El Ministerio de Industria de Misiones realizó la investigación y el desarrollo integral del proyecto de la cámara de secado de madera, tanto económico como operativo. El Programa “Mi Primer Secadero” está destinado a pequeños y medianos aserraderos y carpinterías, con el objetivo de agilizar el proceso de secado de la madera y así producir más y mejor calidad, obteniendo mayor competitividad y rentabilidad.
La nueva línea de financiamiento tendrá disponible $1.000 millones
Industria identificó una debilidad en pequeños y medianos aserraderos y carpinterías, que los deja fuera del competitivo mercado de la madera, al carecer de un mecanismo de secado adecuado.
Por eso se desarrolló un prototipo misionero de cámara de secado de madera para ser confeccionado íntegramente con recursos y mano de obra local.
Las alternativas existentes actualmente en el mercado consisten en equipamientos de gran porte e importante inversión y todas conllevan un sistema vinculado a calderas y sistemas de control sofisticados. Esta cámara contaría con un intercambiador de calor y una capacidad de 50 m3 (16 mil pies).
Cámara de secado que requerirá mano de obra misionera, alrededor de 1680 trabajadores abocados a la construcción, la metalúrgica y la electrónica
El secado de la madera en cámara agiliza el tiempo del proceso, pasando de 30 días a 72 Hs, con un porcentaje de humedad inferior al 10%. El secadero permite aumentar seis veces el nivel de producción frente al método de oreado al aire libre. La madera secada en cámara mejora el precio de venta y reduce los costos de logística un 35%.
Los técnicos del Ministerio de Industria trabajaron sobre desarrollo de planos de construcción con especificaciones y un manual de operaciones, para que el sistema pueda ser instalado por las pymes del sector forestoindustrial.
El Programa “Mi Primer Secadero” prevé alcanzar, al menos a 200 aserraderos, otorgando valor agregado y competitividad a la producción forestoindustrial de Misiones.
Estudio del aspecto económico
Con la instalación y uso del Secadero se prevé que los aserraderos aumenten su facturación mensual de 2,5 millones a 3,9 millones de pesos.
El titular de la cartera industrial, Nicolás Trevisan gestionó ante el ministro de Desarrollo Productivo de Nación, Matías Kulfas, las herramientas de financiamiento
El ministro de Industria de la provincia, Nicolás Trevisán, mantuvo reuniones en Buenos Aires y recibió el apoyo de Nación para llevar adelante un plan de desarrollo de secaderos de madera para pequeños aserraderos. A través de un fondo de garantía los pequeños aserraderos podrán acceder a créditos blandos para la compra de secaderos que se fabricarían además en la provincia.
“Será un punto de inflexión que multiplicará por cinco la producción y le agrega valor a la madera comercializada, además reduce notablemente los costos logísticos. Estamos hablando de que, de la manera convencional, así como lo hacen al aire libre pueden tardar muchos días, pero con un secadero como mucho serán tres días para el secado de la madera”.
Además, Trevisán explicó que están trabajando en un prototipo para fabricar en Misiones esos secaderos, con un mínimo componente importado en electrónica. Eso le va a dar un impulso a la construcción y a la metalúrgica, dijo y agregó, “será un mecanismo sencillo, pero además nos quedará la experiencia y el ritmo de trabajo”.
La reunión de Trevisán fue con Matías Kulfas, el ministro de Desarrollo Productivo y el secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, Ariel Schale.
En el encuentro, el ministro misionero solicitó apoyo para avanzar con los parques industriales de la provincia. “Pedí líneas de crédito sobre todo para construir el galpón, pasa que muchas empresas tienen intenciones de instalarse en el Parque Industrial pero le sale más caro levantar el galpón que la propia fábrica”.
Una planta de fécula de mandioca en Puerto Esperanza. Una planta de acopio de granos en la localidad de Andresito. Financiamiento y subsidios para agregar valor en producciones como la leche.
