INDUSTRIA AUTOMOTRIZ

La industria volvió a estancarse en junio y cerró el semestre con una caída de 0,7%, según FIEL

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La actividad industrial igualó en junio el nivel del mismo mes de 2025 y acumula una caída de 0.7% en el primer semestre.

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL igualó en junio el nivel de actividad alcanzado en el mismo mes de 2025 de acuerdo a información preliminar, acumulando en el primer semestre del año un retroceso de 0.7% en la comparación con el mismo periodo del año pasado (véase Tabla 1).

En junio, la mayor caída entre los sectores de actividad la volvió a registrar la industria automotriz, con un nuevo y marcado retroceso en la producción de automóviles. En el mes volvió a tenerse una contracción en los envíos mayoristas –de terminales a concesionarias-, en los patentamientos y en las exportaciones. El repunte mensual de las ventas mayoristas de vehículos podría reflejar cierto ordenamiento de stocks en la cadena de comercialización, mientras las ventas de electrificados ganan participación en los patentamientos. En el otro extremo, la producción de alimentos y bebidas se colocó en récord para un mes de junio. Entre los alimentos, el salto en la faena porcina y el marcado avance en la aviar, más que compensaron la caída de la vacuna, mientras la lechería sostiene la mejora.

En el mes, deficiencias en la infraestructura de transporte de gas derivaron en cortes de suministro a algunos establecimientos fabriles. El fenómeno resultó circunscripto a empresas pequeñas y medianas en localizaciones específicas, sin una gravitación de magnitud en la producción industrial agregada. Al mismo tiempo, la implementación de cambios regulatorios en los meses recientes, determinaron que grandes usuarios industriales debieran pasar a comprar gas directamente a los comercializadores enfrentando mayores precios por el GNL.

Los datos correspondientes al segundo trimestre muestran que la industria se contrajo 0.5% en la comparación con el mismo trimestre de 2025, encadenando cuatro trimestres de retroceso interanual. En la medición desestacionalizada, en el segundo trimestre la industria se contrajo 1.5% respecto al trimestre previo, interrumpiendo la recuperación de la actividad luego del avance observado en los primeros tres meses de este año (véase Gráfico Nº 1).

En cuanto al desempeño de los sectores industriales en el primer semestre, la refinación de petróleo lidera el ranking con un crecimiento acumulado de 9.4%, seguido de la producción de las industrias metálicas básicas con un avance de 5.5% y de la de alimentos y bebidas con un alza de 2.7%, en cada caso en la comparación con el nivel de actividad de los primeros seis meses del año pasado. El sector de los químicos y plásticos igualó en el semestre el nivel de producción del año pasado, mientras que el de los insumos textiles y la metalmecánica acumularon un retroceso similar al promedio de la industria. Con una caída más profunda se ubican la producción de papel y celulosa con un retroceso de 2.3%, seguido de la producción de minerales no metálicos (3.6%) y de los despachos de cigarrillos (-5.2%), en cada caso en el acumulado entre enero y junio y en la comparación con el primer semestre de 2025. Finalmente, la industria automotriz registra en lo que va del año el mayor retroceso acumulado -alcanza 18.6%-, y realiza la mayor contribución a la contracción de la industria en el período, mientras que en el otro extremo, la refinación de petróleo hace el mayor aporte para amortiguar el retroceso de la actividad fabril (véase Gráfico Nº 2).

Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en los primeros seis meses del año y en la comparación interanual, los bienes de consumo no durable lideran el ranking con un crecimiento de 1.8%, seguidos de los bienes de uso intermedio con una mejora acumulada 1.1%. Con una contracción superior al promedio se colocan los bienes de capital que acumulan un retroceso de 6.2%, seguidos de los bienes de consumo durable con una merma del 8.1%, en cada caso en los primeros seis meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025. Con lo anterior, los bienes de consumo no durable elevaron su aporte para contener el retroceso de la industria (véase Gráficos Nº 3).

