INDUSTRIA AUTOMOTRIZ

La industria volvió a caer en julio y acumuló una baja de 2,6% en los primeros siete meses de 2026

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La industria manufacturera volvió a mostrar señales de debilidad en julio y profundizó la pérdida acumulada durante 2026. Según el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad registró una caída del 4,9% respecto de julio de 2025 y se contrajo 5% en la comparación con junio.

El dato mensual constituye la caída más pronunciada en lo que va del año y confirma que el repunte observado en junio, cuando la industria había avanzado 2,1% interanual, no alcanzó para consolidar una recuperación sostenida. Con el resultado de julio, la producción manufacturera acumuló una disminución del 2,6% en los primeros siete meses de 2026.

La trayectoria del año muestra, además, una recuperación todavía frágil y concentrada. Marzo, con una mejora interanual del 5,1%, y junio fueron los únicos meses que finalizaron con variaciones positivas. El resto del período quedó marcado por retrocesos, en un escenario donde la evolución de la demanda, los costos, el financiamiento y la competitividad continúa generando resultados muy diferentes entre ramas industriales.

La principal característica del dato de julio es precisamente esa heterogeneidad. De las 16 divisiones que integran el índice, apenas cuatro lograron crecer por encima del nivel general de la industria. La refinación del petróleo, coque y combustible nuclear encabezó la mejora con un incremento del 8,1%, seguida por madera, papel, edición e impresión, que avanzó 7,1%. También tuvieron desempeños positivos otro equipo de transporte, con 2,6%, e industrias metálicas básicas, con 1,6%.

En el otro extremo, las mayores caídas se concentraron en actividades vinculadas a la fabricación de bienes de capital, equipamiento y sectores de consumo durable. La división de otros equipos, aparatos e instrumentos registró una contracción del 31,4%, mientras que maquinaria y equipo cayó 26,7%. Prendas de vestir, cuero y calzado completó el grupo de mayores retrocesos, con una baja del 15,9%.

El deterioro también alcanzó a productos textiles, que retrocedieron 13%, y productos minerales no metálicos, con una disminución del 12,6%. Tabaco cayó 12,3%, mientras que muebles y colchones y otras industrias manufactureras, junto con productos de caucho y plástico, registraron bajas del 9,1%.

En segmentos de mayor peso en la estructura industrial, vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes mostró una disminución del 5,4%, mientras que productos de metal retrocedió 8,4%. Alimentos y bebidas, una de las ramas de mayor incidencia sobre el entramado manufacturero, prácticamente logró sostenerse, aunque cerró julio con una baja de 0,5%. Sustancias y productos químicos, en tanto, descendió 1,3%.

El contraste entre las distintas ramas permite evitar una lectura uniforme de la caída industrial. Mientras algunas actividades asociadas a energía y determinados insumos lograron expandirse, otras vinculadas a inversión, equipamiento, indumentaria y manufacturas de mayor exposición al consumo interno enfrentaron contracciones mucho más profundas.

Desde una perspectiva de política productiva, el dato plantea un desafío que excede la recuperación estadística de un mes puntual: la industria necesita recomponer volumen de actividad de manera más extendida entre sectores para transformar los repuntes aislados en una tendencia sostenible. La disparidad registrada en julio muestra que una eventual recuperación no dependerá solamente de que el índice general vuelva a terreno positivo, sino de que alcance a las ramas que hoy presentan las mayores caídas y concentran buena parte del empleo y los encadenamientos productivos.

El resultado de julio, por lo tanto, deja una señal clara: la industria todavía no encontró un sendero homogéneo de recuperación. El desafío para los próximos meses será que los sectores que hoy sostienen la actividad puedan traccionar al resto del entramado manufacturero y que las ramas más golpeadas recuperen demanda, inversión y capacidad productiva.

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Los patentamientos bajaron 29,4% en agosto y Misiones acumula una retracción de 27,7%

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El mercado automotor argentino atraviesa 2026 con el freno puesto y Misiones aparece entre las provincias donde el ajuste se siente con mayor intensidad. Agosto dejó otra fotografía de esa divergencia: mientras en todo el país los patentamientos retrocedieron 19,1% interanual, en territorio misionero la caída alcanzó el 29,4%, diez puntos porcentuales por encima del promedio nacional.

