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Carne vacuna: la apertura de EE.UU. puede diluir la ventaja que ganó Argentina

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El mercado estadounidense se convirtió en 2026 en uno de los principales motores del crecimiento de las exportaciones argentinas de carne vacuna. En los primeros siete meses del año, Argentina colocó 67.118 toneladas en Estados Unidos, tres veces más que las 22.188 toneladas exportadas en igual período de 2025. El salto modificó el mapa de destinos y elevó el peso estratégico de la relación comercial bilateral.

El crecimiento adquiere mayor dimensión al observar el total exportado, explica un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). Según datos del INDEC, Argentina despachó 403.100 toneladas de carne vacuna entre enero y julio, un 6,7% más que durante el mismo período del año pasado. Estados Unidos absorbió el 17% de ese volumen, frente al 6% registrado un año atrás, y se consolidó como el segundo destino detrás de China.

La pregunta que ahora enfrenta el sector no es solamente cuánto puede seguir creciendo ese mercado, sino qué ocurrirá con la ventaja relativa que Argentina consiguió durante 2026 si Washington abre de manera extraordinaria el ingreso de carne proveniente de otros grandes productores.

¿Cuánto erosiona este cambio la ventaja comercial que atesora Argentina?

En lo que va de 2026, Estados Unidos se convirtió en uno de los principales dinamizadores de las exportaciones argentinas de carne vacuna.

El crecimiento de los embarques hacia ese mercado no solo modificó el mapa de destinos para nuestras exportaciones, sino que también elevó la importancia estratégica de la relación comercial bilateral.

Según datos del INDEC, durante los primeros siete meses del año Argentina exportó a todos los destinos 403.100 toneladas de carne vacuna, un 6,7% más que en igual período de 2025.

Dentro de ese total, Estados Unidos adquirió 67.118 toneladas, triplicando las 22.188 toneladas registradas un año atrás. De esta manera, se consolidó como el segundo destino de la carne argentina, detrás de China. Su participación sobre el volumen total exportado pasó del 6% al 17% en apenas un año.

El crecimiento responde, en parte, a la mayor necesidad de abastecimiento externo que enfrenta el mercado estadounidense, pero también a un cambio sustancial en las condiciones de acceso para la carne argentina.

Actualmente, Argentina dispone de una cuota de 100.000 toneladas anuales para ingresar carne vacuna a Estados Unidos con arancel preferencial: 20.000 toneladas correspondientes a la cuota establecida por tratado comercial y otras 80.000 toneladas autorizadas para 2026 por decisión de la administración Trump.

De acuerdo con los datos informados a través de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE), al 31 de julio Argentina había certificado 61.050 toneladas, equivalente al 61% de la cuota total.

Si se consideran exclusivamente las 20.000 toneladas correspondientes a la cuota establecida por tratado comercial, las estadísticas de la Aduana estadounidense mostraban, al 3 de agosto, un nivel de ejecución del 72,5%, con 14.500 toneladas utilizadas.

De esta manera, sobre las 61.050 toneladas certificadas por las autoridades argentinas, 14.500 corresponderían a la cuota de 20.000 toneladas, mientras que las 46.550 restantes se encuadrarían dentro del cupo adicional de 80.000 toneladas, habilitado en tramos trimestrales de 20.000 toneladas.

La lectura de estos números permite inferir que los dos primeros tramos adicionales ya fueron ejecutados en su totalidad, mientras que el tercero alcanzó casi un 33%. En consecuencia, quedarían unas 13.450 toneladas por ejecutar durante agosto y septiembre.

Hasta aquí, el escenario resulta favorable para Argentina. El problema aparece con la nueva decisión anunciada por el presidente Donald Trump.

De acuerdo con lo comunicado hasta el momento, Estados Unidos habilitaría, por un período de 90 días, una cuota de hasta 300.000 toneladas de carne vacuna destinada a molienda y libre de aranceles, con el objetivo de aumentar rápidamente la oferta disponible en el mercado interno y contener el precio de la carne picada.