Desde hace varios años Misiones busca que la chacra deje de ser una mera proveedora de productos primarios. Pensarla desde una producción a escala mucho más allá del té o de la yerba y promover su crecimiento en inversión, agregación de valor, creación de empleo, capacitación y arraigo. Suena a mucho trabajo y tiempo. Lo es.
En ese horizonte, propio del proceso, apostó a inversiones que en algún punto estaban dispersas y al final del día no cumplían el objetivo de llegar al consumidor. La búsqueda de una dinámica para el sector agropecuario que le de las herramientas al pequeño productor para manejar una empresa, una máquina, entender de la cadena de comercialización, y que encuentre en su tierra un futuro para sus hijos es lo que se denomina “industrializar la ruralidad”.
El ministro de Agro y la Producción, Sebastián Oriozabala, lo definió así: “lo que nosotros hicimos fue ponerle letra a una música que ya estaba con una política agropecuaria, agroindustrial”.
Esa idea requiere de dinero. En el último año se aportaron mil millones de pesos en financiamiento entre líneas nacionales y provinciales. 1.200 millones de pesos entre créditos y subsidios.
“Es un concepto que va de la mano del agregado de valor. Pero no desde el concepto tradicional que es lo que ha sucedido en la Argentina que es la concentración, es decir, se industrializaba en las urbes, en las grandes ciudades porque las fábricas necesitaban mano de obra. Esto provocaba un proceso de migración hacia donde había trabajo, pero no había equidad territorial porque la ruralidad estaba vacía”.
El desarrollo equitativo es pieza central para pensar en industrializar la ruralidad. Hacer una lectura del territorio, ver las necesidades, trabajarlo con los productores y hacer que la gente se apropie del proyecto. Trabajar en la escala comercial, costos, rentabilidad. Trabajar sobre el precio.
En el último año se aportaron mil millones de pesos en financiamiento entre líneas nacionales y provinciales
¿Misiones está preparada para que cualquier actividad pueda tener agregado de valor?
Sí. Obviamente eso requiere de inversión y lleva tiempo. Por ejemplo con el caso de la cuenca lechera que ya existía. Hay 300 productores hoy. Lo que nosotros hicimos fue un plan de trabajo con esa cuenca e ir ordenando las inversiones. En los últimos dos años recibieron inversión del Estado, que deben rondar los 80, 90 millones de pesos en ese tiempo.
No es que no hablamos de producción primaria, no podemos no hablar de lo otro
¿Cuánto tiempo, años, lleva ese trabajo?
Todo es parte de un proceso, trabajamos en la piscicultura pero nunca pensamos como la íbamos a vender, y hacerle un seguimiento a la comercialización de ese producto. Y como no había donde venderlo pasó a ser un hobby. Hay cuatro mil productores en la piscicultura. La apicultura y la piscicultura son dos actividades que tienen un enorme potencial, Chaco ha hecho un plan de trabajo desde el 2011 para acá, y le venden miel al mundo. Nosotros con unidades pequeñas quizás no lleguemos a ese volumen pero podemos tener un producto competitivo. En 2019 se elaboró una planta de extracción de miel. El azúcar rubio lo mismo, hay que trabajar en volumen y en la promoción.
Hay que adaptar las obras al volumen de producción, no hacer una obra majestuosa porque no la necesitas en esa escala
Oriozabala asegura que sobreejecutaron el Presupuesto trazado en un plan de trabajo para el período 2019-2023 fijado en tres líneas: “industrializar la ruralidad, políticas de innovación y desarrollo y arraigo rural”.
