Industria Argentina

La industria volvió a caer y acumula cuatro meses sin señales de recuperación

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La industria manufacturera argentina volvió a mostrar en abril una señal de debilidad. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero del INDEC, el nivel general registró una caída interanual de 2,8% y acumuló en los primeros cuatro meses del año una baja de 2,4% frente al mismo período de 2025, que ya había sido negativo para el sector. El dato mensual tampoco ofrece alivio: la serie desestacionalizada retrocedió 2,1% respecto de marzo.

El único matiz positivo aparece en la serie tendencia-ciclo, que avanzó apenas 0,1% mensual. Es una señal demasiado tenue para hablar de recuperación. Más bien describe una industria que dejó atrás el piso más abrupto, pero que todavía no logra recomponer volumen, demanda ni previsibilidad.

El mapa sectorial confirma esa fragilidad. En abril, doce de las dieciséis divisiones industriales relevadas por el INDEC tuvieron caídas interanuales. Las bajas más relevantes, por su incidencia en el resultado general, se concentraron en maquinaria y equipo, con una contracción de 20,2%; industrias metálicas básicas, con una baja de 11,2%; prendas de vestir, cuero y calzado, con una caída de 15,9%; alimentos y bebidas, con una merma de 2,4%; y vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, que retrocedieron 10,7%.

El deterioro de maquinaria y equipo es uno de los datos más sensibles del informe. No se trata únicamente de una rama industrial más: funciona como termómetro de la inversión productiva. Su caída revela que el aparato fabril opera con cautela, posterga decisiones de ampliación y enfrenta un escenario en el que la recuperación de la demanda todavía no alcanza para reactivar plenamente los bienes de capital.

También resulta significativa la situación del bloque textil e indumentaria. Productos textiles se desplomó 22,2% interanual, mientras que prendas de vestir, cuero y calzado cayó 15,9%. Son sectores intensivos en empleo, muy expuestos al consumo interno y a la competencia de productos importados. Su desempeño sugiere que la recomposición del poder de compra sigue siendo insuficiente para sostener una mejora extendida en ramas sensibles al mercado doméstico.

Alimentos y bebidas, una de las divisiones de mayor peso dentro del entramado manufacturero, también mostró una baja de 2,4%. Dentro del bloque, se destacaron las caídas en carne vacuna, carne aviar, fiambres y embutidos, molienda de cereales y productos de panadería y pastas. En cambio, yerba mate, té y café tuvo una variación apenas positiva de 0,1% interanual y acumuló una suba de 9,1% en el primer cuatrimestre, un dato relevante para economías regionales como Misiones.

No todo el tablero industrial fue negativo. Sustancias y productos químicos creció 16,7% interanual y fue el principal sostén del indicador. También avanzaron refinación de petróleo, coque y combustible nuclear, con una suba de 5,6%; madera, papel, edición e impresión, con 4,1%; y productos de tabaco, con 6,5%. Pero esas mejoras no alcanzaron para compensar la amplitud de las caídas en el resto del entramado fabril.

El dato de sustancias químicas merece una lectura particular: el crecimiento estuvo impulsado por productos químicos básicos, agroquímicos, materias primas plásticas y productos farmacéuticos. Es decir, ramas con dinámicas propias, en algunos casos vinculadas al agro, la salud o cadenas de insumos específicos. Su avance mejora el promedio, pero no necesariamente expresa una expansión homogénea del mercado industrial.

La fotografía de abril muestra, en definitiva, una industria partida. De un lado, sectores puntuales que sostienen actividad por demanda específica, exportaciones, abastecimiento estratégico o recomposición de stocks. Del otro, ramas ligadas al consumo masivo, la construcción, el equipamiento productivo y los bienes durables que continúan en retroceso.

El contraste entre la caída interanual, la baja desestacionalizada y la leve mejora de la tendencia-ciclo obliga a una lectura prudente. La industria no está en desplome generalizado, pero tampoco en recuperación sólida. Se mueve en una zona de transición, con rebotes parciales, fuertes diferencias sectoriales y un nivel de actividad todavía inferior al de 2025.