De acuerdo con los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante agosto se patentaron 405 vehículos en Misiones, contra 574 del mismo mes del año pasado. Fueron 169 unidades menos en apenas doce meses. Frente a julio, cuando se habían registrado 414 vehículos, la baja fue más moderada, del 2,2%.

La comparación mensual, sin embargo, no alcanza para disimular el deterioro de fondo. Entre enero y agosto Misiones acumuló 3.893 patentamientos, frente a 5.381 unidades durante el mismo período de 2025. Son 1.488 vehículos menos, equivalentes a una caída acumulada del 27,7%.

En todo el país se patentaron 44.415 vehículos durante agosto, 19,1% menos que los 54.889 de agosto de 2025 y 1,5% por debajo de julio. En los primeros ocho meses del año se contabilizaron 385.091 unidades, contra 444.256 del mismo período anterior: una contracción acumulada del 13,3%.

La diferencia es considerable: el retroceso acumulado de Misiones, de 27,7%, más que duplica el 13,3% nacional.

También se deterioró el peso relativo de la provincia dentro del mercado. Entre enero y agosto de 2025 Misiones explicaba aproximadamente el 1,2% de todos los patentamientos argentinos. Este año su participación se redujo al 1%. En agosto, incluso, quedó en 0,9%.

Es decir, no se trata solamente de que se venden menos vehículos porque el mercado argentino se achicó. Misiones está perdiendo participación dentro de un mercado nacional que también está en retroceso.

Esa diferencia convierte al patentamiento de vehículos en otro termómetro del debilitamiento del consumo provincial. Un automóvil es, por definición, una compra que exige capacidad de ahorro, acceso al financiamiento o ingresos suficientemente elevados como para afrontar cuotas y costos asociados. Cuando las familias postergan decisiones de este tamaño, la señal excede al negocio de las concesionarias.

La comparación federal refuerza esa lectura. La retracción acumulada misionera del 27,7% se ubica entre las más pronunciadas del país. Entre las provincias con peores desempeños aparecen Santa Cruz, con una caída acumulada del 39,9%; La Rioja, con 34,4%; Salta, con 28,8%; Misiones, con 27,7%; San Luis, con 22,8%; Tierra del Fuego, con 22,6%, y La Pampa, con 21,5%.

En términos interanuales, Corrientes cayó 20,9% en agosto y Chaco 22,4%, frente al 29,4% misionero. Y en el acumulado, las bajas fueron del 15,3% en Corrientes y 17,1% en Chaco, nuevamente bastante menores al 27,7% de Misiones.

Siete de cada diez vehículos son importados

Mientras el mercado pierde volumen, por debajo ocurre una transformación estructural. El gráfico de ACARA muestra que en agosto los vehículos importados representaron alrededor del 70% de los patentamientos, mientras que los de origen nacional quedaron en torno al 30%. La relación es prácticamente inversa a la observada algunos años atrás.

La mayor disponibilidad de unidades provenientes del exterior, la aparición de nuevos jugadores y el crecimiento de marcas asiáticas están modificando aceleradamente la oferta. La competencia ya no ocurre solamente entre las automotrices tradicionales instaladas en Argentina y Brasil: China empieza a ocupar un lugar cada vez más visible.

El caso más evidente es BYD, que ya aparece novena entre las marcas de vehículos livianos del país. En agosto patentó 1.389 unidades, 38,3% más que en julio, y acumula 10.663 vehículos durante 2026, equivalentes al 2,9% del mercado de autos y comerciales livianos.

También crecen con fuerza BAIC, Chery, Haval, Jetour y otras marcas que hace apenas unos años tenían una participación marginal o directamente inexistente.

El contraste es llamativo: se achica el mercado, pero se multiplica la oferta.

Toyota mantuvo en agosto el liderazgo entre automóviles y comerciales livianos con 7.247 unidades y 17,4% de participación, seguida por Volkswagen con 5.184, Fiat con 4.718, Ford con 4.101 y Chevrolet con 3.910.

Pero el ranking esconde fuertes diferencias. Toyota cayó 25,5% interanual; Volkswagen, 40%; Fiat, 21,4%; Renault, 41%; Peugeot, 43,4%; Jeep, 41,2%; y Nissan, 48,6%. Ford limitó la baja de agosto al 11,3% y es una de las pocas grandes marcas que todavía muestra crecimiento acumulado en 2026: 5,3%.

