Industria Nacional

La tecnología facilita la producción de motovehículos

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Escribe Lucas Dardano* – En Argentina, el 5% de la producción local de motocicletas está basada en el ensamble de kits importados, provenientes de China, Brasil e India; mientras que el 95% restante importa unidades terminadas en otros países del mundo. El sector comprende 17 fabricantes ubicados en Bs.As, Córdoba y Santa Fe que lejos de verse afectados por el contexto de crisis inflacionaria y restricción de importaciones, lograron alcanzar un 22% más de patentamientos en comparación con 2021. De las cuales, más del 90% corresponde a cilindradas bajas y medias utilizadas como medio de transporte y trabajo.

Para que el país logre consolidarse como el segundo mercado más grande del continente -luego de Brasil y seguido por Colombia-, será necesario aumentar la escala de producción. En este sentido, es importante que la industria de un paso más hacia el concepto de cuarta revolución industrial -manufactura interconectada, datos en tiempo real (Big Data) e Inteligencia artificial- de manera de no quedarse atrás frente a la competencia.

Una de las iniciativas que se ha incorporado es la de tener los equipos monitoreados y conectados para obtener datos en tiempo real, poder cruzarlos y analizarlos. Los beneficios obtenidos pueden resumirse en :

 Reducción del uso de energía Son los equipos, en esta instancia, los que reportan la información. Herramientas que, hoy en día, se caracterizan por ser inalámbricas y flexibles. La posibilidad de conectar todas las herramientas electrónicas y procesos de ensamble en una plataforma universal genera una reducción del 80% en el consumo energético y, más importante aún, en el impacto medio ambiental.

● Mejora de la interacción humana con el trabajo a realizar Esta plataforma ayuda al equipo técnico a analizar los datos de forma remota y a partir de ella interactuar con la gente que está trabajando presencialmente a fin de recomendar un plan de mantenimiento óptimo y orientar a los operarios a realizar los ajustes necesarios.

● Aumento del tiempo de la actividad, Hacer uso de la información en tiempo real permite aumentar al 99,5% el tiempo productivo de las herramientas.

● Alcanzar una reducción del 15% en posibles fallas. Sin ir más lejos, el código QR o código madre, que se está comenzando a utilizar y a expandir en la industria, posibilita enseñar todas las magnitudes de torque que se generan en el proceso de manufactura, es decir, durante su ensamble. Esto es lo que permite realizar la trazabilidad del producto en pos de su calidad y mejora.

Sin dudas, la Big Data genera una gran cantidad de información que muchos no estaban viendo, poder utilizarla a favor representa un gran desafío para la industria.

*Lucas Dardano, Gerente de Línea de Negocio para la división General Industry en Atlas Copco Argentina

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Fuerzas Armadas de Argentina y Brasil: Entre la oligarquía de la bosta y la burguesía industrialista