Trump aseguró, además, que existe un compromiso para que ese producto llegue al consumidor a un precio 25% inferior a los valores actuales de mercado. Sin embargo, hasta el momento no se conocen con precisión los mecanismos mediante los cuales se implementaría esta condición.

Para Argentina, la medida plantea una situación particular. Hasta ahora, el país contaba con una posición relativamente privilegiada entre los proveedores que podían acceder al mercado estadounidense bajo condiciones arancelarias preferenciales. La apertura de un volumen extraordinario por fuera de las cuotas habituales puede diluir parte de esa ventaja, especialmente si genera una mayor competencia entre proveedores.

Y es precisamente en este punto donde aparece Brasil.

Más allá de los acuerdos vigentes con Australia y Nueva Zelanda, que en conjunto disponen de una cuota preferencial superior al millón de toneladas, Argentina se había convertido en uno de los principales beneficiarios de las nuevas condiciones de acceso al mercado estadounidense.

Uruguay, por su parte, mantiene una cuota de 20.000 toneladas, mientras que Brasil y Paraguay comparten una cuota para terceros países de 52.000 toneladas, prácticamente agotada en los primeros meses del año.

En este contexto, Brasil aparece como uno de los países con mayor capacidad para aprovechar esta nueva ventana de importación.

La situación comercial de Brasil ayuda a explicar por qué la decisión estadounidense adquiere especial relevancia para el gigante sudamericano.

Actualmente, Brasil se encuentra virtualmente fuera de China, tras haber prácticamente agotado su cupo anual de 1.106.000 toneladas otorgado bajo el régimen de salvaguardia, quedando expuesto, para lo que resta del año, a ingresar con un arancel de prácticamente el 76,5%

Al mismo tiempo, también enfrenta dificultades para sostener el acceso a la Unión Europea. Si nada cambia en lo inmediato, a partir del próximo mes podría quedar restringido su acceso al bloque, luego de las observaciones realizadas sobre los controles vinculados al uso de productos antimicrobianos en su ganadería.

Es por ello que una apertura extraordinaria del mercado estadounidense representa una alternativa especialmente atractiva y oportuna para la industria brasileña.

Para Argentina, en cambio, el anuncio de Trump puede terminar generando un efecto paradójico: mientras el país busca consolidar su presencia en Estados Unidos y negociar la renovación del cupo adicional de 80.000 toneladas, una apertura más amplia del mercado podría favorecer a competidores con una mayor capacidad exportadora, como Brasil

La pregunta, entonces, es si este anuncio representa realmente una buena noticia o una amenaza para el mercado exportador.

La respuesta depende de la situación de cada proveedor.

Para Brasil, que en los próximos meses deberá afrontar mayores costos para colocar carne en China o incluso una eventual disrupción de sus envíos a la Unión Europea, una ventana de 90 días sin aranceles en Estados Unidos puede representar una oportunidad significativa.

Para Argentina, en cambio, el escenario es diferente. El país ya dispone de condiciones preferenciales para ingresar al mercado estadounidense y, al mismo tiempo, mantiene una fuerte presencia en China. Por eso, una apertura generalizada podría llegar a erosionar parcialmente la ventaja arancelaria conseguida durante este año, especialmente en lo que respecta al saldo del cupo adicional, cuya utilización se concentra mayoritaria mente en carne de menor valor comercial, destinada al procesamiento industrial.

Y aquí aparece una última variable que no debería perderse de vista: la política.

En un año atravesado por procesos electorales tanto en Brasil como en Estados Unidos, no sería extraño que las decisiones de los principales jugadores del mercado respondan no solo a las necesidades de abastecimiento y a la necesidad de reorientar sus flujos comerciales, sino también a objetivos políticos.

Para Argentina, el desafío será entonces doble: aprovechar la oportunidad que todavía ofrece el mercado estadounidense y, al mismo tiempo, evitar que una apertura extraordinaria termine diluyendo la ventaja comercial conseguida durante este año, especialmente de cara al próximo ciclo.