Merece mencionarse que, en el inicio de julio mediante el Decreto 566/2026 las autoridades anunciaron la eliminación y reducción progresiva de derechos de exportación para un conjunto de posiciones del NCM correspondientes al sector industrial. El cronograma de desgravación culminará con la eliminación total de derechos de exportación en junio de 2027.

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de junio tuvo un retroceso de 1.7% respecto al mes anterior, borrando la mejora acumulada que se tenía desde febrero pasado. Con lo anterior se profundizó el deterioro de las señales relativas a la sostenibilidad de la fase de recuperación, al tiempo que el índice de difusión se recortó ligeramente mostrando que en el segundo trimestre algo más del 60% de la industria registró una caída de la producción en la comparación interanual.

En síntesis. La industria igualó en junio el nivel de actividad de un año atrás. En el mes algunos establecimientos sufrieron cortes de suministro de gas producto de deficiencias de infraestructura, mientras que otros optaron por interrumpir la producción para no hacer frente al elevado costo del combustible. La producción automotriz volvió a mostrar el mayor retroceso y la de alimentos el mayor crecimiento, colocándose en récord para un mes de junio. En el semestre la refinación de petróleo acumula el mayor avance y hace la mayor contribución para contener la caída de la industria. La actividad corregida por estacionalidad mostró una caída mensual, debilitando las señales respecto a la sostenibilidad de la recuperación.

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La industria operó al 58,4% de su capacidad en mayo según el Indec

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La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina alcanzó el 58,4% en mayo de 2026, un nivel que se ubicó 0,5 puntos porcentuales por debajo del registrado en igual mes del año pasado (58,9%), reflejando una actividad manufacturera que continúa mostrando desempeños muy heterogéneos entre los distintos sectores productivos. El dato, difundido por el INDEC, confirma que, si bien algunos complejos industriales sostienen elevados niveles de operación, buena parte del entramado fabril aún enfrenta dificultades para recuperar el ritmo de producción.

El informe revela una clara segmentación dentro de la industria. Los sectores vinculados a la energía y los insumos básicos continúan operando con elevados niveles de utilización, mientras que las actividades asociadas al consumo durable y a la inversión siguen mostrando importantes márgenes de capacidad ociosa.

La refinación del petróleo volvió a liderar el ranking con una utilización del 88,7%, impulsada por un mayor procesamiento de crudo. Según el índice de producción industrial manufacturero (IPI), la elaboración de gasoil y naftas registró incrementos interanuales del 23,8% y 18,3%, respectivamente. También exhibieron niveles superiores al promedio las industrias metálicas básicas (75,4%), papel y cartón (68,1%), sustancias y productos químicos (65,6%) y productos alimenticios y bebidas (60%).

En el extremo opuesto, la metalmecánica, excluida la industria automotriz, registró el peor desempeño, con apenas 38,7% de utilización de su capacidad instalada, una caída significativa frente al 46% de mayo de 2025. El INDEC atribuyó este retroceso principalmente a la menor producción de maquinaria agropecuaria y de electrodomésticos, actividades que experimentaron bajas interanuales del 29,6% y 34,1%, respectivamente.

La industria automotriz también profundizó su desaceleración. El nivel de utilización descendió hasta 45,5%, frente al 56,8% registrado un año antes, como consecuencia de una menor producción de vehículos por parte de las terminales. Este comportamiento refleja un mercado que aún no logra consolidar una recuperación sostenida, tanto por la demanda interna como por la evolución de las exportaciones.

Otro sector relevante para la economía argentina, el de alimentos y bebidas, operó al 60% de su capacidad, por debajo del 61,7% observado en mayo del año pasado. La reducción estuvo asociada principalmente a la menor producción de carne vacuna y bebidas. En ese sentido, el IPI manufacturero mostró una caída interanual del 7,7% en la producción de carne bovina y del 9,3% en bebidas, mientras que la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA) informó una contracción del 14,6% en las ventas de gaseosas, aguas, jugos y bebidas energizantes.