Para una economía que necesita recomponer empleo privado, inversión y capacidad exportadora, el dato industrial de abril confirma que la estabilización macroeconómica, por sí sola, no garantiza una recuperación productiva rápida. Sin crédito accesible, demanda interna consistente y reglas claras para invertir, la industria seguirá dependiendo de impulsos parciales antes que de un ciclo expansivo sostenido.

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El Gobierno eliminó decenas de regulaciones comerciales y cierra formalmente programas de control de precios

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La Secretaría de Industria y Comercio avanzó con una nueva etapa del proceso de simplificación regulatoria al derogar un amplio conjunto de resoluciones vinculadas a programas de control de precios, mecanismos de financiamiento al consumo, regulaciones sobre mercados y herramientas de intervención estatal que habían perdido vigencia o sustento legal.

La medida, formalizada mediante la Resolución 12/2026, consolida jurídicamente decisiones que en muchos casos ya estaban operativamente desactivadas, pero que continuaban formando parte del entramado normativo. Para el sector privado, el principal efecto es la reducción de incertidumbre regulatoria y la eliminación definitiva de obligaciones administrativas asociadas a programas que dejaron de existir.

Limpieza normativa para un nuevo esquema de mercado

La resolución elimina normas que se habían dictado bajo marcos regulatorios posteriormente derogados, entre ellos la Ley de Góndolas, la Ley de Abastecimiento, el Observatorio de Precios y distintos instrumentos de intervención comercial.

También quedan sin efecto regulaciones asociadas a programas de control de precios implementados entre 2021 y 2024, incluyendo sucesivas actualizaciones de esquemas de referencia para productos de consumo masivo.

Desde la visión oficial, la medida busca depurar el sistema normativo para evitar superposiciones y eliminar disposiciones que ya no tienen aplicación práctica. El argumento central es que la acumulación de normas genera costos de cumplimiento, dudas interpretativas y riesgos jurídicos para empresas y consumidores.

La resolución también cierra administrativamente normativas vinculadas a programas de estímulo al consumo financiado que no fueron renovados durante 2025.

El Gobierno sostiene que la normalización del mercado crediticio torna innecesarios estos mecanismos de subsidio indirecto y que la asignación de recursos debe responder a señales de mercado.

Para las empresas comerciales, industriales y de servicios, la decisión implica que desaparecen definitivamente los marcos regulatorios que acompañaban esos programas, eliminando exigencias de adhesión, reportes o condiciones específicas de participación.

El caso del Fondo Estabilizador del Trigo

Otro punto relevante es la eliminación de normativa complementaria vinculada al Fondo Estabilizador del Trigo Argentino.

El fideicomiso había sido revocado en marzo de 2024 por el Ministerio de Economía, pero permanecían disposiciones reglamentarias asociadas a su funcionamiento. La nueva resolución cierra definitivamente ese capítulo regulatorio.

Para la cadena agroindustrial, especialmente molinos, distribuidores y operadores vinculados al mercado de harinas, la medida representa la desaparición formal de uno de los principales instrumentos de intervención utilizados durante los años previos.

Lo que observan las empresas

Más allá del contenido específico de cada norma derogada, el mensaje que observa el sector privado es la continuidad de una estrategia orientada a reducir la intervención administrativa en mercados y simplificar el marco regulatorio.

Entre los efectos prácticos más relevantes aparecen: Eliminación de normas asociadas a controles de precios que ya no estaban operativas. Reducción de obligaciones informativas derivadas de programas extinguidos. Mayor claridad sobre qué regulaciones permanecen vigentes. Cierre formal de instrumentos vinculados a subsidios y mecanismos de estabilización de precios. Menor riesgo de interpretaciones contradictorias dentro del marco regulatorio comercial.

La depuración normativa no modifica por sí sola los costos de producción, la presión tributaria o las condiciones de financiamiento que enfrentan las empresas. Sin embargo, sí forma parte de una transformación institucional más amplia: la migración desde un esquema basado en programas sectoriales y controles administrativos hacia uno sustentado en reglas generales de mercado.