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Corrientes remata el frigorífico Muralla China: el proyecto que prometía exportar a termina en subasta por USD 5 millones

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El frigorífico La Muralla China, uno de los proyectos industriales más ambiciosos que recibió Corrientes en los últimos años, será rematado por orden judicial el próximo 8 de julio. La planta, ubicada en Riachuelo y desarrollada con capitales chinos para abastecer al mercado asiático, saldrá a subasta con una base superior a los 5 millones de dólares, tras una ejecución hipotecaria y una serie de reclamos laborales que aún permanecen abiertos.

La decisión marca el cierre definitivo de una experiencia que nació en 2019 con expectativas de convertirse en una plataforma exportadora de carne bovina hacia China, pero que nunca logró obtener la habilitación sanitaria necesaria para acceder al principal mercado que justificaba la inversión.

La subasta fue ordenada por el Juzgado Civil y Comercial N°11 de Corrientes, en el marco de una causa de ejecución hipotecaria iniciada por acreedores privados. El inmueble comprende cerca de 37 hectáreas ubicadas sobre la avenida San Héctor Valdivielso Sáez, en el municipio de Riachuelo.

La base fijada para el remate asciende a USD 5.018.071,23. En caso de no registrarse ofertas durante la primera hora, el valor se reducirá un 25%, hasta los USD 3,76 millones.

Además de la ejecución hipotecaria, sobre el frigorífico pesan otros ocho embargos vinculados a demandas laborales promovidas por ex trabajadores que reclaman salarios e indemnizaciones adeudadas.

Un proyecto pensado para exportar que nunca consiguió la habilitación

La historia de Muralla China resume buena parte de las dificultades que enfrentan las inversiones industriales orientadas a la exportación cuando dependen de autorizaciones estratégicas.

La planta fue inaugurada el 29 de octubre de 2019 por inversores chinos encabezados por Yi Zhuang. El plan de negocios estaba diseñado alrededor de un objetivo central: exportar carne vacuna al gigante asiático.

Sin embargo, la habilitación federal para acceder a China nunca llegó.

Durante casi cuatro años la empresa realizó gestiones ante los organismos sanitarios nacionales para obtener la autorización. Mientras tanto, la planta operó con mercados limitados, fundamentalmente Hong Kong y Brasil, destinos que resultaban insuficientes para sostener una estructura industrial de gran escala.

Fuentes vinculadas al frigorífico sostienen que el negocio se volvió inviable porque la operación estaba diseñada para una integración exportadora mucho más amplia.

“Con los anteriores dueños se exportaba a más de veinte mercados, entre ellos Estados Unidos, Rusia, Chile, Unión Europea y países africanos. La lógica del negocio frigorífico es complementar destinos para colocar cada corte en el mercado más conveniente. Sin esa diversificación, la ecuación económica deja de cerrar”, explicaron personas que participaron de la operación de la planta.

Costos crecientes y pérdidas permanentes

La situación se agravó durante 2023.

Según relató en aquel momento el propio Yi Zhuang a los trabajadores, el frigorífico acumulaba pérdidas mensuales que se habían vuelto imposibles de sostener.

La faena rondaba las 4.000 cabezas mensuales, un volumen insuficiente para cubrir los costos de una instalación concebida para exportar.

Entre los principales problemas aparecían los gastos energéticos y de mantenimiento. Una de las últimas facturas eléctricas había pasado de 11 a 20 millones de pesos en apenas unos meses.

“La planta tiene calderas y equipamiento de gran porte que deben funcionar independientemente del volumen de producción. No es comparable con un matadero tradicional”, explicaban entonces fuentes cercanas a la empresa.

La imposibilidad de acceder al mercado chino terminó profundizando el desequilibrio financiero. Los mercados habilitados ofrecían oportunidades limitadas: Hong Kong absorbía principalmente menudencias y Brasil demandaba cortes específicos, sin capacidad para sostener el funcionamiento integral del establecimiento.

El cierre que dejó cien trabajadores sin empleo

La crisis llegó a su punto final en agosto de 2023.