Los productos textiles también permanecieron entre los sectores más afectados, con una utilización del 42,2%, por debajo del 47,4% de mayo de 2025, reflejando la persistente debilidad de la producción nacional y del consumo de bienes vinculados al mercado interno.

La fotografía sectorial evidencia que la recuperación industrial continúa siendo desigual. Mientras las ramas vinculadas a la energía, la refinación y ciertos insumos básicos mantienen niveles elevados de actividad, las industrias más dependientes del consumo y de la inversión siguen operando con una importante capacidad ociosa. Para provincias industriales y agroindustriales como Misiones, este escenario refleja un contexto en el que la evolución de la demanda interna continúa siendo un factor determinante para consolidar una recuperación más homogénea del aparato productivo nacional.

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Industria: caídas de cerca del 40% y una economía cada vez más dependiente de la energía

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La industria argentina sigue en alerta naranja. Después de algunos meses en los que parecía consolidarse una recuperación, mayo marcó un punto de inflexión: la producción manufacturera cayó 2% interanual y 0,6% respecto de abril, según el Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL, con cerca del 40% de las ramas industriales continúa en caída.

La baja interrumpió dos meses consecutivos de mejora y dejó al acumulado de los primeros cinco meses del año con una contracción de 0,6%.

Pero detrás del dato general se esconde un fenómeno más profundo: la economía industrial argentina ya no se mueve como un bloque. La recuperación está concentrada en pocos sectores. Mientras energía, petróleo y algunos segmentos agroindustriales avanzan, una porción significativa del entramado manufacturero continúa en retroceso.

La pregunta ya no es si la industria crece o cae. La pregunta es qué industria está creciendo.

Una industria partida en dos

Los datos de FIEL coinciden con las señales que surgen del último informe de Estadísticas de Productos Industriales del INDEC. La fotografía muestra una economía cada vez más dual.

Por un lado, aparecen los sectores vinculados a recursos naturales, energía y exportación. Por otro, las actividades ligadas al consumo interno, la inversión productiva y la fabricación de bienes durables siguen atravesando dificultades.

El caso más evidente es el de la refinación de petróleo.

FIEL identifica a este sector como el principal sostén de la actividad manufacturera nacional. Acumula doce meses consecutivos de expansión y un crecimiento del 9,7% en los primeros cinco meses de 2026. El volumen procesado alcanzó incluso el nivel más alto para este período desde 2008.

Los datos del INDEC refuerzan ese diagnóstico. En el primer trimestre, la extracción de petróleo crudo creció 16,4%, mientras el procesamiento de petróleo aumentó 10%. También avanzaron los combustibles: la producción de gasoil creció 14,5%, la nafta premium 9,9% y la súper 3,6%.

No se trata de una diferencia menor. La energía pasó a ocupar el rol que históricamente desempeñaba la industria alimenticia como principal amortiguador de las crisis manufactureras.

El problema es que la expansión energética no tiene la misma capacidad de derrame sobre empleo, proveedores y cadenas regionales que una recuperación industrial más diversificada.

La contracara de ese fenómeno es la industria automotriz. Según FIEL, el sector registró la peor performance de toda la economía manufacturera. Entre enero y mayo acumuló una caída de 19,6%, afectado por once meses consecutivos de retroceso en la producción de automóviles, menores exportaciones, caída de ventas y elevados stocks en concesionarias.

Los datos del INDEC muestran la misma tendencia. En los primeros meses del año la producción de automóviles y utilitarios retrocedió 18,6%, confirmando que uno de los sectores históricamente más dinámicos de la industria argentina atraviesa una etapa de ajuste.

La situación resulta particularmente relevante porque el complejo automotor tiene fuertes encadenamientos productivos con metalurgia, plásticos, neumáticos, autopartes y logística. Cuando el sector frena, el impacto se multiplica.

Otro dato preocupante aparece en la maquinaria agrícola. Tradicionalmente, la compra de tractores, sembradoras y cosechadoras funciona como termómetro de expectativas.

