanto a la importación de determinados bienes de consumo considerados esenciales como a diversos insumos productivos destinados a empresas que cuenten con el Certificado MiPyME vigente.

El cambio no implica una reducción permanente de la carga tributaria. Las percepciones de IVA y Ganancias funcionan como pagos a cuenta de impuestos futuros. Sin embargo, su eliminación temporal mejora el flujo de fondos de las empresas, ya que evita inmovilizar recursos financieros al momento de ingresar mercadería al país.

Para el entramado productivo del NEA, donde predominan pequeñas y medianas industrias con limitada capacidad de financiamiento, el beneficio adquiere una dimensión que excede lo tributario. Sectores como la forestoindustria, la metalmecánica, la elaboración de alimentos, la producción de envases y otras actividades manufactureras que dependen de componentes importados reducen el costo financiero asociado a cada operación de comercio exterior.

La resolución mantiene vigente la política implementada originalmente mediante la Resolución General 5490 y posteriormente ampliada para incorporar insumos destinados exclusivamente a MiPyME. El Gobierno fundamentó la nueva prórroga como parte de la continuidad de su estrategia económica, considerando conveniente sostener las excepciones hasta el 31 de diciembre de 2026.

Desde la perspectiva empresarial, la diferencia resulta significativa porque las percepciones aduaneras suelen representar una salida inmediata de fondos que recién puede recuperarse al momento de liquidar impuestos, proceso que en muchos casos demanda varios meses. La suspensión de ese anticipo mejora el capital de trabajo disponible para financiar producción, reponer stock o afrontar otras obligaciones operativas.

Las principales implicancias de la medida son:

  • Se prorroga hasta el 31 de diciembre de 2026 la exclusión de determinados bienes importados de los regímenes de percepción de IVA y Ganancias.
  • Continúa el beneficio para insumos productivos destinados a MiPyME que posean vigente el Certificado MiPyME.
  • Disminuye el costo financiero de las importaciones, al eliminar pagos anticipados que luego se computan como crédito fiscal o pago a cuenta.
  • La resolución entra en vigencia de forma inmediata, evitando interrupciones entre el vencimiento del régimen anterior y la nueva extensión.

Aunque el beneficio no modifica la estructura impositiva de fondo, sí reduce uno de los principales costos financieros asociados al comercio exterior. Para las empresas importadoras, especialmente aquellas con menor espalda financiera, la previsibilidad sobre este régimen facilita la planificación de compras durante el segundo semestre del año.

Lo que habrá que seguir de cerca será si esta política transitoria evoluciona hacia un esquema permanente o si volverá a revisarse a fines de diciembre. La decisión tendrá impacto directo sobre la competitividad de las cadenas productivas que dependen de insumos importados y sobre la capacidad de las MiPyME para sostener niveles de inversión y producción en un contexto de márgenes ajustados.

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Tierra del Fuego flexibiliza compromisos de inversión industrial tras suspender aportes al fondo productivo

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Las empresas radicadas bajo el régimen promocional fueguino podrán reformular proyectos de inversión previamente aprobados luego de que el Gobierno redujera a cero los aportes obligatorios al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP-Fueguina). La medida busca adecuar compromisos asumidos bajo un esquema de financiamiento que cambió de manera sustancial durante 2026.

La Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa oficializó a través de la Resolución 152/2026 una modificación normativa que permite a las firmas beneficiarias del régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego revisar montos y plazos de ejecución de proyectos productivos propios aprobados por el FAMP-Fueguina. La decisión surge después de que, en enero, el Gobierno nacional redujera a cero el aporte mensual obligatorio que las empresas debían realizar para sostener el fondo fiduciario creado en 2021.

La resolución no elimina las inversiones comprometidas, pero introduce una válvula de ajuste para proyectos que habían sido diseñados bajo un escenario financiero distinto. Las empresas tendrán 30 días hábiles para presentar adecuaciones y deberán obtener la aprobación del Comité Ejecutivo del fondo.

Un cambio técnico con impacto sobre la planificación industrial

La modificación responde a una situación particular generada por la propia política industrial nacional. El FAMP-Fueguina fue concebido como una herramienta para financiar proyectos destinados a diversificar la matriz productiva de la provincia y mejorar la competitividad de sus industrias.

Para acceder a la extensión del régimen de promoción hasta 2038, las empresas radicadas en Tierra del Fuego debían realizar aportes periódicos al fondo. A su vez, una parte de esos recursos podía ser aplicada a proyectos de inversión propios previamente autorizados.

La reducción del aporte obligatorio a cero, dispuesta este año por el Ministerio de Economía, alteró las condiciones bajo las cuales muchas compañías habían estructurado sus planes de inversión. La nueva resolución reconoce ese cambio y habilita la revisión de los proyectos sin perder la finalidad original vinculada a la ampliación de la matriz productiva.

Para el sector industrial, el punto relevante es que la norma introduce mayor previsibilidad jurídica frente a modificaciones regulatorias que afectan los flujos de financiamiento originalmente previstos.

Claves de la resolución Aporte obligatorio al FAMP-Fueguina: continúa reducido al 0%. Proyectos ya aprobados: podrán reformularse en montos y cronogramas. Objetivos productivos: no podrán modificarse. Plazo para solicitar cambios: 30 días hábiles desde la entrada en vigencia. Inversiones retenidas: deberán mantenerse afectadas al proyecto autorizado. Ejecución máxima: los proyectos tendrán un plazo de hasta 48 meses para concretarse.

Señales para la política industrial argentina

La decisión también deja una señal sobre la evolución del régimen fueguino. Aunque el esquema de beneficios fiscales mantiene vigencia hasta 2038, el Gobierno continúa ajustando los mecanismos complementarios creados para financiar la diversificación económica de la provincia.

La resolución incorpora además mayores exigencias para el uso efectivo de fondos retenidos. Las empresas que no ejecuten las inversiones comprometidas dentro de los plazos fijados deberán transferir esos recursos al FAMP-Fueguina junto con intereses calculados según la tasa activa del Banco Nación.

Desde una perspectiva empresarial, la medida reduce riesgos de incumplimiento derivados de cambios regulatorios, pero al mismo tiempo refuerza los mecanismos de control sobre la ejecución efectiva de las inversiones comprometidas.

El aspecto que merece seguimiento es la velocidad con que las empresas reformulen sus proyectos y el impacto que ello tendrá sobre las metas originales de diversificación productiva. El desafío para el FAMP-Fueguina será sostener inversiones concretas aun cuando desapareció, al menos temporalmente, la principal fuente de aportes que alimentaba el fondo.

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