El presidente de la compañía reunió a todo el personal y anunció el cierre de las operaciones. Días después comenzaron a enviarse los telegramas de despido.

Más de cien personas perdieron su fuente laboral, entre trabajadores permanentes y contratados temporarios.

La empresa afrontó indemnizaciones estimadas en alrededor de 14 millones de pesos, aunque posteriormente surgieron reclamos judiciales por diferencias salariales y compensaciones pendientes, que derivaron en los embargos que hoy continúan vigentes.

Una inversión que quedó a mitad de camino

La caída de Muralla China dejó una señal de alerta sobre las dificultades para consolidar proyectos exportadores de gran escala en el sector frigorífico.

La planta había sido concebida para aprovechar el crecimiento de la demanda china de carne vacuna, uno de los principales motores de la industria cárnica argentina durante la última década. Sin embargo, la falta de habilitación sanitaria, los cambios de contexto económico, la pandemia y el aumento de costos terminaron erosionando la viabilidad del emprendimiento.

Ahora, casi tres años después del cierre, el complejo industrial volverá al mercado, esta vez no como una apuesta de expansión exportadora sino como un activo judicializado que busca un nuevo dueño.

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La carne argentina busca posicionarse en Expoagro 2026

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La cadena de la carne argentina se prepara para exhibir su peso económico y su estrategia de posicionamiento internacional en Expoagro 2026, la principal muestra agroindustrial del país que se realizará del 10 al 13 de marzo en San Nicolás. En ese escenario, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) instalará un stand institucional en el sector ganadero con un objetivo que trasciende la vidriera productiva: consolidar el perfil exportador del sector y reforzar el vínculo entre productores, industria frigorífica y mercados internacionales.

El movimiento no es menor dentro del tablero agroindustrial. La carne vacuna sigue siendo uno de los productos emblemáticos de la oferta exportadora argentina y un sector que combina intereses productivos, comerciales y regulatorios. En ese marco, la participación del IPCVA en Expoagro aparece como un espacio donde convergen promoción, diplomacia comercial y posicionamiento político dentro de la agenda agropecuaria.

Una vidriera para toda la cadena ganadera

El stand del IPCVA funcionará como un punto de encuentro institucional dentro de la feria. El espacio estará pensado como un centro de reuniones para productores, empresarios y visitantes interesados en conocer el trabajo del instituto, con información sobre promoción interna y externa, investigaciones y programas de desarrollo vinculados al sector.

La propuesta también incluirá degustaciones abiertas al público, una estrategia habitual en este tipo de eventos que busca reforzar la identidad de la carne argentina como producto distintivo en los mercados globales.

El presidente del instituto, Georges Breitschmitt, explicó que la participación de este año busca mostrar el funcionamiento integral de la cadena productiva. Según planteó, la presencia en Expoagro se pensó como una forma de visibilizar el trabajo del IPCVA en promoción, investigación y desarrollo, con el objetivo de sostener una agenda orientada al crecimiento de la producción.

La feria funcionará así como una plataforma de comunicación sectorial, pero también como un espacio para articular intereses entre productores, frigoríficos y representantes institucionales.

Tecnología, trazabilidad y mercados externos

La agenda del instituto dentro de Expoagro incluirá también una instancia técnica enfocada en el comercio internacional.

El martes 10 a las 15, en el Auditorio Carne Argentina, se realizará la disertación titulada “Storytelling que se audita: Imágenes satelitales, IA y trazabilidad para vender carne argentina en Europa”.

La exposición estará a cargo de Gerardo Leotta, representante del Consorcio de Exportadores ABC, y Adrián Bifaretti, jefe de promoción interna del instituto.

El eje de la charla apunta a un tema que gana centralidad en el comercio global de alimentos: la trazabilidad y la certificación de procesos productivos mediante herramientas tecnológicas.

En los mercados europeos, estos mecanismos se vuelven cada vez más relevantes para validar prácticas productivas, cumplir estándares ambientales y sostener la reputación de origen de los alimentos.