La planta de fécula de mandioca en Puerto Esperanza está lista para comenzar a operarla. Hay $300 millones de inversión en donde la provincia hará el gerenciamiento y la cooperativa se encargará de hacer la producción primaria, de los operarios. Hay además un acuerdo comercial con Montecarlo que sumará su producción de fécula y se ocupará de la venta. Hoy hay empresas locales interesadas en usar fécula para, por ejemplo, bolsas compostables y están en proceso de investigación
“Misiones puede hablar de azúcar rubio, jengibre con una producción a escala competitiva. Hay otros sectores que poco a poco se van consolidando por eso el acompañamiento. El sector de las frutas tropicales que requiere de mucha más planificación. Misiones es una de las provincias que tiene mayor potencial en la diversificación productiva”, afirma.
¿Trabajan para consolidar este trabajo en el tiempo? Digo, mañana puede cambiar la conducción del Ministerio y toda esa apuesta ¿tiene raíces?
Puede cambiar el enfoque claro. Pero estamos logrando consolidar un proyecto que venía hace años. Estamos ahí. Hay equipos técnicos al que sumamos ingenieros en alimentos que mantienen recorridas y reuniones en territorio en busca definir líneas porque en un perfil de pequeños productores debe estar el Estado acompañando.
Expandir la matriz productiva, a partir de la diversificación de los cultivos tradicionales, lograr un trabajo serio en la diversificación y que las nuevas generaciones, emplazadas sobre todo en la zona del Alto Uruguay, sientan que pueden darle forma a esa lógica es el desafío.
En enero 2021, las ventas en los supermercados de Misiones fueron de $1.413 millones, representando un aumento de 37,9% respecto al mismo mes del 2020. En términos reales, las ventas también percibieron un aumento, de 6,5%, de acuerdo a un informe del Ministerio de Industria de la provincia, basado en datos del Indec y de la Agencia Tributaria Misiones, en su informe mensual sobre comercio e industria.
Los rubros de mayor variación en las ventas corrientes de Misiones en el periodo: diciembre del 2020 – enero del 2021, lo lideran los lácteos, 21,2%, seguido por artículos de limpieza y perfumería 15,1%, además de alimentos preparados y rotisería 4,4%. Asimismo, los medios más utilizados para realizar los pagos fueron: tarjeta de crédito 35,1%, y efectivo, 32,2%.
En la misma línea, de acuerdo al informe difundido por Industria, en el país, en enero 2021 el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción sufrió una contracción de 2,3% respecto a diciembre 2020. Sin embargo, creció 23,3% respecto al mismo mes del año anterior. El índice de la serie desestacionalizada mostró un aumento de 4,4% respecto al mes anterior y el índice serie tendencia-ciclo aumentó 3,6%.
Por su parte en Misiones, el consumo de cemento disminuyó 22,9% respecto a diciembre de 2020. Pero en relación al mismo mes del año anterior, creció 18%.En enero el 86,3% del consumo total en toneladas, ha sido en bolsa y el 13,7% restante, a granel.
El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) mostró un marcado crecimiento del 23,3% i.a. en enero, registrando el tercer avance interanual consecutivo luego de dos años en terreno negativo. Por su parte, en términos desestacionalizados la actividad creció 4,4% frente a diciembre, mejorando por quinto mes al hilo y llegando al mayor nivel desde septiembre de 2018.
De esta forma, el sector sostiene la reactivación que comenzó a tomar fuerza en los últimos meses de 2020, la cual le ha permitido colocarse casi 30% por encima de los niveles pre-pandemia y perfilarse como uno de los protagonistas de este 2021. ¿Qué factores explican la magnitud de esta recuperación? ¿Cuán sostenible es? Veamos.
Drivers de la auspiciosa perfomance del sector
Una brecha cambiaria persistiendo en niveles altos (promediando 80% en enero) y un costo de construcción en dólares que se mantiene en mínimos históricos (-55% respecto a los máximos de 2017, medido al dólar blue), ineludiblemente aportan atractivo inversor en el sector. Esto se materializa a través de refacciones o ampliaciones en el hogar como opción de ahorro por parte de las familias, incluso en un contexto donde el precio de los materiales subió cerca de 10 p.p. por encima de los salarios en los últimos 12 meses.