Para el sector productivo del NEA, el desafío será determinar si esta simplificación regulatoria logra traducirse en menores costos operativos y mayor previsibilidad para invertir, dos variables que continúan siendo más determinantes que la cantidad de normas vigentes.

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Aduanas redefine la clasificación de diez productos y aporta mayor previsibilidad al comercio exterior

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La Dirección General de Aduanas avanzó con una nueva actualización de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM), incorporando criterios de clasificación para diez mercaderías que abarcan desde insumos industriales y productos químicos hasta maquinaria, artículos plásticos y componentes textiles. Aunque se trata de una medida de carácter técnico, su impacto alcanza directamente a importadores, exportadores, despachantes y sectores productivos que dependen de una correcta determinación arancelaria para planificar costos y operaciones.

La Resolución General 5857/2026 oficializó los criterios de clasificación 16/26 al 25/26, emitidos tras consultas específicas realizadas por operadores económicos. El objetivo es establecer con precisión la posición arancelaria de cada producto dentro de la Nomenclatura Común del Mercosur, una definición que determina derechos de importación, eventuales beneficios tributarios, requisitos regulatorios y controles aduaneros.

Para el sector privado, la relevancia de estas decisiones radica en que una clasificación incorrecta puede derivar en ajustes fiscales, multas, demoras logísticas o controversias con la autoridad aduanera. La resolución aporta seguridad jurídica al fijar criterios oficiales que luego sirven como referencia para futuras operaciones similares.

Entre los productos clasificados aparecen insumos vinculados a la industria manufacturera, la construcción, la química especializada y la maquinaria agrícola.

Uno de los casos de mayor relevancia industrial corresponde a una tela cauchutada de alta resistencia utilizada en aplicaciones técnicas, que fue ubicada en la posición arancelaria 5906.99.00. También se clasificó una zeolita sintética tipo chabasita —utilizada en procesos químicos e industriales— dentro de la partida 2842.10.90.

La resolución incorpora además la clasificación de una cortadora de césped autopropulsada profesional de 23 HP, destinada al mantenimiento de grandes superficies, que fue encuadrada en la posición 8433.11.00 correspondiente a maquinaria para corte de césped.

Desde el punto de vista productivo, este tipo de definiciones resulta especialmente relevante para fabricantes, importadores y distribuidores de equipamiento, ya que permite conocer con anticipación el tratamiento aduanero aplicable.

Impacto para la industria, la logística y los importadores

La actualización también alcanza productos de uso masivo y componentes utilizados en procesos industriales.

Entre ellos figuran:

  • Contenedores plásticos de uso doméstico clasificados en la posición 3924.90.00.
  • Cintas textiles utilizadas en la confección de lencería clasificadas en la posición 6307.90.90.
  • Componentes para sistemas de cierre tipo velcro destinados a pañales descartables ubicados en la posición 3926.90.90.
  • Anteojos de sol sin montura clasificados en la posición 9004.10.00.
  • Instrumentos de trazado utilizados en construcción incluidos en la posición 9017.20.00.

Cada una de estas definiciones repercute sobre cadenas de abastecimiento que dependen de insumos importados o de exportaciones con valor agregado.

Una posición arancelaria correcta permite calcular costos reales de importación, evaluar oportunidades de exportación y evitar contingencias fiscales posteriores. También mejora la previsibilidad para inversiones en equipamiento o incorporación de nuevas tecnologías.

En un contexto donde la competitividad depende cada vez más de la eficiencia logística y del acceso a mercados internacionales, las resoluciones de clasificación funcionan como una herramienta de ordenamiento técnico que reduce incertidumbre para los operadores.

La publicación de estos criterios confirma una tendencia creciente hacia una mayor precisión técnica en la administración aduanera. Para las empresas, el desafío no pasa únicamente por conocer las alícuotas que pagan sus productos, sino por verificar que la clasificación utilizada en cada operación coincida con los criterios oficiales vigentes. En un escenario de creciente apertura comercial, la gestión aduanera se convierte en una variable estratégica tan importante como el costo financiero o la logística internacional.