En ese sentido, la incorporación de imágenes satelitales, inteligencia artificial y sistemas de seguimiento de la cadena productiva aparece como un componente clave para sostener la competitividad de la carne argentina en mercados exigentes.

Expoagro como espacio de diplomacia sectorial

Más allá de las actividades abiertas al público, la participación del IPCVA en Expoagro también incluirá reuniones con distintos actores institucionales.

Durante la muestra se prevén encuentros de trabajo con dirigentes sectoriales, embajadores, autoridades nacionales y delegaciones de países considerados estratégicos para la exportación de carne argentina.

Estos contactos forman parte de una lógica habitual en las grandes ferias agroindustriales: funcionan como plataformas informales de negociación comercial, donde empresas, organismos públicos y representantes diplomáticos exploran oportunidades de negocios y cooperación.

Para el sector cárnico argentino, estos espacios tienen una relevancia particular. La apertura o consolidación de mercados externos depende tanto de la competitividad productiva como de acuerdos sanitarios, regulaciones comerciales y relaciones diplomáticas.

Una cadena productiva en busca de expansión

El despliegue del IPCVA en Expoagro refleja una estrategia más amplia de la cadena ganadera: sostener el posicionamiento internacional de la carne argentina mientras se promueve un incremento de la producción.

Ese objetivo implica articular múltiples dimensiones. Por un lado, mejorar la productividad y la eficiencia de los sistemas ganaderos. Por otro, reforzar la promoción internacional en mercados que demandan estándares cada vez más complejos.

En ese contexto, las ferias como Expoagro funcionan como espacios donde el sector privado y las instituciones de promoción buscan mostrar capacidad productiva, innovación tecnológica y potencial exportador.

Lo que se pondrá en juego en la feria

La edición 2026 de Expoagro llega en un momento en el que el sector agroindustrial intenta consolidar su perfil exportador en un escenario global atravesado por nuevas exigencias regulatorias y competencia internacional.

La carne vacuna, históricamente uno de los emblemas productivos del país, continúa ocupando un lugar central en esa estrategia.

Durante cuatro días, productores, industriales, funcionarios y delegaciones extranjeras compartirán un mismo espacio de negociación, promoción y exposición tecnológica.

Allí, la cadena de la carne buscará mostrar no solo su tradición productiva, sino también su capacidad de adaptación a las nuevas reglas del comercio global. Cuánto de ese objetivo se traduzca en nuevas oportunidades comerciales o en un mayor posicionamiento internacional será parte de lo que el sector empezará a medir una vez que se apaguen las luces de la feria.

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Inversión de US$20 millones: la familia Brito suma un socio para un frigorífico y tomarán un 30% más de empleados

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Con una inversión superior a los US$20 millones y foco en el mercado internacional, la compañía agroganadera Juramento, propiedad de la familia Brito, y el frigorífico Gorina, de la familia Riusech, sellaron una alianza estratégica para operar en conjunto el frigorífico Bermejo, ubicado en la localidad salteña de Pichanal. El proyecto apunta a potenciar la producción y exportación de carne de alta calidad desde el norte argentino.

Según informaron las empresas, la planta incorporará nuevas instalaciones industriales que permitirán elevar los estándares de procesamiento y ampliar el perfil exportador del establecimiento. Entre las principales inversiones se destaca la construcción de una nueva sala de desposte (ciclo II) y la ampliación de la infraestructura de frío, lo que permitirá que el 100% de la producción salga envasada al vacío, frente al 30% actual.

El frigorífico cuenta con una capacidad de faena de 144.000 cabezas anuales y forma parte de un esquema productivo integrado que busca consolidar un modelo exportador competitivo desde el norte del país. Con la expansión industrial, la planta incrementará un 30% su dotación de personal, pasando de unos 450 empleados actuales a 600 puestos de trabajo directos.

Complementar capacidades

La alianza contempla que Juramento aporte el abastecimiento de hacienda para faena y su experiencia en el negocio minorista de carne premium, mientras que Gorina sumará su know how industrial y su red comercial internacional.