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Diferencias muy acentuadas, entre la mentalidad actual de las FFAA de Argentina y las de Brasil. Esas diferencias se volvieron a manifestar, pero vienen de larga data.
Mientras acá hicieron cómplice silencio total, ante la genuflexa intención del gobierno macrista de permitir la instalación de bases militares de EEUU; en el Brasil del “alineado” Bolsonaro se le plantaron en contra, rápida y firmemente, ante similar intención del nuevo presidente.
Claro está que las FFAA de Argentina desde hace muchos años vienen aceptando resignadamente que se desguacen una a una las instalaciones de Fabricaciones Militares, antes orgullo nacional y baluartes de la industria y la tecnología nacional; entre otras “agachadas” impresentables.
Con la aceleración de ese proceso de desguace, y ante cierres de unidades militares y acciones de quitarle valiosas propiedades, algunas emblemáticas, como Campo de Mayo (todas altamente sospechosas de encubrir operaciones inmobiliarias impresentables, a las que son tan adictos los personeros del neoliberalismo), diversos “opinólogos” que oficiarían de voceros oficiosos del sector de retirados, siguen incólumes expresando sus apoyos al actual gobierno nacional…y no los conmueven tampoco las groseras acciones de viles entregas de soberanía en todos los frentes, que en rápida sucesión se siguen perpetrando.
Y tan profundas son las gravísimas confusiones conceptuales inculcadas al personal militar, en décadas de adoctrinamiento de extremo liberalismo económico (doctrina claramente antinacional, aunque la mayoría de los uniformados no lo sepan) , que en diversos foros de opinión de las redes sociales, así como en escritos y conversaciones directas, demuestran que no solo no les conmueve el industricidio alevoso en plena perpetración, así como el desguace de todos los entes tecnológicos, sino que bajo enredadas “justificaciones” incluso se alegran de eso, llegando a alegar que –evidenciando un severo adoctrinamiento antiindustrialista- que “en Argentina no se puede fabricar ni un tornillo”.
También es frecuente que a consecuencia del lavaje cerebral, en grado muy acentuado desde el infame “proceso”, muchos uniformados no tengan ni idea de la enorme importancia estratégica de contar con industria y tecnología propias, e incluso se mofan de esas actividades, acorde a las pautas retrógradas inculcadas por personajes nefastos ligados a círculos clasistas y retrógrados, como la Sociedad Rural y similares.
Otros, como un puñado de “inteligentes”, llegaron a hacer oídas diciendo que “preferimos cualquier cosa antes que el gobierno anterior”…y siguen pensando y obrando igual, pese a los desastrosos resultados del neoliberalismo, de lo cual no parecen informados ni en lo mínimo.
Algún exaltado y nulo pensante, afirmó que “no existen enemigos externos, solo enemigos internos, el peronismo y el comunismo”, reafirmando su cerrado apoyo al neoliberalismo, por supuesto no entendiendo en absoluto que nos están llevando a la disolución nacional; no siendo corregido por sus pares o superiores en el mismo grupo de opinantes, o sea que esa idea pasa a ser considerada “correcta” entre el militarismo liberal argentino. El odio y el “espíritu de clase”, ciegan a personajes como el descripto, si bien cabe señalar que esos casos extremos serían relativamente pocos.
Acá, desde 1955, son en primer lugar fieles “al sistema”, y supletoriamente (y solo si no molesta al establishment) suele asomar tímidamente cierto atisbo de patriotismo. Hubo algunas raras excepciones, como el claro patriotismo del General Guglialmelli, en los años ’60 y comienzos de los ’70, cuando tuvo influencia y algún poder de decisión, y luego con su prédica inclaudicable en la publicación que creó y dirigió, hasta su fallecimiento.
En Brasil, tal como lo demostraron muchas veces, priorizan los Intereses Nacionales, y si bien han sido totalmente alineadas con los dictados del Pentágono y los otros centros del Poder Mundial “occidental”, cuesta encontrar casos concretos que eso se haya hecho resignando claras ambiciones de grandeza nacional.
Por ejemplo, el prolongado gobierno militar brasileño, más allá de criticas o adhesiones que pueda suscitar, fue claramente desarrollista, apoyando activamente la industrialización, el desarrollo tecnológico propio, e implementando un vastísimo y sostenido plan de obras públicas para integrar todo su vasto territorio y proyectarlo al desarrollo. Eso no implica negar que no se combatiera adecuadamente la marginación de enormes sectores de su gran población, entre otras gruesas falencias.
Por el contrario, el gobierno cívico militar del “proceso” en Argentina, pese a declamar a voz en cuello su formalismo pseudo patriótico, que fue puro patrioterismo hueco, en verdad operó como el comando local de tropas de ocupación al servicio de los personeros locales del neoliberalismo apátrida y colonialista. Y obediente por ignorancia o por puro servilismo, el “proceso” se dedicó a desindustrializarnos y a atarnos a una monstruosa deuda externa como formidable cadena de sometimiento. Y como cereza del postre, nos embretó en una desastrosamente planificada y ejecutada guerra, en la cual priorizaron ser fieles al sistema (al mundo “libre, occidental y cristiano”, que no es ni libre, ni occidental ni cristiano) antes que fieles a la patria.
En síntesis, desde 1955, salvo pocas y honrosas excepciones, las FFAA fueron conducidas y condicionadas por personeros o sumisos de “la oligarquía de la bosta”, como llamó Jauretche a la mega oligarquía campera y retrógrada de la Pampa Húmeda y sus ramificaciones en las distintas provincias; hoy oligarquía ampliada y/o coexistente con otras oligarquías, todas ellas retrógradas, anti industrialistas, clasistas e incluso racistas anti criollos: devenidas en fugadores crónicos de divisas y timberos de las finanzas. Incluso las dirigencias industriales no demostraron estar a la altura de sus funciones, careciendo de aptitudes de burguesía progresista con sentido nacional, para ser meros medradores acomodaticios carentes de toda visión de grandeza, salvo honrosas excepciones.
En el colmo de las groseras confusiones conceptuales, los integrantes de las FFAA de Argentina, salvo excepciones, masivamente apoyan a un gobierno que está entregando desvergonzadamente la soberanía en todos los frentes; mientras siguen encerrados en erróneos y perimidos dogmas de los años ‘70.
En Brasil, en cambio, las FFAA, munidas del pensamiento estratégico de Itamaraty, lograron superar los condicionamientos ultra conservadores de “las oligarquías del café con leche” (los cafeteros y los ganaderos), incluso incorporando a ese sector al desarrollo nacional del cual se benefician; mientras se constituyó y fortaleció una esclarecida burguesía industrialista en torno a San Pablo, hoy diseminada en diversos puntos de su extensa geografía (como en el industrializado sur brasileño); enorgulleciéndose de ser parte del proceso que llevó a su país a ser una de las economías más importantes del mundo, además de celosa defensora de su soberanía.
¡Diferencias significativas entre ambas mentalidades, sin duda! La gran tarea para nosotros, es volver a tener FFAA y FFSS con real Mentalidad Nacional, en vez de mero patrioterismo de bandera, hueco de contenido y fácilmente manipulable por los sectores antinacionales!
MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ Analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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La industria argentina de motos: el contenido nacional ni siquiera llega al ser del 5%