En ocho meses Toyota sigue primera, con 53.221 unidades, seguida por Volkswagen con 48.402, Fiat con 44.661, Ford con 35.326 y Chevrolet con 31.499.

El ranking por modelos ofrece otra señal sobre la estructura del mercado argentino.

La Toyota Hilux fue nuevamente el vehículo más patentado de agosto, con 2.616 unidades, seguida por Ford Ranger con 1.781. Recién después aparece el Toyota Yaris Cross, con 1.619 unidades, y Ford Territory, con 1.601.

El Fiat Cronos, que durante años fue prácticamente sinónimo del liderazgo del mercado argentino, quedó quinto con 1.490 unidades y sufrió una caída interanual del 33,7%. En el acumulado enero-agosto retrocede 33,6%.

Hilux, además, lidera el año con 21.116 unidades, pese a caer 4,4% frente a 2025. La fortaleza de las pick-ups confirma que, incluso dentro de un mercado debilitado, siguen funcionando nichos vinculados al trabajo, el agro, las empresas y consumidores de mayores ingresos.

Otro fenómeno todavía pequeño frente al mercado convencional, pero imposible de ignorar, es la aceleración de los vehículos eléctricos.

BYD patentó 406 eléctricos durante agosto y concentró el 61,1% de ese segmento, mientras que Arcfox quedó segunda con 70 unidades y Chevrolet tercera con 67. En ocho meses BYD acumula 3.744 eléctricos y concentra 72,5% de ese mercado.

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El Gobierno flexibilizó la homologación de vehículos importados y reconocerá certificaciones de seguridad de EE.UU.

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El Gobierno nacional modificó la reglamentación de la Ley de Tránsito y abrió una nueva vía para homologar vehículos fabricados bajo los estándares de seguridad de Estados Unidos. El Decreto 796/2026 reconoce la “Blue Ribbon Letter” de la National Highway Traffic Safety Administration (NHTSA) como documentación suficiente para acreditar los requisitos de seguridad activa y pasiva, sin exigir controles adicionales a los previstos por el organismo estadounidense.

La medida, firmada por el presidente Javier Milei y los ministros Diego Santilli y Luis Caputo, modifica íntegramente el artículo 28 de la Reglamentación General de la Ley 24.449, aprobada por el Decreto 779/95. El nuevo esquema entrará en vigencia el día siguiente a su publicación en el Boletín Oficial, prevista para el 26 de agosto de 2026.

El cambio apunta directamente a uno de los principales cuellos de botella regulatorios para el ingreso de nuevos modelos al mercado argentino: el proceso de homologación. Hasta ahora, los vehículos cero kilómetro fabricados en el país o importados debían contar con una Licencia de Configuración de Modelo (LCM), destinada a acreditar el cumplimiento de los requisitos de seguridad activa y pasiva, además de la Licencia de Configuración Ambiental (LCA) para los requerimientos vinculados con emisiones, ruidos y radiaciones.

Con la modificación, la Argentina reconoce expresamente el mecanismo de autocertificación vigente en Estados Unidos bajo las Federal Motor Vehicle Safety Standards (FMVSS). Ese sistema deposita en el fabricante la responsabilidad de declarar que sus vehículos cumplen con los estándares federales, mientras que la NHTSA conserva facultades de fiscalización, investigación y retiro obligatorio de unidades cuando detecta incumplimientos.

La denominada “Blue Ribbon Letter” pasa a ocupar un lugar central en el nuevo procedimiento argentino. Para que un vehículo pueda ser homologado mediante este mecanismo deberá contar con el aval de ese documento emitido por la NHTSA, en el que consten la marca, el modelo y determinados segmentos del Número de Identificación Vehicular (VIN), específicamente el World Manufacturer Identifier (WMI) y el Vehicle Description Section (VDS).

El Gobierno fundamentó la modificación en la necesidad de simplificar los procedimientos y reconocer estándares técnicos internacionales. El decreto considera que el sistema estadounidense de autocertificación constituye un mecanismo funcionalmente equivalente al esquema de homologación argentino y que las FMVSS cuentan con reconocimiento internacional en materia de seguridad vehicular.