Sin embargo, el INDEC registra caídas de 38,5% en tractores, 17,3% en cosechadoras y 8,5% en sembradoras durante el primer trimestre.

La lectura económica es contundente: el agro produce más, exporta más y genera más divisas, pero no está transformando ese excedente en inversión productiva.

La señal coincide con otros indicadores nacionales que muestran una desaceleración en la incorporación de bienes de capital y maquinaria.

La construcción sigue siendo otro de los eslabones débiles. Los despachos de cemento portland retroceden 3,3%, el yeso cae 10,8% y los ladrillos cerámicos muestran una baja de 1,5%.

El consumo aparente de pisos y revestimientos también continúa en terreno negativo.

Aunque existen algunos nichos con recuperación -como sanitarios cerámicos o placas de yeso- el cuadro general sigue reflejando una actividad afectada por la virtual desaparición de la obra pública nacional y por un crédito hipotecario todavía insuficiente para impulsar una expansión sostenida.

Durante gran parte de 2024 y 2025, alimentos y bebidas funcionaron como refugio industrial.

Hoy siguen mostrando mayor estabilidad que otros sectores, pero también exhiben señales de agotamiento.

La producción de aceite de soja cayó 7,5% en el primer cuatrimestre, mientras los subproductos oleaginosos retrocedieron 6,7%.

Las compensaciones aparecen en girasol, cuyos aceites crecieron 36,3% y cuyos subproductos aumentaron más de 50%.

En carnes también aparecen contrastes. La faena vacuna cayó 9,6% y la aviar retrocedió 3%, mientras la porcina creció 11%, reflejando un cambio en los hábitos de consumo impulsado por diferencias de precios.

El informe del INDEC registra una caída de 14,4% en la producción de pastas celulósicas, uno de los indicadores más sensibles para Misiones, donde la cadena forestal constituye uno de los principales complejos industriales.

La baja se suma a un contexto ya complejo para aserraderos y fabricantes de productos de madera, que enfrentan dólar apreciado, pérdida de competitividad externa y menor demanda interna.

Paradójicamente, mientras la Nación celebra el crecimiento exportador de algunos segmentos forestales, muchas empresas del sector advierten que la rentabilidad sigue deteriorándose.

La principal conclusión que surge al cruzar los informes de FIEL e INDEC es que la economía argentina está experimentando una recuperación muy distinta a las observadas en otros ciclos.

No lideran los bienes durables. No lidera la construcción. No lidera el consumo. No lidera la inversión manufacturera.

Los sectores que hoy empujan la actividad son petróleo, refinación, energía y algunos complejos exportadores ligados a recursos naturales.

El dato no es necesariamente negativo. Son actividades capaces de generar divisas y sostener niveles de actividad.

Sin embargo, plantean una pregunta estratégica para los próximos años: si la expansión económica se concentra en sectores con bajo efecto multiplicador sobre el resto del tejido productivo, ¿cuánto podrá crecer el empleo industrial, la inversión manufacturera y las economías regionales?

Por ahora, la respuesta aparece reflejada en una cifra que resume el momento actual: según FIEL, cerca del 40% de las ramas industriales continúa en caída.

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La industria volvió a caer en mayo y profundiza las señales de desaceleración de la recuperación

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La actividad industrial registró en mayo un retroceso interanual de 2% y acumula una caída de 0.6% en los primeros cinco meses del año.

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en mayo de acuerdo a información preliminar un retroceso interanual de 2.0%, interrumpiendo un bimestre de avance y elevando la caída acumulada en los primeros cinco meses del año hasta 0.6% en comparación con el mismo periodo del año pasado (véase Tabla 1 y Gráfico Nº 1).

En el mes, la mayor caída de actividad entre los sectores industriales la registró la industria automotriz. Al interior de la rama se combinó una caída en la producción de automóviles –acumula once meses en marcada contracción‐, con una merma más moderada en la producción de utilitarios. En el mes se tuvo una caída de las exportaciones, luego de un bimestre de mejora, al tiempo que las ventas de vehículos tuvieron un importante retroceso, en un contexto de altos stocks a lo largo de la cadena de comercialización y menores expectativas de ventas.