Pese a este efecto provocado por el “cuello de botella” que reúne la mencionada demanda de los hogares, el regreso a la actividad de obras que habían estado frenadas durante varios meses y el acopio de materiales por parte de desarrolladores ante el temor a una devaluación; los despachos de cemento en bolsa crecieron 18,2% i.a. en enero, sumando ocho meses en terreno positivo.
Adicionalmente, el relajamiento de las restricciones sanitarias habilita una paulatina mejora en el desarrollo de obras privadas y en el número de empresas activas, que creció 7,5% en los últimos tres meses pero en enero todavía se mantenía 15% por debajo de un año atrás. Por otro lado, los despachos de cemento a granel exhibieron en enero su tercer incremento interanual consecutivo (+21% i.a.) luego de atravesar 15 meses en baja, a la vez que los despachos de hormigón elaborado (+29% i.a.) y los envíos de hierro y aceros para la construcción (+30,2%) aceleraron su crecimiento en el primer mes del año.
Esta tendencia también permite apuntalar el empleo en el sector. Si bien se conoció que 2020 cerró con una caída del 22% i.a., hacia diciembre los puestos de trabajo registrados continuaron con una tendencia de recuperación.
Finalmente, la reactivación de la obra pública va consolidando su dinamismo, tras varios meses de virtual inactividad. Según el relevamiento de Construar, en el primer bimestre fueron licitadas obras en todo el país por casi ARS 100.000 millones, superando ampliamente los ARS 15.000 registrados en el mismo lapso de 2020, aún antes de la pandemia. Además, frente a reducidas bases de comparación, los despachos de asfalto saltaron 35,7% i.a. en enero (cuarto mes en crecimiento), mientras que los gastos de capital del Gobierno Nacional se duplicaron en el primer mes del año (+112% i.a. en términos reales), sumando tres meses en expansión.
¿Qué esperamos para este año?
La recuperación en “V” que experimentó la demanda de insumos del sector durante los últimos meses dejó un más que relevante arrastre estadístico en torno al 30% de cara a este año. Asimismo, los primeros indicadores de febrero dan cuenta de la auspiciosa dinámica que mantiene la actividad.
El Índice Construya expuso un alza del 25,2% i.a. en el mes, marcando el mejor febrero en siete años, mientras que los despachos de cemento crecieron 18% i.a.. Sumado a esto, tiende a fortalecerse el sesgo positivo de la confianza de las empresas, mientras que la superficie involucrada en los permisos para obras privadas retoma de a poco niveles pre-pandemia.
Los drivers que vienen apuntalando la actividad se mantendrán vigentes en 2021, erigiendo a la construcción como uno de los pilares de la recuperación post-pandemia. Por un lado, la continuidad del cepo junto a una brecha cambiaria en niveles altos mantendrá el incentivo a volcar ahorros al “ladrillo”, a la vez que menores restricciones a la actividad seguirán favoreciendo la reanudación de las obras de mayor magnitud. En este sentido, se debe destacar la aprobación del régimen de incentivos -fiscales y blanqueo de capitales- para promover las inversiones en la construcción que estima alcanzar una exteriorización de capitales cercana a los USD 5.000 millones.
A su vez, en el año electoral se afianzará el crecimiento de la obra pública, con gastos de capital del Gobierno Nacional que esperamos se expandan en torno al 50% i.a. en términos reales este año.
Los potenciales riesgos que enfrenta la actividad provienen de un resurgir de los casos COVID-19 que obligue a restringir la actividad o un salto cambiario, eventos que no prevemos sucedan en el corto plazo. Asimismo, pese a lo mencionado anteriormente, el poder adquisitivo del salario seguirá deprimido y el acceso al crédito hipotecario limitado, factores que se sumarán a la demora en las aprobaciones de proyectos de obra en el marco de la pandemia/cuarentena y a posibles problemas de abastecimiento de insumos como impedimentos para un mayor despegue de la actividad.