El aspecto económico de la reforma es relevante porque la reducción de barreras regulatorias puede acelerar la llegada de modelos que ya cumplen estándares internacionales, evitando duplicaciones de procesos de certificación. En términos de mercado, el nuevo mecanismo puede reducir tiempos administrativos para fabricantes e importadores y ampliar la posibilidad de incorporar vehículos homologados bajo las normas estadounidenses.

Pero la flexibilización no implica ausencia de controles. El decreto mantiene las facultades de fiscalización posteriores de las autoridades argentinas y establece obligaciones específicas para fabricantes e importadores que utilicen el mecanismo de la Blue Ribbon Letter. Entre ellas, deberán informar inmediatamente cualquier sanción, investigación, determinación de incumplimiento o campaña de retiro comunicada por las autoridades estadounidenses respecto de los vehículos alcanzados.

Además, cuando en Estados Unidos se dispongan acciones correctivas sobre esos vehículos, sus sistemas, componentes o equipamiento, los fabricantes e importadores deberán replicarlas en la Argentina. El incumplimiento podrá derivar en la suspensión o revocación de la homologación otorgada.

Este punto introduce un mecanismo de trazabilidad que el Gobierno considera central para equilibrar simplificación y seguridad. La identificación mediante VIN permitirá vincular las unidades efectivamente importadas con las configuraciones técnicas comprendidas en las certificaciones estadounidenses, facilitando el seguimiento posterior de los vehículos.

La reforma también conserva una herramienta de control particularmente severa frente a la falsedad documental. El ocultamiento, la omisión o la falsedad en declaraciones juradas, certificaciones, homologaciones, informes u otros documentos presentados durante el procedimiento será considerado falta grave, sin perjuicio de las eventuales responsabilidades civiles o penales.

En paralelo, el nuevo artículo 28 mantiene la obligación de contar con LCM y LCA para los vehículos que ingresen al tránsito público y ratifica que fabricantes e importadores deben acreditar el cumplimiento de los requisitos de seguridad y ambientales. La diferencia sustancial estará en el camino utilizado para acreditar esos requisitos cuando se trate de vehículos alcanzados por las normas FMVSS.

La Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa queda como autoridad competente en materia de LCM, mientras que la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes tendrá competencia sobre la LCA. A su vez, la Secretaría de Transporte, junto con esas dependencias, tendrá facultades de fiscalización sobre las disposiciones reglamentarias vinculadas con los artículos 28 al 33 de la Ley 24.449.

La apuesta regulatoria es, en definitiva, cambiar el foco desde una homologación previa más rígida hacia un esquema que combina reconocimiento de certificaciones extranjeras, responsabilidad del fabricante e importador y fiscalización posterior. El Gobierno busca así reducir cargas administrativas sin resignar la capacidad de intervenir cuando aparezcan incumplimientos.

Para los consumidores, el efecto potencial dependerá de cómo se implemente el régimen. Una homologación más rápida puede favorecer una mayor disponibilidad de modelos y tecnologías, pero la clave estará en que la trazabilidad por VIN, las obligaciones de información y la capacidad de fiscalización funcionen efectivamente cuando surjan problemas de seguridad.

La medida se inscribe en la estrategia oficial de simplificación y reconocimiento de estándares internacionales y modifica una pieza central de la regulación automotriz argentina. Desde ahora, los vehículos fabricados bajo las normas de seguridad estadounidenses podrán acceder a un procedimiento de homologación específico basado en la documentación de la NHTSA, con controles posteriores y responsabilidad directa de quienes los fabriquen o importen.

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La industria sigue sin despegar: acumula una caída de 2% en 2026

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La industria argentina acumula una caída del 2% en lo que va de 2026 frente al mismo período del año pasado, según estimaciones preliminares del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA). Sin embargo, los indicadores adelantados de julio anticipan una suba interanual de alrededor del 1,4%, aunque en términos mensuales la actividad habría permanecido prácticamente estable respecto de junio (-0,6% con ajuste estacional).

El dato positivo en la comparación interanual de julio responde, según el CEU-UIA, a un bajo nivel de comparación y no implica una recuperación sostenida. El organismo advierte que la actividad industrial se mantiene en un escenario de estancamiento que se extiende desde mediados de 2025.