La empresa bonaerense cuenta con más de 50 años de trayectoria en la industria frigorífica y exporta más de 45.000 toneladas anuales de productos cárnicos a distintos mercados del mundo. La firma, sin embargo, atravesó recientemente un episodio crítico: hace un año un incendio destruyó por completo su planta ubicada en la localidad de Gorina, cerca de La Plata.

La sociedad se conformó en partes iguales entre ambas compañías, con un esquema de gestión conjunta orientado a acelerar el crecimiento industrial y comercial del proyecto.

Transformación industrial

Rafael Aguilar, CEO de Juramento, explicó que la inversión forma parte de un proceso de modernización que la empresa viene desarrollando en los últimos años.

“La compañía está atravesando un proceso de transformación y el frigorífico viene recibiendo inversiones para que el 100% de la producción salga envasada al vacío, tanto para exportación como para el mercado interno”, señaló.

El ejecutivo detalló que el salto tecnológico implicó inversiones relevantes en desposte, congelado, depósitos de frío y certificaciones para producción kosher, un segmento con fuerte demanda en determinados mercados internacionales.

Las obras también incluyeron ampliaciones en calderas, tratamiento de efluentes y depósitos de enfriado y congelado, lo que permite almacenar mercadería y preparar contenedores para exportación.

Un aspecto destacado del proceso fue que las obras se realizaron sin interrumpir la operación del frigorífico, que solo detuvo su actividad durante cuatro días para realizar el cambio de línea industrial.

Integración productiva

Uno de los ejes del proyecto es el sistema productivo integrado que Juramento desarrolla en el norte argentino, que abarca desde la genética y la cría hasta el engorde y la faena.

“Es un esquema de producción que arranca desde la genética del animal, la cría del ternero que luego se recría a pasto, se termina a corral y después se faena; todo de punta a punta”, explicó Aguilar.

Actualmente la compañía cuenta con un feedlot de aproximadamente 60.000 cabezas en engorde, que constituye la base de abastecimiento para la planta industrial.

Este modelo permite asegurar volumen y calidad constante, una condición clave para acceder a mercados internacionales exigentes.

“Cuando uno tiene el sistema integrado como un todo, lo interesante es que se arranca con el maíz que también producimos: 10 kilos de maíz se convierten en un kilo de carne en pie, que luego se traduce en aproximadamente 30% de carne neta envasada al vacío”, detalló el CEO.

Más kilos para exportar

El desarrollo del frigorífico también implicará cambios en el perfil ganadero regional. Según Aguilar, los mercados internacionales demandan animales más pesados y cortes de mayor tamaño.

“Para exportación se requieren calibres más grandes, por lo que se va a incorporar alrededor de un 20% más de kilos por cabeza”, explicó.

En ese contexto, la compañía ya inició conversaciones con productores del norte argentino para generar acuerdos de abastecimiento de largo plazo que permitan aumentar la oferta de novillos aptos para exportación.

Impacto regional

El proyecto fue celebrado por el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, quien destacó el impacto económico de la inversión y la generación de empleo en el departamento Orán.

“Con tecnología de punta y certificaciones internacionales, la carne salteña llegará a los mercados más exigentes del mundo. Cuando el campo y la industria se unen, crece Salta”, expresó el mandatario.

La alianza entre Juramento y Gorina busca posicionar al frigorífico Bermejo como un nuevo polo exportador de carne premium, aprovechando el potencial ganadero del norte argentino y la creciente demanda global de productos cárnicos de alta calidad.

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Carne vacuna en retroceso: el consumo cayó al nivel más bajo en dos décadas

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La cadena bovina comenzó 2026 con una señal de alerta estructural: menor producción, exportaciones sostenidas y un mercado interno cada vez más ajustado. El consumo per cápita perforó un piso histórico y volvió a niveles de 2005, en un contexto de oferta limitada y precios en alza.