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Desde la cámara que agrupa a las empresas del sector aseguran que para llegar a un share del 15% se necesita un plan de trabajo a diez años. Industriales afirman que los problemas de competitividad representan la principal traba para hacer crecer el valor agregado
El mercado argentino de motos cerró el 2017 con cerca de 693.000 unidades, lo que representó un crecimiento de 43% interanual.
Del total comercializado el año pasado, unas 636.500 motos, casi 92%, fueron fabricadas en el país, cifra que fue un 20% mayor a la de 2016.
Sin embargo, por detrás de estas cifras, hay un dato que llama la atención: la proporción de componentes nacionales apenas alcanza a un 5% del total.
Se trata de una cifra que se ubica incluso por debajo de la industria automotriz, donde ese nivel se mueve entre el 25% y el 30%.
Directivos de la Cámara de Fabricantes de Motovehículos (Cafam) reconocieron el muy bajo nivel de contenido de partes y piezas de origen local en las unidades que se producen en el país.
“Algunas marcas llegan a tener un 5% o 6% de integración nacional, pero la mayoría tiene menos que eso. Lo que se pretende es llegar a un 7% a todas las empresas en 2019, que se verán beneficiadas por una reducción arancelaria”, indicó Lino Stefanuto, titular de la entidad.
El directivo explicó que “el proyecto del Gobierno establece que si de acá a 24 meses se alcanza 7% de integración por empresa, las partes que se importaban bajarán el arancel a 0”.
En este contexto, señaló a la agencia Télam que “todo es un circuito virtuoso”, y consideró que “si se lega a 7%, hay posibilidad de subir un poco más todavía”.
“En diez años se puede alcanzar una participación nacional de 15%” en la fabricación de motos, indicó.
Cabe destacar que las doce terminales que conforman Cafam iniciaron un trabajo conjunto con más de 30 compañías motopartistas del país, congregadas en la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), para aumentar la integración nacional de piezas en las motos.
“Lo positivo es que nunca se había hecho antes, en forma concreta esto de buscar una mayor integración de piezas nacionales”, destacó a Télam, el gerente general de AFAC, Juan Cantarella.
Indicó que “antes se hacía como para mostrar que se estaba haciendo algo, pero la realidad es que no había mucho convencimiento y no pasaba nada”.
En cambio remarcó que “ahora, tanto terminales como proveedores tienen mucho interés en avanzar en ese sentido, si bien se trata de una iniciativa privada a la cual las empresas de ambos sectores no están obligadas a concurrir”.
Cantarella puntualizó que “la situación de la competitividad de la Argentina no es la mejor”, pero afirmó que “a pesar de eso, todavía hay margen par localizar algunas piezas”.
Destacó que “la industria tiene tres de los cinco elementos que se requieren para su desarrollo”, y precisó que “el mercado interno es importante, las ensambladoras de motos están, y el parque de proveedores es relevante”.
“Esto tres elementos están y no son nada fáciles de tener”, puntualizó el dirigente gremial empresario, quien indicó que “lo que queda es trabajar en la competitividad sistémica e ir prensando los desarrollos de las nuevas tecnologías a cinco o diez años”.
Destacó que “es muy positivo haber comenzado este trabajo conjunto”, porque señaló que “muchas veces ni siquiera se conocen los fabricantes con sus proveedores”.
“El hecho que se conozcan ya es condición para que surjan oportunidades. Creemos que los porcentajes fijados para los dos primeros años son alcanzables”, indicó el ejecutivo de AFAC, quien puntualizó que “las nuevas tecnologías se están incorporando a una velocidad mayor, y las motocicletas van a ser sustancialmente diferentes dentro de diez años”.
Por eso consideró que “hay que pensar en un horizontes de 5 o 10 años”, y para ello estimó que “habrá que pensar cómo desarrollar productos que hoy no se fabrican”.

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