Los indicadores sectoriales de julio presentaron un comportamiento heterogéneo. La construcción fue uno de los segmentos más débiles: los despachos de cemento cayeron 4,6% mensual y acumulan una baja del 3% frente a 2025, mientras que el Índice Construya —que concentra la venta de insumos para la construcción— retrocedió 0,8%. Ambos se ubican más de un 20% por debajo de los niveles de 2022, con los despachos asociados a obras pequeñas con una caída del 30% respecto de ese año.

La producción automotriz, por su parte, descendió 6,8% mensual y acumula una baja del 18% frente a 2025. El consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales retrocedió 3,5% respecto de junio y se encuentra 6% por debajo de los niveles de 2022.

A contramano de la tendencia general, en metales, la producción de acero avanzó 3,4% mensual, aunque acumula una caída del 10,9% frente a 2022. La industria metalmecánica se mantuvo estable (+0,1%), pero permanece 17,4% por debajo de aquel año de referencia. La producción de aluminio primario cayó 1,8% mensual, aunque mantiene un desempeño positivo frente a 2025 (+1%) y a 2022 (+17%).

En alimentos y bebidas, la producción láctea y la de bebidas avanzaron 0,9% cada una respecto de junio, mientras que la faena vacuna retrocedió 2,8% y acumula una baja del 6% frente a 2025. En el frente externo, las exportaciones hacia Brasil cayeron 12% en julio, aunque en los primeros siete meses del año acumulan una suba del 3,8% respecto de 2025. La liquidación de divisas agroindustriales retrocedió 14,6% mensual y acumula un retroceso del 16,7% frente al año anterior.

El dato oficial de junio

Los números oficiales mostraron un mejor desempeño de lo que el CEU-UIA había anticipado. Un mes atrás, el organismo estimaba para junio una caída interanual de alrededor del 1,8%; los datos oficiales del Indec confirmaron, en cambio, un crecimiento del 2% interanual y del 0,9% frente a mayo. Pese a esa mejora puntual, el acumulado del primer semestre cerró con una caída del 2,2% respecto del mismo período de 2025, con la actividad aún un 11% por debajo de los niveles de 2022.

En este escenario, nueve de los 16 sectores registraron subas en la comparación interanual. Las industrias metálicas básicas lideraron el crecimiento con un alza del 11,8%, seguidas de productos químicos (+11,0%), madera y papel (+8,4%) y alimentos y bebidas (+6,2%). También avanzaron productos de metal (+3,6%), refinación del petróleo (+3,4%) y muebles y colchones (+3,4%).

En el otro extremo, otros equipos eléctricos registraron la caída más pronunciada del mes (-25,3%), seguidos de maquinaria y equipo (-16,8%) y productos textiles (-15,9%). Prendas de vestir, cuero y calzado cayeron 8,4%, los insumos para la construcción 7,2%, y automotores y autopartes 3,5 por ciento.

Qué explica la caída del primer semestre

El análisis por grandes agregados del CEU-UIA sobre el período enero-junio muestra que la producción de bienes durables y semidurables fue el principal factor de arrastre negativo, con una incidencia de -1,7 puntos porcentuales y una contracción del 21% frente al mismo período de 2025. La menor demanda interna en vehículos de transporte, electrodomésticos y equipos de uso doméstico explica ese retroceso.

Le siguieron en impacto negativo las prendas de vestir, cuero y calzado (-0,6 p.p. y -14% interanual), que se consolidan como uno de los sectores de peor desempeño de la industria, y las industrias vinculadas a la cosecha (-0,6 p.p. y -6% acumulado), afectadas en parte por una base de comparación elevada respecto del fuerte desempeño agropecuario de la primera mitad de 2025.

La producción destinada al consumo masivo fue el único agregado con incidencia positiva sobre el nivel general: aportó 0,7 puntos porcentuales y registró un crecimiento acumulado del 1,8%, traccionado por productos farmacéuticos, artículos de higiene y limpieza, y algunos segmentos de alimentos y bebidas.

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La industria utilizó 59,1% de su capacidad instalada en junio, según el INDEC

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La industria manufacturera cerró junio con una mejora leve en el uso de su capacidad instalada, aunque el dato agregado todavía describe un escenario de recuperación incompleta y con comportamientos muy diferentes entre ramas. Según el INDEC, la utilización de la capacidad instalada en la industria (UCII) llegó al 59,1%, frente al 58,9% registrado en junio de 2025. En términos mensuales, el indicador también avanzó respecto del 58,3% de mayo.