En mayo la segunda mayor caída de la producción entre los sectores de actividad se registró en el de los químicos y plásticos. En efecto, luego de encadenar tres meses de avance en la compasión interanual y marcar en abril la segunda mayor alza sectorial de la producción –en parte por efecto de paradas realizadas en 2025‐, en mayo se tuvo un retroceso –anticipado‐ en la actividad a causa del cese de la operación de la única firma dedicada a la producción de negro de humo, junto con la marcada caída en la producción de neumáticos ‐se extiende desde fines de 2023‐, la que se ha profundizado con el cierre de una de las principales firmas del sector.

En el otro extremo, la refinación de petróleo tuvo en mayo el mejor registro de actividad entre los sectores industriales, encadenando doce meses de aumento de la producción y consolidando la posición del sector al tope del ranking de crecimiento. En efecto, en los primeros cinco meses del año la rama acumula un crecimiento de 9.7% en la comparación interanual, habiendo alcanzado en el período el mayor volumen de petróleo procesado desde 2008.

Entre los restantes sectores de actividad, en los primeros cinco meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025, con un crecimiento superior al promedio se colocan las industrias metálicas básicas con un avance de 5% y el sector de los alimentos y bebidas con una mejora de 2.7%. La producción de químicos y plásticos igualó (+0.3%) el nivel de actividad acumulado entre enero y mayo del año pasado, mientras que las ramas de papel y celulosa e insumos textiles registran en el período una caída similar al promedio de la industria. Por su parte, la metalmecánica mostró un retroceso ligeramente más elevado (‐0.7%), al tiempo que los despachos de cigarrillos cayeron 3.3% y la producción de minerales no metálicos lo hizo 4.6%, en cada caso en los primeros cinco meses y en comparación con el mismo periodo del año pasado. Finalmente, cierra el ranking sectorial, la industria automotriz con una caída acumulada de la producción del 19.6% entre enero y mayo (véase Gráfico Nº 2). Con lo anterior, en los primeros cinco meses, la refinación de petróleo pasó a hacer el mayor aporte para contener la caída de la actividad industrial relegando a la rama de los alimentos y bebidas.

Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en los primeros cinco meses del año y en la comparación interanual, los bienes de consumo no durable lideran el ranking con un crecimiento de 1.9%, seguidos de los bienes de uso intermedio con una mejora acumulada 1.3%. Con una contracción superior al promedio se colocan los bienes de capital que acumulan un retroceso de 5.9%, seguidos de los bienes de consumo durable con una merma del 8.7%, en cada caso en los primeros cinco meses del año y en la comparación con el mismo periodo de 2025. Respecto al primer cuatrimestre, con la excepción de los bienes de consumo durable que mantuvieron la caída acumulada, todos mostraron un deterioro en el crecimiento, con una profundización de la caída en el caso de la producción de bienes de capital (véase Gráficos Nº 3).

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de mayo tuvo un retroceso de 0.6% respecto al mes anterior, luego de dos meses de mejora. Las señales que indican que la industria se encontraría transitando una nueva fase de recuperación han mostrado un ligero debilitamiento, sosteniéndose el mes de septiembre del año pasado como potencial inicio de la fase de recuperación de la actividad fabril. Desde aquel mes la producción acumula un crecimiento del 5.2% equivalente anual, el menor ritmo entre las expansiones industriales previas desde 1980. Finalmente, en el trimestre marzo mayo, se registró una ligera mejora de la difusión de la recuperación, aunque cerca del 40% de la industria continúa mostrando una caída en la comparación interanual.