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La inversión volvió a retroceder en abril y enciende una señal de alerta para la recuperación productiva

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La inversión en Argentina volvió a mostrar signos de debilidad durante abril y registró una caída interanual del 11,4%, según el último relevamiento del Índice de Inversión Bruta Interna Mensual (IBIM) elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados. El dato refleja que, pese a la estabilización macroeconómica y la desaceleración inflacionaria, el proceso de recuperación de la economía aún no logra consolidarse sobre bases productivas sólidas.

La medición indica que la inversión total alcanzó los USD 7.278 millones a precios corrientes durante abril, frente a los USD 7.896 millones registrados en igual mes del año pasado. El retroceso estuvo impulsado tanto por la contracción de la inversión nacional como por una menor participación de bienes importados destinados a la producción.

Más allá de la caída interanual, el dato resulta relevante porque se produce en un contexto donde el Gobierno nacional exhibe mejoras en variables financieras clave, como la baja del riesgo país, la recuperación de reservas y la reducción de las tasas de interés. Sin embargo, esos avances todavía no se traducen plenamente en decisiones de inversión de largo plazo por parte del sector privado.

Uno de los sectores más afectados continúa siendo la construcción. El componente vinculado a obras y actividad constructiva volvió a mostrar debilidad, reflejando la persistente retracción de la obra pública nacional y una recuperación todavía insuficiente de los desarrollos privados para compensar ese vacío. En paralelo, el segmento de bienes de capital también exhibe una dinámica más moderada respecto de los niveles observados durante 2025.

El informe muestra que el equipo durable de producción —uno de los indicadores más sensibles para medir la confianza empresarial— registró una disminución interanual, evidenciando que muchas compañías mantienen una estrategia de cautela a la espera de una mayor consolidación del escenario económico.

Para las economías regionales del NEA, la evolución de la inversión resulta un indicador particularmente relevante. Sectores como la forestoindustria, la agroindustria, la logística y el turismo dependen de nuevos desembolsos en infraestructura, maquinaria y tecnología para mejorar competitividad. La persistencia de tasas reales elevadas, sumada a la incertidumbre sobre la velocidad de crecimiento de la demanda interna, continúa demorando algunos proyectos de expansión.

No obstante, el informe también deja entrever algunos elementos positivos. En términos desestacionalizados, la inversión mostró una leve mejora mensual de 0,2%, lo que podría interpretarse como una señal de estabilización luego de varios meses de comportamiento errático.

La incógnita hacia adelante es si la reducción del costo financiero y la reapertura gradual del crédito lograrán revertir la tendencia durante el segundo semestre. La respuesta será determinante para medir la capacidad de la economía argentina de pasar de una etapa de estabilización macroeconómica a una fase de crecimiento sostenido basada en inversión, productividad y generación de empleo privado.

En provincias como Misiones, donde el sector privado concentra gran parte de la actividad económica, la evolución de la inversión será uno de los indicadores clave para evaluar si la recuperación comienza a derramarse sobre la producción, el comercio y los servicios o si continúa limitada a las variables financieras.

La inversión volvió a retroceder en abril según Ferreres by CristianMilciades

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La industria recortó su caída en abril y FIEL detecta señales de recuperación con fuerte heterogeneidad sectorial

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El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en abril de acuerdo a información preliminar una mejora interanual de 0.8%, encadenando un bimestre de avance y recortando la caída acumulada en el primer cuatrimestre a 0.3% en comparación con el período enero abril del año pasado (véase Tabla 1 y Gráfico Nº 1).

En el mes, ocho de diez ramas que reporta FIEL mostraron un avance en la comparación interanual. El mejor desempeño entre los sectores de actividad lo mostró el de los insumos químicos y plásticos, encadenando tres meses de mejora en la comparación interanual. Al interior de la rama, en abril volvió a repetirse un alza en la producción de químicos y petroquímicos básicos por efecto de paradas realizadas en 2025, al tiempo que la producción de neumáticos mostró una profunda contracción, sumando veintiséis meses en retroceso y sin perspectivas de mejora. Desde mayo, el cese de la producción de negro de humo impactará negativamente en la subrama de petroquímicos básicos y en los bienes de uso intermedio en conjunto.