El dato resulta relevante porque permite observar cuánto de la estructura productiva disponible está efectivamente siendo utilizada. La UCII mide la proporción de la capacidad productiva industrial que se encuentra en funcionamiento y surge de un relevamiento que comprende entre 600 y 700 empresas, considerando la producción máxima que cada sector puede alcanzar con su infraestructura disponible y criterios técnicos de utilización.

La fotografía de junio, sin embargo, está lejos de ser homogénea. Cinco de los doce bloques relevados por el organismo estadístico se ubicaron por encima del nivel general. Refinación del petróleo lideró ampliamente con una utilización del 86,7%, seguida por industrias metálicas básicas, con 68,7%; sustancias y productos químicos, con 67%; papel y cartón, con 66,2%; y productos alimenticios y bebidas, con 64,4%.

En el extremo contrario aparecen ramas con una utilización considerablemente menor de sus instalaciones. Edición e impresión registró 53,5%, productos minerales no metálicos 51,8%, productos textiles 46,6%, productos del tabaco 46,3%, industria automotriz 45,5%, metalmecánica excluida la industria automotriz 41,5% y productos de caucho y plástico apenas 41%. La distancia entre el sector de mayor y menor utilización alcanzó así 45,7 puntos porcentuales, una magnitud que revela hasta qué punto la recuperación industrial está segmentada.

El comportamiento de los sectores que explican la mejora también permite identificar dónde está encontrando tracción la actividad. Las industrias metálicas básicas registraron una utilización del 68,7%, frente al 64,3% de junio de 2025. El INDEC vinculó este desempeño con un incremento interanual de 8,2% en la producción de acero crudo.

Los alimentos y bebidas también mostraron una mejora significativa: pasaron de 62,7% a 64,4% en un año. El organismo relacionó el incremento principalmente con una mayor molienda de oleaginosas, mientras que la elaboración de aceites y subproductos de soja y girasol aumentó 3,1% y 15,6% interanual, respectivamente.

Refinación del petróleo, por su parte, incrementó su utilización desde 83,2% hasta 86,7%, favorecida por un mayor procesamiento de petróleo crudo. Se trata del nivel más alto entre los bloques industriales relevados y constituye una de las expresiones más claras de la concentración de la mejora en determinadas cadenas productivas.

La contracara aparece con especial nitidez en la metalmecánica y la industria automotriz. La primera descendió de 45,9% a 41,5% interanual, en un movimiento asociado a menores niveles de producción de maquinaria agropecuaria y aparatos de uso doméstico. Según el INDEC, esos dos segmentos registraron caídas interanuales de 27,9% y 22,9%, respectivamente.

La industria automotriz también profundizó su capacidad ociosa: pasó de una utilización del 52% en junio de 2025 a 45,5% un año después, debido a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales automotrices.

El recorrido mensual muestra, además, que la mejora de junio no implica todavía una ruptura definitiva con los niveles de capacidad ociosa que caracterizaron buena parte del año. La UCII había alcanzado 59,8% en marzo y 59,9% en abril, para luego retroceder a 58,3% en mayo y recuperar terreno en junio. El máximo reciente continúa siendo el 61,1% registrado en septiembre de 2025.

La lectura de fondo, entonces, es menos lineal que la de un simple crecimiento del indicador. La industria logró mejorar marginalmente respecto de un año atrás, pero el promedio todavía convive con ramas que operan muy por debajo de su potencial. Al mismo tiempo, las actividades vinculadas con energía, acero, química, papel y alimentos exhiben una utilización más elevada, mientras sectores asociados a bienes durables, equipamiento y manufacturas enfrentan mayores niveles de capacidad disponible.

Ese diferencial es precisamente el desafío para que la mejora industrial pueda convertirse en una recuperación más amplia: no alcanza con elevar el promedio si la expansión queda concentrada en unas pocas cadenas. El dato del INDEC ofrece, en ese sentido, una hoja de ruta concreta para la política productiva: consolidar los sectores que ya muestran mayor utilización y, al mismo tiempo, generar condiciones de demanda, inversión y competitividad que permitan reactivar las ramas que todavía trabajan con una proporción significativa de su capacidad instalada sin utilizar.

Capacidad instalada industria 08_26 INDEC by CristianMilciades

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