El consumo de carne vacuna en Argentina descendió en enero de 2026 a 47,9 kilos per cápita/año, el registro más bajo de los últimos veinte años, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes de la República Argentina (CICCRA). El indicador confirma una tendencia contractiva que combina restricciones de oferta, presión exportadora y deterioro del poder adquisitivo.

Menos producción, mismo ritmo exportador

La producción de carne vacuna alcanzó en enero 239 mil toneladas res con hueso, lo que representó una caída interanual del 10% (-26,6 mil toneladas), producto de un muy bajo nivel de faena.

En paralelo, las exportaciones se mantuvieron firmes. Los envíos al exterior rondaron las 57 mil toneladas res con hueso, prácticamente en línea con enero de 2025 (+1%), apenas 560 toneladas por encima del año anterior. La ecuación es clara: menor producción y exportaciones sostenidas implican menos carne disponible para el mercado interno.

El consumo aparente en el país retrocedió 13% interanual, ubicándose en 182,1 mil toneladas, es decir, 27,1 mil toneladas menos que en enero del año pasado.

El promedio móvil de los últimos doce meses consolidó la caída: 47,9 kilos por habitante al año, 0,5% por debajo del promedio registrado a enero de 2025.

Faena en mínimos históricos

El nivel de actividad frigorífica refleja el ajuste de oferta. La faena total de enero se ubicó en 1,014 millones de cabezas, con una baja del 16,1% respecto a diciembre (corrigiendo por días laborables) y una contracción interanual del 11,8% (-136.240 cabezas).

Desde CICCRA subrayan que la faena de enero de 2026 ocupó el puesto 36 entre los últimos 47 eneros, una señal contundente del ciclo contractivo.

El trasfondo es productivo y climático. La fuerte sequía entre 2021/22 y 2023/24, seguida por inundaciones en 2024 y 2025, provocó venta anticipada de hacienda, reducción de existencias y deterioro del índice de preñez. El resultado fue una menor zafra de terneros y una tendencia decreciente de la faena durante los últimos dos años, con veinte caídas interanuales consecutivas.

Precios que superan la inflación

La menor oferta coincidió con un escenario de aumentos por encima del índice general de precios. En enero, cuatro de los cinco cortes relevados por el INDEC superaron la inflación mensual (2,8%):

  • Asado: +5,6%
  • Cuadril: +3,3%
  • Nalga: +3,3%
  • Carne picada común: +3,1%
  • Paleta: +2,6%

El desfasaje entre precios y poder adquisitivo agrega presión sobre la demanda doméstica, que ya muestra signos de sustitución hacia proteínas alternativas.

El dato estructural: cambio en la matriz de consumo

Paradójicamente, el año 2025 había mostrado una recuperación en el consumo total de carnes. Según la Dirección Nacional de Producción Ganadera, el consumo per cápita total pasó de 112,16 kg en 2024 a 116,4 kg en 2025, un crecimiento interanual del 3,85%.

Sin embargo, el dinamismo no fue exclusivo de la carne vacuna:

  • Carne bovina: de 48,49 kg a 49,92 kg (+2,94%)
  • Carne porcina: de 17,42 kg a 18,89 kg (+8,44%)
  • Carne aviar: de 46,25 kg a 47,68 kg (+3,07%)

El crecimiento del cerdo y el pollo refleja una tendencia de mediano plazo: mayor diversificación proteica y pérdida gradual de centralidad de la carne bovina en la dieta argentina.


Un mercado tensionado

El inicio de 2026 encuentra a la cadena cárnica en una encrucijada: menor stock, faena contenida, exportaciones firmes y consumo doméstico debilitado. En un contexto internacional donde la oferta global es ajustada y los precios externos resultan atractivos, el desafío estratégico para el sector será equilibrar rentabilidad exportadora y abastecimiento interno, sin profundizar la pérdida histórica de consumo en el mercado local.

La cifra de 47,9 kilos no es solo un dato estadístico: es un síntoma de cambio estructural en la ganadería argentina y en el patrón de consumo de los hogares.

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