En síntesis. La industria registró en mayo una caída en la comparación con el año anterior, luego de dos meses de mejora, explicada fundamentalmente por la contracción de la producción automotriz y de químicos y plásticos. La refinación de petróleo consolida su posición al tope del ranking de crecimiento y hace el mayor aporte para apuntalar la recuperación de la industria. Con lo anterior, se delinea una divergencia en los desempeños sectoriales, con mejores registros de producción para los vinculados a energía, minería y agro, los que a su vez traccionan sobre algunos intermedios ‐segmentos de la siderurgia‐ y bienes de capital –al interior de la metalmecánica‐, mientras que otros muestran rezagos en un escenario de mayor competencia y debilidad de la demanda.

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Autopartes: el Gobierno flexibiliza la implementación del QR obligatorio y da plazo hasta septiembre para liquidar stock

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La Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa introdujo cambios al régimen de identificación y trazabilidad de autopartes de seguridad mediante la Resolución 93/2026. La medida flexibiliza la implementación del sistema de códigos QR exigido para la comercialización de componentes críticos y establece una prórroga hasta el 1 de septiembre de 2026 para que fabricantes, importadores y comercios agoten existencias producidas o importadas antes de la entrada en vigor de la normativa original.

La decisión responde a planteos realizados por cámaras empresariales del sector automotor y autopartista, que habían advertido dificultades operativas para adaptar determinados productos a los requisitos establecidos por la Resolución 222/2025. El Gobierno mantuvo el objetivo central de trazabilidad y acceso a la información para el consumidor, pero incorporó excepciones y precisiones para facilitar su cumplimiento.

El esquema vigente exige que todas las autopartes y elementos de seguridad incluidos en el Anexo C de la Ley Nacional de Tránsito cuenten con un código QR que permita acceder a datos de certificación, fabricante o importador, origen del producto, número de licencia y organismo certificador.

La novedad es que la nueva resolución reconoce que existen productos cuya configuración física dificulta o directamente imposibilita incorporar el código QR en el propio componente o en su envase primario.

El caso más relevante es el de los neumáticos. A partir de ahora, cuando la incorporación física del QR resulte inviable, la información podrá exhibirse en el punto de venta o entrega, siempre que exista una identificación clara que permita vincular el código con el producto ofrecido.

También se incorpora una exigencia para el comercio electrónico: las autopartes alcanzadas por la norma deberán exhibir la información técnica y de certificación antes de la compra mediante un enlace digital visible.

Para fabricantes, importadores y distribuidores, la modificación evita costos adicionales de reempaque, reetiquetado o rediseño de procesos logísticos que podrían haber impactado en los precios finales.

Qué cambia para consumidores y talleres

Desde la perspectiva del usuario final, el objetivo oficial continúa siendo fortalecer la transparencia del mercado de autopartes.

A través del QR, el consumidor podrá verificar: Identidad del fabricante o importador. Origen del producto. Marca y modelo. Número de certificación. Organismo certificador responsable. Código interno o part number.

La herramienta apunta a combatir la circulación de componentes falsificados o sin certificación, una problemática histórica del mercado de reposición argentino que afecta tanto la seguridad vial como la competencia formal.

Para los talleres mecánicos y gomerías, la disponibilidad de información técnica verificable puede transformarse además en un mecanismo de respaldo frente a reclamos de clientes y organismos de control.

La resolución refleja un cambio de enfoque regulatorio: en lugar de endurecer exigencias, el Gobierno optó por ajustar la implementación a las condiciones reales de operación del sector.

La fecha del 1 de septiembre de 2026 funciona como un período de transición para que fabricantes, importadores, distribuidores y comercios adapten procesos sin generar pérdidas patrimoniales derivadas de mercadería que ingresó al mercado bajo reglas anteriores.

Para Misiones, donde buena parte del entramado comercial está compuesto por pequeñas y medianas empresas vinculadas a servicios automotores, la medida reduce riesgos de sobrecostos y facilita la continuidad de la actividad sin resignar los objetivos de control y trazabilidad.

Lo que habrá que seguir de cerca es si el sistema logra consolidarse como una herramienta efectiva para combatir la informalidad y la venta de autopartes no certificadas. La clave no estará únicamente en la existencia del QR, sino en la capacidad de fiscalización y en el uso que consumidores y talleres hagan de esa información.

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