Entre los sectores con contracción de la producción en abril se encuentran el de los minerales no metálicos y el automotriz. En el mes, al interior del bloque de los minerales no metálicos se registró una caída generalizada en los despachos y producción de insumos, lo que estaría explicado en parte por condiciones climáticas adversas para la actividad de la construcción. En efecto, en el Área Metropolitana de Buenos Aires se registró un récord de jornadas con precipitaciones y una marca histórica en términos de volúmenes de agua acumulada, al tiempo que las lluvias también marcaron records en el centro y norte del país por la presencia del fenómeno de El Niño afectando el normal desarrollo de actividades.

En el caso de la industria automotriz, se anticipaban bajas en los registros de actividad a causa de la realización de paradas de distinta magnitud y motivos en las terminales ‐reducción de producción por caída de exportaciones, problemas de abastecimiento de autopartes, adecuación de líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos‐, que afectaron la producción. En términos de ventas, los despachos de las terminales volvieron a caer en abril sumando tres meses de retroceso, mientras que los patentamientos luego del impasse observado en marzo registraron una nueva caída. Por su parte, las exportaciones repitieron la mejora de marzo por el aporte de los envíos de utilitarios.

En cuanto al desempeño de los sectores en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual, el ranking de crecimiento lo lidera la refinación de petróleo con una mejora acumulada de 8.8%, seguida de la producción de alimentos y bebidas con un alza de 4.0%, de la de las industrias metálicas básicas con un avance de 3.8%, y de los químicos y plásticos con un incremento de 2.1%. Con un retroceso superior al promedio de la industria se colocan la metalmecánica (‐0.5%), la producción de papel y celulosa (‐0.8%), la de insumos textiles (‐0.9%), los despachos de cigarrillos (‐1.3%), la de minerales no metálicos (‐6.1%) y la de automotores (‐18.9%), en cada caso en la comparación con el nivel de actividad acumulado entre de enero y abril de 2025 (véase Gráfico Nº 2).

En el cuatrimestre el mayor aporte para amortiguar la caída de la industria lo realizó la producción de alimentos y bebidas, al tiempo que la mayor contribución a la contracción de la actividad lo hizo la industria automotriz. Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en el primer cuatrimestre y en la comparación interanual, los bienes de consumo no durable lideran el ranking con un crecimiento de 3.3%, seguidos de los bienes de uso intermedio con una mejora acumulada 0.8%. Con una contracción superior al promedio se colocan los bienes de capital que acumulan un retroceso de 4.7%, seguido de los bienes de consumo durable con una merma del 8.7%, en cada caso en los primeros cuatro meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025. Respecto a los primeros tres meses del año, los bienes de uso intermedio elevaron su aporte al crecimiento mientras que los de consumo durable y capital recortaron la contracción acumulada. Los bienes de consumo durable hacen el mayor aporte al retroceso de la industria en lo que va de 2026 (véase Gráficos Nº 3).

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de abril registró un alza de 0.8% respecto al mes anterior. Las señales que indican que la industria se encontraría transitando una nueva fase de recuperación se han fortalecido, identificando a septiembre de 2025 como un potencial punto de giro. Desde aquel mes la actividad acumula un crecimiento del 7.2% equivalente anual, superando el ritmo alcanzado en las expansiones que comenzaron en mayo de 2014 y septiembre de 2016, y que en siete meses habían acumulado un crecimiento anual de 4.8% y 5.5%, respectivamente. No obstante, la actual dinámica de crecimiento rezaga respecto a la alcanzada en nueve de los episodios de recuperación de la industria desde 1980.

En síntesis. La industria mostró en el mes de abril por segundo mes una ligera mejora interanual, con ocho de diez ramas registrando un avance. La producción de químicos y plásticos volvió a tener un alza en parte por un efecto de base en 2025, mientras que la producción automotriz registró nuevamente la caída más profunda entre las ramas de actividad. En la comparación con marzo descontando factores estacionales volvió a tenerse un avance de la producción. Momentáneamente la recuperación es débil en comparación con episodios previos, al tiempo que muestra desempeños divergentes y una baja difusión entre los sectores de actividad.

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